Nehemías
Encabezamiento del libro (Neh 1:1)
La Palabras de Nehemías, hijo de Helcías:
El autor del libro ha utilizado ampliamente las memorias que escribió Nehemías, y que se reconocen por el empleo de la primera Persona (1:1-5; 10:30b-40; 12:31-13:31). Es la única vez que el título Palabras de (dibre) aparece en libros históricos; es frecuente, sin embargo, en los escritos proféticos (Jer 1:1; Am 1:1) y sapienciales (Ece 11; Prov 30:1). La traducción más fiel parece ser: "Memorias de Nehemías," y no: "Historia de las gestas o actos de Nehemias. La palabra Nehemías significa "Yahvé consuela" y únicamentyte aparece en nuestro libro. Se añade "Hijo de Helcías" para distinguirlo de otros personajes que llevaron el mismo nombre (Neh 77) Nehemías no fue sacerdote, en contra del texto de la Vulgata en 2 Mac 1:21: "lussit sacerdos Nehemias," traducción errónea del texto griego original.
Malas noticias (1:1-3)
1b En el mes de Casleu del año veinte, estando yo en Susa, en la capital, 2 llegaron de Judá Jananí y uno de mis hermanos con algunos otros. Yo les pregunté por los judíos que habían sido libertados, los restos de la cautividad y por Jerusalén. 3 Ellos me respondieron: "Los restos de la cautividad están en la provincia en gran miseria y afrenta. Las murallas de Jerusalén están todavía en ruinas, y sus puertas quemadas por el fuego."
Al hablar el texto del año veinte, sin especificar el origen de este cálculo, parece que haga referencia al reinado de Artajerjes, como sugiere la lección de 2:1. El rey Artajerjes Longímano sucedió a Jerjes el año 464, reinando hasta 424. Según el cómputo babilónico, que empieza el mes de Nisán de 464, el año 20 del reinado de aquel monarca corresponde a 445. El mes de Casleu es el nono del calendario, correspondiente a la mitad de los meses de noviembre-diciembre. Después del exilio se designan los meses con los nombres del calendario asiro-babilónico (2:1; Esdr 6:15). Comparado el v.1 con 2:1, surge una dificultad cronológica. En efecto, según el texto que comentamos, llegó Jananí de Jerusalén el mes de Casleu del año veinte del reinado de Artajerjes I Longímano; por otra parte, en 2:1 se habla del primero de Nisán del mismo año. Algunos comentaristas, como Fernández, zanjan la dificultad alegando la manera diversa con que se computaba el principio del año. Sin embargo, no parece probable que un mismo autor emplee en el mismo libro diversos sistemas de computación. Por lo mismo, cabe suponer que existe una adulteración de los números: año veinte en vez de diecinueve (1:1)1 y veinte en vez de veintiuno en 2:1, o una trasposición de los meses (Casleu, 1:1; Nisán, 2:1; Schneider).
La escena tuvo lugar en la ciudadela (hahbirah) de Susa. Según las excavaciones practicadas por M. Dieulafoy (1884-1886) y por otros arqueólogos más modernos, birah era la acrópolis de Susa. Al norte de la misma se encontraba un palacio con la grande sala del trono (apadana), rodeado de jardines. Al este estaban los departamentos reales, de sus colaboradores y del gineceo. Rodeada de recias murallas, estaba protegida en el ángulo sudoeste por una ciudadela. Hacia el año 440, un violento incendio redujo a cenizas tan suntuoso lugar1. Los reyes de Persia invernaban en Susa (Est 1:2-5; 3:15) Por el texto no es posible determinar si Jananí era hermano carnal de Nehemías o un pariente suyo. "Aunque la palabra hermano es de significación muy vaga, aquí, empero, debe tomarse en el sentido estricto de hermano propiamente dicho o al menos de pariente, pues tal es su alcance en 7:2 (Fernández). La palabra peleta, resto, los que se han salvado, designa a los judíos repatriados que se encontraban en Jerusalén. A este resto se le promete la participación en los beneficios de la elección (Is 10:20-21; Jer 23:3). Vimos las dificultades que experimentaron los repatriados de parte de las gentes del país. A pesar del apoyo prestado por los monarcas persas, el resto se encontraba aislado en medio de un pueblo que veía en los recién llegados a enemigos que intentaban desplazarlos. Con el dinero recogido en Babilonia pudieron poco a poco reconstruir sus casas, procurarse tierras de cultivo, proveerse de ganado mayor y menor, etc. A duras penas habíase reedificado el templo, dejando para más tarde la reconstrucción de las murallas de Jerusalén. A este lamentable estado material de los repatriados debe añadirse que ellos, al contacto con las gentes del país, dejáronse seducir, renegando de su fe yahvista. Muchos llegaron a esta situación por culpa de sus mujeres paganas. Esdras había conjurado la situación consiguiendo que los judíos despidieran a las mujeres extrañas, pero al poco tiempo volvieron a las andadas. La alusión a las murallas de Jerusalén puede referirse a su destrucción por Nabucodonosor o, lo que es más probable, a la que siguió al recibirse la carta de Artajerjes (Esd 4:7-23). Verdad es que no habla el texto explícitamente de que se destruyera la parte de las murallas que se había levantado, pero deja vislumbrarlo (Esdr 4:19-23). El dolor que causa a Nehemías la noticia sobre las murallas sugiere que se trata de una destrucción reciente.
Consternación y plegaria de Nehemias (1:4-11)
4 Cuando oí esto, sentéme y lloré, y estuve por muchos días desolado. Ayuné y oré ante el Dios de los cielos, 5 diciendo: "Ruégote, Yahvé, Dios de los cielos, Dios grande y terrible, que guardas tu alianza y haces misericordia con los que te aman y guardan tus mandatos, 6 que esté atento tu oído y abiertos tus ojos para escuchar la oración que tu siervo te dirige ahor, día y noche, por tus siervos los hijos de Israel, confesando los pecados de Israel, nuestros pecados contra ti, porque yo y la casa de mi padre hemos pecado, 7 te hemos ofendido y no hemos guardado los mandamientos, las leyes y los preceptos que tú prescribiste a Moisés, tu siervo. 8 Acuérdate de estas palabras que tú mandaste decir a Moisés, tu siervo: Si pecareis, yo os dispersaré entre los pueblos; 9 pero si os volvéis a mí y guardáis mis mandamientos y los ponéis por obra, aunque hubiereis sido desterrados a los confines de la tierra, de allí os reuniré yo y os volveré al lugar que he elegido para hacer residir en él mi nombre. 10 Son tus siervos, son tu pueblo, que redimiste tú con tu gran poder y tu fuerte mano, 11 ¡Oh Señor! que esté atento tu oído a la plegaria de tu siervo y a la de los siervos tuyos que desean temer tu nombre. Concede ahora próspero suceso a tu siervo y haz que halle yo gracia a los ojos de este hombre"; pues servía yo entonces de copero al rey.
La noticia que le dieron Jananí y los otros que habían llegado 2 la provincia (medinah) de Judá impresionó extraordinariamente a Nehemías. ¿Por qué sucedieron estas cosas en Jerusalén? Nehemías intuye inmediatamente que el pecado es el causante de tantos males, por lo cual acude a las lágrimas, al ayuno y a la oración, con el fin de aplacar al Dios ofendido (1 Sam 14:24; Esdr 8:21). Elbios de los cielos (2:5-20; 9:6-28; Esd 1:2; 5:11-12; 6:9-10; 7:2) era un título que los persas daban a Ahura Mazda, pero que Nehemías aplica al único y verdadero Dios. Es Yahvé grande y terrible, que no deja impune ningún pecado contra su ley (Dan 9:4). Es celoso Yahvé del pacto de la alianza (Ex c. 19-20). En el caso de que Israel cumpla lo estipulado, le colma Dios de gracias espirituales y materiales; en caso contrario le retira su ayuda, dejándole solo ante sus enemigos. Nehemías confiesa que Israel ha pecado; él mismo se incluye entre los pecadores. Pero la penitencia es el principio del perdón; Israel reconoce su pecado; confiesa que ha traspasado los mandamientos que Dios prescribió por medio de Moisés. La expresión "que esté atento tu oído y abiertos tus ojos" aparece en otros lugares bíblicos (1 Re 8:28-29; 2 Re 19:16; 2 Crón 6:40).
En los v.8-9 recuerda Nehemías que Dios amenazó a los pecadores, pero prometió reconciliarse con ellos si reconocen su pecado y lo detestan. Por el pecado, Israel fue llevado cautivo entre las gentes; ahora, habiendo hecho penitencia, le reunirá Dios de nuevo y le volverá al lugar que el mismo Dios eligio como morada suya (1 Sam 4:4; 2 Sam 6:2; Sal 80:1). La promesa que se dice fue hecha a Moisés se encuentra formulada implícitamente en varios pasajes del Pentateuco (Lev 26:33-45; Deut 4:25-31; 28:1-15; 30:1-5). Dios no puede desentenderse de Israel, porque, en realidad, Israel es su pueblo predilecto (Ex 5:1; 8:20; Deut 32:15; Jer 3:19; 31:20); los israelitas son siervos suyos, que redimió con gran poder y mano fuerte (Deut 9:29).
Al final del v.11 alude Nehemías al rey Artajerjes con las palabras "este hombre." Ruega a Dios que cambie el corazón del rey en el sentido de que se le conceda autorización para levantar los muros de Jerusalén, revocando la orden contraria dada anteriormente (Esd 4:23).
Se preguntan muchos intérpretes: ¿Es auténtica esta oración de Nehemías? Todos confiesan que su forma es estereotipada; que tiene muchas semejanzas con otras muchas (Esd 9:6-15; Neh 9:6-37; Dan 94:-19; Est 13:8-17; 14:3-19; Ecl 36.1-6); que presenta un colorido deuteronómico muy marcado (Deut 7:9-21; 9:29; 30:1-4)· Por lo mismo, piensan muchos que fue compuesta por el autor del libro. La verdad parece estar en un término medio. No cabe suponer que el cronista reprodujera textualmente una oración que Nehemías hizo en determinada ocasión; se limita a transcribir las ideas maestras de la misma.
Nehemías era copero del rey, cargo honorífico en la corte persa 2; los funcionarios reales solían ser eunucos (Est 1:10; Jdt 12:11)· ¿Lo era Nehemías? Se discute; para los judíos ser eunuco era una deshonra, salvo excepción (Deut 23:2; Sal 127; en contra Is 56:3-5).
Hondo pesar de Nehemías (2:1-3)
1 En el mes de Nisán del año veinte del rey Artajerjes, estando ya el vino delante de él, tomé el vino y se lo ofrecí al rey. Jamás había yo aparecido triste en su presencia, 2 pero aquel día me dijo: "¿Por qué estás con tan mala cara? Enfermo no estás; no puede ser, pues, sino alguna pena de tu corazón." Yo entonces me atemoricé sobremanera, 3 y respondí al rey: "¡Viva el rey eternamente! ¿Cómo no va a estar triste mi rostro cuando la ciudad donde están los sepulcros de mis padres está en ruinas, y quemadas por el fuego sus puertas?"
Las informaciones que le dieron Jananí y otros calaron hondo en el corazón de Nehemías. Era copero del rey; la frase "el vino delante de él" apenas tiene sentido, por lo que el texto griego la ha cambiado por "el vino estaba delante de mí," lo que equivale a decir que le había llegado a Nehemías el turno de servir el vino al monarca. A pesar de sus esfuerzos para permanecer sereno, no pudo, sin embargo, evitar que sus pesares se reflejaran en su rostro. Las palabras del rey le atemorizaron, por estar prohibido a los empleados de palacio mostrarse tristes o aparentar mal humor durante el servicio real (Est 4:2). Además, pensando él pedir a Artajerjes revocara la orden que había dado de suspender la reconstrucción de las murallas de Jerusalén (Esd 4:7-23), temía que la tristeza le indispusiera con el rey y le cerrara las puertas para pedirle tan gran favor. A la pregunta del rey responde Nehemías poniendo por delante la cuestión sentimental: en Jerusalén estaban las tumbas de sus antepasados en situación lamentable y expuestas a ser profanadas, por carecer la ciudad de murallas y puertas que aseguraran la incolumidad de las mismas. Los persas profesaban gran respeto a los sepulcros. De Darío cuenta Valerio Máximo (5:4) que, al invadir el país de los escitas, notó que aquellas gentes no presentaban batalla. Al manifestar su extrañeza, le respondieron: "No tenemos ciudades amuralladas ni campos cultivados que defender; pero si tú nos fuerzas a retirarnos hasta los sepulcros de nuestros padres, sabrás cómo los escitas saben batirse."
Petición de Nehemías (2:4-8)
4 Y me dijo el rey: "¿Qué es lo que quieres?" Yo, rogando al rey de los cielos, 5 respondí al rey: "Si al rey le pareciera bien y hallara gracia tu siervo ante ti, que me mandaras a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para reedificarla." 6 El rey, a cuyo lado estaba sentada la reina, me dijo: "¿Cuánto durará tu viaje? ¿Cuándo estarás de vuelta?" Plugo al rey dejarme partir, y yo le señalé tiempo. 7 Después dije al rey: "Si al rey le parece bien, que se me den cartas para los gobernadores del otro lado del río, para que me permitan pasar y entrar en Judá; 8 y otra carta para Asaf, guardabosques del rey, Para que me facilite maderas y viguería para las puertas de la ciudadela vecina a la casa, para las murallas de la ciudad para la casa que yo he de habitar." Dióme el rey estas cartas pues la buena mano de mi Dios estaba sobre mí.
Sabía Nehemías que Dios ablanda y endurece a su beneplácito el corazón de los reyes; por lo cual, antes de responder al monarca oró brevísimamente a Dios, poniendo en sus manos el trascendental asunto. En primer lugar le pidió le concediera ir a Jerusalén para reedificarla. Ante la carta de Rehum y Simsaí, había respondido Artajerjes que cesaran los trabajos para la reconstrucción de las murallas (Esd 4:21); pero el rey dictó aquella orden a base de los informes que le transmitían. Nehemías, funcionario palaciego, cumplidor de su deber, reitera la petición. Existía la dificultad de que la corte persa no revocaba nunca una ley (Dan 6:16; Est 8:8), pero podía sustituirla por otra. Además, Artajerjes era muy conocido a causa de su carácter voluble y por la influencia que ejercían las mujeres sobre él. Al lado del rey, dice el texto, hallábase la reina. En el texto original, la soberana es llamada hashegal (Dan 5:2). Por razón del artículo parece que se trata de la reina propiamente dicha, aunque el término en sí puede aplicarse más bien a una mujer del harén o a una concubina. Del hecho de que Nehemías tuviera familiaridad con la reina no se deduce necesariamente que fuera eunuco.
Tanto el rey como la reina se preocupan menos del favor que les pide su servidor que del tiempo que tardará en volver. No señala el texto el lapso de tiempo que pidió Nehemías, pero consta que su permanencia en Jerusalén duró unos doce años (5:14). No es creíble que Nehemías pidiera autorización para ausentarse tanto tiempo; cabe más bien suponer que el corto lapso de tiempo señalado fuera prolongándose poco a poco a instancias del mismo. Una vez obtenido el permiso, pide letras comendaticias para los gobernadores de las provincias que debía atravesar hasta llegar a Jerusalén, y de una manera especial para el de Judá. Algunos autores (Vaccari) suponen que Nehemías pidió una escolta para el trayecto. Pide otras cartas para el guardabosques del rey. Asaf era judío. Puede relacionarse este personaje con Gadatas, intendente de los dominios reales en Asia Menor, al cual felicitó Darío por haber trasplantado en la baja Asia árboles que crecen al otro lado del Eufrates. Los reyes persas habíanse reservado algunos parques nacionales, llamados parees lammelek, paraíso del rey. El término pardes (Ece 2:5; Cant 4:13) es de origen persa. De él se ha derivado la palabra paraíso, con el significado de parque, jardín o bosque (Gen 2:8). ¿En dónde se encontraban estos bosques reales? Algunos creen que el monarca persa tenía algunos bosques Palestina, quizá en la región de Etam, a unos once kilómetros al sur de Jerusalén, en el lugar donde Flavio Josefo (Ant. lud. c.8:7-3) coloca los jardines de Salomón (Ag 1:8), o en los montes de Juda (1 Crón 27:28). Supone Abel que pardes designaba los bosques del Líbano, de los cuales el rey se reservaba la explotación (Schneider). Pedía Nehemías maderas para las puertas de la ciudadela, construida acaso en el lugar que ocuparon más tarde las fortalezas de Baris y Antonia; para las murallas de la ciudad y para su propia casa. La ciudadela era un edificio cuya finalidad era proteger el templo contra las gentes del país.
Nehemías llega a Jerusalén (2:9-12)
9 Presénteme a los gobernadores del otro lado del río y les entregué las cartas del rey, que había hecho que me acompañasen dos jefes del ejército y alguna gente de a caballo.10 Cuando lo supieron Sambalat, joronita, y Tobías, siervo amonita, disgustóles en extremo que viniese un hombre para procurar el bien de los hijos de Israel. 11 Llegué a Jerusalén y estuve allí tres días; pasados los cuales, 12 me levanté de noche con algunos hombres, sin decir a nadie lo que mi Dios me había puesto en el corazón hacer por Jerusalén. No llevaba conmigo bestia alguna de carga; sólo mi propia cabalgadura."
Además de las cartas de recomendación, el soberano puso una escolta a disposición de Nehemías. Al llegar a Jerusalén entrevistóse con las autoridades provinciales y locales, las cuales no vieron con buenos ojos la presencia de un hombre autorizado por el rey para procurar el bien de los judíos repatriados. Sambalat es un nombre asirio que significa "Sin (el dios lunar) da la vida." Era gobernador de Samaría (3:34). Se le llama el joronita, o bien porque era originario de Bet-Horón (Jos 10:10; 16:1-3; 1 Re 9:17), o porque descendía de Joronaím o Bet-Jarán, en la región de Moab (Is 15:3; Jer 48:34). En un papiro de Elefantina se dice que los hijos de Sambalat, gobernador de Samaría, gozaban de gran autoridad 1. El papiro es del año 17 de Darío II (424-405). Tobías estaba a las órdenes de Sambalat, como parece sugerir la palabra siervo, que puede tomarse en sentido honorífico o peyorativo. Se cree que este amonita dio origen a la poderosa familia de los Tobiadas, que, según Flavio Josefo 2 y el testimonio de los papiros de Zenón, gozó de gran fama en el siglo ni antes de Cristo, tanto por su riqueza como por su influencia política. De estos documentos se deduce que Tobías vivía en la Birta (hebreo birah, griego baris, fortaleza) de Amón y era jefe de unos camelleros establecidos allí como colonos. Mantenía buenas relaciones con Tolomeo II, al cual mandaba caballos como obsequio. Dedicábase al comercio, que ejercía también en Jerusalén, en donde tuvo gran influencia durante el siglo u por sus relaciones con el sumo sacerdote Onías. Las modernas excavaciones han demostrado que la mencionada colonia estaba en e1 lugar conocido por Araqel-Emir, entre Aman y el río Jordán. Allí, al pie de una colina, en un subterráneo excavado en la roca, se lee dos veces el nombre de Tobías en caracteres hebraicos antiguas. A unos trescientos metros más allá existen vestigios de un gran edificio conocido con el nombre de Qasrel-Abd = castillo del siervo, lugar que corresponde, sin duda, a la mencionada Birta d Amón. Dada la tenacidad característica de la toponomástica semítica, es posible que el apelativo siervo sea un recuerdo del calificativo honorífico de los antiguos Tobiadas que eran siervos, es decir ministros de los Tolomeos. Es improbable que el apelativo dé siervo deba tomarse en sentido peyorativo 3.
Inspección nocturna (2:13-15)
13 Salí de noche por la puerta del Valle y me dirigí hacia la fuente del Dragón y la puerta de la Escombrera, mirando las murallas de Jerusalén en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego. 14 Seguí a la puerta de la Fuente y al estanque del Rey, y no había por allí sitio por donde pasar la cabalgadura en qué iba. 15 Subí, todavía de noche, por el torrente e inspeccioné la muralla. Luego volví a entrar por la puerta del Valle, estando así de vuelta.
Decidió Nehemías efectuar el recorrido durante la noche con el fin de no llamar la atención de las autoridades. Algunos íntimos que le acompañaron no conocían sus planes. Montaba éste en su cabalgadura; los que le acompañaban iban a pie. En líneas generales, parece que Nehemías inició su itinerario nocturno empezando por la parte noroeste de la ciudad, descendió por el valle de Hinnón en dirección a la piscina de Siloé, remontó el torrente Cedrón hasta Ain-itti-Mariam, estanque de Salomón, regresando al punto de partida. La puerta del Valle (3:1-32; 12:31-40; 2 Crón 26:9) hallábase cerca de la actual puerta de Jafa, no en el Tiropeón. De la mencionada puerta pasó a la fuente del Dragón (hattanin), en el actual Birket es-Sultán. Sabido es que los tanninim eran considerados como monstruos marinos (Gen 1:2; Job 7:12). Esta fuente misteriosa (DBS 4:949), difícil de localizar, evoca espontáneamente la "piscina de las serpientes" existente en tiempos de Flavio Josefo 4. La puerta de las Escombreras coincide muy probablemente con la de los esenios de que habla Flavio Josefo 5, situada, según él, en la región llamada Berzo, o sea, del estercolero. Llamábase así porque junto a ella arrojábanse las basuras de la ciudad, que iban a depositarse en el torrente Hinnón, donde las aguas las arrastraban hacia el wadi enNahr. De trecho en trecho se paraba Nehemías contemplando el estado de las murallas.
Bajando en dirección sur de la ciudad, llegó a la puerta de la Fuente (3:15; 12:57), que se identifica o con la fuente de Siloé o con la de Ain Roguel. Algunos localizan el estanque del Rey con la actual fuente Ain-sitti-Mariam, junto al Cedrón, y otros con la piscina de Siloé. Según Vincent (DBS 950), corresponde al complejo de estanques construidos por Ezequías y sus sucesores en el valle del Tiropeón para regar los jardines reales (2 Re 20:20; 2 Grón 32, 30 Is 22:9). A partir de este lugar, los escombros de las antiguas murallas habían obstruido el paso. Por lo mismo, bajó al torrente Cedrón, desde donde inspeccionó de lejos las murallas, regresando i punto de donde había salido. Dado que el texto nada dice del perímetro septentrional de la ciudad, muchos creen que Nehemías no dio la vuelta completa a la misma. Sin embargo, puede admitirse que, en vista de lo avanzado de la hora y para no llamar la atención de las autoridades y del pueblo, siguió rápidamente su camino, remontando el torrente Cedrón y torciendo en dirección oeste hasta llegar al lugar de partida.
Asamblea general (2:16-18)
16 Los magistrados no sabían adonde había ido y qué era lo que había hecho. Hasta entonces no había dicho nada a los judíos, ni a los sacerdotes, ni a los jefes, ni a los magistrados, ni a ninguno de los que llevaban la dirección de los negocios. 17 Entonces yo les dije: "Bien veis el lamentable estado en que nos hallamos. Jerusalén está destruida y sus puertas consumidas por el fuego. Vamos, pues, a reedificar las murallas de Jerusalén, y no estemos más en el oprobio." 18 Les conté cómo la buena mano de mi Dios había estado sobre mí y las palabras que el rey me había dirigido; y entonces dijeron: "¡Andando, a edificarla!" Y tomaron resueltamente esta buena determinación.
Los magistrados (seganim) ignoraban el recorrido que había hecho Nehemías. La palabra seganim (Esdr 9:2; Neh 4:8-13; 5:7-17; 7:5; 12:40; 13-11) es de origen asirio y tiene un sentido dudoso. Acaso designa a los miembros de un consejo o tribunal creado después del exilio. Otros traducen por "magnates," jefes de las principales familias. Pero no es fácil entonces establecer la diferencia entre los términos que significan magistrados y notables (horim), que a veces parecen sinónimos (13:11-17). Según Michaéli, los horim son los notables por su nacimiento; los seganim lo son por sus funciones. Con las palabras "no había dicho nada a los judíos," quiere referirse a los laicos que tenían cierta representación tanto por su ascendencia como por su posición social.
A los reunidos planteó Nehemías el problema de los muros. Hacia años que los primeros repatriados habían regresado del exilio, y las murallas estaban todavía sin construir. Este estado de cosas era un oprobio para el pueblo y una señal de debilidad y desidia. Ahora que se cuenta con la actitud favorable del rey conviene aprovechar la coyuntura, procediendo rápidamente, antes de que las autoridades locales puedan reaccionar y empezar los trámites para elevar su protesta al rey.
Mofas de los enemigos (2:19-20)
19 Cuando lo supieron Sambalat, joronita; Tobías, siervo am nita, y Guesern, árabe, se burlaban de nosotros y nos meno° preciaron. Nos dijeron: "¿Qué es lo que hacéis ahí? ¿Os rebe" láis contra el rey?" 20 Y yo les di esta respuesta: "El Dios de lo" cielos nos hará salir con nuestra empresa. Nosotros, sus siervos, nos levantaremos y haremos la edificación. Vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni recuerdos en Jerusalén."
El autor presenta los acontecimientos atropelladamente: Nehe-mías reúne la asamblea al día siguiente de haber inspeccionado los muros de la ciudad y empieza inmediatamente las obras. Desde los comienzos presentáronse los enemigos mofándose de la empresa que creían descabellada. No se opusieron a ella por la fuerza por conocer las prerrogativas de que estaba investido Nehemías. Por lo mismo, pudo responder arrogantemente a las preguntas que le dirigieron sus enemigos. A Sambalat y Tobías se añade un tercer enemigo, llamado Guesem (6:1-2-6), descendiente de una tribu árabe; ejercía las funciones de gobernador de la provincia del Negueb, la más meridional de la quinta satrapía. Puede ser que Guesem fuera descendiente de los árabes deportados a Samaría en tiempos de Sargón II. Si el libro de Nehemías no habla de los idumeos, enemigos ancestrales de los judíos, es porque los identifica con los árabes. La pregunta: "¿Os rebeláis contra el rey?" se refiere a la orden dada por Artajerjes (Esd 4:17-22); pero no insisten, sabiendo que una orden de la corte persa puede ser sustituida por otra.
1 Dieulafoy, L'Acropole De Suse (París 1893).
2 Heródoto, III 34.
1 Pritchard, 492.
2 Ant. Lud. 12:4:1.
3 Ricciotti, Storia 25; H. vincent, La famille des Tobiades et les origines du Paiai d'Araq-el-Emir: RB 28 (1920) 182-202.
4 Bell lud. 6:3:2.
5 Bell,.lud.,5:4:2.
Reparación de las murallas de jerusalén (3:1-32)
Elíasib y sus hermanos (3:1-2)
1 Elíasib, sumo sacerdote, se levantó con sus hermanos los sacerdotes y edificaron la puerta de las Ovejas; la consagraron y pusieron las puertas, desde la torre de Mea hasta la torre de Jananeel. 2 A continuación de Elíasib edificaron los hombres de Jericó, y a continuación de éstos edificó Zacur, hijo de Irnn.
Elíasib (Esd 2:2; Neh 12:10), con sus hermanos los sacerdotes, construyó la puerta de las Ovejas; su ejemplo arrastró a otros, hasta el punto de que la obra se terminó en cincuenta y dos días (Neh 6:15). Además, la decisión de Elíasib era tanto más meritoria cuanto que mantuvo relaciones con los samaritanos (Neh 13-4)· la puerta de las Ovejas, o Probática, estaba en el sector norte, cerca del ángulo nordeste (3:32; 12:39; Jn 5:2), recibiendo este nombre por entrar por ella el ganado destinado a los sacrificios. Dice texto que "la consagraron" (qiddeshuhu), lo que se dice con respecto a los sacerdotes; en otros lugares se dice que la cubrieron (qerunu Muchos autores (Vincent, Gelin, Batten) unifican el texto conociendo la lección qiddshuhu en qiruhu. La consagración de toda la obra efectuóse más tarde (12:27), pero esto no impide que los sacerdotes consagraran su obra al momento de terminarla. Parece que los sacerdote tuvieron que rehacer totalmente el muro.
No puede identificarse la torre de Mea (los ciento). Vincent cree que no ha existido nunca, debiéndose su mención a una lectura errónea del texto. En efecto, la traducción material del texto es: "Y hasta la torre de Mea la consagraron, hasta la torre de Jananeel." En caso de haber existido, no se sabe por qué recibió semejante nombre; acaso porque tenía cien codos de altura o porque cabían en su interior cien hombres para defenderla. De la torre de Jananeel se habla en Jeremías (31:38) y Zacarías (1:20). Herodes el Grande la amplió y embelleció, llamándola Antonia en honor del triunviro Antonio (Flavio Josefo, Ant. lud. 15;11;4). El nombre le pudo venir de Jananías, que era el custodio (7:2). A continuación de los sacerdotes trabajaron los repatriados de Jericó (Esd 2:34), siguiendo después Zacur.
Puerta del Pescado
3 Los hijos de Sena edificaron la puerta del Pescado y la cubrieron, pusieron las puertas, los cerrojos, los goznes. 4 Al lado de ellos trabajó en las reparaciones Meremot, hijo de Urías, hijo de Acus, y al lado de éstos reconstruyó Mesulam, hijo de Berquías, hijo de Mesezabel; y al lado de éstos restauró Sadoc, hijo de Baana. 5 Inmediatos a ellos restauraron los tecuitas, aunque sus nobles no doblaron su cerviz al servicio de su señor.
No lejos de la torre de Jananeel y al occidente de la misma hallábase la puerta del Pescado, llamada así por celebrarse en sus alrededores el mercado del pescado que traían las gentes de Tiro o los ribereños del mar de Galilea (12:39; 2 Crón 33:14; Sof 1:10). En el v.3 se inspiran algunos autores para corregir el v.1, ya que el trabajo de cada sector comprendía: 1) la edificación o reparación de la puerta; 2) cubrirla; 3) colocación de las hojas de la misma; 4) e instalación de los cerrojos y goznes. Junto a los hijos de Sena (Esd 2:35; Neh 7:38), Meremot (Esdr 8:33) reparó los desperfectos de otro tramo de muralla. Las gentes de Tecua, ciudad situada a ocho kilómetros al sur de Belén, trabajaron en los muros; pero los notables de la población, orgullosos, no doblaron su cerviz al servicio del señor, es decir, de Nehemías. Acaso existían diferencias personales entre ellos y el gobernador o no reconocían la autoridad que se arrogaba.
En el sector de la puerta Vieja (3:6-12)
6 La puerta Vieja la restauraron Joyada, hijo de Pasea, y Mesula, hijo de Besodías; la ensamblaron y pusieron a las puertas sus cerrojos y sus goznes. 7 Junto a éstos reedificaron Melatías, gabaonita, y Jadón, meronotita; y los hombres de Gabón y Misfa trabajaron cerca del gobernador de este lado del río. 8 Junto a ellos trabajó Uziel, hijo de Jarayas, de los orífice y a su lado Ananías, de los perfumistas; continuaron Jerusalém hasta la muralla ancha. 9 A continuación de éstos trabajó Refaías, hijo de Hur, jefe de la mitad del distrito de Jerusalém 10 A continuación trabajó, enfrente de su casa, Jedaya, hijo del Jaromat, y a su lado Jatús, hijo de Jesabnía. 11 Otra porción de la muralla y la torre del horno fue reparada por Malquiya, hijo de Jarim, y Jasub, hijo de Pahat Moab. 12 A continuación de ellos trabajó con sus hijos Salum, hijo de Jaloes, jefe de la otra mitad del distrito de Jerusalén.
La puerta de ha-Yeshana, la Vieja, puede referirse o bien "a la puerta vieja," o bien "puerta de la ciudad vieja"; Vincent cambia el texto en hammisneh, "del barrio nuevo." Trátase de la puerta de Efraím (12:39), llamada así por encontrarse en la parte septentrional de la ciudad. Según el mismo Vincent, la extensión de la ciudad hacia el norte hizo que se creara este nuevo barrio (Sof 1:10; 2 Re 22:14). Algunos ven en Yeshana el nombre del poblado homónimo, a 25 kilómetros al norte de Jerusalén, en la actual Ain Siniya. Gabaón estaba a 10 kilómetros al norte de Jerusalén; la villa de Meronot es desconocida. Masfa hallábase a 13 kilómetros al norte de Jerusalén. Diversamente se traduce el final del v.7: "Al lado del trono del gobernador del otro lado del río" (Michaeli); "de la jurisdicción del gobernador de Abarnahara" (Fernández); "a costa del gobernador de la transeufratena" (Gelin). La más aceptable nos parece ser la siguiente: "Al palacio (lekisse) del gobernador," o sea, la parte de la muralla que se hallaba junto al palacio del gobernador de la Abarnahara.
El gremio de los plateros y de los perfumistas construyeron el trozo de la muralla ancha, llamada así por ser de construcción más resistente, por reclamarlo el terreno, más expuesto para un ataque contra la ciudad. En vez de muralla ancha, algunos leen "plaza" (rehob); de hecho había una plaza cerca de la puerta de Efraím (8:16).
Refaías era jefe de la mitad del distrito o sector (pelek) de Jerusalén. Para su mejor gobierno y administración habíase dividido la ciudad en dos sectores (v.9:12). La torre del Horno (12:38) se hallaba cerca de la actual puerta de Jafa, entre la de Efraím (12:39) Y 1a del Valle (3:13). Llamábase así por existir varios hornos en su alrededor. Jaloes significa encantador, adivino. Di cese en el texto hebreo que trabajaron con él "sus hijas." ¿Se trata de hijas en sentido propio o en el de benoth, habitantes de la ciudad o del sector? En otros pasajes bíblicos (11:25-31; Núm 21:25, etc.) se toma el término en este sentido figurado.
En el sector sudoccidental (3:13-14)
13 Janum y los habitantes de Zanoaj repararon la puerta d< Valle, la edificaron, pusieron las puertas, los cerrojos y los goj nes. Hicieron además mil codos de muralla, hasta la puerta de la Escombrera, 14 Malquiya, hijo de Recab, jefe del distrito de Bet Maquerem, reedificó la puerta de la Escombrera, poniendo sus puertas, sus cerrojos y sus goznes.
De la puerta del Valle hemos hablado ya (2:13), pudiendo coincidir con la de Hebrón. Zanoaj es el nombre de un poblado situado a unos 30 kilómetros al sudoeste de Jerusalén (Jos 15:34). Mil codos de muralla corresponden a unos 500 metros, suponiendo que se habla del codo egipcio, que prevaleció entre los hebreos después del exilio. Por eufemismo, acaso, en el texto hebreo se llama a la puerta de la Escombrera puerta del queso. Malquiya era jefe del distrito de Bet Maquerem (Jer 6:1), lugar que muchos identifican con el actual Ain Karem. Creen los autores (Üelin, Pelaia, Vincent) que se anticipa la mención de la fuente del Valle, que se encontraba en el ángulo sudeste de la ciudad. Antes de esta puerta había la de la Cerámica o del Alfarero (Jer 19:2).
Trabajo de Salum (3:15)
15 Salum, hijo de Col José, jefe del distrito de Misfa, reconstruyó la puerta de la Fuente, la levantó, la cubrió, puso las puertas con sus cerrojos y sus goznes" Construyó además el muro de la piscina de Siloé, cerca del jardín del rey, hasta la escalinata que baja de la ciudad de David.
Cerca de la puerta de la Fuente hallábase la piscina de Siloé. Recogía las aguas de la lluvia y terminaba en ella el canal subterráneo que hizo excavar Ezequías (2 Crón 32:30). El jardín del rey se encontraba más al sur, en el lugar donde se reunían las aguas del Cedrón y del valle del Tiropeón, cerca de Ain Roguel. En cuanto a la escalinata de que habla el texto, acaso puedan vislumbrarse vestigios de la misma en los peldaños excavados en la roca viva entre la piscina de Siloé y el Ofel.
Obra de Nekemías (3:16)
16 Después de él, Nehemías, hijo de Azbuc, jefe de la mitad del distrito de Bet Sur, trabajó en las reparaciones hasta enfrente de los sepulcros de David, y hasta delante de la piscina, que había sido artísticamente construida, y hasta el cuartel.
El pueblo de Betsur se encuentra a unos 20 kilómetros al sur de Jerusalén. Se habla solamente de una mitad del distrito, silenciándose la otra. Los sepulcros de David yacían en el Ofel; allí fueron enterrados los monarcas de Judá (1 Re 2:10). Antes del exilio era menos rigurosa la ley acerca de la impureza por el conato de un cadáver (Ez 43:7-9). De la piscina artísticamente construida no se sabe nada; acaso sea la piscina de Salomón, junto a la actual fuente Ain-sitti-Mariam, o fuente de Guijón. La casa de 1os valientes o cuartel (2 Sam 16:6; 23:8) hallábase al norte de la Acrópolis real.
Trabajos en el sector oriental (3:17-27)
17 Después de él trabajaron los levitas, Rehú, hijo de Bani y a su lado trabajaba Jasabías, jefe de la mitad del distrito de Queila. 18 Después de él sus hermanos, Binnuí, hijo de Jenadad, jefe de la otra mitad del distrito de Queila; 19 y al lado de éste, Ezer, hijo de Josué, jefe de Misfa, reparó otra porción de la muralla frente al arsenal, hacia el ángulo. 20 Después de él, Baruc, hijo de Zabal, reparó otra porción, desde el ángulo hasta la entrada de la casa de Elíasib, sumo sacerdote. 21 Después de él reparó Meremot, hijo de Uría, hijo de Hacos, otra sección, desde la entrada de la casa de Elíasib hasta el extremo de ella. 22 Después de él trabajaron en la reparación los sacerdotes de los alrededores, 23 y después de ellos Benjamín y Asub enfrente de sus casas. Después de éstos, Azarías, hijo de Maasías hijo de Ananía, reparó lo cercano a su casa. 24 Después de él Binní, hijo de Jenadad, reparó otra sección, desde la casa de Azarías hasta la vuelta del ángulo.25 Palal, hijo de Uzai, construyó lo de delante del ángulo y la torre que hay en el saliente sobre lo alto del palacio real, en el patio de la prisión. Después de él trabajó Padayas, hijo de Paros. 26 Los netineos que habitan el Ofel trabajaron hasta enfrente de la puerta de las Aguas a oriente, y la torre en saliente. 27 Después de ellos los tecuitas repararon otra porción, frente a la gran torre en saliente, hasta el muro del Ofel.
Queila pertenecía a la tribu de Judá (Jos 15:44), a 35 kilómetros al sur de Jerusalén. No es posible localizar el llamado arsenal o armería, que no debía de estar lejos del palacio real y del cuartel. El ángulo debe de ser el que, a unos metros antes del templo, señala un cambio de dirección. A partir del v.20 nos sitúa el texto en unos parajes vecinos al templo, aunque no sea fácil determinar los lugares que se mencionan. Elíasib tenía su casa cerca del templo, ocupando grande extensión (10:76-7)
Los sacerdotes que habitaban en los pueblos vecinos (kikkar) de Jerusalén (12:28) trabajaron en la obra. Binnuí (3:18) es mencionado dos veces; quizá quiere decir el autor que, llevado del celo y entusiasmo por la causa judía, se prestó a ayudar a otros una vez terminada la obra que se le encomendó. Su ejemplo fue seguido por otros (Meremot; v.4 y 21; tecuitas: v.5:27). El ángulo de que se habla en el v.24 no puede determinarse con seguridad; no es improbable que coincidiera con alguno en los que Ocias coloco máquinas de guerra para defender a la ciudad (2 Crón 26:15).
Palal edificó junto al ángulo y a la torre superior (elyon); esta torre está en relación con otras situadas en un nivel más bajo, o con el palacio real. Los que lo entienden en este último supuesto hablan del palacio superior o elevado, desde el cual se dominaba el ángulo o la torre saliente, identificando este palacio con el de Salomón (1 Re c.7). Más abajo hallábase el de David (2 Sam 5:9-11)' La prisión estaba junto al palacio real, y en ella fue encerrado Jeremías (32:2).
Los netineos (Esd 2:43) figuran en el texto debido quizá a una glosa sugerida por 11:21. Los v.25-26 pueden redactarse como sigue: Después de él trabajó Padayas, hijo de Paros (y los netineos habitaban en el Ofel) hasta enfrente de la puerta de las Aguas, pe la mención del Ofel en el v.27, un escriba anotó en el margen que allí vivían los netineos, glosa que entró más tarde en el texto. Ofel significa protuberancia, saliente. La puerta de las Aguas debe buscarse en un sitio de paso obligado para bajar a la fuente de Guijón, de que se habla en 8:1-3-16; 12:37. Estaba cerca del ángulo sudeste del templo.
En el sector noroeste (3:28-32)
28 A partir de la puerta de los Caballos, los sacerdotes trabajaron en la reparación, cada uno frente a su casa. 29 Después de ellos trabajó Sadoc, hijo de Irnrner, delante de su casa; y después de él Semeyas, hijo de Secanías, guarda de la puerta de Oriente. 30 Después de él reparó Jananías, hijo de Selemías, y Janún, hijo de Salaf, otra sección, y después de éste, Mesulam, hijo de Bara-quías, reparó delante de su vivienda. 31 Después reparó Malaquías, de entre los orífices, hasta la casa de los netineos y de los comerciantes lo de frente a la puerta de Nifcad y hasta la cámara alta del ángulo. 32 Entre la cámara alta del ángulo y la puerta de las Ovejas trabajaron los orífices y los mercaderes.
Se ignora el sitio de la puerta de los Caballos. Según Jeremías estaba cerca del Cedrón (31:40). Muy probablemente se abría esta puerta en la muralla del templo, al norte de la puerta de las Aguas, llamada así por haber colocado los reyes idólatras de Judá unos caballos junto a la misma (2 Re 23:11); junto a esta puerta fue asesinada Atalía (2 Re 11:16; 2 Crón 23:15). Sadoc era sacerdote (Esdr 2:37); Semeyas, levita. La puerta de Oriente es llamada también Dorada. Según Ezequiel, el término mifcad (43:21) designaba el lugar reservado para el sacrificio del toro expiatorio, fuera del templo. Estaba junto al ángulo nordeste de la muralla, no lejos de la puerta Probática. ¿No indica acaso el nombre (paqad) que en esta puerta efectuábase el control de las víctimas y demás presentes destinados para el sacrificio? Con el v.32 se vuelve al lugar de partida.
Amenazas y mofas de los enemigos (3:33-35)
33 Cuando supo Sambalat que estábamos reconstruyendo la muralla, se enojó mucho y se encolerizó. Burlábase de los judíos, 34 diciendo ante sus hermanos y ante los soldados de Samaría: "¿Para qué trabajan estos impotentes judíos? ¿Acaso van a dejarlos hacer? ¿Van a sacrificar? ¿Van a terminar? ¿Van a resucitar las piedras enterradas bajo montones de escombros y consumidas por el fuego ?" 35 y Tobías el amonita, que estaba junto a él, decía: "Ya pueden edificar. Una zorra que con ellos se lance, derribará la muralla de piedra."
La versión de los LXX empieza con el c.4 v.33. Sambalat Tobías (2:10; 2:18-19) se indignan al contemplar que la obra de la reconstrucción de la muralla avanzaba. Impotentes para impedirlo, se mofan de los judíos y de su obra, empleando más tarde la violencia (4:1-17). Llama a los judíos impotentest débiles (araelalim); no se explica cómo se les autoriza llevar a término sus proyectos. A las mofas hizo coro el amonita Tobías, quien con una frase irónica expresa su pensamiento de que no vale la pena de tomar aquello en serio, porque bastará un pequeño esfuerzo o el simple querer para que aquellos muros vayan al suelo.
Oración de Nehemías (3:36-38)
36 "Escucha, ¡oh Dios nuestro! cuántos nos menosprecian, y haz que sus insultos recaigan sobre sus cabezas, y dalos al pillaje en una tierra de cautiverio. 37 No perdones su iniquidad, y que no se borre delante de ti su pecado, porque injurian a los que están edificando." 38 Reedificamos, pues, la muralla, quedando del todo acabada hasta la mitad de su altura, y el pueblo se animó para el trabajo.
Ante los improperios y burlas, se refugia Nehemías en la oración, como en otras ocasiones (5:14; 6:9-14; 13:14-22), poniendo el asunto en manos de la Providencia divina. Duras son sus palabras, hablando como representante de la comunidad de Israel contra los enemigos de Yahvé. En la oración se usan palabras y conceptos que reaparecen en Jeremías (18:23). Los trabajadores continuaron su obra.
Proyectos de ataque (4:1-2)
1 Pero Sambalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los de Azoto se enfurecieron sobre manera al saber que la reparación de las murallas avanzaba y que comenzaban a cerrarse las brechas, 2 y todos a una se confabularon para venir a atacar a Jerusalén y hacer el daño posible.
Los enemigos temían que el resurgir del judaísmo menguara las atribuciones de las gentes del país. Indica el autor la idea de reparación por el término aruka, que indica, en sentido propio, la piel nueva que sube poco a poco y cubre la herida (Jer 8:22; 30:17-2 Crón 24:13).
Temores de los judíos (4:3-5)
3 Nosotros rogarnos a nuestro Dios, y pusimos una guardia que de día y de noche vigilara, para defendernos de sus ataques. Sin embargo, Judá decía: "Ya faltan las fuerzas a los acarreadores, y el escombro es todavía mucho; no podemos acabar la muralla." 5 Mientras que los enemigos decían: "Nada sabrán y nada verán hasta que lleguemos en medio de ellos y los matemos, y así haremos que cesen las obras."
Junto con la oración tomó Nehemías las medidas humanas conducentes a asegurar los trabajos. Tales medidas eran tanto más necesarias cuanto que algunos se desanimaban al contemplar lo mucho que quedaba por hacer. En forma rimada, como un refrán del género de las lamentaciones, decían unos: "A los acarreadores les faltan fuerzas"; otros: "Son demasiados los escombros que se deben remover," y otros, finalmente: "Por más que trabajemos, no terminaremos la muralla." No existía ningún complot en contra de Nehemías; únicamente el desaliento asomaba de vez en cuando, apagando el entusiasmo, que constituía la tónica reinante. Los enemigos urdían asechanzas y amenazaban con lanzarse sobre Jerusalén en el momento más inesperado.
Medidas defensivas (4:6-8)
6 Los judíos que entre ellos habitaban, vinieron diez veces para advertirnos de todos los lugares de donde venían a nosotros. 7 Por eso puse detrás de las murallas al pueblo por familias, todos con sus espadas, sus lanzas y sus arcos. 8 Fui a ver, y levantándome, dije a los jefes y a los magistrados y al resto del pueblo: "¡No los temáis! Acordaos del Señor, grande y terrible, y luchad por vuestros hermanos, por vuestros hijos y vuestras hijas, por vuestras mujeres y vuestras casas."
Los judíos que venían de los pueblos vecinos a tomar parte en las obras contaban a Nehemías las confabulaciones de las gentes del país, con lo que crecía el temor de algunos. Di cese que diez veces trajeron tales noticias, con lo que quiere significarse que fueron muchas o repetidas veces. Otros comentaristas entienden diversamente el texto. Nehemías no se arredró por las amenazas; al contrario, a la violencia opuso la violencia. El v.7, escribe Fernández, es de una oscuridad desesperante. Lo que se deduce de cierto del mismo es que Nehemías armó al pueblo y colocó a gente armada en torno a la ciudad para hacer abortar todo intento de ataque por sorpresa. Fernández traduce: "Entonces aparté en las partes bajas del lugar, detrás del muro, en los sitios abiertos, al pueblo, distribuido por familias, con sus espadas, sus lanzas y sus arcos." La frase en sitios abiertos (sehihim) parece que no corresponde a las leyes de la estrategia; de donde algunos prefieren la impresión de los LXX: en tois skepeinois = en los lugares abrigados. Las medidas defensivas de Nehemías atemorizaron a sus contrarios, quienes, al ser descubiertos, se retiraron. Nehemías recorría los puestos de guardia para levantar la moral de todos, diciéndoles que no temieran, porque Dios estaba con ellos.
Trabajadores y guerreros (4:9-15)
9 Cuando supieron los enemigos que estábamos apercibido frustró Dios su consejo, y volvimos todos a continuar la muralla cada uno en su trabajo. 10 Desde entonces, la mitad de los mío* trabajaba, y la otra mitad estaba sobre las armas con las lanzas8 los escudos, los arcos y las corazas. Los jefes estaban detrás de toda la casa de Judá. 11 Los que construían la muralla y los que cargaban y acarreaban las cargas, trabajaban con una mano y tenían una arma en la otra; 12 todos, mientras trabajaban, tenían las espadas ceñidas a sus lomos. Yo tenía junto a mí al trompeta; 13 y dije a los jefes, a los magistrados y al resto del pueblo: "La obra es mucha y extensa y estamos en la muralla apartados, lejos unos de otros; 14 cuando oigáis, pues, la trompeta, reuníos, y nuestro Dios combatirá por nosotros." 15 Seguimos, pues, trabajando en la obra, teniendo la mitad de nosotros la lanza en la mano desde el levantarse de la aurora hasta el salir de las estrellas.
Fue Dios el que desbarató los planes del enemigo. Pero, si bien éste había desistido por el momento, convenía tomar precauciones. De ahí que, al mismo tiempo que mandó continuar la obra, estableció una vigilancia permanente. Parte de sus servidores (jóvenes, dice el texto original), que formaban su escolta personal (5:10; 13; 19), trabajaban, y otra parte empuñaba las armas para proteger a sus hermanos. El autor señala en bloque el armamento de que disponía la guardia de Nehemías. Dice el texto que los jefes estaban detrás cuidando de que todo estuviera en orden. Michaéli suprime el término jefes (sarim), que considera como glosa, y traduce: "Detrás toda la casa de Judá." Según esta versión, todo Judá apoyaba estas medidas tomadas por Nehemías. No se explica fácilmente cómo alhamíes y transportistas pudieran manejar simultáneamente las herramientas de trabajo y las armas. Entiéndese el texto en el sentido que los albañiles, que necesitaban ambas manos para trabajar, llevaban una espada ceñida a los lomos; los que acarreaban materiales, que tenían una mano libre, utilizaban la otra para llevar jabalinas y otras armas. Sin embargo, el texto más bien debe entenderse en el sentido de que todos tenían a mano armas para repeler el ataque en caso de que los enemigos les acometieran.
El encargado de dar la señal de alarma con la trompeta estaba constantemente al lado de Nehemías. Las obras proseguían a lo largo de toda la muralla, de manera que entre unos y otros mediaba gran distancia. La única manera de retransmitir órdenes urgentes era el toque de trompeta. A los jefes y magistrados dio las órdenes de reunir a todos tan pronto como el toque convenido llegue a sus oídos. Habrá llegado la hora del combate, pero también de la victoria, ya que Yahvé combatirá junto a ellos. En el v.15 se dice: "y la mitad de ellos tenían la lanza en la mano," palabras que acaso un escriba ha introducido inspirándose en el v.10. Mejor corre el texto con la siguiente traducción: "Seguimos trabajando en la obra desde el levantarse de la aurora hasta la aparición de las estrellas"
En la brecha (4:16-17)
16 Al mismo tiempo dije también al pueblo: "Que cada uno con su criado pase la noche en Jerusalén, haciendo así de noche centinela y trabajando de día en la obra," 17 Ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me seguía, nos desnudábamos, si no era para bañarnos. Cada uno tenía su arma en la mano derecha.
Del v.16 se deduce que muchos de los que trabajaban en la muralla residían en las aldeas de los alrededores de la capital, adonde regresaban de noche para pernoctar allí. Nehemías decretó que, para seguridad de unos y de otros, quedaran todos en la capital, turnándose en el puesto de centinela. Es posible que de cada familia fueran dos o más personas al trabajo. Basándose en varios manuscritos, algunos exegetas traducen: "Ellos (los que vienen de fuera) nos servirán de guardia durante la noche y trabajarán de día." El texto del v.17 en el original hebraico es ininteligible, deduciendo por el contexto y las versiones que el sentido allí contenido debe ser: el peligro es inminente; de un momento a otro se teme un ataque. Por lo mismo, ni Nehemías, ni su parentela, ni sus criados, ni los componentes de su guardia personal se desnudaban de noche, a no ser para tomar un baño. Las cuatro palabras del hebreo dicen: "Y cada uno su arma, el agua," que faltan en el texto griego. En lugar de hammaim, leer beminó, beyado, y traducir: "Cada uno tenía el arma en su mano derecha."
Quejas del pueblo (5:1-5)
1 Alzáronse entre las gentes del pueblo y sus mujeres muchas quejas contra sus hermanos judíos. 2 Unos decían: "Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas, somos muchos y tendremos que venderlos por trigo para poder comer y vivir." 3 Otros decían: "Tenemos que empeñar nuestros campos, nuestras viñas y nuestras casas por trigo a causa del hambre." 4 Otros decían: "Hemos tenido que pedir a usura dinero sobre nuestros campos y nuestras viñas para pagar los tributos del rey; 5 nuestra carne es, sin embargo, como la carne de nuestros hermanos, y nuestros hijos son como sus hijos; pero tenemos que sujetar a servidumbre a nuestros hijos y a nuestras hijas, y algunas de nuestras hijas lo están ya, sin que tengamos con qué rescatarlas, por estar nuestras tierras y nuestras viñas en poder de otros."
Algunos comentaristas son de parecer que este capítulo está fuera de su contexto. En él se plantea un problema que tuvo lugar en los últimos años de la administración de Nehemías. El momento corresponde más bien a esta coyuntura histórica. Las gentes humildes, sobre todo, acudieron con entusiasmo a la llamada patriótica Nehemías. Recuérdese que los tecuitas trabajaron con fervor, en tanto que "sus nobles no doblaron su cerviz al servicio de su Señor" (3:5). El mismo entusiasmo por la causa nacional hizo que se sucedieran los días y tuvieran abandonados los trabajos del campo y otros quehaceres remunerativos, resintiéndose cada vez más s escasa economía. Con la confianza de rehacerse una vez terminadas las obras de las murallas, pidieron dinero prestado a los grandes ν a los magistrados, quienes se lo entregaron con un interés crecido Este proceder de los grandes era endémico en Israel. Las quejas parten del pueblo pobre, víctima de la usura de la clase adinerada Y, sin embargo, todos eran hermanos, pertenecientes a una misma raza, con las mismas prerrogativas espirituales. En el v.2 la lectura "tenemos que empeñar" (orebim), en vez de "somos muchos" (rabbim), es preferible. La Ley prohibía terminantemente que los israelitas exigieran de sus hermanos interés alguno, "ni por dinero, ni por víveres, ni por nada de lo que con usura se presta" (Deut 23:19-20; Ex 22:24-25; Lev 25:35-38). Prevé la Ley el caso de que un israelita se venda a sí mismo y a sus hijos hasta el año sabático o año jubilar (Ex 21:1-11; Lev 25:35-47), pero invitaba a los ricos a que trataran a los necesitados con benignidad. En nuestro caso, hijos y propiedades se empeñaban a causa del interés crecido que exigían los ricos (v.7:11). Las propiedades se consideraban sagradas por haberse recibido de los antepasados. Los judíos que habían llegado de Babilonia compraron, a base de sacrificios, una pequeña propiedad, que ahora los ricos ponían en peligro.
Aún más, teniendo que pagar tributo al rey, tenían que hipotecar las propiedades, no para procurarse comida, sino para obtener dinero con que pagar los impuestos. En el v.5 se insiste en la igualdad de derechos y deberes. No existe diferencia entre la carne de un judío rico y la de uno pobre; ni el pobre es menos hijo de Abraham que el rico (Deut 15:7). Según la ley mosaica, podía un padre colocar a sus hijas al servicio de otro (Ex 21:7), pero no podían ser tratadas como esclavas o concubinas. La lucha de clases podía entorpecer la restauración del pueblo judío y debilitarlo ante sus enemigos.
Nehenúas increpa a los usureros (5:6-9)
6 Yo me enojé en gran manera al oír estos clamores y estas quejas. 7 Pensando, resolví reprender a los grandes y a los magistrados, y les dije: "¡Cómo! ¿Prestáis a usura a vuestros hermanos?" Y reuní una gran asamblea contra ellos, 8 y dije: "Nosotros, según nuestras facultades, hemos rescatado a nuestros hermanos los judíos, vendidos a las gentes, ¿y ahora venderíais vosotros mismos a vuestros hermanos, y éstos serán ven didos a nosotros?" Callaron, no teniendo nada que responder. 9 Yo añadí: "Lo que hacéis no está bien. ¿No marcharéis en el temor de nuestro Dios, para no ser el oprobio de las gentes enemigas nuestras?"
Antes de emprender la obra de las murallas, cada familia se defendía económicamente con los fondos monetarios traídos Babilonia, con los productos del campo o con el jornal cotidiano obra del templo era gratuita. Nehemías no se enteró hasta más tarde del malestar que cundió entre el pueblo. Una queja sucedía a otra, lo que le hizo caer en la cuenta de que el mal tenía hondas raíces. Reunió una grande asamblea, en la que apostrofó la conducta de los grandes (horim) y de los magistrados (seganim). ¿Es que pretenden ellos que Nehemías rescate ahora al pueblo pobre con el dinero de su propio bolsillo? A su argumentación no encontraron respuesta alguna, porque sabían que estaban fuera de la Ley. Su conducta es reprochable; como miembros de la comunidad judaica, deben temer a Dios y vivir según las leyes patrias (Lev 25:35-36; Deut 23:9). En segundo lugar, no deben obrar de manera que den lugar a los enemigos a mofarse de ellos por existir desacuerdo entre la teoría y la práctica, entre lo que la Ley manda y su manera de comportarse.
Las palabras de Nehemías conservan toda su actualidad. Si nuestras obras no se ajustan a la ley que libremente hemos aceptado, causaremos más daños a la religión que nuestros propios enemigos (Rom 2:24; 1 Pe 2:12). Antiguamente este divorcio entre vida y pensamiento, entre la fe y las obras, era la tumba de aquel proselitismo por el cual se emprendían acciones heroicas (Mt 23:15); hoy puede ser éste el impedimento más grave para la expansión del reino de Dios (Pelaia).
Ejemplo que arrastra (5:10-13)
10 "También yo, mis hermanos y mis servidores les hemos prestado dinero y trigo. Vamos a perdonarles lo que nos deben. 11 Devolvedles hoy mismo sus campos, sus viñas, sus olivares y sus casas, y restituidles el uno por ciento del dinero, del trigo, del vino y del aceite que les habéis exigido como interés." 12 Ellos dijeron: "Se los devolveremos y no les exigiremos nada. Haremos como tú dices." Líeme entonces a los sacerdotes, y delante de ellos les hice jurar que harían así. 13 Yo sacudí mi manto, diciendo: "Que así sacuda Dios fuera de esta casa y de sus bienes al que no cumpla su palabra; y que así sea, el que tal haga, sacudido y vacío." Y toda la asamblea respondió "Amén," y alabaron a Yahvé. El pueblo hizo conforme a esto.
Dice Nehemías que también él había prestado, pero no trataba a sus deudores como hacían los grandes. Que imiten, pues, su ejemplo. Invita a todos a perdonar todo cuanto los pobres les adeudan y a prestarles en el futuro sin interés. La restitución debe hacerse cuanto antes, hoy mismo, dando el consentimiento durante la reunión de la asamblea. En el texto hebraico del v.11 se lee: "Y restituidles el uno por ciento del dinero." La palabra meat, cien, es sustituida por la mayoría de los intérpretes por masshath, deuda; corrección que está más conforme con el espíritu Nehemías. Añade el texto que Nehemías sacudió su "seno" (hosen), es decir, agarró con las dos manos los bordes del pliegue que la ancha túnica de los orientales, sujeta a la cintura, forma a la altura del pecho; los desplegó y, agitándolos con fuerza como se tratara de vaciar su contenido, quería significar que de la misma manera despojará Dios de todos sus bienes al que faltara al juramentó (Médiebelle). Otros comentaristas explican diversamente este hecho simbólico y profetice, cuyo significado genérico es evidente.
Liberalidad de Nehemías (5:14-19)
14 Desde el día en que el rey me puso por gobernador de la tierra de Judea, del año veinte al año treinta y dos del rey Artajerjes, durante doce años ni yo ni mis hermanos habíamos vivido de las rentas del gobernador. 15 Antes de mí, los gobernadores anteriores abrumaban al pueblo, tomando de él pan y vino por valor de cuarenta siclos de plata, y sus servidores mismos oprimían al pueblo. Yo, por temor de Dios, no hice así. 16 Antes bien, he trabajado en la construcción de estas murallas, no hemos adquirido campo alguno y todos mis servidores a una estaban a la obra. 17 Tenía a mi mesa ciento cincuenta hombres, judíos y magistrados, a más de los que a nosotros venían de los pueblos de en derredor. 18 Cada día se me aderezaba un buey, seis ovejas elegidas y aves, y cada diez días vino en abundancia. A pesar de esto, yo no he reclamado los derechos de gobernador, porque la servidumbre del pueblo era grave. 19 Acuérdate de mí para bien, Dios mío, y de cuanto yo hice por este pueblo.
Nehemías expone ante los reunidos su proceder desinteresado. Fue el rey Artajerjes el que nombró a Nehemías gobernador de los judíos de Palestina, habiendo durado su cargo desde el año 20 de Artajerjes (2:1) hasta el 32 (445-443). ¡Qué diferencia entre su comportamiento y el de sus antecesores! No solamente no renunciaban a los derechos que se les debía por su cargo, sino que imponían a sus subditos cargas pesadas. Solamente por los conceptos de pan y vino se les exigía una cantidad equivalente a 120 pesetas oro.
¿A qué gobernadores se refiere? Acaso a los paganos, que se turnaban con otros de origen judío. Alude a los gobernadores de Samaría, de los cuales pendía Jerusalén. Nehemías podía exigir los honorarios que señalaba la Ley, pero nunca habría abusado de su autoridad para explotar y oprimir a sus subditos, por prohibírselo el santo temor de Dios. Nehemías no se ha enriquecido durante los años que ejerció el cargo de gobernador. Con ironía dice que no compró campo alguno, dando a entender que otros gobernadores habían aumentado su patrimonio con nuevos campos a costa de los desvalidos. Con el fin de impedir que los otros jefes y magistrados cayesen en la tentación de gravar a sus subditos, les obligo a que comieran en su casa y a su cuenta. Todos sus comensales eran tratados con esplendidez, aunque no llegara a los exceso que se cometían en la mesa de Salomón (1 Re 4:22-23). La provisión de vino hacíase cada diez días, lo que quiere decir que se bebía con abundancia. Algunos podían pensar que hacía Neherrua la apología de su persona para halagar su vanidad; pero bien lejos estaba de gloriarse de sus buenas obras y esperar la recompensa de los hombres. Si él ha sacado a relucir su comportamiento, ha sido únicamente con el fin de convencer totalmente a jefes y magistrados de la necesidad de proceder caritativamente con los pobres. La recompensa de sus buenas obras se la dará con creces el Señor. La oración de Nehemías se repite en 13:22.
Propuesta insidiosa (6:1-4)
1 Todavía no había acabado yo de poner las puertas, cuando Sambalat, Tobías, Guesem el árabe y los otros enemigos nuestros supieron que había reconstruido la muralla sin que ya quedara brecha, aunque todavía no se habían puesto las hojas de las puertas. 2 Entonces Sambalat y Guesem mandaron a decirme: "Ven, y entrevistémonos en los pueblos del valle del Ono." Ellos tenían pensado hacerme mal. 3 Yo les mandé emisarios, diciendo: "Estoy ocupado en la grande obra y no puedo ir, porque tendría que interrumpirla para verme con vosotros." 4 Por cuatro veces me pidieron lo mismo, y siempre les di la misma respuesta.
El relato del malestar entre la clase trabajadora interrumpió la historia de la reconstrucción de las murallas (4:17). Las dificultades externas forzaron de tal manera las obras, que los mismos enemigos fueron los primeros en maravillarse de la rapidez con que se habían llevado a término. Un ataque armado contra una ciudad amurallada no tenía probabilidades de éxito, ni el rey de Persia lo hubiera autorizado. Entonces los enemigos de los judíos idearon una estratagema: convocar a Nehemías a una reunión que tendría lugar en país neutral, a unos 50 kilómetros de Jerusalén, en el poblado de Kefira, en el valle de Ono, lugar que corresponde al actual Kefira Ana, a nueve kilómetros al noroeste de Lidda. El texto hebraico dice "en las ciudades," lección que debe cambiarse en "una de las ciudades." Unos interpretan el término hebraico Kefirim como nombre propio de una ciudad o aldea, muy probablemente Kefira (Esdr 2:25; Jos 9:17). Nehemías intuyó lo que estaban maquinando y rehusó la invitación alegando que estaba ocupado.
Carta de Sambalat (6:5-9)
5 La quinta vez me mandó Sambalat el mismo mensaje por medio de un servidor suyo, que traía en la mano una carta abierta. 6 En ella estaba escrito: "Dicese entre las gentes, y Guesem lo confirma, que tú y los judíos pensáis rebelaros, y que, con este fin, construís las murallas. Según estas mismas informaciones, tú serás su rey. Asimismo se dice 7 que tienes ya profetas que predican de ti por Jerusalén, diciendo: "Judá tiene rey." Esto seguramente llegará a oídos del rey. Ven, pues, y hablarnos." 8 Entonces mandé decirle: "No hay nada de lo que dices; eres tú quien lo inventó." 9 Pues todos querían asustarnos, creyendo que así dejaríamos los trabajos; por eso yo me di a la obra con más ardor todavía.
La tozudez de Sambalat le movió a insistir. Al mandar la carta abierta no pretendía mofarse o insultar a Nehemías, sino más bien sembrar entre el público la inquietud y divulgar unas acusaciones que él había inventado o recogido de ambientes dudosos. Efectivamente, Guesem (2:19) había lanzado la acusación de que Nehemías y los judíos querían rebelarse contra el rey de Persia. Otro rumor habla de la existencia de profetas enviados por Dios y encargados de apoyar la candidatura de Nehemías como nuevo rey de Israel La declaración de los profetas era tenida por palabra de Dios· bastaba que ellos ungieran rey a Nehemías para que el pueblo lo reconociera como tal. En la historia de Israel (Saúl, David, Jehú) existen ejemplos de la intervención profética en la elección y unción real. El profetismo existía todavía (v. 10-14). La proclamación de Nehemías por rey significaría una rebelión contra el poder central, pero se ajustaría a ciertas tendencias judías que habían visto en Zorobabel al rey mesiánico anunciado por Ageo (2:20-23). Si este movimiento hubiérase producido en torno a Nehemías, fomentándolo él, hubiera alterado sin duda sus relaciones con el monarca persa. Tampoco Nehemías se intimida ante estas nuevas amenazas; al contrario, reaccionó hasta el punto de decir a Sambalat que todo lo había inventado él.
Juego sucio de Semeyas (6:10-14)
10 Fui luego en secreto a casa de Semeyas, hijo de Delayas, hijo de JMetabeel, al no poder venir él por estar impedido, y me dijo: "Vamos juntos a la casa de Dios, a la parte interior del templo; cerremos bien las puertas del santuario, porque van a venir a matarte; esta noche vendrán a matarte," 11 Yo le contesté: "¿Huir un hombre como yo? ¿Es que un hombre como yo puede entrar en el templo y seguir viviendo? No entraré." 12 Entonces conocí que no era Dios quien le enviaba, sino que me aconsejaba esto porque Sambalat y Tobías le habían sobornado con dinero, 13 y creían que así yo me atemorizaría y seguiría su consejo, cometiendo un pecado que podrían aprovechar para infamarme y cubrirme de oprobio. 14 Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sambalat y de sus obras. Acuérdate también de Naadía la profetisa y de los otros profetas que procuraban atemorizarme.
Parece que no salió de Nehemías la idea de ir a la casa de o meyas. Más bien el texto sugiere que este último fingió encontrarse en estado de exaltación mántica, manifestando el deseo de verlo y hablarle. La palabra hebraica asur, impedido, cerrado (Jer 36:5) es interpretada diversamente. Unos le dan un sentido simbolic como queriendo manifestar que permanece encerrado en casa
para significar a Nehemías que corre peligro de que le recluyan. Otros suponen que una impureza ritual le retenía en casa sin poder ir al templo (Jer 36:5; 1 Re 14:10). El falso profeta había inventado un plan misterioso con el fin de agarrar a Nehemías en la trampa, porque la voz popular le concedía la categoría de profeta, y, por pertenecer al orden sacerdotal, Nehemías acudió a la llamada de Serneyas. Pronto adivinó la malicia que había en sus palabras. Le proponía huir al templo y buscar asilo en el lugar santísimo, donde no podían entrar los laicos bajo pena de muerte (Ex 33:20; Núm 18:7). El mismo Semeyas, de la veintitrés clase sacerdotal (1 Crón 24:13), hubiera denunciado el hecho y reclamado las penas que la Ley prescribía contra los profanadores del santuario. Huyendo demostraría cobardía ante sus subditos y ante los enemigos.
¿Podía ser verdadero profeta el que así aconsejaba? No puede un profeta de Yahvé inducir a que se falte a los deberes del propio estado y se quebranten los preceptos de Dios. Supo después Nehemías que Sambalat y Tobías habían sobornado con dinero a Semeyas. Ruega Nehemías a Dios que castigue a sus enemigos conforme a sus maldades, invocando la ley del tallón (Ex 21:23; Lev 24:28; Deut 19:21). ¿Por qué se invoca la justicia de Dios sobre la profetisa Naadía, dejando impune a Semeyas? Acaso porque el plan tramado para perder a Nehemías fuera obra de Naadía, engañando a aquél. Vaccari pretende que Naadía era un profeta, el mismo que invitó a Nehemías a su casa; en el v.10 lee "Naadía" en vez de "Semeyas." Traduce el v.14: "Acuérdate, Dios mío, de Tobías y de Sambalat por lo que han hecho, y también del profeta Naadía." Con esta hipótesis resuelve Vaccari la dificultad creada por el v.14, pero introduce arbitrariamente en el v.10 un nombre que no existe en el texto. Además, aunque los LXX llamen profeta a Naadía y en 8:33 sea éste nombre de varón, no hay razones para abandonar la lección "profetisa" del texto masorético.
El muro, acabado (6:15-16)
15 La muralla quedó terminada el día veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días; 16 y cuando todos nuestros enemigos lo supieron, todas las gentes que habitaban en torno nuestro entraron en temor y experimentaron una gran humillación, teniendo que reconocer que la obra se había llevado a cabo por la voluntad de Dios.
El mes Elul corresponde a septiembre-octubre. Las obras empezaron el día 3 ó 4 del mes Ab y se prosiguieron hasta el 25 de Elul, o sea hacia principios de octubre (el 2 de octubre del año 445, según Parker-Dubberstein). En total duraron cincuenta y dos días, terminando el mismo año 20 de Artajerjes. Flavio Josefo 1 dice que se emplearon dos años y cuatro meses en acabar los muros, terminando el año 28 de Artajerjes. Pero el rey solamente reinó veinte años. En contra no puede invocarse la magnitud de la obra, que reclamaba muchos días y aun años de trabajo. No se trataba las más de las veces de levantar totalmente las murallas, sino de taponar los boquetes que en ella había. Además, la obra se hizo marchas forzadas, con turnos de noche, de manera que una multitud enardecida por su amor religioso y patriótico pudo terminar en cincuenta y dos días un trabajo que normalmente hubiera exigido años. Los mismos pueblos vecinos maravilláronse de la rapidez de la obra. ¿Qué impresión les causó? Dice el texto que "cayeron en sus propios ojos," frase que puede entenderse o bien en el sentido de que quedaron deprimidos o en el de que "bajaron los ojos llenos de confusión." Con un leve cambio textual (wayyppale) se obtiene la traducción: "Y esto fue admirable a sus ojos," que está más en armonía con el contexto. Vieron ellos que Dios estaba a favor de su pueblo y que hacía fecundas sus obras.
Los amigos de Tobías (6:17-19)
17 Había también entonces grandes de Judá que mandaban frecuentemente cartas a Tobías, y las recibían de éste, 18 pues muchos de Judá se habían conjurado con él, por ser yerno de Secanías, hijo de Araí, y haber tomado su hijo Jojanán por mujer la hija de Mesulam, hijo de Baraquías. 19 Hablaban bien de él en mi presencia y le iban a contar lo que yo decía, y Tobías escribía sus cartas con el fin de atemorizarme.
Entre los enemigos ocupaba Tobías un lugar destacado, y era temible por estar en relación con los grandes de Judá. Muchos judíos habíanse obligado con juramento a permanecer fieles a Tobías. Este juramento es el llamado de parentesco, que obligaba a una identidad de puntos de vista en todas las cuestiones económicas y políticas. Basábase sobre un deber que radicaba en los vínculos de sangre, y, por lo mismo, se le concedía un carácter estrictamente sagrado. Puede también interpretarse el texto diciendo que mediaban entre Tobías y algunos grandes judíos vínculos de parentesco. Tobías era yerno de Secanías (Esdr 2:5), y su hijo estaba casado con una hija de Mesulam (Neh 3:4-30). Por su matrimonio, Tobías estaba emparentado con el sumo sacerdote Elíasib (13:4). Los matrimonios mixtos eran los causantes de muchos males que aquejaban al pueblo judío. Por el texto aparece que la obra de las murallas fue más bien llevada a cabo con la cooperación de los pobres que con la aportación de los ricos, entre los cuales eran impopulares las reformas radicales ideadas por Nehemías.
Medidas de seguridad (7:1-3)
1 Cuando estuvo terminada la muralla y hube puesto las hijas de las puertas, los porteros, los cantores y levitas dedicáronse a sus funciones. 2 Confié el gobierno de Jerusalén a mi hermano Jananí y a Jananías, jefe éste de la fortaleza, hombre superior a muchos por su fidelidad y por su temor de Oíos, y les dije: "Las puertas de Jerusalén no han de abrirse hasta que caliente el sol, y se cerrarán al ponerse, echando los cerrojos; y los habitantes de Jerusalén harán la guardia cada uno en su puesto delante de su casa."
Una vez puestas las hojas de las puertas, los porteros hiciéronse cargo de las mismas. A primera vista choca la mención de cantores y levitas cabe a la de los porteros. Muchos autores (Batten, Bertho-Let, Rehm, Gelin, Michaeli, etc.) los eliminan del texto, y explican su presencia en él por tratarse de una lista de nombres casi mecánica y de una lamentable confusión entre los porteros del templo y los de la ciudad. Un amanuense, acostumbrado a leer las tres palabras juntas (Esd 2:70; 7:7; Neh 7:72; 10:29; 13:5) las repitió mecánicamente aquí. Los pocos exegetas que siguen el texto aducen las circunstancias extraordinarias por las que atravesaba la ciudad, en régimen de excepción. En tiempos normales eran solamente los porteros los que vigilaban las puertas; pero en un ambiente de hostilidad, interna y externa, "no es de maravillar que Nehemías tomara medidas extraordinarias y, no juzgando suficiente el número de los porteros, echara mano de otros que tenían una posición oficial y de cuya probada fidelidad podía fiarse" (Fernández).
De Jananí se habló en 1:2; se duda si era hermano de Nehemías en sentido estricto. De Jananías se sabe que era fiel y temeroso de Dios. Debía de ser de condición humilde, pero superaba en virtud a otros muchos que alardeaban de religiosos y patriotas, desmintiendo en la práctica lo que afirmaban de palabra. A Jananías estaba encomendada la vigilancia de la fortaleza, de la birah, baris, o torre Antonia, que se hallaba en la extremidad noroeste del templo. Las puertas de la ciudad abríanse de día y cerrábanse de noche, "cuando todavía había sol," según lección de Aquila y Siríaca. Este parece ser el sentido del v.3, cuyo texto masorético debe corregirse ligeramente. Circunstancialmente había dos clases de guardias: los que lo eran de oficio y los que vigilaban el trecho de la muralla delante de su casa.
Repoblación de Jerusalén (7:4-6)
4 La ciudad era espaciosa y grande, pero estaba poco poblada y había muchas casas sin reedificar. 5 Mi Dios me puso en el corazón reunir a los grandes, a los magistrados y al pueblo para hacer el censo. Hallé un registro genealógico de los primeros que habían vuelto, y vi escrito en él lo siguiente: 6 "Estos son los hijos de la provincia (judea) que subieron del destierro, los que había llevado cautivos Nabucodonosor, rey de Babilonia, y volvieron a Jerusalén y a Judá cada uno a su ciudad.
No cabe imaginar el área de Jerusalén en tiempos de Nehemías como la que ocupa actualmente. No puede calcularse el número de Abitantes, y sería aventurado señalar un censo superior a los diez mil. Porque aunque regresaran de Babilonia 42.360 judíos en tiempos de Zorobabel, muchos de ellos se establecieron en los pueblos de la provincia (Esdr 2:70; Neh 7:72; 11:3), por disponer allí de tierras, por ser más llevadera la vida (5:1-19; 11:3)y por estar allí el sepulcro de sus mayores. Reconstruida la muralla de la ciudad, era fácil que muchos judíos de los pueblos circunvecinos se trasladaran a la capital, por considerarse allí más seguros. Nehemías favorecía la im migración a la ciudad con el fin de formar una aglomeración compacta de muchas familias. Dícese en el texto que "había muchas casas sin reedificar." No quiere esto decir que la ciudad estuviera en ruinas, sino que muchas casas derruidas con ocasión de la toma de Jerusalén por Nabucodonosor no fueron levantadas de nuevo. A medida que llegaban nuevas olas de sionistas, levantábanse casas (Ag 1:4-9), devolviendo a la capital el aspecto urbanístico que tuvo antes de la cautividad. Pero quedaban muchos solares baldíos y casas derruidas que no encontraban una mano que los redimiera. Sin embargo, la expresión "casas sin reedificar" puede tener el sentido de "familias que no estaban constituidas," alegando para esta interpretación el v.3 y Ageo (1:8). La frase "construir una casa" debe entenderse, dice Gelin, de "formar una familia" (Prov 24:27; Rut 4:11). ¿Cuántos eran los repatriados? ¿En dónde habitaban? Para hacer el censo convocó Nehemías una asamblea general en vistas a reconstruir la genealogía de las familias. Esto le permitirá saber con certeza qué familias conservaban su pureza de raza y cuáles habíanse contagiado con matrimonios mixtos. Un elenco de familias repatriadas en tiempos de Zorobabel facilitó la tarea. Dicha lista yacía en algún archivo de la ciudad. Nehemías la juzgó tan importante, que la incorporó en sus Memorias, ejemplo que siguió más tarde el cronista o autor del libro de Esdras. Aparte de pequeñas variantes de nombres y cifras, debido a la tradición textual, ambas listas convienen.
Familias que volvieron con Zorobabel (7:7-68)
7 Partieron con Zorobabel: Josué, Nehemías, Azarías, Raamías, Najamaní, Mardoqueo, Bilsán, Misperet, Bigbai, Nahum y Baana. Número de los hombres del pueblo de Israel: 8 Hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos. 9 Hijos de Sefatías, trescientos sesenta y dos. 10 Hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos. 11 Hijos de Pahat Moab, los hijos de Josué y de Joab, dos mil ochocientos dieciocho, 12 Hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 13 Hijos de Zatu, ochocientos cuarenta y cinco. 14 Hijos de Zacai, setecientos sesenta. 15 Hijos de Baní, seiscientos cuarenta y ocho. 16 Hijos de Bebai, seiscientos veintiocho. 17 Hijos de Azgad, dos mil trescientos veintidós. 18 Hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete. 19 Hijos de Bigbaí" dos mil sesenta y siete. 20 Hijos de Adín, seiscientos cincuenta y cinco. 21 Hijos de Ater, de Jejisquía, noventa y ocho. 22 Hijos de Jasún, trescientos veintiocho. 23 Hijos de Besai, trescientos veinticuatro. 24 Hijos de Jarif, ciento doce. 25 Varones de Gabaón, noventa y cinco. 26 Varones de Betlehem y de Netofa" ciento ochenta y ocho 27 Varones de Anatot, ciento veintiocho. 28 Varones de Betazmavet, cuarenta y dos. 29 Varones de Quiriat-Jerarim, Quefira y Beerot, setecientos cuarenta y tres 30 Varones de Rama y Gabba, seiscientos veintiuno. 31 Varones de Micmas, ciento veintidós. 32 Varones de Betel y de Hai, ciento veintitrés. 33 Hijos de Nebo, de Magbis, cincuenta y dos, 34 Hijos de la otra Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro. 35 Hijos de Jarim, trescientos veinte. 36 Varones de Jericó, trescientos cuarenta y cinco. 37 Varones de Lod, de Jadid y Ono, setecientos veintiuno. 38 Hijos de Senaa, tres mil novecientos treinta. 39 Sacerdotes: Hijos de Idayas, de la casa de Josué, novecientos setenta y tres. 40 Hijos de Immer, mil cincuenta y dos. 41 Hijos de Pasjur, mil doscientos cuarenta y siete. 42 Hijos de Jarim, mil diecisiete. 43 Levitas: Hijos de Jesúa, de Cadmiel, de Baní, de Ode vías, setenta y cuatro. 44 Cantores: Hijos de Asaf, ciento cuarenta y ocho. 45 Porteros: Hijos de Salum, hijos de Ater, hijos de Taiman, hijos de Acub, hijos de Jatita, hijos de Sobai, ciento treinta y ocho. 46 Netineos: Hijos de Sija, hijos de Jasufa, hijos de Tabaot, 47 hijos de Queros, hijos de Sia, hijos de Padón, 48 hijos de Lebana, hijos de Jegaba, hijos de Acub, hijos de Jabag, hijos de Salmeí, 49 hijos de Janón, hijos de Guedel, hijos de Gajar; 50 hijos de Rehaya, hijos de Rasín, hijos de Necada, 51 hijos de Gasam, hijos de Uza, hijos de Fasea, 52 hijos de Besaí, hijos de Asna, hijos de Mehunim, hijos de Nefisim, 53 hijos de Bacbuc, hijos de Jacufa, hijos de Jar-jur, 54 hijos de Basut, hijos de Mejidas, hijos de Jarsa, 55 hijos de Barcos, hijos de Sisera, hijos de Temaj, 56 hijos de Nesiaj, hijos de Jatifa. 57 Hijos de los siervos de Salomón: hijos de Sotai, hijos de Hasoforet, hijos de Perida, 58 hijos de Jaala, hijos de Darcón, hijos de Guidel, 39 hijos de Sefatías, hijos de Jatil, hijos de Poqueret-Asebasim, hijos de Amón. 60 Todos los netineos e hijos de los siervos de Salomón, trescientos noventa y dos. 61 Estos son los que subieron de Telmelaj, Teljarsa, Querub Addón e Immer, y no pudieron probar la casa de sus padres ni su linaje, y si eran de Israel: 62 hijos de Delayas, hijos de Tobías, hijos de Necoda, seiscientos cuarenta y dos. 63 Y de los sacerdotes, hijos de Abaías, hijos de Hacos, hijos de Barzilai, que tomó mujer de las hijas de Barzilai, galadita, y se llamó con el nombre de ellas. 64 Estos buscaron su registro en las genealogías, y no se halló, y fueron privados del sacerdocio, 65 y les mandó el "tirsata" que no comiesen de las cosas santas hasta que hubiese sacerdote con "urim" y "tummim." 66 La congregación toda era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta, 67 sin contar sus siervos y siervas, que eran siete mil trescientos treinta y siete, habiendo entre ellos doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras. Sus caballos eran setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco; 68 sus camellos, cuatrocientos treinta y cinco, y sus asnos, seis mil setecientos veinte.
En el v.7 se leen los nombres de Azadas, Raamías, Misperet y Nahum en lugar de Seraya, Raelayas, Mispar y Rehum. En el v.10 2 halla el número 652 en vez de 775 (Esdr 2:5). Otras diferencias Amérales en v.11:13:17:32. Gran parte de las lecciones variantes se explican por desidia de los copistas y por el afán de otros de querer concordar ambas listas.
Regalos al templo (7:69-72)
69 Algunos de los príncipes de las familias dieron para las obras. El "tirsata" dio para el tesoro mil dáricos de oro, cincuenta tazones y treinta vestiduras sacerdotales; 70 y los príncipes de las familias dieron para el tesoro de la obra veinte mil dáricos de oro y dos mil doscientas minas de plata; 71 y lo que dio el resto del pueblo fueron veinte mil dáricos de oro, dos mil minas de plata y sesenta y siete vestiduras sacerdotales. 72 Habitaron los sacerdotes, los levitas, los cantores, los porteros, los netineos y todo Israel en sus ciudades. Llegado el séptimo mes ya estaban los hijos de Israel en sus ciudades.
A medida que el elenco toca a su fin, se observa mayor discrepancia entre el texto de Esdras y el de Nehemías. El v.69 no se halla en Esdras. Algunos jefes de familia dieron para la obra; en Esdr 2:68 se dice que las limosnas iban destinadas a las obras del templo. Un dato nuevo es el donativo del gobernador (tirsata), probablemente Zorobabel. ¿Es acaso Nehemías? Los LXX citan expresamente su nombre. Distingue el texto tres clases de donantes: el gobernador, los jefes y el pueblo. El v.72 y el primero del capítulo siguiente se reproducen casi textualmente en Esdr 2:70b-3:1. Acaso sea éste su lugar propio, por tratarse de un fragmento de las memorias de Esdras, que cita el cronista. Cuando este último tomó la lista de Neh 7:6-72a, para insertarla también en Esdr c.2, dejó subsistir estos dos versículos, que preparan la lectura de la Ley, y no el restablecimiento del altar, de que se habla en Esdras (Michaeli).
1 Ant. Iud. 11:5-8.
Las Reformas de Nehemías (8:1-13:1)
Venciendo Grandes Dificultades, Había Creado Nehemías Una atmósfera patriótica con la reconstrucción de las murallas de Jerusalén. Este hecho tiene una significación extraordinaria por cuanto devolvía al pueblo aquel orgullo y sentimiento nacional que había animado a las generaciones anteriores al exilio. Con la ciudad desmantelada no podían los judíos hacer prevalecer sus derechos; estaban supeditados al capricho de las gentes del país y de sus autoridades, que podían libremente penetrar en el interior y desbaratar los planes para la creación de una conciencia nacional. Una vez que Jerusalén ha recobrado sus murallas, vuelve a convertirse en la capital del judaísmo y en el punto céntrico donde convergían las miradas de todos los judíos, de dentro y de la diáspora. Aunque no disfrutaba la ciudad de autonomía completa, sin embargo podían sus habitantes atrincherarse detrás de sus muros en caso de que las gentes del país les acometieran. El rey de Persia estaba lejos y no inquietaba a los judíos con tal de que oficialmente le estuvieran sujetos.
Pero a la reconstrucción de las murallas, al mejoramiento económico, al arreglo social operado por Nehemías, debía acompañar la reforma moral, política y disciplinar. El factor espiritual era la base sobre la cual debía asentarse el nuevo Israel. La vuelta a la Ley le aseguraba la propia personalidad e independencia frente a los imperios que le rodeaban y de continuo le acechaban. En los capítulos siguientes se trata de la reforma religiosa llevada a término por Esdras y Nehemías (8:1-9:37); de la renovación de la alianza entre Dios y el nuevo Israel (10:1-40). Los capítulos n y siguientes se enlazan con el séptimo, en donde se empezó a hablar de la repoblación de Jerusalén.
En la puerta de las Aguas (8:1-2)
1 Legado el séptimo mes, los hijos de Israel estaban ya en sus ciudades; y entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se reunió en la plaza que hay delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que llevase el libro de la Ley de Moisés, dada por Yahvé. 2 Esdras el sacerdote llevólo ante la asamblea, compuesta de hombres y mujeres, de cuantos eran capaces de entenderla. Era esto el día primero del mes séptimo.
Discuten los exegetas si los c.8-10 están o no desplazados de su contexto. Los que se pronuncian por la parte afirmativa insisten en que interrumpen la narración de la repoblación de Jerusalén, cuyo tema se esboza en el c.7 y se desarrolla a partir del c.11. La repoblación de Jerusalén, escribe Ricciotti, se narra en Neh 7:72a y 11:1ss, formando originariamente un bloque, en medio del cual fue puesto más tarde, y en contra de la cronología, como una cuña, la relación contenida en los c.7:72b; 8; 9; 10. Según Ricciotti, el orden de la narración debía ser el siguiente: 7:1-72; 11:1-36; c.8-10; 12; 13. Dado que los acontecimientos de los capítulos 7 y 11 exigen un año de tiempo, debe concluirse que si en 8:1 se habla del séptimo mes, no puede éste corresponder al mes séptimo del año en que fue acabado el muro (6:15), mes exacto del año 20 de Artajerjes I (445 a.C.), porque no pudieron hacerse tantas innovaciones en el curso de una semana, a saber, del 25 de Elul al 1.° de Tishri. Luego el año séptimo de que habla 8:1 corresponde al 445. Gelin fija los acontecimientos como sigue: 1) Esdr 7:1-8:36: viaje de Esdras a Jerusalén; 2) Neh 7:72b-8:18: Esdras lee la Ley; 3) Esdr 9:1-10:44: los matrimonios mixtos; 4) Neh 9:1-37: ceremonia expiatoria. Opina Dyson que Neh 8-10 seguía originariamente a Esdr c.10. Con esta disposición se llena un hueco en la narración de Esdras y se suprime la dificultad del texto actual, consistente en la presencia de Neh 8-10 entre 7:4 y 11:1. Tal vez el traslado se deba a que las primeras líneas de Neh c.8 son idénticas a las que siguen inmediatamente al catálogo de Esdr c.2, siendo de esta manera colocada toda la sección del catálogo de Neh c.7. Acaso con ello no hacemos más que enriquecer a Esdras a expensas de Nehemías 1. Otros autores (Fernández, Ubach, Médiebelle) reconocen que los capítulos, 8-10 están en su sitio; hay unanimidad en ver entre los mismos unidad perfecta (contra Batten y Torrey), y no creen que la reforma religiosa deba atribuirse totalmente a Esdras, con exclusión de Nehemías. En resumen, para estos autores los c.8-10 no están fuera de lugar ni deben trasladarse al libro de Esdras. Interrumpen, es verdad, el relato de la repoblación de Jerusalén; pero era necesario mucho tiempo para realizar el proyecto anunciado en 7:4-5 y para llegar a las medidas de que habla el c.11. En pocos días no podían reconstruirse las casas (7:4) e instalar en Jerusalén los habitantes de la provincia (11:1-3). Entre las operaciones primera y última hubo tiempo para la renovación de la alianza (c.8-10), condición indispensable para el pío Nehemías de la restauración política, de la cual la dedicación de la muralla sería el coronamiento (12:27-43). A la objeción que se les hace del cambio en estos capítulos de la primera persona por la tercera, responde Fernández: Estos acontecimientos los había descrito brevemente Nehemías en sus memorias; pero el autor del libro, queriendo ampliar el tema, se apartó en este punto de las memorias y las sustituyó por una narración propia, fundada en dichas memorias y otros documentos.
Estos son los argumentos que esgrimen los partidarios del orden actual. Para éstos, el séptimo mes tiene relación con el mandato de Nehemías. Las murallas se acabaron el 25 del mes Elul; la asamblea se reunió al mes siguiente del año 445. En contra no puede aducirse el hecho de haberse celebrado entre las dos fechas otra asamblea (7:5), porque ésta congregó únicamente a los grandes y magistrados.
La asamblea se congregó en la puerta de las Aguas (3:26), al nordeste del Ofel, lugar donde Esdras reunió al pueblo (10:9), y que llama plaza del templo. En ella tomaron parte hombres y mujeres, todos los que "escuchando podían comprender" (texto hebreo). Esdras aparece aquí por vez primera en el libro de Nehemías, dándosele los títulos de escriba (Esdr 7:6) y sacerdote (Esdr 7:5-11). El tercer libro de Esdras le llama "sumo sacerdote" (9:39; 40-49)· Por el título se relaciona con aquellos doctores cuya misión consistía en interpretar auténticamente la Ley y asegurar su fiel transmisión a la posteridad. Pelaia, que admite el orden Nehemías-Esdras, y para el cual la misión de este último tuvo lugar el año 398, reinando Artajerjes II Mnemone (405-358), escribe que Esdras, siendo joven (unos treinta años), asistió a la asamblea convocada por Nehemías (444 a.C.) por invitación de éste. Aunque joven, era apreciado universalmente por el conocimiento profundo que tenía de la Ley. Por lo mismo le llamó Nehemías para que le asesorara en unos momentos en que tenía necesidad de un sacerdote que completara, con la reconstrucción moral y religiosa, los trabajos materiales que había llevado a cabo. Accediendo a la invitación de Nehemías, sigue diciendo Pelaia, abandonó Esdras Babilonia para colaborar con el. Terminada su misión, regresó de nuevo a Babilonia, que dejó definitivamente el año 398, llevando consigo una caravana de repatriados (Esdr 7:1-10), Sin embargo, en el acto de la promulgación de la Ley aparece Esdras como hombre maduro y familiarizado des-¿e muchos años con la misma. El fracaso en su empeño por reconstruir las murallas de Jerusalén (Esdr 4:6-23) hicieron que abandonara la dirección del grupo de repatriados y se dedicara a sus funciones sacerdotales y al estudio de la Ley. De hecho, desde el séptimo año de Artajerjes (Esdr 7:1-10:44) hasta el año 20 desaparece ¿e la escena de la historia. Durante estos catorce años moró en Jerusalén; no se vislumbran en el texto vestigios de que fuera llamado de Babilonia para leer la Ley a los judíos de Jerusalén.
¿Qué debe entenderse por la Ley de Moisés? Ciertamente no llevó Esdras el Pentateuco tal como nos lo han retransmitido los masoretas. Algunos autores católicos modernos admiten que Moisés escribió o hizo que se escribiera bajo su dirección todo el Pentateuco, excepto el episodio de su muerte y funerales. No es ésta la opinión más corriente entre los católicos, los cuales admiten la mosaicidad substancial del Pentateuco. En el fondo, la substancia de las tradiciones que se han incorporado en el Pentateuco, el núcleo de su legislación, remontan a los tiempos en que Israel se constituyó como pueblo bajo la égida de Moisés. Fue él el organizador de su pueblo, su mentor religioso o, su primer legislador. Las tradiciones anteriores que terminan en él y los acontecimientos de los cuales fue él protagonista convirtiéronse en epopeya nacional. La religión de Moisés marcó siempre la fe y la práctica del pueblo; la Ley de Moisés ha sido siempre su norma. Las adaptaciones que impuso el cambio de tiempos hiciéronse conforme a su espíritu y pusiéronse bajo su autoridad 2. La tradición yahvista es acaso anterior al mismo Moisés; la elohista, contemporánea suya; una y otra se pusieron por escrito andando el tiempo. El Deuteronomio tiene relación con la reforma de Josías. La tradición sacerdotal es posterior, constituyéndose como tal durante el exilio e imponiéndose después del mismo. Es muy posible que Esdras, durante el tiempo en que desapareció de la vida pública, se dedicara a la composición del Pentateuco, dándole la estructura que presenta hoy. Esdras compone un libro con materiales de procedencia y espíritu diverso, muchos de los cuales tienen sus raíces en tiempos de Moisés; los restantes están impregnados y concebidos de conformidad con su espíritu. De ahí que Esdras, con su obra redaccional, pudo dar a conocer por vez primera en la historia y sistematizar en un todo orgánico el libro de la Ley de Moisés. Como hemos dicho, ni en su espíritu ni en cada una de sus partes, tomadas aisladamente, era desconocido este libro de la Ley; le faltaba la mano del gran legislador Esdras para que las diversas tradiciones existentes fueran refundidas en una obra de conjunto.
Prescribe la Ley (Lev 23:24; Núm 29:1) que en el novilunio del séptimo mes hubiera fiesta solemne y asamblea santa (miqra qodesh). Miqra significa también, y precisamente en nuestro relato (8:8), leción de la Ley. Así, pues, los judíos que se reúnen el día primero del séptimo mes para la lectura de la Ley, cumplen, según la mente del autor, la Ley (Schneider).
Esdras en el estrado (8:3-6)
3 Esdras estuvo leyendo el libro desde la mañana hasta la tarde en la plaza que hay delante de la puerta de las Aguas, a los hombres, mujeres y a cuantos podían entender. 4 Estaba Esdras el escriba sobre un estrado de madera que se alzó con esta ocasión; y estaban junto a él, a su derecha, Matatías, Semeyas, Anaía, Urías, Jecías y Maasías, y a su izquierda, Peda-ya, Misael, Malquiya, Asum, Jasbadana, Zacarías y Mesulam. 5 Abrió Esdras el libro, viéndolo todos, por estar él más alto que todo el pueblo, y, al abrirlo, todos se pusieron de pie. 6 Bendijo entonces Esdras a Yahvé, Dios grande, y todo el pueblo alzando las manos, respondió: "Amén, amén"; y, postrándose, adoraron a Yahvé rostro a tierra.
Escena grandiosa que el v.3 describe en sus rasgos esenciales y que redondean los versos siguientes (4-8). Delante de la puerta se extendía una plaza, en la cual se apiñaron hombres, mujeres y jóvenes para escuchar la lectura de la Ley de Moisés. Junto a la puerta se levantó un estrado, desde el cual dominaba Esdras a la multitud. A su derecha e izquierda sentáronse trece hombres, probablemente sacerdotes, que garantizaban con su presencia la verdad de cuanto leía Esdras. La lectura duraba unas seis horas, desde el amanecer hasta el mediodía. El texto sugiere que se leían secciones particulares, puntos aislados, predominantemente legislativos; no se excluye, sin embargo, la lectura continua de los pasajes históricos. Esdras, de pie, tomó el rollo de la Ley y, desenvolviéndolo para empezar la lectura, vio cómo toda la multitud se ponía de pie en señal de respeto Que 3:20). Hemos dicho que eran trece los personajes que rodeaban a Esdras. ¿Por qué este número? Las versiones antiguas lo reducen a doce, para simbolizar a las doce tribus. Otros elevan el número a catorce. El número 13 reaparece en el v.7. Se empieza el acto con una oración de alabanza a Yahvé, no citándose la fórmula empleada, que acaso coincidía con la de 1 Grón 29:10 o de Neh 9:5. Durante la misma alzó el pueblo las manos en señal de aprobación o solidaridad (Vaccari, Dyson), de oración (Ex 17:11) o de juramento, respondiendo: "Amén," postrándose en tierra para adorar a Yahvé (2 Crón 7:3; 20:18).
Misión de los levitas (8:7-8)
7 Josué, Baní, Serebías, Janún, Acub, Sebtaí, Odias, Maasías, Quelita, Azarías, Josabad, Janán y Pelaya, levitas, explicaban la Ley al pueblo. 8 Leían el libro de la Ley de Dios, explicándolo, exponiendo su sentido de modo que el pueblo entendiera la lectura.
Gelin piensa que el v.7 ha sido añadido por el cronista con el \ de dar a los levitas mayor relieve, de conformidad con la que tienen en la liturgia reciente. Añade que esta adición es poco feliz por el hecho de mencionar las explicaciones del texto que leía Esdras, de que se habla en el v.8. Sin embargo, no convencen tales razones; antes bien, el contexto exige su presencia. En efecto, va describiendo el autor el marco en que se desenvolvía la gran ceremonia. Además de Esdras, de sus acompañantes y del pueblo presente, habla el texto de la misión de los levitas, que consistía en aclarar lo que se leía o iba a leerse. Estaban ellos colocados sobre un lugar alto (9:4). ¿Cómo procedían? Podemos imaginar que Esdras leía un punto, y los levitas, por turno, lo aclaraban con algunas explicaciones. Puede darse también que el pueblo estuviera dividido en secciones, de cada una de las cuales cuidaba un levita. En el v.8 se especifica más la labor de los levitas. Los LXX traducen: "Y Esdras leyó"; "y leían ellos" (hebreo). Algunos exegetas traducen: "Se leía," sin especificar el sujeto. No vemos inconveniente en mantener la lección "y ellos leían." Esto no empece que Esdras leyera el texto de la Ley, que los levitas repetían de nuevo, o bien a todo el pueblo, o cada levita a los de su sección. A esta lectura seguía una paráfrasis, probablemente en arameo. La palabra meparash (Esdr 4:18) significa separar, cortar, expresar claramente (Prov 23:32; Ez 34:12). Unos autores le dan el sentido de traducir. Esdras leía en hebreo y los levitas traducían al arameo; o leían en arameo y los levitas lo traducían al hebreo (Naville). Creemos que la palabra debe de significar que los levitas exponían y explicaban en lengua aramaica el texto que Esdras y ellos habían leído en la lengua santa, que muchos habían olvidado durante los años de la cautividad.
Las autoridades exhortan a la alegría (8:9-12)
9 Nehemías, gobernador; Esdras, sacerdote y escriba, y los levitas que hacían al pueblo la explicación, dijeron a todo el pueblo: "Hoy es día consagrado a Yahvé, vuestro Dios; no os entristezcáis ni lloréis," pues todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la Ley. 10 Y luego les dijo: "Id y comed manjares grasos, y bebed licores dulces, y mandad parte a los que no han preparado, pues hoy es día consagrado al Señor; y no os entristezcáis, porque la alegría de Yahvé es vuestra fortaleza." 11 Los levitas apaciguaban al pueblo, diciendo: "Callad, que hoy es día santo, y no os entristezcáis." 12 Fuese todo el pueblo a comer y a beber y a enviar porciones, disfrutando de gran alegría porque había entendido lo que se le había enseñado.
Nehemías es llamado el "tirsata" (Esd 2:63; Neh 7:65-69), nombre persa cuyo significado corresponde a gobernador. Algunos concideran las palabras "Nehemías, gobernador" como una adición posterior; suprimen también la mención de los levitas, basándose en Que el verbo de los v.10 y 11 está en singular.
¿Por qué lloró el pueblo? Porque pudo comparar su conducta con lo que se prescribía en la Ley; tuvo conciencia de su pecado y temía el castigo. Bueno era que reconocieran su pecado, pero mejor todavía que se arrepintieran de sus descarríos e hicieran el propósito de enmendarse. Además, el primer día del mes séptimo en la fiesta de las trompetas (Lev 23:23-25; Núm 29:1-6). Debían, puzs regocijarse en este día consagrado al Señor. Invita Esdras al puebl' a que coma manjares escogidos (grasuras dice el texto) y beba bebidas dulces (Deut 14:26). De esta alegría debían participar los judío pobres (Deut 16:11-14; Est 9:19-22). " ¡La alegría de Yahvé es vuestra fortaleza!" (1 Crón 16:27), dice Nehemías.
Proclamación de la fiesta de los Tabernáculos (8:13-15)
13 El segundo día, los jefes de familia de todo el pueblo, los sacerdotes y los levitas se reunieron con Esdras el escriba para profundizar en las palabras de la Ley. 14 Hallaron que en la Ley que había dado Yahvé por mano de Moisés estaba escrito que los hijos de Israel habitasen en cabanas en la solemnidad del mes séptimo. Cerciorados de ello, 15 proclamaron por todas las ciudades y en Jerusalén esta nueva, diciendo: "Subid a los montes y traed ramas de acebuche, ramas de arrayán, ramas de palmera y de todo árbol frondoso, para hacer las cabanas, como está mandado."
En la Ley se habla de las fiestas de los Tabernáculos (Lev 23:34-43; Deut 16:13-15), pero en términos distintos. Recordaba la fiesta la marcha de Israel por el desierto (Ex 16:35; Lev 23:43); sedaba gracias a Dios al finalizar la cosecha (Ex 23:16; Deut 16:13). El texto no menciona la fiesta de la Expiación (kippur), que se celebraba entre la de las Trompetas y la de los Tabernáculos (sukkot; Lev 23:27).
El pueblo de fiesta (8:16-18)
16 Salió, pues, el pueblo todo, y, trayendo las ramas, hicieron cabanas, unos en sus terrados, otros en sus patios y en los atrios de la casa, en la plaza de la puerta de las Aguas y en la plaza de la puerta de Efraím. 17 Todos los de la congregación que volvieron de la cautividad hicieron cabañas y habitaron en ellas, cosa que no habían hecho los hijos de Israel desde los días de Josué, hijo de Nun, hasta entonces. Hubo gran alegría. 18 Se fue leyendo día por día el libro de la Ley de Dios, desde el primero hasta el último. La fiesta duró siete días, y al octavo tuvieron gran asamblea, según lo prescrito.
De esta fiesta da noticia Esdr 3:4; era muy arraigada en el pueblo (1 Re 8:62-65; 12:32; Os 12:10). Celebrábase en tiempos de Salomón (2 Crón 7:8; 8:13), pero no con tanta solemnidad como ahora. Conforme a las prescripciones de Lev 23:36; Núm 29:35, tuvo lugar una asamblea el día octavo, día 22 de Tishri (2 Mac 10:6).
Ayuno y abstinencia (9:1-3)
1 El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, vestidos de saco y cubiertos de polvo. 2 La estirpe de Israel se separó de todos los extranjeros, y, puestos en pie, confesaron sus pecados y las iniquidades de sus padres. 3 En pie cada uno en su lugar, se leyó en el libro de la Ley de Yahvé, su Dios, una cuarta parte del día, y otra cuarta parte confesaban y adoraban a Yahvé.
Había ayuno riguroso desde el anochecer del 23 hasta la misma hora del día siguiente, vestidos todos de saco (2 Sam 3:31; 1 Re 21:27), cubierta la cabeza (Job 2:812; 1 Sam 4:12). Algunos exegetas creen que se trata de la fiesta de las Expiaciones, que este año se trasladó a este día (8:14). Se leía la Ley por espacio de tres horas, desde el holocausto de la mañana, hacia las nueve, hasta el mediodía. Después de la cautividad, los hebreos dividían el día en cuatro partes: prima (6-9), tercia (10-12), sexta (13-15), nona (16-18). La noche dividíase en cuatro vigilias (Ex 14:24; Mt 14:25).
Confesión de los pecados (9:4-5)
4 Luego los levitas Josué, Baní, Gadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Baní y Quenani se levantaron sobre la grada de los levitas y clamaron en voz alta a Yahvé, su Dios. 5 Dijeron los levitas Josué, Cadmiel, Baní, Jasábanlas, Serebías, Odias, Sebanías y Petajya: "Levantaos, bendecid a Yahvé, vuestro Dios, por los siglos de los siglos. Bendito sea su glorioso nombre sobre toda alabanza y bendición."
En los v.4 y 5 se citan ocho levitas en ambas listas; los nombres no concuerdan debido a la corrupción del texto.
Plegaria de los levitas (9:6-37)
6 "Tú, ¡oh Yahvé! eres único; tú hiciste los cielos y los cielos de los cielos y toda su milicia; la tierra y cuanto hay en ella; los mares y cuanto en ellos hay; tú das vida a todas las cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran. 7 Tú eres, ¡oh Yahvé! el Dios que eligiste a Abraham, y le sacaste de Ur Gasdim, y le diste el nombre de Abraham. 8 Hallaste fiel su corazón ante ti e hiciste con él alianza de darle la tierra del cananeo, del jeteo, del amorreo, del fereceo, del jebuseo y del guergueseo, de dársela a su descendencia, y cumpliste tu palabra, porque eres justo. 9 Tú miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto y oíste su clamor en el mar Rojo. 10 Tú obraste prodigios y maravillas contra Faraón, contra sus siervos y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías con cuánta crueldad los habían tratado, y engrandeciste tu nombre como lo es hoy. 11 Tú dividiste el mar ante ellos, y pasaron por en medio de él a pie enjuto, y a sus perseguidores los arrojaste a lo profundo, como cae una piedra en el abismo. 12 Tú en columna de nubes los guiaste de día, y en columna de fuego de noche, para alumbrar el camino que habían de seguir. 13 Tú descendiste sobre el monte Sinaí, y hablaste desde el cielo, y les diste juicios justos, leyes de verdad y mandamientos. 14 Tú les diste a conocer tu santo sábado, y por Moisés, tu siervo, les prescribiste mandamientos, preceptos y Ley. 15 Tú les diste en su hambre pan del cielo, y en su sed hiciste que el agua brotara de la roca. Tú les pusiste en posesión de la tierra que alzando tu mano prometiste darles. 16 Pero nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no guardaron tus mandamientos. 17 No quisieron oír, no se acordaron de las maravillas que tú habías hecho por ellos; antes, con dura cerviz, y en rebelión, pensaron en elegir caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú eres Dios de perdones, clemente y piadoso, tardo a la ira y de mucha misericordia, y no los abandonaste. 18 Y cuando se hicieron un becerro fundido y dijeron: He ahí tu Dios, que te ha sacado de Egipto, y cometieron grandes abominaciones, 19 tú, con todo, por tu mucha misericordia, no los abandonaste en el desierto, y la columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles en el camino por donde habían de ir. 20 Tú les diste tu buen espíritu, para enseñarlos, y no retiraste de su boca el maná, y les diste agua en su sed. 21 Los sustentaste por cuarenta años en el desierto, y nada les faltó, y no se envejecieron sus vestidos ni se hincharon sus pies. 22 Tú les diste reinos y pueblos y les distribuiste sus regiones, señalando a cada uno su porción y poseyeron la tierra de Seón, rey de Hesebón, y la tierra de Og, rey de Basan. 23 Tú multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los introdujiste en la tierra de que dijiste a sus padres que entrarían a poseerla. 24 Vinieron los hijos, y la poseyeron, y humillaste delante de ellos a los moradores de la tierra, los cananeos, entregándolos en sus manos, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hicieran con ellos lo que quisieran. 25 Y tomaron sus ciudades fuertes y su tierra pingüe, y heredaron casas llenas de toda suerte de bienes, cisternas hechas, viñas y olivares y muchos árboles frutales, y comieron y se hartaron y engordaron, y se deleitaron con tu gran bondad. 26 Pero te irritaron rebelándose contra ti, y echaron tu Ley a sus espaldas; y mataron a tus profetas, que los reprendían para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones. 27 Los entregaste en manos de sus enemigos, que los afligieron; y clamaron a ti en el tiempo de su aflicción, y tú desde los cielos los oíste, y, según tus muchas misericordias, los libraste dándoles libertadores que los salvasen de las manos de sus enemigos. 28Pero en cuanto quedaban en paz se volvían para hacer lo malo a tus ojos, y los dejaste en manos de sus enemigos, que los dominaban, y de nuevo convertidos clamaban otra vez a ti; y tú desde los cielos los oías y, según tus misericordias, los libraste muchas veces. 29 Los amonestaste para que se volviesen a tu Ley; pero ellos, en su soberbia, no escucharon tus mandamientos y pecaron contra tus juicios — los juicios que, si los sigue el hombre, vivirá —, y tuvieron hombros rebeldes, y endurecieron su cerviz y no obedecieron. 30 Los soportaste largos años, amonestándolos con tu espíritu, y no le dieron oídos. Y entonces los entregaste en manos de pueblos extraños; 31 pero, en tu gran misericordia, no los consumiste del todo ni los abandonaste, porque eres un Dios clemente y misericordioso. 32 Ahora, pues, Yahvé, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, terrible, que guardas la alianza y la misericordia, no tengas en poco todas las aflicciones que nos han alcanzado a nosotros, a nuestros reyes, príncipes, sacerdotes y profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo desde los días de los reyes de Asiría hasta el día de hoy.33 Pero tú has sido justo en todo lo que sobre nosotros ha venido, tú has obrado justamente, mientras nosotros hicimos el mal 34 y nuestros reyes, príncipes, sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu Ley y no atendieron a tus mandamientos, a tus testimonios y a tus protestas; 35 y en su reino, en medio de los muchos bienes que les concediste en la espaciosa y pingüe tierra que les diste, no te sirvieron, no se convirtieron de sus malas obras; 36 y hoy somos siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen sus frutos y sus bienes. 37 Ella multiplica sus productos para los reyes que por nuestros pecados has puesto sobre nosotros, que se enseñorean de nuestros cuerpos, de nuestras bestias, conforme a su voluntad; y estamos en gran angustia."
Este cántico de los levitas es considerado como una de las mejores páginas de la Biblia. Recuerda en síntesis la acción providencial de Dios sobre el pueblo de Israel y la correspondencia ingrata por parte de los israelitas. Se alaba a Dios creador (v.6), que escoge a Abraham (v.7-8), que se preocupa de los israelitas en Egipto (9-15); Que en Pasa le corresponden mal (v. 16-21); les ayuda en la conquista (22-25), está con ellos hasta el exilio (26-31), terminando con un llamamiento a la piedad divina (32-37). De lo dicho se desprende que el pecado es el causante de los males que han afligido a Israel.
Los firmantes de la alianza (10:1-28)
1 Por todo esto, nosotros hacemos hoy una fiel alianza y la escribimos, signada por nuestros príncipes, nuestros levitas y nuestros sacerdotes. 2 Los que firmaron con sus sellos fueron: Nehemías el gobernador, hijo de Helcías; Sedecías, 3 Serayas Azarías, Jeremías, 4 Pasjur, Amarías, Malaquías, 5 Jatús, Sebanías, Maluc, 6 Jarín, Meremot, Obadías, 7 Daniel, Guinetón, Baruc, 8 Mesulam, Abías, Miyamín, 9 Maasías, Bilgai y Semeyas. Estos sacerdotes. 10 Levitas: Josué, hijo de Azanías; Binuí, de los hijos de Jenadad; Cadmiel 11 y sus hermanos; Sebanías, Odias, Quelita, Pelayas, Jonán, 12 Mica, Rejob, Jasabías, 13 Zacur, Serebías, Sebanías, 14 Odias, Baní y Beninu. 15 Cabezas del pueblo: Paros, Pahat Moab, Elam, Zatu, Baní, 16 Buní, Azgab, Babai, 17 Adonías, Bigval, Adim, 18 Ater, Je-jisquía, Azur, 19 Odias, Jasum, Besai, 20 Jarif, Anatot, Nebaí, 21 Magpías, Mesulam, Jezir, 22 Mesezabeel, Sadoc, Jadúa, 23 Pelatías, Janán, Ananías, 24 Hoseas, Jonanías, Jasub, 25 Halojes, Pilja, Sobeo, 26 Rejum, Jesabna, Maaseas, 27 Ajías, Janán, Anán, 28 Maluc, Jarim, Baana.
La expresión corriente para la alianza es karath berith =· cortar la alianza, aludiendo a la ceremonia de dividir una víctima en el acto de contraer una alianza (Jer 34:18). El escrito donde estaba la alianza antes de firmarse se plegó y se puso el sello en la parte exterior, llamándose por lo mismo hatum, como en Jeremías (32:11-14)·junto al sello pusiéronse las firmas (Jer 32:10-14). En el texto griego no figura Nehemías entre los firmantes. Firman veintiún sacerdotes, cuyos nombres reaparecen en 12:1-7; de los levitas (9:4-5; 11:22-24; 12:8-9) firman diecisiete.
Juramento del pueblo (10:29-40)
29 Y el resto del pueblo, los sacerdotes y los levitas, porteros y cantores, los netineos y todos los que se habían apartado de los pueblos de la región, volviendo a la Ley de Dios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas y todos cuantos tenían conocimiento y discreción, 30 se adhirieron a sus hermanos, sus príncipes, y convinieron en la protestación y el juramento de andar en la Ley de Dios, que dio por mano de Moisés, su siervo, y guardar y cumplir los mandamientos de Yahvé, nuestro Señor, y sus juicios y preceptos; 31 de no dar nuestras hijas a los pueblos de aquella tierra, ni tomar sus hijas para nuestros hijos; 32 de no comprar nada en día de sábado, en día santificado, de las mercaderías y comestibles que en sábado trajesen a vender los pueblos de la tierra; de liberar la tierra el año séptimo y remitir toda deuda. 33 Impusimos, además, por ley la carga de contribuir cada año con un tercio de siclo para la obra de la casa de nuestro Dios, 34 para los panes de la proposición, para la ofrenda perpetua y para el holocausto continuo, el de los sábados, el de los novilunios y el de las solemnidades, para las santificaciones y sacrificios expiatorios por Israel y para toda la obra de la casa de nuestro Dios. 35 Echamos también suertes entre los sacerdotes, los levitas y el pueblo, sobre la ofrenda de la leña, y para traerla a la casa de nuestro Dios en tiempos determinados cada año, para quemarla sobre el altar de Yahvé, nuestro Dios, según está prescrito; 36 de traer cada año las primicias de nuestra tierra y las primicias de los frutos de nuestros árboles a la casa de Yahvé, así como los primogénitos de nuestros hijos y de nuestras bestias, como está escrito en la Ley; 37 y de traer los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios; 38 de traer las primicias de nuestras masas y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, del vino, del aceite, a los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra a los levitas; y de que recibirían los levitas las décimas de nuestras labores en todas las ciudades. 39 De que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas cuando los levitas recibieran el diezmo, y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro; 40 pues a las cámaras han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite, y allí han de estar los vasos del santuario y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores, no abandonando la casa de nuestro Dios.
Con juramento obligáronse a no contraer matrimonios mixtos (v.31), a no comerciar en sábado (Ex 31:12-14; 23:12; Deut 5:12; v. 18:3), no admitiendo la mercancía de los pueblos del país (13:16). Se juramentaron a guardar el año sabático, dejando la tierra en barbecho (Ex 23:10; Lev 25:2-7; Deut 15:2), a no exigir la deuda (v.32; Deut 15:1-6), a pagar la contribución al templo por valor de un tercio de siclo, en vez de medio (Ex 30:11-16; 38:26), dada la condición económica precaria en que se hallaban. Con ello contribuían a sufragar los gastos de los panes de la proposición (Lev 24:5-8), la ofrenda perpetua (Ex 29:38-42; Núm 28:3-8), el holocausto perpetuo (Ex 29:38-42; Núm 28:3-8), los sacrificios del sábado (Núm 28:9-10), de los novilunios (Núm 28:11-15), de las fiestas Núm 28:16-29) y expiatorios (Lev 4:13-21; 16:21-34). El edificio del templo necesitaba continuas reparaciones (Esdr 3:8; 6:22), que todos se comprometen a sufragar. De la misma manera se obligan a procurar la leña para el sacrificio (Lev 6:5-13; Jos 9:27; Esdr 2:43), a hacer la ofrenda de las primicias del campo (Ex 23:19; Deut 26:2-10), de los árboles (Núm 18:12; Lev 19:23; Deut 8:8). Debían consagrarse a Dios los "primogénitos" de los hombres, que se rescataban con cinco siclos de plata. Rescatábanse asimismo los primogénitos de los animales inmundos (Ex 13:11-16; 34:19-20; Lev 27:27; Núm 18:15-19). Los primogénitos de los animales mundos eran ofrecidos en sacrificio. Otra de las obligaciones a que se obligaron fue a pagar los diezmos a los levitas (Núm 18:20-24), a los que pertenecía toda décima de la tierra (Lev 27:30). Reforzando las prescripciones del código sacerdotal (Lev c.27 y Núm c.18), que, según Malaquías, el pueblo había olvidado (3-8:11), toma Nehemías la decisión de obligar a que lleven a Jerusalén, en los almacenes, todos los diezmos destinados a los levitas, que entregarán a los sacerdotes la parte que se les debe.
En esta solemne asamblea pusiéronse los cimientos del judaísmo. Autoridades y pueblo sellan y firman un documento con el cual se comprometen con juramento a observar en adelante todo cuanto prescribe la Ley de Moisés. Debe considerarse Esdras como el segundo legislador del judaísmo. En el continuo estudio de la Ley llegó él a penetrar en su espíritu y a actualizarla sin quitarle la paternidad mosaica.
Repoblación de Jerusalén (11:1-12:26)
Gran parte de los repatriados afincáronse en las aldeas de los alrededores de Jerusalén. Una vez levantadas las murallas, convenía concentrar en la capital un núcleo importante de judíos (7:4-5)·
Método de reclutamiento (11:1-3)
1 Los jefes del pueblo residían en Jerusalén. Para el resto del pueblo se echaron suertes con el fin de hacer que cada uno de diez fuera a habitar a Jerusalén, la ciudad santa, quedando lo otros nueve en las ciudades. 2 El pueblo bendijo a los que se ofrecieron voluntariamente para habitar en Jerusalén. 3 Estos son los jefes de la provincia que habitaron en Jerusalén. En las ciudades de Judá, cada uno se estableció en su propiedad, en su ciudad: Israel, los sacerdotes, los levitas, los netineos y los hijos de los siervos de Salomón.
Algunos eran destinados a Jerusalén por determinarlo así las suertes; otros se ofrecían voluntariamente, por lo que recibían la bendición del pueblo. Está justificada la repugnancia que sentían los de pueblo para ir a una capital donde "había muchas casas sin edificar" (7:4)
Los Hlijos de Judá (11:4-6)
4 Hijos de Judá y Benjamín que habitaron en Jerusalén: Hijos de Judá: Ataya, hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Malaleel, hijo de los hijos de Fares; 5 Maasías, hijo de Baruc, hijo de Coljose, hijo de Jayas, hijo de Adías, hijo de Joyarib, hijo de Zacarías, hijo de Siloní. 6 Los hijos de Fares que moraron en Jerusalén fueron cuatrocientos setenta y ocho fuertes.
¿Debe identificarse esta lista con la de 1 Crón 2:3-6? En ésta, después de los hijos de Benjamín, se mencionan "los hijos de Efraím y Manases." Ambas listas representan dos estadios históricos distintos.
Hijos de Benjamín (11:7-9)
7 Hijos de Benjamín: Salu, hijo de Mesulam, hijo de Joed" hijo de Pedaías, hijo de Colayas, hijo de Maasías, hijo de Itiel" hijo de Isaías, 8 y sus hermanos, valientes guerreros, novecientos veintiocho. 9 Joel, hijo de Zicrí, era su prefecto, y Judas, hijo de Senuá, el segundo en la ciudad.
En el v.9 dícese que Joel era prefecto. ¿De quiénes? De los benjaminitas, según unos; de todos los habitantes de la ciudad, según otros autores. Ningún jefe de los de Judá se menciona en el texto.
Los sacerdotes (11:10-14)
10 Sacerdotes: Jedayas, hijo de Joyarib; Joaquim, 11 Serayas, hijo de Helcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Merayot, hijo de Ajitub, príncipe de la casa de Dios, 12 y sus hermanos, ocupados en el servicio de la casa, ochocientos veintidós; Adayas, hijo de Jerojam, hijo de Pelayas, hijo de Amsí, hijo de Zacarías, hijo de Pasjur, hijo de Malaquías, 13 y sus hermanos príncipes de las familias, doscientos cuarenta y dos. Amasai, hijo de Azarael, hijo de Ajazai, hijo de Mesilemot, hijo de Immer, 14 y sus hermanos, hombres de gran vigor, ciento veintiocho, de los cuales era jefe Zabdiel, hijo de Guedolim.
Quizá habla el autor sagrado del sumo sacerdote Jedayas y de genealogía (12:10-11). De Serayas (Esd 7:1) se dice que era príncipe (naguid) de la casa de Dios, es decir, sumo sacerdote( Crón 31:10-13).
Los levitas (11:15-20)
15 Levitas: Semeyas, hijo de Jasub, hijo de Azricam, hijo de Jasabías, hijo de Buiíí; 16 Sabtaí y Jozabad, de los príncipes entre los levitas, sobrestantes de la obra exterior de la casa de Dios; 17 Matamas, hijo de Mica, hijo de Zabdí, hijo de Asaf el primero, el que dirigía las alabanzas y la acción de gracias al tiempo de la oración; Bacbuquías, el segundo de entre sus hermanos; y Abda, hijo de Samúa, hijo de Galaad, hijo de Jedutún. 18 Todos los levitas en la ciudad santa fueron doscientos ochenta y cuatro. 19 Porteros: Acub, Taiman y sus hermanos, guardas de las puertas, ciento setenta y dos. 20 El resto de Israel, de los sacerdotes y de los levitas, en todas las ciudades de Judá, cada uno en su heredad.
Algunos levitas desempeñaban sus funciones en el interior del templo; otros, al exterior, recogiendo las limosnas destinadas al santuario. Los jefes de estos últimos eran Sabtaí y Jozabad. Los cantores se asimilan a los levitas, como en los libros de las Crónicas, que hablan de veinticuatro coros de cantores. Los porteros se mencionan aparte.
Los netineos y levitas (11:21-24)
21 Los netineos habitaban en Ofel, y sus jefes eran Sija y Guispa. 22 El jefe de los levitas en Jerusalén era Uzí, hijo de Baní, hijo de Jasabías, hijo de Matanías, hijo de Mica, de los cantores, hijos de Asaf, en la casa de Dios, 23 porque había acerca de ellos una ordenación especial del rey y se les había asignado un salario fijo por cada día. 24 Petayas, hijo de Mesezabeel, de los hijos de Zera, hijo de Judá, era cornisarie del rey para todos los negocios del pueblo.
Los netineos (7:47) habitaban en Ofel (3:26), al sudeste de Jerusalén, entre el torrente Cedrón y el valle del Tiropeón. Artajerjes había reglamentado el trabajo de los levitas cantores (v.23). Petayas, judío, ejercía el cargo de representante oficial de los intereses del pueblo en la corte persa.
La población judía en provincias (11:25-36)
25 En cuanto a las aldeas y sus tierras, alguno de los hijos de Judá habitaron en Cariatarbé y sus suburbios, en Dibón y los suyos y en Jacabseel y los suyos. 26 En Josuá, Molada, Betfale, 27 Hasar Sual, Bersabé y en sus aldeas; 28 en Siceleg y Mecana y sus aldeas; 29 en Enrimón, Sarea, Jarmut, 30 Zanoaj, Adulam y sus aldeas; en Laquis y sus tierras y en Azeca y sus aldeas. Habitaban desde Berseba hasta el valle de Hinnón. 31 Los hijos de Benjamín, desde Gueba, en Micmas, Aya, Betel y sus aldeas; 32 en Anatot, Nob, Ananía, 33 Jasor, Rama, Guitaim, 34 Jadid, Seboím, Nabalat, 35 Lod y Ono, en el valle de los Artesanos. 36 Hubo algunos levitas que se unieron a Benjamín, aunque pertenecían a los repartimientos de Judá.
Este fragmento es mucho más corto en los LXX, que mencionan cuatro ciudades de Judá (Cariatar, Jasúa, Laquis, Bersabé) y los de Benjamín (Gala, en lugar de Gueba, y Micmas). Quizá esta lista es posterior (Gelin). Del emplazamiento de las ciudades citadas se ha hablado en el curso del comentario.
Sacerdotes y levitas repatriados (12:1-26)
1 Estos son los sacerdotes y levitas que subieron con Zoroba-bel, hijo de Saaltiel, y con Josué: Serayas, Jeremías, Esdras, 2 Amarías, Maluc, Jatus, 3 Secanías, Rejum, Meremot, 4 Ido, Guinetón, Abías, 5 Minyamin, Maadas, Bilgá, 6 Semeyas, Joya-rib, Jedayas, 7 Salu, Amoc, Helcías, Jedayas. Estos eran los príncipes de los sacerdotes y sus hermanos en los días de Josué. 8 Levitas: Jesuá, Benuí, Cadmiel, Serebías, Judá y Matanías, que con sus hermanos dirigía el canto de las alabanzas; 9 Bacbuquías y Uní con sus hermanos, cada cual en su ministerio. 10 Jesuá engendró a Joaquín, Joaquín engendró a Elíasib, Elíasib engendró a Joyada, 11 Joyada engendró a Jonatán y Jonatán engendró a Jadúa. 12 En los días de Joaquín, los sacerdotes cabezas de familias eran: de Serayas, Merayas; de Jeremías, Jana-nías; 13 de Esdras, Mesulam; de Amarías, Jojanán; 14 de Melicu, Jonatán; de Sebanías, José; 15 de Jarim, Adúa; de Meremot, Elcaí; 16 de Ido, Zacarías; de Guinetón, Mesulam; 17 de Abías, Zicrí; de Minyamin y Moadías, Piltaí; 18 de Bilgá, Samúa; de Semeyas, Jonatán; 19 de Jojarib, Metenaí; de Idayas, Uzí; 20 de Salaí, Caleí; de Amoc, Eber; 21 de Helcías, Josabías; de Jedayas, Natanael. 22 En los días de Elíasib, Joyada, Jojanán y Jadúa, los levitas jefes de familias y los sacerdotes fueron inscritos hasta el reinado de Darío, persa. 23 Los jefes de familias de los hijos de Leví se inscribieron en el libro de los anales hasta el tiempo de Jojanán, hijo de Elíasib. 24 Eran los jefes de los levitas: Jasebía, Serebía, Josué, hijo de Cadmiel, y sus hermanos, que cada uno, según su rango, cantaban las alabanzas y ensalzaban el poder de Dios, según la ordenación prescrita por David, hombre de Dios, y servían por turno. 25 Matanías, Bacbuquías, Ovedías, Mesulam, Taiman y Acub eran los guardas de las puertas y de los vestíbulos de las puertas. 26 Estos lo eran en tiempo de Joaquín, hijo de Josué, hijo de Josedec, en tiempo de Nehemías, gobernador, y de Esdras, sacerdote y escriba.
Los veintidós sacerdotes mencionados se citan, con algunas enantes, en 10:3-8; 12:12-21. Esdras (v.1) no es el gran reformador, entre los levitas se mencionan ocho familias (10:9-13). Se dan en los v.10:1-1 los nombres de los sumos sacerdotes desde Josué (Esd 2:3:2) hasta Jadúa, contemporáneo de Alejandro Magno 1. El rey Darío, de que habla el texto (v.22), debe identificarse con Darío III Codomano (335-330), último de los aqueménidas. De la menció de Nehemías antes que Esdras no cabe deducir argumento alguno en favor de una prioridad cronológica.
Dedicación de las murallas de Jerusalén (12:27-43)
21 Para la dedicación del muro de Jerusalén fueron llamados los levitas de todos sus lugares, para venir a Jerusalén a celebrar la dedicación y la fiesta con alabanzas y cánticos, címbalos, salterios y cítaras; 28 reuniéronse, pues, los hijos de los cantores, lo mismo los de la campiña alrededor de Jerusalén como los de las aldeas de Netofá, 29 de Bet Guilgal y de los campos de Gueba y Azmavet, pues los cantores se habían edificado aldeas en los alrededores de Jerusalén. 30 Purificáronse los sacerdotes y levitas y purificaron al pueblo, las puertas y el muro. 31 Hice luego subir al muro a los príncipes de Judá y los dividí en dos grandes coros que fueran en procesión: uno por la mano derecha, sobre el muro hacia la puerta de la Escombrera; 32 tras éste iban Osías y la mitad de los príncipes de Judá, 33 Azarías, Esdras, Mesulam, 34 Judá, Benjamín, Semeyas y Jeremías; 35 y de los hijos de los sacerdotes, con las trompetas, Zacarías, hijo de Jonatán, hijo de Semeyas, hijo de Matanaías, hijo de Mica, hijo de Zacur, hijo de Asaf, 36 y sus hermanos, Semeyas, Azarael, Milalai, Gilabai, Maaí, Natanael, Judá y Janani, con los instrumentos músicos de David, hombre de Dios, y Esdras, escriba, delante de ellos; 37 a la puerta de la Fuente subieron de frente las escaleras de la ciudad de David, por la subida al palacio de David y hasta la puerta de las Aguas, al oriente. 38 El segundo coro iba por la izquierda, y yo en pos de él con la mitad de los príncipes del pueblo, sobre el muro, por encima de la torre del horno, hasta la muralla Ancha, 39 y luego por la puerta de Efraím la puerta del Pescado, la torre de Jananael y la torre de Mea, hasta la puerta de las Ovejas, haciendo estación a la puerta de la Custodia. 40 Pararon ambos coros en la casa de Dios, y yo con la mitad de los magistrados, 41 y los sacerdotes Eliacim, Maasías, Minyamim, Mica, Elyoenai, Zacarías y Ananías, con trompetas; 42 y Maasías, Semeyas, Eleazar, Usí, Joyanán, Malquías, Elam y Ezer. Los cantores cantaban alto, dirigidos por Jisrajías. 43 Sacrificáronse aquel día muchas víctimas y se hicieron grandes regocijos, porque había dado Dios al pueblo un gran motivo de alegría. Regocijáronse también las mujeres y los muchachos, oyéndose de lejos el alborozo de Jerusalén.
El 25 del mes Elul quedó terminada la muralla (6:15). Al mes séptimo (7:73), es decir, Tishri, tuvieron lugar los acontecimientos que se narran en los c.8-10. Más tarde proveyó Nehemías a la repoblación de la capital, seguida de solemne dedicación de las murallas. La ceremonia tenía carácter religioso, simbolizando la entrega de las murallas a la custodia de Yahvé. Los levitas dieron realce a la fiesta, acudiendo todos, tanto de la capital como de la campiña. Para la purificación pudo seguirse un ceremonial análogo al que se usó en la purificación del templo en tiempos de Ezequías (2 Crón 29:18-27). La procesión sobre los muros parte de la puerta del Valle junto a la actual puerta de Jafa; los que torcieron a mano derecha fueron en dirección sur-este-norte, hacia la puerta de las Escombreras; los que lo hicieron a la izquierda dirigiéronse hacia el nordeste, uniéndose al otro coro en el templo. Con motivo de la fiesta ofreciéronse muchos sacrificios (Esd 6:17). La alegría era universal. Después de los años de cautividad, el judaísmo renace de sus cenizas y triunfa estrepitosamente.
Restablecimiento de los diezmos (12:44-47)
44 Por entonces fueron puestos comisarios de las cámaras de las despensas, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recibir de los campos y de las ciudades las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque estaba muy gozoso Judá de que los sacerdotes y los levitas estuvieran en sus puestos, 45 observando cuanto concierne al servicio de Dios y a las purificaciones, y de que los cantores y porteros cumpliesen sus funciones según la ordenación de David y de Salomón, su hijo; 46 pues, desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo había jefes de cantores y se cantaban cantos de alabanza y de acción de gracias en honor de Dios. 47 Todo Israel, en los días de Zorobabel y en los días de Nehemías, daba las porciones de los cantores y de los porteros, cada cosa en su día. Dábanse a los levitas las cosas sagradas, y los levitas daban a los hijos de Aarón la parte de las cosas consagradas.
Normalizadas las cosas, era preciso asegurar la manutención de sacerdotes y levitas para que ejercieran sus funciones en el templo. Junto a éste existían grandes almacenes en donde se depositaban los productos procedentes del campo y de las ciudades. Todos, sacerdotes, levitas, porteros y cantores, cumplían sus deberes. En tiempos de Zorobabel y de Nehemías, el culto marchó bien; todo procedía ordenadamente; la Ley se cumplía con escrupulosidad.
1 Flavio Josefo, Ant. lud. 12:8:4-5.
Corrección de abusos (13:1-31)
En este capítulo último se menciona la corrección de algunos abusos introducidos en la comunidad judaica. Lo dicho anteriormente (12:44-47) demuestra que hubo un tiempo en que se cumplía la Ley con toda perfección. Pero con el andar de los años enfrióse Israel en sus fervores religiosos y sacudió el yugo de los preceptos. Al volver Nehemías, encontró algunos abusos, que cor rigió. Atajó las pretensiones de Tobías (v.4-9), procuró que se entregaran los diezmos a los levitas (v. 10-14); se revalorizó el sábado (v. 15-22); Prohibiéronse los matrimonios mixtos (v.23-29) y reglamentáronse las funciones culturales (v.30-31). No indica el texto el tiempo que Nehemías estuvo ausente de Jerusalén.
Separación de todo extranjero (13:1-3)
1 Leíase un día al pueblo el libro de Moisés, y salió el lugar en que se mandaba que los amonitas y los moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios, 2 por no haber salido a recibir a los hijos de Israel con pan y agua y por haber incitado contra ellos a Balaam para que los maldijera; nuestro Dios volvió la maldición en bendición. 3 Al enterarse de esta Ley, fue apartado de Israel todo extranjero.
De la exclusión de los amonitas y moabitas habla Deut 23:4-7 Tales pueblos nacen de un incesto (Gen 19:30-38); rehusan entregar a los judíos pan y agua e inducen a Balaam a que les maldiga (Núm 22:5-11; Deut 2:9). Todo el que no tenía pura sangre judía era excluido de la comunidad judaica.
Expulsión de Tobías (13:4-9)
4 Antes de esto, Elíasib, sacerdote, siendo superintendente de las cámaras de la casa de nuestro Dios y habiendo emparentado con Tobías, 5 había cedido a éste una gran cámara, en la cual se guardaban antes las ofrendas, los perfumes, los vasos y el diezmo del trigo, del vino y del aceite, mandado a dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes. 6 Mas entonces no estaba yo en Jerusalén, pues fue el año treinta y dos de Artajerjes, rey de Babilonia; yo fui al rey, y al cabo de algún tiempo pedí y obtuve del rey volver a Jerusalén, 7 donde supe el mal que había hecho Elíasib en favor de Tobías, haciendo para él cámara en los atrios de la casa de Yahvé; 8 y me dolió en gran manera, y, echando fuera de la cámara todo cuanto pertenecía a Tobías, 9 mandé que purificasen la cámara y volviesen a poner en ella las cosas de la casa de Dios, las ofrendas y los perfumes.
Durante la ausencia de Nehemías hubo un escándalo en Jerusalén promovido por el mismo sumo pontífice. Al año 32 de Artajerjes, o sea, el 433, regresó Nehemías a Persia, después de haber permanecido doce años en Jerusalén (2:1-6), desde 445 hasta 433 (5:14). Al regresar al cabo de un tiempo (1 Re 17:7), comprobó que Elíasib había cedido a un pariente suyo, Tobías (2:10-19; 6:1-19), el uso de una cámara del templo como almacén. Tobías era amonita (13:1). Más que Elíasib parece que el culpable fue hijo Joyada, que fue sumo sacerdote desde 432 hasta 415. El local cedido a Tobías quizá le servía de sucursal de la banca, cuya central radicaba en Amón, y como punto clave desde donde influía económicamente sobre Israel. El local fue purificado por haber sido destinado a usos profanos.
Los diezmos (13:10-13)
10 Supe asimismo que no se habían dado a los levitas sus porciones y que los levitas y cantores habían tenido que retirarse cada uno a su heredad, 11 Reprendí a los magistrados y dije: "¿Por qué ha estado abandonada la casa de Dios?" Y reuniendo a los levitas y cantores, los restituí cada uno a su puesto.12 Todo Judá trajo el diezmo del trigo, del vino y del aceite a los almacenes, 13 y puse por intendentes en ellos a Selemías, sacerdote, y a Sadoc, escriba; y de los levitas, a Pedayas, y como adjunto, a Janán, hijo de Zacur, hijo de Matanías, que tenían reputación de fieles. Ellos fueron los encargados de hacer la distribución a sus hermanos.
Al no pagarse los diezmos a los levitas, emigraron éstos a sus heredades respectivas, abandonando el servicio del templo. Los magistrados (seganim) encargados de velar por la pureza de la Ley solidarizáronse con el pueblo. Con su actitud pasiva infringían la Ley (Núm 18:21-24); negar los diezmos era tanto como robar a Dios (Mal 3:8-9). ¿Había influido el caso Tobías en esta medida?
La cuestión del sábado (13:14-18)
14 Acuérdate de mí, ¡oh Dios! por todo esto, y no olvides el bien que hice a la casa de mi Dios y en orden a la observancia. 15 Por aquellos días vi en Judá que algunos pisaban en sus lagares el sábado y acarreaban haces, cargaban asnos con vino, con uvas, con higos y toda suerte de cargas, y los traían a Jerusalén en día de sábado. Los advertí acerca del día en que vendían sus mercancías. 16 Había también tirios que traían el pescado y toda clase de mercancías, vendiéndolas a los hijos de Judá en Jerusalén el día del sábado. 17 Reprendí a los magistrados de Judá y les dije: "¿Qué es esto tan malo que hacéis, profanando así el día de sábado? 18 ¿No es eso lo que hicieron vuestros padres, y por eso trajo nuestro Dios sobre nosotros y sobre esta ciudad tantos males? ¿Y vosotros acumuláis ira contra Israel profanando el sábado?"
El descanso sabático estaba en crisis a partir de la cautividad; sin embargo, era una ley fundamental del Decálogo (Ex 20:8-11). Nehemías dióse cuenta de la profanación del sábado en una gira en provincia, notando que las gentes dedicábanse a trabajos agrícolas (Ex 34:21; Jer 17:21-24) y transportaban mercancías a Jerusalén (Jer 17:21-24). También en sábado se comerciaba (Am 13:5-6) con los tirios (Ez 27:12-25; Esdr 3:7). Los grandes males sobrevenidos a la nación lo fueron por la profanación del sábado (Ez 20:13; 22-8; 23:38).
Medidas para santificar el sábado (13:19-22)
19 Mandé, pues, que al oscurecer antes del sábado cerrasen las puertas de Jerusalén y que no las abriesen hasta después del sábado. Puse a las puertas algunos de mis servidores, para que en día de sábado 110 dejasen entrar carga alguna; 2° y así se quedaron una y dos veces fuera de Jerusalén los mercaderes, que vendían toda suerte de mercancías. 21 Yo les advertí, diciendo: "¿Por qué pasáis la noche delante de la muralla? Si otra ves lo hacéis, os mandaré prender." Y ya no vivieron más en día de sábado. 22 Entonces mandé a los levitas que se purificasen y que viniesen a guardar las puertas para santificar el día de sábado. También por eso acuérdate de mí, Dios mío, y perdóname según la muchedumbre de tu misericordia.
Empieza el sábado la noche del viernes al caer el sol. En el Estado actual de Israel acuden a aquella hora los rabinos y obligan a los mercaderes a cerrar sus establecimientos. El tránsito de un día ordinario a uno festivo realizábase en el momento en que, según el texto, las puertas "empezaban a estar en la sombra."
Contra los matrimonios mixtos (13:23-27)
23 Vi asimismo por aquellos días judíos que habían tomado mujeres de Azoto, de Amón y de Moab, 24 cuyos hijos por mitad hablaban azoteo o la lengua de este o el otro pueblo, y no sabían hablar judío. 25 Yo les reprendí y les maldije, hasta golpeé a algunos y les arranqué los pelos, y los conjuré en nombre de Dios, diciendo: "No daréis vuestras hijas a sus hijos ni tomaréis sus hijas para vuestros hijos o para vosotros. 26 ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Aunque no hubo en la muchedumbre de las gentes rey semejante a él, que era amado de su Dios, y fue puesto por El rey sobre todo Israel, aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras. 27 ¿Vamos, pues, a consentir, sabiéndolo, que vosotros cometáis ese gran mal de prevaricar contra nuestro Dios tomando mujeres extranjeras?"
Esdras luchó contra esta plaga (Esdr c.9-10); nuevas medidas tomáronse más tarde (Neh 10:30; 13:1-3), pero bastó que Nehemías se ausentara para volver a las andadas. Algunas de estas mujeres eran de Azoto (Jos 13:3). De Azoto se apoderó Cambises el año 525; los filisteos hablaban un lenguaje ario; los amonitas usaban una lengua afín al hebraico, así como los moabitas.
Expulsión del hijo del sumo sacerdote (13:28-29)
28 Uno de los hijos de Joyada, hijo de Elíasib, sumo sacerdote, era yerno de Sambalat, joronita, y por eso le arrojé lejos de mí. 29 Acuérdate de ellos, Dios mío, de los que contaminan el sacerdocio y el pacto del sacerdocio y de los levitas.
Joyada, sumo sacerdote, tuvo la osadía o la debilidad de autorizar el matrimonio de un hijo suyo con la hija de Sambalat, enemigo declarado de los judíos (2:10.19; 6:1). Mandaba la Ley que el sumo sacerdote tomara por esposa a una virgen de su pueblo (Lev 21:14)· Nehemías no pudo tolerar semejante escándalo, dado por el sacerdocio en la misma capital del judaismo (Mal 2:4-8). Este hecho es el mismo que refiere Flavio Josefo 1, situándolo en tiempos de parió III (335-330)" durante el pontificado de Jadúa. Acaso haya en esta noticia de Flavio Josefo un anacronismo. Según los documentos de Elefantina, era Sambalat gobernador de Samaría el año 407, bajo Darío II (424-405)
Conclusión (13:30-31)
30 Por eso los limpié de todo lo extranjero y puse a sacerdotes y levitas por clases, cada uno a su obra, 31 y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados y para las primicias. ¡Acuérdate de mí, Dios mío, para bien!
Termina Nehemías su libro con un Memento mei: "Acuérdate de mí para bien" (zakrali letobah: 5:19; 6:14; 13:14). Dando una mirada retrospectiva, comprueba Nehemías los esfuerzos que ha llevado a cabo para devolver al templo el antiguo esplendor; las dificultades que tuvo con ocasión de la reconstrucción de los muros de Jerusalén y todo cuanto hizo para la creación de un nuevo Estado judío. Al término de sus trabajos, lejos de buscar la gloria y la recompensa humana, fija su vista al cielo y pide a Dios se acuerde para bien de todo cuanto ha batallado para procurar su gloria. Con estas palabras desaparece de la historia uno de los más grandes reformadores del pueblo judío. En toda su administración se muestra hombre sagaz, político, israelita ejemplar, en quien no hay doblez. De él dice Ecl 49:13: "¿Cómo engrandecer a Nehemías, cuya memoria es gloriosa, que levantó nuestras ruinas, reedificó nuestras casas arruinadas, puso puertas y cerrojos?"
1 Ant. íud. 11:7:2.