17. La Vara Florida de Aarón
1(16) Habló Yahvé a Moisés, diciéndole: 2(17) "Habla a los hijos de Israel y haz que te entreguen una vara cada uno de los príncipes de casa patriarcal, una por cada una de las doce casas patriarcales, y escribe en cada una el nombre de una de ellas. 3(18) El nombre de Aarón lo escribirás en la vara de Leví, pues cada vara ha de llevar el nombre del cabeza de cada casa patriarcal. 4(19) Ponías todas en el tabernáculo, delante del testimonio, desde el cual yo hablo. 5(20) Florecerá la vara de aquel a quien elija yo, a ver si hago cesar de una vez las quejas y murmuraciones de los hijos de Israel contra vosotros." 6(21) Habló Moisés a los hijos de Israel, y todos sus jefes le entregaron las varas, una por cada casa patriarcal, doce varas; a ellas se unió la vara de Aarón. 7(22) Y Moisés las puso todas ante Yahvé en el tabernáculo de la reunión. 8(23) Al día siguiente vino Moisés al tabernáculo, y la vara de Aarón, la de la casa de Leví, había echado brotes, yemas, flores y almendras. 9(24) Sacó Moisés las varas a los hijos de Israel, y tomó cada uno su vara. 10(25) Yahvé dijo a Moisés: "Vuelve la vara de Aarón al testimonio, y guárdese en él, para que sirva de memoria a los hijos de los rebeldes y que cesen así sus quejas contra mí y no mueran." 11(26) Hízolo así Moisés; como Yahvé se lo había mandado, así lo hizo. 12(27) Los hijos de Israel hablaron a Moisés, diciendo: "Está visto, muertos somos, perdidos, perdidos todos; 13(28) cuantos pretenden acercarse al tabernáculo de Yahvé perecen. ¿En verdad habremos de perecer todos?"
A pesar de los prodigios anteriores en favor de la situación privilegiada del sacerdocio aaronítico, Dios quiere hacer aún otro más manifiesto que confirme a las claras sus prerrogativas excepcionales. Por orden divina, los príncipes de cada tribu entregan una vara o bastón, símbolo de su autoridad, a Moisés. En cada una debe estar escrito el nombre de la tribu que representa, y en la de Leví el nombre de Aarón. Supuesto el desdoblamiento de la tribu de José en Manasés y Efraím, tenemos con la de Leví trece varas. Estas son colocadas ante el testimonio, o tablas de la Ley, guardadas en el arca de la alianza, llamada también arca del testimonio1. La vara que milagrosamente florezca mostrará que el representante de esa tribu es el elegido como sumo sacerdote ante Yahvé. No se trata aquí de un procedimiento de adivinación o suertes por las varas, o rabdomancia, utilizado por los árabes 2, sino de un hecho milagroso, como el contexto indica. La vara de Aarón floreció y dio frutos de almendro 3. Moisés hizo que contemplaran el prodigio y vieran cómo Dios confirmaba los privilegios de la familia de Aarón. Para recuerdo del hecho, mandó que la vara florecida fuera colocada ante el testimonio; de este modo quedaba afirmada ante las generaciones futuras la elección de la familia de Aarón para el sacerdocio 4. Todos estos episodios son otros tantos documentos sobre la lucha que hubo de sostener Aarón por establecer el privilegio del sacerdocio en Israel. Se comprende esta lucha del pueblo por la dignidad sacerdotal, que constituía una categoría social honorable; era natural que muchos aspiraran a ella y que vieran con malos ojos esa dignidad vinculada a una rama especial del pueblo, con exclusión de las demás. Los v.12-13 parecen desplazados y probablemente son continuación de 16:35, donde se habla de la muerte trágica de los secuaces de Coré. Así se concibe la angustia del pueblo ante el tabernáculo, donde aquéllos murieron: cuantos pretenden acercarse al tabernáculo perecen (v.13). La trasposición quizá sea debida a facilitar el tránsito al capítulo sobre los deberes y derechos levíticos.
1 Núm 4:5; 7:89. — 2 Cf. Os 9:12. — 3 El relato sirve de modelo para el del Protoevangelio de Santiago (VIII-IX), donde se habla de la vara florida de San José. — 4 La vara de Aarón ha sido objeto de muchas explicaciones simbólica ascéticas: San Ambrosio, Epist. 62: PL 16,1204; San Bernardo, Hom. 2 super Missus est: PL 183,63; Orígenes, Hom. 9 m Num.: PG 12,634-635.
18. Deberes y Derechos de los Levitas
Este capítulo se nos presenta con cierta unidad, aunque contiene algunas cosas ya dichas anteriormente. Los deberes de los sacerdotes y los de los levitas, agregados a éstos como adjuntos y auxiliares de aquéllos, se resumen en una frase: "llevar la iniquidad del santuario." Siendo Yahvé un Dios santo, su santidad se comunica al santuario y a cuanto en el santuario se realiza. Los sacerdotes y los levitas, cada grupo en la parte que le correspondía, estaban obligados a cuidar de que esa santidad no fuese en modo alguno profanada, ni por ellos ni por el pueblo. Recordemos que el día de la Expiación se purifica, con las personas, también el santuario. De esta conservación de la santidad del santuario eran responsables los sacerdotes y los levitas, y en esto se resume su ministerio.
Funciones de los Sacerdotes y Levitas (1-7)
1 Dijo Yahvé a Aarón: "Tú y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaréis sobre vosotros la iniquidad del santuario; tú y tus hijos contigo, la de vuestro sacerdocio. 2 Acerca a ti a tus hermanos, la tribu de Leví, la tribu de tu padre; admítelos contigo al servicio del santuario como adjuntos, para que te sirvan cuando tú y tus hijos estéis en el tabernáculo de la reunión. 3 Estarán a tu servicio y al de todo el tabernáculo; pero no han de acercarse ni a los utensilios del santuario ni al altar, para no morir ellos y vosotros. 4 Los tendrás como adjuntos, y tendrán a su cuidado el tabernáculo de la reunión, para hacer todo el servicio. Ningún extraño se acercará a vosotros. 5 Tendréis el cuidado del santuario y del altar, para que no se desfogue ya más la ira contra los hijos de Israel. 6 Yo he tomado de entre los hijos de Israel a los levitas, vuestros hermanos, y os los he dado a vosotros, don de Yahvé, para hacer el servicio del tabernáculo de la reunión. 7 Pero tú y tus hijos ejerceréis vuestro sacerdocio en cuanto concierne al altar y del velo adentro; sois vosotros los que habéis de hacer este servicio. Yo os he dado en puro don vuestro sacerdocio, y el extraño que pretenda acercarse morirá.
Dios se dirige solemnemente a Aarón, como representante de la tribu de Leví, y le encarece que él y sus hijos son los responsables de las faltas que se cometan contra la santidad del santuario (la iniquidad del santuario, v.1) y contra su sacerdocio como institución sagrada. Después delimita las funciones de los sacerdotes y de los levitas (v.3). Para que no se descargue la ira de Dios sobre el pueblo e hijos de Israel que se acerquen ante la tienda de la reunión (v.35), Yahvé especifica las funciones de la tribu consagrada especialmente al santuario 1. Los levitas, o miembros de la tribu de Leví, que no pertenezcan a la familia de Aarón, serán adjuntos o auxiliares de los sacerdotes propiamente tales 2. No debían tocar los objetos del santuario: el altar de los perfumes y el de los holocaustos y otros objetos, que debían ser cuidadosamente recubiertos al ser transportados por los levitas en las marchas por el desierto 3. Los sacerdotesson responsables de las negligencias de los levitas en estas cosas. La infracción llevaba consigo la muerte. Ningún profano o extraño a la clase levítica podrá ser considerado como adjunto oficial de los sacerdotes (v.4). Los sacerdotes tendrán cuidado de los objetos del santuario o santo con su altar. Los levitas entregados a Yahvé son a su vez un don que Yahvé hace a los sacerdotes (v.6), sin que éstos hayan hecho méritos para ello. Deben ocuparse los sacerdotes del altar y del velo adentro (el santo de los santos o santísimo, al que entraba el sumo sacerdote el día de la Expiación)4, y en sentido amplio el santuario, al que tenían acceso todos los sacerdotes 5.
Ingresos de los Sacerdotes (8-19)
8 Dijo también Yahvé a Aarón: "Te encomiendo también la guarda de mis ofrendas, y os doy todas las cosas santas de los hijos de Israel, por razón de la unción, a ti y a tus hijos por ley perpetua. 9 He aquí lo que de las cosas santísimas te corresponderá de las combustiones. Todas sus ofrendas, toda oblación, todo sacrificio expiatorio que me ofrezcan, todas estas cosas, como cosas santísimas, serán para ti y para tus hijos. 10 Las comeréis en lugar santísimo, las comerán todos los varones y serán cosas santas para vosotros.11 También será tuyo esto otro: lo que de sus dones se reserva, de toda ofrenda mecida de los hijos de Israel; os lo doy a ti y a tus hijos contigo, por estatuto perpetuo; todo el que sea puro de tu casa, lo comerá. 12 Todo lo mejor del aceite, del mosto y del trigo, 13 las primicias de su tierra, que han de traer a Yahvé, tuyas son; todos los que de tu casa estén limpios, comerán de ellos. 14 Todo cuanto en Israel sea consagrado al anatema, te pertenecerá. 15 Todo primogénito de toda carne, así de los hombres como de los animales que han de ofrecer a Yahvé, será tuyo. 16 Harás rescatar los primogénitos de los hombres y los primogénitos de los animales impuros. Harás que sean rescatados cuando tengan un mes, y según tu estimación, en cinco siclos de plata, al siclo del santuario, que es de veinte "güeras"; 17 pero no aceptarás rescate por el primogénito de una vaca, de una oveja o de una cabra; serán cosas santas; derramarás su sangre en torno del altar, quemarás su sebo en sacrificio de combustión, de olor grato a Yahvé, 18 y su carne será para ti como lo es el pecho que se mece y el brazuelo derecho. 19 Todo cuanto de las cosas santas se reserva, lo que reservan los hijos de Israel para Yahvé, te lo doy a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo en estatuto perpetuo; es pacto de sal perpetuo, ante Yahvé, contigo y con toda tu descendencia.
En correspondencia a estas cargas, los sacerdotes y levitas reciben su salario. Es principio de ley natural el mencionado por el Apóstol: "El que sirve al altar tiene derecho a vivir del altar." Y ésta ha sido la ley de todos los tiempos. Bien conocida es la tarifa de Marsella, procedente de un templo fenicio de Cartago, donde se señalan los derechos de los sacerdotes en los diversos actos de su servicio 6.
A los sacerdotes se les asigna como derechos suyos: a) las ofrendas de harina, aceite, vino, etc., que los fieles hacían por voto o de su libre voluntad. De éstas se quemaba una pequeña porción, y el resto era para el sacerdote; b) la ofrenda que acompañaba al sacrificio; c) una porción en el sacrificio pacífico, y otra mayor en el expiatorio; d) eran también suyas las primicias; e) el rescate de los primogénitos de los animales impuros y, además, las carnes de los que se sacrificaban; e) el producto del rescate de los primogénitos humanos, es decir, cinco siclos de plata. Todas estas cosas sólo podían ser comidas por el sacerdote y su familia.
A los sacerdotes les pertenecen las cosas santísimas, llamadas así porque en principio pertenecen a Dios (v.9), y son en las oblaciones, los sacrificios por el pecado y por el delito, las cosas no consumidas por el fuego. También lo son los "panes de la proposición,"7 que no se mencionan aquí. Las podrán comer sólo los varones de la familia del sacerdote y en lugar sagrado, o departamento del tabernáculo. Las cosas santas podían ser comidas por todos los miembros de la familia sacerdotal, con tal de que no estuvieran impuros legalmente 8, La ofrenda mecida o balanceada ante el altar son el pecho y el pernil derecho 9. Las primicias de aceite, vino y trigo pertenecen al sacerdote 10, y lo que es condenado al anatema o consagración voluntaria de algún bien, a Dios 11. También los primogénitos de animales y hombres pertenecen a Yahvé, quien lo entrega al sacerdote. Los de los animales impuros deben ser rescatados con una cantidad de plata no determinada, y los de los hombres con cinco siclos 12. Los animales puros ofrecidos en sacrificio (bueyes, ovejas, cabras) pertenecen a los sacerdotes, excepto las partes grasas que se quemaban en el altar 13. Todas estas ordenaciones son una alianza de sal (v.19), es decir, perpetua. Según las costumbres no-mádicas, los que han participado en el mismo banquete y comido la misma sal están ligados por una alianza. "La sal, como principio conservador contra la corrupción, es símbolo de la duración y de la fidelidad de sentimientos amistosos."14
Ingresos de los Levitas (20-24)
20 Dijo también Yahvé a Aarón: "Tú no tendrás tu parte de la heredad en su tierra, y no habrá parte para ti en medio de ellos; soy yo tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel. 21 Yo doy como heredad a los hijos de Leví todas las décimas, por el servicio que prestan, por el servicio del tabernáculo de la reunión. 22 Los hijos de Israel no han de acercarse ya más al tabernáculo de la reunión, no lleven sobre sí el pecado y mueran. 23 Serán los levitas los que harán el servicio del tabernáculo de la reunión, y ellos los que sobre sí llevarán la iniquidad. Por ley perpetua entre vuestros descendientes no tendrán heredad en medio de los hijos de Israel, 24 pues yo les doy por heredad las décimas que los hijos de Israel han de entregar a Yahvé; por eso les digo: No tendréis heredad en medio de Israel."
En el reparto de la tierra, la tribu de Leví no obtuvo parte alguna; su porción sería el mismo Yahvé, es decir, sus derechos como dueño de la tierra, que El cedía en favor de los ministros de su santuario. Siendo la tierra de Yahvé, tenía pleno derecho a una renta o tributo, que estaba tasado en el diezmo de los frutos, y tal diezmo era de los levitas.
Si Yahvé era la heredad o porción (v.20) de los levitas, se sigue que éstos deben vivir entregados totalmente a su servicio 15, lo que exigía por parte de los israelitas la obligación de mostrarse generosos con ellos 16. Las ciudades asignadas a los levitas no les pertenecían en propiedad, sino en usufructo, como mero lugar de habitación 17, y eran, en realidad, de las tribus donde estaban enclavadas. Como salario, Yahvé les otorga el diezmo de todo lo que le pertenece 18.
Los levitas serán consagrados al servicio del santuario, y así evitarán que los del pueblo común se acerquen al altar y perezcan por efecto de la cólera divina (v.22), y serán responsables de sus faltas en el servicio divino, llevando sobre sí la iniquidad o faltas en dichos actos de culto.
Estas disposiciones parece que no tuvieron fiel cumplimiento. De hecho, la situación económica de los levitas era muy precaria, por lo que sabemos por las narraciones del tiempo de los jueces y por las exhortaciones del Deuteronomio a los fieles para que sean generosos con los levitas. En realidad, la ley de los diezmos tuvo en Israel muy diversas interpretaciones, y en esto hemos de reconocer la ley de progreso en la legislación del Pentateuco. En efecto, según Gén 14:20, Abraham ofreció el diezmo del botín a Melquisedec, sacerdote de El-Elyón; Jacob hizo voto de ofrecer el diezmo, sin que sepamos cómo lo llevó a cabo 19. En el Deuteronomio se hace mención de un doble diezmo: uno anual, que el oferente consumirá ante el Señor, en el santuario 20, y otro cada tres años, en el llamado año del diezmo, el cual se reparte entre los necesitados del lugar, el levita, el huérfano, la viuda y el extranjero 21. En todo el libro no se hace mención de este diezmo en favor de toda la tribu de Leví, de donde hemos de colegir que semejante ley es de época posterior, aplicación nueva del principio arriba mencionado de que "quien sirve al altar debe vivir del altar." En general, la legislación levítica del libro de los Números parece reflejar la época postexílica, y trata de salvar y aumentar los derechos de los sacerdotes.
El Diezmo de los Ingresos de los Levitas, para los Sacerdotes (25-32)
25 Habló Yahvé a Moisés, diciendo: 26"Habla a los levitas y diles: Cuando recibáis de los hijos de Israel las décimas de sus bienes, que yo os doy por heredad vuestra, presentaréis a Yahvé en ofrenda una décima del diezmo, 27 y esta ofrenda os será contada como si fuese el trigo de la era o el mosto del lagar. 28 Así ofreceréis también vosotros a Yahvé una oblación de todas las décimas que recibáis de los hijos de Israel, y esta ofrenda reservada a Yahvé se la daréis al sacerdote Aarón. 29 En todos los dones que recibáis, reservaréis la ofrenda a Yahvé, de todo lo mejor, la porción santa que de ellos habéis de consagrarle. 30 Les dirás: "Una vez reservado lo mejor, la décima será para los levitas, como fruto de la tierra o fruto del lagar; 31 la comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias, porque es vuestro salario por el servicio que prestáis en el tabernáculo de la reunión. 32 Una vez ofrecido lo mejor en ofrenda, no incurrís ya en culpa ni profanáis las cosas santas de los hijos de Israel, y no moriréis."
Del diezmo recogido por los levitas deben éstos entregar la décima parte a Aarón. Sólo después de haber entregado este diezmo podrán los levitas disfrutar de los diezmos recibidos, como los israelitas en general no pueden comer sus frutos hasta que hayan entregado el diezmo al santuario. Los levitas, una vez satisfecha su obligación de entregar la décima parte a los sacerdotes, podrán comer el resto en cualquier parte con sus familias, pues no son cosas santas, como la parte de las víctimas reservadas a los sacerdotes en ciertos sacrificios.
1 Lev 8. — 2 Hommel relaciona la palabra levi con lavi’u (sacerdote) de las inscripciones mineas sudarábigas. Véase com. a Gén 29,34. — 3 Núm 4,15. — 4 Lev 16; — 5 Cf. Ex 26:36. — 6 Μ. J. Lagrange, Études sur les religions sémitiques 4695. — 7 Lev 24:9. — 8 Cf. 1 Sam 21:5. — 9 Lev 7:31-34 — 10 Ex 22:29; 23:19; 34:22; 26. — 11 Cf. Lev 27:11-12; 27. Según Ex 13:12-13; 34:20, el asno debía ser rescatado por un cordero; de lo contrario, había que desnucarlo. En general, esta legislación parece posterior, y favorece los derechos de los sacerdotes. — 12 Véase com. a Núm 3,47. — 13 Lev 7:30-34. — 14 A. Clamer, o.c., 253. — 15 Cf. Dt 10:8-9. — 16 Dt 12:12. — 17 Cf. Núm 35:1-8; Dt 10.8-9; 12:12; 18:2; Jos 13:14-33; 11:3-4; Núm 26,62. — 18 Sobre el diezmo véase Lev 27:30-33; Dt 12:17-19; 14; 22-29; 26:12-15. — 19 Gén 28:22. — 20 Dt 14:22-29. — 21 Dt 26:128.
19. El Agua Lustral.
Una de las causas de impureza legal es el contacto con un cadáver. Como medio de purificación de ella, el legislador instituye un agua lustral conseguida con especiales ritos, sin duda calcados en costumbres ancestrales del desierto.
Preparación del Agua Lustral (1-10)
1 Habló Yahvé a Moisés y Aarón, diciéndoles: 2"He aquí la ordenación de ley que prescribe Yahvé: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca roja perfecta, sin defecto, y que no haya llevado todavía el yugo sobre sí; 3 se la entregaréis a Eleazar, sacerdote, y él la sacará fuera del campamento, la hará degollar en su presencia, 4 y, tomando de su sangre con un dedo, asperjará con ella hacia el frente del tabernáculo de la reunión siete veces. 5 Hará quemar la vaca en su presencia, quemando la piel, la carne y la sangre y los excrementos. 6 Tomará luego el sacerdote madera de cedro, hisopo y púrpura, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca. 7 El sacerdote lavará luego sus vestidos y su cuerpo con agua, y entrará después en el campamento; será inmundo el sacerdote hasta la tarde. 8 Lo mismo el que la quemó, lavará con agua sus vestiduras y su cuerpo, y será inmundo hasta la tarde. 9 Un hombre limpio recogerá las cenizas; las recogerá y las llevará fuera del campamento a un lugar limpio, y las guardará la asamblea de los hijos de Israel para el agua expiatoria. Es agua de expiación. 10 El que recogió las cenizas de la vaca, lavará sus vestidos y será inmundo hasta la tarde. Será ésta para los hijos de Israel, y para el extranjero que habita entre ellos, ley perpetua."
Sin especificar para qué está destinada el agua lustral, el hagiógrafo nos relata el rito de su preparación. Los israelitas deben traer una vaca roja sin defecto, que no haya sido utilizada para el laboreo. El color rojo parece aludir al color de la sangre, vehículo de la vida 1. Eleazar debe degollarla fuera del campamento. No interviene Aarón, sumo sacerdote, para no exponerse a una contaminación ritual con el cadáver de la vaca. Eleazar debe hacer siete aspersiones en dirección del tabernáculo, sin duda para indicar que la víctima ha sido sacrificada en honor de Yahvé. Después se quemará la víctima entera con su sangre y se echará madera de cedro, de hisopo y unos hilos de púrpura en el fuego en que se abrasa la víctima. En el rito de la purificación del leproso aparecen estos tres ingredientes 2, que parecen significar: el cedro, la incorruptibilidad, a causa de su larga duración; el hisopo, la pureza, a causa de la virtud purificatoria que se atribuía al hisopo, y la púrpura parece aludir al color de la sangre, símbolo de la energía vital. Después, los que inmolaron la víctima deben lavar sus vestidos y bañarse, quedando impuros hasta la tarde (v.7). La vaca es "un sacrificio por el pecado" (v.9) y quizá se la considera impura, como el macho cabrío, cargado con los pecados el día de la Expiación. En todo caso, Eleazar y su ayudante en el sacrificio de la vaca quedan contaminados, y por eso las cenizas deben ser recogidas por otro que esté ritualmente puro (v.10). Las cenizas deben ser conservadas fuera del campamento, en un lugar no contaminado.
Ritos de Purificación por el Agua Lustral (11-22)
11 El que tocare un muerto, cualquier cadáver humano, se hace impuro por siete días, 12 y se purificará con este agua al tercer día, y al séptimo será puro; no quedará limpio hasta el séptimo. 13 Quien tocare un muerto, el cadáver de un hombre, y no se purificare, contamina el tabernáculo de Yahvé, y será borrado de Israel, porque no se purificó con el agua lustral; será inmundo, quedando sobre él su inmundicia. 14 Esta es la ley: Cuando muriere alguno en una tienda, todo el que entre en la tienda y cuanto en ella hay será inmundo por siete días; 15 toda vasija que no tenga tapadera será inmunda; 16 y cualquiera que en campo abierto tocare un muerto de espada o un muerto cualquiera, o huesos humanos, o un sepulcro, será inmundo por siete días. 17 Para quien esté inmundo, tomarán de la ceniza de la vaca quemada en sacrificio expiatorio y echarán sobre ella un vaso de agua viva; 18 uno que esté limpio tomará hisopo y, mojándolo en el agua, asperjará la tienda y todos los muebles y todas las personas que en ella hubiere, o al que hubiere tocado huesos humanos, o al matado, o al muerto, o un sepulcro. 19 El limpio asperjará al inmundo el tercero y el séptimo día; y, purificado el impuro el séptimo día, lavará sus vestidos, y a la tarde será puro. 20 El inmundo que no se purifique será borrado de la congregación, por haber contaminado el santuario de Yahvé; no habiendo sido rociado con el agua lustral, es inmundo. 21 Será ley perpetua, y el que haga aspersión al otro con el agua lustral, lavará sus vestidos, y quien tocare el agua lustral será inmundo hasta la tarde. 22 Todo el que tocare el inmundo, será inmundo, y quien algo de ello tocare, será inmundo hasta la tarde.
El contacto con un cadáver humano hace inmundo al que lo tocare por siete días; el contacto con el de un animal hace inmundo hasta la tarde 3. Esta creencia sobre la impureza contraída al contacto con un cadáver aparece en todos los pueblos primitivos 4, y se ha querido explicar relacionando al cadáver con el espíritu del difunto. En la legislación hebraica no se alude nunca a esta creencia 5. El cadáver, por su descomposición natural, es causa de pestes y contaminaciones, y quizá en esto radiquen las precauciones y lavatorios después de haber estado en contacto con él 6. El legislador hebreo establece como medio de purificación el agua lustral 7, que se ha de emplear el día tercero y séptimo de la impureza del afectado. Los números tres y siete son sagrados y simbólicos e indican perfección. No sabemos la razón por qué esa agua mezclada con cenizas, cedro, hisopo y púrpura tenía ese efecto purificador, pero hay que suponer que se trata de costumbres ancestrales recogidas por el legislador hebraico. En todo caso, la vaca sacrificada por el pecado tenía un valor expiatorio, que, unido a la virtud purificativa del agua, servía para hacer desaparecer la impureza ritual. El impuro que no empleara el agua lustral sera borrado de Israel (v.15), expresión que puede tener el sentido de excomunión (privación de los derechos civiles) o de muerte 8. El legislador determina los casos en que se contrae impureza. No se requiere contacto físico; basta entrar en una tienda donde haya un cadáver, y todos los objetos que hay en ella quedan contaminados (v.14) por siete días. En el campo, todo contacto con un cadáver asesinado o muerto naturalmente o con un sepulcro, produce impureza legal (v.16)9. Para quitar la impureza se exige derramar agua con ceniza de la víctima; pero el agua tiene que ser viva, es decir, proveniente de manantial, no de cisterna; es "fecundante, principio de vida para las plantas, alimento de los hombres y de los animales, saludable a los enfermos es una de las más maravillosas manifestaciones del mundo sensible,"10 y apta para quitar las máculas rituales. La aspersión debía hacerla un hombre del pueblo (no un sacerdote, para no contaminarse)11 en estado de pureza legal, en el día tercero y séptimo 12; después el impuro lavará sus vestidos, se lavará y a la tarde queda puro. El que no se purifique debe ser borrado de la asamblea, para que no contamine al campamento donde habita Yahvé con su pueblo. El que había hecho la aspersión debía también purificarse, lavando sus vestidos (v.21)13. El principio religioso que preside estos ritos es que el Dios santísimo debe ser servido por un pueblo santo en sentido ritual y moral. No se dan razones de tipo supersticioso, como en otros pueblos, sino que las leyes obedecen a principios teológicos muy elevados 14.
1 Agustín de Hipona ve en el color rojo un símbolo de la sangre de Cristo (In Hept. IV 33: PL 34,734). Véase Heb 9:13. — 2 Lev 14:4-49. — 3 Lev 11:24. — 4 Véase Frazer, Golden bough I 322-325. — 5 Cf. Lev 11; 21; Núm 5:2; 6:9; 10:10; Os 9:4; Ag 2:13; Ez 44:25. — 6 Cf. M. J. Lagrange, o.c., p. 155-156. — 7 Entre los griegos se ponían a la puerta de la casa donde había un cadáver vasijas con agua para aspersionar, y el contacto con un muerto requería purificaciones rituales. Entre los romanos se purificaban las casas en que había habido un cadáver, y se usaban para las lustraciones cenizas de un becerro. Cf. Ovio., Fasí. II 45; IV 639.725.733. Véase DB IV 525, Lustration. — 8 Véase com. a Lev 7,20. — 9 Dt 21:1: se excluyen en la guerra. — 10 M. J. Lagrange, o.c., 165. — 11 Lev 21:1-6. — 12 Cf. Ex 12:22; Lev 14:4. — 13 Estos ritos eran cuidadosamente guardados por los judíos en tiempos de Cristo. Cf. Mt 8:22; Lc 9:60. La Mishna consagra largos capítulos para determinar minuciosamente los diferentes casos. — 14 Véase DB V 2369-2372; Hastings, Dict. of the Bible IV 207-210.
20. Diversos Incidentes en el Desierto.
Los C.20-21 nos relatan una serie de incidentes históricos difíciles de localizar geográficamente. Los israelitas permanecieron cuarenta años en el desierto, y después de la derrota de Jormá estuvieron vagando desde Cades Barne al golfo de Elán. En todo este período hay un gran vacío histórico. Sólo quedan algunos incidentes muy verosímiles y perfectamente ambientados en la vida esteparia; pero no sabemos cuándo tuvieron lugar, si en los primeros años o en los últimos. Sabemos que existían unos anales épicos llamados las Guerras de Yahvé, que se han perdidos, y probablemente relataban muchos hechos de esta época larga que para nosotros representa un inmenso vacío histórico 1. Según Dt 1:46, los israelitas permanecieron largo tiempo en Cades, lo que es verosímil teniendo en cuenta que allí hay abundantes aguas y algunos ricos oasis; pero, como trashumantes, sin duda que vagaron por aquellas regiones, llegando hasta Asiongaber, en el golfo elanítico.
Las Aguas de Μeriba (1-13)
1 Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Sin, el primer mes, y acampó el pueblo en Cades. Allí murió María y allí fue sepultada. 2 No había allí agua para la muchedumbre, y ésta se amotinó contra Moisés y Aarón. 3 El pueblo se quejaba contra Moisés, y decía: "¡Ojalá hubiéramos perecido cuando perecieron nuestros hermanos ante Yahvé! 4¿Por qué has traído al pueblo de Yahvé a este desierto a morir, nosotros y nuestros ganados? 5¿Por qué nos sacaste de la tierra de Egipto, para traernos a un lugar tan horrible como éste, que no puede sembrarse ni tiene viñas, ni higueras, ni granados, y donde ni agua siquiera hay para beber?" 6 Moisés y Aarón se apartaron de la muchedumbre, a la entrada del tabernáculo de la reunión, y postráronse rostro a tierra. Apareció la gloria de Yahvé, 7 y Yahvé habló a Moisés, diciendo: 8"Toma el cayado y reúne a la muchedumbre, tú y Aarón, tu hermano, y en su presencia hablad a la roca, y ésta dará sus aguas; de la roca sacarás agua para dar de beber a la muchedumbre y a sus ganados." 9 Moisés tomó de delante de Yahvé el cayado, como se lo había él mandado, 10 y, juntando Moisés y Aarón a la muchedumbre delante de la roca, les dijo: "¡Oíd, rebeldes ! ¿Podremos nosotros hacer brotar agua de esta roca ?" 11 Alzó Moisés su brazo e hirió con el cayado la roca dos veces, y brotaron de ella aguas en abundancia, y bebió la muchedumbre y sus ganados. 12 Yahvé dijo entonces a Moisés y a Aarón: "Porque no habéis creído en mí, santificándome a los ojos de los hijos de Israel, no introduciréis vosotros a este pueblo en la tierra que yo les he dado." 13 Estas son las aguas de Meribá, donde los hijos de Israel se querellaron contra Yahvé, que les dio una prueba de su santidad.
El pueblo estaba reagrupado en la zona de Cades, en el desierto de Sin 2, en el primer mes, sin indicación de año. No sabemos si fue en los primeros años de estancia en aquella región o más tarde. Conforme a la sentencia divina, Israel había de morar en el desierto hasta que feneciera la generación rebelde que había dado motivo para el castigo. Pero la generación como unidad cronológica suele ser de cuarenta años, el tiempo que dura la vida activa del hombre, cuando éste goza de representación social, desde la mayoría de edad hasta que la vejez le fuerza a retirarse. Durante los años que Israel moró en Cades no hemos de entender que hiciera allí vida sedentaria. Se movía de una a otra parte, según lo pedían las circunstancias, pero teniendo por centro de sus actividades esta región de Cades.
En este lugar murió María, la hermana de Moisés. El texto sagrado hace varias veces mención de ella (Miryam), que veló sobre la suerte de aquél cuando fue echado a las aguas del Nilo, que dirigió las danzas de las mujeres de Israel como profetisa (llevada de transportes extáticos) el día grande de su victoria sobre Egipto 3 y que fue castigada con la lepra por murmurar de la conducta de su hermano 4. Ahora el texto registra el hecho de su muerte, sin aludir a funerales solemnes, como se harán por Moisés y Aarón 5. En Ex 17:1s se nos cuenta un primer milagro de Moisés, en proveer de agua a Israel. Aunque en la región de Cades hay algunos pozos y oasis, sin embargo, en años de sequía el agua puede faltar, sobre todo teniendo en cuenta el gran consumo que harían los muchos israelitas que allí habían acampado. El pueblo, como en otras ocasiones, se subleva al no encontrar agua suficiente, y añora la tierra de Egipto, pues temen morir de sed con sus ganados. Desean haber muerto con los sediciosos seguidores de Coré 6. Moisés y Aarón, como siempre, se retiran hacia el tabernáculo a implorar auxilio a Dios (v.6)7. Yahvé les escucha y manda a Moisés que tome el bastón de los prodigios de Egipto 8, con el que había sacado agua en Rafidim 9. El profeta libertador, antes de golpear la roca, dirige un discurso a la turba, reprochándoles su mala conducta y considerándoles inmerecedores de un nuevo prodigio: ¿Podremos nosotros hacer brotar agua de esta roca? (v.10). Son tantas las rebeldías de Israel, que le parece imposible que Dios acceda a un nuevo prodigio, aunque sabe que Yahvé es omnipotente. El autor sagrado ve en las palabras de Moisés una cierta incredulidad, pues en v.12 Yahvé le reprocha a él y Aarón: "No habéis creído en mí, santificándome ante el pueblo." El salmista dice de Moisés que en esta ocasión profirió "palabras imprudentes."10 Algunos autores creen que la falta está en haber golpeado la roca dos veces (v.12), como desconfiando de la omnipotencia divina 11. Al dudar de su misericordia o longanimidad para con el pueblo, no le habían santificado, es decir, no habían reconocido ante el pueblo su carácter santo y omnipotente12. Como consecuencia de esta falta, Aarón y Moisés son excluidos de entrar en la tierra de promisión (v.12b). En Dt 1:37 se atribuye este castigo a una supuesta y desconocida falta de Moisés con ocasión de la insurrección de los israelitas después de la exploración de Canaán. En el relato de este castigo a los dos grandes caudillos de Israel se encuentra un indicio de historicidad de los documentos, pues un falsario posterior no se habría atrevido a inculpar de incredulidad a los dos grandes creadores de la teocracia hebraica, tan venerados por el pueblo. El lugar de la rebelión del pueblo se llamó Meribá, o de la querella (de rib: "disputar")13 En todo caso son de admirar los juicios inescrutables de Dios al privar al gran caudillo hebreo de lo que éste tan justamente había deseado 14. El salmista comenta: "Le irritaron (a Yahvé) también en las aguas de Meribá, y fue castigado Moisés por culpa de ellos. Porque turbaron su espíritu, y profirió palabras imprudentes."15
Negativa de Edom a dar paso a los Israelitas (14-21)
14 Mandó Moisés embajadores desde Cades al rey de Edom para que le dijesen: "Israel, tu hermano, te dice: Tú sabes todas las peripecias que nos han ocurrido: 15 cómo nuestros padres bajaron a Egipto, y hemos estado en Egipto largo tiempo, y cómo nos maltrataron los egipcios a nosotros y a nuestros padres; 16 cómo clamamos a Yahvé, y oyó éste nuestra voz y mandó a su ángel, que nos sacó de Egipto; y que estamos aquí en Cades, ciudad situada al extremo de tu territorio. 17 Te rogamos, pues, que nos des paso libre por tu territorio. No atravesaremos tus sembrados ni tus viñas ni beberemos el agua de tus pozos; iremos por el camino real, sin apartarnos ni a derecha ni a izquierda, hasta que salgamos de tu territorio"" 18 Edom respondió: "No pasarás, saldré a tu encuentro con la espada." 19 Dijéronle entonces los hijos de Israel: "Iremos por el camino trillado, y si de tus aguas bebo yo y mis ganados, te daremos el precio de ellas; es cosa de nada, sólo con mis pies tocaré tu tierra." 20 Pero Edom respondió: "No pasarás." Y salió Edom contra él con mucha gente fuertemente armada. 21 No dio Edom paso por su territorio, e Israel se alejó de él.
Son bien conocidos por Gén 25:29ss los orígenes de Edom, llamado también Seír y Esaú, así como su estrecho parentesco con Israel. Eran su morada los montes de Seír, que se prolongan al sudeste del mar Muerto y separan el desierto de Farán del norte de Arabia 16. Hallándose Israel en Cades, podían, atravesando los montes de Seír, llegar en pocos días a las tierras situadas al oriente del mar Muerto y avanzar hacia Canaán.
Moisés, respetuosamente, teniendo en cuenta los antecedentes de parentesco, pide permiso para pasar por el territorio edomita. Diplomáticamente recuerda los lazos de parentesco y los sufrimientos pasados en Egipto, cuyo eco supone habrá llegado a oídos de los edomitas, como también su salida gloriosa gracias al ángel de Yahvé (v.16), que los ha dirigido en tan azarosa empresa 17. Y promete no causar daños a los campos y viñas, ni siquiera beber el agua de los pozos, tan preciosa en regiones secas, sino avanzar por el camino real, o ruta caravanera (v.17). Pero el rey de Edom, desconfiado, rehusa el paso. Los israelitas insisten en que no saldrán del camino, pero de nuevo recibieron la negativa por respuesta 18. En Dt 2:1-8 no se alude a esta petición de paso innocuo por parte de Moisés, pero parece suponerse.
Las relaciones históricas de Israel y Edom fueron siempre hostiles. En tiempos de la monarquía, Edom fue mucho tiempo reino vasallo de Israel 19. Los profetas pronuncian graves oráculos contra Edom por su enemiga contra el pueblo de Dios 20. Este incidente es el primero enojoso entre los dos pueblos, considerados hermanos por su origen.
Muerte de Aarón (22-30)
22 Alzando de Cades el campamento, llegó Israel con toda la muchedumbre al monte Hor. 23 Yahvé habló a Moisés y a Aarón en el monte Hor, que está en los confines de la tierra de Edom, diciendo: 24"Aarón va a reunirse con su pueblo, pues no ha de entrar en la tierra que yo voy a dar a los hijos de Israel, porque fuisteis rebeldes a mi mandato en las aguas de Meribá. 25 Toma a Aarón y a su hijo Eleazar y sube con ellos al monte Hor, 26 y allí que se desnude Aarón de sus vestiduras, y reviste de ellas a Eleazar, su hijo, porque allí se reunirá Aarón con los suyos; allí morirá." 27 Hizo Moisés lo que mandaba Yahvé, y a la vista de toda la asamblea subieron al monte Hor. 28 Moisés hizo que se desnudara Aarón de sus vestiduras, y revistió de ellas a Eleazar, su hijo; 29 y allí murió Aarón en la cumbre del monte. Moisés y Eleazar bajaron del monte 20,29 y, viendo la muchedumbre que Aarón había muerto, hicieron duelo por él todas las familias de Israel por treinta días.
Dios había dado sentencia contra Aarón que no entraría en la tierra prometida por su rebelión en el incidente de las aguas de Meribá 21. Ahora se narra su muerte poco tiempo después de haberse desplazado el pueblo de Cades. Según Núm 33:37-39" este hecho tuvo lugar a los cuarenta años de la salida de los israelitas de Egipto, cuando Aarón tenía ciento veintitrés años. El lugar de su muerte hay que buscarlo cerca de Cades, camino del golfo de Elán. A 17 kilómetros al nordeste de Cades hay un arroyo llamado wady Haruniye (arroyo de Aarón). Así, el monte Hor se halla en los límites meridionales de la tierra prometida, como el monte Nebo se hallará en los confines orientales de Canaán. En el primero muere Aarón, y en el segundo, Moisés 22. La muerte de Aarón en el monte Hor, aislado del pueblo, después de entregar sus vestidos pontificales a su hijo Eleazar en presencia de Moisés, creador de la teocracia hebrea y del sacerdocio levítico, tiene un aire de solemnidad muy en consonancia con la perspectiva histórica. Yahvé anuncia primero la muerte con la frase consagrada de que va a "reunirse con su pueblo," equivalente a la otra "reunirse con sus padres,"23 y que significa el último viaje hacia la región de los muertos, el seol, donde continuarán su vida juntos con los antepasados, si bien en un estado de sombras 24. Eleazar era el hijo mayor de Aarón, después de la muerte de Nadab y Abiú 25, y, por tanto, a él le corresponde sucederle en el sacerdocio. Como tal, debe llevar los vestidos sacerdotales durante siete días después de su unción 26. Para no contaminarlos con un cadáver, Moisés debe despojar a Aarón de sus vestidos pontificales antes de morir y entregarlos a su hijo, de forma que éste se presente al pueblo revestido ya de la autoridad suprema sacerdotal. Con toda solemnidad, y "a la vista de toda la asamblea" subieron al monte Moisés, Aarón y Eleazar, y en la cima Moisés despojó a Aarón de sus hábitos pontificales y se los entregó a Eleazar. Después murió Aarón, y, sin dar noticias sobre su enterramiento, el texto dice que descendieron Moisés y Eleazar, y el pueblo, al no ver con ellos a Aarón, dedujo que había muerto y le había sucedido Eleazar, que aparecía con los hábitos pontificales. La narración no puede ser más esquemática y artificial. Todo sucede conforme a un plan previsto y según una escenificación preparada, resaltando sólo el hecho principal de la muerte de Aarón y su sucesión legítima en el pontificado. Como Moisés recibe en el monte Sinaí las tablas de la Ley, la carta magna de la nueva teocracia, así ahora Aarón, el primer sumo sacerdote, muere en el monte, aislado de su pueblo, rodeado en el final de su vida de misterio, con una muerte solemne, digna del primer sumo sacerdote. Durante treinta días hizo el pueblo duelo por él 27.
1 Véase RB (1933) 562. — 2 Núm 13:27. — 3 Ex 15:20. — 4 Núm 12:1s. — 5 Núm 20,30; Dt 34:8. Sobre el lugar posible del sepulcro de María véase Ubach: RB (1933) 562-568. — 6 Núm 16; 35; 49. — 8 Ex 4:2; 7:15; 9:23; 10:13; 14:16. — 9 Ex 17:1s. — 10 Sal 106:33. — 11 Véanse Teodoreto, Quaest. in Num 37: PG 80,388; Agustín de Hipona, In Pent. IV 19' PL 34,726. . — 12 Quizá haya un juego de palabras con el lugar qades (santo). Dios "se santifica" haciendo ver su omnipotencia y santidad al castigar a los culpables. — 13 Algunos autores creen que es el mismo suceso de Rafidim. En ambos casos se da al lugar el nombre de Meribá (querella). El Dt 33:13 y el Sal 95:8 distinguen bien ambos sucesos. Hay parecidos, pero también desemejanzas, sobre todo la incredulidad de Moisés. — 14 Dt 1:37. — 15 Sal 106:33. Véase com. de P. Heinisch, Das Buch Exodus 137-138. — 16 En las cartas de Tell Amarna se llama a esta región Se-i-ri (Seír) y se la sitúa al sur de Palestina. En los textos egipcios se sitúa también a los Adumá (¿edomitas?) en esta región. Véase Abel, Géog. I 281.389.391. 7 Núm 14,5; 16:22; 45. La Vg trae la supuesta oración de Moisés: "Señor Dios, escucha el grito de este pueblo y abre vuestro tesoro, una fuente de agua viva, para que, saciados, cesen de murmurar." Este texto falta en el TM y en los LXX, y ha sido insertado en el siglo X en el códice Amiatinus. No se encuentra en los manuscritos anteriores a Alcuino. — 17 El ángel de Yahvé algunas veces se identifica con Yahvé mismo: Gén 16:7-14; 21:1-21; 48:15-16; Jue 6:11; 24; 13:2-23; Ex 3; 23:20. En otros textos se distingue de él. En general, en la época posterior, para salvar la trascendencia divina, hay tendencia a presentar al ángel en vez de Yahvé. Así, los textos antiguos son retocados: "Yahvé y el ángel que le representa son un mismo personaje, aunque puede establecerse una distinción, que tiene su fundamento en la naturaleza de las cosas... A medida que la idea de las trascendencia y de la santidad de Yahvé se imprime más profundamente en las almas, la tendencia se fue acentuando en el sentido de aislamiento cada vez más completo de la divinidad frente a lo terrestre y profano" (Touzard, art. Ange de Yahweh: DBS I 252; cf. M. J. Lagrange, L'ange de Yahweh: RB [1903] 212-225). — 18 Los LXX leen "pasar a lo largo de la frontera") de Edom. Según esta lección, los hebreos en la segunda petición habrían solicitado pasar junto a la frontera edomita, sin atravesar el país. Es muy verosímil, pero la lectura no está avalada por el TM, y parece un retoque redaccional. — 19 Cf. 1 Sam 14:47; 2 Sam 8:13; 1 Re 11:15;.2 Re 81:2. — 20 Cf. Am 1:11s; Is 34:4-15; Jer 49.7; Lam 4:22s; Ez 25:12s. — 21 Cf. Núm 27,12-14; Dt 32:48-52. — 22 La tradición judía posterior localizaba el sepulcro de Aarón cerca de Petra. Cf. fl. Josefo, Ant. Jud. IV 4,7; Eusebio, Onomastikon 176. Y la tradición musulmana se hace eco de ella venerando a un monte llamado Djebel Harun (monte de Aarón) en esta región. Véase Abel, o.c., I 386-389. — 23 Cf. Gén 25:8; 17; 35:29; 44:33. — 24 Véase M. García-Cortero, La vida de ultratumba según la mentalidad popular de los antiguos hebreos: "Salmanticensis," I (1954) 343-364. — 25 Cf. Lev 10:1-5. — 26 Cf. Ex 29:29-30. — 27 Cf. Dt 34:8.
21. Camino de Moab.
Sigue la narración con una serie de incidentes, algunos de ellos, como la victoria sobre los cananeos, desplazados de su contexto histórico; pero, en conjunto, los hechos resultan perfectameni verosímiles en la azarosa marcha de los israelitas hacia la tierra de Canaán.
Victoria Sobre el Rey de Arad (1-3)
1 El cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Negueb, al oír que venía Israel por el camino de Atarim, los atacó y tomó prisioneros. 2 Hizo entonces Israel voto a Yahvé, diciendo: "Si entregas a este pueblo en mis manos, yo destruiré sus ciudades." 3 Oyó Yahvé la voz de Israel, y le entregó el cananeo, a quien dio al anatema, destruyéndolos a ellos y a sus ciudades, por lo cual fue llamado aquel lugar Jormá.
Este relato está, sin duda, fuera de lugar. Generalmente, los críticos creen que se trata de un incidente posterior que tuvo lugar cuando las tribus israelitas entraron a sangre y fuego en Canaán. En Jue 1:17 se dice que las tribus de Judá y Simeón conquistaron una ciudad al sur del Negueb, llamada Safat, a la que cambiaron el nombre en Jormá, o condenada al "anatema" (jérem). Quizá se trate del mismo hecho, y el hagiógrafo haya trasladado esta victoria al tiempo de Moisés para deshacer el mal efecto de la derrota que los israelitas sufrieron en Jormá al querer atacar a Canaán por el sur 1. Israel, vencido en alguna escaramuza por el rey cananeo de Arad en el Negueb 2, en el camino de Atarim, que debía de ser la ruta caravanera 3 que iba de Cades al Negueb, se rehizo y volvió a la lucha, haciendo voto a Yahvé de entregar al anatema o destrucción,(jérem) las ciudades conquistadas si obtenía la victoria. Según las leyes de la guerra entonces vigentes, el vencedor se creía dueño de las vidas y haciendas de los vencidos. Por eso se apropiaba los .Henes y reducía a esclavitud a las personas que hubieran quedado con vida. Con este voto, Israel renuncia a esas ventajas dé la guerra, y consagra a su Dios por la destrucción los bienes conquistados, haciendo de ello un don a su Dios. Era la ley del jérem o anatema, costumbre bárbara seguida por Israel y tomada del ambiente histórico, dándola un supuesto sentido religioso. En la inscripción del rey de Moab, Mesa, leemos: "Y Camós (dios de Moab) me dijo;
Ve y toma a Nebo contra Israel. Y partí de noche y la combatí desde la aurora hasta el mediodía y la tomé. Y los maté a todos: siete mil hombres, jóvenes, mujeres y doncellas y esclavas, porque yo había hecho el jérem a Astor-Camós."4 No podemos decir, pues, que esta ley sea privativa de Israel, sino que es una de tantas costumbres bárbaras de los antiguos, practicada también por Israel 5.
La Serpiente de Bronce (4-9)
4 Partiéronse del monte Hor en dirección al mar Rojo, rodeando la tierra de Edom; y el pueblo, impaciente, 5 murmuraba por el camino contra Dios y contra Moisés, diciendo: "¿Por qué nos habéis sacado de Egipto a morir en este desierto? No hay pan ni agua y estamos ya cansados de un tan ligero manjar como éste." 6 Mandó entonces Yahvé contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murió mucha gente de Israel. 7 El pueblo fue entonces a Moisés y le dijo: "Hemos pecado murmurando contra Yahvé y contra ti; pide a Yahvé que aleje de nosotros las serpientes." Moisés intercedió por el pueblo, 8 y Yahvé dijo a Moisés: "Hazte una serpiente de bronce y ponía sobre un asta, y cuantos mordidos la miren, sanarán." 9 Hizo, pues, Moisés una serpiente de bronce y la puso sobre un asta; y cuando alguno era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se curaba.
Israel partió del monte Hor, en que dejó enterrado a Aarón, en dirección sudeste, hacia el mar Rojo. El camino que sigue es el del Araba, o sea, la prolongación del valle del Jordán y del mar Muerto, que va a terminar al golfo elanítico o de Akabah. Es terreno mísero e inhóspito y sin agua. Y no es de maravillar que el pueblo, fatigado, protestase, según era costumbre en todas las contrariedades, añorando la abundancia de Egipto y despreciando el "maná," ligero manjar (ν.6), ο de poco valor nutritivo 6. Dios, en castigo, les envió serpientes venenosas, lit. "quemadores," por las fiebres altas que producían sus picaduras, que no son raras por la estepa. Reconociendo en ello un castigo, los israelitas piden a Moisés que les libre de esta plaga. Por orden divina hace una serpiente de bronce7, y la levanta en un palo, para que los israelitas al verla consigan la curación. Se ha querido ver en este relato un vestigio de la ofiolatría, o culto a las serpientes entre los orientales. En Gezer se ha encontrado una serpiente metálica; en Susa y en Babilonia se han descubierto diversos amuletos en forma de serpiente. Y en las minas de cobre de Fuñón (cerca del lugar donde tuvo lugar el incidente bíblico) se han encontrado láminas metálicas en forma de serpiente, preparadas sin duda para usos supersticiosos. De aquí se ha querido deducir que el hagiógrafo asocia estos restos metálicos de aquella región con un milagro de Moisés relacionado con las mordeduras de las serpientes. Desde luego que el hagiógrafo no atribuye un valor mágico a la serpiente de bronce levantada por Moisés, sino que ve en ella un símbolo del poder curativo de Dios. La serpiente siempre ha sido relacionada con la medicina, porque a ella se atribuían determinadas virtudes curativas. El autor del libro de la Sabiduría hace la exégesis del pasaje bíblico: "La serpiente era un símbolo de salvación que otorgaba la salud, no por la virtud de la figura que tenían bajo sus ojos, sino por Aquel que es el Salvador de todos."8 Los israelitas, en tiempo de Ezequías, daban culto a una serpiente de bronce llamada Nejustan (de nejóset, bronce), y la consideraban como la utilizada por Moisés para curar a los israelitas. El piadoso rey la hizo despedazar para evitar los abusos idolátricos 9. Jesucristo alude al hecho del desierto, y ve en la serpiente levantada por Moisés un tipo de su elevación en la cruz: "Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en El tenga la vida eterna."10 Los Santos Padres han desarrollado este simbolismo manifiesto en el poder curativo de la serpiente y de Cristo en la cruz. En todo caso, Moisés, al levantar la serpiente, no creía emplear un procedimiento mágico para curar, sino destacar y simbolizar la omnipotencia divina, que curaba a los israelitas. A nuestra mentalidad resulta extraña la elección de este símbolo, pero debemos trasladarnos a la mentalidad oriental de los antiguos israelitas para comprenderlo, como tenemos que ser comprensivos con otros ritos extraños del Antiguo Testamento.
Itinerario a Través de Edom (10-20)
10 Partiéronse los hijos de Israel y acamparon en Obot; 11 y partidos de Obot, acamparon junto a lye-Abarim, en el desierto que hay frente a Moab, al oriente. 12 Partidos de allí, acamparon junto al torrente Zared; 13 y partidos de allí, acamparon a la otra orilla del Amón, en el desierto, que proviene del confín de los amorreos, pues el Amón es confín de Moab, entre Moab y los amorreos. 14 Por eso se decía en el libro de las "Guerras de Yahvé":
"Contra Vaheb en Sufá, contra el torrente de Amón"
15 las angosturas del torrente que se extiende hacia la
y se apoya en los confines de Moab."(región de Ar)
16 De allí vinieron a Beer; es el pozo a que se refería Yahvé cuando dijo a Moisés: "Reúne al pueblo y yo le daré agua." 17 Entonces cantó Israel este canto:
"Mana, pozo; cantadle.
18 Pozo cavado por los príncipes,
alumbrado por los nobles del pueblo
con sus cetros, con sus bastones."
Del desierto fueron a Matana; 19 de Matana a Najaliel, de Najaliel a Bamot, 20 de Bamot al valle que hay en los llanos de Moab, a la cima del Fasga, que domina el desierto.
Continuando su camino por el Araba, Israel llegó a Asiongaber (golfo de Elán), para volver luego hacia el norte, siguiendo la frontera oriental de Edom y Moab, hasta el Amón, que separaba el reino de Moab del amor reo Seón. El itinerario es incompleto, y hay que llenar el vacío con textos de Dt 10:7 y Núm 33. La primera estación, Obot, es difícil de identificar; pero se propone un lugar al este de Edom 11. lye-Abarim significa "ruinas de Abarim," y se la ha querido identificar con jhbet-Ai, el Αία del mapa de Mαdaba 12. El "torrente Zared" es identificado con Wady el-Hesa, al sudeste del mar Muerto 13. El Amón es identificado comúnmente con Seil el-Mogib, que tiene un lecho profundo, y así señala el límite septentrional de Moab 14. El texto cita a continuación un relato épico del libro Guerras de Yahvé, en el que se cantaban las gestas de Yahvé en favor de su pueblo, y quizá sea el mismo libro llamado Libro del Justo, también de carácter épico, citado en otros lugares 15. Las localidades de Vaheb y Sufá son desconocidas; en cambio, Ar debe de ser Ar-Moab, la antigua capital del país 16. La nueva estación de Beer, que significa pozo, debe de aludir a un alumbramiento inesperado de agua, debido a la ínter vención milagrosa de Yahvé (v.1 6). Con este motivo, un poeta, en el momento solemne en que los jefes de las tribus descubrían con sus bastones el pozo recién abierto y tapado para la inauguración solemne, declaraba la pertenencia del pozo a una tribu: "pozo cavado por los príncipes, alumbrado por los nobles del pueblo con sus cetros, con sus bastones" (v.18). En la poesía beduina popular son frecuentes estos cantos cuando se inaugura un pozo: "¡Brota, corre a borbotones agua...!" Es el paralelo del ¡Mana, pozo! del v.17b 17. Matana y Najaliel son localidades no identificadas. Bamot puede ser el Bet Bamot de la estela de Mesa 18. Los llanos de Moab es la meseta moabítica al norte del Amón. La "cima de Fasga" es identificada con Ras es-Siaga, a cuatro kilómetros del monte Nebo 19, y "domina el desierto" o yesimon, región al pie del Fasga, cuyo nombre puede rastrearse quizá en el Sueimeh (Jirbet) actual 20.
Victoria Sobre los Amorreos (21-35)
21 Israel mandó embajadores a Seón, rey amorreo, para decirle: 22"Déjanos pasar por tu territorio; no iremos ni por los campos ni por las viñas, ni beberemos el agua de tus pozos; iremos por el camino real hasta salir de tus fronteras." 23 Seón se negó a dejar pasar a Israel por su territorio, y, reuniendo a toda su gente, salió al encuentro de Israel en el desierto y le dio la batalla en Yahsa. 24 Israel le derrotó al filo de la espada, y se apoderó de su tierra desde el Amón hasta el Yaboq, hasta los hijos de Amón, pues Yahsa era frontera de los amonitas. 25 Conquistó Israel todas estas ciudades, y habitó en las ciudades de los amorreos, en Hesebón y en todas las ciudades que de ella dependen, 26 pues Hesebón era la residencia de Seón, rey de los amorreos, que había hecho antes la guerra al rey de Moab, y se había apoderado de toda su tierra hasta el Amón. 27 Por eso cantaban los trovadores:
"Id a Hesebón, edificad y fortificad la ciudad de Seón.
28 Fuego ha salido de Hesebón, llama de la ciudad de
que devoró las ciudades de Moab
[Seón; y consumió las alturas del Amón.
29 ¡Ay de ti, Moab! Has perecido, pueblo de Gamos;
fueron dados a la fuga tus hijos,
y sus hijas por cautivas del rey de los amorreos.
30 Pero al rey de los amorreos, Seón,
le han arrebatado el noval desde Hesebón hasta Dibón.
Y sus mujeres, humilladas, hasta tener que encender el fuego en Mádaba."]
31 Así habitó Israel en la tierra de los amorreos. 32 Mandó Moisés reconocer a Yazer, y se apoderaron de las ciudades que de ella dependían, expulsando de ellas a los amorreos que allí habitaban; 33 y volviéndose, subieron camino de Basan, saliéndoles al encuentro Og, rey de Basan, con todo su pueblo para la batalla en Edray. 34 Yahvé dijo a Moisés: "No le temas, que a tus manos te lo entregaré, a él, a su pueblo y toda su tierra, y harás con él lo que hiciste de Seón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesebón." 35 Y le derrotaron a él y toda su gente, hasta no dejar ni uno, y se apoderaron de su tierra.
Llegados a la meseta de Moab, Moisés envió mensajeros para pedir paso por el territorio del rey amorreo, Seón (v.21). La denominación de amorreo es bastante genérica 21, y designa una población semítica occidental que estaba extendida por Palestina, Siria y Transjordania. El rey amorreo niega el paso, y sale al encuentro de los israelitas, los cuales le vencen en Yahsa, la "Yahas" de la estela de Mesa, situada entre Mádaba y Dibón, al nordeste del mar Muerto. Los hebreos conquistaron todo el país moabita desde el Amón hasta el torrente Yaboq (Wady ez-Zerqa), al nordeste del Jordán septentrional, línea fronteriza con el reino de Og, rey de Basan, dividiendo en dos partes el territorio de Galaad. Era también línea fronteriza con el reino de Amón, que primitivamente comprendía el territorio desde el Amón al Yaboq, pero que había sido rechazado al oriente por los amorreos 22. Yazer es identificada con la actual Sar, al sur de Aman. Hesebón es la actual Hesban. El redactor inserta aquí un antiguo canto de guerra que era cantado por los trovadores o mesalim, especie de poetas que en forma sentenciosa y gnómica se dedicaban a exaltar las gestas de las tribus 23. No se sabe si el canto es de origen israelita o amorreo. Es un canto irónico contra los vencidos de la ciudad destruida de Ar-Moab por el rey amorreo Seón. Puede ser un canto israelita en el que se recuerda a Moab su antigua derrota a manos de Seón, que, a su vez, fue vencido por los hebreos 24. Así entendido el poema, parece una invitación a los israelitas a reedificar Hesebón, destruida por ellos, porque de Hesebón partió el fuego devorador de Moab, enemigo tradicional de Israel (v.27). Caraos, dios nacional de los moabitas, ha abandonado a su pueblo (v.29). Sus hijas cautivas pueden ser las mujeres moabitas, o las ciudades dependientes de la capital Ar-Moab (v.28).
El v.30 es muy oscuro, y las versiones muy diversas. El TM dice: "Nosotros los hemos atravesado de flechas, Hesebón ha perecido hasta Dibón, y nosotros los hemos devastado hasta Nofaj, que está, junto a Mádaba." Los LXX: "Y su raza perecerá, Hesebón hasta Dibón. Y las mujeres aún encienden el fuego sobre Moab." Lagrange propone, corrigiendo el TM: "Y nosotros les atravesamos con flechas desde Hesebón hasta Dibón. Y los devastaremos mientras el fuego haya devorado a Mádaba."25 La Vg: "Su yugo ha perecido desde Hesebón hasta Dibón; han llegado fatigados a Nofé y hasta Mádaba."26 Dibán está a cinco kilómetros al norte del Amón, y en esa localidad se encontró la estela de Mesa, rey de Moab, en 1868, actualmente en el museo de Londres. Mádaba es mencionada también en esta estela, y está a ocho kilómetros de Hesebón 27.
Continuando hacia el norte, los israelitas tuvieron que hacer frente al rey de Basan, Og, que reinaba desde el Yaboq hasta el Hermón. Es la Batanea de la época romana (del arameo Batan)28. Según Dt 3:11, Og era descendiente de los gigantes o refaim. El choque tuvo lugar en Edray, la actual Edreaat o Derat, al sudeste de Genesaret. La victoria fue de los israelitas, y la ciudad condenada al anatema, matando a todos sus habitantes 29. La victoria sobre Seón, rey de Hesebón, y sobre Og, rey de Basan, fue cantada en la épica popular, y sus ecos aparecen en muchos salmos 30. Con estas conquistas, Israel, a quien había prometido Dios la tierra de Canaán, limitada al oriente por el Jordán y mar Muerto, empieza a adueñarse de estas regiones orientales, en las que vendrán a instalarse las tribus de Rubén, Gad y Manasés.
1 Véase com. a Núm 14,45. — 2 Existe hoy un Tell Arad a 30 kilómetros'al sur de Hebrón. — 3 La Vg. y Sir. traducen "exploratorum viam," leyendo tarim en vez de atarim. — 4 Véase G. Jean, Le Milieu Biblique II 419. — 5 Véase com. a Lev 27:28, y A. Fernández: Bi 5 (1924) 3-5. — 6 Cf. Núm 11,6. — 7 En heb. hay juego de palabras entre najas (serpiente) y nejoset (bronce). — 8 Sab 16:6-7. — 9 2 Re 18:4. — 10 Jn 3:14s. — 11 Cf. RB(1800) 286. — 12 Cf. ibid., 287. — 13 Abel, Géog. I 489. — 14 Cf. Dt 2:24, 36; Jos 11:2; Jue 11:13. Véase Abel, o.c., I 178-179.487-89. — 15 Cf. Jos 10:13; 2 Sam 1:18. — 16 Cf. Núm 22,36. — 17 Citado por H. Gressmann, Mose und seine Zeit 349. — 18 Hay otro Bamot-Baal citado en Núm 22,41; Jos 13,17. — 19 Cf. Abel, Géog. 1380. — 20 Cf. Mallon: Bi (1929) 218-220. — 21 Cf. Núm 13,20 y com. — 22 Cf. Dt 2:20; Jue 11:13. En el Yaboq tuvo lugar la lucha del ángel con Jacob (Gén 32:22-31). — 23 Cf. Is 14:4; Hab 2:6. — 24 Véase M. J. Lagrange: RB (1899) 548. — 25 Ibid., 552. — 26 La Bib. de Jérusalem: "Hesebón ha destruido a los niños hasta Dibón, a las mujeres hasta Nofah, a los hombres hasta Medaba." Cantera: "de Sijón, rey amorreo, muerte les tenemos dado con saetas, y Jesbón hasta Dibón ya ganada. Hasta Nofaj devastamos, que está próxima a Medeba." Clamer: "Los hemos herido con saetas; perdida Hesebón hasta Dibón; hemos devastado hasta Nofé, con el fuego hasta Mádaba." — 27 Véase RB (1897) 165-184.450-458. — 28 Cf. Abel, Géog. I 275. — 29 Dt 2:34; 35. — 30 Sal 135:1; 136:19.
22. Historia de Balaam.
Con este capítulo se abre la última parte del libro de los Números, y el relato de la intervención del adivino Balaam resulta enigmático y plantea muchos problemas de tipo redaccional literario y teológico y aun histórico-geográfico.
Primera Embajada a Balaam (1-14)
1 Partieron los hijos de Israel y acamparon en los llanos de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó. 2 Balac, hijo de Sefor, supo cuanto había hecho Israel a los amorreos; 3 y Moab temió grandemente al aparecer aquel pueblo tan numeroso, y se amedrentó ante los hijos de Israel. 4 Moab dijo a los ancianos de Madián: "Este pueblo va a devorar nuestros contornos como devora un buey la hierba del campo." Era entonces rey de Moab Balac, hijo de Sefor. 5 Mandó, pues, mensajeros a Balaam, hijo de Beor, a Petur, que está junto al río, en tierra de los hijos de Amón, para que le llamasen, diciéndole: "Mira, ha salido de Egipto un pueblo que cubre la superficie de la tierra y está ya cerca de mí. 6 Ven, pues, y maldíceme a este pueblo, pues es más fuerte que yo, a ver si así podemos hacer que le derrotemos, pues sé que es bendito aquel a quien tú bendices, y maldito aquel a quien tú maldices." 7 Fueron, pues, ancianos de Moab y ancianos de Madián, llevando en sus manos el precio del conjuro, y, llegados a Balaam, le transmitieron las palabras de Balac. 8 El les dijo: "Pasad aquí esta noche, y yo os responderé según lo que me diga Yahvé." Quedáronse los príncipes de Moab con Balaam; 9 Dios vino en la noche a Balaam y le dijo: "¿Quiénes son esos que están contigo?" 10 Balaam respondió a Dios: "Balac, hijo de Sefor, rey de Moab, los ha mandado a mí para decirme: 11 Un pueblo salido de Egipto está ya aquí y cubre toda la superficie de la tierra; ven, pues, luego a maldecirlo, a ver si puedo derrotarle y rechazarle." 12 pero Dios dijo a Balaam: "No vayas con ellos; no maldigas a ese pueblo, porque bendito es." 13 Balaam, levantándose de mañana, dijo a los príncipes de Balac: "Idos a vuestra tierra, porque Yahvé se niega a dejarme ir con vosotros." 14 Oído esto, los príncipes de Moab se levantaron, y, tornados a Balac, le dijeron: "Balaam se ha negado a venir con nosotros."
Conquistada por Israel la tierra de los reyes amorreos Seón y Og, Moab queda atrás. El pueblo pasó por el oriente de sus fronteras sin molestarle. Sin embargo, es razonable suponer que la desaparición de los dos reinos amorreos, y el hecho de que Israel se asentara en el territorio de éstos, le hace temer por su seguridad. No atreviéndose a medir las armas con Israel, acude a los medios supersticiosos, cosa nada extraña entre los pueblos primitivos. Los textos indican que Balac, rey de Moab, se juntó con Madián (v.4.7) y con Amón 1, lo que viene a complicar la narración, de suyo poco clara.
El v.1 parece ser continuación del itinerario trazado en 21:10-11. Los israelitas acamparon en los llanos de Moab, entre el Jordán y los montes Abarim, una zona de terreno bastante fértil, donde los israelitas se darán al culto licencioso de Baalfegor, a ejemplo de moabitas y madianitas 2.
El rey de Moab, al ver que los israelitas acampaban cerca de su territorio, se alarmó, y perdió las esperanzas de que continuaran por el norte después de la conquista de Basan. Sin duda que había pensado anexionarse los territorios del rey de Hesebón, derrotado por aquéllos; pero ahora tiene que mirar por la defensa de su territorio contra aquellas hordas fanatizadas que subían del desierto del Sinaí. Tomó consejo con los ancianos de Madián (v.4), pueblo nómada que estaba más al oriente, pero que trashumaba con sus rebaños también por zonas moabíticas 3. En la imposibilidad de hacer frente a los hebreos, deciden llamar a un famoso adivino, llamado Balaam, que habita en Petur, junto al río (v.5). Se suele identificar Petur con el Pitru de los documentos cuneiformes, en la Alta Mesopotamia, a orillas del Eufrates, que es el llamado el río por excelencia en la Biblia. Esta localización queda reforzada por la indicación de Dt 23:5, que sitúa a Petur en Aram Naharyim, es decir, la Alta Mesopotamia 4. Contra esta identificación está la dificultad de la gran distancia entre Petur y Moab (unos 600 kms.). Por eso algunos autores buscan una localidad cercana a Moab, y prefieren la lección de algunos manuscritos hebreos del Pentateuco Samaritano, la Peshitta y la Vulgata, que leen "en el país de los hijos de Amón."5 Balaam, hijo de Beor, no parece que tenga nada que ver con Bela, hijo de Beor, rey de Edom 6. Aquí se trata de un adivino, no de un rey, al que se atribuyen especiales conocimientos mágicos, como intérprete de la voluntad de su dios, de forma que su bendición o maldición sobre un pueblo representa la victoria o derrota de éste (v.5). Aparece más tarde muerto por los israelitas en Madián 7, lo que parece insinuar que era madianita, y así se explican mejor los viajes de los emisarios de Balac. Estos le llevan el salario de la adivinación, como era costumbre 8. El autor sagrado nunca le da a Balaam el título de profeta, sino el de adivino9. Como adivino, quiere utilizar signos mágicos y, por otra parte, carece de la entereza de carácter de los profetas de Israel. Lo curioso del relato es que quiere dar el oráculo a los emisarios en nombre de Yahvé (v.8), al que llama mi Dios (v.18). ¿Cómo interpretar esto? Quizá se trata de una sustitución de los copistas monoteístas hebreos, que sustituyeron a su Dios, Yahvé, por la divinidad del propio Balaam. Como en realidad será Yahvé el que le comunicará el oráculo en beneficio del pueblo hebreo, el copista en el relato pone en boca de Balaam el nombre de Yahvé como su Dios. Otra interpretación posible es, teniendo en cuenta el eclecticismo religioso de los pueblos politeístas, que admitían la existencia de verdaderos dioses además de los propios, que haya oído hablar del Dios de los israelitas, Yahvé, al que se le atribuían las grandes victorias sobre los amor reos, y entonces el adivino haya querido utilizar con sus procedimientos mágicos a Yahvé, Dios de los israelitas, en beneficio propio. Simón Mago quiere comprar con dinero el poder taumatúrgico de los apóstoles, que curaban en nombre de Jesús 10. Así Balaam pudo intentar consultar al Dios de los israelitas para conocer el destino de éstos. En sueños recibe la orden de no responder a los requerimientos de los enviados del rey de Moab (v.12). Así se lo comunica a éstos, los cuales se vuelven a su rey con la respuesta negativa del adivino.
Segunda Embajada ante Balaam (15-20)
15 Pero Balac mandó de nuevo a otros príncipes, más en número y más respetables que los primeros, 16 que, llegados a Balaam, le dijeron: "He aquí lo que te dice Balac, hijo de Sefor: No te niegues a venir a verme,17 que yo te colmaré de bienes y haré todo lo que tú me digas; ven, te ruego, a maldecirlo." 18 Balaam respondió a los siervos de Balac: "Aunque me diese Balac su casa llena de plata y de oro, no podría yo traspasar las órdenes de Yahvé, mi Dios, ni en poco ni en mucho; 19 pero podéis quedaros aquí también esta noche para saber lo que vuelve a decirme Yahvé." 20 Durante la noche vino Dios a Balaam y le dijo: "Ya que éstos han venido otra vez a llamarte, levántate y vete con ellos, pero no hagas más que lo que yo te diga."
Balac cree que con una embajada más numerosa e ilustre y con presentes más ricos logrará hacer venir al adivino. Así, le hace las mejores promesas. Todo le parece poco para el servicio que cree puede prestarle en beneficio de su reino (v.17)11. La respuesta de Balaam es digna y enérgica: todo el oro y la plata que le puedan ofrecer no le moverán a actuar contra la voluntad de su Dios (v.18). En su aparición anterior, Yahvé le había dicho que Israel sería bendito (v.17), y, por tanto, no puede ir a maldecirle en beneficio del rey de Moab 12. Pero invita a los emisarios a que esperen otra noche, pues quizá su Dios le dé otra respuesta más satisfactoria para ellos (v.19). Durante la noche, en efecto, el adivino recibe la orden de acompañar a los emisarios, pero a condición de que no profiera ningún oráculo sin el consentimiento de Dios (v.20).
Viaje Accidentado de Balaam (21-35)
21 Levantóse Balaam de mañana, aparejó su asna y se fue con los príncipes de Moab. 22 Pero Dios estaba indignado de que fuese, y el ángel de Yahvé se puso delante de él en el camino para cerrarle el paso. Iba Balaam montado en su asna, y llevaba consigo a dos de sus criados. 23 El asna, al ver al ángel de Yahvé parado en el camino con la espada desenvainada en la mano, se salió del camino y se echó al campo, y Balaam se puso a fustigarla para retraerla al camino. 24 Entonces el ángel se puso en una estrechura entre las viñas, entre pared de un lado y pared de otro; 25 y, al verle el asna, echóse contra una de las paredes, cogiendo entre ella y la pared la pierna de Balaam. Este se puso de nuevo a fustigarla. 26 El ángel de Yahvé volvió a ponerse en una angostura, de donde ni a derecha ni a izquierda podía desviarse; 27 y al verle el asna, se echó debajo de Balaam, quien, enfurecido, la fustigó más. 28 Abrió entonces Yahvé la boca del asna, que dijo a Balaam: "¿Qué te he hecho yo para que por tres veces me hayas fustigado ?" 29 Y Balaam respondió: "¿Por qué te burlas de mí? Si tuviera ahora mismo una espada, ahora mismo te mataría." 30 Y el asna dijo a Balaam: "¿No soy yo tu asna? Tú me has montado desde que yo soy tuya hasta hoy. ¿Te he hecho yo nunca cosa semejante?" Y él respondió: "No." 31 Entonces abrió Yahvé los ojos a Balaam, y éste vio al ángel de Yahvé, que estaba en el camino con la espada desenvainada en la mano. Balaam se postró echándose sobre el rostro, 32 y el ángel de Yahvé le dijo: "¿Por qué por tres veces has fustigado a tu asna? Es que he salido yo para cerrarte el camino, porque es malo ante mí el que llevas. 33 El asna me ha visto y ha querido luego apartarse tres veces de delante de mí; si ella no me hubiera esquivado, te hubiera matado a ti, dejándola a ella viva." 34 Entonces Balaam dijo al ángel de Yahvé: "He pecado; no sabía que tú me cerrabas el camino; si te parece mal, ahora mismo me volveré." 35 El ángel de Yahvé respondió a Balaam: "Ve con esos hombres, pero di solamente lo que te diga yo." Siguió, pues, Balaam con los príncipes de Balac.
A pesar de la autorización para el viaje, ahora Dios se muestra enojado contra Balaam por haberse puesto en camino. La oposición divina radique en los cálculos mercantilistas del adivino, que esperaba conseguir con su viaje pingües presentes, aunque no maldijera a Israel, como se le pedía 13. El viaje lo hace en un asna, lo que es un indicio de que no vivía lejos de Moab, pues para distancias largas hubiera utilizado el camello. Cuando estaba en camino, el ángel de Yahvé, para cerrarle el paso (lit. "impedirle": lesatán), se puso ante el asna. Ni Balaam ni sus acompañantes se dan cuenta de ello, y así golpean al animal porque se sale del camino. La escena se repite una y otra vez, hasta que, por fin, el asna toma la palabra y pide cuentas al amo por su conducta irracional. El diálogo entre ambos discurre con naturalidad, hasta que, al fin, Balaam se apercibe de la presencia del ángel de Yahvé, que quiere cerrar el paso. El adivino, al punto, le reconoce, y está dispuesto a emprender el regreso; pero Dios le permite continuar, con tal de que no diga sino lo que le sugiera. Tal es el famoso relato bíblico. ¿Cómo interpretarlo? Teniendo en cuenta que pertenece al documento de estilo folklórico, bien podemos ver aquí una escenificación dramática de la oposición de Dios a la misión de Balaam para resaltar más los designios divinos de cambiar la maldición sobre Israel en bendición. El hagiógrafo, pues, parece que se hace eco de narraciones populares sobre la intervención de Dios en la historia de Balaam, el adivino pagano que bendecirá a Israel. Algunos autores quieren mantener la historicidad del relato, si bien atenuando la fuerza del mismo. Así suponen que el asna no profirió sonidos articulados humanos, sino simples rebuznos, por los que el mago Balaam conoció (acostumbrado por arte de magia a interpretar religiosamente signos exteriores) el sentido de los mismos. En 2 Pe 2:16 se dice que "una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimió la insensatez del profeta." Como en otras citas de los autores del Nuevo Testamento, la fuerza de la argumentación va sobre el elemento religioso, no sobre la historicidad del hecho, respecto al cual se acomoda a la mentalidad y creencias de sus destinatarios los judeo-cristianos. Por nuestra parte, creemos que, aunque es posible a la omnipotencia divina hacer hablar a las bestias, sin embargo, en el relato hay indicios de inverosimilitud suficientes para tomar el relato en sentido de parábola o ficción didáctica del hagiógrafo, con vistas a una enseñanza religiosa.
Balaam es Recibido por el Rey de Moab (36-41)
36 Este, sabiendo que venía Balaam, le salió al encuentro hasta Ir-Moab, que está en la frontera del Amón, en lo último de la frontera. 37 Balac dijo a Balaam: "He mandado a llamarte. ¿Por qué no viniste? ¿No estoy yo acaso en situación de tratarte con la debida honra?" 38 Balaam respondió a Balac: "Aquí me tienes ya; pero ¿podré yo decir lo que quisieres? La palabra que Dios ponga en mi boca, ésa será la que te diga." 39 Siguió Balaam a Balac, y llegaron a Quiriat-Jusot. 40 Balac inmoló bueyes y ovejas, mandándoselos a Balaam y a los príncipes que le acompañaban. 41 A la mañana siguiente tomó Balac a Balaam y le hizo subir a Bamot-Baal, desde donde se veía un ala del pueblo.
El rey de Moab, informado de la próxima llegada del adivino, sale a su encuentro a la misma frontera de Ir-Moab14, en la parte septentrional, cerca del Amón, y le echa en cara su tardanza en llegar. Pero Balaam, astutamente, sin decir que Dios le había prohibido maldecir a Israel (v.12), le indica que está a su disposición y que proferirá fielmente lo que Dios le comunique. Quiere recibir los presentes prometidos, sin comprometerse totalmente. Después continuaron hasta Quiriat-Jusot ("ciudad de las calles"), localidad desconocida, y Balac le dio parte de los sacrificios que ofreció 15. Al amanecer del día siguiente, la hora más propicia para la adivinación, le llevó a un monte desde el que se divisara el pueblo israelita acampado. El lugar se llama Bamot-Baal, que, como su nombre indica, parece suponer la existencia de un santuario o alto lugar dedicado a Baal, dios cananeo. Se le ha identificado con una de las cimas que rodean el monte Nebo, donde abundaban los monumentos megalíticos 16.
1 Dt 23:3. — 2 Cf. Abel, Géog. I 281; RB (1931) 373-374- — 3 Véase RB (1931) 225. — 4 Es el Pedru de los textos egipcios, localizado en el Maharin o Naharima de las cartas de Tell Amarna. — 5 Esta lectura puede ser fruto de la confusión del heb. Bene-Amó (hijos de su pueblo) y Bene-Ammon (hijos de Amón). — 6 Gén 36,32. — 7 Núm 31:8s; Jos 13:32. — 8 Cf. 1 Sam 9:7; 1 Re 14:3; 2 Re 8:8; Miq 3:5; 2 Pe 2:15. — 9 Cf. Jos 13:22. — 10 Act 8:19. — 11 Cf. Dan 2,6; 5,7. — 12 Los LXX omiten "mi Dios." — 13 Véanse las interpretaciones de Agustín de Hipona, In Hept.: PL 34,740; Teodoreto: PG 80,389. — 14 Véase com. a Núm 21,15. — 15 Cf. 1 Sam 9:23-24. — 16 Véase H. Vincent, Canezan... 424.
23. Oráculos de Balaam.
El autor ha preparado ya toda la escenificación para la glorificación de Israel por un extranjero. El adivino pagano será un portavoz de los designios divinos, y la intención de Yahvé es pregonar ante los enemigos tradicionales — Moab, Edom — las bendiciones de que se propone colmarle. De análoga manera vemos en el libro de Daniel que Nabucodonosor 1 y Darío el Medo 2 proclaman al Dios de Israel como el único verdadero Dios. En el de Ester, Artajerjes declara la perfección de las leyes por las que se gobierna el pueblo judío 3, y en el de Judit, el amonita Ajior confiesa que nadie puede con Israel cuando se muestra fiel a su Dios 4. Esta glorificación de Israel por los paganos forma parte de un género literario propio bíblico surgido de la conciencia de superioridad de los israelitas sobre los otros pueblos como nación elegida por Yahvé para designios históricos trascendentales. Y los extraños se ven obligados a pregonar la gloria de Dios y de su pueblo. Los oráculos de Balaam, pues, pertenecen a esta literatura de exaltación nacional proclamada por los gentiles.
Primera bendición de Balaam (1-12)
1 Balaam dijo a Balac: "Álzame aquí siete altares y tenme pronto siete novillos y siete carneros." 2 Balac hizo lo que Balaam había dicho, e inmolaron un novillo y un carnero en cada uno de los altares. 3 Después dijo Balaam a Balac: "Tú quédate ahí junto a tu holocausto, mientras me alejo yo, a ver si me sale Yahvé al encuentro; y lo que me dé a conocer, eso te diré." Y se alejó hacia un monte desnudo. 4 Salió Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: "He dispuesto siete altares y he ofrecido en cada uno de ellos un novillo y un carnero." 5 Y Yahvé puso en boca de Balaam su palabra y añadió después: "Tórnate a Balac y dile esto." 6 Vuelto a él, lo vio parado ante su holocausto, junto con los príncipes de Moab; 7 y, comenzando su parábola, dijo:
"De Aram me ha traído Balac,
el rey de Moab de los montes de oriente:
Ven y maldíceme a Jacob,
ven y exécrame a Israel.
8 ¿Cómo voy a maldecir yo al que Dios no maldice?
¿Cómo voy a execrar yo al que Yahvé no execra?
9 Desde las cimas de las rocas le veo,
desde lo alto de los collados le contemplo.
Es un pueblo que tiene aparte su morada
y que no se cuenta entre las gentes.
10 ¿Quién es capaz de contar el polvo de Jacob?
¿Quién es capaz de enumerar las miríadas de Israel?
Muera yo la muerte de los justos
y sea mi fin semejante al suyo."
11 Balac dijo a Balaam: "¿Qué es lo que conmigo has hecho? Te he llamado para maldecir a mis enemigos, y no has hecho otra cosa que bendecirlos." 12 El respondió: "¿No he de tener yo el cuidado de proferir lo que en mis labios pone Yahvé?"
El adivino pide que se levanten siete altares y preparen siete novillos y siete carneros. El número siete es sagrado e implica plenitud y perfección. Cree Balaam que a este número y a estos sacrificios va inherente una virtud mágica que obligará a Yahvé a comunicarle su oráculo. Seguramente utilizaron como altares los dólmenes megalíticos que abundan en aquella región 5. Para rodearse de más misterio, el adivino se aisla de Balac, al que exige esté junto a los holocaustos como representante de las ofrendas ante Dios (ν.3). Y se va hacia "un monte desnudo" para observar mejor los fenómenos naturales y entrar en relaciones con la divinidad en lugar solitario 6. Dios correspondió a los sacrificios y salió al encuentro de Balaam (v.4). El adivino le declara que ha sido munificente con El al ofrecerle tantos sacrificios, y, por tanto, espera corresponda a sus deseos (v.4). Yahvé "puso en boca de Balaam su palabra," fórmula que indica la transmisión del espíritu proj'ético7. El hagiógrafo, pues, considera a Balaam como profeta que transmite un oráculo relacionado con el pueblo elegido. No obstante, a la comunicación oracular de Balaam se llama "parábola" (masal), vocablo jamás aplicado al oráculo profético (que suele llamarse ne'um). Masal indica comparación, proverbio, sátira, discurso alegórico-sapiencial, pero sobre todo frase sentenciosa rítmica. En efecto, el discurso de Balaam es un poema rítmico con paralelismo regular sinónimo. Los seis primeros versos resumen la historia del capítulo anterior, y nos confirman la idea de que Balaam era arameo (v.7). Ha sido traído para maldecir a Jacob-Israel 8, pero no puede plegarse a los deseos del rey de Moab, ya que no puede maldecir ni execrar si Dios-Yahvé no maldice y execra. Sus encantamientos mágicos son inútiles para hacer frente a los impulsos divinos (v.8). No sólo no maldice a Israel, sino que se ve obligado a bendecirle, movido por el espíritu de Dios. Desde lo alto de las rocas y collados contempla las tiendas de Israel, que le parece un pueblo singular que tiene aparte su morada (v.9), aislado entre las naciones gentiles, con una misión única histórica como "pueblo santo" y "sacerdotal"9. Por sus leyes debe vivir aislado de los demás pueblos, con su Dios único y su culto singular; debe vivir separado, como porción elegida de Dios. Toda contaminación con los otros pueblos es profanar su carácter de pueblo elegido y ser infiel a su misión histórica. Es la primera gran idea mesiánica que el hagiógrafo pone en labios del adivino extranjero. Los autores romanos hacen burla de este particularismo y singularidad del pueblo judío. En la época postexílica se destaca esta concepción de Israel como pueblo aparte entre todas las naciones; es precisamente este sentimiento de insolidaridad con los otros pueblos lo que ha salvado la conciencia histórica del pueblo judaico. En realidad, este particularismo del pueblo elegido remonta a las promesas hechas a Abraham 10 y a la alianza del Sinaí 11. Una segunda idea mesiánica en la bendición de Balaam es el anuncio de la numerosa posteridad de Israel, a pesar de estar como aislado de todos los pueblos: el polvo de Jacob..., las miríadas de Israel." Dios había anunciado a Abraham una posteridad innumerable como el polvo de la tierra 12. El adivino pagano siente envidia de los miembros de este pueblo singular y desea morir con la muerte de los justos... (v.106), es decir, lleno de días bajo la protección de Yahvé 13, Pero Balaam morirá trágicamente a manos de los mismos hebreos por él bendecidos14.
El rey de Balac se indigna con estas predicciones venturosas, y protesta, ya que lo había traído precisamente para facilitarle la victoria sobre los israelitas. Estos ahora, con su inesperada bendición, serán más difíciles de vencer (v. 11-12). Pero Balaam contesta que no puede traicionar a lo que Yahvé ponga en sus labios. Se siente portavoz mecánico del oráculo divino y no puede negarse a proferirlo.
Segunda Bendición de Balaam (13-24)
13 Balac le dijo: "Ven conmigo a otro sitio, desde donde puedas contemplarle, y maldícemelo desde allí." 14 Llevóle al campo de Zofim, en la cumbre del monte Fasga; y después de alzar siete altares e inmolar en cada uno un novillo y un carnero, 15 dijo Balaam a Balac: "Estáte ahí junto a tu holocausto, mientras yo voy allá." 16 Salió Yahvé al encuentro de Balaam y puso en su boca la palabra y le dijo: "Vuelve a Balac y dile esto." 17 Volvióse él y vio que estaba Balac junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y Balac le preguntó: "¿Qué es lo que ha dicho Yahvé?" 18 Y tomando Balaam su parábola, dijo:
"Levántate, Balac, y oye;
dame oídos, hijo de Sefor:
19 No es Dios un hombre, para que mienta,
ni hijo de hombre, para arrepentirse.
Lo ha dicho él, y ¿no lo hará?
Lo ha prometido, y ¿no lo mantendrá?
20 De bendecir he recibido yo orden,
bendición ha dado El; yo no puedo revocarla.
21 No se ve iniquidad en Jacob,
no hay en Israel perversidad;
Yahvé, su Dios, está con él;
Rey aclamado es en medio de él.
22 Él Dios que de Egipto le ha sacado,
es para él la fuerza del unicornio.
23 No hay en Jacob hechicería,
ni hay adivinación en Israel.
A su tiempo se le dirá a Jacob
y a Israel lo que Dios va a cumplirle.
24 He ahí un pueblo que se alza como leona
y que se yergue como león;
No se acostará sin haber devorado su presa,
sin haber bebido la sangre de sus víctimas."
Con el ritual anterior, Balaam profiere una nueva bendición sobre Israel. El lugar donde ahora profetiza se llama zofim (centinelas), sobre el Fasga, dedicado a Baalfegor. El anterior estaba dedicado a Baal 15. Balac, sin duda, esperaba que, a fuerza de sacrificios a los distintos númenes, había de obtener un oráculo favorable a él. Pero Balaam de nuevo dice que no puede traicionar a Dios, que no es un hombre, para que mienta..., para arrepentirse (v.19). Es el modo de hablar de los profetas de Israel. No puede, por tanto, cambiar Dios la bendición anterior en maldición, como un caprichoso mortal, hijo de hombre. Y comienza la alabanza de Israel: No ve iniquidad en Jacob ni perversidad en Israel (v.21). El pueblo elegido está a una altura moral superior a todos los pueblos 16, y, por tanto, merece la protección divina. El v.22 coincide con 24,8a, y parece desplazado de este último lugar. Yahvé ha sacado a Israel, manifestando su omnipotencia, que es comparada a la "fuerza del unicornio" o búfalo, símbolo del poder en la literatura sapiencial 17. Por tanto, no necesita Israel recurrir a la hechicería y a la adivinación (v.23) para atraerse la benevolencia y poder divinos ni para conocer los designios secretos de Dios 18, el cual los da a conocer por comunicaciones a los profetas 19: A su tiempo se lo dirá a Jacob... lo que Dios va a cumplirle (v.23b). Sobre Israel hay un designio histórico superior, que le da la victoria sobre los otros pueblos: es como una leona que se yergue para comer la presa (v.24)20. En su voracidad es insaciable: no se acostara sin haber devorado su presa, sin haber bebido la sangre de las victimas. Con estas palabras, Balaam anuncia al rey de Moab que no tiene nada que hacer frente a Israel, pues le espera la derrota segura.
Nueva Tentativa de Maldecir a Israel (25-30)
25 Y Balac dijo a Balaam: "No le maldigas, pero al menos no le bendigas." 26 Balaam, respondiendo, dijo a Balac: "¿No te dije ya que no puedo hacer sino cuanto me diga Yahvé? 27 Entonces dijo Balac a Balaam: "Ven, que te lleve a otro sitio, a ver si quiere Dios de una vez que desde allí le maldigas." 28 Y llevó a Balaam a la cima del Fogor, que mira al desierto. 29 Balaam dijo a Balac: "Álzame siete altares aquí y disponme los siete novillos y los siete carneros." 30 Hízolo así Balac, como Balaam lo decía, y ofreció un novillo y un carnero en cada uno de los altares.
Balac pide al adivino que, si no puede maldecir a Israel, al menos no lo bendiga, pues para eso no lo trajo de su tierra. Sin embargo hace una nueva tentativa para que el adivino maldiga a Israel, llevándole a otra cima. En realidad parece que hay una gradación ascendente en los oráculos de Balaarn: anuncio de una posteridad numerosa a Israel, que heredará un país fértil y tendrá un rey poderoso que aniquilará el reino moabita. Es la maldición definitiva contra Balac, pronunciada por el adivino que había llamado para maldecir a Israel 21. Así, podemos considerar el c.24 como la culminación del pensamiento iniciado en los c.22-23: la glorificación de Israel por boca de un adivino gentil.
1 Dan 3:91s. — 2 Dan 6:25s. — 3 Est 16:1s. — 4 Jud 5:5. — 5 Cf. H. Vincent, o.c., 424. — 6 Los LXX tienen otra lectura: "Y Balac estuvo junto al sacrificio, y Balaam partió para interrogar a Dios, y se fue pronto." La Vg pone sólo esta última frase. — 7 Cf. Núm 24:2; Dt 18:18; Jer 1:9. — 8 La designación de Israel y Jacob es corriente en la literatura profética, por exigencias del oráculo rítmico, y aparece en Ex 19:3; Dt 33:4-5.10. — 9 Ex 19:5. — 10 Gén 12:2-3. — 11 Ex 19:5. — 12 Cf. Gén 13:16; 18:14. — 13 Gén 15:15. — 11 Cf. Núm 31:8. — 15 Abel, Géog. I 384. — 16 Cf. Is 26:2; Sal 44:18-19. — 17 Sal 95:4. — 18 Cf. Dt 18:10-11; Ex 22:17; 1 Sam 28:3.9; Lev 19:26; 31; 20:6; 27. — 19 Cf. Dt 18:9-18. — 20 La misma comparación en Gén 49:9; Miq 5:7. — 21 P. Heinrisch, Das Buch Numeri 99.
24. Nuevos Vaticinios
Tercera Bendición de Balaam (1-9)
1 Había visto Balaam que Yahvé se complacía en bendecir a Israel, y por eso no fue ya, como las otras veces, en busca del presagio, sino que se volvió de cara al desierto, 2 y, alzando los ojos, vio a Israel, acampado, tribu por tribu. Vino sobre él el espíritu de Yahvé, 3 y, tomando su parábola, dijo:
"Oráculo de Balaam, hijo de Beor,
oráculo del hombre de los ojos cerrados 1,
4 oráculo de quien oye palabra de Dios,
del que ve visiones del Omnipotente,
de quien al caer se le abrieron los ojos.
5 ¡Qué bellas son tus tiendas, oh Jacob!
¡Qué bellos tus tabernáculos, oh Israel!
6 Se extiende como un amplio valle,
como un jardín a lo largo de un río,
como áloe plantado por Yahvé,
como cedro que está junto a las aguas.
7 Desbórdanse de sus cubos las aguas,
su simiente goza de aguas abundantes.
Yérguese sobre Agag, su rey;
exaltaráse su reino.
8 El Dios que de Egipto le ha sacado,
es para él como la fuerza del unicornio.
Devora a las naciones enemigas,
tritura sus huesos,
las traspasa con sus saetas.
9 Se agacha, se posa como un león,
como una leona, ¿quién la concitará?
El que te bendiga será bendecido,
y el que te maldiga, maldito será."
Convencido Balaam de que Yahvé le impulsaba a bendecir a Israel, no fue en busca del presagio, como en las otras ocasiones, sino que, vuelto hacia el desierto, profetizó, poseído por el espíritu de Yahvé (v.2)2. Ante sus ojos está el campamento de los israelitas, acampados en la llanura o desierto entre el Jordán y el monte Fogor o Fasga 3. La comunicación divina, debida a la posesión de Balaam por el espíritu de Yahvé, parece tener lugar en un transporte extático al estilo de los grandes profetas de Israel. Antes se le había revelado Yahvé en sueños4, bajo la forma de ángel en el camino 5, y le había puesto palabras en su boca. Ahora es poseído del espíritu de Yahvé, contemplando por revelación el futuro del pueblo que tiene a su vista. Al comunicar su oráculo (en heb. ne'um, que significa transmisión íntima de un mensaje divino)6, se presenta como el hombre de los ojos cerrados, aludiendo quizá a su anterior ceguera en el camino que no le permitía ver al ángel de Yahvé, o quizá declarando que su comunicación la recibe interiormente sin auxilio de los sentidos externos; así resalta que transmite la palabra de Dios. La introducción es enfática, para preparar a los oyentes para las grandes revelaciones que va a comunicar. Ahora no habla al rey de Moab, sino que solemnemente declara a todos las visiones del Omnipotente o Saday (v.4). Está como fuera de sí, extraño al mundo sensible, atento sólo a las comunicaciones divinas, y al caer en estado de éxtasis se le abrieron los ojos para contemplar los designios divinos sobre Israel (v.4). El espectáculo que se le ofrece a su perspectiva profética es maravilloso: ¡qué bellas son tus tiendas, oh Jacob...; tus tabernáculos! (v.5). Balaam contempla a Israel ya establecido en la tierra prometida, como un jardín a lo largo del río... Israel, como nación, crecerá como aloe plantado por Yahvé, como cedro junto a las aguas (v.6). La feracidad es desbordante por la abundancia de aguas (v.7a).
Aparte de la feracidad de su suelo, Israel descollará entre las naciones por su poder, y las vencerá: yérguese sobre Agag, su rey (v.7b). Aquí Agag — rey vencido por Saúl7 — es el símbolo de los enemigos de Israel. Era rey de los amalecitas, que fueron los primeros en oponerse a Israel al salir de Egipto 8. La liberación milagrosa, realizada por Yahvé, de Egipto es prenda de que Israel devorará a las naciones enemigas (v.8). Israel será como un león que tritura la presa 9, y ningún enemigo podrá inquietarle en su paz victoriosa.
El v.6b parece adición inspirada en Gén 27:29: Sera "bendecido" el que le "bendiga," y "maldito" el que le "maldiga."
Vaticinio Final de Balaam (10-25)
10 Encendido en ira Balac contra Balaam y palmeteando, le dijo: "Te he llamado para maldecir a mis enemigos, y tú los has colmado de bendiciones ya por tres veces, 11 Ahora huye pronto a tu tierra; yo pensaba honrarte grandemente, pero Yahvé te ha privado de la gloria." 12 Respondióle Balaam: "¿No dije yo a tus mensajeros: 13 Aunque me diera Balac su casa llena de plata y oro, no podré contravenir la orden de Dios, haciendo por mí mismo cosa alguna, ni buena ni mala, contra sus órdenes, y solamente lo que Yahvé me diga, eso le diré? 14 Ahora, pues, que voy a irme a mi pueblo, ven que te diga lo que este pueblo ha de hacer al tuyo al fin de los tiempos," 15 Y, volviendo a tomar la palabra, dijo:
"Oráculo de Balaam, hijo de Beor,
oráculo del hombre de los ojos cerrados;
16 oráculo del que oye palabras de Dios,
del que conoce los consejos del Altísimo (Elyón),
del que ve visiones del Omnipotente (Saday),
de quien al caer se le abrieron los ojos.
17 La veo, pero no ahora;
la contemplo, pero no de cerca:
Alzase de Jacob una estrella,
surge de Israel un cetro
que aplasta las sienes de Moab 10
y el cráneo de los hijos del tumulto 11.
18 Edom es su posesión:
Seír, presa de sus enemigos;
Israel acrecienta su poder,
19 de Jacob sale el dominador,
que devasta de las ciudades las reliquias."
20 Y, mirando a Amelec, prosiguió:
"La primera de las naciones es Amalee,
pero su fin será eterna ruina."
21 Luego, mirando a los quenitas, prosiguió su parábola:
"Por fuerte que sea su morada,
aunque ponga en las rocas su nido,
22 el quenita será devastado, hasta que Asur le lleve cautivo."
23 Y volviendo a proferir su oráculo, prosiguió:
"¿Quién vivirá cuando Dios lo ponga por obra?
24 Vendrán naves de Quitim,
que oprimirán a Asur y oprimirán a Eber;
también éste será dado a la ruina."
25 Partióse después Balaam y se volvió a su tierra,
y también Balac se fue por su camino.
El rey de Moab invita al adivino a volver a su tierra, pues no ha hecho sino lanzar bendiciones sobre Israel. Balaam se reafirma en su posición de fiel intérprete del mensaje de Yahvé, y desprecia los dones que le ofrecía Balac, por no traicionar al oráculo divino. Y solemnemente anuncia la suerte que le está reservada a su pueblo al fin de los tiempos, frase que en el lenguaje profético indica la era mesiánica 12. Con toda solemnidad y presentándose como el profeta del Altísimo (Elyón) y del Omnipotente (Saday), epítetos arcaicos del Dios de los hebreos, anuncia la aparición de un astro en Israel que aplastará a Moab y someterá a los edomitas. El adivino lo anuncia como lejano: lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca (v.17a). Ante sus ojos proféticos atónitos aparece una estrella que sale de Jacob y un cetro que sale de Israel, que aplasta las sienes de Moab... (17c). Aunque el texto no lo diga expresamente, parece que esa estrella y ese cetro están encarnados en una persona 13. Es corriente en la antigüedad comparar a los reyes a un astro o lucero, que ilumina con sus iniciativas el imperio 14. Aquí Balaam predice la victoria de un futuro Rey que ha de surgir de Israel sobre Moab y Edom-Seír (v.18), que se había opuesto al paso de los israelitas por su territorio. Pero en el futuro de Israel saldrá un dominador que arrasará el territorio edomita: devasta de las ciudades las reliquias15. Es el prenuncio de las devastaciones que vaticinarán los profetas 16.
Después sigue el oráculo contra los amalecitas, pueblo considerado como muy antiguo: la primera de las naciones (v.20), mencionado en la historia de Abraham 17, pero no aparece en la tabla etnográfica 18. Su fin como nación está decidido En Dt 25:17-19 se ordena "borrar la memoria de Amalee bajo el cielo." Por haberse opuesto a los israelitas al salir de Egipto 19, eran los primeros en ser odiados, y ellos impidieron la penetración en Canaán por el sur 20, y después no cejaron en la lucha contra los hebreos cuando éstos entraron en Canaán 21. Fueron vencidos por Saúl 22 y David 23, y los restos del pueblo perecieron en tiempos de Ezequías 24. Es el cumplimiento literal de este vaticinio puesto en boca de Balaam.
A continuación sigue el oráculo contra los quenitas (v.21-22), tribu emparentada con los madianitas, de la península sinaítica, y que no se opusieron a la marcha de los isrealitas por el desierto 25. Parte de ella fue asimilada a la tribu de Judá 26, y parte a la de Neftalí 27; pero la mayor parte siguió en la estepa conviviendo junto a los amalecitas; por eso ahora se nombra a continuación de éstos. Y quizá por esto se les asocia en la maldición, a pesar de que muchos quenitas tuvieron buenas relaciones con los israelitas en tiempos de la monarquía 28. Balaam anuncia aquí que serán llevados cautivos por Asur, la gran potencia militar que en el siglo VIII antes de Cristo invadió el Oriente Próximo. En la gran redada de Te-glatfalasar III fueron llevadas poblaciones de quenitas que se habían instalado en Canaán septentrional 29. El profeta presenta a los quenitas teniendo su nido en las rocas. Es un juego de palabras entre qeni (quenita o cineo) y qen (nido). Quizá aluda a su morada en la zona rocosa-montañosa que bordea a Edom.
Oráculo contra Asur y Eber: el texto es oscuro. Se anuncia la llegada de un pueblo invasor-vengador, en naves de Quitim o Chipre (nombrado así por su ciudad Kition), colonia fenicia. El nombre designa también en sentido amplio a los países costeros del Mediterráneo 30. Aquí el profeta anuncia la destrucción de Asiria y Eber (designación genérica de Mesopotamia?)31 por un pueblo invasor mediterráneo. Quizá aquí Asur y Eber designen un imperio meso-potámico oriental, que puede ser el persa 32, y el invasor sería entonces Alejandro Magno33. Este oráculo, como los dos anteriores, sobre los amalecitas y quenitas, es considerado como adición tardía al texto primitivo de los vaticinios atribuidos a Balaam. El oráculo contra Amalee sería de la época del exterminio de los amalecitas por Ezequías (s.VIII a.C.), y el oráculo contra los quenitas reflejaría también esta época de supremacía asiria, mientras que el oráculo contra Asiria sería posterior.
Interpretación Mesiánica del Vaticinio de Balaam
Muchos autores niegan todo carácter mesiánico al oráculo de Balaam sobre Israel y creen que el contexto sólo alude a las victorias de David sobre los moabitas 34. Se trataría, pues, de una "prophetia post eventum" puesta en boca de un legendario adivino gentil de los tiempos mosaicos. Otros admiten un sentido mesiánico, en cuanto que el triunfo de David sobre los moabitas es tipo de un triunfo más espectacular del Mesías sobre los enemigos tradicionales de Israel 35. La tradición judía da un sentido netamente mesiánico al vaticinio. Así lo supone el Targum de Onkelos 36, el de Jonatán 37; y así lo entendió Bar Kokeba ("hijo de la estrella") al apropiarse este nombre en su lucha contra Adriano (132 d. C.). La tradición cristiana es unánime en mantener el sentido mesiánico del vaticinio 38. Los exegetas Ortodoxos admiten el mesianismo del fragmento, que deducen de la frase profético-mesiánica al fin de los días (v.14). En este supuesto, Moab y Edom son en el vaticinio sólo tipo de los enemigos de Israel en los tiempos mesiánicos, que han de ser vencidos por el Mesías, en sentido espiritual, por su doctrina 39. Otros opinan que el vaticinio se refiere primariamente a David, que someterá a los moabitas 40; pero esta sujeción es tipo de la sujeción espiritual impuesta por el Mesías a los pueblos paganos 41. Ceuppens distingue en el vaticinio distintas perspectivas: a) v.17a-b se refiere directamente al Mesías; b) I7C-19 alude a Moab, que ha de ser castigado por Israel. En la literatura profética, los moabitas y edomitas son símbolo de los enemigos del reino de Dios, del reino de Israel 42. Bien puede, pues, aquí el profeta ver en el castigo histórico sobre los moabitas del tiempo davídico una proyección simbólica hacia los tiempos mesiánicos, en que el Mesías de Israel someterá a todos los enemigos del pueblo de Dios43.
Respecto de la persona histórica de Balaam, la tradición judeo-cristiana ha sido dura con él 44. En Núm 31:16 se dice de él que pervirtió al pueblo israelita en la apostasía de Baalfegor. Y muere trágicamente cuando estaba entre los madianitas 45. Su figura, sin embargo, queda como el tipo del vate gentil que reconoce por inspiración divina el futuro glorioso de Israel. La tradición profética aparece así vinculada a un personaje legendario que, a pesar de su mentalidad gentílica, reconoce el poder insobornable del verdadero Dios de Israel. Sus palabras, calcadas en gran parte en el vaticinio de Jacob 46, son el eco de una creencia israelita en el futuro mesiánico del pueblo elegido. Algunos autores han supuesto que el vaticinio de Balaam es obra de un profeta postexílico, pero en realidad la noción monoteísta del Dios de Israel que se refleja en él es ciertamente anterior al destierro, y aparece claramente expuesta en los profetas escritores del siglo VIII antes de Cristo. Es difícil saber cuál es el núcleo primitivo del vaticinio y la parte redaccional profética de los tiempos de la monarquía israelita.
1 La palabra hebrea traducida por cerrados es oscura y sólo aparece aquí. Los LXX traducen: "que ve con verdad." Siguiendo esta traducción, la Bib. de Jér.: "cuyo ojo es perfecto." — 2 El texto no alude a los posibles medios utilizados por Balaam para obtener sus presagios. — 3 Núm 21:20. — 4 Núm 22:9;20. — 5 Núm 22:32. — 6 Cf. 2 Sam23:1; Sal 36:1. — 7 Cf. 1 Sam 15:8-9. Muchas antiguas versiones leyeron Gog en vez de Agag, viendo en el enemigo de Israel al rey de Magog, tipo de los enemigos del pueblo elegido en Ez c.38-39. — 8 Cf. Ex 17:8-13. — 9 Gén 49:9. — 10 Los LXX: "los príncipes de Moab." La Btb. de Jér.: "las sienes de Moab." Así Condamin, Dennefeld. Ceuppens: "habitantes de Moab.", — 11 El TM: "hijos de Set." Así los LXX. Clamer: "hijos del tumulto" (leyendo se on ei vez de Set, por paralelismo con un texto de Jer 48:45: "una llama devora las sienes de Moa el cráneo de los hijos del tumuíto"; denominación despectiva aplicada a los moabitas por carácter belicoso y tumultuoso — 12 Cf. Os 3:5; Is 2:2; Miq 4:1; Jer 48:47. — 13 Los LXX traducen άνθρωπος; la Peshitta: risa (cabeza, o jefe); Onkelos, mesisa (Mesías), en vez de cetro. — 14 Is 14:12 llama al rey de Babilonia "lucero de la mañana." Suetomo habla de la "estrella" de Julio César (M. Caes. 88: Horacio, Od. I 12.47)· El cabecilla de la insurrección judía contra Adriano se puso el nombre de Bar Kokeba (hijo de la estrella), creyendo cumplirse en su persona el vaticinio de Balaam. — 15 No pocos autores corrigen el texto. Así la Bib. de Jér.: "Jacob domina sobre sus enemigos y hace perecer a los escapados de Ar." Clamer: "De Jacob sale un dominador y aniquila lo que queda de Seír." — 16 Cf. Is 60:12; Miq 5:8; Zac 12:6. — 17 Gén 14:17. — 18Gén 10 — 19 Ex 17. — 20 Núm 14,43-45 — 21 Jue 3:13; 6:9:33; 7:12. — 22 1 Sam 15:7-9 — 23 1 Sam 27:8. — 24 1 Par 4:42-43 — 25 Núm 10:29-32. — 26 Jue 1:16. — 27 Jue 4:11. — 28 1 Sam 15:6; 30:29. — 29 Jue 4:11. — 30 1 Mac 1:1; Dan 11:30. — 31 Gén 10:25. — 32 Cf. Esd 6:22. — 33 Cf. 1 Mac 1:1. — 34 Cf. 2 Sam 8:2. Asi opinan König, Messian. Weissag. III; Dennefeld: DTC 10 (1929) 1420 — 35 Así Ewald, Schulz, Kurtz. — 36 "Se levanta de Jacob el rey, y de Israel será grande el ungido (Mesías); mata a los grandes del Moab y domina sobre todos los hijos de los hombres." — 37 "Cuando se levante el rey fuerte de la casa de Jacob y sea ungido el Mesías y cetro fuerte de Israel." — 38 Cf. Teodoreto, Quaest. in Num. c.44: PG 80,394; San Jerónimo, Ep. 77 ad Oceanum: PL 22,695. Véase DB I 12903. — 39 A. Βea, De Pentateucho 215. — 40 Así Hummelauer, In Num. 300-302. — 41 Así Ewald, Schulz. — 42 Cf. Is 25:9-11; 34:5-15; 63:1; Ez 35; Abd 18; Jer 48,45. — 43 Véase F. Ceuppens, De prophetiis messianicis in A, T. (Roma 1938) 99. — 44 Cf. 2 Pe 2,135; Jds III; Ap 2,14. Agustín de Hipona le llama "hombre pésimo" (In Hept. q-47: PL 34,740). Tomás de Aquino: "profeta del diablo" (Summa Th. II-II q.172 a.6 ad i); San Jerónimo es más benévolo (In Gen. 22,20: PL 23,971). — 45 Núm 31:8. — 46 Gén 49:83.