42. Descripción de las Dependencias del Templo.
Prosigue la descripción del recinto sagrado. El texto no es seguro, y por eso muchas veces no es fácil reconstruir claramente lo que el profeta describe.
Cámaras del norte y del mediodía (1-12)
1 Sacóme al atrio exterior, al lado del septentrión, y me llevó al departamento que está frente al espacio cercado y a la construcción que mira al norte. 2 Era de un frente de cien codos de largo al lado norte, y tenia cincuenta codos de ancho, 3 dando (al espacio vacío) de veinte codos del atrio interior y al enlosado del atrio exterior, terraza contra terraza en tres pisos. 4 Delante de las cámaras había un corredor de diez codos de ancho y cien codos de largo; sus puertas daban al norte. 5 Las cámaras superiores, como las terrazas, quitaban espacio; eran más estrechas que las inferiores y las intermedias del edificio, 6 pues los pisos eran tres, pero sin columnas, como las columnas de los atrios. Por eso las superiores eran más estrechas que las de abajo y las de en medio. 7 El muro exterior de fuera, delante de las cámaras, que daba al atrio exterior, frente a las cámaras, tenía cincuenta codos de largo, 8 pues el largo de las cámaras del lado del atrio exterior era de cincuenta codos; pero del lado del templo, de cien codos. 9 Más abajo de las cámaras había una entrada que daba a oriente, para el que venía del atrio exterior. 10 Del lado del mediodía, frente al espacio vacío y delante del edificio había cámaras; 11 delante de ellas, un corredor, como el de las cámaras que dan al norte; su largo y su ancho eran los mismos, y también iguales las salidas y toda su disposición. Como las puertas de las primeras 12 eran las puertas de las cámaras que daban al mediodía, y había unas puertas al comienzo del corredor, en el muro correspondiente para quien venía del oriente.
El profeta es llevado por su guía hacia el atrio exterior y entra en un edificio hacia el norte, frente al edificio anejo al santuario. Este edificio constaba de dos series de cámaras en tres pisos, con un corredor en el medio (v.4). La longitud de este edificio era diferente en el sector que daba al santuario (100 codos) y en el que daba al atrio exterior (50 codos). Había una entrada del lado oriental hacia este anejo, probablemente por el corredor entre las dos series de cámaras (v.8). La disposición del anejo del mediodía era totalmente igual a la descrita en el lado septentrional (v.10-11). Tenemos, pues, que a los dos lados del santuario había dos edificios anejos para los sacerdotes, como se describe a continuación.
Destino de las cámaras del edificio añejo (13-20)
13 Díjome: Las cámaras del norte y las cámaras del mediodía que dan al espacio cercado son las cámaras del santuario, donde los sacerdotes que se acercan a Yahvé comerán las cosas santísimas, es decir, las oblaciones y las víctimas por el pecado y por el delito, pues este lugar es santo. 14 Cuando los sacerdotes entraren, no saldrán del lugar santo al atrio exterior, sino que dejarán allí las vestiduras con que ministran, pues son santas, y, vestidos de otras, se acercarán así a lo destinado al pueblo. 15 Cuando hubo acabado de medir la fábrica interior, sacóme fuera por la puerta que da al oriente y midió el perímetro. 16 Midió el lado de oriente con la caña de medir, quinientos codos de la caña de medir; se volvió, 17 y midió el lado del norte, quinientos codos de la caña de medir. 18 Midió el lado del mediodía, quinientos codos de la caña de medir. 19 Se volvió al lado de occidente, y midió quinientos codos de la caña de medir. 20 Midió el muro de cintura a los cuatro vientos; tenía quinientos codos de largo y quinientos codos de ancho, y separaban lo santo de lo profano.
El destino de estas cámaras laterales era principalmente el facilitar a los sacerdotes que comieran en ellas las partes que les pertenecían de los sacrificios santísimos y de las ofrendas por el pecado y por el delito (ν.13). Las partes consumibles de estos sacrificios eran sagradas y, por tanto, debνan comerse en lugar apropiado, no fuera del recinto del templo1. Las oblaciones propiamente tales consistían en ofrendas de productos vegetales, sólidos o líquidos, sin derramamiento de sangre. Los sacrificios por el pecado son sacrificios expiatorios por pecados de comisión que no herían los derechos del prójimo 2. En ellos, parte de la víctima se quemaba sobre el altar, y la otra se reservaba a los sacerdotes. Los sacrificios por el delito eran también expiatorios por daños ocasionados al prójimo con omisiones o comisiones 3. Una segunda finalidad de las susodichas cámaras del edificio anejo era para depositar las testiduras (v.14), pues no era lícito salir con los vestidos de ceremonia al lugar profano.
Finalmente, el profeta da las dimensiones de todo el conjunto de edificaciones del recinto sagrado. Según estas medidas, el conjunto formaba un colosal cuadrado de 500 codos de lado 4. El muro exterior separaba lo profano de lo sagrado. Los fieles que se acercaran a la casa de Yahvé debían pensar en el significado de estos muros y construcciones, símbolo de la separación de Yahvé — que habita en inaccesible santidad — y lo profano o común.
1 Cf. Lev 2:3; 2:10; 6:17.22; 7:1-7. — 2 Lev 6:18.23; Ez 40:39; 45.193; Es 8:35. — 3 Cf. Lev 5:15-18; 6:10; Ez 40:39; 44:29; 46:20. Véase el artículo de Medebiélle, Expiation: DB, Suppl. III (1938) 56-59.663. — 4 El cómputo se descompone en las cifras parciales siguientes, dirección este-oeste: puerta oriental externa (50 c.), atrio externo (100 c.), puerta oriental interna (50 c.), atrio interno (100 c.), santuario y santísimo (100 c.), edificio occidental (100 c.)· Total: 500 codos. Dirección sur-norte: las mismas dimensiones exactas (cf. 40,25.27.29; 47:19.21.23 respectivamente). Algunos autores siguen al TM y leen "500 cañas" (cada caña, seis codos). Así, el conjunto tendría 1.575 m. (la caña, 3:15 m.).
43. La Gloria de Yahvé vuelve al Templo. Medidas del Altar.
Una vez descrito el sagrado recinto del templo, geométricamente concebido, el profeta anuncia la vuelta de la gloria de Yahvé a su morada sagrada, abandonada cuando Jerusalén fue tomada por Nabucodonosor. El capítulo puede dividirse en las siguientes partes: a) retorno glorioso de Yahvé (1-9); b) declaración del lugar sagrado y medidas del altar (10-17); c) dedicación del altar (18-27).
Retorno glorioso de Yahvé a su templo (1-9)
1 Llevóme luego a la puerta que da al oriente, 2 y vi la gloria del Dios de Israel venir del oriente. Se oía un estrépito como el estrépito de caudalosas aguas, y la tierra resplandecía del resplandor de la gloria. 3 El aspecto de lo que veía era como lo que vi cuando vino Yahvé a destruir la ciudad, y en todos los aspectos como los de la visión que vi cerca del río Kebar. Caí rostro a tierra, 4 mientras la gloria de Yahvé penetró en la casa por la puerta de la fachada que da al oriente. 5 El espíritu me levantó y me llevó al atrio exterior, y vi la gloria de Yahvé llenar la casa, 6 y oí que alguno me hablaba desde dentro de la casa, mientras el varón aquel estaba en pie junto a mí 7 y me decía: Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el escabel de las plantas de mis pies, donde habitaré para siempre en medio de los hijos de Israel. La casa de Israel no profanará ya más mi santo nombre, ni ella ni sus reyes, con sus fornicaciones ni con los cadáveres de sus reyes, con sus lugares altos; 8 pusieron su umbral junto a mi umbral, y sus postes junto a mis postes, y pared sólo por medio, contaminaron mi santo nombre con las abominaciones que cometieron. Por eso, en mi furor los consumí. 9 Pero ahora arrojarán lejos de mí sus fornicaciones y los cadáveres de sus reyes, y habitaré en medio de ellos para siempre.
En la visión inaugural del ministerio profético, Ezequiel contempló al Señor en su gloria, exilándose con los exilados. Yahvé abandonaba el templo de Jerusalén, su morada permanente en la tierra, para habitar con los desterrados. Ahora el profeta contempla el retorno radiante de la gloria de Yahvé a su antigua morada. Han pasado los días de purificación y de prueba. Con la primera visión, Ezequiel quería hacer ver a los desterrados la futura destrucción de Jerusalén y la profanación del templo santo. Ahora quiere dar a entender a sus compatriotas que después de la catástrofe hay una nueva era de esperanza. Yahvé da por cancelada la deuda contraída por el Israel pecador, para inaugurar una nueva teocracia, presidida también por la presencia de Yahvé en su templo reconstruido. Han pasado los tiempos de las idolatrías y abominaciones, para entrar en la nueva alianza, basada en la entrega de los corazones a Yahvé.
El Señor entra solemnemente por la fachada oriental del templo, por donde en otro tiempo había salido 1; aparece en toda su majestad, escoltado de los querubines, que con sus alas hacen un estrépito como el estrépito de caudalosas aguas (v.2) 2. Yahvé se le había aparecido en la misma forma majestuosa cuando se disponía a destruir la ciudad (ν.3) y en la visión junto al río Kebar 3. Desde el atrio exterior, Ezequiel contempla la gloria de Yahvé, es decir, a Yahvé glorioso, entrando en el templo y llenándolo con su majestad. Cuando tomó posesión del tabernáculo del desierto y del antiguo templo de Salomón, se dice que una nube de humo, símbolo de la presencia divina, llenó el sagrado recinto 4. Ahora va a tomar definitivamente posesión de su trono, el escabel de sus pies (v.7). En otro tiempo lo abandonó por los pecados de su pueblo, pero ahora, en la nueva etapa, las cosas serán de otro modo, porque el pueblo se apartará definitivamente de sus inveterados pecados idolátricos o fornicaciones espirituales en los lugares altos (v.7) 5. Otro abuso que cesará en la nueva era será el de enterrar a los reyes cerca del templo, como era costumbre en los tiempos antiguos 6.
Yahvé se queja también de que los reyes hubieran establecido su palacio tan cerca del recinto sagrado, de modo que sólo había pared por medio, poniendo su umbral junto a mi umbral y sus postes o columnas junto a los de Yahvé (v.8). En adelante, toda la colina de Sión debe ser considerada como territorio sagrado dedicado exclusivamente a Yahvé. Aunque el palacio real fue concebido primitivamente como custodia del templo y éste como capilla real para guardar el arca de la alianza, sin embargo, la proximidad del palacio al lugar santo trajo muchos compromisos a los intereses de Dios, pues la vida de la monarquía israelita fue muy poco edificante, y así no faltaron abominaciones idolátricas y crímenes sangrientos en aquellos muros regios. En la estructura futura, la casa del príncipe estará alejada del templo 7, y la zona que antes ocupara el palacio real será añadida a la gran explanada del templo como zona sagrada. Ezequiel, al hablar del futuro teocrático de su pueblo, considera a Yahvé como jefe único e inmediato de su pueblo, y por eso al jefe político futuro le da el nombre de príncipe y no de rey, reservado a Yahvé 8.
La institución de la monarquía fue, en realidad, funesta para los intereses religiosos de Israel, como había previsto y anunciado el fundador de ella, Samuel. Los reyes israelitas organizaron una corte y un harén al estilo oriental, en detrimento de los intereses económicos del pueblo y, sobre todo, con menoscabo de los derechos de Yahvé. En la nueva era, las cosas serán de otro modo: desaparecerá totalmente la idolatría, y los cadáveres de los reyes serán arrojados fuera de su lugar, para convertir a éste en cosa sagrada aneja al templo (v.9). En todos estos anuncios profetices tenemos que tener en cuenta que se trata de idealizaciones para hacer resaltar la idea del carácter sagrado de la colina de Sión y excitar la imaginación y las esperanzas de los exilados. No es necesario, pues, tomar las palabras de Ezequiel a la letra.
Descripción del altar de los holocaustos (10-17)
10 Y tú, hijo de hombre, describe a la casa de Israel este templo. n Si se avergüenzan de lo que han hecho, muéstrales la traza y el diseño de esta casa, sus salidas y sus entradas y toda su disposición, sus ritos y sus leyes, y ponia por escrito ante sus ojos, para que guarden todos sus ritos y sus reglas y los pongan por obra. 12 Esta es la ley de la casa: sobre la cumbre del monte, todo en derredor, su término será santísimo. Esta es la ley del templo. 13 He aquí las medidas del altar en codos de codo y palmo: el canal 9, de un codo de alto y un codo de ancho, y el reborde que lleva en torno, un palmo. Tal es el zócalo del altar. 14 Desde el canal sobre el suelo al plano inferior, dos codos, y la anchura de su vuelo, un codo. Del plano inferior al plano superior, cuatro codos, y la anchura, de un codo. 15 El "ariel" tenía cuatro codos, y de él emergían cuatro cuernos.16 El "ariel" tenía doce codos de ancho y doce codos de largo, formando un cuadrado perfecto. 17 La basa tenía catorce codos de largo y catorce de ancho a los cuatro lados, y en torno de ella había una cornisa de medio codo, y el canal de un codo todo en derredor, y sus gradas estaban al lado oriental.
El Señor invita al profeta a que exponga a sus compañeros de exilio los detalles del recinto sagrado, para que lo admiren y se ilusionen con él. No deben dejarse fascinar con los templos de Bel y Marduk, pues el que se va a reconstruir sobre la colina de Sión los superará a todos. La característica del recinto sagrado es que será santísimo (v.12). Pero deben avergonzarse de su pasado pecaminoso y rebelde y entrar por el cumplimiento de las leyes del Señor (v.11). Sólo así podrán participar del nuevo culto en el nuevo templo. Y el profeta describe a continuación el altar de los holocaustos.
El altar que describe está constituido de tres plataformas superpuestas en forma de zigurat o torre escalonada. La base inferior sobresale un codo (52:5 cm.), y es también de un codo de alta. Era como el zócalo del altar, que está enterrado bajo el nivel del pavimento, y tenía un reborde de un palmo de alto (7:5 cm.), que sobresalía sobre el pavimento. El altar propiamente tal se alzaba sobre esta base y estaba formado por tres cuadrados superpuestos. El inferior, más ancho, tenía dos codos de alto (1,05 m.), y sobresalía un codo (52:5 cm.) respecto de la plataforma superior, que tenía cuatro codos (2:10 m.) y sobresalía sobre su inmediata superior un codo (52:5 cm.). La plataforma superior es llamada ariel ("hogar" u horno), porque en ella se quemaban las víctimas.
En sus cuatro ángulos había cuatro cuernos similares a los del altar del templo de Salomón, que era una copia del altar del tabernáculo del desierto 10. Los cuernos eran símbolo del poder de la divinidad en la mitología mesopotámica. El ariel era un cuadrado de 12 codos en cada lado (6:30 m.). El cuadrado intermedio (inferior al ariel) era de 14 codos (7:35 m.), y la última plataforma inferior es de 16 codos (8:40 m.), y la base, en la parte saliente del reborde, es de 19 codos (9:28 m.). La altura total de las tres plataformas o cuadrados es de n codos (5:75 m.). Se subía a la parte superior de esta pirámide escalonada por unas gradas que daban al oriente. Los cuernos del altar simbolizaban la omnipotencia divina, y sobre ellos se esparcía la sangre de los sacrificios 11, y el que se tomaba a ellos adquiría derecho de asilo 12.
Ritos de consagración del altar (18-27)
18 Díjome: Hijo de hombre, así habla el Señor, Yahvé: Estas son las leyes del altar para cuando sea construido para ofrecer en él holocaustos y derramar la sangre de ellos. 19 A los sacerdotes, levitas de la posteridad de Sadoc, que serán los que a mí se han de acercar para servirme, dice el Señor, Yahvé, les darás un novillo para el sacrificio por el pecado. 20 Tomarás de su sangre y untarás con ella los cuatro cuernos, y los cuatro ángulos del cuadro, y el borde todo en torno. Así harás la expiación y la propiciación del altar. 21 Tomarás luego el novillo del sacrificio por el pecado, que quemarás en el lugar de la casa designado fuera del santuario. 22 Al día siguiente ofrecerás por el pecado un macho cabrío sin defecto y expiarás el altar, como lo hiciste con el novillo. 23 Cumplido que hayas el rito expiatorio, ofrecerás un novillo sin defecto y un carnero de la grey sin defecto. 24 Los ofrecerás a Yahvé; los sacerdotes ofrecerán sobre ellos la sal, y los ofrecerán a Yahvé como holocausto. 25 Por siete días sacrificarás por el pecado un macho cabrío por día; ofrecerás además un novillo y un carnero de la grey sin defecto. 26 Por siete días se hará la propiciación del altar, se purificará y se consagrará. 27 Pasados estos días, del día octavo en adelante, los sacerdotes ofrecerán en el altar vuestros holocaustos y vuestros sacrificios pacíficos, y yo os seré propicio, dice el Señor, Yahvé.
El altar, que estará enclavado en el centro del atrio interior, será destinado sobre todo a los holocaustos — los sacrificios en los que se quemará toda la víctima 13 — y para derramar la sangre de las víctimas en los sacrificios no holocaustos 14. El profeta describe a continuación el rito de la consagración, que durará siete días. En el primer día se sacrificará un novillo, y parte de su sangre será derramada sobre los cuernos del altar, y parte sobre los ángulos del cuadrado, o basa, y sobre su borde. La expresión sacerdotes-levitas indica la pertenencia a la tribu de Leví, dentro de la cual figuraba la familia de Sadoc 15. Es una denominación genérica para indicar gentes consagradas a Dios en sus funciones sacerdotales. En otros textos, levita tiene el sentido específico de clase inferior a la sacerdotal 16. Ezequiel tiene preferencias por la familia de Sadoc 17. El sacrificio expiatorio de que aquí habla debe realizarse en el lugar designado (v.21), sin especificar más su localización. Se han hecho diversas conjeturas: alrededor del santuario, detrás del santuario, etc. No faltan quienes suponen que ese lugar está fuera del recinto sagrado, incluido en el muro exterior.
En el segundo día de expiación se utilizará un macho cabrío (v.22), un novillo y un carnero (v.23), acompañados de sal18. Una vez terminados los ritos de los siete días, los sacerdotes ofrecerán los sacrificios ordinarios, pues el altar ya ha sido purificado y consagrado definitivamente para el culto. Los sacrificios ordinarios eran los holocaustos, en los que se quemaba toda la víctima, y los pacíficos o saludables o eucarísticos, según se traduzca la palabra misteriosa hebrea shelamim, aplicada a los sacrificios 19. Eran sacrificios cruentos ofrecidos por personas ya reconciliadas con Dios en acción de gracias (de ahí eucarístico) o para pedir un favor divino. El ritual de consagración del altar que aquí presenta Ezequiel difiere en muchas particularidades del prescrito en el Pantateuco 20. Lo que indica que el profeta trabaja con su imaginación, como lo hizo para la reconstrucción del templo, con toda libertad, si bien inspirándose sustancialmente en la tradición. Debemos pensar que los detalles en Ezequiel no tienen sino valor simbólico, tanto en sus descripciones sobre el templo como en las particularidades del culto. De hecho sabemos que en la reconstrucción del templo, después del decreto de Ciro (538), los repatriados no pretendieron ajustarse a los moldes propuestos por el gran profeta del exilio ni sus puntos de vista en la organización del culto. Importa señalar las diferencias de Ezequiel con la legislación levítica para probar que ésta no es obra del profeta, como pretende la escuela de Well-hausen.
1 Cf. Ez 10:19; II.22S. — 2 Cf. 1-24; 3:12s. — 3 Cf. c.8-10 ye. 1. — 4 Cf. Ex 40:32-36; 1 Re 8:10s; 1 Crón 5:13s; 7:1s. — 5 Cf. C.8.16; 23. — 6 El texto griego dice: "los homicidios obrados por los jefes en medio de ellos." Sabemos que el rey Manases derramó mucha sangre inocente (2 Re 21:45). Pero creemos que se debe mantener la lección del TM por exigencias de lo que se dice en el v.9- Algunos autores dan a la palabra que hemos traducido por cadáveres el sentido de "estela" idolátrica (cf. Lev 26:36). En ese caso se aludiría al culto pagano de los reyes de Israel. — 7 Cf. Ez 48:8-21. — 8 Cf. Ez 45:8-9. — 9 Lit. en hebreo seno, equivalente al cimiento o cavidad que enmarcaba el altar. — 10 Cf. Ex 27:2; 30,2. Muchos autores prefieren leer Harel, y así relacionan este nombre con el arallu babilónico, que era el mundo subterráneo y Ja montaña donde nacieron los dioses. Así, el Harel sería la "montaña de Dios." Generalmente se sigue la lectura que hemos expuesto con el sentido de "hogar de Dios." — 11 Cf. Ez 29:14; Lev 4:25; 30:34· — 12 Cf. 1 Re 1:50s; 2:28. — 13 Cf. Ez 40:38. — 14 Cf. Lev 1:5; 3:2; 4:53. — 15 Cf. £240:46; 44:15- — 16 Cf. Dt 17:9-18; 18:1; 24:8; Jos 3:3; 8:33; Is 66:21; Jer 33:18; Ez 43:19. — 17 Cf. Dt 18:1; Is 66:21; Jer 33:18. — 18 Cf. Lev 2:13. — 19 Los LXX traducen pacíficos. Su ritual aparece en Lev 3. — 20 Las diferencias son las siguientes: a) Ezequiel nada dice de la unción del altar prescrita en Ex 29:36 y Lev 8:11. b) En Ezequiel, el novillo sólo debe ofrecerse el primer día, y en los otros días un macho cabrío, mientras que en Ex 29:36 se dice que había de ofrecerse durante siete días, como expiación, un novillo, c) Según Ezequiel, la sangre ha de derramarse también sobre los cuatro ángulos, mientras que en Ex 29:12 y Lev 8:15 se ordena que la sangre se derrame sobre los cuernos del altar, y el resto se eche a los pies del altar, d) Según Lev 9,iss, el octavo día era solemnísimo, mientras que en Ezequiel es un día cualquiera con los ritos ordinarios.
44. Las nuevas leyes del Culto.
Una vez descrito el templo y su altar, Ezequiel aborda la cuestión del culto en la nueva casa de Dios. Sólo los sacerdotes propiamente tales podrán acercarse al altar de Yahvé; los levitas quedarán reducidos a un puesto secundario en el servicio del templo. Y los extranjeros no deben entrar en el recinto sagrado.
El uso de la puerta oriental (1-4)
1 Llevóme luego de nuevo a la puerta de fuera del santuario que daba al oriente, pero la puerta estaba cerrada, 2 y me dijo Yahvé: Esta puerta ha de estar cerrada; no se abrirá ni entrará por ella hombre alguno, porque ha entrado por ella Yahvé, Dios de Israel; por tanto, ha de quedar cerrada. 3 Por lo que hace al príncipe, podrá sentarse en ella para comer el pan en la presencia de Yahvé; entrará por el vestíbulo de la puerta y por el mismo saldrá. 4 Llevóme hacia la puerta del norte por delante de la casa, y miré y vi que la gloria de Yahvé llenaba la casa de Yahvé, y me postré rostro a tierra.
El profeta es transportado a la puerta oriental, que estaba cerrada y nadie podía entrar por ella, pues estaba santificada por haber penetrado por ella Yahvé 1. Al decir que estaba cerrada, insinúa el profeta que Yahvé no volverá a abandonar el templo, como lo había hecho antes. Sólo el príncipe tendrá acceso a la puerta oriental desde el interior del recinto sagrado. No podrá salir por ella, pues debe permanecer cerrada indefinidamente 2. El príncipe podrá comer en dicha puerta la parte de las víctimas ofrecidas al Señor, especialmente en los sacrificios pacíficos 3.
Personas admitidas al santuario (5-9)
5 Yahvé me dijo: Hijo de hombre, pon atención, mira con tus ojos y oye con tus oídos todo lo que voy a hablar contigo sobre todas las ordenaciones de la casa de Yahvé y todas sus leyes; pon atención a todas las entradas de la casa y a todas las salidas del santuario, 6 y di a los rebeldes, a la casa de Israel: Así dice el Señor, Yahvé: Basta ya de abominaciones, ¡oh casa de Israel! 7 de traer extranjeros, incircuncisos de corazón y de carne, para que entren en mi santuario, contaminen mi casa, mientras vosotros me ofrecéis mi pan, el sebo y la sangre, quebrantando así mi alianza con todas vuestras abominaciones 8 y no guardando lo establecido acerca de mis cosas santas, antes imponiéndolos como ministros de mi culto en mi santuario en lugar vuestro. 9 Así dice el Señor, Yahvé: Ningún extranjero, incircunciso de corazón y de carne, de cuantos están en medio de Israel, entrará en mi santuario.
Enfáticamente, Yahvé dice directamente al profeta que le preste especial atención a lo que sigue. Lo que indica que en la mente del profeta tiene una especialísima importancia en la organización de la nueva teocracia. Según el v.4, la gloria de Yahvé llenaba el templo; el profeta, sobrecogido por la presencia majestuosa de su Dios, escucha anonadado sus palabras solemnes y las transmite así para que el pueblo se percate de la trascendencia de lo que va a decir. Ante todo se ha de evitar la profanación del sagrado recinto, introduciendo personas no aptas para entrar en él, y menos para tomar parte en su culto. En el antiguo templo se permitía cierta participación de extranjeros en oficios subsidiarios y humildes 4. En adelante, todo el servicio del templo, en todos sus detalles, será exclusivo de los miembros de la tribu de Levi.
El profeta llama a sus compatriotas rebeldes (v.6), porque constantemente han hecho caso omiso de la ley del Señor. En el templo habían permitido la presencia de extranjeros incircuncisos de carne y de corazón (ν.7). Poco a poco, gentes no israelitas se habνan agregado al pueblo elegido en calidad de prosélitos, siendo admitidos a los oficios más humildes de culto. Así, encontramos los nethinim, o "donados," llamados también "hijos de los siervos de Salomón."5 Muchos provenían de prisioneros que habían sido dados como esclavos a los levitas 6. Se les había, pues, utilizado en el templo para servicios que debían hacer los levitas. Los israelitas se limitaban a ofrecer el pan de Yahvé, hermosa frase para designar los sacrificios en los que se quemaba el sebo y se derramaba la sangre en honor de la divinidad (ν.7) 7. La sangre era, en la mentalidad semítica, el vehículo de la vida que pertenecía a Dios. A Yahvé no le agradaba la presencia de gentes no pertenecientes a su pueblo en los sacrificios.
Ezequiel exige de sus compatriotas una rectificación de vida en sus costumbres y una exclusión total de los extranjeros en el nuevo culto (v.9). Según la antigua Ley, los extranjeros podían ofrecer sacrificios delante del tabernáculo 8, excluyéndoles sólo de la celebración de la Pascua 9. Salomón ora por los paganos que vayan al templo de Jerusalén a suplicar a Yahvé 10. En cambio, Ezequiel tiene un concepto tan elevado de la santidad del santuario, que excluye totalmente a los extranjeros del culto. Este exclusivismo ha sido una de las características de la comunidad israelita después del exilio. El profeta urge esta separación de los gentiles para prevenirlos contra una posible absorción por parte de éstos. Esdras y Nehemías se moverán en el mismo plano en sus relaciones con el extranjero, negándose a admitir la colaboración de los samaritanos en la reconstrucción del nuevo templo.
Los oficios serviles de los levitas (10-14)
10 Los levitas, que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, llevarán su iniquidad. 11 Servirán en mi santuario de guardias de las puertas de la casa y de servidores de la casa misma, degollarán los holocaustos y las víctimas del pueblo y estarán ante él para servirle. 12 Por haber servido a sus ídolos y haber sido para la casa de Israel tropiezo de iniquidad, alzo mi mano, dice el Señor, Yahvé, y juro que llevarán sobre sí su iniquidad, 13 que no se acercarán a mí para servirme en las funciones sacerdotales y para tocar mis cosas santas ni las santísimas, sino que llevarán sobre sí la vergüenza y la pena de las abominaciones que cometieron. 14 Los dejo reducidos a hacer solamente la guardia de la casa y el servicio en lo que en ella haya de hacerse.
En la denominación de levitas hay que incluir aquí a los sacerdotes que no cumplieron con su deber. Según la legislación mosaica, todo lo perteneciente al culto estaba reservado a los de la tribu de Leví . La potestad propiamente sacerdotal, de ofrecer sacrificios, quedaba vinculada a los descendientes de Aarón, hermano de Moisés, en quien éste delegó por inspiración divina la potestad sacerdotal, quedándose él con la dirección cívico-religiosa dentro de la amplitud que le daba la organización teocrática de la sociedad. Los demás pertenecientes a la tribu de Leví fueron encargados de los oficios mecánicos y serviles, como auxiliares de los sacerdotes propiamente tales. Así, durante la peregrinación por el desierto tenían que transportar el bagaje del tabernáculo.
Los levitas sustituían a los primogénitos (de madre), que por ley debían ser consagrados a Yahvé 12. En la repartición de la tierra de Canaán no se asignó parcela a los de la tribu de Leví para que pudieran dedicarse mejor al culto divino. Como compensación debían ser alimentados y sostenidos con ingresos de las otras tribus. La herencia de Leví era Dios 13. Los sacerdotes, o descendientes de Aarón, eran los encargados de los oficios más nobles en el templo: ofrecer sacrificios, asperger con sangre y dar la bendición 14.
Ezequiel tiene la particularidad de considerar como sacerdotes a los de la familia de Sadoc, considerando a los de la familia de Abiatar como simples levitas 15, por haber sido infieles en sus funciones, practicando cultos idolátricos. Según Ezequiel, los levitas propiamente tales serán los encargados de las guardias de las puertas de la casa, y prepararán las víctimas para el sacrificio, tanto los holocaustos como las otras (v.11); pero no pueden quemarlas sobre el altar ni derramar la sangre 16, ni tampoco reservarse una parte de las ofrendas en los sacrificios "por el pecado y por el delito"17. Habían cometido la iniquidad de darse al culto idolátrico fuera del templo de Jerusalén. Los sacerdotes de los santuarios locales fuera de Jerusalén quedaron así degradados y reducidos a la categoría de levitas o sacristanes.
Funciones y leyes de los sacerdotes (15-31)
15 Los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento de mi santuario cuando se apartaron de mí los hijos de Israel, serán mis allegados para ministrar ante mí y ofrecerme la grosura y la sangre, dice el Señor, Yahvé. 16 Esos entrarán en mi santuario y se llegarán a mi mesa, guardando mi ordenamiento. 17 Cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán de vestiduras de lino; no llevarán sobre sí lana cuando oficien en las puertas del atrio interior y dentro del templo. 18 Llevarán tiaras de lino sobre sus cabezas, y calzones de lino a sus lomos, y no se ceñirán para no sudar.19 Pero, cuando hayan de salir al atrio exterior, al pueblo, se quitarán las vestiduras con que se hace el servicio y, dejándolas en las cámaras del santuario, se vestirán otro vestido para no santificar al pueblo con sus vestiduras. 20 No se raparán la cabeza ni dejarán crecer sus cabellos, motilando sus cabezas. 21 Ningún sacerdote beberá vino cuando haya de entrar en el atrio interior. 22 No tomarán por mujer ni viuda ni repudiada, sino virgen de la casa de Israel o viuda de sacerdote. 23 Enseñarán a mi pueblo a distinguir entre lo santo y lo profano y a discernir entre lo puro y lo impuro. 24 Juzgarán los pleitos conforme a mis leyes, y guardarán mis leyes y mis preceptos en cuanto a todas mis solemnidades, y santificarán mis sábados. 25 No entrarán a muerto alguno para no contaminarse; sólo por el padre o la madre, el hijo o la hija, el hermano o la hermana que no haya tenido marido, se contaminarán. 26 Después de su purificación contarán siete días, 27 y el día en que entren en el santuario, en el atrio interior, para oficiar en el santuario, ofrecerán su expiación, dice el Señor, Yahvé. 28 En cuanto a su heredad, seré yo; no les daréis posesión en Israel, pues su posesión seré yo. 29 Se alimentarán de las ofrendas, de los sacrificios por el pecado y por el delito, y será para ellos cuanto en Israel sea dado al anatema. 30 Las primicias de todos los primeros frutos de toda suerte, de cuanto ofreciereis, serán para los sacerdotes, y daréis también a los sacerdotes las primicias de vuestras masas, para que en vuestras casas repose la bendición. 31 No comerán mortecino alguno ni desgarrado, sea ave o bestia.
Sólo los descendientes de Sadoc, nombrado sumo sacerdote por Salomón en sustitución de Abiatar 18, tendrán la categoría de sacerdotes, por su fidelidad a Yahvé en medio de la apostasía general (v.15) 19. Sus funciones en el templo serán: poder entrar en el santuario, preparar las lámparas, ofrecer el incienso 20 y quemar los sacrificios sobre el altar, derramando la sangre. Pero tienen que atenerse a ciertas prescripciones rígidas, para resaltar más ante el pueblo el carácter sagrado de su ministerio excepcional. Tendrán que utilizar en sus funciones vestiduras de lino (ν.17), sνmbolo de pureza interna, siguiendo la prescripción mosaica21. Las ropas de lana, ordinariamente usadas, por el calor favorecían el sudor y, con ello, las impurezas rituales. Los sacerdotes, pues, cuando actúen como ministros en las puertas del atrio interior donde estaba el altar de los holocaustos, deben mantener la máxima pureza ritual. Deben ir cubiertos con una tiara, o turbante de lino, y también llevar calzones de la misma tela 22.
Y al terminar sus funciones sacerdotales deben despojarse de sus vestidos de ceremonia para no santificar al pueblo (v.19), es decir, comunicar cierto carácter sagrado al pueblo con el contacto de las vestiduras sagradas, y por ello inhabilitarle para ciertos trabajos profanos 23. La santidad era considerada como un fluido contagioso y peligroso. Yahvé era santo, y todo lo que tocaba lo santificaba, ocasionando algunas veces la muerte del que entraba en su atmósfera de santidad, que es como un aislante que le separa de lo profano y terrestre 24. Los sacerdotes debían, además, llevar los cabellos cortos 25, pues el rasurarse los cabellos o dejarlos demasiado largos era señal de luto 26, lo que no convenía a los que estaban entregados a las funciones sacrales. Mientras están en funciones en el templo, no deben probar el vino (v.21). En la ley mosaica, además, se añadía la prohibición de toda bebida que provocara la embriaguez. Y, por fin, Ezequiel impone una prescripción a los sacerdotes que antes era sólo obligatoria para el sumo sacerdote: que no pueden casarse con una viuda, a menos que lo sea de un sacerdote 27. Con ello quiere resaltar la pureza y categoría especial de los sacerdotes. Por otra parte, Ezequiel no habla, en su proyecto de la futura teocracia, del sumo sacerdote.
Finalmente, el profeta recuerda la otra gran misión de la institución sacerdotal: sus componentes deben enseñar la Ley, sobre todo lo concerniente a la distinción de las impurezas rituales. Ezequiel tiene una mentalidad ritualista y quiere ante todo inculcar el sentido de santidad y de consagración que debe presidir la vida israelita, simbolizada en la distinción de lo "puro e impuro." Los sacerdotes debían, además, dirimir los pleitos y litigios 28. Deben urgir el cumplimiento de la observancia del sábado y las solemnidades (v.24). Y, por otra parte, deben abstenerse de tocar cadáveres, pues éstos contagiaban su impureza al que se acercara a ellos. Sólo se les permite tocarlos cuando son de familiares muy próximos 29. Si se han contaminado con cadáveres, deben considerarse impuros durante siete días, y en el octavo ofrecer un sacrificio expiatorio de purificación (v.27).
Para su sostenimiento no les será adjudicada ninguna parcela de tierra, pues su posesión peculiar o patrimonio es Yahvé. Deben vivir de las ofrendas y sacrificios por el delito y por el pecado (v.29). También les pertenecerá lo que se declare "anatema" (jerem) o consagrado a Dios 30. También les estaban reservadas las primicias de los frutos de todo género: trigo, cebada, uvas, higos, aceitunas, granadas y miel 31, productos propios de Palestina. No se determinaba la cantidad, pero prácticamente solía ser la 1/50 parte de todos los ingresos agrícolas 32. Por fin, se especifica que los sacerdotes no deben comer nada mortecino o desgarrado (v.31), para evitar toda contaminación 33.
1 Cf. Ez 43.2SS. — 2 No hay fundamento alguno para ver analogía entre esta puerta y la "puerta santa" (babú ellu) del templo de Marduk, Esagil y Etemenanki, en Babilonia, que se abría sólo dos.dos veces al año PATRA sacar la estatua de Marduk. — Teodoreto: PG 81; San Ambrosio, De institutione virginis c.8 n.52; Tomás, Sum. Theol. III 28:3, sed contra. El texto de Ezequiel sólo se puede aplicar a la virginidad de María de un modo acomodaticio, pues nada en el contexto avala un sentido literal o típico. — 3 Cf. Lev 7:15; Dt 12:7.18. — 4 Cf. Jos 9:27; Dt 29:10; Lev 26:41. — 5 Los nethinim aparecen como clase distinta de los sacerdotes y levitas. Cf. i Crón 9:2; Neh 7:57.60; 11:3. — 6 Cf. Esd 2:43.55.58; 8:10 (dados por David a los levitas). — 7 Cf. Lev 3:11; 21:6.8; Jer 11:11; Mal 1:7. — 8 Cf. Lev 17:8; Núm 15:13. — 9 Cf. Ex 12:43. — 10 Cf. 2 Crón 6:32s. — 11 Antes, los representantes de cada familia ofrecían sus sacrificios como en los tiempos patriarcales. En Egipto y Babilonia existía ya en tiempos de Moisés una jerarquía sacerdotal, y sólo los que pertenecían a la clase sacerdotal podían ejercer actos de culto oficialmente. — 12 Cf. Núm 1:505; 3:53. — 13 Cf. Jos 13:33; 18,7; Núm 3:10; 17-18:1-7. — 14 Cf. Ex 28:1; 2 Grón 6:48-53; 1 Sam 2:28; 2 Crón 26:18. — 15 Cf. Núm 3:1-13. — 16 Cf. Lev 2:3.10. — 17 Cf. Lev 6:18; 17:1. — 18 C£ 1 Re 2:27.35. — 19 Sobre Sadoc cf. 2 Sam 15:355; 17:15-22; 1 Re 1:32-45. Sadoc descendía de Aarón por Eleazar (Núm 3:1-4), que heredó los poderes sacerdotales de Aarón (Núm 20,25-28). — 20 Cf. Lev c.1-7; 10,8-11; 12:7; 14; 17:555. — 21 Cf. Ex 28:39-43. — 22 Cf. 28:42; 39:28; Lev 6:3; Eclo 45:8. — 23 Cf. Ex 29:37; 30,29; Lev 6:18.27; Lev 21:1-8. — 24 Cf. Is 65:5. — 25 Cf. Lev 21:5.10. — 26 cf. Is 22:12; Jer 16:6; Ez 7:18. — 27 Cf. Lev 21:7.135. — 28 Los LXX añaden "pleitos de sangre," e.d., en los que se decidía sobre la vida o muerte de algún litigante (cf. Dt 21:1-2). Sobre los deberes de los sacerdotes en materia de enseñanza de la Ley cf. Lev 10,ios; Dt 17:85; 19:17; 21,is; Os 4:6; Ez 18,5; 20,20; Ag 2:11. — 29 Cf. Lev 21:1-4; Núm 6:6; 19:11-19; Lev 15:13.28. — 30 Jerem (que los LXX y la Vg traducen por anatema) significa "separado"; y es lo que ha sido separado o reservado a Dios en un botín. Era doble: "jerem de abominación," porque se destruía para que nadie pudiera participar de él (Jos c.6-7; Lev 27:29), y "jerem de ofrenda"), es decir, de oblación o dedicación de una cosa a Dios (Lev 27:28; Núm 18:14; Ez 44:29). De éste se trata aquí, pues los sacerdotes podían, según Ezequiel, participar de esta ofrenda hecha a Yahvé. — 31 Cf. Dt8:8. — 32 Según Schürer, éstos eran los ingresos materiales de los sacerdotes: en los sacrificios: a) las víctimas por los sacrificios de expiación, excepto en dos casos que se quemaba totalmente (Lev 5:13; 6:9.225; Núm 18:9-20); b) las víctimas de los sacrificios por el delito (Lev 7:6s; Núm 18:95); c) la mayor parte de las oblaciones, pues sólo una parte se esparcía sobre el altar; d) los doce panes de la proposición, que se cambiaban semanalmente; e) en los sacrificios pacíficos quedaban para los sacerdotes el pecho y el muslo derecho (Lev 7, 30-34; 10:14-15); f) la piel de las víctimas quemadas en holocausto. Cf. E. Schürer, Ge-schichte des jüdischen Volkes II (1898) 247 (4.a ed. 1909). — 33 Cf. Lev 17:15; 22:
45. Nueva distribución de la Tierra Santa.
El profeta distribuye idealmente la futura tierra de promisión. Después de describir el templo y las condiciones que deben cumplir los sacerdotes y levitas para hacer resaltar mejor la santidad del lugar y de sus funciones, asigna ahora una parte central del territorio israelita al templo, y en torno a éste la porción territorial de los sacerdotes y del príncipe. Después determina la tributación que se ha de seguir en la nueva teocracia para que nada falte al culto. Puede dividirse el capítulo en las siguientes perícopas: a) distribución territorial asignada al templo, a los sacerdotes, levitas, ciudad de Jerusalén y príncipe (1-8); b) exhortación al príncipe a no oprimir al pueblo; c) diezmos que pagará el pueblo al príncipe, el cual debe aportar lo necesario a los sacrificios (9-17); d) días de expiación y fiestas de Pascua y Tabernáculos (18-25).
Territorio asignado al templo, a los sacerdotes y a. los príncipes (1-8)
1 Cuando distribuyáis por suerte la tierra para poseerla, reservaréis una porción a Yahvé, que le consagraréis en la tierra, de veinticinco mil codos de largo y veinte mil de ancho *, que en todo su término en derredor será santa. 2 De ella será para el santuario un cuadro de quinientos por quinientos codos, que tendrá en torno un espacio libre de cincuenta codos. 3 De esa extensión la medirás, de un largo de veinticinco mil codos y un ancho de diez mil, y en ella quedará el santuario, el santísimo. 4 Esta porción santa de la tierra será para los sacerdotes, que se acercan a ministrar a Yahvé y servirá para sus casas y como lugar santo para el santuario. 5 Asimismo, veinticinco mil de largo y diez mil de ancho para los levitas que hacen el servicio de la casa, y en ella tendrán ciudad de habitación. 6 Para propiedad de la ciudad destinaréis cinco mil codos de ancho y veinticinco mil de largo, paralelamente a la porción santa reservada, que pertenecerá a la casa de Israel. 7 El príncipe tendrá su parte, lindando de ambos lados con la parte del santuario y la parte de la ciudad del lado occidental hacia occidente, y del lado oriental hacia el oriente, y de una longitud igual a una de las partes, desde la frontera occidental a la oriental. 8 Esta será su propiedad, su posesión en Israel, y así mis príncipes no oprimirán nunca más a mi pueblo y dejarán la tierra a la casa de Israel por sus tribus.
Ezequiel nos presenta en este capítulo una distribución simétrica y sistemática ideal de la nueva Tierra Santa. Se trata de una idealización utópica en función de ideas teológicas. El centro de la nueva Tierra de Promisión será el templo, morada de Yahvé. Las tribus serán sistemáticamente distribuidas al norte y al sur del recinto sagrado. La nueva vida nacional debe ser teocrática en el sentido pleno y efectivo de la palabra; de ahí la presencia de Yahvé en el centro geográfico de Tierra Santa. Como la descripción es ideal, prescinde el profeta de las particularidades geográficas y demográficas. Primeramente nos presenta la parte central del territorio- — que será considerada como sagrada, reservada a Yahvé — , de 25.000 codos de larga (unos 13 km.) y 20.000 codos de ancho (unos 10 km.) 2.
Toda esta zona será considerada como santa (v.1), perteneciente a Yahvé. El centro de ésta estará reservada al santuario en una extensión de "quinientos por quinientos codos" (unos 250 X 250 metros, que es la extensión que nos dio en 42:15-20 para las dimensiones del templo). En torno a este sagrado recinto habrá "un espacio libre de cincuenta codos" (unos 25 m. largos). Dividiendo el rectángulo descrito (v.1) de 25.000 X 20.000 codos en dos partes a lo ancho, tenemos dos rectángulos adyacentes de 25.000 de largo por 10.000 de ancho (v.3). Uno de éstos es destinado a los sacerdotes (v.4), y en su centro está propiamente el templo 3. El otro rectángulo, al norte del anterior, está reservado a los levitas (ν.6). Paralela a la porción santa (v.6), al sur de la zona asignada a los sacerdotes, estará la parte reservada a la ciudad, de 25.000 codos de largo por 5.000 de ancho (unos 2:5 km.).
La porción asignada al príncipe se extiende al oriente y occidente de las zonas asignadas a los sacerdotes, levitas y ciudad (v.7). Su anchura es de 25.000 codos (13 km.), igual a la porción reservada a la zona consagrada. La parte, pues, reservada al príncipe estaba en el centro geográfico de Tierra Santa, dividiendo las tribus del norte de las del sur, como veremos a continuación. Además, la zona del príncipe estaba interrumpida por la zona sagrada, que forma un cuadrado. El profeta, con esta distribución, quiere simbolizar la fuerza teocrática de la nueva organización nacional y asentar que el príncipe no tiene derecho a apropiarse nada de las tribus, ya que tiene una posesión muy vasta y en el mejor lugar del país4.
Deberes y derechos tributarios del príncipe (9-17)
9 Así dice el Señor, Yahvé: ¡Basta, príncipes de Israel! Dejad la violencia y la rapiña" Haced juicio y justicia, no haya de parte vuestra exacciones sobre mi pueblo, dice el Señor, Yahvé. 10 Sean justas vuestras balanzas, justo vuestro "efá," justo vuestro "bat." 11 El "efá" y el "bat" sean de la misma medida, de suerte que el "bat" contenga un décimo del "jómer," y una décima parte del "jómer" el "efá." Uno y otro corresponderán al "jómer." 12 El "siclo," veinte "güeras." Los cinco siclos habrán de ser cinco; los diez, diez, y cincuenta siclos la "mina." 13 La ofrenda que reservaréis será ésta: un sexto de "efá" por "jómer" de trigo, y un sexto de "efá" por "jómer" de cebada. 14 Y la ley para el aceite, para el "bat" de aceite, ésta: la décima parte de un "bat" por "kor." Diez "batos" son el "jómer" 5, pues diez "batos" hacen un "kor." 15 De las reses, una por manada de doscientas de los pastos regados de Israel 6, para el sacrificio pacífico y para el expiatorio, dice el Señor, Yahvé. 16 Todo el pueblo de la tierra hará esta oblación al príncipe de Israel, 17 y cuenta del príncipe será dar el holocausto, la ofrenda y la libación en las fiestas, en los novilunios, en los sábados y en todas las solemnidades de la casa de Israel, y él ofrecerá el sacrificio expiatorio, la ofrenda, el holocausto y el sacrificio eucarístico para expiar la casa de Israel.
Los grandes responsables de la catástrofe de Israel fueron los magnates y los reyes de Israel. Con sus rapiñas y violencias sembraron la injusticia y la desesperación en el pueblo 7. En adelante deben los príncipes dar ejemplo de justicia, siendo escrupulosos en sus balanzas (v.9.), sin deformar su capacidad y el precio 8.
A continuación especifica concretamente el valor de cada medida de áridos y de líquidos. El jómer, equivalente a la carga de un asno (de ahí su nombre, que significa asno), contenía 392:8 litros. El efá es la medida de sólidos, equivalente al bat, medida de líquidos, las cuales valían la décima parte del jómer, es decir, 39,3 litros 9. El siclo (de sheqel: peso) era de oro o de plata. Este último equivalía a 14:200 gramos. El güera era la 1/20 parte del siclo 10. Cincuenta siclos valían una mina (v.12). El profeta urge que los valores reales y nominales deben corresponderse en los pesos y medidas. El pueblo debe contribuir al sostenimiento de los gastos del culto con 1/6 de efá (unos seis litros) por cada, jómer o kor (393:8 1.) u. De las reses ovinas, por cada 200 debían ofrecer una. Es bastante menos de lo que exigía la ley mosaica 12.
Estas ofrendas eran para los sacrificios "pacíficos y expiatorios"; en aquéllos había un banquete sacrificial con participación de los oferentes y sacerdotes. Todos los no levitas, el pueblo de la tierra (v.16), debían contribuir con estas ofrendas y diezmos. Por su parte, el príncipe es el encargado de proveer a toda clase de sacrificios, los holocaustos, en los que se quemaba toda la víctima sobre el altar; las ofrendas incruentas de frutos del campo y las libaciones de aceite que habían de derramarse sobre el altar 13, y esto no sólo en el sacrificio cotidiano, sino en los novilunios o neomenias (principio de cada mes), en los que había sacrificios específicos 14, y en las otras solemnidades, como la Pascua, Pentecostés y Tabernáculos 15.
Sacrificios en las principales solemnidades (18-25)
18 Así dice el Señor, Yahvé: El día primero del primer mes tomarás un novillo sin defecto y harás la expiación del santuario. 19 El sacerdote tomará de la sangre de la víctima expiatoria y la pondrá sobre los postes de la casa, y sobre los cuatro ángulos de la basa del altar, y sobre los postes de las puertas del atrio interior. 20 Y así harás también el día siete del mes 16 para los que pecan por ignorancia o por error, y así purificaréis la casa. 21 El día catorce del primer mes tendréis la Pascua. La fiesta durará siete días, y se comerá durante ellos pan ácimo. 22 Ese día ofrecerá el príncipe por sí y por todo el pueblo de la tierra un novillo en sacrificio expiatorio, 23 y durante los siete días de la fiesta ofrecerán en holocausto a Yahvé siete novillos y siete carneros sin defecto, cada uno de los siete días, y un macho cabrío en sacrificio expiatorio cada día. 24 Añadirá la ofrenda de un "efá" por toro, un "efá" por carnero y un "hin" de aceite por "efá." 25 El día quince del séptimo mes, en la solemnidad, ofrecerá durante siete días los mismos sacrificios expiatorios y la misma ofrenda con su aceite.
Los autores suelen hacer hincapié en las divergencias existentes entre las prescripciones de Ezequiel aquí expuestas y las tradicionales mosaicas. De nuevo tenernos que repetir que el gran profeta no hace sino idealizar el futuro culto en la nueva teocracia. Nunca sus prescripciones se pusieron por obra en contra de las tradicionales. Debemos, pues, atender al simbolismo que entraña la nueva organización propuesta por Ezequiel, como lo hemos hecho al estudiar la estructura del nuevo templo por él diseñado. El profeta habla de los futuros sacrificios siempre con la preocupación ritualista de la pureza.
El primero de todos es el del primer día del nuevo año (primero de Nisán: marzo-abril), en el que se debe sacrificar un novillo en expiación para purificar el templo. Se aspergerá con su sangre los postes o columnas que del atrio interior daban acceso al santuario, la basa del altar de los holocaustos 17 y las columnas de las tres puertas que introducen al atrio interior (v.19). Sobre el holocausto hablará en 46:6. El día séptimo del mismo mes se hará un sacrificio análogo por los pecados de ignorancia o error (v.20) del pueblo. Estos pecados son pecados materiales sin plena advertencia, en contraposición a los cometidos "con mano alzada"18. Difiere esta prescripción de la mosaica en cuanto que Ezequiel señala una fecha determinada para la expiación de los susodichos pecados posibles del pueblo, mientras que en la ley mosaica se prescribía, en general, que debía ofrecerse ese sacrificio expiatorio siempre que se cometieran esos pecados. Además, según la antigua Ley, en el sacrificio con el novillo había que ofrecer un macho cabrío 19.
La Pascua debía celebrarse el 14 de Nisán (marzo-abril), y durante siete días no debía comerse pan fermentado; el príncipe debía ofrecer en este día un novillo en expiación, y en cada uno de los días, siete novillos y siete carneros y un macho cabrío como expiación (v.23). Estos sacrificios debían ir acompañados de un efá de flor de harina (39 1.) 20 pOr cada novillo y otro tanto por cada carnero. Además, cada efá de flor de harina será acompañado de un hin (1/6 del bat, es decir, unos 6:5 L).
Tampoco aquí coinciden las prescripciones de Ezequiel con las mosaicas 21. Vemos, pues, que el profeta, aunque trabaja con datos de la tradición, los cambia a su gusto, según el sentido simbólico que les quiere dar. Ezequiel no dice nada de los corderos que cada familia sacrificaba en la cena del 14 de Nisán 22.
1 Leemos con los LXX veinte mil, con preferencia al TM, que lee diez mil, pues la parte reservada a los levitas también es santa. — 2 Algunos autores, como Spadafora, interpretan estas cifras de cañas de medir, y no de codos. Con lo que las dimensiones serían seis veces mayores de las que hemos expuesto, pues la caña valía seis codos. La mayoría de los autores prefieren leer codos, aunque el TM no dice ni codos ni cañas. — 3 Los LXX leen: "y será un lugar para cosas puestas aparte por su santidad." Falta "será una parte santa" en el griego. — 4 Cf. Miq 2,iss; 3,Qss; 6:10-11. — 5 "Diez batos hacen un jómer" falta en los LXX. — 6 La traducción "pastos regados" no es segura. — 7 Cf. Jer 6:7; 20:8; Am 3:10; Hab 1:3; 1 Re 21; Is s,8s. — 8 La frase del v.10 aparece en Lev 19,36; cf. Dt 25:13-15; Miq 6:10-11; Prov n,i; 16,ι ι; 2θ,ιο. — 9 La equivalencia de estas medidas susodichas hebreas con las nuestras fluctúan según los autores. Así, el jómer (el imeru asirio) equivale, según Kortleitner, a 364:4 litros. El jómer aparece reiteradamente en la Biblia (cf. Lev 27:16; Núm 11:32; Is 5:10; Os 3:2). Los LXX traducen por κόρος. — 10 El güera es el όβολος de los LXX (cf. Am 8,5; Ex 30:13; Lev 27:25; Nϊm 3:47; 18:48). El sido es el σίκλοs de los LXX, que tambiιn traducen por διδράχμον. La mina es el maneh del hebreo, que es transcrito por los LXX μνα. Sobre el valor de estas medidas vιase el artículo Medidas, pesos, monedas en "Verbum Dei," I p.272ss (Barcelona 1956). — 11 El jómer y el kor son equivalentes; el primero era medida de áridos, y el segundo de líquidos. — 12 Cf. Lev 27:32; los LXX en el texto de Ezequiel leen diez en vez de doscientos. — 13 Cf. Lev 23:13-18; Núm 6:15. — 14 Cf. Lev 23:24; Núm 10:10. — 15 Cf. Lev 23:2; Núm 15:3. — 16 Los LXX traducen "en el mes séptimo." El TM dice lit. "en el séptimo, en el mes." — 17 Cf. £243:20. — 18 Cf. Núm 15:30; Lev 4:2; Núm 15:22-27. — 19 Cf. Núm 15:24. — 20 Cf. Núm 28,5; 15:4; 28,5. — 21 Según Núm 28:19-22: "en el primer día se ofrecerían en holocausto dos novillos, un carnero y siete corderos de un año." — 22 Cf. Ex 12:6s.
46. Ofrendas del Príncipe. Inalienabilidad de su territorio.
Siguen las prescripciones relativas a las obligaciones del príncipe en materia de ofrendas y las regulaciones sobre la participación de los laicos en el culto. Puede dividirse el capítulo en tres partes: a) contribuciones a los diferentes sacrificios (1-15); b) posesión territorial del príncipe (16-18); c) descripción de los lugares donde los levitas preparaban los sacrificios (19-24).
Ofrendas del príncipe (1-15)
1 Así dice el Señor, Yahvé: La puerta del atrio interior del lado de oriente estará cerrada los seis días de trabajo, pero se abrirá el día del sábado y en los novilunios. 2 El príncipe entrará por el vestíbulo de la puerta exterior y se estará junto a las jambas de la puerta; los sacerdotes ofrecerán sus holocaustos y sus sacrificios eucarísticos, y él se prosternará en el umbral de la puerta; luego saldrá, y la puerta no se cerrará antes de la tarde. 3 El pueblo de la tierra se prosternará ante Yahvé a la entrada de esta puerta los sábados y los novilunios. 4 El holocausto que el príncipe ofrecerá a Yahvé los sábados será de seis corderos sin defecto y un carnero sin mácula, 5 y su ofrenda de un "efá" por el carnero y de lo que él quiera por los corderos, con un "hin" de aceite por "efá."6 En los novilunios ofrecerá un novillo sin defecto, seis corderos y un carnero sin defecto, 7 y su ofrenda será de un "efá" por el novillo, un "efá" por el carnero y lo que él pueda por los corderos, y un "hin" de aceite por "efá." 8 Cuando el príncipe entre, entrará por el vestíbulo de la puerta, y por el mismo camino saldrá. 9 Pero, cuando el pueblo de la tierra se presente ante Yahvé en las solemnidades, el que entre por la puerta del norte para prosternarse, saldrá por la puerta del mediodía, y el que entre por la puerta del mediodía saldrá por la puerta del norte; no se saldrá por la puerta por donde se entró, sino que se saldrá por la opuesta. 10 El príncipe entrará con ellos cuando entren y saldrá con ellos cuando salgan. 11 En las fiestas y en las solemnidades, la ofrenda será de un "efá" por el novillo, un "efá" por el carnero y lo que pueda por los corderos, con un "hin" de aceite por "efá." 12 Si el príncipe ofreciere a Yahvé un holocausto voluntario o un sacrificio eucarístico voluntario, se le abrirá la puerta del lado de oriente y ofrecerá su holocausto y su sacrificio eucarístico, lo mismo que en los sábados, y luego saldrá, y cuando haya salido se cerrará la puerta. 13 Ofrecerás cada día en holocausto a Yahvé un cordero primal sin defecto, todas las mañanas, 14 y todas las mañanas añadirás la ofrenda: un sexto de "efá" y un tercio de "hin" de aceite para amasar la harina. Esta es la ofrenda a Yahvé, ley perpetua para siempre. 15 Se ofrecerá todas las mañanas el cordero y la ofrenda con el aceite como holocausto perpetuo.
Durante los días laborables estaba cerrada la puerta oriental que daba acceso al atrio interior (la del atrio exterior debía estar siempre cerrada). Los sábados y primeros de mes, novilunios, se abrirá aquélla para que entre únicamente el príncipe. Debe permanecer en el vestíbulo de dicha puerta, sin entrar en el atrio interior, y desde allí asistir al sacrificio de las víctimas que los sacerdotes inmolarán sobre el altar de los holocaustos (v.2). Como es laico, no puede entrar en la zona reservada a los sacerdotes durante las funciones. El pueblo de la tierra 1, o la masa laical popular, ebe permanecer en el atrio exterior (ν.3). El prνncipe, por su parte, debe ofrecer especiales sacrificios los sábados: seis corderos y un carnero con la oblación de un efá de harina (39 1.) por el carnero, y otra cantidad, según sus posibilidades, por los corderos, y un hin de aceite (6:5 1.) por efá (v.5). En los días primeros de mes, novilunios, debe ofrecer un novillo, más lo que ofrecía los sábados (v.7). Estas prescripciones son diferentes de las tradicionales mosaicas 2.
Se señala que el príncipe no debe pisar el atrio interior, y, por tanto, que debe salir por la puerta que entró, sin sobrepasar el umbral (v.8). El pueblo de la tierra, en cambio, no debe salir por la puerta que entró (v.9): el que entró por la puerta norte debe salir por la del sur, y viceversa. La puerta oriental permanecía siempre cerrada. Y el príncipe debe entrar al mismo tiempo que el pueblo (v.10). En las gestas y solemnidades se ofrecerá un efá de harina (39 1.) por el novillo, otro por el carnero; una parte prudencial libre por los corderos, y un hin de aceite (6:5 1.) por cada efá. Estos eran sacrificios reglamentarios obligatorios; pero, además, se podían ofrecer otros espontáneamente 3. En ese caso, el príncipe entrará por la misma puerta oriental, que se abría los sábados, y saldrá como está prescrito para esos días (v.12). Además, debía ofrecerse el sacrificio perpetuo o cotidiano1: todas las mañanas se ofrecerá un cordero en holocausto y un sexto de efá (6:5 1.) de flor de harina 5. Nada se dice del holocausto de la tarde, como se prescribía en la legislación mosaica 6.
Inalienabilidad de la posesión territorial del príncipe. (16-18)
16 Así dice el Señor, Yahvé: Si el príncipe hiciera a uno de sus hijos un don tornado de su heredad, el don pertenecerá al hijo y será propiedad suya como heredad. 17 Pero si el don tornado de su heredad lo hace a uno de sus servidores, le pertenecerá a éste hasta el año de remisión; luego volverá al príncipe, y su heredad será de sus hijos. 18 No podrá tomar el príncipe nada de las heredades del pueblo, despojándolos de su posesión. De lo suyo heredará a sus hijos, para que mi pueblo no salga de la heredad de cada uno.
El profeta quiere evitar los antiguos abusos de la monarquía, prohibiendo al príncipe que enajene sus bienes y que tome de los bienes de sus subditos. Sólo podrán heredarle legítimamente sus hijos, de forma que, si el príncipe cedió alguno de sus bienes a sus subditos, éstos disfrutarán de la posesión sólo hasta el año de remisión (v.17), es decir, sólo podrán usufructuarlo durante siete años, ya que cada siete años tenía lugar el año de remisión1. Es el año de la emancipación de los esclavos. De este modo se salva perpetuamente la división del territorio hecha en principio, y el príncipe siempre tendrá lo que se le asignó y no se verá obligado por la necesidad a apropiarse de los bienes de sus subditos.
Las cocinas del templo (19-24)
19 Metióme luego por la entrada que está al lado de la puerta, en las cámaras santas destinadas a los sacerdotes, hacia el norte, y vi que había un lugar en el fondo del lado de occidente, 20 y me dijo: Ese es el lugar donde los sacerdotes harán cocer la carne de los sacrificios por el delito y por el pecado y donde se cocerán las ofrendas para no llevarlas al atrio exterior, santificando al pueblo. 21 Llevóme luego al atrio exterior, y me hizo pasar por los cuatro ángulos del atrio, y vi que a cada ángulo del atrio había un patio 22 de cuarenta codos de largo y treinta de ancho, todos cuatro de las mismas medidas en cada uno de los cuatro ángulos, 23 y en todos ellos había en torno una pared y abajo fogones alrededor de las paredes, 24 y me dijo: Estas son las cocinas donde los servidores de la casa cocerán el sacrificio del pueblo.
Los departamentos dedicados a cocer las carnes de ciertos sacrificios, los de expiación y por el delito, estaban al occidente (v.19). Este fragmento parece fuera de lugar en este capítulo, y más bien encaja a continuación de 42:14. Se da la razón de por qué el cocimiento de dichas carnes se hacía en lugar aparte: para no santificar al pueblo, que está en el atrio exterior, es decir, comunicarle la santidad inherente a dichas víctimas destinadas al sacrificio, inhabitándolos para los actos profanos de la vida cotidiana 8.
Las cocinas para las carnes que ofrecían los laicos están dispuestas en cuatro pequeños atrios en los cuatro ángulos del templo (v.21). Son de unos 20 metros de largo por unos 15 de ancho (v.22), y a lo largo de la pared estaban los fogones con el instrumental necesario. Allí cocían los del pueblo las carnes que les pertenecían de los sacrificios. Esos fogones debían de ser unas piedras distribuidas debidamente para colocar sobre ellas la olla que se había de calentar. Los servidores de la casa que intervienen en estas faenas son los levitas 9, dedicados a servicios auxiliares en el recinto del templo, como ayudantes de los sacerdotes, y entre ellos este de preparar las carnes a los laicos que celebraban sus banquetes familiares en determinados sacrificios 10.
47. La Fuente del Templo. Las fronteras del Nuevo Israel.
Podemos dividir este capítulo en tres secciones bien claras: a) la descripción del torrente que sale del templo y se dirige por el desierto hasta el mar Muerto, vivificando la región y las aguas de éste (1-12); b) fronteras de la nueva tierra de promisión (13-21); c) ordenaciones sobre la buena acogida de los extranjeros que habiten en la Tierra Santa (22-23).
El torrente que sale del nuevo templo (1-12)
1 Llevóme luego otra vez a la entrada del templo, y vi que debajo del templo, al oriente, brotaban aguas, pues la fachada del templo estaba al oriente, y las aguas descendían debajo del lado derecho del templo, del mediodía del altar. 2 Me llevó por el camino de la puerta septentrional y me hizo dar la vuelta por fuera hasta el exterior de la puerta oriental, y vi que las aguas salían del lado derecho. 3 Al salir hacia oriente llevaba aquel varón en la mano un corderillo, y midió mil codos, y me hizo atravesar las aguas; llegaban hasta los tobillos. 4 Midió otros mil, y me hizo atravesar las aguas; llegaban hasta las rodillas. Midió otros mil, y me hizo atravesar las aguas; llegaban hasta la cintura. 5 Midió otros mil, y era ya un río, que me era imposible atravesar, porque las aguas habían crecido y tenían que pasarse a nado; era un torrente que no podía atravesar. 6 Díjome: ¿Has visto, hijo de hombre? Luego me hizo volver siguiendo la orilla del río. 7 Y entonces vi que en una y otra parte había en la ribera muchos árboles, 8 y me dijo: Hijo de hombre, estas aguas van a la región oriental, bajan al Araba y desembocan en el mar, en aquellas aguas pútridas, y éstas se sanearán. 9 Y todos los vivientes que nadan en las aguas, por dondequiera que entre este río, vivirán, y el pescado será allí abundantísimo, porque, al llegar estas aguas, las del mar se sanearán y los peces tendrán vida hasta donde llegue el río. 10 Junto a sus orillas estarán los pescadores, y desde Engadi hasta En-Eglayim será un tendedero de redes, y por sus variadas especies será el pescado tan numeroso como los del mar Grande. n Sus charcas y sus lagunas no se sanearán, serán dejadas para salinas. 12 En las riberas del río, al uno y al otro lado, se alzarán árboles frutales de toda especie, cuyas hojas no caerán y cuyo fruto no faltará. Todos los meses madurarán sus frutos, por salir sus aguas del santuario, y serán comestibles, y sus hojas, medicinales.
El horizonte grandioso de la visión de Ezequiel se va completando con este cuadro idílico, en el que la mísera tierra palestiniana aparecerá transformada. El centro geográfico de la nueva Tierra Santa es el templo, donde habita Yahvé. De él irradiará toda bendición en el orden espiritual y material. Su poder bienhechor será tan grande, que podrá transformar las estepas calcinadas del desierto de Judá y las fétidas aguas del mar Muerto. El profeta asiste imaginariamente a la vivificación de aquellas tierras. Su guía le lleva de nuevo a la entrada del templo para que asista a un espectáculo grandioso: del lado oriental del recinto sagrado brotaba un caudaloso torrente, que sale del lado derecho del templo (v.1), es decir, de la pared lateral del templo que da hacia el sur. Allí está la famosa fuente de Gihón, llamada hoy de la Virgen. En efecto, sus aguas parecen venir de la misma montaña donde está la gran explanada del templo. Ezequiel, pues, trabaja con la imaginación, idealizando las situaciones, pero basado en ciertos datos topográficos reales.
En la descripción del profeta surgen las aguas del altar de los holocaustos, que está en el centro del atrio interno. El profeta salió del atrio por la puerta septentrional, pues la oriental, mejor situada para contemplar el curso de las aguas, estaba cerrada, y, dando un rodeo, se colocó fuera del atrio exterior frente a la puerta oriental. Desde allí podía contemplar el espectáculo maravilloso: las aguas salían del lado derecho o meridional de dicha puerta. El guía que lleva la cuerda de medir le hace andar mil codos (525 m.), y allí le invita a entrar en el torrente para que constate la cantidad de agua que lleva. Por ahora es modesta, pues llega sólo hasta el tobillo (v.3). Mil codos más allá ya llegaba a las rodillas, y mil más allá llegaba hasta la cintura (v.4). Mil codos más allá en dirección del mar IVluerto, el profeta no puede pasar por la cantidad de agua que lleva el torrente (v.5).
Volviendo sobre sus pasos, Ezequiel se da cuenta de la fertilidad que ha surgido con las aguas, pues a ambos lados hay abundancia de árboles (v.7). El guía le explica, sin seguir más, que el río surgido en el templo se dirige hacia la región esteparia del Araba (v.8), la depresión que, descendiendo por el Jordán y mar Muerto, llega hasta el golfo de Elán. Al llegar al mar Muerto, llamado así por la carencia de vivientes en él a causa de las emanaciones bituminosas y sulfurosas de su fondo, las aguas se sanearán, poblándose de toda clase de peces, como el mar Grande o Mediterráneo (v.10). La abundancia de peces será tal, que desde En-gadi 11, a la mitad de la orilla occidental del mar Muerto, hasta En-Eglayim (v.10), en la desembocadura del Jordán 12, se extenderá un tendedero de redes de los muchos pescadores que allí trabajarán. Y, aparte de esta riqueza piscícola, estarán las salinas que abundarán en las numerosas charcas y recodos del río.
La idealización llega a su colmo al decir que los árboles que crezcan a las orillas del torrente darán doce frutos al año, según los doce meses, y hasta sus hojas servirán para preparados medicinales. Es el nuevo Edén de la nueva teocracia hebrea. Ezequiel no podía presentar nada más atrayente a los ojos de los pobres exilados.
Las fronteras de la nueva Tierra Santa (13-20)
13 Así dice el Señor, Yahvé: Estas son las fronteras de la tierra que distribuiréis a las doce tribus de Israel; a José una parte doble. 14 Cada uno de vosotros tendrá su parte igual que la de los otros, de lo que yo, alzando mi mano, juré dar a vuestros padres, y ésta será la tierra de vuestra heredad. 15 Estas, pues, serán las fronteras: del lado del norte, desde el mar Grande, camino de Jetlón, hasta llegar a Sedad, 16 Jamat Berota, Sibraim, entre la frontera de Damasco y la frontera de Jamat; Jaser-Enón, en la frontera de Haurán. 17 Así la frontera correrá desde el mar hasta Jaser-Enón, dejando al norte el territorio de Damasco al lado de la frontera de Jamat. Esta es la frontera septentrional. 18 Del lado de oriente, la frontera entre Haurán, Damasco, Galaad y la tierra de Israel será el Jordán; mediréis desde el confín hasta el mar Oriental hasta Tamar 13. Esta es la frontera oriental. 19 Del lado del sur, al mediodía, desde Tamar hasta las aguas de Meribat-Qades, en la dirección del torrente hasta el mar Grande. Esta es la frontera meridional, la del mediodía. 20 Del lado de occidente, la frontera será el mar Grande hasta frente a Jamat. Esta es la frontera occidental.
La distribución de Tierra Santa será en partes iguales. Gomo la tribu de Leví no tenía porción, se compensaba dando el doble a José (ν.13) para sus dos hijos Efraνm y Manases. Los límites septentrionales son iguales a los señalados en Núm 37,yss: desde el mar Mediterráneo hasta Jaser-Enón (v.16), que se ha querido identificar con el actual el-Hedar, al pie del Hermón, cerca de las fuentes del Jordán. Los autores no convienen en la identificación de los nombres que nos da el texto, y hay dos corrientes de opinión, pues unos toman la línea de demarcación septentrional en una zona alta que parte del centro del Líbano hacia Trípoli, pasando por Damasco 14; en cambio, otros creen que la frontera señalada por Ezequiel hay que buscarla no más arriba del norte de Galilea 15. La demarcación oriental de Tierra Santa parte de la zona de Damasco y desciende por el Jordán, el mar Muerto, el Araba hasta Tamar 16. La delimitación meridional parte de esta última localidad, atraviesa el Negueb por Qades y llega al Mediterráneo o mar Grande (v.iq) 17. La frontera occidental se limita por el Mediterráneo desde la región indicada hasta Jamat, en la alta Siria.
Protección de los extranjeros (21-23)
21 Partiréis esta tierra entre vosotros, según las tribus de Israel, 22 y echaréis suertes sobre ella para heredad vuestra y de los extranjeros que entre vosotros peregrinan y entre vosotros han engendrado hijos, pues los tendréis como naturales entre los hijos de Israel, y entrarán en suerte con vosotros para heredarse entre las tribus de Israel. 23 En la tribu en que peregrinare el extranjero, en ella le daréis su heredad, dice el Señor, Yahvé.
Este fragmento relativo a los extranjeros interrumpe la ilación natural entre el v.21 de este capítulo y el primero del siguiente. Muchos críticos lo consideran adición posterior en tiempos en que el universalismo religioso tenía más cabida en la mentalidad israelita, como se refleja en el libro de Joñas y en el de Job. Sin embargo, ya en la tradición mosaica había una ley que protegía a los extranjeros. Así se dice en el Levítico: "Si viene un extranjero para habitar en vuestra tierra, no le oprimáis; tratad al extranjero que habita en medio de vosotros como al indígena de entre vosotros: amale como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto" 18. La recomendación no puede ser más bella y generosa. Esta tenue tradición universalista existió en toda la historia de Israel y fue creciendo en los años de la literatura sapiencial después del exilio.
1 Se llama así al pueblo en general, en contraposición a los de la tribu de Leví, porque tenían todos una porción de tierra asignada en propiedad; en tiempos de Cristo tenía un sentido despectivo; equivalía a ignorantes de la Ley. — 2 Según Núm 28:9, en el sábado sólo dos corderos, además de los dos del sacrificio cotidiano. — 3 Cf. Lev 7:16; 22:18.21; Am 4:5. — 4 Cf. Ex 29:38-42. — 5 Cf. Lev 2:1; 1 Re 5:2. — 6 Cf. Núm 28:3.5. — 7 Cf. Is 61:1; Jer34:8.15ss. — 8 Cf. Ez 44:19. — 9 Cf. 44:11. — 10 Cf. Lev 7:15-18; 22:28-30; Dt 27:7- — 11 Es el actual Ain-gido, "fuente del cabrito." — 12 Cf. Abel, Géog. II 3163. La localización es dada por San Jerónimo. Parece ser la actual Aín Η agνa. — 13 Hasta Tamar es generalmente intercalada, siguiendo algunas versiones, como la siríaca. Un simple cambio de letras en el TM nos da Tamar, que encaja bien en el contexto como término sur, según se ve en el verso siguiente. — 14 Los que sostienen una demarcación alta, es decir, desde Trípoli a Homs, hacen las siguientes identificaciones: Jetlón, el actual Heitela, al este de Trípoli. Jamat, la actual Jama, a 50 kms. al norte de Homs. Sedad, la actual Sadad, al sudeste de Homs. Berota, la actual Bereitan, al sudeste de Baalbek. Sibraim, el actual Someriye, al este del lago de Homs. Jauran, la actual Hawarin, al este de Sadad, en el camino de Damasco a Palmira. Cf. abel, o.c., I 301-304. — 15 Según esta opinión, las identificaciones geográficas serían: Jetlón, el actual Adían, al sur de Sarepta, entre Tiro y Sidón: Aiterun, en la Galilea superior. Las otras identificaciones son más difíciles en esta segunda opinión. — 16 Tamar se suele identificar con Jasón-Tamar, entre Cades y Sodoma, al sur del mar Muerto. Cf. abel, o.c., I 304-306. — 17 Qades es el actual Ain Qedeis (Núm 20:1-13). Cf. Abel, ibid., I 301. El torrente es el famoso "torrente de Egipto," el actual Wady el-Aris, la primera ciudad egipcia. Llamado en Am 6:14 torrente de la estepa, y en los documentos cuneiformes najal Musur (río de Egipto), equivalente al najal Misrayim de la Biblia. Cf. Abel, o.c., I 301. — 18 Cf. Lev 19,33-34·
48. Repartición del País. Las doce puertas de Jerusalen.
Idealmente, el profeta reparte la tierra de Palestina, prescindiendo de todos los accidentes geográficos. Desde el norte al sur, el país es dividido en doce tiras corno en un papel, teniendo como centro la zona religiosa reservada al templo y a los de la tribu de Leví. Las tribus están distribuidas siete al norte de la zona sagrada y siete al sur, sin que ninguna quede en TransJordania, como en la antigua repartición de Josué. La distribución es totalmente convencional y simbólica. Las más próximas al centro, privilegiadas como cercanas al templo, son Juda, heredera de las promesas mesiánicas, que tuvo la dirección en la época de David y de Salomón 1, y Benjamín, por la predilección de Jacob por su epónimo 2. Las tribus más extremas son las provenientes de las esclavas de Jacob: Dan, Neftalí, hijos de la esclava de Raquel; Aser y Gad, hijas de Lía 3. Todas las tribus tendrán sustancialmente los mismos derechos y serán iguales, descartándose los privilegios conquistados por la fuerza.
Las tribus septentrionales (1-7)
1 Estos son los nombres de las tribus, partiendo de la frontera septentrional, a lo largo del camino de Jetlón, que lleva a Ja-mat, hasta Jaser-Enón, dejando al norte la frontera de Damasco, a lo largo de Jamat: Dan, una parte. 2 Junto a Dan, desde el lado de oriente hasta la orilla del mar, Aser, una parte. 3 Junto a Aser, desde el lado de oriente hasta la orilla del mar, Neftalí, una parte. 4 Junto a Neftalí, desde el lado de oriente hasta el mar, Manases, una parte. 5 Junto a Manases, desde el lado de oriente hasta el mar, Efraím, una parte. 6 Junto a Efraím, desde el lado de oriente hasta la orilla del mar, Rubén, una parte. 7 Junto a Rubén, desde el lado de oriente hasta la ribera del mar, Judá, una parte.
La enumeración empieza por la frontera norte, determinada en el capítulo anterior 4. La enumeración es reiterada y cansina. Todas las tribus tienen una parte igual, es decir, una franja que va desde la frontera oriental al mar Mediterráneo. No se especifica la anchura de la franja territorial.
La parte central sagrada y del príncipe (8-22)
8 Junto a Judá, desde el lado de oriente hasta la orilla del mar, estará la porción que reservaréis de veinticinco mil codos de ancho, y larga cuanto cada una de las partes de oriente a occidente, y en medio de ella estará el santuario. 9 La porción que reservaréis para Yahvé tendrá veinticinco mil codos de largo y diez mil de ancho. 10 Esta porción pertenecerá a los sacerdotes y será santa, veinticinco mil codos por el norte, diez mil codos de anchura al occidente, diez mil de anchura al oriente y veinticinco mil de longitud por el mediodía, y en medio de ella estará el santuario de Yahvé. 11 Pertenecerá a los sacerdotes consagrados, a los hijos de Sadoc, que hicieron el servicio en mi santuario y no se descarriaron, como se descarriaron los levitas cuando se descarriaron los hijos de Israel. 12 Les pertenecerá como porción santísima reservada de la porción de tierra que se reserva, al lado de la de los levitas. 13 Los levitas tendrán, paralelamente al límite de los sacerdotes, veinticinco mil codos de largo y diez mil de ancho, veinticinco mil en toda la longitud y diez mil en la anchura. 14 No podrán vender ni permutar nada ni exportar las primicias de la tierra, porque están consagradas a Yahvé. 15 Los cinco mil codos restantes, en la anchura de los veinticinco mil, serán profanos, para la ciudad, para las casas y los alrededores; la ciudad estará en medio. 16 Estas serán sus medidas: a la parte del norte, cuatro mil quinientos codos, y cuatro mil quinientos codos a la parte del mediodía; a la parte de oriente, cuatro mil quinientos codos, y cuatro mil quinientos codos a la parte de occidente. 17 El contorno de la ciudad será: al norte, de doscientos cincuenta codos, y de doscientos cincuenta al mediodía; al oriente, de doscientos cincuenta codos, y de doscientos cincuenta al occidente. 18 Lo que queda de longitud delante de la porción santa, diez mil codos al oriente y diez mil al occidente, los que quedan, serán para que de su producto se mantengan los que trabajan para la ciudad. 19 La labrarán los operarios de la ciudad, tomados de entre todo Israel. 20 La parte reservada tendrá en conjunto veinticinco mil codos por veinticinco mil, y para propiedad de la ciudad tomaréis la cuarta parte de la porción consagrada. 21 De lo que queda a ambos lados de la porción santa y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de los veinticinco mil codos de la porción santa hasta el oriente, y a occidente a lo largo de los veinticuatro mil codos hacia la frontera occidental, paralelamente a las partes, será para el príncipe. Eso será lo del príncipe; así, la porción santa y el santuario estarán en el medio. 22 De este modo, la parte del príncipe será la comprendida desde la porción de los levitas y la porción de la ciudad, entre el límite de Judá y el límite de Benjamín.
Junto a la tribu de Judá está la zona sagrada reservada a Yahvé para su templo y para sus sacerdotes y levitas. La parte sagrada y la ciudad es un cuadrado de 25.000 codos de lado (v.8). Este cuadrado se divide en tres rectángulos. El recinto sagrado propiamente tal comprende 25.000 codos de largo y 20.000 de ancho. En el centro está el templo (v.11). Este rectángulo está destinado a los sacerdotes, descendientes de Sadoc 5. Al norte del rectángulo asignado para los sacerdotes está la parte que les corresponde a los levitas, en todo igual a la de aquéllos (ν.13). No podrαn enajenar nada de su territorio. Está consagrado a Yahvé, y, por tanto, no pueden desprenderse de las primicias de la tierra, o parte más selecta del territorio. Al sur de la parte asignada a los sacerdotes hay un rectángulo más reducido, de 25.000 codos de largo por 5.000 de ancho (unos 12:5 km. de largo por 2:5 de ancho), que está reservado a la ciudad (v.15). La ciudad propiamente tal forma un cuadrado de 4.500 codos de cada lado (unos 2:5 km.) (v.16) y estará rodeada de una zona libre de 250 codos de cada lado (unos 125 m.). Sumando estas medidas a las anteriores, tenemos los 5.000 codos del v.15.
Esa zona libre tenía por fin separar la ciudad de la zona sagrada. La parte que queda fuera del perímetro de la ciudad, tocando con la porción santa (10.000 codos al oriente y otros tantos al occidente: unos cinco km. en cada parte), estará reservada para proveer a la alimentación de la ciudad (v.18). Los componentes de la ciudad pertenecerán a todas las tribus de Israel (v.19). El conjunto de las partes reservadas a los sacerdotes, los levitas y la ciudad es un cuadrado de 25.000 codos de largo por otro tanto de ancho (unos12:5 km. de lado), y para la ciudad se reservará sólo la cuarta parte. Lo que queda al oriente y al occidente de la parte central, reservada a Dios (sacerdotes, levitas y ciudad), será reservado al príncipe (v.21). La zona, pues, de éste se extiende desde el cuadrado central asignado a Yahvé hasta el Jordán, y de aquél hasta el Mediterráneo. Y en cuanto a lo ancho, está limitada por las tribus de Judá y de Benjamín (v.22).
Distribución de la Tierra Prometida según Ezequiel.
Dan
Aser
Neftalí
Manases
Efraim
Rubén
Juda
Porción del Principe
Porción de los Levitas
Porción de los Sacerdotes
Porción del Principe
Benjamín
Simeón
Isacar
Zabulón
Gad
Las tribus meridionales (23-29)
23 He aquí las otras tribus: Desde el oriente hasta la orilla del mar, Benjamín, una parte. 24 Al lado de Benjamín, desde oriente a la orilla del mar, Simeón, una parte. 25 Al lado de Simeón, desde oriente hasta el mar, Isacar, una parte. 26 Al lado de Isacar, desde oriente hasta el mar, Zabulón, una parte. 27A1 lado de Zabulón, desde oriente hasta el mar, Gad, una parte. 28 Al lado de Gad, al lado meridional, hacia el mediodía, correrá la frontera desde Tamar hasta las aguas de Meribat-Qades, a lo largo del torrente hasta el mar Grande. 29 Tal es la tierra que partiréis en heredad a las tribus de Israel, y tales sus partes, dice el Señor, Yahvé.
Después de describir la zona central, el profeta termina la repartición asignando a las tribus restantes su heredad. La enumeración empieza por Benjamín, como más próxima a la zona sagrada, por ser la de mayor relieve entre todas, después de la de Judá, en las bendiciones de Jacob. Parte de la tribu de Benjamín había quedado vinculada al reino de Judá. Por otra parte, Jerusalén, donde había de estar el templo, está enclavada en los límites de las tribus de Judá y de Benjamín en la antigua repartición de tribus. Debían, pues, mantener su proximidad a la zona sagrada.
Las doce puertas de la ciudad (30-35)
30 Estas serán las salidas de la ciudad: al lado del norte medirá cuatro mil quinientos codos. 31 Las puertas de la ciudad tendrán los nombres de las tribus de Israel. Tendrá al norte tres puertas: una la puerta de Rubén, otra la puerta de Judá, y la otra la puerta de Leví. 32 Al lado oriental, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: una la puerta de José, otra la puerta de Benjamín y otra la puerta de Dan. 33 Del lado del mediodía medirá cuatro mil quinientos codos y tendrá tres puertas: la puerta de Simeón, una; la puerta de Isacar, una; la puerta de Zabulón, una. 34 Del lado de occidente, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de Gad, una; la puerta de Aser, una; la puerta de Neftalí, una. 35 El perímetro, dieciocho mil codos, y el nombre de la ciudad será desde aquel día "Yahvé allí."
El cuadrado de la ciudad tendrá 12 puertas, nombradas según las doce tribus de Israel. Sobre esta descripción ideal se basa la descripción del Apocalipsis 6. El orden de los nombres de las tribus es diferente del de la enumeración arriba dada en la repartición del territorio. Como los habitantes de la ciudad pertenecerán a todas las tribus de Israel, de ahí que la ciudad tenga una puerta para cada tribu. Todo en la descripción de Ezequiel es artificial y simbólico. No habla de muralla protectora de la ciudad, aunque se suponga en el hecho de que tenga puertas. El perímetro de la ciudad era de 18.000 codos (unos nueve km. largos en total). Ezequiel tiene preferencia por lo geométrico, y esto lo lleva hasta el último detalle. La nueva ciudad de la nueva teocracia será perfecta. La vida estará totalmente sistematizada, y en tal forma sus ciudadanos vivirán vinculados a su fe, que la ciudad se llamará Yahvé allí. Es el mejor nombre para calificar la nueva era mesiánica entrevista por el gran profeta del exilio. Los profetas, en sus idealizaciones mesiánicas, habían escogido diversos nombres para caracterizarla en su fase definitiva mesiánica. Isaías la llama "ciudad de justicia, ciudad fiel" 7, "la ciudad de Yahvé, la Sión del Santo de Israel" 8, "no te llamarán la Desamparada, sino 9Mi complacencia en ella," "Desposada" 9. Jeremías llama a la futura Jerusalén "trono de Yahvé" 10. Todos estos nombres no hacen sino expresar parcialmente los aspectos de la nueva Jerusalén. La denominación de Ezequiel va más al fondo: la ciudad se llamará Yahvé allí, porque la presencia de Yahvé es la prenda de la felicidad de los corazones de los ciudadanos de la nueva gran metrópoli. Para los exilados, que se consideraban abandonados definitivamente por su Dios, esta denominación hacía despertar en ellos las esperanzas más queridas, ya completamente olvidadas. La misión de Ezequiel era consolar a los exilados. Su descripción idealizada de la nueva Tierra Prometida y de la Ciudad Santa es la síntesis de su labor misionera entre los desterrados. Había sido enviado a una nación rebelde, y después de anunciarle el debido castigo, le presenta el horizonte glorioso de la restauración.
1 Cf. Gen 49:10; 2 Sam 7:14. — 2 Cf. Gen 0.43-44. — 3 Cf. Gen 30:1-13. — 4 Cf. Ez 47.I5SS. — 5 Ez 44:10.15. — 6 Ap OC 21:125. — 7 Is 1:26. — 8 Is 60,14. — 9 Is 62:4.12. — 10 Jer 3:17.