Capitulo 1.
Estos dos primeros capítulos de Lc, excepto el "prólogo," proceden de fuentes semitas. La traducción original griega lo patentiza. En ellos, el Evangelista quiere hacer ver, por una esquematización en "dísticos," la grandeza y misión de Cristo y el Bautista, para resaltar la grandeza del primero. Pero también, en otro plano, se ve la diferencia y grandeza de sus padres; especialmente la figura de María está muy destacada.
En ellos utiliza con verdadera abundancia el procedimiento de "alusión," remitiendo a pasajes del Antiguo Testamento, en cuyo pleno conocimiento logra el autor todo el propósito de su intento. Para no interrumpir la lectura expositiva se estudian en un "excursus" al final del capítulo 2 sus diversos problemas.
Prólogo, 1:1-4
1 Puesto que ya muchos han intentado escribir la historia de lo que ha sucedido entre nosotros, 2 según que nos ha sido transmitido por los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, 3 me ha parecido a mí también, después de informarme exactamente de todo desde los orígenes, escribirte ordenadamente, óptimo Teófilo, 4 para que conozcas la firmeza de la doctrina que has recibido.
Lc se presenta como un historiador escrupuloso. Reconoce que muchos (πολλοί) intentaron escribir la vida de Cristo. Esta palabra "muchos" debe de tener el valor de "algunos" (Dibelius), pues no se comprende fácilmente que un gran número hubiese intentado, ya entonces, escribir la vida del Señor, y la floración apócrifa es posterior, aparte de que estaría contra lo que dice luego: que esas historias escritas tuvieron por fuente los que "fueron testigos directos y ministros de la palabra." Fueron los apóstoles y los primeros discípulos (Act 1:21). Como ministros de "la palabra" (λόγου), término técnico de la Iglesia primitiva para expresar el Evangelio "(cf: 8:13:15; Act 4:4;6:4;8:4; 11:19), narraron enseñanzas y obras de Cristo. El término significa todo esto. Estos testigos lo fueron "desde el principio" (νωθεν), desde "atrás," o desde el "principio." Se refiere manifiestamente a los testigos de la vida pública de Cristo (Act 1:21-22) y de los orígenes mismos de la infancia del Señor. Lo que nos ha sido "transmitido" (παρέδοσαν) por estos ministros, tanto por el contexto como por la filología, se refiere preferentemente a la transmisión oral.
Lc quiere también referir lo que ha sucedido "entre nosotros" conforme a la tradición de esos testigos. Aunque los hechos sucedieron en el pueblo judío, pero afectan a todos; aparte que la expresión es usada con esta extensión por otros autores 1.
Lc protesta su lealtad de historiador escrupuloso, garantizando la "muy cuidadosa" investigación de las fuentes escritas, y de esas otras orales. Y pretende escribir esto "ordenadamente" (καθεζης). Posiblemente habría narraciones sueltas, sea escritas — v.gr., la infancia de Cristo — , sea, en la predicación, ciertos esquemas muy concretos, como se ve en los Hechos de los Apóstoles. Lc quiere poner "ordenadamente" toda la vida de Cristo. Incluyendo el período de su infancia. Aunque es historiador, no siempre utiliza el orden cronológico; mezcla el histórico y el lógico. Pero da una vida de Cristo más o menos "ordenada," en función de su intento y conforme el concepto ambiental de la historia.
Dedica el libro a un tal Teófilo, que debía de ser persona de relieve, dado el título que le prefija (χράτιστε), óptimo, noble, clarísimo, y que es el título que se da a los procuradores de Judea en los Hechos. Debe de ser una persona histórica. La razón es que era costumbre dedicar los libros a personas ilustres, buscando su valimiento. Así dedica el médico Dioscórides su libro de medicina al "óptimo Areo." Y Dioscórides, por tiempo y geografía, es muy próximo a Lc. Aunque muchísimo más sobrio que los prólogos de los historiadores griegos, v.gr., Dioscórides, Diodoro de Sicilia, Lc busca aquí darle una mayor ilustración de la verdad cristiana, cuya fe ya posee. Si no le da el título de "hermano," acaso se deba "a la forma prescrita por el uso, en un escrito dirigido a la publicidad" (Hauck). Si falta este título en Actos (1:1) puede ser debido a que es la segunda parte de su evangelio. En las Recogniliones clementinae 2 se cita un tal Teófilo, persona noble de Antioquía, patria de Lc, que transformó su gran palacio en Iglesia, y luego fue obispo de allí3.
La anunciación del Precursor, 1:5-25
5 Hubo en los días de Heredes, rey de Judea, un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, cuya mujer, de la descendencia de Aarón, se llamaba Isabel. 6 Ambos eran justos en la presencia de Dios, e irreprensibles, caminaban en los preceptos y observancias del Señor. 7 No tenían hijos, pues Isabel era estéril y los dos ya avanzados en edad. 8 Sucedió, pues, que, ejerciendo él sus funciones sacerdotales delante de Dios según el orden de su turno, 9 conforme al uso del servicio divino, le tocó entrar en el santuario del Señor para ofrecer el incienso, 10 y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la oblación del incienso. 11 Apareciósele un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. 12 Al verle se turbó Zacarías, y el temor se apoderó de él. 13 Dijóle el ángel: "No temas, Zacarías, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, al que pondrás por nombre Juan. 14 Será para ti gozo y regocijo, y todos se alegrarán en su nacimiento, 15 porque será grande en la presencia del Señor. No beberá vino ni licores, y desde el seno de su madre será lleno del Espíritu Santo; 16 y a muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor su Dios, 17 y caminará delante del mismo en el espíritu y el poder de Elias para reducir el corazón de los padres a los hijos, y los rebeldes a los sentimientos de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto," 18 Dijo Zacarías al ángel: "¿Y qué señal tendré de esto? Porque yo soy ya viejo, y mi mujer avanzada en edad." 19 El ángel le contestó, diciendo: "Yo soy Gabriel, que asisto ante Dios, y he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena nueva. 20 He aquí que tú estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto se cumpla, por cuanto no has creído en mis palabras, que se cumplirán en su tiempo." 21 El pueblo esperaba a Zacarías y se maravillaba de que se retardase en el templo. 22 Cuando salió no podía hablar, por donde conocieron que había tenido alguna visión en el Templo. El les hacia señas, pues se había quedado mudo. 23 Cumplidos los días de su servicio, volvióse a casa. 24 Y después de algunos días concibió Isabel, su mujer, que se ocultó durante cinco meses, diciendo: 25 He aquí lo que ha hecho conmigo el Señor, acordando quitar mi oprobio entre los hombres.
La escena la sitúa Lc en "los días de Herodes, rey de Judea." Es Herodes el Grande, que reinó sobre toda Palestina del 37 a. C. al 4 d.C.
En esta época vivía el sacerdote Zacarías (Yahve se acordó), del "turno" sacerdotal de Abías. Este era el octavo de las veinticuatro clases sacerdotales que volvieron a estar vigentes en esta época. Estaba casado con una mujer llamada Isabel (Dios juró, o fue fiel a sus promesas), que pertenecía a la descendencia sacerdotal de Aarón. Esto es destacado honoríficamente por Lc, ya que los sacerdotes no estaban obligados a casarse con mujeres de tribu sacerdotal. Pero iban a ser los padres del Precursor.
Ambos eran "justos" auténticos, pues lo eran "en la presencia de Dios" y cumplían irreprensiblemente los "preceptos" (έντολατς) y las "observancias" (διχοκώμασίν). La frase aparece con valor pleonástico (Dt 4:40; 6:1ss. 17.25; 7:11; 10:13; 2 Re 17:13, etc.); pero lo primero indica los mandamientos o preceptos, y lo segundo acusa la idea de costumbre establecida.
A pesar de todo, no tenían hijos; ambos eran viejos e Isabel estéril. Como Sara (Gen 16:1ss), Rebeca (Gen 25:21), Raquel (Gen 30:22), la madre de Sansón (Jue 13:2) y la madre de Samuel (1 Sam 1-2). Y como Abrahán y Sara eran mayores y sin esperanza de familia. Y la esterilidad se consideraba oprobio en Israel y castigo (v.25). Sin embargo, eran fieles a Dios. El evangelio de Lc va a comenzar y terminar en el templo (Lc 24:53).
Los sacerdotes de las veinticuatro castas se sucedían regularmente en el servicio del templo. Todas las mañanas se "sorteaban" las diversas funciones que correspondían a cada grupo que estaba de turno. Sobre las nueve de la mañana y sobre las tres de la tarde se ofrecía el "sacrificio perpetuo" preceptuado en la Ley (Ex 29:38; Núm 28:3; 4:8) 4. Se inmolaba un cordero; pero, antes de ponerlo en el altar de los holocaustos, cinco sacerdotes se acercaban al Sancta desde al atrio de los sacerdotes y, penetrando en el Sancta, renovaban las brasas. Uno de los sacerdotes llevaba un incensario de oro, y otro un vaso de oro con brasas encendidas, tomadas del altar de los holocaustos. Después de adorar la divina Presencia, se retiraban, excepto el que estaba en el centro. Este era Zacarías. Al darse desde fuera la señal para ofrecer el incienso, lo esparcía sobre el altar de los perfumes. En este momento, el pueblo oraba fuera, uniéndose así el humo del incienso con la plegaria del pueblo, que aquél significaba. Por eso se exigía que el rito fuese rápido 5. Luego debía salir y, unido con los oficiantes, se adelantaba hasta el atrio de Israel, donde daba la bendición que se lee en el libro de los Números (6:24-26) 6.
Cuando Zacarías se queda solo en el Sancta es el momento de la aparición del ángel. Se le aparece a la "derecha" del altar, signo de dignidad (Dt 33:2; Sal 110:1 etc.), por lo que venía a quedar entre éste y el candelabro de oro. La reacción natural fue la de turbación: tuvo "temor." En Israel se pensaba que la visión del ángel de Dios, como su representante, podía causar la muerte. Acaso pasó todo esto por él. Pero el ángel le tranquilizó; pues, como dirá luego, es portador de la "buena nueva" (εύαγγελισασθοκ). Comienza el prologo del evangelio.
Su oración fue oída. Por lo que tendrá un hijo, que se llamará Juan. ¿Qué oración fue ésta? No es fácil pensar que en la senectud y esterilidad pida el milagro. Se pensó si, a la hora de la oblación del incienso, el pueblo rogaba por la pronta venida del Mesías, ya que ésta se podía adelantar, según se creía, por la oración 7, y Zacarías sería como el representante oficial de la misma a la hora del sacrificio. Pero no consta que el pueblo orase oficialmente por esta intención, aunque no faltaban almas que querían y esperaban la "Consolación de Israel," el Mesías. Debieron de ser los planes de Dios, que oyó entonces la oración que seguramente había hecho tantas veces a lo largo de su vida de esperanza paterna.
Y el ángel describe la misión de este niño. Se llamará Juan, que corresponde al hebreo Yehohanan en su forma abreviada de Yohanan es decir, Yahvé hizo gracia o favor.
Su nacimiento será motivo de júbilo para muchos, pero no por lo que significa de gozo familiar o por haber sido quitado el oprobio de la esterilidad, sino por lo que este nacimiento tendrá de repercusión religioso-mesiánica. Es lo que dirá en el Benedictus. Precisamente el motivo de este gozo es porque "será grande en la presencia del Señor." No es el valor familiar, sino el religioso. De él dijo un día Cristo: "No hay entre los nacidos de mujer ningún profeta más grande que Juan" (Lc 7:28).
Y destaca su santidad de vida: "no beberá vino ni bebida fermentada" (σιχερα). Con esta palabra griega, del hebreo shekar, se significa toda bebida embriagante que no proceda de la vid (Núm 6:3-4; 1 Sam 1:15) 8. Y con esta frase se indica el estado de consagración a Dios: como los sacerdotes, que durante su ministerio no podían beber vino, o como el estado de consagración a Dios de los "nazireos." Aunque no se cita no cortar el cabello, elemento también característico, es que a veces no se citaba (Jue 13:14). Es la pintura de su consagración a Dios, hecha con elementos del A.T.
Pero su mayor santidad de vida se acusa en que "ya desde el seno de su madre será lleno del Espíritu Santo." Con un vocabulario del A.T., el Espíritu Santo aquí parece ser la acción de Dios "ad extra." Así se comunicaba a varios personajes del A.T. Aquí la partícula que usa, "aun (έτι) desde el seno," indica que se realiza ya en él (Jue 13:4-5). Muchos pensaron en su santificación antes de nacer. De ahí el celebrar la liturgia, por este motivo, la fiesta de su "natividad." 9 En absoluto, acaso pudiera referirse a su consagración para su misión de Precursor, como se dice de Jeremías (Jer 1:5).
Su acción apostólica va a consistir en que "convertirá" a muchos de los hijos de Israel al Señor, su Dios. La apostasía o frialdad de Israel sólo puede repararse "convirtiéndose," volviéndose a la ley de Yahvé. Es lo que tantas veces proclamaron los profetas. Si no es el pueblo como nación, sí lo son masas del pueblo, como dicen los sinópticos. Así "preparará" la venida del Mesías, que, según los profetas, a su venida debía encontrar un pueblo — masas en él — preparado para recibirle.
Pero, además, será el Precursor del Mesías. Este versículo es de gran valor dogmático. Es una cita de Malaquías (3:1; 23:24); que se le aplica al Bautista. El cual:
"A muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor, su Dios, y caminará delante del mismo (αυτού = el Señor, su Dios) en el espíritu y poder de Elias" (Mal).
Según la interpretación rabínica, antes del Mesías vendría el profeta Elias a preparar su venida, ungirle y presentarle al pueblo 10. Pero el ángel dice que el Bautista, el Elias espiritual, como el mismo Cristo enseña en otros pasajes, preparará al pueblo, convirtiéndolo al "Señor, su Dios," y así "caminará delante del mismo" (αυτοί). Υ como el Bautista camina en su preparación "delante de Cristo, y éste es "el mismo" que acaba de decirse, "el Señor, su Dios," en la perspectiva de Lc, Cristo es Dios.
El Bautista apareció en el "espíritu y poder de Elias," el gran defensor del yahvismo. Elias tuvo el celo — "espíritu" — contra el culto de Baal, y el "poder" en su lucha contra las idolatrías de Jezabel (1 Re c.18 y 19). El Bautista aparece con este "espíritu," el celo por el cumplimiento de su misión de Precursor del Mesías, y su "poder" en la lucha contra el adulterio de Antipas. Pues el Bautista no hizo milagros (Jn 10:41).
La frase "para reducir los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a los sentimientos de los justos," para preparar así al Mesías, en su venida, un pueblo "bien dispuesto" (Mal 3:24), significa, teniendo en cuenta la frase correlativa de Malaquías, aquí modificada por matizarla al decir: "y los rebeldes a los sentimientos de los justos," que la misión del Bautista consiste en lograr ese "retorno," esa "conversión" del Israel "rebelde," al que se dirige, para que "el corazón de los hijos se vuelva al de los padres," es decir, a los rectos sentimientos de los mayores patriarcas, profetas, justos, y así los sentimientos de éstos vendrán a estar en su descendencia en este momento histórico de la instauración mesiánica. Con lo que el Mesías encontrará en su venida, conforme a los profetas, "un pueblo bien dispuesto" a recibirle.
Ante este anuncio, Zacarías pide una señal al ángel. No duda del poder de Dios, pues es sacerdote y conoce estas maternidades milagrosas (Gen 17:17; 18:10; 11:12; 1 Sam 1:5-6), pero insiste en la vejez de ambos. Acaso teme una ilusión en la visión. En otras ocasiones, los personajes pidieron, en casos semejantes, un signo, y no hubo castigo (Gen 15:8; Jue 6:37; 2 Re 20:8), y en otras se ofrece el signo sin ser pedido (Ex 3:12; 7:11), y poco después María lo pedirá, recibiéndolo del ángel. Pero algo hubo en él que trae el castigo.
Este se presenta: es Gabriel, "que asisto ante Dios." El significado preciso del nombre ha sido discutido. Se le suele traducir por "fortaleza de Dios." En los papiros de Elefantina significa sólo "hombre." Es el equivalente bíblico de "hombre de Dios" (Jue 13:6:8), su mensajero. El que "asisto ante Dios" está tomado de las cortes orientales; es uno de los validos de Dios (Tob 12:15). Gabriel había sido enviado a Zacarías para darle esta "buena nueva" (εύαγγελι'σασθοκ; Is 40:9; 52:7), por la relación que tendrá el Bautista en esta obra. Son los albores del Evangelio. Pero por su incredulidad a sus palabras, quedará "mudo." Así, el "signo" pedido se obtiene por otro concepto.
Como el rito del ofrecimiento del incienso tenía que ser muy breve, "para no inquietar a Israel," que oraba fuera, temeroso de que estas cercanías con la divinidad pudieran traer algún castigo 11, al ver su tardanza el pueblo, ya que, al salir de allí, tenía que ir al atrio de Israel y dar con los otros cuatro acompañantes la bendición al pueblo, se extrañó. Y al salir y ver que no podía hablar, y acaso por su aspecto y señas que hacía, comprendieron los presentes que había tenido una visión.
Terminada la semana de servicio, en la que los sacerdotes tenían que guardar castidad y vivir en el recinto del templo (Lev 15:16), volvió a su casa. Una tradición, no muy segura, señala su residencia en la actual 'Ain Karim, a unos siete kilómetros de Jerusalén. Y cuando Isabel se vio fecundada, se "ocultaba" durante cinco meses. Es un rasgo de exquisitez. No era el pudor de una concepción tardía, cuando era "quitarle el oprobio"; era la gratitud a Dios.
La anunciación de Jesús, 1:26-38
26 En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel de parte dé Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret. 27 A una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Entrando le dijo: Alégrate, llena de gracia; el Señor es contigo. 29 Ella se turbó al oír estas palabras, y discurría qué podría significar aquella salutación. 30 El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, 31 y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 32 EL será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre, 33 y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin. 34 Dijo María al ángel: ¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón? 35 EL ángel le contestó y dijo: EL Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios. 36 E Isabel, tu pariente, también ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el mes sexto de la que era estéril, 37 porque nada hay imposible para Dios. 38 Dijo María: He aquí a la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y se fue de ella el ángel.
La anunciación a María tiene lugar en el "sexto mes" con referencia a la concepción de Isabel (v.24). Para ello es enviado de parte de Dios el ángel Gabriel, "hombre de Dios." Cuál fuese su valimiento ante Dios, ya lo dijo al presentarse a Zacarías (v.19; Tob 12:15) 12. La escena va a tener lugar en la región cié Galilea y en el villorrio de Nazaret. La Galilea de entonces era una región mixtificada de razas dedicadas al comercio. La frase de Isaías "Galilea de los gentiles" (Is 8:23) tenía valor en este tiempo. Los judíos de la provincia de Judea los despreciaban como a judíos no puros, por su mistificación de razas y de costumbres, y en esta región casi "universalizada" se realizo la encarnación redentora de Cristo. La Nazaret actual (en-Nasirá) no da idea de lo que fue en los tiempos de Cristo. Su nombre probablemente significa "retoño" o "vigía." No es citada nunca en los documentos extrabíblicos hasta el siglo VIII d.C. 13.
María era "virgen" (παρθένος). La palabra significa una joven virga, como se ve en la parábola de las vírgenes necias. Mas el contexto hace ver que se trata de una virginidad en sentido estricto. Pero estaba "desposada" (έανηστευμενην) con José. El verbo usado lo mismo puede significar desposorio que matrimonio (Lc 2:5). Algunos autores sostienen que aquí se trata ya del matrimonio, pero lo ordinario es entenderlo como desposorio 14. La edad para contraer matrimonio o casarse en Israel se realiza para las jóvenes entre los doce y los trece años, y para los jóvenes entre los dieciocho y los veinticuatro, y el matrimonio al año de la edad para casarse . El desposorio tenía características especiales: si la desposada en el intervalo de su desposorio era infiel, se la consideraba adúltera; si el prometido moría, se la consideraba viuda, con los derechos del "levirato"; el prometido no podía anular los esponsales sino con el "derecho del rechazo y del repudio "; y el hijo concebido después de los esponsales era considerado legítimo 15.
El nombre de José significa "añadir" (yasaf). Se lee en el Génesis: "Le llamó José, pues dijo: Añádame Yahvé otro hijo" (Gen 30:24). Posiblemente esté abreviado y en su forma plena fuese "Josef-EÍ" o "Josef-Yah," añádame Dios o Yahvé.
Para la interpretación del nombre de María se han propuesto más de sesenta etimologías. Científicamente en hebreo solamente se podrían admitir las procedentes de la raíz marah, ser rebelde; mará, ser bella, o miryam, como el nombre de la hermana de Moisés (Ex 15:20), que se la llama profetisa, de la raíz ra'ah, ver, ser vidente 16. Pero el Evangelio da la transcripción aramea de! nombre Maryam. Su etimología responde a la raíz maryman, señora. Maryam es abreviatura de Mariame o Mariamme, nombre muy usual en la época desde los días de los asmoneos. El Talmud da como equivalente del nombre de Maryam, hija del que fue sumo sacerdote, Boethos, los nombres de Martha (maestra, señora) y Sara (señora). Es la etimología que sin duda le corresponde: Señora 17. Otras etimologías propuestas más recientemente son: Zorell la quiere derivar del egipcio merit-Yam amada de Yahweh. Pero él mismo la rechazó posteriormente. E. Vogt la ha querido poner en función del verbo rum, exaltar. Así María sería igual a la Exaltada. Respondería al hebreo marón — alto, exaltado.
El evangelista destaca quejóse era "de la casa de David." Esto es porque legal mente los derechos dinásticos venían al hijo por el padre. Pero que María era de la casa de David es una enseñanza de la tradición cristiana 18.
La aparición del ángel es en su casa. Por los datos arqueológicos del viejo Nazaret, debía de ser una especie de cueva o excavación, de una habitación sola, y teniendo delante un relleno de piedras, que la cerraban, como fachada 19.
El saludo que le dirige es: "Alégrate, agraciadísima; el Señor está contigo," El "bendita entre las mujeres" es interpolación proveniente del saludo de Isabel 20.
La palabra hebrea de saludo era Shalom lak: "la paz contigo." Pero podría ser la palabra griega una traducción idiomática. Sin embargo, por la estilística de los profetas, donde hay el clisé: "No temas., alégrate," y porque en Lc se traduce en otros pasajes la "paz" como saludo por ειρήνη, parece que aquí χαίρε tiene el sentido de alegría 21. Es la alusión a la alegría mesiánica que comienza.
El gratia plena está redactado en griego por la palabra χεχα-ριτομένη. Es palabra tan rara, que este verbo (χαριτόω) sólo sale doce veces en toda la literatura griega desde el siglo u a. C. hasta el siglo V después de Cristo 22. Aparece con seis sentidos diferentes. La elección de esta palabra tan rara indica ya una intención muy especial en el autor: se diría algo inusitado. Por el solo análisis exegético no cabría deducir una plenitud absoluta de gracia, ya que los verbos en -óo son "factitivos"; pero no se probó satisfactoriamente que sean también de "plenitud." Lc dice del Bautista y de San Esteban que estaban "llenos del Espíritu Santo" (1.15; Act 7:55). Por eso, el uso aquí de esta palabra inusitada hace ver que se trata de indicar una plenitud de "agraciamento" por parte de Dios para ser su madre.
Para esta obra, "el Señor está contigo." Esta expresión no se dice de personas en circunstancias normales, aunque puede haber casos (Rut 2:4), sino que se dice del pueblo de Dios o de alguna persona a la que Dios ha impuesto un oficio arduo de realizar. La preposición meta (μετά) importa la presencia eficaz de Dios, que dirige esta persona a la finalidad propuesta 24.
Ante este saludo del ángel, inesperado, y sin decirle la finalidad estricta, María, en su humildad, se turbó, y pensaba a qué se podrían referir estas palabras. Pero el ángel la tranquiliza y le transmite el mensaje. En él se le dice que va a ser ella la madre del Mesías, por una singular elección de Dios. Y todo el discurso está trazado con alusiones a profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. Con ello se quiere conectar el cumplimiento de ellas con este niño cuyo nacimiento — encarnación — se anuncia.
La primera parte: "concebirás y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús," es referencia literaria a la profecía de la concepción virginal del Mesías, de Isaías (7:14). Si no pone aquí "la virgen," es porque no lo pide la situación del diálogo, pero ya la presentó antes como la "virgen." Como en Isaías, ella le pondrá el nombre propio, ya que en Isaías el nombre de Emmanuel es el nombre profético. Es profecía que estaba para probar esta finalidad en el ambiente neotestamentario (Mt 1:18-25).
"Le dará el Señor Dios el trono de David, su padre." Desde la profecía de Natán (2 Sam 7:12-14) se sabía que el Mesías procedería de la casa de David. Tanto que "Hijo de David," como se ve en los evangelios, es el título más usual del Mesías. Pero por la expresión que aquí se lee, "su padre," se ve. la dependencia literal del vaticinio de Natán.
"Reinará en la casa de Jacob." Es el universalismo mesiánico reuniendo las doce tribus. Era obra del Mesías volver otra vez el judaísmo a la unidad primitiva e ideal (Is 49:6; Eclo 48:10). Era un tema que preocupaba hondamente al rabinismo 25.
"Su reino no tendrá fin." En forma positivo-negativa se anuncia la eternidad de este reinado. La duración del reinado del Mesías era tema que preocupaba a los apócrifos, a los targumin y al Talmud. Era un tema muy frecuente en los profetas (Is 9:6; Jer 30:9, etc.). El libro apócrifo Apocalipsis de Baruk (7:31) es el único que lo proclama eterno, pero es más en apariencia que en realidad. Mas aquí, con su forma "no tendrá fin," se acusa bien esta eternidad del mismo. Al tiempo que acusa un mesianismo trascendente, ya que las cosas temporales están limitadas y tienen fin 26.
María, como cualquier israelita, comprendió al punto que se le anunciaba la maternidad del Mesías. Pero esto le hace presentar una "objeción," que podría interpretarse como una simple exclamación de sorpresa (Lagrange). Hay para ello una dificultad: "no conoce varón," hebraísmo por las relaciones conyugales. La forma "no conozco varón" y la forma futura "¿cómo será esto?" no se explican en una casada o "desposada," si no se ve en ella el propósito de virginidad. Pensar que ella entiende que estas relaciones, estando "desposada," han de celebrarse antes de cumplirse el año de desposorio (Hahn, Gunkel, Haug, Gaechter), es una posición gratuita, basada en que María, como hija de su tiempo, no podía soñar en la virginidad: el matrimonio era ansia en Israel por razón del Mesías. Pero la pregunta de la Virgen al ángel es que "no conozco (ου γ(νώσχιο) varón," y tiene valor de un propósito indefinido. Es, sin duda, la traducción de un presente-futuro semita. ¿Por qué habría que entendérselo de un "futuro inminente"? Si estaba "desposada" y no pretende "conocer varón," de no suponerse gratuitamente que esta negativa se refiere a una relación "inminente," en plenos "desposorios," es que el propósito de virginidad en ella es claro. Ni se puede tampoco negar la evolución que había habido en Israel sobre la excelencia de la virginidad. Basta citar los casos del celibato de Jeremías y del Bautista y el impacto que tuvieron que causar en Israel las comunidades de 4.000 esenios y las comunidades célibes de Quníran. Y, sobre todo, no se puede pensar en que la Virgen era una "hija de su tiempo" en lo sobrenatural, porque en este orden fue siempre "la excepcional." Además, en el ambiente judío la castidad era exigencia para el contacto cultual en el templo, para las relaciones con Yahvé. La virginidad de María es exigencia también máximamente ambiental, en orden a la maternidad divina 26.
Pero el ángel calma su inquietud, al anunciarle que su fecundidad será sobrenatural por obra del Espíritu Santo, es decir, en este vocabulario del Antiguo Testamento, es la obra de Dios ad extra. La acción del Espíritu "vendrá sobre ti" para fecundarte. Pero el texto añade luego una frase de una gran portada teológica:
"El Espíritu Santo vendrá sobre ti;
y el Poder (δύναμις) del Altísimo
te cubrirá con su sombra" (επισκιάσει).
¿Qué significa aquí la expresión "cubrir con su sombra"? (επισκιάσει). Los diversos significados con que aparece usada — oscurecer, cubrir de tinieblas, cubrir, velar, proteger, defender — no convienen a este propósito, pues aquí no se trata de "proteger" ni de "velar" o "cubrir," sino fecundar. Sólo cabría pensar que el autor le daba un significado nuevo. Pero éste, si no se lo explica, ¿cómo saberlo? Máxime en un vocabulario que tiene sus "alusiones" constantes al A.T. y con cuyas citas o alusiones están elaborados estos dos primeros capítulos de Lc.
En efecto, en el A.T. se lee que en el tabernáculo se hacía sensible la presencia de Dios en forma de nube. Era la teofanía de lashekina, y cuando los Setenta traducen esta "nube," símbolo de la presencia de Dios en el tabernáculo, lo traducen por este verbo επισκιάζω (Ex 40:34; Núm 9:18-22). Así se lee:
"La nube cubría (έπεσχιάζεν) el tabernáculo,
y la gloria de Yahvé llenaba la morada" (Ex 40:34).
Y Lc mismo dice, en el pasaje de la transfiguración, que "mientras estaban hablando (los apóstoles) apareció una nube, y los cubría con su sombra (επεσκιάζεν), y quedaron atemorizados al entrar en la nube" (Lc 9:34), porque era símbolo de la presencia de Dios. Además hay que notar que la "virtud (Poder) del Altísimo" significa Dios. En Lc, en el proceso por el sanedrín, dice que Cristo se sentará a la derecha "del Poder de Dios" (δυνάμεος του θεού; Lc 22:69). "Poder de Dios" es sinónimo de Dios.
Por tanto, esta frase del ángel significa que el Espíritu Santo — la acción divina — fecundará sobrenaturalmente a María; que por esa fecundación la "virtud del Altísimo" — Dios — "bajará" a ella, "estará" en ella, corno en el tabernáculo. Pero al presentar así a María como templo, es decirle que el que en ella va a morar es Dios; que su Hijo, por el que ella va a ser tabernáculo y templo, es el Hijo de Dios 27.
"Por eso (διό χαι), lo nacido santo será llamado Hijo de Dios." La construcción de esta frase da lugar a varias lecturas. Fundamentalmente no cambian. De suyo, bíblicamente, por el hecho de ser uno creado por Dios, puede ser llamado hijo suyo. Así Adán en su creación (Lc 3:38). Pero aquí es el contexto el que hace ver bien por qué por esa "concepción" será reconocido públicamente por lo que es: como el Hijo de Dios; porque Dios tomó carne en María. Divinidad de Cristo que aquí se confirma por el hecho de que Lc ya en él v. 17 presentó a Cristo como Dios. La lectura "Santo" e "Hijo de Dios son lecciones, críticamente, seguras. ¿Acaso Lc añadió — completándolo o explicitándolo — el "Hijo de Dios." Porque también se dice que Dios creó a Adán y no se dice por ello que Adán sea santo. Aquí está, sin duda, por la "encarnación." Pero también "Santo" es título mesiánico (cf. Act 3:14) aunque aparece con artículo (cf. Mc1:24; Jn 6:69).
El ángel da a María una señal de la verdad de todo el anuncio. Isabel, su "parienta", la anciana estéril, también concibió milagrosamente, porque para Dios nada hay imposible, y ya está en el mes sexto de su esperanza ¿Por qué Lc dice que Isabel era "parienta" (σοΎενίς) de la Virgen, y no "hermana," como es el término usual hebreo para expresar estas relaciones familiares? El texto original de estos capítulos 1-2 de Lc son hebraico-aramaicos. En el substractum debió de estar la palabra ordinaria. Pero el "traductor" griego debió de traducirla por "parienta" para no inducir a equivocación a sus lectores griegos, al no darle éstos una mayor amplitud de cognación familiar. Lo que no es lo mismo en Mt al hablar de los "hermanos" de Jesús = primos, por ir destinado a un público judío, que valoraba esta expresión en sus justos límites.
Siendo ésta de la familia de Aarón, es decir, de estirpe sacerdotal, se han preguntado varios autores si María, por este parentesco, pertenecería también a familia sacerdotal. Así correría por el Mesías sangre real y sacerdotal. Bella hipótesis, ambientada desde la época de los macabeos y asmoneos. Así lo recoge uno de los apócrifos 28.
Ante la voluntad de Dios, María no tenía más que una respuesta: aceptarla. Y proclamándose "esclava del Señor," frase usual en el ambiente oriental para hablar con un superior, acepta sus designios, que es una muestra de confianza (fe) en la Palabra de Dios y de sus efectos: humildad y obediencia. En la antigüedad, en época de esclavos, es donde hay que valorar esta expresión. El esclavo no tenía voluntad propia ni querer fuera del de su amo. Así María, ante Dios, no tenía otro querer que el suyo 28.
La visitación de Maria a Isabel: el "Magníficat," 1:39-56
39 En aquellos días se puso María en camino y con presteza fue a la montaña, a una ciudad de Judá, 40 y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Así que Isabel oyó el saludo de María, exultó el niño en su seno, e Isabel se llenó del Espíritu Santo, 42 y clamó con fuerte voz: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! 43 ¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque así que sonó la voz de tu salutación en mis oídos, exultó de gozo el niño en mi seno. 45 Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que se le dijo de parte del Señor: 46 Dijo María:
Mi alma magnifica al Señor 47 y exulta de júbilo mi espíritu en Dios, mi Salvador,
48 porque ha mirado la humildad de su sierva; por eso todas las generaciones me llamarán bienaventurada, 49 porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo. 50 Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. 51 Desplegó el poder de su brazo, y dispersó a los que se engríen con los pensamientos de su corazón. 52 Derribó a los potentados de sus tronos y ensalzó a los humildes. 53 A los hambrientos los llenó de bienes, y a los ricos los despidió vacíos. 54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia. 55 Según lo que había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre. 56 María permaneció con ella como unos tres meses, y se volvió a su casa.
Muy próximo a los días de la encarnación, como se ve por el "sexto mes" de Isabel y los tres que allí permanecerá María, ésta "se levantó" (άναστδσα), hebraísmo con el que se indica el comienzo de una escena, y se puso en camino "con presteza." No eran motivos de curiosidad. Más lo serían de caridad por atender a su anciana pariente. Pero, sobre todo, debió de ser la comunicación del gozo de felicitarla. No obstante esta solicitud y "presteza," le hicieron esperar la oportunidad de unirse a alguna caravana de las que iban con frecuencia a la Ciudad Santa, sea con motivo de fiestas de "peregrinación" o por motivos comerciales. Se ve la ausencia de San José; si no, no hubiera sido necesario el informe que le dará el ángel sobre la concepción milagrosa de su "prometida" (Mt 1:18-21).
Isabel vivía en la región montañosa de Judea, en un pueblo que no se cita. Una tradición que llega hasta el siglo VI lo localiza en el actual Kain Karim, a siete kilómetros al oeste de Jerusalén, aunque no es muy segura. Otros han propuesto otras localidades 29. Para ir entonces de Galilea a Jerusalén se empleaban tres o cuatro días 30.
Llegada María a casa de Isabel, la saludó primero. El parentesco debía de ser próximo o de relaciones muy cordiales. El saludo hubo de ser al modo oriental, con reiteradas muestras de afecto 31. Acaso María, con un gesto de delicadeza, se daría por enterada del hecho de su gozosa maternidad. Es en esta atmósfera de exquisitez espiritual donde se desarrollaban estas escenas.
Al oír Isabel el saludo de María, el Evangelista relata que suceden dos hechos: el Bautista "saltó en su seno" de gozo, y ella "fue llena del Espíritu Santo," y bendijo a María y al Niño que guardaba en su seno.
La bendición de María la hace con "fuerte voz." Es frecuente en Lc para expresar emociones vivas (4:33; 8:28, etc.). Y la proclama "bendita entre las mujeres," que es el modo oriental de suplir la carencia de superlativos (Jue 5:24-27; Jud 13:18). Pero Isabel, por revelación del Espíritu Santo, sabe que se halla ante la madre de "mi Señor." Es la proclamación de hallarse ante el Mesías. Pero después de la escena de la anunciación es el Κύριος divino del cristianismo primitivo.
¿Qué significa que el Bautista "saltó de gozo" en el seno de Isabel "cuando sonó la voz de tu salutación en mis oídos"? Esto último no es más que un conocido semitismo por oír. Isabel atribuyó a la voz de María que el niño "saltó" en su seno. Estos movimientos fetales son muy conocidos, máxime ante emociones muy fuertes en la madre. Ya en el Génesis se hablaba de Esaú y Jacob, que "chocábanse en el seno" de su madre (Gen 25:22), con lo que se quería interpretar, etiológicamente, el futuro de ambos. Pero el "gozo" por el que, según Isabel, saltó el niño, ¿qué valor tiene? En el texto es una atribución que hace Isabel. Podría ser todo ello un género literario, con el que se quisiera indicar el privilegio de hallarse el Precursor ante el Mesías. Así se dice en los Salmos que "los montes saltaron. como corderos," y el contexto pide de gozo (Sal 114:4). Algunos teólogos han pensado que en este momento fue la santificación del Bautista, y se plantearon problemas sutiles y gratuitos relativos a su libertad y conocimiento por razón del gozo 32.
Y nuevamente beatifica Isabel a María: "dichosa la que creyó, porque (ότι) se cumplirá lo que se le ha dicho de parte de Dios." La frase puede tener un doble sentido. La partícula griega ότι puede tener sentido causal, "porque," o recitativo, "que." Según se adopte una u otra significación, el sentido cambia. Los latinos y coptos la han traducido con sentido causal. En este caso se beatifica a María por los misterios que se realizarán en ella. Los autores griegos y sirios han valorado esta partícula en analogía con otros casos semejantes (Mc 11:23; Jn 6:69; Act 27:25, etc.) y le han dado valor recitativo-copulativo. Se elogia a María, "que creyó," por lo que se realizarán en ella los misterios anunciados de parte de Dios. Con ello se exalta la fe de María.
El "Magníficat" (v.46-56)
El Magníficat responde a una explosión de júbilo en Dios, incubada desde que se había realizado en ella el misterio de la encarnación. "El himno de María no es ni una respuesta a Isabel ni propiamente una plegaria a Dios; es una elevación y un éxtasis" 33, y una profecía. Tal es el sentido de su inserción aquí. El que algún códice lo atribuye a Isabel es críticamente nulo 34. Literariamente considerado, aparece como una composición métrica. El ritmo interno del verso acusado por el "paralelismo" hebreo es totalmente perceptible. Los autores discuten el número de estrofas de que consta. La redacción literaria está hecha en su mayor parte con elementos literarios del A.T. De 102 vocablos, en 60 se ven vestigios del A.T. (Nestlé).
Se ven en él tres partes bien marcadas: 1) alabanza de María a Dios por la elección que hizo de ella (v.46b-50); 2) reconocimiento de la providencia de Dios en el mundo (v.51-53); 3) con esta obra se cumplen las promesas hechas a los padres (v.54-55).
1. Alabanza Que María Hace A Dios Por La Elección Que Hizo De Ella (v.46b-50). — María comienza "engrandeciendo" (μεγαλώνει) a Dios. El "paralelismo" del verbo siguiente, que ella se "exultó" (ήγαλλί'ασεν), da el mismo sentido de alabanza. Por razón de este mismo "paralelismo" sinónimo hebreo vienen a tener el mismo sentido los dos sujetos "alma" (ψυχή) y "espíritu" (πνεύμα). El primero significa, de suyo, el principio de la parte sensible, el hombre sensitivo, y el segundo el principio de la vida espiritual. Ambos vienen aquí a ser sinónimos, usados sólo por razón de variación literaria. Es, pues, María la que "alaba" y se "exulta" profundamente en Dios, lo que es, agradecida, bendecirle, celebrarle (1 Sam 2:1).
En una primera lectura extraña el que los dos verbos estén en tiempos distintos: "engrandece" y se "exultó." Parecería como si esta exultación puesta en aoristo respondiese a un momento histórico pasado, en concreto al momento de la encarnación. Pero este segundo no es más que la traducción servil de un futuro "conversivo" (wayyitol) hebreo, que ordinariamente tiene valor de pretérito, y que después de un presente, como aquí, puede tener sentido también de presente 35. Por eso su traducción ha de ser: se "exulta."
Este gozo de María es en Dios "mi Salvador." Dios Salvador es fórmula bíblica, pero no significa sólo el liberar de algún mal, sino que significa también la concesión de bienes y bendiciones (Sal 132:16; 2 Crón 6:41).
Nunca como aquí cobra esta expresión el sentido mesiánico más profundo. Ese Dios Salvador es el Dios que ella lleva en su vientre, y que se llamará Jesús, Yehoshúa, es decir, Yahvé salva. Y ella se goza y alaba a Dios, su Salvador.
María atribuye esta obra a la pura bondad de Dios, que miró la "humanidad" (ταπεινωσιν) de su "esclava." Fue pura elección de Dios, que se fijó en una mujer de condición social desapercibida. No es la virtud de la humildad a la que alude, que incluso filológicamente se suele expresar con otra palabra (ταπεινακρροσυνη) 36, sino a una joven socialmente desconocida, residente en un villorrio desconocido, y, aunque de la casa de David, venida a menos. No escogió para madre del Mesías, triunfador y socialmente victorioso y esplendoroso que se esperaba, a una reina, sino a una "esclava" desconocida.
Pero por esa mirada de elección de Dios, "desde ahora" (από του νυν), es decir, en adelante, después de estos momentos, principalmente por su uso en Lc, sobre todo a partir de la vida pública de Cristo, la van a llamar "bienaventurada todas las generaciones." En Israel la madre se llama dichosa con el nacimiento de un niño (Gen 30:13). Lc mismo dirá que, con el nacimiento del Bautista, "sus vecinos y parientes se congratulaban con Isabel" (Lc 1:58). Pero aquí no es el motivo de regocijo familiar. Es la universalidad de las "generaciones." Es la eterna bendición a la Madre del Mesías. Esta afirmación parecería entonces una hipérbole oriental si no hubiese sido una profecía cumplida ya por veinte siglos. Y todo es debido a eso: a que hizo en ella "maravillas" (μεγάλα), cosas grandes — la maternidad mesiánica y divina en ella — , el único que puede hacerlas, Dios. Pero no pone el nombre divino, acaso más que por evitar las prohibiciones rabínicas de pronunciar el nombre inefable, por variación literaria.
Lo hizo el "Poderoso" (ó δυνατός). Esta obra sólo podía ser obra de la omnipotencia de Dios. Y "cuyo nombre es Santo." En los semitas, el nombre está por la persona. Es, pues, obra también de la santidad de Dios. Para el semita, la santidad nace genéticamente de la incontaminación. Dios es santo porque está incontaminado de la tierra, porque está separado por ella (άγιος:), en el cielo; por lo que es trascendente y tiene poderes trascendentes. De ahí el temor reverencial de la criatura ante él. "Su nombre es santo y terrible" (Sal 111:9). Por eso, este concepto se entronca con el concepto de poderoso. Pero esta "santidad" no excluye, sino que incluye aquí también la perfección moral, que está postulada en el Magníficat por la justicia de su providencia (v.51-53) y por la misericordia que tiene para todos (v.50-55).
El pensamiento progresa, haciendo ver que todo este poder es ejercido por efecto de su misericordia. Esta es una de las "constantes" de Dios en el Antiguo Testamento. Ya al descubrir su nombre a Moisés se revela como el Misericordioso (Ex 34:6). Y ninguna obra era de mayor misericordia que la obra de la redención. Pero se añade que esta obra de misericordia de Dios, que se extiende de generación en generación, es precisamente "sobre los que le temen." Era el temor reverencial a Dios. Así, en el A.T., cuando el pueblo pecaba, Dios lo castigaba; pero, vuelto a él, Dios lo perdonaba. No deja de extrañar aquí esta frase de tipo "sapiencial," cuando la obra mesiánica de la encarnación abarca a todos y es' independiente del mérito o temor de cada uno. Esto puede ser debido a que, con una frase "sapiencial," se quiere expresar su actitud personal de veneración y temor a Dios, es decir, por lo que en ella hizo esta "misericordia," hasta el punto de vincularla, como Madre del Mesías, a la obra de la salvación.
2. Reconocimiento de La Providencia de Dios en El Gobierno del Mundo (v.51-53). El segundo grupo de ideas con unidad propia lo constituyen los versículos 51-53. Literariamente aparecen expresados en forma "paralelística," sintética y antitética. Su redacción plantea un problema previo de interpretación. Los verbos aparecen formulados en aoristo: "desplegó," "dispersó," etc. ¿Qué se indica con todos estos tiempos pasados?
Se han propuesto cuatro soluciones
1) Valor histórico: se referiría a la providencia de Dios en la historia de Israel (Faraón, Antíoco, Saúl., José, Moisés, Daniel, etcétera); son alusiones demasiado concretas. 2) Valor profético: el aoristo puede equivaler a un pasado profético = futuro. Se aludirá a la futura transformación que se experimentará, en los hombres, en los días mesiánicos. Pero no es compatible con los aor. anteriores y posteriores (v.48-49 y v.54) en que se halla encuadrado. 3) Sentido gnómico: sería forma "sapiencial," atemporal, de exponer la providencia de Dios. El aor. con sentido gnómico no es seguro que exista en la koiné 37. 4) Valor de presente: estos aor. estarían condicionados por los aor. de los v.48 y 49. Cantaría la providencia ordinaria de Dios, encuadrándose en ella, y quedaría la siguiente redacción literaria condicionada por los aor. anteriores.
Y celebra esta providencia divina con tres imágenes. La primera hace ver cómo Dios utiliza su poder, antropomórficamente su brazo, para dispersar a los que "se engríen con los pensamientos de su corazón." Es un modo de hablar conforme a la psicología judía, para quienes el corazón era considerado no sólo como sede de las emociones, sino también de los pensamientos. Estos enemigos que así se ensoberbecen no son ni los enemigos de Israel, pueblo de Dios, ni los paganos. Son personalmente los "sabios" que se guían por la sabiduría de este mundo. Son aquellos a quienes les falta aquella sabiduría que viene de Dios, cantada en los Sapienciales (Prov 2:1-9, etc.). A éstos no se los considera como un cuerpo de ejército, sino idealmente reunidos, coincidiendo en la necedad y orgullo de su vida.
Frente a esta sabiduría, Dios realiza sus obras con la suya, totalmente opuesta. "Voy a hacer (dice Yahvé) nuevamente con este pueblo extraordinarios prodigios, ante los que fallará la ciencia de los sabios, y será confundida la prudencia de los prudentes" (Is 29:14; 55:8-9; Sal 5:7-8).
Tal es el caso de María: a una virgen, la hace madre milagrosamente; y a una "esclava," madre del Mesías.
La segunda imagen celebra cómo Dios quita a los "poderosos" de sus tronos y "ensalza" a los que no son socialmente poderosos. Es la teología de la providencia divina, que la Escritura en tantos casos enseña (Job 5:11; 12:19, Sal 147:6; Eclo 10:17; 1 Sam 2:4 y 7-8). Por "poderosos" usa la palabra δυνάστας, que lo mismo puede significar un gobernador o régulo de un territorio que un rey.
No sería improbable que se sugiriese lo que flotaba en el ambiente: que el Mesías "destronaría a los reyes de sus tronos" 38; y en los Salmos de Salomón se dice que muchos usurpadores habían invadido el trono de David, y Dios debía deponerlos para reemplazarlos por el Mesías 39. Herodes era entonces el gran usurpador. El trono de David estaba ocupado por un tirano e idumeo. El Mesías lo destronaría, no tanto en el aspecto político cuanto "heredando el trono (verdadero) de David, su padre."
El tercer cuadro parece tomado de una corte oriental. En ella los "ricos" son admitidos a la presencia del monarca, al que, según costumbre, le ofrecen regalos; pero el monarca, en cambio, para no dejarse vencer en opulencia — ya que ésta es una tónica de las cortes orientales — les hace presentes mayores (1 Re 10:2 y 13). Los "pobres" no son admitidos ni reciben estos dones.
Pero en la obra divina esto no cuenta. Los ricos, como tales, no cuentan con su influjo ante Dios. El los castiga y empobrece (Sal 34:11; 1 Sam 2:6), mientras que los pobres son socorridos y enriquecidos (Sal 107:9). No se trata de una revolución social. El gobierno del mundo está en sus manos, y él ejerce su justicia sabia y libremente.
En este canto estos bienes no son específicamente los bienes o pobreza materiales. Se trata de los bienes mesiánicos. Se ve por el tono general del canto. A María la elige para enriquecerla "mesiánicamente." Es lo mismo que cantará luego: los bienes prometidos a Abraham, que eran las promesas mesiánicas. Al fin, todo el Antiguo Testamento giraba en torno a estas promesas.
3. Con Esta Obra Cumple Dios las Promesas, hechas a los Padres. (v.54-55). — El tercer pensamiento fundamental lo constituyen estos dos últimos versículos. Se confiesa que esas "maravillas" que Dios obró en María son el cumplimiento de las promesas mesiánicas hechas a los padres.
Se presenta antropomórficamente a Dios, "acordándose." Después de tantas vicisitudes pasadas en la historia de Israel, parecería como si Dios lo hubiese olvidado. Pero las va a cumplir ahora. Y las va a cumplir para la época que las señaló y cómo las anunció. No el mesianismo racial, sino el mesianismo espiritual. En realidad, ya las comenzó a cumplir, pues ya está el Mesías en su pueblo. Por eso ya "acogió" a Israel.
Este Israel es el Israel universal, el que se prometió a Abraham, ya que en él serían bendecidas todas la gentes de la tierra. María no es ajena a esto, cuando se reconoce que esta "marávilla" es la prometida a los padres — Abraham, Isaac, Jacob, David. — y cuando, por ello, la llamarán bienaventurada "todas las generaciones," que se beneficiarán, como enseñaban los profetas, del mesianismo.
La expresión "a nuestros Padres" es un inciso, incluso sintácticamente considerado, ya que el régimen gramatical cambia: "a nuestros padres, a Abraham." La construcción gramatical lógica sería: "según prometió. a Abraham." Algunos lo traducen teniendo en cuenta el hebraísmo, al que posiblemente responda (Miq 7:20), de la siguiente manera: "según había prometido a nuestros padres, mirando a Abraham y su descendencia." 40 La promesa resalta la perennidad de la misma: "para siempre." Es el mesianismo espiritual y eterno (v.33) 41.
El evangelista termina diciendo que María permaneció con Isabel "como unos tres meses," y se volvió a su casa. ¿Esperó el nacimiento del Bautista? Los Padres latinos generalmente se inclinan por su permanencia. En cambio, los Padres griegos, buenos conocedores del ambiente, se inclinan por la negativa 41. Porque, según los usos de Oriente, no era aquella circunstancia el lugar más conveniente para una joven virgen 42.
Nacimiento del Bautista: el “Benedictus,” 1:57-80
57 Le llegó a Isabel el tiempo de dar a luz, y parió un hijo. 58 Habiendo oído sus vecinos y parientes que el Señor le había mostrado la grandeza de su misericordia, se congratulaban con ella. 59 Al octavo día vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarle con el nombre de su padre, Zacarías. 60 Pero la madre tomó la palabra y dijo: No, se llamará Juan. 61 Le decían: ¡Si no hay ninguno en tu parentela que se llame con ese nombre! 62 Entonces preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamase; 63 y pidiendo unas tablillas, escribió: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. 64 Y abrió al instante su boca y habló bendiciendo a Dios. 65 Se apoderó el temor de todos los vecinos, y en toda la montaña de Judea se contaban todas estas cosas, 66 y cuantos las oían, pensativos, se decían: ¿Qué vendrá a ser este niño? Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. 67 Zacarías, su padre, se llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo: 68 Bendito el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, 69 y levantó en favor nuestro un poder de salvación en la casa de David, su siervo, 70 como había prometido por la boca de sus santos profetas desde antiguo, 71 salvándonos de nuestros enemigos y del poder de todos los que nos aborrecen, 72 para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su alianza santa, 73 del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, darnos; 74 para que, sin temor, libres del poder de los enemigos, le sirvamos 75 en santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. 76 Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues tú irás delante del Señor para preparar sus caminos, 77 para dar la ciencia de la salud a su pueblo, para remisión de sus pecados; 78 por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, en las cuales nos visitará naciendo de lo alto, 79 para iluminar a los que están sentados en tinieblas y sombras de muerte, para enderezar nuestros pies por el camino de la paz. 80 El niño crecía y se fortalecía en espíritu, y moraba en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
La narración del nacimiento del Bautista es sobria. Los familiares y vecinos se "congratulaban" con Isabel por su maternidad, que revestía para ella, y para todos, aun desde el punto de vista familiar, una bendición, al quitarse a Isabel el "oprobio" de la esterilidad.
Al octavo día se hacía la circuncisión. Era el rito por el que un judío se incorporaba a Israel. Se le podía practicar por cualquier persona, hombre o mujer, y dentro de casa 42, y dispensaba del reposo sabático. Aunque primitivamente no se hacía así, en la época neotestamentaria se ponía el nombre el día de la circuncisión 43. Se solía poner el nombre del abuelo 44, y aunque era raro ponerles el nombre de sus padres, había casos en que se hacía así en el judaísmo tardío 45. Por eso, dada la avanzada edad de Zacarías, querían llamarle con su nombre. Pero Isabel interviene. Ni Isabel ni Zacarías se podían haber ocultado los prodigios de Dios en ellos. Por eso declara que se llamará Juan. Extrañó este nombre por no haber nadie en la familia que se llamase así. Ante esta pequeña disputa interviene Zacarías. Como sordo y mudo, le hacen señas para que responda. Pero pidió una "tablilla" recubierta de cera y escribe que ha de llamarse Juan. Y al punto recobró su voz.
El hecho causó su impacto, y por toda la región montañosa de Judea pensaron en los destinos providenciales de aquel niño: concebido en una vejez estéril y acompañado su nacimiento de prodigios.
El “Benedictus.”
Lc presenta a Zacarías "lleno del Espíritu Santo," por lo que va a "profetizar." El Espíritu Santo es aquí la acción de Dios ad extra, como se ve por el vocabulario del A.T. Otra cosa sería si Lc le vinculó ya a este clisé paleo-testamentario el sentido de persona divina. Es la acción divina la que le va a mover a "profetizar." Esta palabra no exige de suyo el anuncio de un futuro, sino el hablar movido por la acción de Dios, o hacer exhortaciones religiosas (Act 15:32). Aunque aquí se juntan ambas cosas.
Los autores discuten ampliamente sobre el posible número de estrofas de que conste. Tiene dos partes bien marcadas: 1) la obra de la redención está comenzada; 2) su hijo será el Precursor del Mesías.
1) La obra de la redención está comenzada. — El Dios de Israel, si visitaba a su pueblo con castigos, también tenía "visitas" de bendición. Esta fue la gran "visita." Porque con ella ha traído a su "pueblo" la "liberación." Esta tenía por tipo la liberación de su pueblo de Egipto; aquí es la gran λύτρωσις ο redención. ¿A qué "pueblo" se refiere? El vocabulario es del A.T., diciéndose, además, que se hizo esta obra "en favor nuestro." Pero, al entroncarse esta "redención" con la promesa hecha a Abraham (v.73), esta "visita" redentora se extiende así a todos.
Para ello levantó el gran poder salvador ("cuerno" = fuerza) en la casa de David. Aquí el Mesías, pues con esta locución se designaba también al Mesías 46. Y en un paréntesis (v.70) evoca la promesa hecha por los profetas, ya "desde antiguo." La frase podría abarcar, no sólo las enseñanzas proféticas posteriores al davidismo de Natán, sino, acaso, a toda la historia previa de Israel, con su promesa a Abraham, Isaac, Jacob. que se concreta en la casa de David.
Con este "poder," el Mesías levantado en la casa de David, se cumple la promesa hecha por Yahvé a Abraham y su "alianza" (Gen 12:3).
Con esta obra mesiánica los salvará de los "enemigos" y del poder de los que aborrecen a Israel 47. Se piensa en los romanos y en la dinastía herodiana, que quitaba la libertad teocrática a Israel, lo cual era, conforme a la ley, castigo (2 Sam 7:14). Por eso buscan esta "liberación" por obra del Mesías, para poder más libremente "servir" a Dios en "santidad" (disposición interior del alma) y "justicia" (cumplimiento de los preceptos legales) siempre: "todos nuestros días."
En el cuadro pintado, con elementos tradicionales, se está enseñando la acción de "redención" espiritual del Mesías. El liberará, conforme a las promesas bíblicas, del castigo enemigo, por el poder del Mesías: siempre por él y en función de él, como por él aun a siglos de distancia — las catástrofes de Israel — tenían que ser episodios. Entonces Israel será santo y libre, y podrá servir en plenitud nacional a su Dios. Pero en esta formulación "nacionalista" se está cantando, en su fondo, la providencia espiritual de esta obra mesiánica: liberación de castigos, por liberación espiritual de pecado y enemigos, según los planes de Dios hecha por el Mesías.
2) El Precursor del Mesías. — Zacarías, dirigiendo el pensamiento a su hijo, le anuncia lo que va a ser, conforme el ángel le dijo en el templo.
"Será llamado," hebraísmo con el que se indica lo que se es y el reconocimiento en que todos le tendrán, "profeta del Altísimo." El Bautista tan "profeta" fue del Altísimo, nombre con que los gentiles conocían al Dios de Israel (Strack-B.), que lo presentará a Israel. Por eso, "irás delante del Señor." Es la alusión ambiental a Malaquías. Este pasaje, puesto en función del v.16, hace ver que el evangelista presenta a Cristo como Dios.
La misión del Bautista era "preparar" la venida del Mesías, logrando un pueblo "dispuesto" a recibirle. Esto es lo que dirá en su predicación en el desierto: "convertios" (μετανοείτε). Por eso, su misión es enseñar la "ciencia de la salud" a su pueblo, para "la remisión de sus pecados." Es la preparación espiritual del pueblo para recibir al Mesías en su mesianismo espiritual.
Todo ello es obra de la "misericordia" de Dios. Del cielo nos visitará: "Oriens ex alto" es el Mesías en la literatura rabínica. El viene del cielo, como Lc narró antes, en la encarnación. Su misión es "iluminar" con la luz de la verdad a los que "están sentados en tinieblas y sombras de muerte" (Is 9:2). A su luz se podrá caminar verdaderamente "por el camino de la paz." Esta (shalóm) no es el fruto de la justicia, sino que para el judío expresa todo tipo de bienes, aquí mesiánicos.
El evangelista cierra el pasaje preparando la escena del Bautista en su acción de Precursor en el desierto o en "lugares desiertos."
Ya niño, no sólo "crecía" físicamente, sino que se fortalecía en la vida de austeridad y penitencia en "los desiertos" (έρήμοις), hasta el día de su manifestación a Israel. Momento que Lc precisará con una solemnidad literaria cronológica especial. Acaso no sea improbable que hubiese podido recibir de los esenios (Qumrán) algunas lecciones sobre la Ley. Por Josefo se sabe que éstos recibían niños para educarlos 48, aunque después podían salir.
Naturalmente el niño no pudo ir al desierto hasta una edad oportuna, ni se lo presenta en él morando, v. gr., de pastor, como Amos (Am 1:1; 7:12-15), sino que se lo sitúa en él como en lugar de "preparación," para su misión. La frase "moraba en los desiertos. hasta el día de su manifestación a Israel" (Lc 1:80) ¿supone su ausencia del culto del Templo y sinagogas? Si esto fuese así no habrá que olvidar que era esto una característica también de los esenios de Qumrán. Y si el "fortalecerse en espíritu" en el desierto, ha de entenderse de una vida de tipo monacal/solitaria, ¿no parecería, en este contexto desértico y de geografía esenio-qumránica, que se ejercitase, temporalmente, en esta vida cenobítica? Y también su misma predicación con que aparece en Israel de inminencia "escatológica," ¿no podría ser otro de los puntos de contacto de sus relaciones temporales con Qumrán? Además, que aquí y en Lc hay un "profeta precursor·. (1QSB; cf. Lc 9:19).
1 San Justino, Dial. Lxxx 4. 2 Mg 1:1453; 1:1049; 10:71. 3 Holzmeister, En Verb. Dom (1930) P.6-4; Ii Prologo Dew Evangelo Di S Lúea· Pal. Cler (1957) P.40-44.76-86.115-124.167-176.210-218; J. B. Bauer, "Polloi" Lk 1:1: Nov. Test. (Leiden 1960) 263-266. 4 Josefo, Antiq. XIV 4:3. 5 Strack-B., Kommentar. II P.77. 6 Strack-B., Kommentar. II P.71-79; Schürer, Geschichte. II P.286-357; Edersheim, The Temple P. 157-171. 7 Bonsirven, Ii Judaismo Palestinese Al Lempo Di Gesü Cristo (1950) P. 3 23-124. 8 San Jerónimo, M 9 Buzy, S. Jean Baptiste A-T-Il Ete Sawtifie Dans Lc Sein De Sa Mere? (1913) P.680-689; Sussarelli, De Praevia Sanctifaatione Praecursoris: Stud. B. Franc. Líber Annus (1953) P. 37-110; León XIII, Ene Lucunda Semper. 10 Strack-B., Kommentar. Iv P.779ss. 11 Eab. Yoma 52.A; Strack-B., Kommentar. Ii P.77. 12 Sobre El Arcángel Gabriel En La Teología Judia, Cf. Strack-B., Kommentar. Ii P.89-98. 13 Abel, Geographie De La Palestine (1938) Ii P.395. 14 Cf. comentario A Mt 1:18-25; X. Glzzi, // Significaío Delle Parole "Ad Virginem Desponsatam" (Lúe 1:27): Diss. Instituti Mariologiae (Roma 1961). 15 Strack-B., Kommentar. Ii P.303-398; Bonsirven, Textes. Índice Sistemático, Palabra "Fiancailles." 16 Bardenhewer, Der Ñame Maña: Biblische Studien (1895). 17 J. B. Bauer, Mar. (1957) P.231-234; R. Laurentin, Β (1957) P.1-23; Cf. Leal, Y El Nombre De La Virgen, María: Lumen (1953) 24-37. 18 Rom 1:3; 2 Tim 2:8; San Ignacio A., Ad Eph. 18:2; Ad. 1:1; Ad Trall. 9:1; San Ireneo, Mg 7:921; San Justino, Mg 6:567; Tert., Mg 2:378; 2:834. 19 Lagrange, L'évonguedej.-Ch. (1930) P.16. 20 Nestlé, Ν. Τ. Graece Et Latine, Ap. Crit. A Lc 1:28. 21 M. De T., Valoración Exegético-Teológica Del "Ave, Gratia Plena": La Ciencia Tomista (1956) 4-8; F. Baurassa, "Kediantomene," Lúe 1:28: Scienc. Ecclésiastiques (Montreal 1957) 313-316; E. Marchisano, L'interpretazione Di "Kejañtoméne" Fino Alia Meta Del Sec.Xiii (Diss. Gregoriana 1957s); I. Rodríguez, Consideración Filológica El Mensaje De La Anunciación (Lucl,26ss): Helmántica (1957) 223-256; P. Della M. De Dio, "Gratia Plena" (De"Jarís" Virginis"Kejaritoméne" Et Opere R. Laurentin): Eph. Carm. (1960) 75-126; M. Zérwick, .". Quoniam Virum Non Cognosco": Verb. Dom (1959) 212-223 (Crítica De Opiniones Recientes). 22 Ábside (1954) P.405-406. 23 Fulgens Corona, Cf. Doctrina Pontificia (Bac, Madrid 1954) N.850 P.707; M. De T., Valoración Exege'tico-Teológica Del "Ave, Gratia Plena": La Ciencia Tomista (1956) 9-27. 24 Holzmeister, Dominas Tecum, Lc 1:28: Verb. Dom (1943) 232-237.257-262.360-361. 25 Bonsirven, Lc Judaisme Palestinien Au Temps Dej.-Ch. (1934) I P. 134-136. 26 Lagrange, Lc Messianisme. (1909) P.198; M. De Tuya, En El Relato De La Anunciación, ¿Está Expresada La Divinidad Del Mesías?: La Ciencia Tomista (1955) 384-387.400-403. 26 M. Vlllanueva, Nueva Controversia En Torno Al Voto (Lc Virginidad De N.A S.A: Est. Bíbl. (1957) 307-328; P. Della M. Di Dio, "Quomodo Fiel Istud,.": Eph. Cann. (1957) 277-314; S. Del Páramo, La Anunciación (Lc La Virgen. Reparos Exegélicos Y Doctrinales A Una Reciente Interpretación (De P. J. Audet, R. B. 1956): Est. Bíbl. (1957) 161-181; R. H. Küller, The Virgin Birttr. Histórica! Kact Or Kerygmalic Truth?: Bibl. Research (1957) 1-8; J. Gewies./To Manenjrage, Lk 1:34: Theol. Üigest (1963) 39-42; J. Cantinat, L'annonciation, Lc 1:26:38: Masses Ouvriéres (1963) 13-20; W. Harrington, The Annunciation (Lk 1:26-38): Doctr. Lite (1963) 306-315. 27 M. De Tuya, En El Relato De La Anunciación, ¿Está Expresada La Divinidad Del Mesías?: La Ciencia Tomista (1955) 405-414.417-418; Lyonnet, // Racconto Dell' Anun-Ciazione: Scuola Catt. (1954) 441; H. Sahlin, Der Messias Und Das Gottesvolk (1945) P. 127-128; A. G. Hebert, La Vierge Mane, Filie De Sion: La Vie Spirituelle (1951) 131-132; Coppens, La Vierge Mane Dans L'ancien Testament: Eph. Theol Lov. (1955) 15-16; Max Thurian, Mane Mere Du Seigneur, Figure De L'église (1962) P.68-70; M. Peinador, La Divinidad Divina De María En El Mensaje Del Ángel: Est. Mar. (1949) P.29-63; Gaechter, María In Enderleben: Neutestamentliche Marienstudien C1955); Laurentin, Structure Et Theologie De Lúe I-Ii (1957); J. Galot, Mane Dans L'évangile (1958); L. Bauyer, La Shefánah: Dieu Avec Nous: Bible Et Vie Chrét. (1957) P.7-22; J. R. Scheifler, Así Nacieron Los Evangelios (1964) P.351-353; L. Legrand, L'arriere-Plan Neotestamentaire De Lúe 1:35: Rev. Bibl. (1963) 161-192, Piensa Que La Nube Tenia Carácter Escatológico Más Que Teofánico; M. De Tuya, .".Te Cubrirá Con Su Sombra." En I-M. (1975)28 Testamento De Los Patriarcas; Simeón Vii 2-Cf. San Agustín, Ml 34:1076; S. Bartina María En La B. Y El Signo De La Visitación: Est. Ecl. (1970) 99-102. 28 Didier De Cré, Lc Fiat De V Annonciation (1:38): Est. Franc. (1962) 129-162. 29 Perrella, / Luoghi Santi (1936) P.45-49; Cangiolo, // Santuario E U Convento Di S. Giovanni In 'Ain Karem Qerusalén 1947). 30 Josefo, Vita 54. 31 William, La Vida De Jesús En., Vers. Del Al. (1940) P.33-34. 32 Buzy, S.Jean Baptiste (1922) P. 84-96; Susarelli, De Praevia Sanctificatione, Praecursoris: Stud. B. Franc. Lib. Annuus (1952-1953) 37-110. 33 Prat,Jesus-Christ (1947) I P.66. 34 Nestlé, Iv. T. Graece Et Latine, Ap. Crít. A Lc 1:46. 35 Joüon, Évangüe. (1930) P.289. 36 Zorell, Lexicón. Col. 1300-1302. 36 Graechter, Mana En El Evang., Vers. Del Al. 1959) P.238. 37 Blass-Debrünner, Grammatik des neotest. griechisch. (1931) § 333. 38 Libro de Henoc, Parábolas, XLVI 5. 39 Sal. de Salom. XVII 8. 40 Joüon, UÉvangile. (1930) h.l. 41 Lagrange, Évang. s. st. Lúe (1927) p.51. 42 R. Sciammannini, // cántico della Visitazione: CiVit (1958) 265-273; Μ. Βαlagué, El Magníficat: Cult. Bíbl. (1957) 158-164; J. T. Forestell, OT Background of the Magníficat; Marian Studies (N. Y 1961) 205-244; S. Garofalo, The Magníficat (Dayton, Ohío 1963); K. Sullivan, His Lowly Maid (Lk 1:46-55; Worship 1962) 374-379. 42 Strack-B., Kommentar. II p.107. 43 Bonsirven, Textes. n. 1342.2213.694. 44 Libro de los Jubileos ll,14ss. 45 Josefo, Antiq. XIV 1:3; BI V 12:2; Antiq. XX,9:1; cf. Tob 1:1.9. ). 46 Strack-B., Kommentar. II p.HOss. 47 Bonsirven, Salutem ex irúmicis nostris: Verb. Dom. (1921)114ss; J. Gnilka, DerHymnus des Zachanas.: Biblische Zeitschr. (Paderborn 1962) 275-238. 48 Geyser, The youth of John Baptiste: Nov. Test. (1956) p.70-75.
Capitulo 2
Nacimiento de Cristo, 2:1-7
1 Aconteció, pues, en los días aquellos, que salió un edicto de Cesar Augusto para que se empadronase todo el mundo. 2 Fue este empadronamiento primero que el del gobernador de Siria, Girino. 3 E iban todos a empadronarse, cada uno en su ciudad. 4 José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la familia de David, 5 para empadronarse, con María, su esposa, que estaba encinta. 6 Estando allí se cumplieron los días de su parto, 7 y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y le acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en el mesón.
El nacimiento de Cristo en Belén tiene una circunstancia humana inmediata. Cesar Augusto dio un edicto para que "todo el mundo," es decir, el ecumenismo romano, se empadronase. De Augusto se conocen varios censos parciales y tres totales. Uno de éstos fue el 746 de Roma, que corresponde a unos ocho años antes de la fecha actual del nacimiento de Cristo 1.
Este empadronamiento crea una dificultad clásica. Se dice de él que "fue el primero" (πρώτη έγένετο), siendo gobernador de Siria Quirino. Josefo dice que Quirino fue gobernador de Siria del 6 al 12 después de Cristo, y que el 6 d. de C. hizo un censo de Judea 2. Pero el empadronamiento bajo el cual nace Cristo, se hace siendo rey Herodes el Grande. Y no consta que Quirino fuese también prefecto de Siria reinando Herodes.
Además, Tertuliano parece excluirlo, pues dice, tomando los datos de los archivos de la Iglesia romana, que este censo se hizo siendo prefecto de Siria Sentio Saturnino (9 a 6) 3.
Para solucionar esta dificultad se han propuesto varias soluciones:
1) Quirino, sobre el año 9, dio principio al empadronamiento que llevó a cabo Sentio Saturnino (9 a 6 a. C.)· Pero no consta positivamente de otra prefectura de Quirino, y habría además que adelantar acaso demasiado la fecha del nacimiento de Cristo.
2) Se sabe que se simultaneaban a veces los legados imperiales en la misma región. Así, el 73 d. C. había en África un legado al frente de las tropas y otro tenía la misión de hacer el censo. Cabría suponer una simple legación de Quirino simultaneada con la de Saturnino.
3) Siendo Quirino prefecto de Siria, Aemilius Secundus, "duxmilitum," hizo por mandato de Quirino el censo de Apamea y combatió a los itureos del monte Líbano. Los legados tenían frecuentemente adscritos como "epítropos" (procuratores) otros sujetos. Hay varios casos. Cabría que hubiese sucedido esto con uno de los prefectos de Siria que hubiese tenido adscrito a Quirino, ya que la frase (ηγεμονεύοντος) puede tener cierta amplitud 4. De hecho, del 10 al 6 a. C. estuvo en Oriente en una campaña en Cilicia.
4) Otra interpretación que parece lógica es la de dar al numeral "primero" el sentido de "antes" (πρώτη), como lo tiene en muchos casos. Así, el sentido de la frase es: que este empadronamiento, bajo el que nace Cristo, es anterior al que hizo el año 6 d.C. Quirino, siendo gobernador de Siria. Este censo fue sumamente famoso por las revueltas que hubo en Judea con su motivo. Y de él, por lo mismo, se hacen eco los Hechos de los Apóstoles (5:37) 5. Sería preciso diferenciar bien estos censos, y hacer ver en qué relación estaba éste, bajo el que nace Cristo, con el otro, tan famoso en Judea.
Como Roma solía respetar las costumbres locales, este empadronamiento se hace al modo judío, yendo a censarse al lugar de origen. Por eso José, que era de la casa de David, sube a Belén, unos 140 kms. 5,.lugar originario de la familia davídica. El texto dice que por ser de "la casa y familia de David." La frase puede ser simplemente un pleonasmo, para indicar que José era verdaderamente de esta estirpe, o acaso por proceder estos informes de fuentes literariamente distintas. Algunos entendieron "casa" como equivalente a tribu, y por "familia" el ser de la misma estirpe davídica.
Para ello "sube," frase consagrada para ir de un lugar de Palestina a Jerusalén o cercanías de ésta, ya que topográficamente es siempre una subida. Pero va a "empadronarse con María, su esposa" (γυναικι),.Gramaticalmente, la frase es dudosa: sea que sube para que se empadrone también María, máxime si era hija única y heredera, o simplemente que María le acompaña, pues se ve que pensaban abandonar definitivamente Nazaret (Mt 2:23) 6. Pero el primer caso también estaba en las costumbres, como se ve por el decreto censal del prefecto de Egipto, Cayo Vibio Máximo, en 104 d. C., en el que las mujeres casadas tenían que presentarse también en su lugar de origen. Y María era de la casa de David 6. Por eso, si el verbo μνηστεύω puede significar "desposar" o "casar," es el contexto, aquí casada, el que decide. "Si María hubiera sido entonces sólo la. prometida (contra Mt 1:24), hubiera supuesto una clara violación de las buenas costumbres el hecho de emprender juntos el viaje a Belén y convivir allí (José) con ella" (Schmid).
Y estando en Belén (Bethlehem: casa de pan, por su fertilidad agrícola) sucedió el nacimiento de Cristo. Es notable la sobriedad con que lo describe el Evangelista.
"Dio a luz a su hijo primogénito" (πρωτότοχος). El poner "primogénito," siendo Cristo unigénito, nada dice en relación a la perpetua virginidad de María. Es término "legal," con el que Lc prepara la escena de la presentación en el Templo. En un principio eran los "primogénitos" los que ejercían el sacerdocio. Pero, cuando este privilegio se adjudicó a la tribu de Leví, quedó la obligación de "rescatar," simbólicamente, a los "primogénitos" (Núm 3:12-13; 18:15-16; cf. Ex 13:2; 24:19). En 1922 se descubrió en Egipto una estela sepulcral en Tell el-Yeduieh, del año 5 a. C. En ella se dice que una judía de la Diáspora, llamada Arsinoe, murió entre los dolores maternos al dar a luz a su hijo "primogénito." 7 Como se ve, el término "primogénito" no se dice por relación a otros hijos, sino por el sentido "legal" de la expresión.
Lo "fajó" (έσπαργάνωσεν) y le acostó en un pesebre. Este debió de ser como los que se utilizan en las grutas de Belén. Unas piedras apiladas junto a la pared, y en cuyo recipiente se echa forraje para los terneros y ganados. Allí fue acostado el Hijo de Dios. El hecho de que ella misma lo faje y atienda podría incluso ser un índice, muchos lo piensan así, del milagroso parto virginal indoloro. Este hecho de fajarlo prepara el "signo" de la escena de los pastores. Pero el motivo que se da para recostarlo allí, es que "no había sitio para ellos en el mesón" (χαταλύματι) Este "mesón" (κατάλυμα) corresponde al actual tipo de "khan," un patio cuadrangular, a cielo descubierto; en el centro se deposita el bagaje, y en los cobertizos se acomodan los viajeros. Por eso es extraño que no hubiese sitio para ellos, ya que en Oriente la hospitalidad es sagrada, máxime para una mujer que acusaba los signos de próxima maternidad. Además no es creíble que todos los descendientes de David coincidiesen para empadronarse en aquellos mismos días, ya que el empadronamiento podía durar hasta más de dos años 8. Ni sería improbable que hubiese familiares que le ofreciesen allí hospedaje. Ni es creíble (Gaechter) que María fuese rechazada de todas partes por impurificar "legalmente" todo lo que tocaba después que diese a luz. Por encima de todo esto está la ley natural de convivencia social, más que sagrada en Oriente, máxime ante el caso de parientes, en el momento de su maternidad. Hecho que no contaba en los alumbramientos en el hogar. Todo esto hace ver que el motivo es otro. Se piensa en la pobreza. Esta era una realidad, y con riqueza hubiesen obtenido un hospedaje adecuado. Por eso, la frase "no había lugar para ellos" debe de tener un valor enfático. Eran razones de pureza exquisita. María no podía evitar en su parto las asistencias que otras mujeres le iban a prestar. Y esto es lo que desea evitar. Si no es que sabía que su parto iba a ser virginal, por lo que esta reserva se imponía por un doble motivo 8.
La localización del lugar del nacimiento de Cristo está arqueológicamente bien lograda. Ya habla de ella San Justino, nacido sobre el año 100 en Palestina, señalándola y llamándola "cueva" (σπήλαιον). El emperador Adriano, para profanarlo, instaló un "bosquecillo" sacrílego. Y con ello vino a lograr la perpetuidad de su identificación 9.
Cristo debió de nacer en la "noche," pues se ve relación entre el anuncio del ángel a los pastores y el nacimiento del Niño. En cuanto a la fecha, hay un error en el cálculo. El monje escita Dionisio el Exiguo (t 544), basándose en la "plenitud de los tiempos," que dice San Pablo de la venida de Cristo (Gal 3:19), dividió la cronología de la Historia universal en dos épocas: antes y después del nacimiento de Cristo. Y fijó éste en el año 754 de la fundación de Roma. Pero por Josefo se sabe que Herodes murió en la Pascua del año 750 10. Y Cristo nació bajo Herodes. Es ya un error de unos cuatro años. Pero como, en la escena de los Magos, Herodes, teniendo en cuenta la fecha del nacimiento de Cristo, da orden de matar a todos los niños de dos años para abajo, y, sobre todo, no muestra señales de su grave y larga enfermedad que lo alejó de Jerusalén; habrá que suponer aún unos dos años antes o más. Por eso, la fecha del nacimiento de Cristo debe de estar entre el 747 y 749 de la fundación de Roma. Sobre unos seis años de la fecha actualmente fijada.
En Oriente se fijaba esta fecha el 20 de mayo, el 20 de abril o 17 de noviembre (Clemente R.). Pero llegó a prevalecer el 6 de enero la fiesta de las "Epifanías" (manifestaciones) del Señor: conmemoración de su nacimiento, Magos y el bautismo. Esto vino a ser bastante general en el siglo IV. Las iglesias de Occidente no conocían en un principio la fiesta de las "Epifanías," aunque se va introduciendo posteriormente. Pero en 336, en la Depositio Martyrum filocaliana, se cita la Navidad de Cristo en 25 de diciembre (VII Callan.). ¿Por qué Roma fijó esta fecha? Aún no se sabe.
Como hipótesis muy probable, dentro de la pedagogía de la Iglesia primitiva para desarraigar los restos paganos 11, está que el 25 de diciembre se celebraba la fiesta pagana "Natalis Invicti," del Sol que nace. Son los cultos de Mitra, que tanto influjo tuvieron en aquella época. Así se sustituiría esta festividad pagana del Sol por la de Cristo, como "luz del mundo." En Roma, en ocasión parecida, para desarraigar las fiestas paganas robigalia, del 25 de abril, se sustituyó el cortejo que iba al puente Milvio por un cortejo cristiano que iba al Vaticano, para celebrar la misa en el sepulcro del Apóstol 12.
Los pastores, 2:8-20
8 Había en la región unos pastores que moraban en el campo y estaban velando las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9 Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió con su luz, y quedaron sobrecogidos de temor. 10 Díjoles el ángel: No temáis, os anuncio una gran alegría que es para todo el pueblo: 11 Os ha nacido hoy un Salvador, que es el Cristo Señor, en la ciudad de David. 12 Esto tendréis por señal: encontraréis al Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. 13 Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, alabando a Dios, diciendo: 14 "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad." 15 Así que los ángeles se fueron al cielo, se dijeron los pastores unos a otros: Vamos a Belén a ver esto que el Señor nos ha anunciado. 16 Fueron con presteza y encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre, 17 y viéndole, contaron lo que se les había dicho acerca del Niño. 18 Y cuantos les oían se maravillaban de lo que decían los pastores. 19 María guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón. 20 Los pastores se volvieron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según se les había dicho.
Belén se llamaba antes Efrata, la fértil, y Bethlehem, casa de pan, por sus cereales. La pequeña ciudad es un oasis en aquella región desértica.
Había allí unos pastores "acampados" (άϊραυλουντες), que guardaban sus ganados de ladrones y animales de rapiña. El texto dice que "estaban velando las vigilias de la noche sobre sus rebaños." Al modo militar, los judíos dividían la noche en cuatro vigilias.
Estos pastores no eran de Belén, sino trashumantes, ya que los ganados de las gentes de los pueblos los volvían a la noche a sus establos 13, mientras que los de los trashumantes suelen estar allí hasta las primeras lluvias, que pueden venir de mediados de noviembre a mediados de enero. La temperatura puede ser suave. El 26 de diciembre de 1912 había, a la sombra, 26° sobre cero 14.
Los pastores no gozaban de buena fama, pues se los tenía por "ladrones" 1S. Un fariseo temería comprarles lana o leche por temor a que proviniesen del robo. Pero, si éste era el concepto, real o ficticio, debía de haber también entre ellos almas sencillas, como las de estos pastores.
Inesperadamente, se les apareció "un ángel del Señor." La frase griega usada (επέστη) indicaría que el ángel quedó cercano a ellos, pero suspendido en el aire.
Al mismo tiempo, el evangelista dice que "la gloria del Señor" (δόξα Κυρίου) los rodeó iluminándolos" (περίλάμπω). Es una teofanía. Alude a la presencia de Dios en el tabernáculo, sensibilizada en forma de una nube (Ex 16:10-20; Núm 14:10) o de fuego (Ex 24:17). Por eso aparece aquí, en la noche, luminosa (Mt 17:5). Al rodearlos de su luz, es por lo que "temieron grandemente." Era el temor ante la presencia de Dios, que así acreditaba al ángel y su anuncio: el hallarse encarnado en Belén.
El anuncio del ángel es el Evangelio: la Buena Nueva (ευαγγελίζομαι). Es la palabra que se usa en los Setenta para comunicar dichas, y, sobre todo, la Buena Nueva mesiánica. Les anuncia a ellos esta nueva, pero "es para todo el pueblo." El "pueblo" que aquí se considera es directamente Israel. Es el vocabulario del A.T., y el pueblo a quien se había prometido que en él nacería el Mesías.
"Hoy os ha nacido en la ciudad de David," Belén, donde según Miqueas (5:2), había de nacer el Mesías, un niño, que lo va a describir con los siguientes rasgos; es:
"Un Salvador" (σωτηρ). Aunque va sin artículo, está referido a Cristo. Es el Salvador, pues, por antonomasia. Es la traducción conceptual griega de Jesús: "Yahvé salva." Este título sólo es usado por Lc para aplicarlo a Cristo. Salvador/salvación es uno de los temas principales de Lc. Es el único de los sinópticos que emplea este título y el concepto de sotería. Utiliza el verbo "salvar" (σώζω) treinta veces en el evangelio y Actos: más que Mt y Mc juntos 15. En el A.T. generalmente se aplica sólo a Dios, sobre todo en los Salmos y Profetas, aunque puede aplicarse en algún sentido a aquellos a quienes Dios confía una misión liberadora (Jue 3:9-15). Este nombre responde al uso de las dinastías griegas, que tomaban este nombre acompañado de la apoteosis. También se llamaban así los dioses gentiles en la época helenística, y a los héroes de la República 16. Pero ya dentro del judaísmo, en la literatura mesiánica, es título que se reserva a Dios. En los Hechos de los Apóstoles tiene también sentido divino (3:15). San Pablo también lo usa en este sentido (Ef 5:23; Flp 3:20), como se ve en los contextos. Después que Lc relata la anunciación, en la que dice que el Mesías se llamará Jesús — Salvador — y expresando en aquel pasaje su divinidad (v.35b; cf. v.17), esta expresión está evocando también la divinidad. Y para precisar bien quién sea, se lo identifica:
Es el "Cristo" (Χριστός), es decir, el "Ungido," el Mesías. Y este Cristo es "el Señor" (Κύριος). Se duda si es original o una posible glosa cristiana, por ser la única vez — se dice — que salen unidos así estos nombres en el Ν. Τ. Lo cual, en el fondo, tampoco es cierto (Act 2:36). Por eso querían algunos entenderlo por el "Cristo del Señor" (v.26). Pero críticamente la lectura primera es cierta. En la época helenística se ponía este nombre delante de los emperadores divinizados. San Pablo lo usa frecuentemente como expresión de la divinidad de Cristo. Era la palabra con que en el A.T. se traducía el nombre de Yahvé 17. Su aplicación ahora a Cristo por el procedimiento de "traslación" hace ver su divinidad. San Pablo, en Filipenses, después de decir que Cristo es Dios, lo proclama, en síntesis, como el Κύριος (2:11). Es la expresión con la que la primitiva comunidad cristiana profesaba la divinidad de Cristo 18. San Pedro, después de decir de El que está sentado en los cielos a "la diestra de Dios," dice que Dios lo hizo "Señor y Cristo" (Act 2:34-36) 19.
Los pastores comprendieron que el Mesías había llegado. "Los pobres son evangelizados." Y se les dio una "señal" para encontrarlo. Era necesidad, pero era garantía. Es la descripción que antes hizo: un niño fajado y reclinado en un pesebre. El "signo" es frecuentemente usado en la Biblia. El "signo" no es para que encuentren al Niño, sino para garantía de la comunicación sobrenatural (Ex 3:12). Posiblemente hubo otras indicaciones para señalarles el lugar donde se hallaba. Pero ya esto era suficiente. El Mesías no había nacido en un palacio, ni con el esplendor humano y pompa esperados. Y el hecho de estar reclinado en un "pesebre" les indicaba que no había que buscarlo entre gentes de Belén, ya que allí habría nacido en su casa. Acaso supieron de esta familia llegada hacía poco, y ella con los signos de la maternidad, a la que acaso habían visto y sabían que se guardaban en una gruta; allí podían encaminarse.
Terminado el anuncio del ángel, se juntó con él, allí en el campo de los pastores, "una multitud del ejército celestial," es decir, de ángeles. Ya en el libro de Daniel (7:10) se habla de una multitud casi infinita de ellos, lo mismo que aparecen en la Escritura "alabando a Dios" (Sal 148:2; Job 38:7). Todo este coro entona allí una alabanza a Dios, diciendo:
"Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad."
Discuten los autores sobre la división de este cántico. Para algunos tiene tres miembros:
"Gloria a Dios en las alturas,
en la tierra paz,
buena voluntad a los hombres" (de parte de Dios).
Por crítica textual se impone la primera lectura, ya que la expresión "buena voluntad" (ευδοκίας) está en genitivo en los mejores códices 20, lo que supone afectar a hombres. Además, haría falta la conjunción (χαι) en los dos miembros últimos, o que faltase al comienzo del segundo. Lo mismo que la "buena voluntad" (ευδοκίας) después de hombres afecta a éstos, y "debe entenderse de un sentimiento humano, según el sentido más ordinario de un genitivo de cualidad; si se refiriese a Dios (la buena voluntad que Dios causase en los humanos), hubiese sido preciso añadir αύτσυ 21. Por eso no parece probable la hipótesis de Vogt, basada en los documentos de Qumrán, según la cual esta "buena voluntad" sería la de Dios sobre los seres humanos que El ha elegido 22.
Al menos tal como está en el texto. Si el substractum es otro, cabría. Se puede percibir en este dístico un terceto, pues se ven las contraposiciones: gloria-paz / en las alturas en la tierra / Dios-hombres. Si ei substractum fuese "paz a los hombres," entonces éste sería:
Gloria / a Dios / en las alturas
Paz /.../ en la tierra
/…/ a los hombres.
En lo que hay que suponer algo en la frase "Paz ... en la tierra. "Y en "a los hombres" hay que suponer que esta ευδοκία es de Dios a ellos. ¿Quiénes son éstos? "Los del beneplácito divino": su pueblo, Israel. ¿Acaso se modificó en la versión griega esto por razón del tema universalista de Lc?
El sentido del cántico es la glorificación que tiene Dios 23, que se lo supone viviendo en el cielo, al comenzar la obra redentora, con el Mesías en la tierra, y por lo cual se sigue la "paz," que para el judío es la suma de todos los bienes 24, y aquí es la suma de todos los bienes mesiánicos, que se van a dispensar a los hombres de "buena voluntad." 25 para aquellos que van a tomar partido por Cristo cuando aparezca en su vida pública, como "señal de contradicción."
Los pastores fueron con presteza 26. A media hora de camino estaba Belén. El "signo" se cumple al encontrar lo que los ángeles les anunciaron. Los pastores, aquellos días fuertemente impresionados, lo divulgaron, y la gente se "maravilló." ¿Los creyeron? ¿Cómo compaginar aquel relato con la creencia de un Mesías de padres desconocidos y presentado ostentosamente por el profeta Elías? Los pastores glorificaron a Dios por la obra que les hizo. ¿Acaso fueron de los primeros cristianos? ¿O fue una impresión que se desvaneció con el tiempo al volver a sus lugares? (cf. Mc 5:19-20).
Lc, en todo caso, destaca la firmeza de "todas estas cosas" en el corazón de María, "confrontándolas," (συμβάλλουσα) "comparándolas," "meditándolas." Era María que observaba, admirada, el modo como Dios iba preparando y realizando la obra de su Hijo, el Mesías.
La circuncisión, 2:21
21 Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al Niño, le dieron por nombre Jesús, impuesto por el ángel antes de ser concebido en el seno.
La circuncisión era el signo de incorporación al pueblo de Israel 27. Tenía lugar al octavo día del nacimiento y dispensaba el reposo sabático 28. El rito no era de oficio sacerdotal y podía realizarlo cualquier persona (Ex 5:25; 1 Mac 1:63; 2 Mac 4:16). Podía realizarse en casa o en la sinagoga, ante diez testigos. Al hacerse la circuncisión se pronunciaba una fórmula, ya hecha, de bendición a Dios 29. En la época neotestamentaria solía imponerse en este día el nombre al niño (Gen 17:5-15). Era la incorporación real y nominal a Israel 30. José, de acuerdo con María, debió de ser el que le impuso el nombre. Ya el ángel lo había anunciado. Y se le llamó Jesús, forma apocopada de Yehoshúa: "Yahvé salva." Era la misión salvadora que tenía (Mt 1:21). Y con la dolorosa circuncisión, Cristo derramó ya la primera sangre redentora.