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25. La Prevaricación de Baalfegor.
1 Estuvo Israel estacionado en Setim, y el pueblo se prostituyó por el trato con las hijas de Moab. 2 Invitábanle éstas a los sacrificios de sus dioses, y el pueblo comía y se prosternaba ante ellos. 3 Israel se fue tras Baalfegor, y la ira de Yahvé se encendió contra Israel. 4 Dijo Yahvé a Moisés: "Reúne a todos los jefes del pueblo, y cuelga a ésos del patíbulo ante Yahvé cara al sol, para que se aparte de Israel la cólera encendida de Yahvé." 5 Dijo, pues, Moisés a los jueces de Israel: "Matad a cualquiera de los vuestros que haya servido a Baalfegor." 6 En esto llegó uno de los hijos de Israel e introdujo en medio de sus hermanos a una madianita a los ojos mismos de Moisés y en presencia de toda la comunidad de los hijos de Israel, mientras éstos lloraban a la entrada del tabernáculo de la reunión. 7 Viéndolo Finés, hijo de Eleazar, sacerdote, se alzó en medio de la asamblea, y, tomando una lanza,8 se fue tras el hijo de Israel, hasta la parte posterior de su tienda, y los alanceó a los dos, al hombre y a la mujer, en sus vientres, y cesó el azote entre los hijos de Israel. 9 En aquella plaga murieron veinticuatro mil. 10 Habló Yahvé a Moisés, diciéndole:11"Finés, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, sacerdote, ha apartado mi furor de los hijos de Israel, por el celo con que ha celado mi honor; por eso no he consumido yo en el furor de mi celo a los hijos de Israel. 12 Por tanto, le dirás que yo hago con él una alianza de paz, alianza de un sacerdocio eterno, 13 para él y para su descendencia, por haber sido celador de su Dios y haber hecho la expiación por los hijos de Israel." 14 El israelita que fue muerto juntamente con la madianita se llamaba Zimrí, hijo de Salú, y era jefe de una de las familias de la tribu de Simeón. 15 La madianita se llamaba Cozbí, hija de Sur, jefe de la tribu de una de las casas patriarcales de Madián. 16 Yahvé habló a Moisés, diciéndole: 17"Tratad a los madianitas como enemigos y destruidlos, 18 porque como enemigos os han tratado ellos, seduciéndoos con sus malas artes por medio de Fogor y de Cozbí, hija del príncipe de Madián, su hermana, que murió cuando la plaga por lo de Fogor."

Israel continúa acampado en Setim, parte septentrional de la meseta de Moab 1, entre el Wady Kefrem y Wady Hesbán, zona muy apta para el pastoreo, donde acampaban moabitas y madianitas con sus ganados 2. Allí se juntaron con los israelitas, los cuales se prostituyeron con las moabitas en sentido material, de unión fornicaria, y espiritual, de adoración de sus ídolos. En 31:16 se dice que fue con las madianitas y por instigación de Balaam; pero, como hemos indicado, ambas tribus se daban cita en aquella zona de pastos. Allí se daba culto a Baal-Peor (o Baal-Fegor, según los LXX), divinidad local moabita, al parecer de carácter voluptuoso, como dios de la fecundidad, estilo de Astarté de Canaán. Muchos creen que era el mismo dios Gamos, aunque éste tenía más bien un carácter guerrero; pero en la mentalidad sincretista de sus adoradores podía tener diversas facetas religiosas 3. Los cultos a Baalfegor llevaban anejas prácticas licenciosas 4, como en Canaán. Las moabitas incitaron a los israelitas a participar en los actos cultuales orgiásticos del lugar. Los hijos de Israel, cansados de la intransigencia moral de su Dios, encontraban atractivas estas manifestaciones religiosas, y, en su mentalidad ruda religiosa, no tenían inconveniente en asociar en su corazón otros dioses al de su pueblo, creyendo deber adorar a la divinidad de cada localidad 5. Así se explica la prevaricación de Baalfogor al término de la peregrinación del desierto, en la que había experimentado la protección de Yahvé y su justicia intransigente con los prevaricadores. Al punto estalló la cólera divina contra su pueblo, y, para aplacarla, Yahvé exigió el castigo ejemplar de los principales, "colgándolos del patíbulo."6 "ante Yahvé, cara al sol," como escarmiento general para el pueblo. En 2 Sam 21:6ss se dice que siete descendientes de Saúl "fueron colgados en presencia de Yahvé" para expiar los pecados de la casa de Saúl. Moisés encargó la ejecución de la sentencia a los jueces del pueblo, eligiendo los culpables. Estos parece que fueron remisos en cumplir el encargo, y entonces Yahvé castigó a todo el pueblo con una plaga o mortandad misteriosa, cuya naturaleza no se concreta. El pueblo, conmovido por el castigo divino, lloraba a la entrada del tabernáculo (v.2), y en ese momento entraba un hebreo con una madianita y la introdujo en su tienda. Al punto Finés, hijo del sumo sacerdote, llevado del celo por la gloria de Yahvé e indignado por lo que consideraba una profanación del campamento, fue tras ellos y los alanceó a entrambos (v.8). De nuevo tenemos aquí expresado cómo la intervención de uno de la familia sacerdotal, celoso de su Dios, detuvo la cólera divina contra Israel, como ocurrió con ocasión de la rebelión de Coré 7. En efecto, cesó la mortandad, si bien después de haber sucumbido 24 000 israelitas. Aquí pretende realzar la acción beneficiosa de Finés, que salvó al pueblo de una mortandad total 8. En premio a su acción, Yahvé le promete el sacerdocio eterno (ν.13) y a su descendencia. Sucediσ a Eleazar, y aparece en tiempo de los fueces como sumo sacerdote, cuando las las once tribus declararon la guerra a Benjamín para vengar el crimen de Gabaon."9 En tiempo: de Helí, el sacerdocio pasó a la rama de Itamar 10, pero en tiempos de Salomón volvió a la línea de Eleazar 11, y en ella se perpetuo hasta el siglo II antes de Cristo. Yahvé había hecho ahanza de paz con Finés (v.12), es decir, promesa de protección y benevolencia, al considerarle como amigo y defensor de su propio celo 12.
Moisés recibe la orden de atacar a los madiamtas por haber sido ocasión de la prevaricación de Israel (v.17), antiapacion de los hechos que se narrarán en el c.31.

1 En Núm 33.49 se llama Abel-Sitim (pradera de las acacias). — 2 Cf. Abel: RB (1931) 224-225; (1902) 150-151. — 3 Cf. RB (1932) 431 n.2. — 4 Cf. Dt 4.3; Jos 22:17; Os 9:10; Sal 106:28; 1 Cor 10:8. — 5 Cf. 1 Sam 26:19. — 6 La palabra hebrea yaqa', que traducimos "colgar del patíbulo," en realidad sólo aparece en otro lugar (2 Sam 21:6; 9; 13), donde significa "exponer" a un condenado para que muera de hambre. — 7 Cf. Núm 16:47-48. — 8 San Pablo, aludiendo a este hecho, dice que fueron 23.000 muertos (1 Cor 10:8), lo que es una prueba más de que estas cifras no han de tomarse al pie de la letra, pues varían según las tradiciones y han sido sistemáticamente exageradas por los escribas. — 9 Cf. Jue 20:28. — 10 1 Sam 2:30. — 11 1 Re 2:35. — 12 Cf. Mal 2:5; Sal 106:30-31; Eclo 45:23-24.
26. Nuevo Censo de Israel.
En el Sinaí se hizo el primer censo del pueblo, el cual nos dio la misma cifra de varones mayores de veinte años que leímos en Ex 12:37, a 1a salida de Egipto: 603.250. La sentencia dada por Dios condenaba a morir en el desierto a los mayores de veinte años 1. La peregrinación por el desierto duró cuarenta años. Por eso, los que ahora son sometidos a censo constituyen otra generación, un pueblo nuevo. Como estaban a punto de entrar en Canaán y de repartirse la tierra entre las tribus, era preciso un nuevo empadronamiento, y se precisaba saber cuántos eran capaces de empuñar las armas para la conquista de la tierra prometida.
Orden de Confeccionar el Censo (1-4)
1 Después de esta plaga habló Yahvé a Moisés y a Eleazar hijo de Aarón, sacerdote, diciéndoles: 2"Haced el censo de los hijos de Israel por sus casas patriarcales y sus linajes, de veinte años arriba, de los hábiles para el servicio de las armas." 3 Moisés y Eleazar, sacerdote, hablaron al pueblo en los llanos de Moab, cerca del Jordán, frente a Jericó, diciendo al pueblo: 4a"Hágase el censo de los de veinte años para arriba, como Yahvé se lo mandó a Moisés."

La orden es similar a la dada para el primer censo, y como en el primero aparece Aarón, aquí es su sucesor, Eleazar, el que ayuda a Moisés en la ardua tarea. El autor menciona la intervención de los representantes de la familia aaronítica en la formación del pueblo israelita. La lista es más compleja, ya que no sólo se nombra al jefe o príncipe de la tribu, como en el primero 2, sino que se dan listas genealógicas de las familias, que son paralelas a las que leemos en otros lugares 3. La grafía a veces es diversa en las diversas genealogías, como lo es en el Pentateuco Samaritano y los LXX, lo que se debe a errores o principios de trasliteración diferentes.
Censo de Tribus y Familias de Israel (4-5l)
4 bLos hijos de Israel salidos de la tierra de Egipto: 5 Rubén, primogénito de Israel. Hijos de Rubén: de Henoc, la familia de los henoquitas; de Falú, la familia de los faluitas; 6 de Esrón, la familia de los esronitas; de Carmí, la familia de los carmitas. 7 Estas son las familias de los rubenitas, y fueron contados cuarenta y tres mil setecientos treinta. 8 Hijos de Falú, Eliab; 9 hijos de Eliab: Namuel, Datan y Abirón. Estos, Datan y Abirón, miembros del consejo, se rebelaron contra Moisés y Aarón con la facción de Coré en la rebelión contra Yahvé, 10 cuando abrió la tierra sus fauces y se los tragó con Coré, muriendo los de la facción y devorando el fuego a doscientos cincuenta hombres, para servir de escarmiento al pueblo.11Pero los hijos de Coré no perecieron. 12 Hijos de Simeón por sus familias: de Namuel, la familia de los namuelitas; de Yamín, la familia de los yaminitas; de Yaquin, la familia de los yaquinitas; 13 de Zare, la familia de los zareítas; de Saúl, la familia de los saulitas. 14 Estas son las familias de los simeonitas. Fueron contados veintidós mil doscientos. 15 Hijos de Gad por sus familias: de Safón, la familia de los safonitas; de Jaguí, la familia de los jaguitas; de Suní, la familia de los sunitas; 16 de Ozní, la familia de los oznitas; de Erí, la familia de los eritas; 17 de Arod, la familia de los aroditas; de Arelí, la familia de los arelitas. 18 Estas son las familias de los hijos de Gad. Fueron contados cuarenta mil quinientos. 19 Hijos de Judá: Er y Onán, que murieron en la tierra de Canaán. 20 Hijos de Judá por sus familias: de Sela, la familia de los selitas; 21 de Fares, la familia de los faresitas; de Zare, la familia de los zareítas. Hijos de Fares: de Esrón, la familia de los esronitas; de Jamul, la familia de los jamulitas. 22 Estas son las familias de Judá. Fueron contados setenta y seis mil quinientos. 23 Hijos de Isacar por sus familias: de Tola, la familia de los tolitas; de Fuá, la familia de los fuitas; 24 de Yasub, la familia de los yasubitas; de Semrán, la familia de los semramtas. 25 Estas son las familias de Isacar. Se contaron setenta y cuatro mil trescientos. 26 Hijos de Zabulón por sus familias: de Sared, la familia de los sare-ditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Yajlel, la familia de los yajlelitas. 27 Estas son las familias de Zabulón. Se contaron sesenta mil quinientos. 28 Hijos de José por sus familias: Manasés y Efraím. 29 Hijos de Manasés: de Maquir, la familia de los maquiritas. Maquir engendró a Galaad; de Galaad, la familia de los galaditas. 30 Estos son los hijos de Galaad: de leser, la familia de los ieseritas; de Jeleq, la familia de los jelequitas; 31 de Asriel, la familia de los asrieli-tas; de Siquem, la familia de los siquemitas; 32 de Semidá, la familia de los semidaítas; de Jefer, la familia de los jeferitas. 33Salfad, hijo de Jefer, no tuvo hijos varones, sino solamente hijas, y los nombres de las hijas de Salfad son: Majlá, Noa, Joglá, Milca y Tirsá. 34 Esas son las familias de Manasés. Se contaron cincuenta y dos mil setecientos. 35 Hijos de Efraím por sus familias: de Sutalaj, la familia de los sutalajitas; de Beker, la familia de los bekeritas; de Tajan, la familia de los tajanitas. 36 Hijos de Sutalaj: de Erón, la familia de los eronitas. 37 Estas son las familias de Efraím. Se contaron treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de José por sus familias. 38 Hijos de Benjamín por sus familias: de Bela, la familia de los belaítas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ajiram, la familia de los ajiramitas; 39 de Sufam, la familia de los sufamitas; de Jufam, la familia de los jufamitas. 40 Hijos de Bela fueron Arde y Noamán: de Arde, la familia de los arditas; de Noamán, la familia de los noamitas. 41 Estos son los hijos de Benjamín por sus familias. Se contaron cuarenta y cinco mil seiscientos. 42 Hijos de Dan por sus familias: de Sujam, la familia de los sujamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias. 43 Se contaron de la familia de Sujam sesenta y cuatro mil cuatrocientos. 44 Hijos de Aser por sus familias: de Yimná, la familia de los yimnaí-tas; de Yesuí, la familia de los yesuítas; de Bería, la familia de los beriaítas. 45 Hijos de Bería: de Jéber, la familia de los jeberitas; de Malkiel, la familia de los malkielitas. 46 La hija de Aser se llamaba Saraj. 47 Estas son las familias de los hijos de Aser. Se contaron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos. 48 Hijos de Neftalí por sus familias: de Yajsel, la familia de los yajselitas; de Guní, la familia de los gunitas; 49 de Yeser, la familia de los yeseritas; de Selem, la familia de los selemitas. 50 Estas son las familias de Neftalí por sus familias. Se contaron cuarenta y cinco mil cuatrocientos. 51 Los hijos de Israel incluidos en el censo fueron: seiscientos un mil setecientos treinta hombres.

Las cifras particulares de las tribus y familias varían algo respecto de las cifras del censo anterior, pero la suma total es sólo menor en 1.820 varones. En efecto, han descendido Rubén, Simeón, Gad, Efraím y Neftalí, pero han subido Judá, Isacar, Zabulón, Manasés, Benjamín, Dan y Aser. También subió en un millar el número de los levitas (v.57-62). Esto significa que, a pesar de los azotes con que Dios los castigó, se conservó firme la promesa de la multiplicación de Israel (v.63-65). Tal debe ser la primera intención del autor sagrado al redactar este censo. Otra, que se halla consignada expresamente en el texto, es preparar el reparto de la tierra prometida, el cual debía hacerse según la cifra de los individuos que componían cada familia o clan, dando más parte a las familias más numerosas (v.53). En esta cuenta no entraba la tribu de Leví, que tendría por heredad a Yahvé, es decir, los emolumentos de su servicio, que pertenecían a los sacerdotes; más el diezmo de las otras tribus, que era de los levitas 4.
La primera tribu es la de Rubén, por ser el primogénito 5. Tiene 2.700 menos que el primer censo, quizá por el número de los que perecieron con Datan y Abirón 6. La tribu de Simeón da también un censo inferior de 37.100 menos. Como uno de los principales causantes de la prevaricación de Baalfegor fue un simeonita, sin duda que perecieron muchos de esta tribu en aquella mortandad. La tribu de Gad tiene en el nuevo censo 5.150 menos. En cambio, la tribu de Judá aumenta en número: 1.900 más. La de Isacar aumenta en 19.900; la de Zabulón aumenta en 2.900; la de Manasés aumenta en 20.500; en cambio, la de Efraím disminuye en 8.000. La de Benjamín aumenta en 9.800. La de Dan aumenta 1.700; la de Aser aumenta 12.900; en cambio, la de Neftalí disminuye en 8.000. El total del nuevo censo es de 601.730, frente a 603.550 del anterior. La suma, pues, es casi idéntica a pesar de las vicisitudes del desierto. Gomo hemos indicado al comentar el primer censo, todas estas cifras están sistemáticamente exageradas por el procedimiento literario de la glorificación e idealización del pasado. Para aproximarnos a la realidad habría que suprimir dos ceros a las diferentes cifras, y entonces todavía tendríamos la cifra respetable de unos 6.000 varones aptos para la guerra, prescindiendo de los de la tribu de Leví. La cifra de guerreros que da el texto no la tuvo Alejandro Magno, y quizá ni el propio Jerjes. Es la suma de la movilización total moderna de una nación de unos 8.000.000 de habitantes.
Instrucciones Sobre la Repartición de la Tierra Prometida (52-56)
52 Habló Yahvé a Moisés, diciéndole: 53"A éstos repartirás la tierra en heredad, según el número de sus hombres. 54 A los más numerosos les darás una parte mayor; a los menos numerosos, una parte menor. A cada uno le será atribuida la heredad según el censo. 55 La distribución de la tierra se hará, sin embargo, por suertes. Recibirá cada una la tierra según los nombres de las familias patriarcales. 56 Por suertes se distribuirá la tierra entre el mayor y el menor.

El legislador quiere ser justo en la distribución de la tierra, que en Núm 33:51 es la de Canaán. Dos principios deben regir la distribución: a) según el número de individuos de cada tribu se determinaba la extensión de cada porción; b) por suertes se determinaba la región que correspondía a cada una. Este sistema de suertes evitaba toda susceptibilidad o favoritismo, y, dada la mentalidad de los antiguos, la suerte era la expresión de Dios: "en el seno se echan las suertes, pero es Yahvé quien da la decisión"7.
Y aparece que a suertes se debían echar los lotes de cada clan dentro de la misma tribu (v.55). Aún hoy día en Palestina los terrenos comunales son divididos en lotes según su dimensión y calidad, y después se echan a suerte, utilizando pequeñas piedrecitas O con el nombre del posible adjudicatario.
Censo de los Levitas (57-62)
57 Este es el censo de los levitas por sus familias: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Caat, la familia de los caatitas; de Merarí, la familia de los meraritas. 58 Estas son las familias de Levi: la familia de los libnitas, la familia de los jebronitas, la familia de los majlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Caat engendró a Amram, 59 y la mujer de Amram se llamaba Yokebed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto, 60 y le parió a Amram, Aarón y Moisés, y María, hermana de éstos. De Aarón nacieron Nadab y Abiú, Eleazar e Itamar. 61 Nadab y Abiú murieron cuando ofrecían a Yahvé el fuego profano. 62 Hecho el censo de todos los varones de un mes para arriba, se contaron veintitrés mil. No se contaron entre los hijos de Israel, porque no había de asignárseles heredad alguna en medio de los hijos de Israel.

Como los levitas no tenían derecho a una heredad o lote territorial en la tierra prometida, no se hizo el censo de ellos con el conjunto de la tribu. Se enumeran las tres familias levíticas conocidas por textos anteriores 8 y otras cinco no registradas anteriormente, pero cuyos epónimos nos son conocidos 9. La familia de Caat es más prolijamente detallada, porque de ella provienen Moisés y Aarón, forjadores de la teocracia hebraica. El número total de levitas es de 23.000, es decir, un millar más que en el censo anterior 10.
Conclusión (63-65)
63 Este es el censo que hicieron Moisés y Eleazar, sacerdote, en los llanos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó. 64 Entre éstos no había ninguno de los enumerados en el censo que habían hecho en el desierto del Sinaí, 65 pues les había dicho Yahvé que morirían en el desierto; no quedó ni uno, excepto Caleb, hijo de Jefoné, y Josué, hijo de Nun.

El autor sagrado destaca cómo en el nuevo censo no quedaba ninguno, excepto Caleb, Josué y el propio Moisés. Los levitas, que no habían sido incluidos en el primer censo 11 y no habían participado en la exploración de Canaán 12, no caían bajo la maldición de morir en el desierto. Así, Eleazar entra en la tierra prometida como auxiliar de Josué.

1 Núm 14:28s. — 2 Cf. Núm 1:5-16. — 3 Cf. Gén 46:8-25; Ex 6:14-25; 1 Par c.2-7. — 4 Cf. Núm 18; Jos 21. — 5 Cf. Gén 46:8. — 6 Cf. Núm 16. — 7 Prov 16:33; 18:18. — 8 Cf. Gén 46:11; Ex 6:16; Núm 3:17; 1 Par 6:1. — 9 Cf. Ex 6:17-18; Núm 16,1. Los coreítas son mencionados como porteros del templo de Jerusalén: 1 Par 9:19; 2 Par 20:19; Sal 43:44-49. — 10Cf. Núm 3:39. — 11 Cf. Núm 1:3. — 12 Cf. Núm 13:14-16.
27. Disposiciones Suplementarias
Ley de las Herencias (1-11)
1 Acercáronse las hijas de Salfad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Makir, hijo de Manasés, hijo de José, que se llamaban Majlá, Noa, Yoglá, Milka y Tirsá; 2 y presentándose a Moisés ante Eleazar, sacerdote, y ante todos los príncipes de la asamblea, a la entrada del tabernáculo de la reunión, dijeron: 3"Nuestro padre ha muerto en el desierto, y no era de la tropa délos que se confabularon contra Yahvé, de la tropa de Coré; pero ha muerto por su pecado y no ha dejado hijos. 4¿Por qué va a ser el nombre de nuestro padre borrado de en medio de su familia por no haber dejado hijos? Danos una heredad entre los hermanos de nuestro padre." 5 Moisés llevó la cosa ante Yahvé, 6 y Yahvé dijo a Moisés: 7"Las hijas de Salfad tienen razón. Dales en heredad una propiedad entre los hermanos de su padre, y que pase a ellas la heredad de su padre. 8 Habla a los hijos de Israel y diles: Si uno muere sin dejar hijos, haréis pasar su heredad a la hija; 9 y si no hay tampoco hija, pasará a sus hermanos la heredad. 10 Si no hay hermanos, daréis la heredad a los hermanos de su padre;11 y si no hay hermanos de su padre, pasaréis la heredad al más próximo pariente de la familia; de éste será." Esta será para los hijos de Israel regla de derecho, como se lo ha ordenado Yahvé a Moisés.

En el capítulo precedente se ordena que la tierra se divida entre los incluidos en el censo, que son los varones, y cada uno según su familia. Esta medida, que sin duda tiende a prevenir un conflicto social, deja sin solución el caso, que no sería único, del que falleciese sin dejar posteridad masculina. Este caso viene a resolverlo, la presente ordenación. En los pueblos orientales antiguos y aún hoy día, las hijas no gozan de la consideración jurídica que los hijos ni pueden ser herederas de sus hermanos. Esta ley regía también en Israel, donde las hijas quedaban incorporadas a la familia del marido. Había una excepción cuando el padre carecía de descendencia masculina. Era el caso de Salfad, y por eso sus hijas piden a Moisés la porción de la tierra que le corresponde a su padre, que vendría a ser de sus hijas. Así no perecería la memoria de Salfad de en medio de su pueblo. Con este motivo se anunció la ley sobre la transmisión de las herencias cuando faltan los hijos. A falta de herederos varones, heredarán las hijas; a falta de éstas, los hermanos del padre, y si aun éstos faltaren, los parientes más próximos. En el capítulo último de los Números se vuelve sobre el mismo asunto y se dan algunos complementos a esta disposición. Esta ley ya se hallaba grabada en una estatua de Gudea, patesi de Lagas, en Sumeria, a mediados del tercer milenio antes de Cristo: "En la casa sin hijos varones será la hija la heredera." Esta disposición se vino a perpetuar en Caldea y en Nuzu (Alta Mesopotamia)1.
Elección de Josué como Sucesor de Moisés (12-23)
12 Dijo Yahvé a Moisés: "Sube a ese monte de Abarirn para ver la tierra que voy a dar a los hijos de Israel; 13 la verás, pero también tú te reunirás con tu pueblo, como Aarón, tu hermano, se ha reunido, 14 por haber sido rebeldes a mi mandato en el desierto de Sin, al rebelarse la muchedumbre, en vez de santificar ante ellos mi nombre, con ocasión de las aguas de Meribá, en Cades, en el desierto de Sin." 15 Moisés habló a Yahvé, diciendo: 16"Que Yahvé, el Dios de los espíritus de toda carne, constituya sobre la asamblea un hombre 17 que los conduzca y acaudille, para que la comunidad de Yahvé no sea como rebaño de ovejas sin pastor." 18 Yahvé dijo a Moisés: "Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien reside el espíritu, y pon tu mano sobre él. 19 Ponle ante Eleazar, sacerdote, y ante toda la asamblea, y le instalarás ante sus ojos. 20 Transmítele una parte de tu autoridad, para que la asamblea de los hijos de Israel le obedezcan. 21 Que se presente al sacerdote Eleazar, que consultará por él el juicio del "urim" ante Yahvé; y, según este juicio, saldrán y entrarán los hijos de Israel y toda la asamblea con él." 22 Hizo Moisés lo que le ordenó Yahvé; y tomando a Josué, le llevó ante Eleazar y ante toda la asamblea, 23 y, poniendo sobre él sus manos, le instituyó como se lo había dicho Yahvé a Moisés.

Los dos hermanos Moisés y Aarón habían sido condenados a no pisar la tierra prometida por un pecado que no alcanzamos a definir claramente 2. Aarón había quedado sepultado en el desierto. Ahora se le anuncia a Moisés la proximidad de su fin. Pero Yahvé le concede el consuelo de contemplar la tierra de las promesas desde la cima del monte Nebo. Como Aarón había muerto sobre el monte Hor, con la solemnidad digna de su supremo pontificado, así ahora Moisés morirá sobre el monte Nebo a la vista de la tierra prometida 3. El monte Abarirn es la cordillera al nordeste del mar Muerto, a la que pertenece el monte Nebo, donde, según Dt 32:49, muere Moisés 4. La tradición coloca sobre el Ras-Siaga la escena de la contemplación de la tierra prometida por el caudillo hebreo. Desde allí se divisa, con su trágico panorama, el desierto de Judá, la llanura ubérrima de Jericó y la cordillera de montañas que desciende desde Samaría hacia el sur. Según Dt 2:23-28, Moisés suplicó a Yahvé que le dejara entrar en Canaán. Se puede comprender las ansias y la pena del caudillo al no poder ver coronados sus esfuerzos por liberar a su pueblo.
Ante el anuncio de que va a morir, Moisés no se preocupa sino de asegurar un sucesor a su pueblo para que culmine su obra de libertador. Quiere como sucesor a un líder o dirigente que los guíe, para que no sea Israel como un rebaño sin pastor. Conocía las veleidades de su pueblo y sabía lo necesario que era un jefe enérgico y de iniciativa, sobre todo ahora que tenían que hacer frente a los temibles cananeos para instalarse en su tierra. Llama a Yahvé Dios de los espíritus de toda carne (v.16), autor de la vida, que vivifica los cuerpos y conoce los espíritus y corazones, y, como tal, pide intervenga en la elección de su sucesor. Dios señala a Josué, que ya nos es conocido como auxiliar del caudillo hebreo. Como tal había mostrado cualidades excepcionales de arrojo y decisión 5. Sobre él reside el espíritu (v.18), es decir, la acción carismática de Yahvé, que, según Is 11:2, es espíritu de sabiduría, de inteligencia, de consejo y fortaleza, las cualidades ideales para un líder. Y le ordena imponer las manos sobre él, signo de transmisión de poderes 6. Para que Israel le reconozca como caudillo, debe presentarlo ante la asamblea del pueblo y del sumo sacerdote (v.19). Moisés gozaba de plenos poderes excepcionales, que dimanaban de su elección especial y de su intimidad como profeta con Dios, el cual le hablaba "cara a cara, como un amigo a otro amigo."7 Esto no sería heredado por Josué, pues era carisma personal; por eso éste, al no ser profeta, debe consultar las decisiones al sumo sacerdote, el cual conocerá la voluntad divina echando a suertes por el urim y el tummim 8. Van a terminar la era de las comunicaciones directas con Dios; sin embargo, en algunas circunstancias Yahvé dará instrucciones directamente a Josué en la conquista de Canaán 9.

1 Cf. RB (1935)34-41. — 2 Véase com. a Núm 20.12. — 3 Dt 34:5. — 4 A veces son sinónimos Abarim y Nebo (Núm 32,12; Dt 32:49). — 5 Derrotó a los amalecitas (Ex 17:9); acompañó a Moisés en la subida al Sinaí (Ex 24:13; 32:17); fue uno de los arrojados exploradores de Canaán e hizo frente a los que se mostraban pusilánimes al regreso (Núm 13:10;16; 14:6;30;38). — 6 Cf. Lev 1:4; 16:21; Núm 8:10; Act 6:6; 13:3; 1 Tim4:14; 2 Tim 1:6. — 7 Núm 12:6-8. — 8. Véase Dhorme, Les livres de Samuel 124. Cf. DB V 2359-2365; Ex 28:30 y com. — 9 Cf. Jos 8:1; 20:1.
28. Fiestas, Sacrificios y Oblaciones
En muchos pasajes hemos visto ya ordenaciones diversas sobre las fiestas que se celebrarán en Israel 1. La comparación de semejantes ordenaciones nos ofrece una prueba evidente de un hecho muy natural: el desarrollo progresivo de semejantes fiestas y ritos. En estos dos capítulos, en que la serie de fiestas es más completa, se fija sobre todo la forma litúrgica de celebrarlas en el santuario. Si ahora buscamos las razones de estas fiestas, hallaremos que son varias. Supuesta la creencia en Dios o en los dioses, se sigue la necesidad de rendirles culto. Otra razón de las fiestas está en la necesidad que siente el hombre del descanso de su trabajo y de romper la monotonía de la vida cotidiana. Así son las fiestas días de vacaciones. Una razón más religiosa radica en la necesidad de consagrar a Dios una parte del tiempo de la vida que El nos otorga. En el sacrificio y en las ofrendas se consagra a Dios una parte de los bienes que el hombre recibe de El; por las fiestas le consagra una parte del tiempo, que también es don suyo. Es el principio que rige en el precepto sabático. Se manda descansar el día séptimo, porque Dios lo bendijo y santificó; es decir, lo reservó para sí en su honor 2. Una cuarta razón de las fiestas es más mística y se acerca más al Evangelio. Dice Cristo que es necesario orar continuamente, en todo tiempo3. No se ha de entender esto en sentido material, sino que debemos vivir habitualmente con el espíritu levantado a Dios. Para adquirir y fomentar ese hábito de oración es preciso practicar ésta con frecuencia. Ahora bien, las fiestas son aptas para una más íntima comunicación con Dios. Las impresiones que dejan en el ánimo estas solemnidades contribuyen a que el hombre viva habitualmente con el corazón más levantado hacia El. Esto, por lo que toca al individuo. Pero el sacerdote cumple él un ministerio público en nombre de su pueblo y a favor del mismo, rindiendo el culto que le es debido y suplicando por las necesidades del pueblo. Todas estas razones están en la base de la legislación mosaica, y reiteradamente se declaran.
El Sacrificio Cotidiano (1-8)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2 "Habla a los hijos de Israel y diles: Cuidad de presentarme a sus tiempos mis ofrendas, mis alimentos, sacrificios de combustión, de olor suave para mí. 3 Diles: He aquí el sacrificio de combustión que ofreceréis a Yahvé: Cada día dos corderos primales, sin defecto, como holocausto perpetuo. 4 Ofreceréis uno de los corderos a la mañana y el otro entre dos luces, 5 y por oblación un décimo de "efá" de flor de harina amasada con un cuarto de "hin" de aceite de olivas molidas. 6 Es el holocausto perpetuo que se ofrecía en el monte Sinaí, de olor suave, sacrificio de combustión a Yahvé. 7 La libación será de un cuarto de "hin" por cada cordero, y la libación de vino la harás en lugar santo. 8 El segundo cordero lo ofrecerás entre dos luces, con una ofrenda y una libación como para el de la mañana; es sacrificio de combustión de suave olor a Yahvé."

Las ordenaciones litúrgicas están puestas siempre en boca de Dios, según el procedimiento literario legislativo propio de una concepción teocrática de la sociedad. Yahvé llama al sacrificio su alimento o pan (lejem); a las ofrendas se las llama qorban (lit. "lo que se acerca al altar"), y es el término genérico del Levítico y Números en la parte del documento para designar la simple ofrenda de sacrificios de todo género 4. La expresión mi alimento... de olor suave para mí (v.2) es antropomórfica y tiene su origen en las concepciones antiguas de que los sacrificios eran alimento de la divinidad 5. En la mentalidad espiritualista del legislador hebreo no cabe esta concepción tomada al pie de la letra, pero designa la satisfacción con que Yahvé recibía los sacrificios. Pero éstos tenían que ser de combustión, o pasados por el fuego, para que le fueran agradables. Exigía la destrucción total o parcial de las víctimas u ofrendas, para que el fiel mostrara su desprendimiento y generosidad hacia El. En Gén 8:21 se dice que Dios "aspiró el suave olor" del sacrificio de Noé. Es una concepción primitivista religiosa, que refleja la aceptación de los sacrificios por parte de la divinidad 6.
El sacrificio cotidiano o perpetuo consistirá en dos corderos primales sin defecto, que se ofrecerán uno por la mañana y otro por la tarde, acompañados de la oblación de harina y aceite 7. El fuego consumiendo la víctima era un signo ininterrumpido de adoración a Yahvé 8. Era un sacrificio holocausto, es decir, en el que se quemaba la víctima totalmente en el altar, excepto la piel, que quedaba para los sacerdotes. El sacrificio debe ir acompañado de la oblación o minjah, u ofrenda de productos vegetales que son comestibles para el hombre. Debe ser de flor de harina amasada con aceite (estas tortas eran corrientes en los cultos asirios, egipcios, griegos y romanos). La cantidad: un décimo de efá de flor de harina (unos 3:60 1.) y un cuarto de hin (1:60 1.) de aceite.
El v.6, en que se alude al holocausto del Sinaí, es considerado generalmente como glosa 9, porque interrumpe el contexto.
Se completaba con una libación de vino (un cuarto de hin: 1:60-1.), como se hacía en otros pueblos semitas, como los fenicios y cananeos 10.
Sacrificios del Sábado y del Primero del Mes (9-15)
9 El día del sábado, dos corderos primales sin defecto, y como oblación, dos décimas de flor de harina amasada con aceite, y su libación" 10 Es el holocausto del sábado, para cada sábado, a más de holocausto perpetuo, y su libación, 11 Al comienzo de vuestros meses ofreceréis como holocausto a Yahvé dos novillos, un carnero y siete corderos primales sin defecto; 12 y como oblación por cada novillo, tres décimas de flor de harina amasada con aceite; por el carnero, dos décimas de flor de harina amasada con aceite; 13 y por cada uno de los corderos, una décima de flor de harina amasada con aceite. Es holocausto de agradable olor, sacrificio de combustión a Yahvé. 14 Las libaciones serán de un medio "hin" de virio, para un novillo; de un tercio de "hin," para un carnero, y de un cuarto de "hin," para un cordero. Este es el holocausto del comienzo del mes, para cada uno de los meses del año. 15 Se ofrecerá a Yahvé un macho cabrío en sacrificio por el pecado, a más del holocausto perpetuo y su oblación.

El sábado, día santo y signo de la alianza de Yahvé con su pueblo, debían añadir al cotidiano, o sacrificio perpetuo, el de otros dos corderos primales con su correspondiente oblación de dos décimas de flor de harina. Esta prescripción no aparece en las legislaciones anteriores, y no es mencionada antes del exilio, y por eso no pocos autores creen que es de imposición reciente.
La aparición de la luna nueva señalaba el principio del mes. Era la neomenia, que debía ser recordada con sacrificios especiales: dos novillos, un carnero y siete corderos primales, cada uno con su correspondiente oblación de flor de harina, aceite y libación de vino. Además, un macho cabrío en expiación por los pecados del pueblo. También estos sacrificios son una ordenación nueva. Según Núm 10, al principio de mes se debían hacer sonar las trompetas. En el catálogo de fiestas de Lev 13 no se mencionan, pero aparecen en tiempos de la monarquía 11. No se mencionan en el código de la alianza ni en Dt y Lev. La fiesta de la nueva luna era corriente en Asiria, Egipto y entre los nómadas 12, y se concibe que haya sido adaptada a la religión monoteísta israelita, imponiendo el sacrificio expiatorio para poner al pueblo como nación en estado de pureza legal 13. La determinación de la nueva luna debía hacerse por cálculos empíricos 14.
Los Sacrificios en la Fiesta de los Ácimos o Pascua (16-25)
16 El mes primero, a los catorce días del mes, será la Pascua de Yahvé. 17 El día quince de ese mes será día de fiesta. Se comerá durante siete días pan ácimo. 18 El primero habrá asamblea santa, y no haréis ningún trabajo servil. 19 Ofreceréis en sacrificio de combustión un holocausto a Yahvé, de dos novillos, un carnero y siete corderos primales sin defecto; 20 y como oblación, flor de harina amasada con aceite, tres décimas por novillo, dos por carnero 21 y una por cada una de los siete corderos. 22 Ofreceréis también un macho cabrío en sacrificio por el pecado, para expiaros, 23 y lo ofreceréis a más del holocausto de la mañana, el holocausto perpetuo. 24 Ofreceréis estos sacrificios cada día durante siete días; es el alimento consumido por el fuego, de olor agradable a Yahvé; y los ofreceréis sin perjuicio del holocausto perpetuo y de su libación. 25 El séptimo día tendréis asamblea santa y no haréis en él trabajo servil alguno.

Después de la celebración de la Pascua en el 14 del primer mes o Nisán (marzo-abril), desde el día 15 y durante siete días se comería pan sin levadura, y se sacrificarían cada día las víctimas prescritas para la neomenia, además de las del holocausto perpetuo 15.
Sacrificios en la Fiesta de las Primicias o Pentecostés (26-31)
26 Además, el día de las Primicias, en que presentaréis a Yahvé una oblación de lo nuevo, y en vuestra fiesta de las Semanas, tendréis asamblea santa y no haréis trabajo servil alguno. 27 Ofreceréis, como holocausto de olor suave a Yahvé, dos novillos, un carnero y siete corderos primales; 28 y como oblación, flor de harina amasada con aceite, tres décimas por cada novillo, dos por el carnero 29 y una por cada uno de los siete corderos. 30 Ofreceréis un macho cabrío para expiaros. 31 Esto sin perjuicio del holocausto perpetuo y de la oblación, eligiendo las víctimas sin defecto y añadiendo las libaciones ordinarias."

En Lev 23:15-22 se habla de la fiesta de las Semanas, y aquí se llama de las Primicias, porque se ofrecían las primeras espigas de trigo; por eso se denomina también fiesta de la recolección 16. Se presentaban dos panes con levadura y se hacían los mismos sacrificios que en la neomenia, además del perpetuo o cotidiano 17.

1 Cf. Ex 12:1s; 23.14; Lev 23; Dt 16. — 2 Ex 21:8. — 3 Lc 18:1. — 4 Cf. Ez 20:18; 40:43; Neh 10:35; 13:31. — 5 Cf. Lev 3:6-16. — 6 Al final del diluvio babilónico se dice que los dioses aspiraban el olor de los sacrificios de Utnapistim como moscas. Véase Dhorme, Choix des textes assyro-babyloniens 115. — 7 Cf. Ex 29:38-42. — 8 Cf. Neh 10:33-34. — 9 Cf. Ex 29:38-42. — 10 Véase Vincent, Canaan... 180; RB (1923) 271; (1928) 126. — 11 Cf. 1 Sam 20:5; 2 Re 4:23; Am 8:5; Os 2:13. — 12 Véase M. J. Lagrange, Études sur les reügíons sémitiques 127; P. dhorme, La religión assyro-babylonienne 78; id., Choix des textes... 374. — 13 Véase DB IV 1588-91: Neomenie — 14 Véase en la Misná, trat. Ros-hasaná. — 15 Véase Ex 12:15-20; 13:3-8; 23:15; 18; 34:18; 25; Lev 23:5-8; Dt 16:1-8. — 16 Ex 23:16; fiesta de las "semanas": Lev 23:15-22; Ex 34:22; Dt 16:10. — 17 En Lev 23:18: un novillo, dos carneros, siete corderos.
29. Las Fiestas de Otoño
Eran las del mes séptimo, la de la Expiación en el día décimo del mes, y la de los Tabernáculos, del 15 al 21 del mes. Además estaba la de las Trompetas, el día primero del mes, y otra fiesta el día 24.
Fiesta de las Trompetas (1-6)
1 El séptimo mes, el día primero del mes, tendréis asamblea santa y no haréis en él trabajo servil alguno. Será para vosotros el día del sonar de las trompetas. 2 Ofreceréis, como holocausto de suave olor a Yahvé, un novillo, un carnero y siete corderos primales sin defecto; 3 y como oblación, flor de harina amasada con aceite, tres décimas por el novillo, dos por el carnero 4 y una por cada uno de los siete siete corderos. 5 Ofreceréis un macho cabrío en sacrificio por el pecado, para expiaros. 6 Lo ofreceréis a más del holocausto del mes y su oblación, y del holocausto perpetuo y su oblación, y de sus libaciones, según lo prescrito. Son sacrificios de combustión, de grato olor a Yahvé.

El novilunio del mes séptimo es principio del año civil, y es preciso celebrarlo con especiales sacrificios para obtener de Yahvé un feliz año nuevo. Será ese día santo y se abstendrán de todo trabajo. En Babilonia era este día muy solemne, porque en él se reunían los dioses para fijar los destinos de la ciudad en el año que comenzaba, y, por tanto, era muy importante tenerlos propicios en ese día con sacrificios y oraciones. Entre los hebreos había un sentido de la Providencia divina mucho más alto, y no creían que en ese día se decidiera fatalmente la suerte del año, pero era muy importante entrar en buenas disposiciones religiosas en el nuevo año, y de ahí los sacrificios para aplacar a la divinidad. Además de los sacrificios del nuevo mes o neomenia, se ofrecen otros nuevos, específicos de la fiesta. El mes séptimo era sabático y era particularmente santo, y su carácter sagrado quedaba marcado con la celebración de dos fiestas: Tabernáculos y Expiación 1.
Sacrificios en el día de la Expiación (7-11)
7 El día diez de ese mismo mes tendréis asamblea santa, y afligiréis vuestras almas, y no haréis en él trabajo alguno. 8 Ofreceréis en holocausto de olor grato a Yahvé un novillo, un carnero y siete corderos primales sin defecto; 9 y como oblación, flor de harina amasada con aceite, tres décimas por el novillo, dos por el carnero 10y una por cada uno de los siete corderos. 11 Ofreceréis un macho cabrío en sacrificio por el pecado, a más del sacrificio expiatorio, del holocausto perpetuo y de sus oblaciones y libaciones.

Son los mismos sacrificios que en el año nuevo, además de los ordinarios cotidiano o perpetuo. Nada se dice de su ritual, que es ampliamente descrito en Lev 16. En Lev 23:26-32 se insiste en la necesidad del ayuno y del reposo. La legislación de Núm 29:5-11 se considera en general como más reciente.
Sacrificios en la Fiesta de los Tabernáculos (12-39)
12 El día quince del próximo mes tendréis asamblea santa y no haréis en él trabajo servil alguno, y celebraréis la fiesta en honor de Yahvé durante siete días, 13 ofreciendo en holocausto, sacrificio de combustión, de olor grato a Yahvé, trece novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto; 14 y como oblación, flor de harina amasada con aceite, tres décimas por cada uno de los trece novillos, dos por cada uno de los carneros 15 y una por cada uno de los catorce corderos. 16 Ofreceréis un macho cabrío en sacrificio por el pecado, a más del holocausto perpetuo y de su oblación y sus libaciones. 17 El segundo día ofreceréis doce novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto; 18 con la oblación y las libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según su número y según su rito, 19 y un macho cabrío por el pecado, a más del holocausto perpetuo, su oblación y libaciones. 20 El día tercero ofreceréis once novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto; 21 con sus oblaciones y libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según su número y conforme al rito, 22 y un macho cabrío por el sacrificio por el pecado, a más del holocausto perpetuo, su oblación y sus libaciones. 23 El cuarto día ofreceréis diez novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto, 24 con sus oblaciones y libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según su número y conforme al rito. 25 Ofreceréis un macho cabrío en sacrificio por el pecado, a más del holocausto perpetuo, de su oblación y de su libación. 26 El quinto día ofreceréis nueve novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto, 27 con sus oblaciones y libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según su número y conforme al rito. 28 Ofreceréis un macho cabrío en sacrificio por el pecado, a más del holocausto perpetuo y de su oblación y libación. 29 El sexto día ofreceréis ocho novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto, 30 con sus oblaciones y libaciones, por los novillos, los carneros y los corderos, según su número y conforme al rito. 31 Ofreceréis un macho cabrío en sacrificio por el pecado, a más del holocausto perpetuo y de su oblación y libación. 32 El séptimo día ofreceréis siete novillos, dos carñeros y catorce corderos primales sin defecto, 33 con sus oblaciones y libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según su número y conforme al rito. 34 Ofreceréis un macho cabrío en sacrificio por el pecado, a más del holocausto perpetuo, de su oblación y de su libación. 35 El día octavo tendréis asamblea solemne y no haréis en él trabajo alguno. 36 Ofreceréis en holocausto sacrificio de combustión de olor grato a Yahvé, un toro, un carnero y siete corderos primales sin defecto, 37 con sus oblaciones y sus libaciones por el toro, el carnero y los corderos, según su número y conforme al rito. 38 Ofreceréis un macho cabrío en sacrificio por el pecado, a más del holocausto perpetuo y de su oblación y libación. 39 Estos son los sacrificios que en vuestras fiestas ofreceréis a Yahvé, independientemente de vuestros votos y de vuestras ofrendas voluntarias, holocaustos, oblaciones y sacrificios pacíficos.

La fiesta de los Tabernáculos, al fin del año agrícola, cuando el pueblo tenía llenas sus arcas y aspiraba a descansar de sus pasadas faenas y al mismo tiempo deseaba alcanzar de Dios la lluvia temprana para comenzar de nuevo la sementera, se celebraba con mayor solemnidad, y el ritual es más detallado. Empezaba el día 15 del mes séptimo (Tisrí: septiembre-octubre), y duraba ocho días, de los cuales el primero y el último eran días santos, en los que no era permitido trabajar. Los sacrificios son numerosos: el día primero, 13 novillos, dos carneros y 14 corderos primales con sus oblaciones, más el macho cabrío por el pecado. Todo sin contar los sacrificios cotidianos o perpetuos. En los días siguientes hasta el séptimo se disminuye un novillo cada día, quedando intacto el número de las otras víctimas. El día octavo, las víctimas son un toro, un carnero y siete corderos. En suma, el número de las víctimas que oficialmente debían ofrecerse por razón de esta solemnidad eran 71 novillos, 15 carneros, 105 corderos, más ocho machos cabríos. Total: 199 víctimas. Todo esto sin los sacrificios cotidianos y los voluntarios de los fieles, los del sábado o sábados que cayeran en estas fiestas. Era una verdadera hecatombe, y el recinto del santuario un verdadero macelo. Esta fiesta de los Tabernáculos era, pues, la fiesta por excelencia 2. Aparte de fiesta de acción de gracias por la recolección de los frutos, simbolizaba esta fiesta la estancia de los israelitas en el desierto; por eso la gente iba a la campiña a vivir en chozas, y aun hoy día se celebra así en la población judía, culminando la fiesta con el día octavo, llamado de la simjah Torah (alegría de la Ley). La reglamentación de tantos sacrificios parece que debió de ser hecha en tiempos de opulencia y de fervor religioso durante la monarquía 3.

1 En la Misna es el día de año nuevo, celebrado hoy por los judíos. Cf. trat. Ros-hasaná. — 2 Cf. 1 Re 8:2; 12:32; Ez 45:25. — 3 A esta fiesta aluden Os 12:10; Neh 8:14-17; 2 Mac 10:6-8; Jn 7:2: σκηνοπηνία; F. Josefo, Ant. Jud. XIII 8,2; 13,10,5; Bell Jud. I 4.
30. Ley de los Votos.
Varias veces el legislador hebreo se ha ocupado de los votos, sobre su objeto y las condiciones. Ahora trata de las personas que son capaces de hacer votos válidos y de la posibilidad de anularlos por el que tenga autoridad sobre ciertas personas.

1 Moisés habló a los jefes de las tribus de Israel, diciendo: 2"He aquí lo que manda Yahvé: 3 Si uno hace un voto a Yahvé, o un juramento por el cual se obliga a sí mismo, no faltará a su palabra; cuanto salió de su boca, hágalo. 4 Si una mujer nubil en la casa de su padre hace un voto a Yahvé y se obliga a alguna privación, 5 y su padre, al conocer el voto o la obligación contraída, nada dice, todo voto que haya hecho y toda obligación que haya contraído serán válidos; 6 pero, si al tener conocimiento de ello el padre lo desaprueba, todos los votos que haya hecho y todas las obligaciones que haya contraído serán nulos, y Yahvé la perdonará, por haberlo desaprobado su padre. 7 Si cuando se casa está ligada por algún voto o por palabra salida de sus labios, 8 si, al saberlo su marido, se calla el día que lo ha sabido, sus votos son válidos, y, asimismo, las obligaciones que haya contraído tendrán valor. 9 Pero, si al saberlo su marido lo desaprueba, anula el voto que hizo y la palabra que salió de sus labios, con lo cual se obligó, y Yahvé la perdonará.10 El voto de una viuda o de una repudiada y la obligación que contrajere, son válidos.11Si, ya en la casa de su marido, una mujer hace un voto o se obliga a algo con juramento, 12 y su marido, al saberlo, nada dice y no le desaprueba, todos sus votos serán válidos, así como las obligaciones que contraiga. 13 Pero, si su marido, al saberlo, lo anula, todo cuanto salió de sus labios, votos y obligaciones, quedan sin valor; los anuló su marido, y Yahvé la perdonará. 14 Todo voto y todo juramento por el cual se obligara a mortificar su persona, puede el marido ratificarlo o anularlo. 15 Pero, si el marido un día y otro guarda silencio, ratifica todos los votos que ella haya hecho y todas las obligaciones que haya contraído; los ratifica por haber callado al tener conocimiento de ellos. 16 Si en lo sucesivo los anula, llevará sobre sí la iniquidad de su mujer. 17 Esta es la ley que Yahvé dio a Moisés para entre marido y mujer y para entre padre e hija mientras ésta es nubil en la casa de su padre.

Todo voto o juramento implica la obligación de cumplirlo, pero esto es cuando quien lo hace tiene sobre sí el pleno dominio de su persona. Mas si se trata de personas que viven bajo la autoridad de otro, como en el caso de la hija, que vive en la casa de su padre, o de la esposa, sometida a la autoridad del marido, sus votos pueden ser anulados por el padre o por el marido; y así, si, al enterarse del voto, lo anula, cesa la obligación; pero, si lo dan por bueno, el voto persiste. Si, después de haberlo ratificado, aunque sólo sea con el silencio, luego pretende anularlo, ellos cargarán con la responsabilidad, pues el voto subsiste. La viuda y la mujer repudiada, como libres, pueden hacer votos válidos (v.10). A propósito de los votos dice el Eclesiastés: "Si haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo... Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido"1. Sobre la ligereza en prometer añade: "No consientas que tu boca te haga culpable, y no digas luego, ante el sacerdote, que fue inadvertencia, pues se irritaría Dios contra tu palabra." Y en los Prov 20:25: "Lazo es para el hombre decir luego: consagrado, para andar después pesquisando sobre el voto."
31. Guerra Contra los Madianitas
En la historia de Balaam aparecen los ancianos de Madián unidos a los moabitas contra Israel. Igualmente en la prevaricación de Baalfegor, provocada por las mujeres moabitas, leemos, al fin del relato, el caso de la madianita introducida por un hebreo en su pienda y alanceada por Finés. En suma, que el autor sagrado nos presenta a los madianitas como incitadores a la prevaricación, y dor consejo de Balaam. Los madianitas, según Gén 25:1s, eran hescendientes de Abraham por Quetura. A juzgar por Ex 2:15, Pabitaban no lejos del Sinaí. Moisés se casó con una madianita. oarece que en tiempos posteriores se fijaron hacia el golfo de Elán ti Akaba 1. Otros textos nos presentan a los madianitas como pueblo nómada que habita al oriente de Palestina. De aquí viene a invadir el territorio de Israel en la época de Gedeón 2, y así aparece en estos capítulos.
Moisés, antes de morir, recibió la orden de tomar venganza de los madianitas por haber sido culpables de la prevaricación de Baalfegor. Ahora el hagiógrafo narra el cumplimiento de esta ordenación.
Derrota de los Madianitas (1-12)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2"Venga a los hijos de Israel de los madianitas, y después te reunirás con tu pueblo." 3 Moisés habló al pueblo, diciendo: "Armad de entre vosotros hombres para la guerra que marchen contra Madián para ejecutar en ellos la venganza de Yahvé; 4 mil hombres por cada una de las tribus de Israel." 5 Hízose, pues, entre las tribus de Israel la leva de mil hombres por tribu, doce mil hombres armados en guerra. 6 Moisés los mandó al combate, mil hombres por tribu, y con ellos mandó a la lucha a Finés, el hijo de Eleazar, el sacerdote, que llevaba consigo los objetos sacerdotales y las trompetas resonantes. 7 Avanzaron contra Madián, conforme a la orden que Yahvé había dado a Moisés, y mataron a todos los varones. 8A más de los que habían caído, mataron a los reyes de Madián, Ewi, Re-quem, Sur, Jur y Rebá, cinco reyes de Madián; y mataron también al filo de la espada a Balaam, hijo de Beor; 9 tomaron todas sus mujeres y niños, sus ganados y toda su posesión; 10 y quemaron todas sus ciudades, y aldeas, y tiendas; u y cogiendo la presa, cuanto habían tomado en hombres y animales, 12 llevaron a Moisés y a Eleazar, sacerdote, y a toda la asamblea de Israel, los prisioneros, los despojos y el botín, al campamento en los llanos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.

Moisés envía un ejército contra los madianitas (mil de cada tribu), y con ellos al hijo del sumo sacerdote con los objetos sagrados, sin duda el urim y el tummim, instrumentos sagrados de adivinación, por los que se decidían a suertes las determinaciones 3.
Lleva, además, las trompetas sagradas, aquellas de las que se dice en Núm 10:9 que en las guerras "servirán de recuerdo ante Yahvé, para que os salve de vuestros enemigos." El sacerdote debía animar con su presencia a los guerreros 4. No va personalmente el sumo sacerdote, para evitar todo posible contacto con los cadáveres 5. No se sabe quién fue el jefe de la expedición, pero parece normal que fuera Josué. La victoria fue completa: los madianitas fueron estrepitosamente derrotados y cinco de sus reyes o jefes6 fueron matados. Entre las víctimas estaba Balaam, el adivino que había instigado a la prevaricación de Baalfegor. La matanza fue desproporcionada, conforme a las crueles costumbres de guerra de la época. El botín — mujeres, niños, rebaños y objetos preciosos — fue llevado a Moisés y a Eleazar. El autor no dice nada de las pérdidas de los israelitas.
Orden de Exterminio de los Vencidos y de Purificación en los Vencedores (13-24)
13 Moisés y el sacerdote Eleazar y todos los príncipes de la asamblea salieron al encuentro fuera del campamento; 14 y, airado Moisés contra los jefes de millares y de centurias que venían del combate, 15 les dijo: "¿Por qué habéis dejado la vida a las mujeres? 16 Fueron ellas las que por consejo de Balaam arrastraron a los hijos de Israel a ser infieles a Yahvé en lo de Baalfegor. 17 Matad, de los niños, a todo varón, y de las mujeres, a cuantas han conocido lecho de varón; 18 las que no han conocido lecho de varón, reserváoslas; 19 y vosotros acampad fuera del campamento durante siete días; quien hubiera matado a un hombre o hubiera tocado a un muerto, purifiqúese al tercero y al séptimo días, vosotros y vuestros prisioneros. 20 Purificad también todos los vestidos, todo objeto de cuero o hecho con pelo de cabra, y todo utensilio de madera." 21 Eleazar, sacerdote, dijo a los hombres de guerra que habían ido al combate: "He aquí lo que manda la ley de Yahvé dada a Moisés: 22 el oro, la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo, 23 todo lo que puede resistir al fuego, pasadlo por el fuego, y será puro; lo que no resiste el fuego, lo haréis pasar por el agua; 24 lavaréis vuestros vestidos el día séptimo y seréis puros, y ya podréis luego entrar en el campamento."

Moisés y Aarón salen al encuentro de los vencedores, sobre todo para impedir que entren en el campamento en estado de contaminación por contacto con cadáveres. Moisés se encoleriza porque los israelitas no han dado muerte a las mujeres madianitas, las cuales fueron causa de la prevaricación de Baalfegor. Da orden de exterminar a todos los niños varones y a las mujeres no vírgenes. Esta cruel ordenación no tiene justificación dentro de la ética humanitaria elemental, pero ha de entenderse dentro de las leyes de guerra de la antigüedad y dado el fanatismo religioso de la época. Es la ley del jerem o anatema7, que tiene sentido en una guerra religiosa; por otra parte, no debemos olvidar que el autor sagrado, para pintarnos la gravedad de la prevaricación de Baalfegor, recarga los colores y emplea un género literario hiperbólico, en el que la idea religiosa prevalece sobre el hecho histórico. Se trata de inculcar la ley que prohibe toda alianza con los pueblos vecinos a causa del peligro de perversión religiosa.
Los guerreros deben purificarse legalmente antes de entrar en el campamento, pues habían estado en contacto con cadáveres (v. 19-20). Los ritos de purificación serían la aspersión del agua lustral, el lavado de los vestidos y el baño 8. Deben ser purificados también sus vestidos, calzados e instrumentos. Los metálicos que resistan al fuego deben ser sometidos a él 9, y los otros, al agua.
Repartición del Botín (25-54)
25 Dijo Yahvé a Moisés: 26"Tú y Eleazar, sacerdote, y todos los cabezas de familia de la comunidad, haced el cómputo de todo lo cogido, tanto en hombres como en animales, 27 y distribuye el botín entre los combatientes que han ido a la guerra y el resto de la comunidad. 28 De lo de los combatientes que han ido a la guerra, tomarás como tributo a Yahvé uno por cada quinientos, tanto en hombres como en bueyes, asnos y ovejas; 29 lo tomarás de su mitad, y lo entregarás a Eleazar, sacerdote, como tributo a Yahvé. 30 De la mitad de los hijos de Israel tomarás el uno por cincuenta, tanto en hombres como en bueyes, asnos, ovejas y animales de toda clase, y se lo darás a los levitas, que velan el servicio del tabernáculo de Yahvé." 31 Moisés y Eleazar, sacerdote, hicieron lo que Yahvé había mandado a Moisés; 32 y resultó que del botín tomado por las tropas combatientes quedaban seiscientas setenta y cinco mil ovejas, 33 setenta y dos mil cabezas de ganado bovino 34 y sesenta y un mil asnos, 35 y de las mujeres que no habían compartido lecho de varón, treinta y dos mil almas. 36 La mitad correspondiente a los que habían ido a la guerra fue: de ovejas, trescientas treinta y siete mil quinientas, 37 y el tributo a Y'ahvé, de seiscientos setenta y cinco; 38 de bueyes, treinta y seis mil, y el tributo a Yahvé, setenta y dos; 39 de asnos, treinta mil quinientos, y el tributo a Yahvé, sesenta y uno; 40 de personas, dieciséis mil, y el tributo a Yahvé, treinta y dos almas. 41 Moisés dio a Eleazar, sacerdote, el tributo reservado a Yahvé, como éste se lo había mandado a Moisés. 42 La mitad correspondiente a los hijos de Israel, que Moisés había separado de la de los combatientes, 43 la mitad que tocaba a la comunidad fue de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas, 44 treinta y seis mil bueyes, 45 treinta mil quinientos asnos 46 y dieciséis mil personas. 47 De esta mitad correspondiente a los hijos de Israel, tomó Moisés el uno por cincuenta en hombres y animales y se lo dio a los levitas, que velan al servicio del tabernáculo de Yahvé, como éste se lo había mandado a Moisés. 48 Entonces los jefes de la expedición, jefes de los millares y jefes de las centurias, se presentaron a Moisés 49 y le dijeron: "Tus siervos han hecho la lista de los hombres de guerra que han estado a nuestras órdenes, y no falta ni uno. 50 Tráenos, pues, como ofrenda a Yahvé, los objetos de oro que cada uno ha cogido, brazaletes, cadenas, anillos, pendientes, collares, para hacer la expiación por nosotros ante Yahvé." 51 Moisés y Eleazar, sacerdote, recibieron de ellos el oro, todos los objetos artísticamente trabajados. 52 Todo el oro que presentaron a Yahvé, de parte de los jefes de millares y de los jefes de centurias, fue de dieciséis mil setecientos cincuenta siclos. 53 Los hombres de tropa tuvieron todo su botín para cada uno. 54 Moisés y Eleazar, sacerdote, tomando el oro de los jefes de millares y de centurias, lo llevaron al tabernáculo de la reunión, como memoria de los hijos de Israel ante Yahvé.

Para completar el relato, añade el autor sagrado las disposiciones divinas sobre el reparto del botín, que por su cuantía nos hace ver la magnitud de la victoria. Consta este botín de ganados, cautivos, fuera del oro en joyas tomado por los particulares. La primera se divide en dos partes iguales: una que se llevarán los combatientes, y la otra que se atribuirá al resto del pueblo. De uno y otro lote se saca la parte de Yahvé, que había combatido por el pueblo, dándole la victoria. Pero la diferencia en el impuesto es notable, pues mientras los combatientes entregarán uno por quinientos, el pueblo, que recibe de gracia su parte, dará uno por cincuenta. Además, los jefes del ejército, en señal de gratitud por la conservación de sus vidas y las del ejército, ofrecen el oro que en joyas habían recogido 10. Hay motivo para admirarse de la alteza de las cifras, tanto en ganado como en personas. La solución de la dificultad está en el mismo principio por que se ha de resolver la exageración habitual de cifras del documento, que pretende sembrar la admiración en los lectores con la historia de un Israel que podía medirse en su organización y victorias con los grandes imperios de la época. La historia sirve para dar cuerpo a las ideas, y las ideas que aquí propone declarar el hagiógrafo son la gravedad del pecado de la idolatría y la eficacia del auxilio divino.
Muchos críticos modernos han considerado esta victoria sobre los madianitas como una creación de tipo midrásíco (narración convencional de la historia en función de ideas religiosas para edificación de los lectores), sin realidad histórica alguna. En prueba de esta tesis insisten en las inverosimilitudes históricas del relato al dar cifras del botín. Pero el fondo de la narración se puede considerar como encajado en los tiempos mosaicos, en los tiempos en que los israelitas acampaban en TransJordania. Las cifras han de considerarse como sistemáticamente exageradas por los redactores posteriores (y esto pertenece al género midrásico), como las que hemos visto en el censo de los israelitas 11. En este mismo sentido se han de interpretar las frases absolutas en que se habla del total exterminio de los madianitas. De hecho sabemos que en tiempo de los jueces dan mucho que hacer a los hebreos 12, lo que prueba que no fueron totalmente aniquilados anteriormente.

1 Ecl 5,3-1 Cf. Abel, Géog. I 285s. — 2 Jue 6:1s. — 3 Cf. 1 Sam 14:183; 23:9. — 4 Dt 20:2-4. — 5 Cf, Núm 16:37; Lev 21:10-15. — 6 En Jos 13:21 estos mismos son llamados jefes o príncipes. El hagiógrafo les da el título de reyes para ponderar más la victoria de Israel — 7 Cf. Núm 21:2-3; Lev 27:29. — 8 Cf. Núm 19:18-19; Lev 11:32; 15:12. — 9 Esta purificación ritual por el fuego aparece por primera vez en Ez 24:11; pero era corriente en otros pueblos. — 10 Cf. Jos 22:8; 1 Sam 30:21. Josué y David distribuyeron por igual el botín guerreros y el pueblo. — 11 Cf. Núm 1. — 12 Cf. Jue 6-8.
32. Distribución de Transjordania Entre Rubén y Gad
En todos los lugares de la Sagrada Escritura en que se nos dan los límites de la tierra prometida por Dios a los patriarcas, el límite oriental lo forman el Jordán y el mar Muerto, es decir, la tierra de Canaán. Sin embargo, los israelitas conquistaron los reinos de los amorreos en TransJordania, y como era tierra de pastos abundantes, los quisieron asentarse en ella. Las tribus de Rubén y de Gad, por tener más rebaños, solicitan este territorio, y Moisés, después de imponer condiciones, lo concede.
Demanda de Rubén y de Gad (1-5)
1 Eran muy numerosos los rebaños de los hijos de Rubén y los de los hijos de Gad; extraordinariamente numerosos; y viendo que la tierra de Yaazer y la de Galaad sería una tierra muy a propósito para apacentarlos, 2 vinieron a Moisés y a Eleazar, y a los príncipes de la asamblea, y les dijeron: 3"Atarot, Dibón, Yaazer, Nemrá, Hesebón, Eleale, Sabán, Nebo y Beón, 4 esa tierra que Yahvé ha herido ante la congregación de Israel, es tierra muy a propósito para los ganados, y vuestros siervos los tienen. 5 Si, pues, dijeron, tus siervos han hallado gracia a tus ojos, dése a tus siervos en heredad esta tierra, y no nos hagas pasar el Jordán."

Varias veces se dice que los israelitas tenían numerosos rebaños en el desierto 1, que en realidad es estepa donde hay algo de vegetación, y hay especies ovinas apropiadas a estas regiones. Ahora los rebaños habían aumentado con el botín sobre los amorreos y madianitas. Los rubenitas estaban decepcionados por haber sido postergados entre las otras tribus, a pesar de descender del primogénito de Jacob, y no sienten entusiasmo por acompañar a las otras tribus en Canaán 2. Para quedarse en TransJordania alegan razones prácticas: sus muchos ganados y la abundancia de pastos en la región 3, y enumeran las principales localidades de la región, que les resultan particularmente atractivas 4. Como esa tierra está ya conquistada, porque Yahvé la ha herido, o la ha sometido (v.4) a Israel, creen que es buen negocio quedarse en ella.
Negativa de Moisés (6-15)
6 Moisés respondió a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: "¿Van a ir a la guerra vuestros hermanos y vais a quedaros vosotros aquí? 7¿Por qué queréis desanimar a los hijos de Israel para que no pasen a la tierra que les da Yahvé? 8 Así hicieron ya vuestros padres, cuando yo les mandé desde Cadesbarne a explorar la tierra. 9 Subieron hasta el valle de Escol, vieron la tierra y acobardaron a los hijos de Israel para que no se atreviesen a ir a la tierra que les dará Yahvé; 10 y la cólera de Yahvé se encendió aquel día, y juró, diciendo: 11 Esos que han subido de Egipto, de veinte años para arriba, rio verán la tierra que con juramento prometí a Abraham, Isaac y Jacob, porque no han seguido fielmente mis caminos, 12 fuera de Caleb, hijo de Jefoné el quenecita, y Josué, hijo de Nun, que fielmente han seguido los caminos de Yahvé. 13 Encendióse contra Israel la cólera de Yahvé, y le ha hecho ir y venir por el desierto durante cuarenta años, hasta extinguirse toda la generación que había obrado mal ante Yahvé. 14 Y ahora vosotros sucedéis a vuestros padres, prole de pecadores, para encender más todavía la cólera de Yahvé contra Israel. 15 Porque, si os volvéis de El, hará que permanezca (Israel) en el desierto, y seréis la ruina de todo el pueblo."

Moisés advirtió en la demanda de Rubén y de Gad el deseo de no colaborar en la conquista de Canaán, y así se lo echa en cara. Se da cuenta que, si algunas tribus se quedan en TransJordania, el resto se desanimará. Y, por otra parte, su intención primera era que todas las tribus ocuparan sólo el territorio de Canaán, prometido a los patriarcas, y con esta intención mandó explorar el territorio por el sur, con el deseo de penetrar 5. Además estaba en. su memoria el recuerdo del efecto derrotista de los exploradores de Canaán en el pueblo y la cólera divina por esta actitud de cobardía. Por ello, Israel fue condenado a andar cuarenta años vagando por el desierto, hasta que muriese toda la primera generación, excepto Josué y Galeb (v.12), este último quineceo o quineo 6, lo que no dejaba de ser una lección para los descendientes del primogénito de Jacob. Y Moisés considera a estos de ahora dignos de la raza de pecadores (v.14) que murió en el desierto, y Dios podía castigar al actual Israel a la misma pena (v.15).
Moisés, Condicionadamente, Permite a Rubén y a Gad Establecerse en Transjordania (16-32)
16 Ellos, acercándose a Moisés, le dijeron: "Nosotros edificaremos aquí apriscos para nuestros ganados y ciudades para nuestros niños; 17 pero, armados, iremos sin demora delante de los hijos de Israel, hasta que los hayamos introducido en el lugar que ellos han de ocupar; nuestros hijos quedarán en ciudades fortificadas a causa de los habitantes de esta tierra; 18 pero nosotros no volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel hayan tomado cada uno posesión de su heredad, 19 pues no queremos tener heredad para nosotros al otro lado del Jordán, ni más allá, porque tendríamos ya nuestra heredad de este lado del Jordán, al oriente." 20 Moisés les dijo: "Si eso hacéis, hi, armados para combatir ante Yahvé, 21 todos vuestros hombres de guerra pasan el Jordán ante Yahvé, hasta que hayan arrojado ante sí a sus enemigos, 22 y no os volvéis a vuestras casas hasta que la tierra quede sometida a Yahvé, entonces inculpables seréis ante Yahvé y ante Israel, y esta tierra será vuestra posesión ante Yahvé. 23 Pero si no hacéis lo que prometéis ante Yahvé, estad ciertos de que vuestro pecado os alcanzará 24 Edificad, pues, ciudades para vuestros hijos y apriscos para vuestros ganados, y cumplid la palabra que ha salido de vuestra boca." 25 Los hijos de Gad y los hijos de Rubén dijeron a Moisés: "Tus siervos harán cuanto mi señor les mande; 27 nuestros hijos y nuestras mujeres, nuestros rebaños y nuestros ganados, quedarán en las ciudades de Galaad; 27 y tus siervos, todos nuestros hombres, armados para el combate, iremos a la guerra ante Yahvé, como mi señor lo ha dicho." 28 Entonces dio Moisés órdenes acerca de ellos a Eleazar, sacerdote; a Josué, hijo de Nun, y a los jefes de familias de las tribus de Israel, 29 diciendo: "Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasan con vosotros el Jordán con todos sus hombres armados, para combatir ante Yahvé, una vez conquistada la tierra, les daréis por heredad la tierra conquistada de Galaad; 30 pero, si no pasan con vosotros armados, se establecerán en medio de vosotros en la tierra de Canaán." 31 Los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron: "Haremos lo que Yahvé ha dicho a sus siervos. 32 Pasaremos armados ante Yahvé a la tierra de Canaán, y la posesión de nuestra heredad quedará del lado de allá del Jordán."

Los solicitantes de Rubén y Gad 7 se defienden contra la insinuación de traición y proclaman que acompañarán a sus hermanos a la conquista de Canaán, y aun irán delante de ellos, y sólo se instalarán en Canaán cuando hayan logrado sus compatriotas ocupar su lote en la tierra prometida. Pero, para no dejar a sus hijos y mujeres sin defensa, piden permiso para construir ciudades fortificadas y apriscos para sus rebaños. Moisés accede a su petición con la condición de que cumplan lo prometido, y así lo declara ante Eleazar, Josué y los jefes de las tribus de Israel (v.28). En ese supuesto, pueden ya empezar la construcción de sus ciudades y apriscos.
Distribución de Transjordania entre Rubén, Gad y Manasés (33-42)
33 Moisés dio a los hijos de Gad, a los de Rubén y a la media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Seón (Sijón), rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basan; la tierra con sus ciudades y el territorio en torno de las ciudades. 34 Los hijos de Gad edificaron Dibón, Atarot, Aroer, 35 Ata-rot-Sofán, Yaazer, Yegboa, 36 Bet-Nimra y Bet-Harán, ciudades fuertes, e hicieron apriscos para sus ganados. 37 Los hijos de Rubén edificaron Hesebón, Eleale, Quiriat-Yearim, 38Nebo y Bal-Meón, cuyos nombres fueron mudados, y Sebama, y dieron nuevos nombres a las ciudades que edificaban. 39 Los hijos de Makir, hijo de Manasés, marcharon contra Galaad, y, conquistándola, arrojaron a los amorreos que allí estaban. 40 Moisés dio Galaad a Makir, hijo de Manasés, que se estableció allí. 41 Jair, hijo de Manasés, marchó también y se apoderó de sus burgos, que llamó Jawot-Jair. 42 También marchó Nojab y se apoderó de Canat y de las ciudades de ella pendientes, llamándola, de su nombre, Nojab.

El v.33 parece adición redaccional posterior, pues en el v.29 Moisés encarga a Josué y jefes de Israel que entreguen Galaad a las tribus de Rubén y de Gad después que hayan cumplido su compromiso de acompañar con las armas a las otras tribus en la conquista de Canaán. Además, sin haber hecho mención alguna, aparece aquí media tribu de Manasés usufructuando parte de Trans-jordania. Parece, pues, que esta indicación refleja la época posterior del tiempo de los jueces, en que Manasés conquistó parte de Transjordania 8.
Las ciudades citadas están comprendidas entre el Yaboq, al norte, y el Amón, al sur, y el Jordán y mar Muerto por el occidente 9. Los límites de las tribus no son fijos. Estas localidades fueron reconstruidas por los hebreos, pues ya existían antes de ellos 10.
Los v.39-42, relativos a la media tribu de Manasés, y aquí Manasés se abre camino por el norte de TransJordania, buscando territorio para poder vivir 11. Primeramente, Efraím y Manasés se establecieron en Canaán 12; pero, por necesidades vitales, parte de Manasés buscó nuevo territorio al otro lado del Jordán. Combatió contra los amorreos (v.39), que se habían extendido por Transjordania 13. El v.40 es una glosa, e interrumpe la ilación lógica del contexto. Es obra de un redactor que quiere concordar el establecimiento de Manasés y justificarlo, presentándolo como obra del propio Moisés.


1 Cf. Ex 12:38; 17:3; 19:13; 34:3; Núm 14:33. — 2 Cf. Dt 33:6. — 3 Es famosa Galaad por sus pastos y rebaños (Cant 4:1; 6:5; Miq 7:14; 1 Par 5:9) Véase Abel, Géog. I 276. — 4 Atarot, nombrada en la estela de Mesa, la actual Attarus, al este del mar Muerto, cerca de Dibón (la actual Dibán, a 20 kilómetros del mar Muerto). Yaazer: la actual Sar, al sur de Aman. Nemrá: el tell Nimrim, junto al w. Nimrim, a 12 kilómetros al este del Jordán. Hesebón: la actual Hesbán, a 20 kilómetros al nordeste del mar Muerto. Eleale: la actual el-Al, cerca de Hesbán. Sabán: quizá la actual Sumía. Nebo: el actual En-Neba. Beón o Mean: la actual Ma'in, a ocho kilómetros al sudoeste de Madaba (Abel, Géog. I 380). — 5 Cf. Núm 20:21-23; Dt 2:27-30. — 6 Ya hemos visto cómo Caleb unas veces aparece como perteneciente a la tribu de Judá (Núm 13:7; 34) y como quineceo, descendiente de un idumeo (Núm 32:12; Gén 36:11; Jos 14:6; Jue 1:13). De hecho, los calebitas, descendientes de idumeos, se fusionaron con los de la tribu de Judá (13:7). — 7 Excepto en los v.1-2, en el resto de este capítulo se pone Gad antes de Rubén, sin duda porque refleja un documento escrito en una época en que Gad tenía la preeminencia histórica. — 8 La lista de Jos 13:15-28 es diferente. — 9 Aroer parece ser la actual Ara'ir, al sur de Dibán. 10 Cf. DBII27I. — 11 Cf. Jue 10:3-5· — 12 Cf. Jos 17:14-18. — 13 Cf. Abel, Géog. I 239·
33. Etapas del Camino desde Egipto al Jordán
El hagiógrafo cree conveniente hacer un recuento de las diversas etapas recorridas por Israel durante su peregrinación por el desierto, cuando los hebreos están ya en los umbrales de la tierra prometida. La forma es esquemática, y se nos dan nombres de etapas desconocidas. El orden actual del texto está un tanto alterado. No es posible identificar todos los lugares mencionados, ya que en el desierto apenas existen puntos de referencia y de di ver significación, y, por otra parte, muchos nombres son convencionales y nuevos, debido a incidentes habidos en la marcha de los israelitas. Pero las líneas generales del itinerario son claras.
Estaciones desde la Salida de Egipto al Jordán (1-49)
1 He aquí las estaciones de los hijos de Israel cuando salieron, según sus escuadras, de la tierra de Egipto, conducidos por Moisés y Aarón. 2 Moisés describió su salida según sus estaciones a voluntad de Yahvé, y son éstas las estaciones de su marcha: 3 Partieron de Rameses el primer mes, el día quince del primer mes. Al día siguiente a la Pascua, los hijos de Israel salieron con mano alzada a la vista de todos los egipcios. 4 Los egipcios estaban sepultando a sus primogénitos, que había herido Yahvé entre ellos, haciendo así justicia contra sus dioses. 5 Partieron, pues, los hijos de Israel de Rameses y acamparon en Sucot. 6 Partidos de Su-cot, acamparon en Etam, que está en el extremo del desierto. 7 Partidos de Etam, volvieron hacia Piajirot, que está frente a Baalsefón, y acamparon frente a Migdol. 8 Partidos de Piajirot, pasaron por en medio del mar hacia el desierto, e hicieron tres días de camino en el desierto de Etam, y acamparon en Mará. 9 Partidos de Mará, llegaron a Elim, donde había doce fuentes y setenta palmeras, y acamparon allí. 10 Partidos de Elim, acamparon junto al mar Rojo. 11 Partidos del mar Rojo, acamparon en el desierto de Sin. 12 Partidos del desierto de Sin, acamparon en Dafca. 13 Partidos de Dafca, acamparon en Alus. 14 Partidos de Alus, acamparon en Rafidim, donde no había agua para que bebiera el pueblo. 15 Partidos de Rafidim, acamparon en el desierto del Sinaí. 16 Partidos del desierto del Sinaí, acamparon en Quibrot-hat-tawah. 17 Partidos de Quibrot-hat-ta-wah, acamparon en Jaserot. 18 Partidos de Jaserot, acamparon en Retma. 19 Partidos de Retma, acamparon en Remón Pares. 20 Partidos de Remón Pares, acamparon en Lebna. 21 Partidos de Lebna, acamparon en Resa. 22 Partidos de Resa, acamparon en Quelata. 23 Partidos de Quelata, acamparon en el monte Sefer. 24 Partidos del monte Sefer, acamparon en Jarada. 25 Partidos de Jarada, acamparon en Maquelot. 26 Partidos de Maquelot, acamparon en Tajat. 27 Partidos de Tajat, acamparon en Taraj. 28 Partidos de Taraj, acamparon en Mitca. 29 Partidos de Mitca, acamparon en Jasmona. 30 Partidos de Jasmona, acamparon en Moserot. 31 Partidos de Moserot, acamparon en Bene Yaaqán. 32 Partidos de Bene Yaaqán, acamparon en Jor Hagidgad. 33 Partidos de Jor Hagidgad, acamparon en en Yotbatá. 34 Partidos de Yotbatá, acamparon en Abroná. 35 Partidos de Abroná, acamparon en Asiongaber. 36 Partidos de Asiongaber, acamparon en el desierto de Sin, que es Cades. 37 Partidos de Cades, acamparon en el monte Hor, al extremo de la tierra de Edom. 38 Aarón, sacerdote, subió al monte Hor por orden de Yahvé, y murió allí el año cuadragésimo después de la salida de Egipto, el quinto mes, el primero del mes. 39 Tenía Aaróii ciento veintitrés años cuando murió en la cima del monte Hor. 40 Fue entonces cuando el canaiieo rey de Arad, que habitaba el Ne-gueb, en la tierra de Canaán, tuvo conocimiento de la llegada de los hijos de Israel. 41 Partidos del monte Hor, acamparon en Salmona. 42 Partidos de Salmona, acamparon en Punón. 43 Partidos de Punón, acamparon en Obot. 44 Partidos de Obot, acamparon en lye-Haabarim, en los confines de Moab. 45 Partidos de lye-Haabarim, acamparon en Dibón Gad. 46 Partidos de Dibón Gad, acamparon en Almón-Diblatajim. 47 Partidos de Almón-Diblatajim, acamparon en los montes de Abarim, frente a Nebo. 48 Partidos de los montes de Abarim, acamparon en los llanos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó; 49 acamparon a lo largo del Jordán desde Bet-Haisimot hasta Abel-Sittim, en los llanos de Moab.

Los israelitas marcharon del territorio egipcio con mano alzada (v.4) a la vista de los egipcios, es decir, con la frente levantada bajo la protección divina, que tan claramente se había manifestado en las plagas. En Ex 6:6, "mano tendida" significa la salvación obtenida por el auxilio divino 1. Salen de Rameses, situada en la parte oriental del Delta; siguen hacia el sur, y por los lagos Amargos, o por el extremo norte del golfo de Suez, pasan al desierto, que luego siguen por la orilla del mar Rojo hasta internarse en la península del Sinaí. De aquí caminan en dirección norte hasta el desierto de Cades, y vuelven luego hacia el oriente para atravesar los montes de Edom. Impedidos de seguir este atajo, tienen que bajar por el valle de Arabah hasta el golfo de Elán o de Akabah (Asiongaber). Desde aquí vuelven hacia el norte por la frontera oriental de Edom y de Moab y atraviesan los reinos amorreos para venir a los "llanos de Moab," a orillas del Jordán, frente a Jericó. Esta es la trayectoria general 2.
La Distribución de Canaán (50-56)
50 En los llanos de Moab habló Yahvé a Moisés, diciendo: 51"Di a los hijos de Israel: Cuando hubiereis pasado el Jordán para la tierra de Canaán, 52 arrojad de delante de vosotros a todos los habitantes de la tierra, 53 y destruid todas sus esculturas y todas sus imágenes fundidas, y devastad todos sus excelsos. 54 Tomad posesión de la tierra y habitadla, pues para que la poseáis os la doy. Distribuidla por suerte entre las familias. A las más numerosas les daréis mayor heredad, y una menor heredad a las menos numerosas. La que en suerte le tocare a cada una, ésa será su heredad, y la recibiréis en posesión según vuestras tribus patriarcales. 55 Si no arrojáis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, los que de ellos dejéis en medio de vosotros serán como espinas en vuestros ojos y aguijón en vuestros flancos, y os hostilizarán en la tierra que vais a habitar, 56 y yo mismo os trataré a vosotros como había resuelto tratarlos a ellos."

Dos puntos en esta orden divina: la expulsión de los cananeos y la destrucción de los santuarios y objetos de culto de éstos, y la distribución proporcional y equitativa de la tierra prometida. Los pueblos cananeos poseían una cultura superior a los hebreos y una religión naturista sensual, todo lo cual era un gran peligro para los rudos israelitas, materialistas por temperamento, y, cansados de la monotonía del desierto, estaban ávidos de gozar de la vida en tierra más feraz. El legislador teme, por otra parte, que este pueblo deje la religión sencilla y sin imágenes del desierto y se deje llevar por los esplendores de los cultos cananeos. La historia nos confirma estos temores, ya que los israelitas tuvieron propensión innata a la idolatría. Los profetas luchan contra ella, y sólo después del destierro quedan curados de toda veleidad politeísta. Hay que tener en cuenta todo esto para comprender el interés del legislador hebreo en la destrucción de cuanto significa culto de los dioses de Canaán. Por eso les manda hacer desaparecer las esculturas religiosas y los lugares excelsos o bamot, en los que proliferaban los cultos orgiásticos cananeos (v.63)3.
El principio para la distribución de la tierra de Canaán es justo y natural. Debe repartirse proporcionalmente, según las familias sean más o menos numerosas. Era el modo de evitar en principio el problema social, creado por el pauperismo y la acumulación de riquezas. Con el tiempo, la situación cambia, y el número de las familias también, y por eso el principio, equitativo teóricamente, es injusto después muchas veces en la práctica. De hecho vemos por el Deuteronomio y la predicación de los profetas que el pauperismo era la plaga social en Israel como en otros pueblos. Se puede dudar si, en el reparto de la tierra que se nos cuenta en el libro de Josué, presidió este principio de equidad. Parece claro por Jue 1 que, en buena parte, el reparto consistió en asignar a cada tribu la porción que debían conquistar efectivamente, pues la obra de Josué fue una conquista virtual, consistente en quebrantar las fuerzas unidas de los cananeos, dejando a cada una de las tribus el acabar la obra de la conquista y posesionarse de la tierra. Esto no lo consiguieron las tribus sino muy lentamente, y hasta se puede decir que la obra de la conquista no fue acabada sino en el reinado de David.

1 Cf. Ex 14:8. — 2 Sobre el itinerario de los israelitas véase M. Lagrange: RB (1900) p. 78s. — 3 Véase H. Vingent, Canaán d'aprés la exploration récente p. 152-173.
34. Las Fronteras de la Tierra de Promisión
Una vez más se nos dan los límites ideales de la tierra prometida. Se dan muchos detalles geográficos, algunos de los cuales no son fácilmente identificables. Mirados en sus líneas generales, estos límites son: el desierto por el mediodía, el Mediterráneo por el occidente; por el norte, la cordillera del Líbano y Antelíbano, y el Jordán con el lago de Genesaret y el mar Muerto al oriente. Son los mismos confines que señalará Ezequiel en su reconstrucción ideal de la tierra de los hebreos en la nueva teocracia 1, en los tiempos de la restauración mesiánica. De hecho, algunos territorios, como los costeros, no fueron sometidos a Israel sino en el siglo II antes de Cristo, con la toma de Jope por Judas Macabeo 2. Lo mismo las fronteras septentrionales y orientales son mucho más amplias que las históricas aun en los tiempos más gloriosos de la monarquía israelita. Estos límites ideales y deseables aparecen varias veces en la Biblia 3, y aquí se consignan en el estado de esperanza, como gran ilusión para el pueblo escogido.
Límites de la Tierra de Canaán (1-12)
1 Yahvé habló a Moisés, diciendo: 2"Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, he aquí el territorio que será vuestra parte: la tierra de Canaán según sus fronteras: 3 del lado meridional irá por el desierto de Sin a lo largo de Edom. Vuestra frontera meridional arrancará del extremo del mar de la Sal, a oriente; 4 se inclinará al sur, por la subida de Aqrabim; pasará por Sin, llegando hasta el mediodía de Cadesbarne, y continuará por Jasar-Adar, pasando por Asemón, 5 y desde Asemón irá hasta el torrente de Egipto, para morir en el mar. 6 Por frontera occidental tendréis el mar Grande, que por este lado os servirá de confín. 7 El límite septentrional será: a partir del mar Grande le trazaréis por el monte Hor; 8 del monte Hor le llevaréis hasta la entrada de Jamat, llegando a Sédala, 9 y continuará por Zifrón, para terminar en Jasar-Enán; éste será vuestro confín septentrional. 10 La frontera oriental la llevaréis desde Jasar Enán a Sefama; u bajará de Sefama a Ribla, al este de Aín, descendiendo de aquí al oriente hasta el mar de Kineret, 12 y, llegando hasta el Jordán, seguirá a lo largo de éste, para morir en el mar de la Sal. Esta será vuestra tierra y las fronteras que la rodearán."

La designación de Canaán aparece en las cartas de Tell Amar-na (s.XV a.C.) y en los textos fenicios, pero no en los documentos oficiales asirios, que la llaman Amurra, o país de los amorreos, y Palastu (Filistea). En los textos egipcios suele ser llamada Retenu y Haru, y algunas veces Kinaji. Los hebreos adoptaron este nombre (Kena’an) al hablar de su futura tierra de promisión. Los moradores de esta región son llamados cananeos o amorreos, aunque prevalece la primera denominación. En realidad, la población de Canaán era muy mixtificada, pues, además de estos dos pueblos, existían los jéteos o hititas, joritas o jorreos-jurritas, más los restos de una raza legendaria presemítica de supuesta estatura gigantesca, a la que se atribuían las construcciones megalíticas: refaim, zumzum-mim, anaquim, etc.4 La frontera meridional de Canaán, según la indicación bíblica, limita de oriente a occidente, del límite sur del mar Muerto ("mar de la Sai") (v.3)5; pasa por la "subida de Aqrabim," o del os "escorpiones" (el actual naqb es-Safa)6, por el desierto de Sin, e inclinándose por el sudoeste llega a Cadesbarne, a la actual ain-Quedeis; continúa por Jasar-Adar (la actual Ain-Que-deiratt), pasando por Asamón (el actual Queseime?)7, que son tres oasis cercanos, llegando hasta el "torrente de Egipto," o Wady el Aris, llamado "torrente de la estepa" en Am 6,14, y en los textos asirios najal Musur ("torrente de Egipto"), equivalente al hebreo najal Misrayim8. La frontera occidental es el mar Grande, o Mediterráneo (v.6), el mar más grande conocido de los hebreos, los cuales nunca fueron aficionados a la vida marinera 9. La frontera septentrional parte del Mediterráneo, sin señalar lugar preciso; pasa por el monte Hor (v.8), que es distinto del cercano a Edom 10, y por unos es identificado con Amana, cerca del gran Hermón 11, y por otros con djebel Akkar, en la parte septentrional del Líbano. Según la primera interpretación, la frontera partiría de nahr el-Qasimiyeh, al norte de Tiro, y continuaría hacia el oriente en línea recta. Esta frontera se acerca a los límites históricos de Israel en los tiempos davídicos y de Salomón. Otros prefieren ponerla idealmente más arriba, junto a la entrada de Jamat (v.8), la actual Hema, sobre el Orontes, al norte de Homs, o, según otros, la entrada meridional entre el Líbano y Antelíbano, la Beqa', valle por el que se desembocaba en Jamat, en la Alta Siria. Sedada, quizá el actual Serada, al sur del Líbano, cerca del Hermón. Zifrón, quizá Sabarím, el actual Jirbet-Sabariye, cerca de Serada. Jasar-Εηάη, el actual el-Hader, cerca de Haurán 12. La frontera oriental está constituida por el lago de Genesaret, llamado Kineret13; el Jordán y el mar Muerto. Las localidades de empalme con la frontera septentrional son difíciles de identificar 14.
La Comisión Distribuidora de la Tierra de Canaán (13-29)
13 Moisés dio esta orden a los hijos de Israel: "Esta es la tierra que por suertes habéis de distribuir y que Yahvé ha ordenado dar a las nueve y media tribus; 14 porque la tribu de los hijos de Rubén y la de los hijos de Gad han recibido ya su heredad según sus familias, y la media tribu de Manasés ha recibido también la suya. 15 Estas tribus y la media tribu tienen ya su heredad al lado de allá del Jordán, frente a Jericó, al oriente." l6 Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 17"He aquí los nombres de los que han de hacer la distribución de la tierra entre vosotros: Eleazar, sacerdote, y Josué, hijo de Nun. 18 Tomaréis también un príncipe de cada tribu para distribuiros la tierra. 19 He aquí los nombres de éstos: Por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Jefoné; 20 por la tribu de los hijos de Simeón, Samuel, hijo de Amiud; 21 por la tribu de Benjamín, Elidad, hijo de Kislón; 22 por la tribu de los hijos de Dan, el príncipe Buquí, hijo de Yoglí; 23 por los hijos de José: por la tribu de los hijos de Manasés, el príncipe Janiel, hijo de Efod; 24 por la tribu de los hijos de Efraím, el príncipe Quemuel, hijo de Seftán; 25 por la tribu de los hijos de Zabulón, el príncipe Elisafán, hijo de Parnaj; 26 por la tribu de los hijos de Isacar, el príncipe Paltiel, hijo de Ozán; 27 por la tribu de los hijos de Aser, el príncipe Ajiud, hijo de Salomí; 28 por la tribu de los hijos de Neftalí, el príncipe Pedael, hijo de Amiud. 29 Estos son aquellos a quienes manda Yahvé distribuir la tierra de Canaán entre los hijos de Israel."

Los v.13-15 son obra de un redactor que vive ya instalado en Palestina, pues se refieren a los territorios de Rubén, Gad y Manasés, con la frase al lado de allá del Jordán (v.15). Refleja la época del tiempo de los jueces, y, como siempre, para legitimar ortodoxamente la distribución entre las tribus del territorio conquistado, se la atribuye a Moisés, creador del pueblo hebreo como colectividad nacional.
La comisión distribuidora de la tierra prometida está presidida por el sumo sacerdote Eleazar y el jefe — caudillo conquistador —, Josué, e integrada por los jefes de cada tribu, como en la confección del censo del pueblo 15. En Josué (c. 14-19) no se menciona para nada a esta comisión, sino que es el propio Josué quien distribuye el territorio por suertes para que la acaben de conquistar, lo que no todos pudieron conseguir. Esta comisión es obra del autor, que busca vinculación del pueblo a la clase sacerdotal en los momentos solemnes de su vida.

1 Ez 47:13-20. — 2 1 Mac 14:5. — 3 Cf. Gén 15:18; Dt 1:7; 11:24; Jos — 4 Véase Abel, Géog. I 319. — 5 Llamado de la sai por la gran salinidad de sus aguas (25 por 100), lo que, unido a sustancias sulfurosas, hace imposible la vida. De ahí la designación de "mar Muerto" que ha prevalecido. Las características de este mar son conocidas ya por Aristóteles, Pausanias, Diodoro de Sicilia. Véase San Jerón. : PL 47,472-473; Abel, Géog. I 499. — 6 Véase DB I 151-152. — 7 Es la tesis de Abel, o.c., I 306: RB (1922) 63-70. — 8 Cf. San Jerónimo, In Is. 27,12: PL 24:313; Abel, o.c., I 301: RB (1922) 413. — 9 Cf. 1 Re 9:27. — 10 Núm 20:22. — 11 Cf. RB (1895) 27-29. — 12 Cf. Abel, Géog. I 304. — 13 Los rabinos han querido explicar el Kineret por la forma de arpa (kinor, Kinar) del lago. Generalmente se cree que el nombre proviene de una antigua localidad del noroeste del lago. Después del exilio se llamó Genesar (nombre de la llanura del oeste, que significa "jardín del príncipe": gan-hasar); de ahí Genesaret en el Ν. Τ., “mar de Galilea,” “Tiberνades" (Abel, o.c., I 494-498). — 14 Véase Abel, o.c., I 4943. — 15 Núm 1:5-15; en la exploración de Canaán: Núm 13:2-17.
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