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17. Inmolaciones y Sacrificios
Ley Sobre el Lugar de los Sacrificios (1-9)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2 "Habla a Aarón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: He aquí lo que ha mandado Yahvé: 3 A todo hombre de la casa de Israel que en el campamento o fuera del campamento degüelle un buey, una oveja o una cabra, 4 sin haberla llevado a la entrada del tabernáculo de la reunión para presentarlo en ofrenda a Yahvé ante el santuario, le será imputada la sangre; ha derramado sangre, y será borrado de en medio de su pueblo. 5 Por tanto, los hijos de Israel, en vez de inmolar sus víctimas en el campo, las traerán al sacerdote ante Yahvé a la entrada del tabernáculo de la reunión, y las ofrecerán a Yahvé en sacrificio pacífico; 6el sacerdote derramará la sangre en el altar de Yahvé a la entrada del tabernáculo de la reunión, y quemará el sebo en olor de suavidad a Yahvé. 7 Así no ofrecerán sus sacrificios a los sátiros, con los cuales se prostituyen. Esta será para ellos ley perpetua de generación en generación. 8 Diles, pues: Todo hombre de la casa de Israel o de los extranjeros que habitan en medio de ellos que ofrezca un holocausto o un sacrificio, 9 y no llevare la víctima a la entrada del tabernáculo de la reunión para ser sacrificada a Yahvé, será borrado de en medio del pueblo.

La historia bíblica nos dice que durante siglos los israelitas podían ofrecer sacrificios donde hubiera alguna memoria de Dios 1. Esto bastaba para que el sitio se creyera santificado y consagrado al Señor. Pero el sitio preferido por las almas devotas para rendir el testimonio de su devoción era el santuario nacional, servido por sacerdotes levíticos. En el Deuteronomio se impondrá como ley fundamental la unidad de santuario y de altar, al que deberán concurrir los hijos de Israel para ofrendar a Dios sus votos 2.
Pero, en esta perícopa, el principio se eleva al máximum, pues se considera como sacrificio religioso el degüello de toda res, aunque sea para comer. Allí, ante el tabernáculo, ha de ser degollada la res, aunque sea para comer. Mucho más si se sacrifica con un fin religioso para rendir culto a Dios. Todo esto lo impone la ley bajo excomunión (v.4.9). Esto ofrece no poca dificultad, que quisieron salvar los LXX con la corrección del texto y los expositores con interpretaciones que no se ajustan a la letra. Nos parece que la solución se ha de buscar en el género literario en que esta perícopa del Deuteronomio. En este libro se prohíbe rigurosamente ofrecer sacrificios a Dios fuera del santuario escogido por Dios, pero autoriza sacrificar en cualquier parte las reses destinadas al consumo del pueblo. Se quiere mirar esto como una derogación de la ley anterior, pero allí se dice que ésta es "ley perpetua de generación en generación." El legislador debía prever que, si bien, viviendo Israel en torno del tabernáculo en el desierto, esto era posible, no podría serlo cuando entraran en Canaán. Pero esta ley convierte el tabernáculo en el macelo común del pueblo, y macelo sin agua, que vendría a ser un foco de infección, en vez de ser el santuario de Dios. Sobre todo el altar, en torno al cual debía derramar el sacerdote la sangre de las víctimas y quemar el sebo de las mismas. Y esto más todavía si tomamos a la letra los 603.000 hombres de armas que habían salido de Egipto. Todo esto hace que no podamos tomar este precepto en un sentido obvio, y que es preciso darle un sentido en armonía con el carácter de la ley. Creemos, pues, que el v.7 nos da la clave para la interpretación y que el legislador intenta reprobar la práctica supersticiosa de ofrecer sacrificios a los sátiros del desierto 3. Serían los que hoy llaman los beduinos gins, o genios malignos. El autor pone el precepto en boca de Moisés porque está seguro de expresar el pensamiento del legislador. Y para dar más fuerza a su expresión encuadra el precepto en las circunstancias que rodeaban a Israel en el desierto. Al lector que encuentre difícil esta exposición le recordaremos dos cosas: la primera, que en el Pentateuco las leyes aparecen todas promulgadas por Moisés, y la segunda, que no podremos dudar del progreso de la legislación mosaica 4, y, por consiguiente, de la existencia de diversas colecciones en las que ese progreso se va reflejando.
Semejante precepto miraba a inculcar la unidad de Dios y excluir el culto de los ídolos, apartando a los israelitas de los santuarios idolátricos y obligándoles a concurrir al único santuario del único Dios, Yahvé, de Israel.
Hay tres estadios legislativos respecto de la inmolación de las víctimas: a) el representado por Ex 20:24-26: "Me alzarás un altar de tierra, sobre el cual me ofrecerás tus holocaustos, tus hostias pacíficas, tus ovejas y tus bueyes. En todos los lugares donde yo haga memorable mi nombre, vendré a ti y te bendeciré"; es decir, que aún no se señala un lugar determinado para los sacrificios religiosos; b) en Lev 17:1-9 se exige que toda inmolación — aun la que no es acto de culto — debe hacerse ante el santuario del desierto; c) en Dt 12:2-28 se señala un lugar único de culto, pero se permite matar las víctimas no destinadas a actos de culto en cualquier lugar en que habite su propietario. En la primera legislación se destacaba que el lugar de culto debía ser santificado por la presencia de Yahvé con una manifestación suya memorable; en la segunda se pretende centralizar todos los sacrificios — aun los profanos — en torno al tabernáculo de la reunión, para evitar posibles actos supersticiosos en honor de los sátiros del desierto (v.7); en la tercera se llega a una situación de compromiso: los sacrificios de carácter religioso, en un único lugar, elegido por Dios, y los sacrificios profanos, en diversos lugares, conforme a las necesidades particulares. Tenemos, pues, un progreso legislativo, en cuanto que la ley se va adaptando a las necesidades de cada tiempo, sin perder de vista la finalidad religiosa primitiva.
Prohibición de Comer Sangre de Animal Mortecino y Ahogado (10-16)
10 Todo hombre de la casa de Israel o de los extranjeros que habitan en medio de ellos que coma sangre de un animal cualquiera, yo me volveré contra el que la coma y le borraré de en medio de mi pueblo, 11 porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os he mandado ponerla sobre el altar para expiación de vuestras personas, y la sangre expía por ser vida. 12 Por eso he mandado a los hijos de Israel: Nadie de entre vosotros ni de los extranjeros que habiten en medio de vosotros comerá sangre. 13 Todo hombre de entre los hijos de Israel, o de los extranjeros que habitan en medio de ellos, que cazare un animal o un ave puros, verterá la sangre o la cubrirá de tierra; 14 porque la vida de toda carne está en la sangre; en la sangre está la vida. Por eso he mandado yo a los hijos de Israel: no comeréis la sangre de carne alguna, porque la vida de toda carne está en la sangre; quien la comiere será borrado. 15 Todo indígena o extranjero que comiere carne mortecina o desgarrada lavará sus vestidos, se bañará en agua y será impuro hasta la tarde; después será puro. 16 Si no lava sus vestidos y su cuerpo, contraerá reato."

Desde Gén 9:4 se viene inculcando este precepto de no comer sangre. Saúl lo califica de prevaricación contra Yahvé 5. Aquí se insiste en lo mismo, y se declara la razón: es que la sangre está destinada a servir de expiación por los pecados. En la sangre está la vida, y cuando en el sacrificio se recoge la sangre y se derrama en torno del altar, es la vida la que se derrama y ofrece, y esa vida del animal sacrificado sirve de expiación por la vida del oferente. Es éste un principio fundamental de la religión mosaica. Se prohibe tomar la sangre porque la vida está en la sangre, y ésta pertenece sólo a Dios. Por tanto, si al hombre se le permite comer carne, es a condición de que respete la sangre — asiento de la vida —, bien derramándola en homenaje del Creador, o dejándola derramarse en tierra. Así, la sangre tiene un carácter sagrado relacionado con el origen de la vida 6. Aparte de esta idea religiosa, puede haber en la prohibición una repulsa implícita de ciertas prácticas supersticiosas. De hecho sabemos que entre los pueblos primitivos se chupa la sangre de la víctima con el deseo de absorber su fuerza 7 y aun de derramarla en sus actos de culto. Esto parece insinuar la ordenación de Lev 19:26: "No comáis nada con la sangre ni practiquéis la adivinación y la magia."8 En el v.11 se dice, según el TM, que "la vida de la carne es (o está en) la sangre." Los LXX y la Vg le dan un sentido de sustitución: "sanguis pro animae piaculo sit." El Targum de Onkelos: "la sangre expía por el alma." Tenemos, pues, clara la idea de sustitución en el derramamiento de la sangre en el altar. La vida del oferente es sustituida por la de la víctima.
Del precepto de no tomar la sangre se pasó, naturalmente, al de no comer la carne no sangrada. En las regiones desérticas de Canaán no escaseaban las fieras. El texto bíblico hace muchas veces mención de ellas. Con frecuencia se veían los pastores y sus rebaños sorprendidos por la acometida de las fieras, y cuando lograban alejarlas, era dejando en el campo los cadáveres de algunas reses muertas. ¿Qué hacer con éstas? Se las puede comer, si bien se incurre en impurezas legales, que han de desaparecer con un baño ritual de la persona y de sus vestidos (v.15). En caso de caza, debe verter la sangre y cubrirla con tierra (v.13), pues es algo sagrado, que no ha de quedar a la intemperie. Quizá se prescribe también esto para evitar prácticas supersticiosas, pues sabemos que los antiguos dan un carácter sagrado a la sangre vertida. Hornero nos habla de las almas de los muertos que se apiñaban en torno a la sangre 9.
En el concilio de Jerusalén, una de las cuestiones conflictivas fue la relativa a la posibilidad de comer animales que no han sido sangrados. La decisión condescendiendo con la mentalidad judía fue negativa 10.

1 Ex 20:24. — 2 Dt 12:ss. — 3 2 Par 11:15; — 4 EB 583. 13:21; 34:14. — 5 Cf. 1 Sam 14:335. — 6 Cf. DBS III 69. — 7 M. J. Lagrange, o.c., p.259. — 8 Tertuliano se hace eco de estas creencias supersticiosas, según las cuales la sangre era el alimento de los demonios (Apolog. 22-23 — PL Ι·407); Atenágoras, Legat. pro christ. 26-27: PG 6,952-953; Cont. Cels. VIII 30: PG 11,1559. — 9 Odisea XI 36-37. 10 Act 15,133.
18. Las Uniones Conyugales
Uniones ilícitas y Pecados Contra Naturaleza (1-30)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: 3 Yo soy Yahvé, vuestro Dios. No haréis lo que se hace en la tierra de Egipto, donde habéis morado, ni haréis lo que se hace en la tierra de Canaán, adonde yo os llevo; no seguiréis sus costumbres. 4 Practicaréis mis mandamientos y cumpliréis mis leyes; las seguiréis. Yo, Yahvé, vuestro Dios. 5 Guardaréis mis leyes y mis mandamientos; el que los cumpliere vivirá por ellos. Yo, Yahvé. 6 Ninguno de vosotros se acercará a una consanguínea suya para descubrir su desnudez. Yo, Yahvé. 7 No descubrirás la desnudez de tu padre ni la de tu madre; es tu madre; no descubrirás su desnudez. 8 No descubrirás la desnudez de la mujer de tu padre; es la desnudez de tu padre. 9 No descubrirás la desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre; nacida en la casa o fuera de ella, no descubrirás su desnudez. 10 No descubrirás la desnudez de la hija de tu hijo o de la hija de tu hija, porque es tu propia desnudez. 11 No descubrirás la desnudez de la hija de la mujer de tu padre, nacida de tu padre; es tu hermana. 12 No descubrirás la desnudez de la hermana de tu padre; es la carne de tu padre. 13 No descubrirás la desnudez de la hermana de tu madre; es la carne de tu madre. 14 No descubrirás la desnudez del hermano de tu padre acercándote a su mujer; es tu tía, l5 No descubrirás la desnudez de tu nuera; es la mujer de tu hijo; no descubrirás su desnudez. l6 No descubrirás la desnudez de la mujer de tu hermano; es la desnudez de tu hermano. 17 No descubrirás la desnudez de una mujer y de su hija, ni tomarás a la hija de su hijo, ni a la hija de su hija para descubrir su desnudez; son parientes; es una infamia. 18 No tomarás a la hermana de tu mujer para hacer de ella una rival suya descubriendo su desnudez con la de tu mujer en vida de ésta. 19 No te acercarás a una mujer durante el tiempo de su impureza para descubrir su desnudez. 20 No tendrás comercio con la mujer de tu prójimo, manchándote con ella. 21 No darás hijo tuyo para ser pasado en honor de Moloc; no profanarás el nombre de tu Dios. Yo, Yahvé. 22 No te ayuntarás con hombre como con mujer; es una abominación. 23 No te ayuntarás con bestia, manchándote con ella. La mujer no se pondrá ante una bestia, prostituyéndose ante ella; es una perversidad. 24 No os manchéis con ninguna de estas cosas, pues con ellas se han manchado los pueblos que yo voy a arrojar delante de vosotros. 25 Han manchado la tierra; yo castigaré sus maldades, y la tierra vomitará a sus habitantes. 26 Pero vosotros guardad mis leyes y mis mandamientos, no cometáis ninguna de esas abominaciones, ni indígena ni extranjero de los que habitan en medio de vosotros. 27 Porque todas estas abominaciones son las que han cometido los hombres de esa tierra que la habitaron antes de vosotros, y la tierra se ha manchado. 28 Que no os vomite la tierra por haberos manchado, como vomitó a los pueblos que antes de vosotros la habitaron; 29 porque cualquiera que cometa una de esas abominaciones será borrado de en medio de mi pueblo. 30 Guardad mis mandamientos, no practicando ninguna de esas prácticas abominables que se practicaban antes de vosotros, y no os manchéis con ellas. Yo, Yahvé, vuestro Dios."

Los c. 18-20 forman cierta unidad por su contenido y estilo expositivo. Son leyes para salvaguardar la moral social e individual, presentadas en estilo par enético, con la fórmula estereotipada y enfática: "Yo, Yahvé." En esta legislación el autor no hace sino reflejar los postulados de la ética natural, y, por tanto, no debemos extrañarnos de encontrarlas, en su mayoría, en los pueblos paganos.
Empieza el c.18 exhortando a no seguir las costumbres depravadas de los egipcios y cananeos, sino a atenerse en todo a los preceptos de la ley de Dios (v.1-5). La moral de Egipto era bastante libre, y más todavía en Canaán. La misma religión, rindiendo culto a los dioses de la fecundidad, pretendía santificar los actos sexuales desordenados, fomentando así la inmoralidad. Bastará para esto recordar la historia de Sodoma 1 y el episodio de la mujer del levita 2; pues, si bien el hecho fue cometido por los benjaminitas, revela ello costumbres cananeas.
Los v.6-18, mirando a conservar la vida moral en Israel, señala los grados de parentesco en que se prohíben las uniones matrimoniales. Para hacerse cargo de semejante cuadro es preciso tener presentes varias cosas. Primera, la existencia del repudio, en virtud del cual una mujer quedaba libre para casarse con otro. Segunda, que en muchas naciones antiguas se permitían uniones entre los próximos parientes. En Egipto, los faraones solían casarse con una hermana; en Atenas, según las leyes de Solón, estaba autorizado el matrimonio entre hermanos de sólo padre. Si hemos de dar fe a los testimonios de los antiguos, algunos pueblos no reprobaban los matrimonios entre padres e hijos, y mucho menos entre parientes colaterales 3. San Pablo pondera varias veces la gran corrupción que reinaba entre los gentiles, corrupción que considera como un castigo del desconocimiento de Dios y del culto de los ídolos4. Causa estupor la naturalidad con que los autores griegos y romanos hablan de los vicios contra naturaleza. En esta parte, Israel, sin estar libre de reproche, todavía se hallaba muy por encima de los pueblos paganos y hasta de los filósofos. No obstante, Hammurabi es bastante severo en esta materia: "Si un hombre tiene comercio con su hija, se le arrojará del lugar;" "si uno tiene comercio con la mujer de su hijo, será atado y arrojado al río;" "si uno ha dormido en el seno de su madre, serán quemados vivos;" "si uno ha tenido comercio con su nodriza, mujer de su padre, será expulsado de la casa paterna."5 Alguien ha querido ver sancionado el incesto de Rubén en Gén 49,4 al tenor de este último artículo del código babilónico. El código hitita se contenta con declarar punibles los delitos más graves de incesto, pero sin determinar la pena 6.
El autor sagrado anuncia de modo solemne, poniendo en boca del mismo Dios las ordenaciones graves que a continuación expresa. En la introducción se insiste en que Yahvé es el Dios de Israel y que, como tal, tiene derecho a exigir el cumplimiento de sus mandatos. Les previene contra las malas costumbres de Egipto, donde han habitado, y de las de Canaán, adonde van a morar (v.1-5). Como antes indicábamos, en Egipto las leyes de consaguinidad apenas tenían importancia para las relaciones sexuales: "Los egipcios no parecen tener idea del incesto...; la unión del padre y de la hija no se consideraba inmoral. El título real o divino "el toro de la madre" parece indicar que las relaciones íntimas entre la madre y el hijo eran, si no frecuentes, al menos consideradas como naturales."7 Las costumbres de los cananeos eran más disolutas, pues los cultos impúdicos a Astarté, diosa de la fertilidad, fomentaban todos los desórdenes sexuales 8.
Primero se enuncia el principio general: no debe haber comercio sexual entre consanguíneos (lit. "carne de su cuerpo")9. La expresión descubrir su desnudez es un eufemismo que indica las relaciones íntimas sexuales (v.6). Después el legislador concreta las prohibiciones: primero, la unión de un hijo con su padre o con su madre (v.7). Después, por respeto a la dignidad del padre, se prohibe la unión con la mujer de su padre (v.8). En régimen de poligamia, ésta podía no ser su madre. Es el caso del incestuoso de Corinto 10. Por la misma razón se prohibe la unión con una hermana o medio hermana (v.9). También está prohibida la unión del abuelo con su nieta (v.10) y la unión con hermanas o medio hermanas (v.11). Es el caso de Abraham con Sara 11, y era lo normal entre los faraones para salvaguardar la sangre divina real. Se prohibe la unión con la tía paterna o materna (v.12). No se prohibía la unión de un tío con su sobrina. Tampoco debía haber comercio con la esposa del tío (v.14). Prohibición entre suegro y nuera (v.15), lo que rige ya en la época patriarcal 12. Prohibición de unión con la cuñada (v.16), por supuesto mientras viva el hermano. En Dt 25:5-6 se ordena al hermano del difunto casarse con la viuda de éste. Es la institución del levirato; pero en la legislación levítica no se dice nada de este caso. Prohibición de tener relaciones con una mujer y su hija o nieta (v.17). Prohibición de relaciones con la hermana de la propia mujer (v.18). Jacob tomó por esposas a las dos hermanas Lía y Raquel 13. Se prohibe sobre todo en razón de los celos que se siguen.
Ya hemos visto que en el código de Hammurabi se prohibían ciertos casos de incesto, como la unión del padre con la hija, del padre con la mujer de su hijo, del hijo con la madre 14. En Grecia se prohibían estas uniones incestuosas, y en Roma se prohibe la unión entre tíos y sobrinos.
Siguen las prohibiciones de relaciones sexuales cuando la mujer es impura legalmente (v.19)15, prohibición de uniones adulterinas (v.20)16. La prohibición relativa a no inmolar hijos a Moloc (v.21) parece desplazada, pero es una de las abominaciones que han de evitar cuando entren en Canaán. En efecto, por las excavaciones de Gezer vemos confirmadas las afirmaciones de la Biblia relativas a sacrificios humanos de niños recién nacidos y primogénitos para aplacar los malos genios 17. Moloc es una vocalización falsa de los LXX que pasó a la Vg. El TM vocaliza Molec despectivamente, dándole la vocalización de boseth (vergüenza, infamia). Moloc es una adulteración de melek (rey), y que parece ser el dios Milk de los cananeos, tal como se desprende de la onomástica de Tell-Amarna 18. En la Biblia se habla de "pasar por el fuego en honor de Moloc"19; eran verdaderos sacrificios humanos 20.
Los reyes Acaz y Manasés sacrificaron sus hijos a Moloc 21. Prohibición de la sodomía (v.22), vicio muy extendido en la antigüedad, que había entrado entre los mismos israelitas 22. En las prácticas de la prostitución sagrada en los templos de Astarté figuran hieródulos masculinos 23. Lo mismo en los templos de Babilonia 24.
Prohibición de la bestialidad (v.23), muy extendida entre tribus de pastores. La conclusión (v.24-30) es una invitación parenética a ser fieles a estas prescripciones, con la amenaza de hacerles sufrir las mismas penas que las poblaciones cananeas. Es el epílogo de todo el capítulo.

1 Gén c.18-19. — 2 Cf. Jue I9:1s. — 3.Cf. Clem. De Alej., Stromata III; Eusebio, De praeparat. evang. VI c.10. — 4 Cf. Rom 1:18s; M. J. Lagrange: RB (1911) p.534s. — 5 Art.154-158. — 6 Art.189. — 7 Égypte: DBS II 850-51. — 8 Cf. Gén 15:16; Lev 20:23; Dt 9:41 Sab 12:3-6. — 9 Cf. Lev 20:19. — 10 1 Cor 5:1-8. — 11 Gén 20:12. — 12 Cf. Gén 28:16-26. — 13 Gén 29:27; 30:1-2. — 14 Art.154; 156; 157. — 15 Cf. Lev 15:25; Ez 18:6. — 16 Cf. Ex 20:14. — 17 Cf. H. Vincent, Canaán d'apres la exploration récente p.188. — 18 Cf. Lagrange, o.c., p.99-105. — 19 Cf. 2 Re 23,10. — 20 Cf. Jer 7:31; 19:5; 32:35 — 21 Cf. 2 Re 16:3; 21:6. — 22 Cf. Gén 19; Jue 19:22. — 23 Cf. Dt 23:18. — 24 Cf. M. J. Lagrange, o.c., p.238
19. Diversas Leyes Religiosas, Ceremoniales y Morales.
Este capítulo es una verdadera miscelánea, en la cual, a los preceptos del Decálogo, y otros de alto valor moral, se juntan algunos de carácter ritual, cuya razón particular se nos escapa. El estilo es el del código de la alianza y aun del Deuteronomio. El principio que une todos estos preceptos diversos es la famosa invitación: "Sed santos, porque yo soy santo. Yo, Yahvé, vuestro Dios." Hay dos grupos (1-18 y 19-37). En todo caso se ve la mano de varios redactores en el conjunto, ya que las repeticiones son frecuentes.
Introducción (1-4)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2 "Habla a toda la asamblea de los hijos de Israel y diles: 3 Sed santos, porque yo soy santo, Yahvé, vuestro Dios. 4 Terna cada uno a su padre y a su madre y guardad mis sábados. Yo, Yahvé, vuestro Dios."

Empieza el legislador anunciando el principio de la santidad de Yahvé, que impone a Israel estas normas de vida santa. Aquí se trata no sólo de una santidad ritual o legal, sino moral, ya que la mayor parte de las ordenaciones son del ámbito religioso y moral. Después de enunciar el principio de la santidad de Yahvé, repite enfáticamente la frase consagrada, que hemos encontrado en el capítulo anterior: "Yo, Yahvé, vuestro Dios," título que invita a la obediencia y acatamiento sin reservas.
Después empieza la enumeración de los preceptos morales, con el fundamental de honrar a los padres y observar el sábado, que hemos visto en el código de la alianza y en el Decálogo 1. Sólo estos dos están formulados en forma positiva. Sigue la prohibición de los cultos idolátricos y de figurar a Dios con imágenes sensibles (v.4). A los ídolos se les llama despectivamente elilim (vanidades, nada)2.
Hostias Pacíficas (5-8)
5 Cuando ofrezcáis a Yahvé un sacrificio pacífico, ofreced-lo de manera que sea aceptable. 6 La víctima será comida el día de su inmolación o al día siguiente; lo que quedare para el día tercero será quemado por el fuego. 7 Si alguno comiere de ellos al tercer día, es abominación; el sacrificio no será aceptable. 8 El que lo haga contraerá reato, porque profana lo consagrado a Yahvé, y será borrado de en medio de su pueblo.

Sobre los sacrificios pacíficos ya hemos visto las prescripciones concretas 3. Aquí se permite, en plan indulgente, el que los oferentes puedan comer parte de la víctima el día siguiente de ser sacrificada, lo que sólo se permitía en los sacrificios voluntarios o hechos por un voto. El que comiere algo de lo que quedare el tercer día, sería excomulgado, ya que debía quemarse si quedaba algo el segundo día.
El Rebusco de los Rastrojos y de las Viñas (9-10)
9 Cuando hagáis la recolección de vuestra tierra, no segarás hasta el límite extremo de tu campo, ni recogerás las espigas caídas, 10 ni harás el rebusco de tus viñas y olivares, ni recogerás la fruta caída de los frutales; lo dejarás para el pobre y el extranjero. Yo, Yahvé, tu Dios.

El legislador se acuerda aquí de los que nada poseen — pobres y extranjeros — y por humanitarismo impone al propietario que no sea tan aprovechado que siegue hasta las lindes el campo y recoja las espigas caídas o los frutos caídos del árbol. Esto se repite en otras nuevas leyes. Es la ley llamada de la pea o del ángulo reservado, sobre la que se detalla mucho en la Mishna. En los otros textos en que se alude a esta ley se da como razón que Israel también fue pobre y extranjero en Egipto 4. Por el libro de Rut vemos cómo se cumplía esta ley de permitir el rebusco a los extranjeros y pobres. La costumbre subsiste aún entre los árabes 5.
Justicia Para con el Prójimo (11-14)
11 No hurtaréis ni os haréis engaño y mentira unos a otros. 12 No jures en falso por mi nombre; es profanar el nombre de Dios. Yo, Yahvé. 13 No oprimas a tu prójimo ni le despojes violentamente. No quede en tu mano hasta el siguiente día el salario del jornalero. 14 No profieras maldición contra el sordo ni pongas ante el ciego tropiezos para hacerle caer; has de temer a tu Dios. Yo, Yahvé.

El legislador prohíbe el hurto, cortando de raíz sus ocasiones al prohibir todo engaño y falsedad con el prójimo (v.11). La primera parte estaba expresada en el Decálogo 6. La prohibición del juramento en falso del Decálogo es aquí razonada, en cuanto que es una profanación del nombre de Dios (v.12)7. Se condena toda opresión violenta del prójimo y el diferir el pago del salario al jornalero (v.13). El mercenario era contratado por algún tiempo, y en su subsistencia dependía de los bienes en especie que cada día se le daban. Estaba en una posición superior a la del esclavo. En nombre de Dios, que protege a los pobres y débiles, el legislador prohíbe maldecir al sordo y poner obstáculos al ciego, porque éstos no pueden contestar a su conducta (v.14).
Rectitud y Caridad para con el Prójimo (15-18)
15 No hagas injusticia en tus juicios, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al poderoso; juzga a tu prójimo según justicia 16 No vayas sembrando entre el pueblo la difamación; no depongas contra la sangre de tu prójimo. Yo, Yahvé. 17 No odies en tu corazón a tu hermano, pero repréndele para no cargarte tú por él con un pecado. 18 No te vengues y no guardes rencor contra los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahvé.

Contra toda acepción de personas, se ordena que no se ha de favorecer ni al pobre ni complacer al rico. La justicia es la base del orden social, y por eso se inculca reiteradamente la objetividad en las causas judiciales 8. Siguiendo la idea de la administración de la justicia judicial, el legislador añade que no se debe difamar a nadie con vistas al derramamiento de sangre (v.16). Es lo que hemos visto en Ex 23:7: "Te alejarás de toda causa falsa y no harás perecer al justo y al inocente." Y como base del sentido de justicia, se prohiben los deseos adversos internos contra el prójimo (v.17), al que hay que reprender externamente antes de guardar rencor en el corazón, con el peligro de desahogarlo violentamente contra él.
Los odios reconcentrados pueden dar lugar a explosiones violentas que sean un verdadero pecado, que recae sobre el que las ejecuta. Quizá aquí también se recomienda la corrección fraterna como obligación para no cargar con posibles pecados ajenos. En todo caso, aquí hay una invitación a la reconciliación y al espíritu de comprensión, ahogando todo sentimiento de odio violento. Es el gran mandato: "Amarás al prójimo como a ti mismo" (v.18). Aquí prójimo se refiere al israelita o compatriota, aunque los extranjeros que habitan entre éstos son tratados con cierta consideración 9. Sin llegar a la moral evangélica, encontramos aquí un gran principio que, según San Pablo, es la síntesis de todos los mandamientos 10. En el comentario rabínico se dice a propósito de este texto: "El prójimo no es el samaritano, ni el extranjero, ni el prosélito"11. Es la interpretación que daban los judíos en tiempo de Cristo: "Habéis oído: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo."12 En el mensaje evangélico, el amor al prójimo es una consecuencia y proyección del amor al Dios-Padre celestial, que hace salir el sol para buenos y malos. Pero en el Antiguo Testamento no encontramos un ideal tan alto, y así son frecuentes las expresiones de odio en personajes que, por otra parte, son fieles.
Mezclas Ilícitas (19)
19 Guardad mis mandamientos: "No aparearás bestias de diversa especie, ni sembrarás en tu campo simiente de dos especies, ni llevarás vestido tejido de dos especies de lino."

El autor no da ninguna razón para imponer estas prescripciones tan peregrinas: no se puede uncir dos bestias de diversa especie. En Dt 20:9-11 se concreta esto diciendo que no se pueden uncir un buey y un asno. Hoy día en Palestina es corriente ver un camello y un asno. Tampoco se permite sembrar en un campo simientes de diversa especie ni llevar vestido de distinta clase de hilo. Como en casos análogos de distinción entre animales puros o impuros, tenemos que ver en estas prohibiciones reacciones contra determinadas prácticas supersticiosas o simplemente costumbres atávicas que originariamente tuvieron razones supersticiosas. Parece que en los juegos mágicos se utilizaban combinaciones de tejidos de lino y de lana. El legislador, pues, teniendo en cuenta la mentalidad primitiva de su pueblo, procura hacer frente a posibles prácticas supersticiosas con leyes que a nosotros nos parecen irracionales.
Caso Especial de Adulterio (20-22)
20 Si alguno yaciera con mujer esclava, desposada de otro, no rescatada ni puesta en libertad, castigúeseles, no con la muerte, pues ella no era libre. 21 Ofrecerá por su pecado el hombre ante Yahvé, a la entrada del tabernáculo de la reunión, un carnero en sacrificio de expiación; 22 el sacerdote hará por él la expiación ante Yahvé, con el carnero del sacrificio expiatorio por el pecado cometido, y le será perdonado.

El castigo ordinario para el caso de adulterio era la muerte 13. En caso de relaciones con la esclava, que es concubina de otro, el infractor debe ofrecer un sacrificio, consistente en un carnero, en expiación por su pecado. No se dice nada de otra pena impuesta por el dueño que había sido ofendido. Pero es de suponer, pues el sacrificio era en desagravio de Dios, pero no era satisfacción para el dueño de la esclava.
Primicias de los Frutos (23-25)
23 Cuando hubiereis entrado en la tierra y plantareis árboles frutales de cualquier especie, sus frutos los miraréis como incircuncisos; durante tres años serán para vosotros incircuncisos y no los comeréis. 24 Al cuarto año, todos sus frutos serán consagrados a Yahvé. 25 Al quinto año comeréis ya sus frutos, y el árbol aumentará vuestras utilidades. Yo, Yahvé, vuestro Dios.

Durante los tres primeros años no debían comerse los frutos de un árbol, pues eran considerados como incircuncisos (v.23), es decir, como un niño incircunciso, que aún no ha entrado en la sociedad israelita. Seguramente era para dejar desarrollarse al árbol plenamente. Al cuarto año debían ser consagrados a Yahvé, y sólo al quinto podían ser utilizados. Estas primicias reservadas a Dios son paralelas a los primogénitos y primicias de la cosecha 14.
Contra la Magia y la Superstición (26-31)
26 No comeréis carne con sangre ni practicaréis la adivinación ni la magia. 27 No raparéis en redondo la cabeza ni raeréis los lados de vuestra barba. 28 No os haréis incisiones en vuestra carne por un muerto ni imprimiréis en ella figura alguna. Yo, Yahvé. 29 No profanes a tu hija, prostituyéndola, que no se entregue la tierra a la prostitución y se llene de crímenes. 30 Observad mis sábados y reverenciad mi santuario. 31 No acudáis a los que evocan a los muertos ni a los adivinos, ni los consultéis, para no mancharos con su trato. Yo, Yahvé, vuestro Dios.

Ya hemos visto la prohibición de comer sangre 15, pero aquí en el contexto parece que se insinúa que ello implicaba prácticas mágicas y supersticiosas. Por la misma razón se prohíbe cortarse el pelo en redondo y la barba por los lados, pues esto obedecía a ritos mágicos y supersticiosos 16. Por lo mismo se prohíben las incisiones, como era usual entre los sacerdotes de Baal 17, y los tatuajes, muy usuales entre orientales, los cuales llevaban sus divinidades pintadas en sus carnes 18. Se prohíbe la prostitución, sin especificar si es la sagrada de los templos cananeos o la pública profesional. Nueva ordenación de guardar los sábados y reverenciar el santuario de Yahvé, evitando toda impureza (v.30). Por fin, prohibición de usos nigrománticos, o evocación de los muertos, lo que estaba muy en uso en Canaán, Egipto y Mesopotamia, lo mismo que entre griegos y romanos 19.
Reglas Humanitarias (32-34)
32 Álzate ante una cabeza blanca y honra la persona del anciano. Teme a tu Dios. Yo, Yahvé. 33 Si viene un extranjero para habitar en vuestra tierra, no le oprimáis; 34 tratad al extranjero que habita en medio de vosotros como al indígena de entre vosotros; ámale como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo, Yahvé, vuestro Dios.

La ancianidad merece respeto y veneración. En la Biblia, reiteradas veces se recomiendan las deferencias para los ancianos 20. A propósito de este precepto se suele citar el proverbio egipcio: "No te sientes cuando uno más anciano que tú está de pie"21. En el v.18 se dijo que se debe amar al prójimo o compatriota como a sí mismo. Aquí se reitera el trato humano con el extranjero 22, y para autorizar esta recomendación, el legislador recuerda que también los israelitas fueron extranjeros en Egipto, y, como tales, saben lo que es morar en tierra extraña. También se ordena tratar bien al indígena del país que han de habitar, pues, aunque no sea israelita, está en su tierra y es digno de toda consideración.
Rectitud en los Juicios y Honradez en el Comercio (35-37)
35 No hagáis injusticia, ni en los juicios, ni en las medidas de longitud, ni en los pesos, ni en las medidas de capacidad. 36 Tened balanzas justas, pesos justos, un "efá" justo y un "hin" justo. Yo, Yahvé, vuestro Dios, que os he sacado de la tierra de Egipto. 37 Guardad todas mis leyes y mandamientos y practicadlos. Yo, Yahvé."

De nuevo se concretan ciertas prescripciones relativas a la justicia en el comercio. En la Biblia, reiteradamente los escritores sagrados y profetas claman por que las balanzas no estén falseadas, para no robar al prójimo 23. "La balanza engañosa es abominación ante Yahvé," dice el autor de los Proverbios 24. El efá equivalía a unos 39 litros (para áridos) y el hin a unos seis. Eran las medidas más empleadas, y por ello son aquí especialmente citadas como tipo de las otras medidas de áridos y de líquidos.
Y la miscelánea de mandamientos concretos que hemos visto se termina por una recomendación general a la observancia de ellos (v.37), y detrás la declaración majestuosa y solemne da razón de todas las exigencias: "Yo, Yahvé."
Preceptos Legales sobre el "Prójimo."
Los preceptos del Decálogo tienen un valor universal. La palabra prójimo, que en ellos figura varias veces, abarca a todos los hombres sin distinción. Otro tanto hemos de decir de los mismos preceptos, con sus ampliaciones, que se leen en el código llamado de santidad (19:11-16). Mas no podemos afirmar lo mismo de los dos versículos siguientes: "No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; reprenderás a tu prójimo, pero no impondrás sobre él un pecado. No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo, sino que amaras a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy Yahvé."25 Los primeros preceptos negativos son particulares, tienen por objeto al hermano, al hijo de Israel. El mandamiento del amor con que termina es también particular, y el prójimo en él no se extiende más de lo que se extiende el hermano o israelita. Todavía quiso la exégesis rabínica restringirlo más. Para los fariseos, el prójimo era sinónimo de pariente, amigo; por esto añadían al precepto del amor: aborrecerás a tu enemigo, no creyendo que a éste se le pudiera dar el nombre de prójimo o de hermano26. De aquí la pregunta del doctor: "¿Y quién es mi prójimo?"27 Pero semejante interpretación es, sin duda, contraria a la letra de la Ley. Y Jesucristo la condenó en el pasaje de San Mateo arriba citado.
1. Los Indígenas e Inmigrados. -Después de los hebreos son los indígenas y los inmigrados por los que la Ley muestra más simpatía. La razón estriba en que unos y otros vivían sometidos a Israel y no podían constituir un peligro serio para la nacionalidad y religión israelita. Ni los indígenas, que habían aceptado la dominación hebrea, ni los inmigrados, que en pequeños grupos venían a pedir hospitalidad, tenían fuerza para sobreponerse a los israelitas ni ejercían sobre éstos tal influencia que les impusieran su cultura y su religión. Por eso el legislador viene a considerarlos casi de la misma condición que los hijos de Israel, con los cuales poco a poco se fueron fusionando.
En las diferentes disposiciones acerca de estos dos grupos se debe advertir una pequeña diferencia entre el Deuteronomio y los otros libros de la Ley. En éstos, el indígena tiene el primer lugar en la consideración del legislador y a él se asimila el inmigrado; en cambio, en el Deuteronomio, nunca el indígena se menciona y el inmigrado se cuenta con los pobres, huérfanos y viudas, que tan principal lugar ocupan en la legislación deuteronómica.
Tanto el indígena como el inmigrado están sujetos al mismo derecho penal religioso que el israelita. Si sacrificasen sus hijos a Moloc, serán castigados con la última pena, igual que los hijos de Israel (Lev 20:2ss). Lo mismo si blasfemaran el nombre de Yahvé (Lev 24:16). Esta igualdad ante el derecho penal, en materia religiosa, podría, tal vez, explicarse por la necesidad de imponer respeto a la religión nacional, más bien que por consideración igualitaria de estas clases con los hebreos. Pero es este último el motivo. Lo prueban las restantes disposiciones penales. En el caso de homicidio, igual es la pena para el indígena y el inmigrado que para el hebreo 28, y del mismo modo alcanza a todos el asilo en las ciudades de refugio para el caso de homicidio casual o involuntario 29. Igual principio rige en la vida religiosa. En efecto, tanto el indígena como el inmigrado son admitidos a la celebración de la Pascua, con tal que antes se circunciden 30. Es ésta una gracia muy de notar, a causa de la significación religiosa y nacional de tal solemnidad. Igualmente se les admitía a celebrar la fiesta de los Tabernáculos 31, y eran obligados a la observancia del descanso sabático y a celebrar la fiesta de la expiación nacional en el mes séptimo 32. Los ritos expiatorios por los pecados individuales son idénticos y una misma la obligación de practicarlos 33. La ley de santidad es también igual para los israelitas y para los indígenas e inmigrados 34, en particular la ley de no comer carne con sangre, y uno mismo es el rito expiatorio de este pecado 35. Unos mismos son, finalmente, los ritos usados en la celebración de los otros sacrificios y el derecho y obligación de ofrecerlos 36.
El Deuteronomio desconoce al indígena, sin duda porque le considera ya totalmente incorporado al pueblo israelita. En cuanto al inmigrado, sigue el mismo principio de los otros códigos. Debe concurrir el año séptimo a la fiesta de los Tabernáculos para escuchar la ley de Yahvé 36. De la solemne renovación de la alianza, que habría de celebrar Josué en el Garizim, se escribe que con el pueblo "entrará el inmigrado que esté en tu campo, desde el que corta la leña hasta el que acarrea el agua, en la alianza que Yahvé, tu Dios, concluye contigo este día, para constituirte un pueblo suyo y ser El tu Dios, según ha prometido y jurado a tus padres Abraham, Isaac y Jacob."37
Ya se puede colegir por lo dicho cuáles serán las disposiciones de la ley mosaica respecto de los indígenas e inmigrados en el orden social, cuando tan igualitaria se muestra en el orden religioso y penal. "No maltratarás al emigrado — dice el código de la alianza — ni le oprimirás, pues inmigrados fuisteis vosotros en la tierra de Egipto."38 En este precepto general se comprenden todos los otros preceptos negativos que arriba dejamos anotados respecto del prójimo.
Pero, en este caso, la Ley no se contenta con simples preceptos negativos; exige algo más. "Cuando un inmigrante viniese a habitar en medio de vosotros, no le oprimáis; tratad al inmigrante que habita en medio de vosotros como al indígena de en medio de vosotros, y le amarás como a ti mismo, porque también vosotros fuisteis inmigrantes en el país de Egipto. Yo, Yahvé, vuestro Dios."39
He aquí la norma del trato que los hebreos deben dar a aquellos pobres indígenas que vivían sometidos a su dominio y a los que de lejos venían a buscar medios de vida bajo su amparo. El precepto del amor rompe las barreras del nacionalismo y se extiende a los extraños según la sangre, pero unidos por adopción al pueblo de Yahvé. Las obras por que este amor ha de mostrar su eficacia son las mismas que la Ley impone para con los hebreos. Los inmigrados son incluidos en la categoría de los pobres de Israel, que la ley deuteronómica encomienda tanto a la misericordia del pueblo 40. También les alcanza el beneficio del descanso sabático 41. La Ley prohíbe asimismo darles a usura dinero o vituallas cuando se hallen en necesidad, igual que se prohíbe hacerlo con el hebreo 42, y extiende a ellos los privilegios que la Ley concede a los deudores israelitas. Estos no podían ser reducidos a esclavitud perpetua, y tampoco los indígenas e inmigrados, pues la Ley establece formalmente que los siervos han de buscarlos entre los pueblos circunvecinos 43.
En una sola cosa estas dos clases de personas no son iguales a los hebreos. Si, habitando en medio de Israel, vinieron a enriquecerse, y un hebreo, obligado por la pobreza, cayere bajo la servidumbre del indígena o inmigrado, tendrá siempre derecho al rescate 44. Con esto la Ley no infringe los derechos del acreedor. Provee al honor del pueblo israelita. Digna conclusión de todo este capítulo de la ley mosaica son las palabras del Deuteronomio: "Circuncidad vuestros corazones, y no endurezcáis vuestra cerviz, porque Yahvé, vuestro Dios, es el Dios de los dioses, el Señor de los señores, el Dios grande, fuerte y terrible, que no hace acepción de personas ni recibe regalos, que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama al inmigrante y le alimenta y le viste. Amad también vosotros al emigrante, porque inmigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto."45
2. Los Advenedizos Y Extranjeros. Los indígenas e inmigrantes eran personas establecidas en Israel e incorporadas, por la circuncisión, al pueblo de Dios. No así los dos grupos que siguen. Estos eran extraños al pueblo, y sobre este principio se basan las normas jurídicas que los alcanzan. Era el advenedizo, tosab, jornalero que de los pueblos circunvecinos, por temporadas, venía a Israel en busca de trabajo, y que no lograba arraigar en el pueblo 46. Como jornalero y pobre, la Ley le concede los derechos de los pobres: la parte en los frutos de la tierra en el año sabático 47; pero, como extraño, no podrá tener parte en la solemnidad de la Pascua 48. Reducido a servidumbre, será siervo perpetuo 49 y, con mayor razón que el inmigrante, no podrá adquirir derecho perpetuo sobre los hebreos vendidos por deudas 50. Se le concede, sin embargo, derecho de asilo en las ciudades de refugio para los casos señalados por la Ley 51.
Los extranjeros, noker y nokeri, aparecen en la Ley como de condición más alta. Se asemejan a los precedentes en ser extraños a Israel, y el legislador se ocupa más de ellos, sin duda por la mayor influencia que podrían tener en la vida del pueblo. No solamente no podían participar del banquete pascual 52, pero ni siquiera ofrecer sacrificios en el santuario de Yahvé, "porque sus ofrendas están manchadas."53 En cambio, pueden comer carne sin sangrar, y por eso se les puede vender una bestia muerta 54. Estas disposiciones demuestran que estos extranjeros no formaban parte de la sociedad israelita. Por esta razón, la Ley intentaba impedir que de modo alguno tuviesen dominio sobre el pueblo de Israel ni aun se mezclaran con él. El texto acerca de la monarquía prohíbe que un extranjero sea constituido rey sobre el pueblo elegido 55, y más rigurosamente veda las uniones matrimoniales con los extranjeros 56. Asimismo les niega la Ley el derecho de adquirir propiedad sobre siervos hebreos, autorizando el rescate por quienquiera que sea 57. En cambio, permite que se les dé a interés 58, lo cual no debe maravillar, si se tiene en cuenta que estos extranjeros no eran indigentes, sino negociantes, que fácilmente se convertían en explotadores del pueblo 59. La ley del año sabático, que vedaba apremiar a los deudores, no reza tampoco con estos extranjeros, que vivían del tráfico y no de la agricultura 60. Finalmente, todos ellos, como sus descendientes, podían ser comprados y retenidos como siervos perpetuos por los hebreos 61, en lo cual la Ley se acomoda a las costumbres y leyes generales de la antigüedad.
La suma de cuanto precede se divide en dos capítulos: el primero trata de aquellos pueblos que la Ley considera incorporados a Israel. A éstos aplica el principio del amor del prójimo que el legislador había impuesto al pueblo de Yahvé. Este principio se funda, si no en la comunidad de sangre, en la unidad de religión, lazo poderoso de la vida social.
3. El Mesianismo De Los Profetas. La Ley es preparación y figura del Evangelio. Los profetas, que llevaban muy impresa en el alma la Ley de Dios y sentían vivísimamente que el pueblo no ajustara a ella su vida, se consolaban de esta pena contemplando los días venturosos en que Dios reinaría plenamente sobre Israel. Comenzará el Señor perdonando los pecados de su pueblo y purificándolo de todas sus impurezas 62; "infundirá en sus corazones un espíritu nuevo y hará que todos le conozcan y le amen."63 De aquí vendrá que la ciudad de Jerusalén será de verdad la ciudad santa 64. Por sus calles no pasará jamás el incircunciso y el impuro 65; los caminos que a ella conducen serán también santos 66. Pero a la manera como los extranjeros venían a Israel, unos para incorporarse a él, otros para sus negocios, sin contar los que venían con intención de avasallarle, de los cuales la Ley no habla, si no es en los capítulos que dedica a las sanciones divinas, así ahora — en los días gloriosos del reino de Dios — todas las naciones correrán a Jerusalén, trayendo sus tesoros para ofrecerlos a Yahvé y para enriquecer a su pueblo. Dice Isaías: "Llamarás a los pueblos que te son desconocidos, y pueblos que no te conocen correrán a ti por Yahvé, tu Dios, por el Santo de Israel, que te glorificará."67 Y con más vivos colores dice el mismo profeta en otra parte: "Tus puertas estarán siempre abiertas, no se cerrarán ni de día ni de noche, para traerte los bienes de las gentes con sus reyes por guías al frente, porque las naciones y los vecinos que no te sirvan a ti perecerán y serán exterminados."68 En 2:2ss tenemos otro oráculo, que también leemos en Miqueas: "Y correrán a él (al monte de la casa de Yahvé) todas las gentes, y vendrán muchedumbres de pueblos diciendo: Venid, subamos al monte de Yahvé, a la casa del Dios de Jacob, y El nos enseñará sus caminos e iremos por sus sendas, porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén la palabra de Yahvé."
Concluiremos con el salmo 87, que nos pinta a Jerusalén como la patria de todas las naciones:

"Su fundamento está sobre los altos montes;
ama Dios las puertas de Sión
más que todas las tiendas de Jacob.
Muy gloriosas cosas se han dicho de ti,
ciudad de Dios.
"Cantaré a Rahab (Egipto)
y a Babilonia entre los que me conocen;
la Filistea y Tiro con los etíopes,
éstos allí nacieron.
De Sión se dirá: Este y el otro allí han nacido,
y el Altísimo mismo es quien la fundó."
Escribirá Yahvé en el libro de los pueblos: Este nació allí.
Y cantarán saltando de júbilo:
"En ti están mis fuentes todas."

Entonces se cumplirá lo que dice San Pablo: que en Cristo no hay diferencia entre judío y gentil, porque todos son uno en Cristo 69.

1 Ex 20:12; 21:15; 17; Ex 20:8; 23:12. — 2 Cf. Ex 20:3-4; 34:17. — 3 Cf. Lev 7:15-18; 22:29-30. — 4 Lev 23:22; Dt 24:19-22. — 5 cf. A. Jaussen, Coutumes des Árabes au pays de Moab p.255. — 6 Ex 20:15. — 7 Ex 20:7; 16. — 8 Cf. Ex 23:1-8; Dt 16:19-20. — 9 Cf. Lev 19:34; Dt 10:19. — 10 Rom 13:9. — 11 Mekhilta, citado por A. Clamer, o.c., c.148. — 12 Mt 8:43. — 13 Lev 20:10. — 14 Cf. Ex 22:28-29; 23:16; Lev 23,10. — 15 Lev 17:10. — 16 Cf. Herodoto, III 8; Jer 9:25; A. Jaussen, o.c., p.94. — 17 Cf. 1 Re 18:28. — 18 Cf. Is 44,s; Ap 13:16. — 19 Cf. Is 19:3; Dt 18:3; 1 Sam 18:3. — 20 Cf. Prov 16:31; 20:29; Job 12:12; 29:8. — 21 Cf. A. Clamer, o.c., p.152. — 22 Cf. Ex 20:21; 23:9; Dt 10:19. — 23 Os 12:7; Am 8:5; Is 40:12. — 24 Prov. 11:1. — 25 Lev 19:173. — 26 Mt 5:43. — 27 Lc 10:29. — 28 Lev 24:22. — 29 Núm 35:15; Jos 20:9. — 30 Ex 12:19-48s; Núm 9:4. — 31 Lev 20:42. — 32 Lev 16:29. — 33 Núm 15:29; 19:40. — 34 Lev 18:26. — 35 Lev I7:12s. — 36 Dt 31:12. — 37 Dt 29:103; Jos 8:33. — 38 Ex 22:20; 23:9. — 39 Lev 19:33s. — 40 Dt 14:21. — 41 Ex 20:10; 23:12; Dt 5:14. — 42 Lev 25:35-37. — 43 Lev 25:44s. — 44 Lev 25:47s. — 45 Dt 10:16s. — 46 Lev 25:40. — 47 Lev 25:6. — 48 Ex 12:45. — 49 Lev 25:45. 50 Lev 25:47. — 51 Núm 35:15. — 52 Ex 12:43. — 53 Lev 22:25. — 54 Dt 14:21. — 55 Dt 17:15s. — 56 EX 34:15. — 57 Lev 25:47. — 58 Dt 23:20. — 59 Prov 5:93; Ecl 6:2. — 60 Dt 15:3. — 61 Lev 25:45. — 62 Jer 31:34; 33:8; 50:20. — 63 Jer 31:33. — 64 Is 48:2; 52:1. — 65 Is 35:8; 52:1. — 66 Is 35:8. — 67 Is 55:5. — 68 Is 60:11s. — 69 Gál 3:28.
20. Diversas Leyes Penales.
Este capítulo es una continuación del anterior, en cuanto se señalan las penas por las faltas indicadas en el anterior, o al menos se expresa su reprobación.
Reprobación del Culto a Moloc (1-5)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2 "Di a los hijos de Israel: Quienquiera que de entre los hijos de Israel, o de los extranjeros que habitan en Israel, ofrezca a Moloc un hijo suyo, será castigado con la muerte; el pueblo le lapidará 3 Yo me volveré contra ese hombre y le exterminaré de en medio de su pueblo por haber entregado a Moloc a uno de sus hijos, manchando mi santuario y profanando mi santo nombre. 4 Si el pueblo cerrase los ojos respecto de este hombre que ofreció a Moloc a uno de sus hijos, y no le diera muerte, 5 yo me volveré contra él y contra su parentela, y le exterminaré de en medio de su pueblo y a cuantos como él se prostituyan ante Moloc.

En 18:21 se prohibía el culto a Moloc bajo pena de muerte. Aquí se vuelve a concretar, diciendo que quien entregare su hijo a Moloc para ser sacrificado en su honor debe ser lapidado por el pueblo. Caso de que no se cumpla la sentencia, Dios mismo se encargará de dar muerte al culpable y a su familia. El culto a Moloc es llamado prostitución (ν.6) en el sentido de que es abandonar al verdadero Dios para irse tras los ídolos. En la literatura profética, este símil aparece muchas veces 1.
Consulta de Adivinos y Evocación de los Muertos (6).
6 Si alguno acudiera a los que evocan a los muertos y a los que adivinan, prostituyéndose ante ellos, yo me volveré contra él y le exterminaré de en medio de su pueblo.

Lo mismo que la idolatría, la consulta a los manes de los muertos es considerada como una prostitución, en cuanto que es una defección y un acto de desconfianza en Yahvé 2. Dios mismo se encargará de castigarle con la muerte. Pero no se impone la lapidación, como en el caso anterior, que se consideraba de mayor gravedad.
Invitación al Cumplimiento de las Leyes Divinas (7-8)
7 Santifícaos y sed santos, porque yo soy Yahvé, vuestro Dios. 8 Guardad mis leyes y practicadlas. Yo, Yahvé, que os santifica.

Se pone como base de la obligación a las leyes divinas la necesidad de ser santos, algo aparte de todos los pueblos. Israel, como pueblo elegido, tiene que vivir en una atmósfera superior de santidad ritual y moral, pues por su elección tiene relaciones especiales con el que es santo por excelencia.
Maldición Contra los Padres (9)
9 Quien maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte; caiga su sangre sobre él.

La pena de muerte es el castigo merecido para el que se haya atrevido a lanzar maldiciones contra su progenitor 3. Jesucristo cita este texto para desenmascarar la hipocresía de los fariseos 4. En el código de Hammurabi se cortaban las manos al que se atreviera a levantar la mano contra sus padres 5.
Contra el Adulterio (10).
10 Si adultera un hombre con la mujer de su prójimo, hombre y mujer adúlteros serán castigados con la muerte.

El mismo castigo capital para los adúlteros 6. El código de Hammurabi imponía la misma pena en los términos siguientes: "Si la esposa de un hombre es sorprendida en el lecho con otro hombre, se los liará y echará al agua; pero, si el marido perdona la vida de su esposa, el rey se la perdonará a su servidor."7 En las leyes asirias se ordena algo parecido 8.
Contra los Pecados de Incesto y de Bestialidad (11-21)
11 Si uno se acuesta con la mujer de su padre, descubriendo así la desnudez de su padre, los dos serán castigados con la muerte; caiga sobre ellos su sangre. 12 Si uno se acuesta con su nuera, ambos serán castigados con la muerte; han cometido un crimen vergonzoso; caiga su sangre sobre ellos. 13 Si uno se acuesta con otro como se hace con una mujer, ambos hacen cosa abominable, y serán castigados con la muerte. Caiga su sangre sobre ellos. 14 Si uno toma por mujeres la hija y la madre, es un crimen abominable; serán quemados él y ellas, para que no se dé entre vosotros crimen semejante. 15 El que tenga comercio con una bestia será castigado con la muerte, y la bestia la mataréis. 16 Si una mujer se acerca a una bestia, prostituyéndose ante ella, matarás a la mujer y a la bestia; ambas serán muertas; caiga sobre ellas su sangre. 17 Si uno toma a su hermana, hija de su padre o de su madre, viendo él la desnudez de ella, y ella la desnudez de él, es un crimen, y los dos serán borrados de su pueblo a la vista de los hijos de su pueblo; él ha descubierto la desnudez de su hermana; lleve sobre sí su iniquidad. 18 Si uno se acuesta con mujer mientras ésta tiene el flujo menstrual y descubre su desnudez su flujo, y ella descubre el flujo de su sangre, serán ambos borrados de en medio de su pueblo. 19 No descubras la desnudez de la hermana de tu madre ni la de la hermana de tu padre, porque es descubrir tu propia carne. Llevarán sobre sí su iniquidad. 20 Si uno se acuesta con su tía, descubre la desnudez de su tía. Llevarán sobre sí la iniquidad; no tendrán hijos. 21 Si uno toma mujer de su hermano, es una inmundicia. Descubrió la desnudez de su hermano. No tendrán hijos.

Es el caso de incesto que hemos visto en Lev 18:8. En el código de Hammurabi se expresa en estos términos: "Si un hombre es sorprendido en el seno de la que le ha educado, y que ha tenido hijos (de su padre), este hombre será arrancado de la casa paterna"9. La pena de muerte se impone al que tuviera relaciones con la nuera (v.12)10. En el código de Hammurabi: "Si un hombre ha elegido una esposa para su hijo, y si éste la ha conocido, si el padre es sorprendido acostado en su seno, se liará a este hombre y se le echará al agua."11 El pecado de sodomía es castigado con la pena de muerte a los dos culpables (ν.13)12. El caso del que tomare por esposas a madre e hija es considerado como un mayor pecado, ya que se impone la pena del fuego, que muy raramente se inflige en la legislación mosaica 13. Para el caso de bestialidad se impone la pena de muerte 14. La bestia debe también ser matada (v.15-16). El incesto con hermana o medio hermana es castigado con la pena de muerte a ambos (v.17)15. Bajo la misma pena de "ser borrados de en medio del pueblo" se incluyen los que tengan relaciones sexuales cuando la mujer está en estado de impureza (v.18)16. La expresión "ser borrado de en medio del pueblo" puede tener el sentido extremo de ser matado o excomulgado de la sociedad israelita. Para el que tenga relaciones con su tía (v.19) se dice que llevará "su iniquidad," sin concretar más. Dios se reserva el castigo merecido por esa iniquidad 17. El caso del v.20 parece se refiere a la tía por alianza, es decir, la mujer de su tío carnal. El castigo para el que tenga relaciones con ella se limita a que Dios no les concederá hijos, lo que en el Antiguo Testamento se consideraba como una maldición 18. La misma pena recaerá sobre el que tenga relaciones con su cuñada (v.21). No se alude aquí para nada al caso de levirato19.
Conclusión Exhortatoria (22-26)
22 Guardad todas mis leyes y todos mis mandamientos y ponedlos por obra, para que no os vomite la tierra adonde os llevo. 23 No imitéis las costumbres de las gentes que yo voy a arrojar de delante de vosotros; ellos hacían estas maldades, y yo los aborrecí. 24 Yo os he dicho: vosotros poseeréis esa tierra, yo os la daré en posesión; es una tierra que mana leche y miel. Yo, Yahvé, vuestro Dios, que os he separado de las gentes. 25 Distinguid entre animales puros e impuros, entre aves puras e impuras, y no os hagáis abominables por los animales, por las aves ni por cuanto repta sobre la tierra, que yo os he enseñado a tener por impuro. 26 Sed santos para mí, porque yo, Yahvé, soy santo, y os he separado de las gentes para que seáis míos.

La conclusión parenética es similar a la de 18:24-30. Se exhorta al cumplimiento de las anteriores leyes y se insiste en la distinción entre animales puros e impuros como algo muy fundamental para conservar la santidad del pueblo ante Yahvé, santo, que los ha elegido como porción selecta.
Contra la Brujería (27)
27 Todo hombre o mujer que evoque a los muertos y se dé a la adivinación será muerto, lapidado; caiga sobre ellos su sangre."

De nuevo, como en el v.6, se insiste en la pena merecida de los adivinos y nigromantes, porque la práctica de la brujería estaba muy extendida, y era una especie de culto idolátrico y, por tanto, abominable ante el celoso Yahvé. La pena por tal pecado es la lapidación.

1 Os 1:2; 4:12-14. — 2 Cf. Lev 19:31. — 3 Cf. Ex 21:17. — 4 Cf. Mt 15:4. — 5 Art.198. — 6 Cf. Lev 18:20; Dt 22:22. — 7 Art.129. — 8 Art.13 y 15. — 9 Art 188. 10 Cf. Lev 18:15. — 11 Art.155. — 12 Cf. Lev 18:22. — 13 Cf. Lev 21:9; Gén 38:24; Jos 7:25. — 14 Cf. Ex 22:18. — 15 Cf. Lev 18:9; 11. — 16 Lev 18:19. — 17 Lev 18:13. — 18 Sal 127. — 19 Cf. Lev 18:16.
21. Pureza Ritual de los Sacerdotes
Los c.21-25 constituyen una nueva sección lógica, pues se trata de lo relativo al culto: a) santidad de los sacerdotes (c.21); d) santidad de los sacrificios (0.22); c) días de fiesta (0.23); e) lámparas y panes de la proposición (24:1-9); e) contra la blasfemia (24:10-23); f) año sabático y de jubileo (c.25).
En los capítulos anteriores se ha tratado de la pureza ritual y moral del pueblo en general, porque debe ser santo. En el caso de los sacerdotes, esto debe destacarse mucho más. Siendo Yahvé santo, los sacerdotes, "que se acercan a Yahvé" y viven en su santuario, han de guardar una mayor santidad, como corresponde a su estado. Además es preciso que gocen ante el pueblo de la estimación que corresponde a lo sagrado de su ministerio. Esto tiene mayor aplicación al sumo sacerdote. De aquí las normas de santidad a que deben estar sometidos. Por ello no es de admirar que Moisés, al poner las bases de la teocracia hebraica, haya puesto un valladar ritual para preservar la santidad de los que habían de ser la base espiritual de la nueva sociedad israelita. No obstante, la legislación ha sido retocada, adaptada y completada a través de los siglos.
Reglas de Pureza para los Sacerdotes en General (1-9)
1 Yahvé dijo a Moisés: "Habla a los sacerdotes hijos de Aarón y diles 2 que ninguno se contamine por un muerto de los de su pueblo, a no ser por próximo consanguíneo, por su madre, por su padre, por su hijo, por su hija, por su hermano, 3por su hermana virgen que viva con él y no se hubiere casado; por ésa puede contaminarse. 4 Pero no por sus otros parientes, profanándose 1. 5 No se raerán la cabeza ni los lados de la barba, ni se harán incisiones en la carne. 6 Serán santos para su Dios y no profanarán su nombre, pues son ellos los que ofrecen las combustiones de Yahvé, pan de su Dios, y han de ser santos. 7 No tomarán mujer prostituida o deshonrada, ni desposada, ni mujer repudiada por su marido, porque el sacerdote está consagrado a su Dios. 8 Por santo le tendrás, pues él ofrece el pan de tu Dios, y será santo para ti, porque santo soy yo, Yahvé, que lo santifico. 9 Si la hija de un sacerdote se profana prostituyéndose, profana a su padre y será quemada en el fuego.

Hemos visto cómo el contacto con cadáveres de animales y de personas causa impureza legal 2. Los sacerdotes, por sus funciones especiales, que deben estar limpias de toda mácula, deben abstenerse de tocar cadáveres, asistir a entierros o funerales 3. Únicamente se les permitían estos actos cuando se tratara de sus más próximos parientes: padres, hermanos e hijos. De la esposa no dice nada 4. La hija que aún no se ha casado forma parte de la casa del sacerdote, y, por tanto, se le permite a éste hacer actos de duelo por ella y tocar su cadáver. Si se casa, ya pertenece a otra casa, y, por tanto, como extraña, se ha de evitar su contacto (v.3). Debe abstenerse de ciertas prácticas de duelo que incluían creencias supersticiosas, como raerse el pelo, y cortarse la barba por los lados, y hacerse incisiones en la carne (v.5)5. Por el hecho de que presentan a Dios su pan en los sacrificios, tienen que mantenerse santos 6. Por esta misma razón de santidad, debían abstenerse de tomar mujeres deshonradas por la prostitución, el repudio (v.7)7. El v.8 parece que interrumpe el sentido del contexto, y tiene los avisos de glosa, con el fin de encarecer la veneración por los sacerdotes ante el pueblo. En el v.9 se dice que la hija del sacerdote que se prostituya debe ser quemada, pues deshonra a su padre 8.
Reglas de Pureza Para el Sumo Sacerdote (10-15)
10 El sumo sacerdote, de entre sus hermanos, sobre cuya cabeza se derramó el óleo de la unción, a quien se le llenó la mano para vestirse las vestiduras sagradas, no desnudará su cabeza, no rasgará su vestido, 11 ni se acercará a ningún muerto, ni se contaminará ni por su padre ni por su madre. 12 No se saldrá del santuario, ni profanará el santuario de su Dios, pues el óleo de la unción de su Dios es corona suya. Yo, Yahvé. 13 Tomará virgen por mujer, 14 no viuda, ni repudiada, ni desflorada, ni prostituida. Tomará una virgen de las de su pueblo, 15 y no deshonrará su descendencia en medio de su pueblo, porque yo soy Yahvé, quien le santifico."

Las exigencias de pureza para el sumo sacerdote son mayores, en consonancia con su alta dignidad. No debe descubrir su cabeza ungida, dejando los cabellos en desorden 9, y puesto que sus vestidos son sagrados, no debe desgarrarlos. Quiere el legislador que se abstengan de estas manifestaciones de duelo, que probablemente en el pueblo en su origen tenían sentido supersticioso. El cortarse los cabellos en señal de duelo era usual entre babilonios y árabes, y parece que se dedicaba la cabellera a la divinidad 10. No se permite al sumo sacerdote tocar los cadáveres de su padre y de su madre (v.11). No podía casarse con viuda, ni repudiada, ni prostituta. Tenía que ser virgen la que tomara por esposa; con ello se quiere rodear de más estimación su persona ante el pueblo (v.18). Los simples sacerdotes podían casarse con viudas.
Impedimentos Físicos para el Sacerdocio (16-24)
16 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 17 "Habla a Aarón y dile: Ninguno de tu estirpe, según sus generaciones, que tenga una deformidad corporal, se acercará a ofrecer el pan de su Dios. 18 Ningún deforme se acercará, ni ciego, ni cojo, ni mutilado, ni monstruoso, 19 ni quebrado de pie o mano, 20 ni jorobado, ni enano, ni bisojo, ni sarnoso, ni tinoso, ni hermoso. 21 Ninguno de la estirpe de Aarón que tenga una deformidad corporal se acercará para ofrecer las combustiones de Yahvé; es defectuoso, no se acercará a ofrecer el pan de su Dios; 22 podrá comer el pan de su Dios, lo santísimo y lo santo, 23 mas no entrar detrás del velo ni acercarse al altar, porque tiene defecto y no debe contaminar mi santuario. Yo, Yahvé, que los santifico." 24 Así habló Moisés a Aarón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel.

Para salvaguardar la estimación del sacerdote se excluyen para tal dignidad todos los deformes, que pueden ser menos apreciados por el pueblo en razón de su deformidad. Entre los babilonios se exigían también ciertas cualidades corporales para poder ser adivino, sacerdote o baru11. Sin embargo, aunque por los defectos corporales están excluidos los sacerdotes de sus funciones sacerdotales, tienen derecho a participar de los sacrificios como medio de subsistencia: "Podrá comer del pan de su Dios," es decir, de las ofrendas y sacrificios, que son santas.

1 Este verso es sumamente oscuro en el original. El TM: "no se contaminará el jefe de su pueblo." Los LXX: "no se contaminará un solo instante en su pueblo." Vg: "sed nec in principe populi sui contaminabitur.” Β ib. de Jér.: "el marido no se haría impuro por los suyos, se contaminaría." Nuestra versión parece un complemento del verso anterior, donde se habla de la hija del sacerdote. — 2 Cf. Lev 11. — 3 Cf. Núm 19:11; 14. — 4 Cf. Ez 24:15-19. — 5 Cf. Lev 19:27-28. — 6 Cf. Levs 3:1; 16. — 7 Ez 44:22. — 8 Cf. Lev 19:29 — 9 Cf. Lev 10:6. — 10 Cf. M. J. Lagrange, Eludes sur les religions sémitiques p.277-278. — 11 Dhorme, La religión assyro-babylonienne p.292.
22. Los Sacerdotes
Los que Pueden Comer las Cosas Santas (1-15)
1 Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 2 "Habla a Aarón y a sus hijos para que respeten las cosas santas que me consagran los hijos de Israel, y no profanen mi santo nombre. Yo, Yahvé. 3 Diles: Cualquiera de vuestra estirpe de vuestras generaciones que tenga sobre sí alguna impureza, guárdese de acercarse a las cosas santas que los hijos de Israel ofrecen a Yahvé; si lo hiciere, será borrado de ante mí. Yo, Yahvé. 4 El que de la estirpe de Aarón tuviere lepra o flujo, no comerá de las cosas santas hasta no quedar puro. 5 Lo mismo el que haya tocado a un inmundo manchado por el contacto de un cadáver, o que haya derramado el semen, o que haya tocado un reptil que le contaminó, o que esté contaminado por haber tocado a un impuro que le transmitió su impureza, cualquiera que ésta sea. 6 Quien tocare algo de eso será impuro hasta la tarde, y no comerá cosa santa; se bañará en agua, 7 y después de la puesta del sol será puro, y podrá comer cosas santas, pues son su comida. 8 No comerá de animal mortecino ni desgarrado, manchándose con ello. Yo, Yahvé. 9 Que guarden todos mis mandamientos, no sea que por algo de esto incurran en pecado y mueran por haber profanado las cosas santas. Yo, Yahvé, que los santifico. 10 Ningún extraño comerá las cosas santas, ni el que habite en la casa del sacerdote ni el mercenario las comerán; 11 pero el esclavo comprado a precio por el sacerdote y el nacido en su casa podrán comerlas, pues son su alimento. 12 La hija de un sacerdote casada con un extraño no podrá comer de las cosas santas; 13 pero, si enviudare o fuese repudiada sin tener hijos y vuelve a la casa de su padre, como estaba en ella en su juventud, podrá comer de lo que come su padre; mas ningún extraño lo comerá. 14 Quien por inadvertencia comiere una cosa santa, la restituirá al sacerdote con un quinto de más. 15 No profanen los sacerdotes las cosas santas de los hijos de Israel, lo reservado a Yahvé, 16 y se carguen la fealdad del delito cuando coman las cosas santas. Yo, Yahvé, que los santifico."

Es un principio de sentido natural que quien sirve al altar, del altar ha de vivirl. En los tiempos del Antiguo Testamento, el sacerdote no vivía solo; tenía su familia, que dependía de él. Por otra parte, las cosas que el sacerdote recibe del altar son santas, pues participan de la santidad del altar 2, y es preciso respetar su santidad. De aquí las normas establecidas en este capítulo. Primeramente no se acercará a la mesa en que se sirven las cosas santas ninguno que haya contraído impureza por las muchas vías por donde ésta se puede contraer (v.3-9), si antes no se purifica. Estas cosas santas, a las que tenían acceso sólo los sacerdotes en determinadas circunstancias de pureza legal, son, además de los dones dados directamente a los sacerdotes, las partes de las víctimas en los sacrificios pacíficos y expiatorios, que no se consumían sobre el altar. Estas eran llamadas santísimas. Entre las cosas que impiden al sacerdote participar de ellas están la lepra 3, la gonorrea 4, el contacto con una persona que ha tocado un cadáver 5, contacto directo con el cadáver, el flujo seminal 6, el contacto con animales reptantes 7. En los primeros casos debe purificarse con especiales ritos 8, y en los restantes basta con que se reserve hasta la tarde y se bañe. También se le prohíbe al sacerdote comer mortecino o desgarrado (v.8), es decir, de un animal que ha muerto en el campo por las fieras 9. Los extraños a la familia del sacerdote no pueden participar de estas cosas santas, aunque sea un huésped o un jornalero (v.10); a éstos no se les admitía tampoco al banquete pascual 10. Sin embargo, al esclavo comprado o nacido en casa se le permite comer las cosas santas. Está vinculado a la familia de un modo más definitivo, y, según la legislación, era circuncidado y admitido al rito pascual 11. La hija del sacerdote casada no podrá comer de las cosas santas mientras forme hogar aparte. Sólo cuando, viuda o repudiada, vuelva a vivir con su padre tiene derecho a participar de las cosas santas (v.18). Se mantiene, pues, siempre el principio de que el que sea extraño a la familia no puede comer las cosas santas, privativas de la familia sacerdotal. Caso de que, por error, alguno comiera cosas santas sin tener derecho a ellas, debe restituir lo equivalente y un quinto más. En 5:15-16 se dice que además debe ofrecer un sacrificio de reparación; lo que prueba que nos hallamos ante diferentes codificaciones legislativas paralelas que han quedado en el Levítico. Por fin, el legislador encarece a los sacerdotes que vigilen por el cumplimiento de estas leyes (v.15). Sancta sanctis, las cosas santas son para los santos o puros, según el antiguo principio de santidad. Los sacerdotes deben vigilar para que no se profanen las cosas santas, comiendo de ellas quienes no están autorizados para ello. En ese caso se hacen reos de la "fealdad del delito" de los infractores (v.16). Otra interpretación es suponer que los sacerdotes con su negligencia son culpables de que el pueblo ignorante se cargue con pecados involuntariamente ante Dios. En el nuevo orden de la ley evangélica, quienes indignamente reciban los sacramentos llamados de vivos — confirmación, comunión, orden y matrimonio — cometen sacrilegio, y estos sacramentos, lejos de dar la vida, causan la muerte.
Cualidades de las Víctimas de los Sacrificios (17-25)
17 Yahvé habló a Moisés diciendo: 18 "Habla a Aarón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: Quienquiera de la casa de Israel o de los extranjeros que presente su ofrenda, sea en cumplimiento de un voto, sea como ofrenda voluntaria, si lo que ofrece a Yahvé es holocausto, 19 para que sea aceptable, la víctima ha de ser sin defecto de entre los bueyes, las ovejas o las cabras. 20 No ofreceréis nada defectuoso, pues no sería aceptable. 21 Cuando uno ofrezca a Yahvé ganado mayor o ganado menor en sacrificio pacífico, sea para cumplir un voto, sea como ofrenda voluntaria, la víctima, para ser aceptable, ha de ser perfecta, sin defecto. 22 Un animal ciego, cojo o mutilado, ulcerado, sarnoso o tinoso no se lo ofreceréis a Yahvé, ni quemaréis nada de él en el altar a Yahvé. 23 Podrás inmolar como ofrenda voluntaria un buey o una oveja que tenga un miembro demasiado largo o demasiado corto, pero esa víctima no sería aceptable para el cumplimiento de un voto. 24 No ofreceréis a Yahvé un animal que tenga los testículos aplastados, hundidos, cortados o arrancados; no lo ofreceréis a Yahvé; eso no lo haréis nunca en vuestra tierra. 25 Ni de la mano de un extranjero recibiréis tales víctimas para ofrecerlas como alimento de vuestro Dios, pues están corrompidas y manchadas y no serían aceptables."

El profeta Malaquías echaba en cara a los sacerdotes el poco aprecio que hacían de la mesa del Señor, pues le ofrecían víctimas defectuosas. Y les decía irónicamente: "Id al gobernador con esas víctimas y ved si las acepta."12 Sin duda que las tomaría como una ofensa. Por ello, la ley levítica determina que las víctimas que se han de ofrecer a Yahvé han de ser sin defecto (v. 17-23). Se trata sólo de víctimas para el sacrificio de holocausto o pacifico, pero no de las ofrecidas por el pecado o delito. Para el holocausto, la víctima debía ser macho sin defecto, escogida entre el ganado vacuno, ovino y caprino 13. Lo mismo para las ofrendas voluntarias o de un voto. Para los sacrificios pacíficos, la víctima podía ser hembra 14. La víctima no debía ser ciega, coja, mutilada, ulcerada, tinosa y sarnosa (v.22). En las ofrendas voluntarias se permite que sean algo deformes, con unos miembros más largos que otros (v.23). Tampoco es admitida una víctima castrada del modo que sea (v.24). La frase eso no lo haréis nunca en vuestra tierra (v.24b) ha sido entendida en la tradición judía como prohibición de toda castración de los animales 15. Y así, al prohibir que se reciban víctimas de los extranjeros, parece insinuarse que es porque estaban mutiladas (v.25), aunque la prohibición puede tener por razón exclusiva la de la proveniencia de un extranjero, lo que la hacía impura e indigna del Dios de Israel.
Otras Prescripciones Relativas a las Víctimas (26-30)
26 Yahvé dijo a Moisés: 27 "Al nacer un becerro, un cordero o un cabrito, quedarán siete días a la ubre de la madre; a partir del día octavo serán en adelante agradables para ser ofrecidos a Yahvé en sacrificio por el fuego; 28 sea buey o cordero, no inmoléis en el mismo día el animal y su cría. 29 Cuando ofrezcáis a Yahvé un sacrificio de acción de gracias, lo ofreceréis de manera que sea aceptable; 30 la víctima será comida el día mismo, sin dejar nada para el día siguiente. Yo, Yahvé."

Los recentales sólo se admiten como víctimas después de siete días a partir de su nacimiento. Como antes no son aptos para alimento del hombre, así son impropios para alimento de Dios. 16 Entre los romanos, el puerco sólo era aceptable para el sacrificio a los cinco días de su nacimiento; el cordero, al octavo, y el ternero, al trigésimo 17.
Se prohíbe inmolar el mismo día la madre y su cría (v.28). La tradición judía lo ha explicado siempre como una concesión al sentimentalismo, pues es demasiado duro matar el mismo día a la madre y a la cría. Hoy día muchos autores creen que en la prohibición hay una medida contra ciertas supersticiones 18.
Conclusión (31-33)
31Guardad mis mandamientos y ponedlos por obra; yo, Yahvé. 32 No profanéis mi santo nombre; sea yo santificado en medio de los hijos de Israel. Yo, Yahvé, que os santifico, 33 y os he sacado de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, Yahvé."

Es la conclusión de los c.21-22. La amonestación está dirigida a todos los hijos de Israel para que guarden sus mandamientos, y no sólo a los sacerdotes. La razón de ello es su santificación. Yahvé los ha escogido entre las naciones y quiere que correspondan a su vocación; por eso no quiere que "profanen su nombre" o buena fama entre los gentiles, traspasando sus mandatos. Es así como es santificado Yahvé en medio de su pueblo. Y, por fin, hace una llamada a la liberación milagrosa de Egipto, para que sean agradecidos a su providencia especialísima.

1 Cf. 1 Cor 9:13. — 2 Cf. Mt 23:19. — 3 Cf. Lev 13. — 4 Lev 15:2. — 5 Núm 19:11-19. — 6 Lev 15:16; 18. — 7 Lev 11:29-31 — 8 Lev 14 y 15. — 9 Cf. Ex 22:31; Lev 17:15-16; Dt 14:21. — 10 Ex 12:45. — 11 Cf. Gén 17:23; Ex 12:44 — 12 Mal 1:8. — 13 Cf. Lev 1:3; 10. — 14 Cf. Lev 3:1. — 15 Fl. Josefo, Ant. Jud. IV 8,40. — 16 Cf. Ex 22:30. — 17 Plinio, Hist. Nat. VIII 51. — 18 Véase comen, a Ex 23:19, donde se cita un paralelo en los textos de Ras Samra sobre la prohibición de cocer al cabrito en la leche de su madre
23. Las Solemnidades Religiosas.
En Ex 23:145 y 34:183 se enumeran las tres fiestas de Israel, las cuales implicaban todas una peregrinación a algún lugar consagrado a Yahvé. Los fieles no debían presentarse con las manos vacías ante el Señor, pero no se prescribía en concreto lo que habían de ofrecer, quedando a la voluntad de los oferentes. En Dt 16:1 se vuelve a hablar de las mismas solemnidades más ampliamente. En este c.23 se ve que el número de las fiestas ha crecido, y el legislador concreta la forma en que se han de celebrar. Serán días santos, en que no se podrá trabajar, y se ofrecerán a Yahvé diversos sacrificios, que se determinan. La lista de este capítulo parece como un calendario litúrgico popular 1.
El Sábado (1-4)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: Estas son las solemnidades, asambleas santas, que convocaréis. 3 Seis días trabajaréis, pero el séptimo, que es sábado, es santo, día de descanso y de santa asamblea. No haréis en él trabajo alguno. Es el descanso consagrado a Yahvé dondequiera que habitéis. 4 Estas son las fiestas de Yahvé, las asambleas santas que convocaréis a su tiempo.

A la cabeza de todas las fiestas religiosas está el descanso sabático 2. Se prohiben todas las labores agrícolas y aun las domésticas, como preparar alimentos. Además debía haber una asamblea del pueblo.
La Pascua (5-8)
5 El mes primero, el día catorce del mes, entre dos luces, es la pascua de Yahvé. 6 El quince del mes es la fiesta de los ázimos de Yahvé. Durante siete días comeréis pan sin levadura. 7 El primer día convocaréis asamblea santa, y no haréis ningún trabajo servil. 8 Ofreceréis a Yahvé por siete días consecutivos sacrificios por el fuego. El séptimo día convocaréis asamblea santa y no haréis en él ningún trabajo servil."

El v.4 es una nueva introducción a las solemnidades que va a enumerar, que son: Pascua, Pentecostés, neomenia del mes séptimo, fiesta de la Expiación y fiesta de los Tabernáculos.
El catorce del primer mes, Nisán (antes llamado de Abib o de las espigas), entre dos luces, debía tener lugar la fiesta de la Pascua.
Al día siguiente, y durante siete días, era la fiesta de los Ázimos, porque se comía el pan sin levadura 3. Aquí la Pascua es mencionada como una preparación para la fiesta de los Ázimos. Y se prescriben dos asambleas o reuniones del pueblo el día primero y el séptimo 4. Lo esencial de estas asambleas eran los sacrificios y el banquete sagrado que seguía a ellos.
Ofrenda de Primicias (9-14)
9 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 10 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os daré y hagáis en ella la recolección, llevaréis al sacerdote una gavilla de espigas, primicias de vuestra recolección; u y él agitará la gavilla ante Yahvé para que os sea propicio; el sacerdote la agitará al día siguiente al sábado, 12 y el día que ofrezcáis la gavilla, sacrificaréis en holocausto a Yahvé un cordero primal sin defecto, 13 acompañaréis la oblación de dos décimas de flor de harina, como ofrenda de combustión de olor suave a Yahvé; la libación será de vino, un cuarto de "hin." 14 No comeréis ni pan, ni trigo tostado, ni espigas frescas de lo nuevo hasta el día en que llevéis la ofrenda a vuestro Dios. Es ley perpetua para vuestros descendientes dondequiera que habitéis.

No se fija la fecha de la fiesta de las Primicias, que señala el principio oficial de la siega, antes de la cual no se pueden comer los frutos de aquel año; pero sin duda que está relacionada con la Pascua. Por esta fecha, en el valle del Jordán ya las mieses están maduras para la siega 5. Es de notar la prohibición de comer de la mies antes de haber hecho la oblación de las primicias a Dios. La expresión "dondequiera que estuviereis" (v.14), lo mismo que la del versículo 3, "dondequiera que habitéis," parecen suponer que el pueblo mora ya fuera de la patria, sea en el cautiverio o en la diáspora. La razón de la ofrenda de estas primicias está en la necesidad de ofrecer homenaje a Dios, agradeciendo sus dones y ofreciéndole lo primero de ellos, como había que ofrecer los primogénitos de los animales. Era un modo de consagrar la nueva cosecha al Creador. Entre los egipcios, griegos y romanos se hacía algo parecido; parece que existe una práctica similar, con el sentido de reservar algo a los dioses, de forma que así pueden los hombres utilizar para su uso profano los frutos de la tierra, que de suyo pertenece a la divinidad 6. Se ha querido relacionar este rito con un mito agrario que aparece en los textos de Ras Samra 7. Con todo, sabemos que en el fondo de estas leyes hay costumbres ancestrales, y estas fiestas en Israel tienen un origen agrario. Sabemos que, cuando se echaba la hoz en la mies 8 por primera vez en el año, se cumplían especiales ritos solemnes. La primera espiga era triturada en el patio del templo, y parte de ella se quemaba sobre el altar, y el resto se daba a los sacerdotes 9. La agitación de la primera gavilla ante Yahvé tenía lugar "el día siguiente al sábado" (v.11), que es entendido o bien el 16 de Nisán, considerando como sábado o día de descanso el 15 de Nisán, o bien el sábado natural que seguía al 14 de Nisán. Y a partir de él se computaban las siete semanas hasta Pentecostés 10. La ofrenda de la gavilla debía ser acompañada del sacrificio de un cordero primal y de dos décimas de efá de flor de harina (unos 7 kilos) y un cuarto de hin de vino (litro y medio aproximadamente).
Pentecostés (15-22)
15 A partir del día siguiente al sábado, del día en que traigáis la gavilla de espigas, contaréis siete semanas completas. 16 Contados así cincuenta días hasta el día siguiente del séptimo sábado, ofreceréis a Yahvé una nueva oblación. 17 Llevaréis de vuestra casa, para agitarlos, dos panes hechos con dos décimas de flor de harina y cocidos con levadura. Son las primicias de Yahvé. 18 Con estos panes ofreceréis en holocausto a Yahvé siete corderos primales sin defecto, un novillo y dos carneros, acompañando la ofrenda y la libación, en sacrificio de combustión de suave olor a Yahvé. 19 Inmolaréis también un macho cabrío en sacrificio por el pecado y dos corderos primales en sacrificio pacífico. 20 El sacerdote los mecerá con los panes de las primicias, en ofrenda mecida ante Yahvé; y los panes, lo mismo que los dos corderos consagrados a Yahvé, serán para el sacerdote. 21 Ese mismo día convocaréis asamblea santa, y no haréis en él ningún trabajo servil. Es ley perpetua para vuestros descendientes dondequiera que habitéis. 22 Cuando hagáis la recolección en vuestra tierra, no segarás hasta el límite extremo del campo ni recogerás lo que queda para espigar; lo dejarás para el pobre y el extranjero. Yo, Yahvé, vuestro Dios.

La fiesta de Pentecostés, con la ofrenda de los primeros panes, señala el fin oficial de la siega, como la de las espigas el comienzo de la misma. Es llamada entre los judíos de origen griego Pentecostés, porque esta fiesta tenía lugar a los cincuenta días de haber presentado el ramillete de espigas de cebada durante la fiesta de los Ácimos. Es llamada también la fiesta de la recolección, de las primicias 11, de las semanas12. En época tardía se llamó asereth (asamblea solemne)13, traducido por los LXX clausura, porque cerraba el ciclo de la recolección, comenzado en Pascua. Tenía, pues, un marcado carácter agrícola, y su finalidad era dar gracias por la cosecha recibida. En épocas tardías del judaismo se la relacionó con la promulgación de la Ley en el Sinaí. La ofrenda específica eran dos panes con levadura (v.17). Por ello esos panes no deben ser consumidos en el altar, y son destinados a los sacerdotes, lo mismo que los dos corderos del sacrificio pacífico que tenía lugar en dicha ocasión. Se ofrecían en holocausto siete corderos, un novillo, dos carneros, con la correspondiente libación, y después un macho cabrío en sacrificio expiatorio por el pecado. Todas estas víctimas representaban el homenaje de adoración, el arrepentimiento por los pecados y la acción de gracias por parte del pueblo. Los dos panes y los corderos destinados al sacrificio pacífico eran balanceados ante Yahvé (v.20) y después entregados a los sacerdotes para ser consumidos por éstos en banquete sagrado juntamente con los levitas y demás asociados a su familia. En ese día había "asamblea santa" y estaba prohibido todo trabajo servil (v.21). El versículo 22 parece una adición, pues no se refiere al ritual de la fiesta, sino que es un llamamiento al sentido humanitario en favor de los pobres y extranjeros, en favor de los cuales deben dejar los extremos de sus campos sin recolectar 14.
La Fiesta de las Trompetas (23-25)
23 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 24 "Habla a los hijos de Israel y diles: Al séptimo mes, el día primero del mes tendréis fiesta solemne, anunciada a son de trompeta, asamblea santa. 25 No haréis en él ningún trabajo servil y ofreceréis a Yahvé sacrificios de combustión.

La fiesta de las trompetas, o del año nuevo, debe de tener un origen babilónico, si bien con diferente espíritu religioso. En este día, primero del mes séptimo, se reunía en el Esaguil, o templo de Babilonia, el consejo de los dioses para fijar los destinos del mundo durante el año que empezaba, y se hacían sacrificios a fin de obtener un año feliz para la sociedad y su imperio. Naturalmente que en Israel el monoteísmo era incompatible con esta concepción politeísta y antropomórfica, pero se ofrecían sacrificios a Yahvé para que les concediese un año próspero y feliz.
Todos los meses, cuando aparecía la nueva luna, se hacían sacrificios especiales, que eran anunciados a son de trompeta 15, pero de modo especial al comenzar el séptimo mes; por eso se llamaba esta fiesta de las trompetas16. En este mes (tisri) tenían lugar el día de la expiación y la fiesta de los Tabernáculos, y señalaba el comienzo del año según el cómputo babilónico. El ceremonial de esta fiesta de las trompetas está concretado en Núm 29:1-6. Aquí sólo se dice que es día de asamblea santa, y, por tanto, día en que se ha de omitir todo trabajo.
Fiesta de la Expiación (26-32)
26 Yahvé habló así a Moisés: 27 "El día décimo del séptimo mes es el día de la expiación; tendréis asamblea santa, os mortificaréis, y ofreceréis a Yahvé sacrificios de combustión. 28 No haréis en ese día ningún trabajo servil, porque es día de expiación y se ha de hacer la expiación por vosotros ante Yahvé, vuestro Dios. 29 Todo el que en ese día no se afligiere, será borrado de en medio de su pueblo; 30 y todo el que en ese día haga un trabajo cualquiera, yo le exterminaré de en medio de su pueblo. 31 No haréis trabajo alguno. Es ley perpetua para vuestros descendientes dondequiera que habitéis. 32 Será para vosotros sábado, día de reposo, de ofrenda mecida, y os afligiréis; el noveno día del mes, desde la tarde hasta la tarde siguiente, guardaréis vuestro sábado."

Esta fiesta tiene un carácter de duelo y de penitencia 17, y aquí se recuerdan las obligaciones de cesar de todo trabajo y de ayunar 18 y se anuncian grandes castigos para los transgresores, determinando bien el día de ayuno y de descanso: desde la tarde del día noveno del séptimo mes hasta la del día siguiente. El ayuno de la fiesta quedó como lo más característico de esta solemnidad 19. El rito de la expiación se celebraba en el santuario, pero todos los israelitas y los que moraban en medio de Israel debían asociarse a lo que en el santuario se realizaba por medio del ayuno y el descanso sabático.
La Fiesta de los Tabernáculos (33-44)
33 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 34 "Habla a los hijos de Israel y diles: El día quince de este séptimo mes es la fiesta de los Tabernáculos, durante siete días, en honor de Yahvé. 35 El día primero, asamblea santa; no haréis en él ningún trabajo servil. 36 Durante siete días ofreceréis a Yahvé sacrificios de combustión. El día octavo, asamblea santa, y ofreceréis a Yahvé sacrificios de combustión. Es asamblea santa; no haréis en él ningún trabajo servil. 37 Estas son las fiestas de Yahvé que convocaréis para tener en ellas asamblea santa y ofrecer a Yahvé sacrificios de combustión, holocaustos y oblaciones, víctimas y libaciones, cada día lo que corresponda, 38 además de los sábados de Yahvé, de vuestros dones, de vuestros votos y de todas las ofrendas voluntarias que presentéis a Yahvé. 39 El día quince del séptimo mes, cuando hayáis recogido los frutos de la tierra, celebraréis la fiesta de Yahvé durante siete días. El primer día será de descanso, e igualmente el octavo. 40 El primer día tomaréis gajos de frutales hermosos, ramos de palmera, ramas de árboles frondosos, de sauces de ribera, y os regocijaréis ante Yahvé, vuestro Dios, durante siete días. 41 Celebraréis esta fiesta durante siete días cada año. Es ley perpetua para vuestros descendientes, y la celebraréis el séptimo mes. 42 Moraréis los siete días en cabanas; todo indígena de Israel morará en cabanas, 43 para que sepan sus descendientes que yo hice habitar en tiendas a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo, Yahvé, vuestro Dios. 44 Moisés promulgó las fiestas de Yahvé a los hijos de Israel.

La fiesta de los Tabernáculos, después de concluida la recolección de los frutos del campo, era la fiesta más solemne, y duraba ocho días, siendo días de descanso el primero y el octavo (v.33-36). Era al mismo tiempo fiesta de rogativas para obtener de Dios las lluvias tempranas a fin de comenzar la próxima sementera. Esta fue la fecha escogida por Salomón para celebrar la inauguración del templo 20.
Los v.37-38 nos ofrecen, como en los capítulos precedentes, una recapitulación a modo de conclusión sobre las fiestas, las cuales tienen todas su sentido agrícola y miran a santificar la vida del pueblo labrador. En cambio, los v.39-43 nos hablan por primera vez de las "cabañas" en que por espacio de siete días han de morar los israelitas en memoria de la peregrinación por el desierto. Es, sin duda, una adición al capítulo y una prueba de la introducción posterior de este detalle de la fiesta, que aún perdura entre los hebreos. Actualmente el día octavo de la fiesta de los Tabernáculos se llama el de la simjah Toráh, o de la "alegría de la Ley," por ser día de gran regocijo entre los que hacen su vida en cabanas de ramas de árboles.
Esta fiesta es llamada de la recolección en el código de la alianza 21, porque finalizaba, como decíamos antes, la recolección de los frutos y era la clausura del año agrícola. En Dt 16:13-15 se la llama de los Tabernáculos, porque los israelitas debían habitar en tabernáculos o cabanas de ramas de árboles. En Núm 29:12-38 se especifican los sacrificios que se han de celebrar durante los ocho días que duraban las fiestas. En el Nuevo Testamento se llama la fiesta de la σκηνοττηγία ο de las tiendas22. La alegría debía ser la característica de la fiesta 23, era la fiesta (jag) por excelencia 24. En tiempos del Nuevo Testamento, como antes apuntábamos, la fiesta terminaba con rogativas por las aguas para la sementera: "tomar en la mano el lulabh o fascículo, o ramillete, compuesto de una palma de mirto y de sauce, plantas que crecen junto a las aguas, agitarlas y llevarlas en procesión teniéndolas en alto, tenía por finalidad ser "paráclitos por las aguas," es decir, obtener la bendición divina de las lluvias; se vio en ello más tarde un signo de victoria, un símbolo del Dios majestuoso, una alusión al juicio divino; mas todo esto es adventicio. En el agua que se iba a buscar con gran pompa a Siloé para derramarla en libaciones sobre el altar, la relación con las lluvias imploradas es incontestable"25. En tiempos de Esdras y Nehemías se hacían cabanas con ramas en los terrados de las casas, y aún hoy día se ven en las casas judías de Jerusalén 26.

1 Cf. Núm c.28-29; Dt 16. — 2 Sobre su origen véase com. a Ex 16:23 y 20:7-11. — 3 Cf. Ex 12:1-14, 21-28; 13:3-10. — 4 En Ex 23:14-17 y 13:6 se habla sólo de una asamblea. — 5 Cf. Núm 28:26-30. — 6 Cf. M. J. Lagrange, o.c., p.250-51. — 7 Cf. Savignac: RB (1937) P-549-550. — 8 Dt 16:9. — 9 Cf. Fl. Josefo, Ant. Jud. III 10,5. — 10 Cf. Fl. Josefo, o.c., III 10,5. — 11 Cf. Ex 23:16. — 12 Ex 34:22; Dt 16:10; Núm 28:26. — 13 Cf. Fl. Josefo, Ant. Jud. III 10,6. — 14 Cf. Lev 19: 9; 10. — 15 Cf. Núm 10,10. — 16 Núm 29:1; 1 — 17 Sobre el origen del día de la Expiación véase com. a 16:1s — 18 Lev 16.20-31. — 19 Cf. Act 27:9. — 20 Cf. 1 Re 8:1s; 65. — 21 Cf. Ex 23:16. — 22 Cf. Jn 7:2. — 23 Cf. Neh 8:15; 2 Mac 10:6.7; Fl. Josefo, Ant. Jud. III 10,4. Plutarco compara este rito con el de Dyonisos-Baco (Sympos. IV 6,2). — 24 Cf. Fl. Josefo, o.c., VIII 4,1; XV 3,3. — 25 J. Bonsirven, Le judaisme palestinien II 124.
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