1. El Censo de las Tribus.
Los c.1-10 relatan los hechos habidos en el Sinaí poco antes de su partida hacia Cades. En ellos se especifican determinadas ordenanzas y censos de las diversas tribus. Estos capítulos pertenecen al texto, que nos presenta a Dios habitando en medio de su pueblo, bajo el símbolo de la nube — gloria de Yahvé — que el día de la inauguración del tabernáculo descendió sobre éste y tomó posesión de él. Yahvé es el Líder Supremo de su pueblo, y aquí ordena a Moisés que, con Aarón y doce personas más, haga el alistamiento de todo el pueblo. Serán los reclutados de veinte años para arriba, todos los que sean capaces de llevar las armas. La organización militar está calcada en la organización social del pueblo, por tribus y por familias. Los jefes de cada tribu serán los generales de las fuerzas de su tribu, y todas juntas constituirán un formidable cuerpo de ejército; los jefes de cada familia serán los encargados de dirigir las fuerzas de cada clan familiar. Todos bajo sus propias enseñas. Son, en suma, doce cuerpos de ejército, cuya cifra total se eleva a 603.550 hombres, un ejército como no lo imaginó el propio faraón ni ningún monarca de Nínive o Babilonia, pero que corresponde bien al poder del "Yahvé de los ejércitos," cuya gloria se propone ensalzar el autor sagrado. Ya verá el lector el carácter artificial de estos censos, que han de interpretarse teniendo en cuenta el género literario hiperbólico, tan querido de los orientales. El autor "idealiza" las situaciones, y presenta al pueblo israelita en sus comienzos como nación organizado militarmente como lo podrían tener los asirios, babilonios o egipcios. Como el templo de Jerusalén es para los autores sagrados el mayor y más rico de la tierra, así el ejército de Israel en los tiempos gloriosos del Éxodo es digno de medirse con las primeras potencias militares de la época. Era digno del "Dios de los ejércitos," que había sacado portentosamente a Israel de Egipto.
Orden de Confeccionar el Censo de las Tribus (1-4)
1 El día primero del segundo mes del año segundo después de la salida de Egipto, habló Yahvé a Moisés en el desierto del Sinaí, en el tabernáculo de la reunión, diciendo: 2 "Haz un censo general de toda la asamblea de los hijos de Israel, por familias y por linajes, describiendo por cabezas los nombres de todos los varones 3 de veinte años para arriba, de todos los aptos para el servicio de las armas de Israel. Tú y Aarón haréis el censo, según sus escuadras. 4 Tendréis con vosotros para asistiros un hombre por cada tribu, jefe de linaje."
La orden tiene lugar un mes exacto después de la construcción del tabernáculo 1. En este mes tuvo lugar la promulgación de las leyes levíticas y el censo. Habían pasado trece meses desde la salida de Egipto y once desde la llegada de los israelitas al Sinaí 2. Ordena Dios hacer el censo de toda la comunidad israelita según sus tribus y familias o clanes. Sólo se habían de computar los hombres capaces de llevar armas, es decir, de veinte años para arriba 3. Se trata de organizar un cuerpo de defensa para cuando tengan que vérselas con otros pueblos en su caminar, y adiestrarlos para cuando tengan que abordar el ataque de los cananeos. El armamento debía de ser bien rudimentario, como lo era aún en tiempo de los jueces: hondas, hachas, bastones, quijadas de animales 4, y raramente armas metálicas, ya que el hierro era todavía desconocido, y las armas de bronce no estaban al alcance de cualquiera. Aarón debe asistir a Moisés en la organización del censo, aunque los de su tribu (levitas) estarán exentos de tomar armas, pues estaban destinados al servicio del tabernáculo. Para facilitar el censo se nombran unos jefes o intendentes que las han de representar.
Los Jefes de las Diversas Tribus (5-16)
5 He aquí los nombres de los que os han de asistir: De Rubén, Elisur, hijo de Sedeur. 6De Simeón, Selamiel, hijo de Zurisadai. 7 De Judá, Nasón, hijo de Aminadab. 8 De Isacar, Natanael, hijo de Suar. 9 De Zabulón, Eliab, hijo de Jelón. 10 De los hijos de José: De Efraím, Elisama, hijo de Amiud. De Manasés, Gamaliel, hijo de Pedasur. 11 De Benjamín, Abidán, hijo de Gedeón. 12 De Dan, Ajiezer, hijo de Amisadai. 13 De Aser, Feguiel, hijo de Ocrán. 14 De Gad, Eliasab, hijo de Deuel. 15 De Neftalí, Ajira, hijo de Enán. 16 Estos serán los nombrados de la comunidad: sus príncipes de sus tribus, jefes de los millares de Israel."
Las doce tribus son nombradas según el orden habitual: primero los hijos de Lía, después los de Raquel y, finalmente, los de las esclavas de Jacob 5. De los nombres, algunos los encontramos en otros libros del Antiguo Testamento anteriores al exilio, mientras que algunos, como Natanael y Gamaliel, son frecuentes en la literatura rabínica 6. Los representantes de estas tribus son llamados "jefes de millares" en sentido amplio de agrupación grande, sin que millares haya de tomarse al pie de la letra 7.
El Censo de las Tribus (17-46)
17 Moisés y Aarón tomaron a estos varones designados por sus nombres, 18 y convocaron la asamblea toda para el día primero del segundo mes, y se hizo el censo por familias y linajes, registrándose por cabezas los nombres de los de veinte años para arriba. 19 Como se lo había mandado Yahvé a Moisés, así se hizo el censo en el desierto del Sinaí. 20 Hijos de Rubén, primogénito de Israel, sus descendientes por familias y linajes, contando por cabezas los nombres de todos los varones de veinte años para arriba, todos los hombres aptos para servirse de las armas; 21 fueron contados de la tribu de Rubén cuarenta y seis mil quinientos. 22 Hijos de Simeón, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba, todos los hombres aptos para servirse de las armas, 23 fueron contados de la tribu de Simeón cincuenta y nueve mil trescientos. 24 Hijos de Gad, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los de veinte años para arriba aptos para servirse de las armas, 25 fueron contados de la tribu de Gad cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta. 26 Hijos de Judá, sus descencientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los de veinte años para arriba aptos para servirse de las armas; 27 fueron contados de la tribu de Judá setenta y cuatro mil seiscientos. 28 Hijos de Isacar, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba aptos para servirse de las armas, 29 fueron contados de la tribu de Isacar cincuenta y cuatro mil cuatrocientos. 30 Hijos de Zabulón, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba aptos para servirse de las armas, 31 fueron contados de la tribu de Zabulón cincuenta y siete mil cuatrocientos. 32 Hijos de José: de los hijos de Efraím, por sus familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 33 fueron contados de la tribu de Efraím cuarenta mil quinientos" 34 Hijos de Manasés, por sus familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 35 se contaron de la tribu de Manasés treinta y dos mil doscientos. 36 Hijos de Benjamín, por sus familias y linajes, contando todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 37 se contaron de la tribu de Benjamín treinta y cinco mil cuatrocientos. 38 Hijos de Dan, por familias y linajes, contando todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 39 se contaron de la tribu de Dan sesenta y dos mil setecientos. 40 Hijos de Aser, por sus familias y linajes, contando todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 41 se contaron de la tribu de Aser cuarenta y un mil quinientos. 42 Hijos de Neftalí, por sus familias y linajes, contando todos los varones de veinte años para arriba aptos para las armas, 43 se contaron de la tribu de Neftalí cincuenta y tres mil cuatrocientos. 44 Estos fueron todos los contados de los hijos de Israel por sus linajes, los que contaron Moisés y Aarón con los doce príncipes de Israel, uno por cada tribu; 45 siendo todos los contados de los hijos de Israel, según sus linajes, de veinte años para arriba aptos para hacer la guerra en Israel, 46 seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
Dios había prometido que multiplicaría la descendencia de Abraham como las estrellas del cielo y las arenas del mar 8. El autor sagrado quiere poner aquí de relieve el cumplimiento de esta promesa. Las cifras están sistemáticamente desorbitadas, conforme al género literario hiperbólico, idealizando el pasado según tradiciones de épica popular.
El censo coincide con el de Ex 30:11 y 37:25. Las cifras de Núm 26:62 son algo diferentes. Según 12:40, los israelitas varones adultos que salieron de Egipto fueron 600.000, sin contar gentes no israelitas que se les unieron 9. Aquí se habla de 603.550 hombres israelitas aptos para las armas, y se excluyen los levitas. En Núm 26:51 se habla de 601.730 varones. Suponiendo estas cifras, bien puede calcularse una población para la comunidad israelita de 2.500.000 personas, lo que es una cifra desorbitada, pues esta cifra probablemente no fue alcanzada en toda la historia de Israel. No es concebible la movilización de esta masa de gente. En el país de Gosén se dedicaban al pastoreo, lo que supone enrarecimiento de población para encontrar los suficientes pastos para los rebaños. Por otra parte, ¿cómo subsistir esta multitud en las estepas del Sinaí? El maná resolvió milagrosamente algunas veces la situación, pero no consta que fuera un milagro permanente; lo mismo para proveerse de agua se habría requerido un milagro in-interrumpido durante los cuarenta años de vida en la estepa. Por otra parte, ¿cómo una tal masa de gente (más de dos millones) se habría movilizado para salir de Egipto y atravesar el mar Rojo en una noche?10 ¿Es concebible que los israelitas, de ser tan numerosos, hayan retrocedido ante una escaramuza de los cananeos? En el canto de Débora se habla de 40.000 guerreros israelitas de las tribus de Benjamín, Efraím, Manasés, Neftalí, Zabulón e Isacar 11. En Jue 18:17 se habla de 600 guerreros de la tribu de Dan. Todas estas cifras más modestas se contraponen a las sistemáticamente exageradas de Núm 1,46. El P. Hummelauer cree que las cifras están multiplicadas por cien en un afán de los copistas de engrandecer el pasado israelita y presentarlo en parangón con la historia de los grandes imperios mesopotámicos y egipcios 12. Así, los 603.550 quedarán reducidos a 6.355 varones aptos para la guerra. El P. Lagrange, suponiendo que las cifras de Núm 1.46 no corresponden a la realidad, concluye que la exageración no es debida al copista (coinciden todas las versiones antiguas en las cifras), sino al redactor inspirado mismo, que idealiza la historia israelita (género midrásico) con propósitos patrióticos y religiosos 13.
Estatuto de los Levitas (47-54)
47 Los levitas no fueron contados entre éstos según la tribu, 48 porque había hablado Yahvé a Moisés, diciendo: 49 "Sólo dejarás de contar la tribu de Leví; no los contarás entre los hijos de Israel, 50 sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, sobre todos sus utensilios y sobre todo cuanto le pertenece. Ellos llevarán el tabernáculo y todos sus utensilios, y servirán en él, y sentarán sus tiendas en derredor del tabernáculo. 51 Y cuando el tabernáculo hubiera de trasladarse, los levitas lo desarmarán; y cuando hubiera de pararse, ellos lo armarán, y el extraño que se acercare morirá. 52 Los hijos de Israel sentarán sus tiendas cada uno en su cuartel, bajo la propia enseña, por orden de escuadras; 53 pero los levitas sentarán las suyas alrededor del tabernáculo del testimonio, para que la congregación de los hijos de Israel no incurra en ira; los levitas tendrán la guarda del tabernáculo del testimonio." 54 Hicieron los hijos de Israel cuanto mandó Yahvé a Moisés; así lo hicieron.
Los levitas deben ser eximidos de las armas, porque están destinados a otras funciones en relación directa con el santuario. Son los encargados de mirar por los utensilios sagrados y de trasladarlos en los desplazamientos. Debían acampar junto al tabernáculo, evitando todo contacto profano. Ellos mismos no podían tocar las cosas del altar. Nadie que sea extraño a la tribu de Leví podrá dedicarse a las funciones de los levitas bajo pena de muerte (v.51). En los capítulos siguientes se concretarán las funciones de los levitas en orden al tabernáculo.
1 Ex 40:17. — 2 Ex 19:1. — 3 Se excluían los incircuncisos: cf. Ex 12:48. — 4 Cf. Jue 3:13; 15:15; 16; 1 Sam 18:40; 2 Sam 23:8.21. — 5 Cf. Gén 29:12-20; 24; 35:23-26; 46:8-23; Ex 1:2-4. — 6 De esto se ha querido deducir que la lista es artificial y que trae nombres desconocidos antes del exilio. Naasón y Abinadab son mencionados en Ex 6:23; Rut 4:20; Mt 1:4; Lc 3:33. Natanael encuentra su paralelo en el asiro-babilónico Na-tan-ilani. Elisama: 1 Par 7:26; 2 Sam 5:16; 36:12. Abidán: Jue 6:11. Ayeser: 1 Par 12:3. Del hecho de que muchos de estos nombres no figuren en el A.T. antes del exilio no se sigue que no puedan ser auténticos. — 7 Elef significa mil y después agrupamiento numeroso de familias: Jue 6:15; 1 Sam 10:19; Miq 5:1. — 8 Gén 22:17; 32:12. — 9 Ex 12:38. — 10 Ex 14:21-29. — 11 Jue 5:8. — 12 Cursus Scripturae Sacrae, ad locum. — 13 Véase RB (1899) 611-612; Heinisch, Das Buch Génesis (Bonn 1930) 1055; J. Touzard, Moïse et Josué: Dafc II 792.
2. Orden del Campamento.
Un ejército en orden es siempre un bello espectáculo. Los soldados distribuidos con sus enseñas y jefes en un campamento dan impresión de disciplina y de poder. Es lo que aquí el autor sagrado nos quiere demostrar al presentar a los israelitas disciplinados y distribuidos militarmente con sus mandos y enseñas, como convenía al ejército del "Dios de los ejércitos." El centro del campamento israelita lo ocupa el tabernáculo de Yahvé, que es la tienda del General en Jefe y en torno a él acampan los 8.580 levitas, de los treinta a los cincuenta años, encargados del servicio y transporte del tabernáculo, constituyendo como la guardia pretoriana de Yahvé. Luego vienen las otras fuerzas ordenadas: al oriente, Judá, Isacar y Zabulón (186.400 hombres); al mediodía, Rubén, Simeón y Gad (151.450 hombres), bajo sus propias enseñas; al occidente, Efraím, Manasés y Benjamín (108.100 hombres); finalmente, al norte acamparán Dan, Aser y Neftalí (157.600).
Esta distribución artificial obedece a la idea religiosa de presentar a Yahvé como centro de su pueblo. Los levitas son la zona aislante para evitar todo contacto profano. Se ha querido ver en este esquema la proyección en el pasado de un ideal religioso de época postexílica. Sin embargo, tenemos el esquema de la distribución del campamento de Ramsés II (el faraón del Éxodo: s.XIII a.C.) en su guerra contra los hititas, y es similar: en el centro del rectángulo está la tienda del generalísimo, y quizá el santuario religioso del ejército 1. Así, la descripción del campamento israelita está calcada en la distribución militar de los campamentos egipcios. Los campamentos asirios eran redondos o elípticos 2.
1 Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 2 "Que acampen los hijos de Israel cada uno junto a su enseña, bajo las banderas de sus linajes, frente al tabernáculo de reunión y en torno a él. 3 Delante, al oriente, acampará Judá con su enseña y escuadras. De los hijos de Judá es jefe Naasón, hijo de Ami-nadab; 4 su cuerpo de ejército, según el censo, es de setenta y cuatro mil seiscientos hombres. 5 A sus lados acampará la tribu de Isacar; el jefe de los hijos de Isacar es Natanael, hijo de Suar, 6 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cincuenta y cuatro mil cuatrocientos hombres. 7 Después la tribu de Zabulón; el jefe de los de Zabulón es Eliab, hijo de Jelón, 8 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cincuenta y siete mil cuatrocientos hombres. 9El total para el campo de Judá es, según el censo, de ciento ochenta y seis mil cuatrocientos nombres por sus escuadras. Serán los primeros que se pongan en marcha. 10 Al mediodía, la enseña del campamento de Rubén, con sus escuadras. El jefe de los hijos de Rubén es Elisur, hijo de Sedeur, 11 y su cuerpo de ejército, según el censo, es de cuarenta y seis mil quinientos hombres. 12 A sus lados acampará la tribu de Simeón; el jefe de los hijos de Simeón es Salamiel, hijo de Zurisagún, 13 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cincuenta y nueve mil trescientos hombres. 14 Después la tribu de Gad; el jefe de los hijos de Gad es Aliasab, hijo de Deuel, 15 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta hombres. 16 El total del campo de Rubén es, según el censo, de ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta hombres. Se pondrán en marcha los segundos. 17 Después avanzará el tabernáculo de la reunión, yendo el campo de los levitas en medio de los otros. Seguirán en la marcha el orden de su campamento, cada uno según su puesto y su enseña. 18 Al occidente, la enseña de Efraím; el jefe de los hijos de Efraím es Elisama, hijo de Amiud, 19 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cuarenta mil quinientos hombres. 20 A sus lados acampará la tribu de Manasés; el jefe de la tribu de Manasés es Gamaliel, hijo de Pedasur, 21 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de treinta y dos mil doscientos hombres. 22 La tribu de Benjamín; el jefe de los hijos de Benjamín es Abidán, hijo de Gedeón, 23 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de treinta y cinco mil cuatrocientos hombres. 24 El total del campo de Efraím es, según el censo, de ciento ocho mil cien hombres; se pondrán en marcha los terceros. 25 Al norte, la enseña del campo es Dan, con sus tropas. El jefe de los hijos de Dan es Ajiezer, hijo de Amisadai, 26 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de sesenta y dos mil setecientos hombres. 27 A sus lados acampará la tribu de Aser; el jefe de los hijos de Aser es Feguiel, hijo de Ocrán, 28 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cuarenta y un mil quinientos hombres. 29 La tribu de Neftalí; el jefe de los hijos de Neftalí es Ajira, hijo de Enán, 30 y su cuerpo de ejército es, según el censo, de cincuenta y tres mil cuatrocientos hombres. 31 El total del campamento de Dan es, según el censo, de ciento cincuenta y siete mil seiscientos hombres. Se pondrán en marcha los últimos, según sus enseñas. 32 Estos fueron los hijos de Israel inscritos en el censo, según sus linajes. El total de todos los hombres inscritos, repartidos en varios campos, según sus cuerpos de ejército, fue de seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres. 33 Los levitas no fueron comprendidos en el censo con los hijos de Israel, según la orden que Yahvé había dado a Moisés. 34 Los hijos de Israel hicieron todo lo que a Moisés había mandado Yahvé. Así acamparon, según sus enseñas, y así se ponían en marcha cada uno según sus familias y su linaje.
El autor sagrado no dice nada de los problemas planteados por este despliegue ideal del pueblo israelita como gran ejército. Al levantar el campamento deben guardar el orden descrito, ocupando el centro de la larga columna los levitas con el tabernáculo bajo la dirección de los sacerdotes. De la impedimenta de este ejército, de los elementos de su aprovisionamiento, nada dice el hagiógrafo, como tampoco de la restante masa del pueblo con sus haciendas. Pero ¿cuánto espacio necesitarían para acampar en este orden? Y puestos en marcha en columna de diez en fondo, ¿cuántos kilómetros tendría la columna que formasen y cuánto tiempo necesitarían para ponerse todos en marcha? Un pequeño cálculo nos da las dificultades para entender las cifras bíblicas como suenan. Contando los levitas, forman las fuerzas de varones de Israel 612.000. De diez en fondo forman 61.200 filas de diez hombres; a la distancia de un metro entre ellos nos da 61 kilómetros, sin contar los mayores espacios vacíos que requería el tabernáculo. Todo esto calculado muy por lo bajo, y suponiendo que caminan todos unidos, sin intervalo alguno entre las diversas unidades y sin tomar en cuenta el resto del pueblo, que es el cuádruple por lo menos de los varones. Podemos darnos una idea de la proporción teniendo en cuenta que el censo de los levitas de un mes para arriba alcanza la suma de 22.000, de los cuales sólo son llamados 8.580 (de los treinta a los cincuenta años). Quedan descartados 11.620, a los cuales hay que añadir los recién nacidos, las mujeres y los inútiles. Comenzando, pues, a marchar las primeras filas de la vanguardia, los últimos no podrían ponerse en movimiento hasta que los primeros hubieran recorrido 61 kilómetros (en el supuesto de que vayan de diez en fondo), para lo que se requerían dos días. Por todas estas dificultades, debemos concluir que nos hallamos ante un género literario especial, en el que el hagiógrafo, más que comunicarnos datos históricos, se propone realzar la gloria de Yahvé, el "Dios de los ejércitos."3
La situación de la tribu de Judá, al oriente, es privilegiada, ya que está delante de la fachada del tabernáculo, paralela a los sacerdotes que guardan la entrada. Junto a Judá, Isacar y Zabulón, hijos de Lía. En el occidente está Efraím con Manasés y Benjamín, descendientes de Raquel. Efraím está nombrado antes de su hermano mayor Manasés en razón de la bendición de Jacob4. El norte estaba reservado a Dan, Aser y Neftalí, descendientes de las esclavas. Dan es el primogénito y preside a los otros. Esta distribución es esquemática y artificial. Ezequiel se inspirará en ella para reconstruir idealmente la futura distribución de la Tierra Santa; los distintos grupos están distantes del santuario según su categoría: sacerdotes, levitas y tribus 4.
1 Véase H. Gressmann, Altor. Texte und Bilder zum A. Test. II (1909) n.50. — 2 Véase DBV II 96-101; A. Clamer, Nombres (Sainte Bible, 1946) 244. — 3 Este género hiperbólico es muy común en las antiguas historias bíblicas. Ya lo hemos visto al estudiar la longevidad de los patriarcas antediluvianos (véase com. a Gén 5), en la salida de los israelitas de Egipto, y es muy común en el libro de los Paralipómenos. En 1 Re 8:62 se dice que Salomón inmoló el día de la dedicación del templo 22.000 bueyes y 120.000 ovejas — 4 Gén 48:13-20.
3. Numero y Oficio de los Levitas.
En el censo anterior — destinado sólo a las gentes que podían llevar armas — no entraban los levitas, que estaban por oficio consagrados a las exigencias del tabernáculo. Por eso ahora se hace el censo de ellos, empezando por la clase sacerdotal. Los levitas son considerados como porción selecta en sustitución de los primogénitos de Israel. Esta idea de elección del sacerdocio levítico es fundamental para la comprensión de la organización de la teocracia de Israel.
Los Sacerdotes (1-4)
1 He aquí las descendencias de Aarón y Moisés al tiempo en que Yahvé habló a Moisés en la montaña del Sinaí. 2 He aquí los nombres de los hijos de Aarón: Nadab, el primogénito; Abiú, Eleazar e Itamar. 3 Estos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos y consagrados para el sacerdocio. 4 Nadab y Abiú murieron al llevar ante Yahvé un fuego extraño en el desierto del Sinaí y no dejaron hijos. Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio con Aarón, su padre.
Aunque se habla de la descendencia (lit. "generaciones": toledot) de Aarán y de Moisés, sólo se habla de los hijos de aquél, y no se mencionan después los de Moisés. Por Ex 18,1-6 sabemos que los dos hijos de Moisés son llamados Gersom y Eliezer, de los que no vuelve a hacerse mención en el Pentateuco 1. Son los hijos de Aarón los que recibieron la unción2 como sacerdotes. De los cuatro, Nadab y Abiú murieron fulminantemente por haber usado fuego extraño, no santificado para el uso litúrgico 3. Al no dejar descendencia, el sacerdocio quedó confinado a la descendencia de Eleazar e Itamar. El primero, como primogénito, tuvo siempre la supremacía en el culto. Sin embargo, en 1 Sam 1 se dice que el sumo sacerdote de Silo, Helí, era de la descendencia de Itamar. En tiempos de David y de Salomón volverá a tener la supremacía la rama de Eleazar, representada en Sadoc, frente a Abiatar, de la rama de Itamar. Según Ezequiel, en el templo futuro serán los descendientes de Sadoc los servidores del altar 4.
Funciones de los Levitas (5-10)
5 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 6 "Llama a la tribu de Leví, que se acerque a Aarón, el sacerdote, y se ponga a su servicio. 7 Ellos se encargarán de todo cuanto sea necesario para él y para toda la asamblea ante el tabernáculo de la reunión, haciendo así el servicio del tabernáculo. 8 Tendrán a su cargo todos los utensilios del tabernáculo de la reunión y cuanto necesiten los hijos de Israel en el servicio del tabernáculo. 9 Darás los levitas a Aarón y a sus hijos, se los darás enteramente de entre los hijos de Israel. 10 A Aarón y a sus hijos les encomendarás las funciones de su sacerdocio; el extraño que se acercare al santuario será castigado con la muerte."
Los levitas son auxiliares de los servicios del tabernáculo en las cosas que no afectan directamente al santuario, donde está el altar de los perfumes y el santo de los santos. No pueden ofrecer sacrificios. En el v.g se dice que estos levitas son dados (en hebreo netunim) a Aarón. Algunos autores ven en este nombre de netunim una relación con los netinim de los tiempos de Esdras, los natineos o prisioneros de guerra reservados a los sacerdotes y a los levitas 5. Pero es sólo una coincidencia de nombre. Los levitas que se arrogaran funciones sacerdotales serían condenados a muerte (v.10).
Los Levitas, Primogénitos de Israel (11-13)
11 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 12 "Yo he tomado de en medio de Israel a los levitas en lugar de todo primogénito que abre la vulva de su madre, entre los hijos de Israel, y los levitas serán míos, 13 porque mío es todo primogénito; el día en que yo maté a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, me consagré a mí todos los primogénitos de Israel, tanto de hombres como de animales; son míos. Yo, Yahvé."
Los levitas son ante Yahvé como los primogénitos del pueblo elegido. Yahvé se reservaba los primogénitos de los hombres y animales 6. En Canaán era frecuente la inmolación de los primogénitos humanos 7. En la legislación mosaica, la pertenencia de los primogénitos a Dios era simbolizada en un rescate en dinero 8, de forma que jamás se permitieron sacrificios humanos. Los levitas sustituyen a los primogénitos que debían ser consagrados al servicio de Yahvé. En lugar de los primogénitos consagrados al servicio del culto, Yahvé prefirió escoger una tribu, a la que pertenecía el legislador Moisés, que fuera la continuadora de la obra teocrática de éste. En el incidente de la apostasía del becerro de oro, los levitas son los que respondieron más fielmente a Yahvé 9. Quizá esto contribuyó a su elección como guardianes del santuario. Por otra parte, la reserva de los primogénitos a Yahvé (aparte de las razones atávicas que hubiera, reflejadas en otros pueblos) tiene una nueva razón, histórica: recuerdan a los primogénitos egipcios muertos por el ángel de Yahvé. Entonces fueron preservados los primogénitos de Israel, y por eso le son reservados como especial pertenencia. Ahora los levitas sustituyen a los primogénitos en la pertenencia o especial vinculación a Yahvé. El autor acumula razones para justificar la elección de los levitas y dejar bien asentada su elección en medio del pueblo de Israel.
Censo de los Levitas (14-39)
14 Y habló Yahvé a Moisés en el desierto del Sinaí, diciendo: 15 "Enumera a los hijos de Leví según sus linajes y familias. 16 Haz el censo de todos los varones de un mes para arriba." Y Moisés hizo el censo según la orden de Yahvé, como éste se lo había mandado. 17 Estos fueron los hijos de Leví, por sus nombres: Gersón, Caat y Merarí. 18 Nombres de los hijos de Gersón, por sus familias: Libní y Semeí. 19 Hijos de Caat, por sus familias: Amram, Jesuar, Jebrón y Oziel. 20 Hijos de Merarí, por familias: Mojlí y Musí. Estas son las familias de Leví según sus linajes. 21 De Gersón proceden las familias de Libní y la de Semeí: éstos son los linajes de Gersón. 22 Los enumerados de ellos en el censo de todos los varones de un mes para arriba fueron siete mil quinientos. 23 Los linajes de Gersón sentarán sus tiendas a espaldas del tabernáculo, a occidente. 24 El jefe del linaje de los gersonitas es Eliasaf, hijo de Lael. 25 Cuanto al tabernáculo de la reunión, los hijos de Gersón tenían a su cargo la tienda, y sus cubiertas, el velo de la entrada en la tienda, la cortina de la entrada del atrio, 26 y las de éste en torno al tabernáculo y del altar, y las cuerdas para todo su servicio. 27 De Caat proceden los linajes de los amramitas, los jezeritas, los jebronitas y los uzielitas; éstos son los linajes de Caat. 28 El censo de todos los varones de un mes para arriba dio ocho mil seiscientos adscritos al servicio del santuario. 29 Los linajes de los hijos de Caat acampaban al mediodía del tabernáculo. 30 El jefe de los linajes de las familias de Caat era Elisafán, hijo de Oziel. 31 Estaban a su cargo el arca, la mesa, el candelabro, los altares y los utensilios sagrados de su servicio y el velo con todo lo que pertenecía a su servicio. 32 El jefe supremo de los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, a quien correspondía la superintendencia de todos los adscritos al servicio del santuario. 33 De Merarí proceden los linajes de los mojlitas y los musitas. Estos son los linajes de Merarí. 34 Los enumerados de ellos, conforme al censo de todos los varones de un mes para arriba, fueron seis mil doscientos. 35 El jefe de los linajes de Merarí era Suriel, hijo de Abijail; acampaban al lado norte del tabernáculo. 36 Al cargo de los hijos de Merarí estaban los tablones del tabernáculo con sus barras, 37 sus columnas y sus basas y todo su servicio, y las columnas del atrio con sus basas, sus clavos y sus cuerdas. 38 Delante del tabernáculo de la reunión, a levante, acampaban Moisés, Aarón y sus hijos, que velaban el cuidado del santuario para los hijos de Israel; todo extraño que se acercaba era castigado con la muerte. 39 Los levitas que Moisés y Aarón enumeraron de orden de Yahvé fueron, contando de todos los linajes los varones de un mes para arriba, veintidós mil.
La lista de levitas es idéntica a la de Ex 6:16-19 y 1 Par 6:16-19 10. Los gersonitas acampaban al oeste del tabernáculo, detrás de él, teniendo en cuenta que éste se orientaba hacia el este. Se asignan los oficios de las tres grandes familias levíticas: los gersonitas cuidarán del santuario y de la tienda 11, de la cobertura de pelo 12; los caatitas, acampados al sur del tabernáculo, se encargarán del arca de la alianza 13, la mesa de los panes de la proposición 14, el candelabro 15 y los utensilios que usaban los sacerdotes en los sacrificios 16 y el velo del santuario 17, que separaba el santo del santo de los santos. Los meraritas acampaban al norte del tabernáculo, y les está confiado el armazón de madera del santuario 18. Al este del santuario estaban los sacerdotes, aaronitas, encargados de la guardia del santuario.
La suma de los levitas son veintidós mil (v.39), aunque, atendiendo a las sumas parciales, salen 22.300. El error parece proviene del v.28, donde se lee 8.600 en vez de 8.300. Como se ve, la suma de levitas da un número mucho más reducido que el de las otras tribus. Quizá esto haya influido también para su elección para el santuario.
Los Levitas y el Rescate de los Primogénitos de Israel (40-51)
40 Yahvé dijo a Moisés: "Haz el censo de todos los primogénitos de entre los hijos de Israel de un mes para arriba, contándolos por sus nombres. 41 Tomarás para mí a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, y el ganado de los levitas, en lugar de los primogénitos del ganado de los hijos de Israel. Yo, Yahvé." 42 Moisés hizo el censo de todos los primogénitos de los hijos de Israel, según la orden que Yahvé le había dado. 43 Todos los primogénitos varones, contados por sus nombres, de un mes para arriba, fueron veintidós mil doscientos setenta y tres. 44 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 45 "Toma a los levitas en lugar de los primogénitos de los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de los primogénitos de sus ganados. Los levitas son míos. Yo., Yahvé. 46 Para el rescate de los doscientos setenta y tres primogénitos de los hijos de Israel, que sobrepasan el número de los levitas, 47 toma cinco siclos por cabeza, según el sido del santuario, que es de veinte "gueras." 48 Ese dinero se lo entregarás a Aarón y a sus hijos, como rescate de los que sobrepasan el número de los levitas." 49 Moisés tomó el dinero de los primogénitos de los hijos de Israel, que sobrepasaban el número de los levitas, 50 mil trescientos sesenta y cinco siclos, según el siclo del santuario. 51 Moisés entregó a Aarón y a sus hijos el dinero del rescate, según la orden de Yahvé, según lo que Yahvé había dicho a Moisés.
Los levitas sustituyen ante Yahvé a los primogénitos de Israel y lo mismo sus ganados. El total de los primogénitos de un mes para arriba es de 22.273, que resulta muy bajo en comparación de los 600.000 varones de veinte años para arriba de Núm 1,46. Se quiere explicar diciendo que se trata de los primogénitos de las esposas legítimas, no de las concubinas, o que se trata de los primogénitos tomados en el sentido estricto, los primeros de una mujer, no los varones que hayan nacido después de que la madre haya tenido una hija (así se insiste en que el primogénito es el que aperit vulvam matris). Con todo, ya hemos indicado que las cifras han de ser tomadas siempre con cierta reserva. Como el número de levitas es inferior al de los primogénitos, el resto (273) sería rescatado por cinco siclos por cabeza 19. La suma percibida de 1.365 siclos fue entregada por Moisés a los sacerdotes.
1 En 1 Par 23:15-17 aparecen como ascendientes de los levitas del tiempo de David. — 2 Véase com. a Lev 8:12. — 3 Cf. Lev 10:1-5. — 4 Ez 40:46; 42:19; 44:15; 48:11. — 5 Cf. Núm 31:25-27; Jos 9:23; 26-27. — 6 Cf. Ex 22:28-29; 34:19-20. — 7 Véase H. Vincent, Canaán d'aprés la exploration récente 196. — 8 Cf. Núm 18:15-16; Ex 13:13; 34:20. — 9 Cf. Ex 32. — 10 Cf. Gén 74:11; Núm 26:57-60; 1 Par 23:6-23. — 11 Cf. Ex 26:1-6. — 12 Ex 26:7-13. — 13 Ex 25:10-22. — 14 Ex 25:23-30. — 15 Ex 25:31-40. — 16 Núm 4:2-20. — 17 Lev 4:6; 24:3. — 18 Ex 26:15-30; 27:10-19. — 19 Cf. Lev 27:25. El siclo oscila entre 12 y 15 gramos.
4. Obligaciones de los Levitas
El capítulo se divide en dos secciones: a) orden de hacer el censo y obligaciones (1-33); b) ejecución de la orden (34-49). En muchos versos es un duplicado del anterior 1.
Los Caatitas y sus Funciones (1-20)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2 "Haz el censo de los hijos de Caat de entre los hijos de Leví, según sus familias y linajes, 3 desde los treinta años para arriba hasta los cincuenta, todos los que han de prestar servicio o cumplir alguna función en el tabernáculo de la reunión. 4 Estos serán los servicios de los hijos de Caat en el tabernáculo de la reunión; consistirán en lo tocante a las cosas santísimas. 5 Cuando hubiere de levantarse el campamento, vendrá Aarón y sus hijos a bajar el velo y cubrirán con él el arca del testimonio; 6 pondrán encima una cubierta de pieles de tejón, y tenderán por encima de toda ella un paño de jacinto, y colocarán las barras del arca. 7 Tenderán sobre la mesa de los panes de la proposición una tela de jacinto y pondrán encima de ellos los platos, los cálices, las cazoletas y los vasos de las libaciones; el pan perpetuo irá sobre ella; 8 tenderán encima una tela carmesí, con que la envolverán, y una cubierta de pieles de tejón, y pondrán las barras de la mesa. 9 Tomarán una tela de jacinto, con la que cubrirán el candelabro con sus lámparas, sus despabiladeras, sus platos para los pabilos cortados, y todos los utensilios para el aceite que se emplean en su servicio, 10 y con todos sus utensilios; los cubrirán de pieles de tejón y los pondrán sobre unas angarillas, 11 Tenderán un paño de jacinto sobre el altar de oro y, después de cubrirlo con pieles de tejón, le pondrán las barras. 12 Tomarán todos los utensilios para el servicio del santuario y, metiéndolos en una tela de jacinto, los cubrirán con pieles de tejón y los colocarán sobre unas angarillas. 13 Quitarán del altar las cenizas y tenderán sobre él un paño de púrpura escarlata; 14pondrán encima de él todos los utensilios de su servicio, los braseros, los tenedores, las paletas y las bandejas, todos los utensilios del altar, y lo cubrirán con pieles de tejón y le pondrán las barras. 15 Cuando Aarón y sus hijos hayan acabado de cubrir el santuario y sus utensilios todos y se levante el campamento, vendrán los hijos de Caat para llevarlos, pero sin tocar las cosas santas, no sea que mueran. He aquí lo que del tabernáculo de la reunión transportarán los hijos de Caat. 16 Eleazar, hijo de Aarón, el sacerdote, tendrá bajo su vigilancia el aceite del candelabro, el timiama, la oblación perpetua y el óleo de la unción, así como todo el tabernáculo y cuanto él contiene, el santuario con todos sus utensilios." 17 Yahvé habló a Moisés y a Aarón, diciendo: 18 "Tened cuidado de que los hijos del linaje de Caat no sean extirpados de en medio de los levitas, 19 y haced de modo que tengan segura la vida y no mueran si se acercan a las cosas santísimas; sean Aarón y sus hijos los que entren para encargar a cada uno su servicio y su cargo; 20 pero ellos que no entren para ver un solo instante las cosas santas, no sea que mueran."
En el capítulo anterior se hacía el censo de los levitas escogidos por Yahvé como rescate de los primogénitos; ahora se trata de los levitas que han de prestar servicio en el santuario, incluidos los de treinta a cincuenta años. El censo empieza por los caatitas, porque a ellos les concierne el servicio relativo a las cosas más preciadas del tabernáculo. En 8:23-26, la edad para entrar en servicio de los levitas es la de veinticinco años 2. Quizá después cambió Moisés porque necesitaba más personal del que al principio había calculado. Los hijos de Caat debían transportar las cosas más santas del tabernáculo: el arca, la mesa de los panes de la proposición con sus utensilios, el candelabro, el altar de oro y el altar de los holocaustos. Todos han de ser recubiertos por los sacerdotes antes de ser transportados con un paño violeta (de jacinto), excepto el altar de los holocaustos, que debía ser recubierto por un paño de púrpura; y sobre ellos una piel de tejón 3. Para el arca y la mesa de los panes de la proposición se añadía un paño escarlata, sin duda para distinguirlos de los demás en el traslado. Todos estos objetos debían ser transportados a mano, colocándolos sobre barras o angarillas. El arca debe ir cubierta con el velo que separaba el santo del santo de los santos (v.5). Los levitas no debían tocarlos antes de ser recubiertos, y se encarece a los sacerdotes que vigilen sobre este detalle, pues de lo contrario se expone a aquéllos a la muerte
Los Gersonitas y sus Oficios (21-28)
21 Yahvé habló a Moisés y a Aarón, diciendo: 22 "Haz también el censo de los hijos de Gersón, según sus familias y linajes, 23 haciendo el censo de treinta años para arriba, hasta los cincuenta, de todos los que han de prestar sus servicios y cumplir alguna función en el tabernáculo de la reunión. 24 He aquí los servicios de los linajes de Gersón, lo que habrán de hacer y lo que habrán de llevar. 25 Llevarán las cortinas del habitáculo y tienda de la reunión; su cubierta y la cubierta de pieles de tejón con que se cubren, 26 las cortinas del atrio y la de la puerta de la entrada del atrio, todo lo que rodea la tienda y el altar, sus cuerdas y todos los utensilios de su servicio, y harán cuanto con ellos se ha de hacer. 27 A las órdenes de Aarón y sus hijos estará el servicio de los gersonitas en todo cuanto éstos han de hacer y llevar; vosotros asignaréis a cada uno determinadamente lo que hayan de transportar. 28 Este es el servicio de los linajes de Gersón en el tabernáculo de la reunión, y su vigilancia estará a cargo de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
Los hijos de Gersón tendrán a su cargo partes del tabernáculo menos nobles que los caatitas, pues les compete guardar y transportar los toldos y cubiertas del mismo. Todos estarán a las órdenes de Itamar, hijo de Aarón.
Los Meraritas y sus Funciones (29-33)
29 Haz el censo de los hijos de Merarí según sus familias y linajes, 30 contándolos desde los treinta años para arriba hasta los cincuenta, todos los adscritos al servicio y para cumplir sus funciones en el tabernáculo de la reunión. 31 He aquí lo que habrán de transportar, según sus servicios, en el tabernáculo de la reunión: los tablones del habitáculo, sus traveseros, sus columnas, sus basas, 32 y las columnas del atrio en derredor, con sus basas, sus estacas y sus cuerdas, y todos los utensilios de sus basas, y les indicaréis determinadamente los utensilios que han de transportar. 33 Este es el oficio del linaje de los hijos de Merarí, conforme a su servicio en el tabernáculo de la reunión, bajo la vigilancia de Itamar, hijo del sacerdote Aarón."
Los meraritas deben transportar el armazón de madera del tabernáculo: columnas, travesanos, etc. En 7,8 se dice que utilizarán para ello carros. Estarán también bajo la dirección de Itamar, hijo de Aarón.
Censo de los Levitas (34-49)
34 Moisés y Aarón y los príncipes de la asamblea hicieron el censo de los hijos de Caat por linajes y familias, 35 de cuantos eran de treinta años para arriba hasta los cincuenta; 36 y los enumerados según sus familias y sus linajes fueron dos mil setecientos cincuenta; 37 éstos fueron los enumerados del linaje de los caatitas, todos los que hacían el servicio en el tabernáculo de la reunión, que Moisés y Aarón enumeraron de orden de Yahvé dada a Moisés. 38 Hízose el censo de los hijos de Gersón por familias y linajes, 39 desde los treinta años para arriba hasta los cincuenta, de cuantos hacían servicio en el tabernáculo de la reunión, 40 y fueron enumerados por familias y linajes dos mil seiscientos treinta. 41 Estos son los enumerados de los hijos de Gersón, todos los que hacían servicio en el tabernáculo de la reunión, que Moisés y Aarón enumeraron de orden de Yahvé. 42 Hízose el censo de las familias de los hijos de Merarí por familias y linajes, 43 desde los treinta años para arriba hasta los cincuenta, de cuantos prestaban servicio en el tabernáculo de la reunión, 44 y fueron enumerados por familias tres mil doscientos. 45 Estos son los enumerados de las familias de Meraií, que Moisés y Aarón enumeraron según la orden de Yahvé dada a Moisés. 46 Todos los que fueron enumerados en el censo que Moisés y Aarón y los príncipes de Israel hicieron de los levitas, por familias y linajes, 47 desde los treinta años para arriba hasta los cincuenta, 48 todos los que prestaban servicio de ministerio o de transporte en el tabernáculo de la reunión, vinieron a ser ocho mil quinientos ochenta. 49 Según la orden dada por Yahvé a Moisés, fueron designados cada uno para su propio ministerio y su propio cargo, y los designados fueron aquellos que Yahvé había mandado.
El censo de levitas comprendidos entre treinta y cincuenta años (8.580) resulta normal en la proporción respecto al número total de 22.000 primogénitos.
1 Así, los v.4-15.24-28.31-33 parecen una repetición de 3.25-26; 31; 36-37, El orden es diferente: Caat, Gersón, Merarí, en vez de Gersón, Caat. — 2 David rebajará la edad a los veinte años (1 Par 23:24). Los LXX, para concordar con Núm 8:23-26, ponen veinticinco años. Después del exilio no se exige edad concreta para entrar en servicio: 2 Par 31:17; 1 Esd 3:8 — 3 La palabra hebrea tajas, que traducimos por tejón, es de sentido incierto. Muchos autores, relacionándola con el árabe tuhas, traducen delfín o animal marino. Quizá diga relación al egipcio tjs, que significa cuero, piel de animal en general.
5. Leyes y Ordenaciones Varias.
Después de haber organizado militarmente el personal del campamento, el legislador aborda la organización moral de las gentes que en él conviven conforme a determinados postulados religiosos. Así, en este capítulo se trata de: a) exclusión de los impuros (1-4); b) restitución de lo mal adquirido (5-10); c) ley sobre los celos (11-31). En este mosaico de leyes, sin duda que hay infiltraciones legislativas de épocas posteriores a la estancia en el desierto de los israelitas.
Exclusión de los Ritualmente Impuros
1 Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 2 "Manda a los hijos de Israel que hagan salir del campamento a todo leproso, a todo el que padece flujo y a todo inmundo por un cadáver. 3 Hombres o mujeres, todos los haréis salir del campamento para que no contaminen el campamento en que habitan." Así lo hicieron los hijos de Israel, haciéndoles salir del campamento; 4 como lo ordenó Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.
El campamento estaba organizado en torno al tabernáculo de Dios, como centro de su vida religiosa, y por eso era en cierta manera cosa sagrada. El arca de la alianza era símbolo de la presencia de Dios, la cual santificaba el territorio ocupado por el campamento. Por tanto, debían ser excluidos de esa zona todos los que de cualquier modo hubieran contraído impureza ritual, como el leproso 1, el que padeciera de gonorrea 2 o hubiera tocado un cadáver 3. En el fondo de estas prescripciones hay razones de higiene (necesarias sobre todo en una vida campamental) y razones religiosas ancestrales, tomadas del ambiente tribal de la época. Los contaminados por alguna de estas impurezas no debían residir en el campamento, ya que lo contaminaban, y podía desencadenarse la ira abrasadora de Yahvé.
Restitución de los bienes mal Adquiridos (5-10)
5 Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 6 "Di a los hijos de Israel: Si un hombre o mujer comete uno de esos pecados que perjudican al prójimo, prevaricando contra Yahvé y haciéndose culpable, 7 confesará su pecado y restituirá enteramente el daño, añadiendo un quinto; restituirá a aquel a quien perjudicó; 8 y si no hubiera ya nadie a quien pertenezca, la restitución la hará a Yahvé, y será entregada al sacerdote, además del carnero expiatorio con que se hará la expiación del culpable. 9 Toda ofrenda de cosas consagradas por los hijos de Israel que éstos presentan al sacerdote, de éste es; 10 cuanto cada uno consagre, de él es; lo que se presenta al sacerdote, de éste es."
Esta perícopa parece fuera de lugar, y es paralela a la sección de Lev 5:20ss, en que se trata de la misma materia. Como allí, se recarga en un quinto la indemnización de los perjuicios causados al prójimo y se añade el sacrificio de un carnero en expiación del pecado cometido contra Dios. Si faltase la persona perjudicada u otra heredera de sus derechos, para que el infractor no se beneficie de su culpa, entregará la restitución a Yahvé, representado en el caso por los sacerdotes. Todo robo es un delito contra Dios, pues afecta a los derechos divinos, ya que Dios es el único dueño de los bienes y los distribuye a su beneplácito. De ahí la necesidad de un sacrificio en reparación. Después el legislador habla de los derechos de los sacerdotes en los sacrificios y ofrendas 4.
Ley de los Celos (11-31)
11 Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 12"Habla a los hijos de Israel y diles: Si la mujer de uno fornicare y le fuese infiel, 13 durmiendo con otro en concúbito de semen, sin que haya podido verlo el marido ni haya testigos, por no haber sido hallada en el lecho, 14 y se apoderare del marido el espíritu de los celos, y tuviese celos de ella, háyase ella manchado en realidad o no se haya manchado, 15 la llevará al sacerdote, y ofrecerá por ella una oblación de la décima parte de un "efá" de harina de cebada, sin derramar aceite sobre ella ni poner incienso encima, porque es ofrenda de celos, ofrenda de memoria para traer el pecado a la memoria. 16 El sacerdote hará que se acerque y se esté ante Yahvé; 17 tomará del agua santa en una vasija de barro, y, cogiendo un poco de la tierra del suelo del tabernáculo, la echará en el agua.18 Luego él sacerdote, haciendo estar a la mujer ante Yahvé, le descubrirá la cabeza y le pondrá en las manos la ofrenda de "memoria," la ofrenda de los celos, teniendo él en la mano el agua amarga de la maldición; 19 y la conjurará, diciendo: Si no ha dormido contigo ninguno y si no te has descarriado, contaminándote y siendo infiel a tu marido, indemne seas del agua amarga de la maldición; 20 pero si te descarriaste y fornicaste, infiel a tu marido, contaminándote y durmiendo con otro, 21 el sacerdote le conjurará con el juramento de execración, diciendo: Hágate Yahvé maldición y execración en medio de tu pueblo, y seqúense tus muslos e hínchese tu vientre, 22 entre esta agua de maldición en tus entrañas, para hacer que tu vientre se hinche y se pudran tus muslos; la mujer contestará: Amén, amén. 23 El sacerdote escribirá estas maldiciones en una hoja y las diluirá en el agua amarga, 24 y hará beber el agua amarga de la maldición. 25 Luego tomará de la mano de la mujer la ofrenda de los celos y la agitará ante Yahvé y la llevará al altar; 26 y, tomando un puñado de la ofrenda de memoria, lo quemará en el altar, haciendo después beber el agua a la mujer. 27 Darále a beber el agua; y si se hubiere contaminado, siendo infiel a su marido, el agua de maldición entrará en ella con su amargura, se le hinchará el vientre, se le secarán los muslos y será maldición en medio de su pueblo. 28 Si, por el contrario, no se contaminó y es pura, quedará ilesa y será fecunda. 29 Esta es ley de los celos para cuando una mujer haya sido infiel a su marido y se haya contaminado, 30 o que el espíritu de los celos se haya apoderado de su marido y tenga celos de ella; presentará a su mujer ante Yahvé, y el sacerdote hará con ella cuanto en esta ley se prescribe. 31 Así el marido quedará libre de culpa, y la mujer llevará sobre sí su pecado.
Aquí tenemos un verdadero juicio de Dios, una ordalía. La fe simplista en la justicia de Dios dio origen a muchos de estos métodos bárbaros de averiguar la verdad, cuando no poseían otros medios seguros para lograrlo ni se querían resignar a la ignorancia de ella. Estos medios, empleados por el vulgo, podían ser ocasión de muchos abusos, y la religión intervino para regular su empleo. En las colecciones de la liturgia antigua tenemos muchos formularios que tienden a regular las ordalías inventadas por la superstición popular. Tales son el juicio por el fuego, por el agua, por la reja de arado candente 5. El ritual bíblico es bastante inofensivo en comparación con estas prácticas brutales: se hacía beber agua con un poco de polvo del santuario, con la ceniza de una hoja de papiro en que iban escritas ciertas maldiciones. El formulario tiende a impresionar a la mujer y obligarla a confesar su crimen ante el santuario. Entre los babilonios y asirios, el Eufrates y el Tigris, como otras tantas divinidades, tenían el poder de discernir la verdad, ahogando al culpable y salvando al inocente 6.
La mujer debe presentar una ofrenda modesta de cebada (unos tres kilos y cuarto: la décima parte de un efá), sin aceite ni incienso, como era lo normal, pues no tiene la finalidad de presentarla en homenaje a Dios, sino más bien para impetrar el auxilio divino para que aclare la sospecha; es "oblación de celos" (v.15). El agua santa (v.17) aparece sólo aquí en todo el Antiguo Testamento. Los LXX leen "agua pura viviente," es decir, corriente 7. El vaso que la contiene debe ser roto después del rito 8. En señal de deshonra, el sacerdote descubre la cabellera de la mujer 9. El "agua amarga" se llama así por la amargura que va a sufrir la culpable. Después el sacerdote conjura a la mujer para que se manifieste su culpabilidad ρ inocencia. Este rito refleja una mentalidad muy arcaica en la historia de Israel, eco de costumbres ambientales de la estepa del Sinaν. De hecho apenas se menciona en épocas posteriores en la historia israelita.
1 Cf. Leve.13-14. — 2 Lev 15. — 3 Núm 19. — 4 Cf. Lev 7:7-10. — 5 Cf. E. Marténe, De antiquis Ecclesiae ritibus II 3303. — 6 Véase Cód. de Hammurabi art.131-132: la mujer acusada de adulterio será echada al Eufrates. En las Leyes asirias (art. 17) se ordena algo semejante. Véanse otros casos en J. Frazer, Folklore in the Old Testament III 304-314. — 7 Cf. Núm 19:7; Lev 14:5-6. — 8 Lev 6:21 (heb. 28). — 9 Cf. Lev 10:6.
6. Ley del Nazareato
Esta institución persistió durante toda la historia de Israel, y así la encontramos en tiempo de los jueces 1 y aun en los tiempos de Cristo2.
Obligaciones del Nazareato (1-8)
1 Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 2"Habla a los hijos de Israel: Si uno, hombre o mujer, hiciere voto de consagración, consagrándose a Yahvé, 3 se abstendrá de vino y de toda bebida embriagante; no beberá vinagre ni bebida de vino ni bebida embriagante; ni comerá uvas frescas ni secas; 4 durante todo el tiempo de su nazareato no comerá fruto alguno de la vid, desde la piel hasta los granos de la uva. 5 Durante todo el tiempo de su voto de nazareo no pasará la navaja por su cabeza; hasta que se cumpla el tiempo por que se consagró a Yahvé, será santo y dejará libremente crecer su cabellera. 6 Durante su tiempo de consagración a Yahvé no se acercará a cadáver alguno; 7 no se contaminará ni por su padre, ni por su madre, ni por su hermano, ni por su hermana, si muriesen; porque lleva sobre su cabeza la consagración a su Dios. 8 Todo el tiempo de su nazareato está consagrado a Yahvé.
El nazareato era una consagración especial a Yahvé, que imponía ciertas normas de abstinencia. Los datos de la Escritura nos dicen que había varias formas de hacer esta consagración; pero son insuficientes para darnos a conocer su naturaleza precisa y el desarrollo histórico de esta institución, que sin duda no fue siempre igual. Cuando el ángel anuncia a la madre de Sansón el nacimiento de su hijo, le ordena abstenerse de toda bebida inebriante y de comer cosa inmunda; le añade que la navaja no tocará la cabeza del hijo, porque será nazareo de Dios desde el vientre de su madre 3. Ana, madre de Samuel, pide a Dios un hijo y promete consagrarlo a Yahvé todos los días de su vida y que la navaja no tocará su cabeza 4. El profeta Amos enumera entre los favores hechos por Dios a Israel, después de la salida de Egipto, haber suscitado profetas de entre sus hijos y nazareas de entre sus mancebos, y, no obstante, obligaban a callar a los profetas y forzaban a beber vino a los nazareos 5. Según el profeta, Yahvé, Dios de Israel, tenía derecho a enviar profetas y suscitar nazareos consagrados a El; pero el pueblo no corresponde e induce a éstos a quebrantar sus votos. El voto de nazareo es, pues, aquí símbolo de fidelidad y entrega a Dios.
El nazareato podía ser vitalicio o temporal. La devoción inducía a los fieles a buscar la unión más estrecha con Dios durante algún tiempo. Para ello se abstenían del fruto de la vid y de toda cosa impura, y no se cortaban el cabello. El día que terminaba el voto, el cabello se cortaba en el santuario y se echaba al fuego, que consumía el sacrificio. Si el nazareo asistía a una muerte repentina, debía raparse la cabeza y empezar de nuevo el voto de nazareato. El término del voto se cerraba con unos sacrificios en el templo, aunque en casos excepcionales se realizaban fuera de él 6. Esta práctica de consagración a la divinidad por la conservación del cabello no era exclusiva de Israel. San Cirilo de Alejandría dice que los hebreos lo tomaron de los egipcios. En los árboles de Palestina y Transjordania aún se pueden ver mechones de pelo consagrados al genio del árbol, y en el Carmelo las madres ofrecen los cabellos de sus hijos en honor del profeta Elías. Por razones especiales para nosotros desconocidas, los antiguos hebreos atribuían al cabello del nazareo una fuerza sobrehumana 7. La palabra nazareo viene del hebreo nazir, que significa separado en el sentido de consagrado, y supone la abstención de determinadas cosas, como el vino 8. El vino y las bebidas alcohólicas en general estaban prohibidas a los sacerdotes mientras están en funciones 9. Los recabitas, en tiempo de Jeremías, se abstenían sistemáticamente de toda bebida fermentada 10. Diodoro de Sicilia dice lo mismo de los árabes nabateos 11. Esto parece indicar que es una reacción de las poblaciones nómadas contra las de las regiones sedentarias, como las cananeas, donde abundaba la vid. Así, los nazareos eran como un recuerdo viviente entre los hebreos establecidos en Canaán de otro género de vida menos corrompido moral y religiosamente en el desierto 12. El rito de no cortarse los cabellos quizá sea también un recuerdo de costumbres del desierto, como reacción contra el refinamiento de la cultura cananea. A los sacerdotes se les prohíbe rasurarse el pelo y parte de la barba en señal de duelo 13.
Por ser un consagrado a Dios, el nazareo no podía tener contacto con un cadáver, aun de sus parientes más próximos.
Interrupción del Voto de Nazareato (9-12)
9 Si ante él muriese alguno repentinamente, manchándose así su cabeza consagrada, se raerá la cabeza en el día de su purificación; se la raerá el séptimo día, 10 y al octavo presentará al sacerdote dos tórtolas o dos pichones a la entrada del tabernáculo de la reunión.11 El sacerdote ofrecerá uno en sacrificio por el pecado y otro en holocausto, haciendo por él la expiación de su pecado por el muerto. 12 Este día el nazareo consagrará otra vez su cabellera, la consagrará de nuevo a Yahvé por el tiempo de su nazareato, y ofrecerá un cordero primal en sacrificio de expiación; el tiempo precedente no le será contado, por haberse contaminado su nazareato.
Tan esencial es para el nazareo el no tener contacto con un cadáver, que, si repentinamente muriese alguno ante él, su voto quedaba interrumpido y debía comenzar de nuevo. Debía cortar su cabellera el día séptimo después de haberse contaminado 14. Estas costumbres existían en otros pueblos de la antigüedad. Así, en Hierápolis no podía entrar en el templo de Astarté el que hubiera visto un cadáver; sólo podía hacerlo al día siguiente después de haberse purificado. Según Luciano, los parientes no podían llevar alimentos al santuario sino treinta días después de la muerte del familiar, y habiéndose cortado la cabellera 15. En la India, el final del duelo se cerraba con el acto de cortar uñas y cabellera 16.
El nazareo debía ofrecer un sacrificio de dos pichones o tórtolas al octavo día 17, uno en sacrificio por el pecado y otro en holocausto. Así, su cabeza quedaba consagrada de nuevo y debía empezar su voto. Como víctima de consagración, ofrecerá un cordero primal en reparación (asam: "pro delicto") por su falta ritual.
Fin del Período de Nazareato (13-21)
13 Esta es la ley del nazareo: el día en que se cumpla el tiempo de su nazareato, se presentará a la entrada del tabernáculo de la reunión para hacer su ofrenda a Yahvé: 14 un cordero primal, sin defecto, para el holocausto; una oveja, sin defecto, para el sacrificio por el pecado; un carnero, sin defecto, para el sacrificio pacífico, 15 y un cestillo de panes ázimos, de tortas de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda y libación. 16 El sacerdote los presentara a Yahvé y ofrecerá su sacrificio por el pecado y su holocausto, 17 Después presentará a Yahvé el carnero de su sacrificio pacífico, con el cestillo de panes ázimos, y hará la oblación y la libación. 18 El nazareo raerá a la entrada del tabernáculo de la reunión su cabeza consagrada, y, tomando los cabellos de su cabeza consagrada, los echará al fuego que arde bajo el sacrificio pacífico. 19 Luego el sacerdote tomará la espalda ya cocida del carnero, un pan ázimo del cestillo y una torta ázima, y se las pondrá en las manos del nazareo después que se haya raído la cabeza consagrada; 20 y el sacerdote lo agitará ante Yahvé. Es la cosa santa del sacerdote, además del pecho mecido y del brazuelo reservado. Después ya podrá el nazareo beber vino." 21 Esta es la ley del nazareo, que hace voto, y de su ofrenda a Yahvé por su nazareato, fuera de aquello que sus posibilidades le consientan añadir. Hará de conformidad con su voto, según la ley del nazareato.
Al terminar el plazo de su voto, el nazareo debe ofrecer un triple sacrificio: un cordero en holocausto en honor de Dios 18, una oveja por los pecados cometidos durante el tiempo de su voto y un carnero en acción de gracias 19. Además debe hacer la ofrenda de un cestillo de panes ázimos (v.15), como en los sacrificios pacíficos 20. Después el nazareo se cortará su cabellera a la entrada del tabernáculo y la quemará en el fuego del sacrificio pacífico (v.18). La razón de ello radica en que los cabellos del nazareo son algo sagrado, y, por tanto, no deben profanarse. No se trata de un sacrificio a Dios de la cabellera, como en otros pueblos primitivos. El sacerdote pondrá en manos del oferente la espalda del carnero y hará el balanceo ante Yahvé 21, símbolo de entrega a Dios. Después seguía el banquete eucarístico con los familiares, a base de las partes de la víctima no quemadas ni reservadas al sacerdote.
La Bendición Sacerdotal (22-27)
22 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 23"Habla a Aarón y a sus hijos, diciendo: De este modo habréis de bendecir a los hijos de Israel: 24 Que Yahvé te bendiga y te guarde. 25 Que haga resplandecer su faz sobre ti y te obligue su gracia. 26 Que vuelva a ti su rostro y te dé la paz. 27 Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo les bendeciré.
Esta perícopa no tiene relación alguna con lo que precede y lo que sigue 22. Pero es uno de los pasajes más hermosos del Pentateuco. Por la mañana y por la tarde, el sacerdote ofrecía el incienso en el altar de los perfumes, y al salir bendecía al pueblo 23. La fórmula de bendición no pide los bienes materiales, que en Lev 26:1ss se prometen a los observantes de la Ley; lo único que se pide es la gracia de Dios, la benevolencia y la paz y la bendición 24. En estos bienes están comprendidos todos los que a Dios podemos pedir. Nos traen a la memoria las palabras de San Pablo: "Él reino de Dios no consiste en comida ni en bebida, sino en la justicia, la paz y el gozo del Espíritu Santo."25 La fórmula de la bendición 26 recalca la idea de plenitud y perfección al repetirse tres veces el nombre de Yahvé. Pero no hay alusión al misterio de la Trinidad, como han supuesto algunos Santos Padres. La faz de Yahvé que resplandece sobre el fiel israelita equivale a su benevolencia 27, y consecuencia de ella la paz, que es el resumen de todas las otras bendiciones materiales y espirituales; por eso el reino mesiánico es presentado ante todo como un reino de paz28. El nombre de Yahvé debe ser invocado por los sacerdotes sobre el pueblo (v.27), no como mágico talismán, sino como símbolo de las buenas relaciones de Yahvé con su pueblo, que es su posesión29. Por otra parte, el nombre simboliza la persona, y así el nombre de Yahvé es el símbolo de lo que el Dios de Israel ha sido en la historia para su pueblo.
1 Jue 16:17. — 2 Act 21:23-26. — 3 Jue 13; 45. — 4 1 Sam 1:11s. — 5 Am 2:11s. — 6 1 Mac 3:49. — 7 Véase M. J. Lagrange, Le livre des Juges 259-260. — 8 Otros prefieren relacionarla con nadar (ofrecer un voto). — 9 Lev 10:9. — 10 Jer 35:6. — 11 diodoro de sicilia, XIX 94. — 12 Véase L. Desnoyers, Histoire du peuple hébreu I 313. — 13 Lev 21:5. Sobre estas costumbres en otros pueblos véase la obra de J. G. Frazer, The Golden Bough I 241-242. — 14 Cf. Núm 19,11. — 15 Luciano, De dea Syria 53. — 16 Véase Frazer, o.c., I 387-389. — 17 Es el mismo sacrificio de la mujer que ha dado a luz (Lev 12:8) y del leproso curado (Lev 15.14). Es el menos oneroso de todos. — 18 Cf. Lev 1:10. — 19 Lev 4:32; 5:6. — 20 Lev 3:1.6. — 21 Cf. Lev 7:34; Ex 29:24· — 22 Cf. Lev 9:22. — 23 Cf. Lc 1:10. — 24 Cf. 2 Cor 13,13. — 25 Rom 14,17. — 26 Se ha hecho notar la semejanza de bendición en un himno al dios asirio Samas: "Que Ea se digne otorgarte gracia; que Damkina, la reina del océano, haga brillar su faz sobre ti..." (Hehen, Sieben zahal und Sabbat bei de Babyloner und in A.T. p.65). Véase A. Clamer, Nombres 275. — 27 Sal. 66:2; 30:17; 118:135. — 28 Cf. Is 9:6. — 29 Cf. Dt 28:10; Jer 14:9.
7. Las Ofrendas de los Principes.
Esta enumeración de ofrendas refleja en el autor sagrado el interés en destacar la liberalidad de los israelitas en el desierto en tiempos difíciles. Sin duda que también aquí los datos se exageran sistemáticamente para ponderar ante los contemporáneos del redactor la abundancia de provisiones y riquezas del santuario, como en otras ocasiones se pondera la magnificencia del tabernáculo según el módulo idealizado del templo de Jerusalén 1. No pocos autores consideran este capítulo desplazado de su lugar normal, es decir, que parece secuela normal de Ex 40, en que se habla de la erección del tabernáculo, o de Lev c.8-10, donde se habla de la consagración e instalación de los sacerdotes.
Ofrendas de Carros y Bueyes para el Servicio (1-9)
1 El día en que acabó Moisés de erigir el tabernáculo y de ungirlo y consagrarlo con todos sus utensilios, ungiéndolos y consagrándolos, 2 los príncipes de Israel, jefes de sus linajes, presentaron sus ofrendas; eran los príncipes que habían presidido el censo. 3 Llevaron sus ofrendas ante Yahvé: seis carros cubiertos y doce bueyes, un carro por cada dos y un buey por cada uno de los príncipes, y los presentaron ante el tabernáculo. 4 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 5 Recibe de ellos eso, y que se destine al servicio del tabernáculo de la reunión; se los darás a los hijos de Leví, a cada uno según las necesidades de su servicio." 6 Moisés, tomando los carros y los bueyes, se los entregó a los levitas; 7 dio dos carros y cuatro bueyes a los hijos de Gersón, según sus funciones; 8 cuatro carros y ocho bueyes a los hijos de Merarí, conforme a su servicio, bajo la vigilancia de Itamar, hijo de Aarón, sacerdote; 9 pero no dio ninguno a los hijos de Caat, porque el servicio suyo de las cosas santas habían de hacerlo llevándolas sobre sus hombros.
Según Ex 40:17, Moisés consagró el tabernáculo el día primero del mes primero del año segundo. Quizá el relato ha sido retardado para no interrumpir la legislación levítica 2, o se deba a otra fuente complementaria. Estos príncipes son los mismos jefes que dirigieron la organización del censo 3. Primeramente ofrecieron seis carros y doce bueyes para el servicio del tabernáculo y su transporte. El hagiógrafo procura resaltar la liberalidad de éstos en orden al santuario para no desdecir de la esplendidez del pueblo, que ofreció los materiales necesarios para la construcción del tabernáculo 4. Moisés repartió los carros y bueyes según las necesidades del servicio: dos carros y cuatro bueyes a los hijos de Gersón, y el resto a los hijos de Merarí, que tenían que transportar cosas más pesadas 5. A los hijos de Caat no se les dio, porque debían transportar los utensilios sagrados sobre sus hombros.
Ofrendas de los Príncipes (10-89)
10 Los príncipes hicieron su ofrenda para la dedicación del altar cuando fue ungido, presentando su ofrenda sobre el altar, 11 Yahvé dijo a Moisés: "Que presenten los príncipes su ofrenda uno a uno, para la dedicación del altar." 12 Aquel día, el primero presentó su ofrenda, Nasón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá, 13 ofreciendo un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, según el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para las ofrendas; 14 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 15 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 16 un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 17 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Nasón, hijo de Aminadab. 18 El segundo día hizo ofrenda Natanael, hijo de Suar, príncipe de Isacar. 19 Ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, llenos ambos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 20 una taza de oro, de diez siclos, llena de perfumes; 21 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 22 un macho cabrío para el sacrificio expiatorio; 23 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Suar. 24 El tercer día, el príncipe de los hijos de Zabulón, Eliab, hijo de Jelón, 25 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos, un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, llenos ambos de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 26 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 27 un novillo, un carnero, un cordero primal, para el holocausto; 28 un macho cabrío para el sacrificio expiatorio; 29 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Jelón. 30 El cuarto día, el príncipe de los hijos de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur, 31 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 32 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 33 un novillo, un carnero, un cordero primal, para el holocausto; 34 un macho cabrío para el sacrificio expiatorio; 35 y para el sacrificio pacífico dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur. 36 El quinto día, el príncipe de los hijos de Simeón, Salamiel, hijo de Surisadai, 37 ofreció: un plato de plata de ciento setenta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 38 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 39 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 40 un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 41 y para el sacrificio, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Salamiel, hijo de Surisadai. 42 El sexto día, el príncipe de los hijos de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel, 43 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 44 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 45 un novillo, un carnero, un cordero primal, para el holocausto; 46 un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 47 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel. 48 El séptimo día, el príncipe de los hijos de Efraím, Elisama, hijo de Amiud, 49 ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 50 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 51 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 52 un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 53 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud. 54 El octavo día, el príncipe de los hijos de Manasés, Gamaliel, hijo de Pedasur, 55 ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos, un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 56 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 57 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 58 un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 59 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Gamaliel. 60 El noveno día, el príncipe de los hijos de Benjamín, Abidán, hijo de Gedeón, 61 ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 62 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 63 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 64 un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 65 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Abidán, hijo de Gedeón. 66 El décimo día, el príncipe de los hijos de Dan, Ajiezer, hijo de Amisadán, 67 ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 68 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 69 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 70 un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio, 71 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Ajiezer, hijo de Amisadán. 72 El undécimo día, el príncipe de los hijos de Aser, Feguiel, hijo de Ocrán, 73 ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 74 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 75 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 76 un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 77 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Feguiel, hijo de Ocrán. 78 El duodécimo día, el príncipe de los hijos de Neftalí, Ajira, hijo de Enán, 79 ofreció: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de setenta siclos, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda; 80 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes; 81 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto; 82 un macho cabrío, para el sacrificio expiatorio; 83 y para el sacrificio pacífico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Ajira, hijo de Enán. 84 Estos fueron los dones de los príncipes de Israel para la dedicación del altar el día en que se ungió: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce tazas de oro; 85 cada plato, de ciento treinta siclos de peso; cada jarro, de setenta siclos; total de la plata de estos utensilios, dos mil cuatrocientos siclos, al peso del siclo del santuario;86 doce tazas de oro llenas de perfume, de diez siclos cada una, al siclo del santuario; total del oro de las tazas, ciento veinte siclos. 87 Total de los animales para el sacrificio: doce novillos, doce carneros y doce corderos primales, con sus ofrendas, y doce machos cabríos para el sacrificio expiatorio. 88 Total de los animales para el sacrificio pacífico: veinticuatro bueyes, sesenta carneros, sesenta machos cabríos y sesenta corderos primales. Estos son los dones ofrecidos para la dedicación del altar cuando se ungió. 89 Cuando Moisés entraba en el tabernáculo de la reunión para hablar con Yahvé, oía la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio puesto sobre el arca del testimonio, entre los dos querubines; así le hablaba Yahvé.
La ofrenda de todos es una misma, y la suma total de los objetos donados son: 12 platos de plata, cada uno pesaba unos 1.800 gramos (el siclo varía de 12 a 15 gr.); 12 jarras de plata, llenas de flor de harina, cuyo peso era de unos 1.000 gramos; 12 tazas de oro de unos 150 gramos, llenas de perfumes; y sobre esto, para ofrecer en holocausto, 12 novillos, 12 carneros, 12 corderos primales y 12 machos cabríos para los sacrificios expiatorios. Para el sacrificio pacífico (en el que participaban muchos comensales), 24 bueyes, 6o machos cabríos y 6o corderos primales. Así queda demostrada la liberalidad de los jefes de Israel para el santuario, un ejemplo a imitar en la posteridad.
El v.89 no tiene conexión con lo que precede y sigue. En diversas formas nos habla el texto sagrado de la intimidad de Dios con su profeta Moisés. En Ex 33:11 se dice que "Yahvé hablaba a Moisés cara a cara, como habla un hombre a su amigo." Es ésta una expresión muy realista. Lo que se nos dice aquí es el cumplimiento de lo que Dios había prometido a Moisés en Ex 25:22: que le hablaría desde el propiciatorio, en medio de los querubines, pues el arca de la alianza era el símbolo de la presencia sensible de Yahvé en su pueblo. Así se presenta Yahvé dando órdenes al profeta desde el propiciatorio o tapadera del arca de la alianza.
1 Cf. Ex 36:8ss. — 2 Cf. Lev c.8-10. — 3 Núm 1:5-16. — 4 Ex 36. — 5 Núm 4:21-33
8. Ordenaciones Diversas.
En este capítulo encontramos agrupadas diversas secciones de tipo legislativo y narrativo. La concatenación no es muy ceñida, y parece un mosaico en el que se yuxtaponen diversos elementos, algunas veces en orden cronológico, y otras en secuencia más o menos lógica.
El Candelabro de Oro (1-4)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2"Habla a los hijos de Aarón y diles: Cuando pongas las lámparas del candelabro, ponías de modo que las siete alumbren hacia adelante." 3 Así lo hizo Aarón, y puso las lámparas en la parte anterior del candelabro, como Yahvé se lo había mandado a Moisés. 4 El candelabro era de oro batido; su pie, sus flores, todo de oro batido; lo había hecho Moisés conforme al modelo que le había mostrado Yahvé.
Estos versos son en parte repetición y en parte complemento de lo que sobre el candelabro se dice en Ex 25:31-39 y 37:17-24. Cuanto a la disposición que el candelabro había de tener, el texto no está muy claro; lo que parece colegirse es que el plano que forman los siete mecheros ha de estar paralelo a la cortina que separa las dos partes del santuario 1. El candelabro debía proyectar su luz hacia la parte septentrional, donde se encontraba la mesa de los panes de la proposición. Las siete lámparas son símbolo de plenitud y perfección2.
Consagración de los Levitas (5-22)
5 Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 6"Toma a los levitas de en medio de los hijos de Israel y purifícalos. 7 He aquí lo que harás para purificarlos: Haz sobre ellos una aspersión con agua expiatoria; que pasen la navaja por todo su cuerpo, laven sus vestidos y se purifiquen. 8 Que tomen un novillo, con su ofrenda de flor de harina amasada con aceite; y toma tú otro para el sacrificio por el pecado. 9 Haz que se acerquen los levitas al tabernáculo, y convoca a toda la asamblea de los hijos de Israel. 10 Una vez que hayas hecho a los levitas acercarse ante Yahvé, los hijos de Israel pondrán sus manos sobre ellos,11 y Aarón ofrecerá los levitas en ofrenda mecida ante Yahvé de parte de los hijos de Israel, para que sirvan a Yahvé. 12 Los levitas pondrán sus manos sobre la cabeza de los novillos, y tú los ofrecerás, uno en sacrificio por el pecado, el otro en holocausto a Yahvé, para hacer la expiación de los levitas. 13 Harás que los levitas estén en pie ante Aarón y sus hijos, y los ofrecerás en ofrenda mecida a Yahvé. 14 Así los separarás de en medio de los hijos de Israel, y los levitas serán míos, 15 y vendrán luego a servir en el tabernáculo de la reunión. Así los purificarás, y los ofrecerás en ofrenda mecida, 16 porque son donados a mí enteramente de en medio de los hijos de Israel, y yo los he tomado para mí en lugar de todos los primogénitos que abren la vulva de su madre, de los primogénitos de entre los hijos de Israel; 17 pues todo primogénito de los hijos de Israel es mío, lo mismo los de los hombres que los de los animales; el día en que herí todos los primogénitos de la tierra de Egipto me los consagré, 18 y he tomado a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, 19 y se los he dado enteramente a Aarón y a sus hijos de en medio de los hijos de Israel, para que hagan el servicio de los hijos de Israel en el tabernáculo de la reunión y para que hagan la expiación de los hijos de Israel, para que los hijos de Israel no sean castigados con plaga, acercándose al santuario." 20 Moisés, Aarón y toda la asamblea de los hijos de Israel hicieron con los levitas cuanto Yahvé había mandado a Moisés; eso hicieron con ellos los hijos de Israel. 21 Los levitas se purificaron, lavaron sus vestidos; Aarón los ofreció en ofrenda mecida ante Yahvé; hizo la expiación para purificarlos, 22 y luego vinieron los levitas a prestar sus servicios en el tabernáculo de la reunión a las órdenes de Aarón y sus hijos. Como Yahvé se lo había mandado a Moisés respecto a los levitas, así se hizo con ellos.
La causa de esta consagración de los levitas no es otra que la de los sacerdotes. Sin ser de los que "se acercan a Dios," o sea, de la clase sacerdotal, al fin, están destinados a servir a Dios en su santuario, bajo la autoridad del sacerdocio, y necesitan una especial santificación. El rito de ésta es digno de notarse y responde a lo expuesto en 3,4-oss sobre la sustitución de los primogénitos de Israel por los levitas. Una vez purificados éstos, el pueblo pone las manos sobre ellos. El sentido de tal imposición es claro. El pueblo delega en ellos sus deberes de servir a Yahvé, su Dios; la nación sacerdotal (Ex 19:5) traslada a la tribu de Leví sus deberes, y con ellos, sus derechos. Luego Aarón hace ofrenda de los mismos levitas a Yahvé, que los admite para servirle en el ministerio del santuario. Lo que no declara el autor sagrado es la forma cómo se verifica esta ceremonia ("ofrenda mecida") con los miles de levitas que entraban en servicio en sustitución de todos los primogénitos de Israel.
Antes eran rociados con "agua expiatoria" (v.7) (lit. "agua de pecado"), que debe ser agua tomada del recipiente del santuario para las purificaciones 3. Después los levitas debían rasurarse el cuerpo entero, como en el caso de la purificación del leproso 4. Según Herodoto, los sacerdotes egipcios debían rasurarse todo el cuerpo cada dos días para estar puros en el servicio ritual del templo 5. También los levitas deben lavar sus vestidos 6, sin que se exija un vestido nuevo como para los sacerdotes 7. Después deben sacrificarse dos novillos: uno por el pecado de los levitas (v.12) y otro en holocausto. Puestos los levitas ante el tabernáculo de la reunión, el pueblo imponía sus manos, solidarizándose con ellos, que son sus sustitutos ante Yahvé 8. Pero la entrega oficial a Yahvé la hará el propio Aarón, meciendo simbólicamente a los levitas (v.11), como se hacía con ciertas partes de las víctimas 9. Quizá se los hacía avanzar y retrocederante el altar. Después los levitas imponen sus manos sobre los dos novillos que se han de sacrificar 10. Finalmente, Moisés colocaba ante Aarón a los levitas, como destinados a su servicio.
Los v.16-18 son repetición de 3:12-13 y parecen adición redaccional. En el v.19 se recalca la idea de sustitución y se insiste en que los levitas protegen al pueblo contra la cólera de Dios, pues expían por él al dedicarse al culto divino, si bien sometidos a los sacerdotes.
Duración del Servicio de los Levitas (23-26)
23 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 24"Esto es lo que toca a los levitas: Desde los veinticinco años arriba, los levitas estarán al servicio del tabernáculo de la reunión para cumplir en él sus funciones. 25 A los cincuenta cesarán en sus funciones y no servirán más; 26 ayudarán a sus hermanos en el tabernáculo de la reunión, en la guarda de él, pero no prestarán más servicio. Así has de hacer con los levitas en cuanto a sus funciones."
Aquí se fija la edad de los levitas para comenzar el servicio a los veinticinco años, pero esto no concuerda con 4:3; 37, donde se determina la edad de treinta a cincuenta años. Es una de tantas variantes que reflejan los cambios que ha sufrido la ley mosaica, a través de los tiempos, según las circunstancias.
David fijará la edad en veinte años, sin duda para poder disponer de más personal. A los cincuenta años quedan cesantes, pudiendo servir de auxiliares a los otros levitas.
1 Ex 27:21; 40:22. — 2 Para otras interpretaciones alegóricas véase Fl. Josefo, Bell. Jud. VII 5,5; Ant. Jud. III 6,7; Filón, De vita Mosis III 9. — 3 Ex 30:18-21. — 4 Lev 14:8-9. — 5 Herodoto, II 37. — 6 Lev 14:9; Ex 19:14. — 7 Lev 8:13. — 8 Lev 1:4. — 9 Lev 7:32-34
9. Últimos Días en el Sinaí.
La Pascua en el Sinaí (1-14)
1 Yahvé habló a Moisés en el desierto del Sinaí el primer mes del segundo año después de la salida de la tierra de Egipto. Dijo: 2"Que celebren los hijos de Israel la Pascua a su tiempo. 3 El día catorce de este mes, entre dos luces, la celebraréis conforme a todas las leyes y a todos los ritos que a ella se refieren." 4 Moisés habló a los hijos de Israel para que celebraran la Pascua; 5 y la celebraron el día catorce del primer mes, entre dos luces, en el desierto del Sinaí. Conforme a todo cuanto había mandado Yahvé a Moisés, así hicieron los hijos de Israel. 6 Había algunos hombres que estaban impuros por un cadáver, y no pudieron celebrar la Pascua en ese día. Presentándose aquel mismo día ante Moisés y Aarón, les dijeron: 7"Estamos impuros por un cadáver; ¿por qué habremos de vernos privados de presentar nuestra ofrenda a Yahvé, a su tiempo, con los demás hijos de Israel?" 8 y Moisés les respondió: "Esperad que sepa yo lo que cuanto a vosotros dispone Yahvé." 9 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 10"Habla a los hijos de Israel y diles: Si alguno de vosotros o de vuestros descendientes está impuro por un cadáver o está en viaje lejos, celebrará la Pascua de Yahvé. 11 En el segundo mes, el día catorce de él, entre dos luces, la celebrará. La comerán con pan ácimo y lechugas amargas; 12 no dejarán de ella nada para el día siguiente, ni quebrantarán ninguno de sus huesos; la celebrarán conforme a todos sus ritos. 13 Si alguno, estando limpio y no estando de viaje, dejare de celebrarla, éste será borrado de su pueblo; por no haber ofrecido a su tiempo su ofrenda a Yahvé, llevará sobre sí su culpa. 14 Si el extranjero que habitare entre vosotros celebra la Pascua, guardará todas las leyes y ritos que a ella se refieren. La ley será la misma para vosotros; la misma para el extranjero que para el nativo."
La primera Pascua se había celebrado cuando la salida de Egipto; ahora, en el desierto del Sinaí, se celebra la segunda con el mismo ritual prescrito en la primera. Con esta ocasión se promulga una ley suplementaria en favor de aquellos que no pudieron celebrarla el mes primero. Estos lo harán al mes siguiente, en el día catorce, y conforme al mismo ritual: panes ácimos, lechugas amargas, sin quebrar ninguno de los huesos del cordero pascual y no dejar nada de éste sin comer (v.12). En 2 Par 30:2 se nos cuenta cómo en tiempo del rey Ezequías (s.VIII a.C.) celebraron los israelitas la Pascua el segundo mes por no haber podido celebrarla en el tiempo regular. Según Núm 19:11, la impureza proveniente del contacto con un cadáver dura siete días, precisamente los que dura la fiesta de los Ácimos. Además, la participación en cualquier sacrificio, y el cordero pascual lo era, exige a toda costa el estado de pureza ritual en el que hubiera de participar de él 1. El rito de la celebración será el mismo en todo tiempo. Considerada esta fiesta como nacional, quien no la celebre quedará, por lo mismo, excluido de la nación. Una vez más son admitidos los extranjeros que habitan en medio de la comunidad israelita. Pero ante todo se exige la circuncisión 2, con lo cual los extranjeros quedaban incorporados al pueblo escogido, a su alianza y a las promesas. Era ésta una puerta que se abría en el nacionalismo de Israel por la que los gentiles venían a participar de las esperanzas mesiánicas.
La Nube, Guía de Israel (15-23)
15 El día en que fue alzado el tabernáculo, la nube cubrió el tabernáculo, y desde la tarde hasta la mañana hubo sobre el tabernáculo como un fuego. 16 Así sucedía constantemente: de día lo cubría la nube, y de noche la nube parecía de fuego. 17 Cuando la nube se alzaba del tabernáculo, partían los hijos de Israel, y en el lugar en que se paraba la nube, allí acampaban los hijos de Israel. 18 A la orden de Yahvé partían los hijos de Israel, y a la orden de Yahvé sentaban su campo; cuanto tiempo estaba la nube sobre el tabernáculo, estábanse quietos. 19 Cuando la nube se detenía muchos días sobre el tabernáculo, aguardaban los hijos de Israel la orden de Yahvé y no se movían; 20 y cuando la nube estaba pocos días sobre el tabernáculo, a la orden de Yahvé posaban y a la orden de Yahvé partían. 21 Cuando la nube se detenía desde la tarde a la mañana, y a la mañana se levantaba, partían; y si se levantaba a la noche, entonces partían. 22 Fuese dos días, un mes o un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo, estándose sobre él, los hijos de Israel seguían acampados y no se movían; cuando ella se alzaba, se movían ellos. 23 A la orden de Yahvé acampaban y a la orden de Yahvé partían, guardando el mandato de Yahvé, como Yahvé se lo había dicho a Moisés.
Esta perícopa es una ampliación de Ex 40:36. Una vez que Yahvé tomó posesión de la tienda para habitar en medio de Israel, por la nube, que de noche se vuelve luminosa y que es la imagen de la gloria de Yahvé, el Señor se ha constituido en Líder Supremo, General en Jefe, y, por consiguiente, en conductor oficial de su pueblo a través del desierto. La nube es la que, alzándose, da la orden de levantar el campo y partir, y es ella también la que determina el momento de detenerse y de fijar el campo. En suma, "a la orden de Yahvé acampaban y a la orden de Yahvé partían..." (v.23). Hablando en lenguaje religioso, Dios era el conductor de su pueblo por el desierto hacia la patria que le tenía destinada; pero esta idea muy espiritual ha de hacerse sensible para acomodarla a la condición humana. La nube era la imagen más apropiada, por cuanto no podían reproducirla, contraviniendo al precepto del Decálogo 3. En 19:4, Dios mismo dice que los trajo "sobre alas de águila" hasta el Sinaí. De la misma imagen se sirve Dt 32:1188. Era éste un gran beneficio que con frecuencia viene a la memoria de los salmistas y profetas 4. También San Pablo recuerda esta historia, que considera como tipo del cristiano que camina hacia la patria celestial5.
La nube, pues, parece tener una doble significación: proteger a los israelitas contra los esplendores de la divinidad; era como un velo que ocultaba la gloria de Dios 6. Además era símbolo sensible de la presencia de Dios en su pueblo para guiarle y protegerle en la azarosa peregrinación por el desierto 7. Esta nube, de noche, aparece como fuego 8, símbolo también de la presencia de Dios.
1 Lev 7.20. — 2 Ex 12:48-49. — 3 Ex 20:4. — 4 Sal 68:8; Hab 3:73 — 5 1 Cor 10:1s. — 6 Véase Desnoyer, Histoire du peuple hébreu III p.113 n.1. — 7 Esta manifestación sensible de Dios en forma de fuego aparece ya en la alianza de Dios con Abraham (Gén 15:17), en la zarza ardiendo (Ex 3:2) y en la teofanía del Sinaí (Ex 19:16-20). — 8 Cf. Ex 40:34-35; Lev 23-24; Ex 24:17.