28. Oráculos contra el rey de Tiro y contra Sidón.
Continúan los trágicos anuncios contra la gran metrópoli fenicia, ahora dirigidos contra su rey, que se ha creído un dios en su opulencia comercial. Después de una dura invectiva contra el rey de Tiro (1-10), el profeta entona una elegía irónica sobre el mismo (11-19). A continuación el profeta se ocupa de la otra gran metrópoli fenicia, Sidon, cuya suerte no es mejor que la de su rival Tiro (20-24). Por fin, el capítulo se cierra con una promesa consoladora sobre la rehabilitación de Israel como pueblo (25-26).
Invectiva contra el rey de Tiro (1-10)
1 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2 Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así habla el Señor, Yahvé: Por cuanto se ensoberbeció tu corazón y dijiste: "Soy un dios, habito en la morada de Dios, en el corazón de los mares," y siendo tú un hombre, no un dios, igualaste tu corazón al corazón de Dios, 3 y creyéndote más sabio que Daniel; que ningún secreto se te ocultaba; 4 que con tu sabiduría y tu prudencia creaste tu poderío y acumulaste el oro y la plata en tus tesoros, 5 y con tu gran sabiduría y tu comercio acrecentaste tu poder y en tu potencia se ensoberbeció tu corazón, 6 Por eso así dice el Señor, Yahvé: Pues que hiciste tu corazón igual al corazón de Dios, 7 yo traeré contra ti a extranjeros, a los más feroces de los pueblos, que desenvainarán la espada contra la belleza de tu sabiduría y profanarán tu esplendor. 8 Te harán bajar a la huesa, y morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares. 9 ¿Dirás ya ante tu matador: Yo soy un dios? Hombre eres, no eres dios en las manos de tu matador. 10 Morirás la muerte de los incircuncisos, a manos de extranjeros, porque he hablado yo, dice el Señor, Yahvé.
La principal acusación lanzada contra el rey de Tiro es su arrogancia e insolencia al presentarse como un dios porque ha logrado un grado de riqueza para su pueblo desorbitada, que él atribuye a su sagacidad y prudencia. Aquí no se alude, como en el capítulo anterior, a su actitud de burla por la ruina de Jerusalén. Aunque la invectiva va contra el rey, no se trata sino de una personificación de la misma opulenta ciudad de Tiro. En tiempos de Ezequiel reinaba en Tiro Itobaal III. Aquí es símbolo de la ciudad, que se consideraba fundada por el dios Melkart, y, según la mitología de la ciudad, Tiro había sido la morada de los dioses, y a eso parece aludir la frase habito en la morada de Dios (v.2). Es la mayor blasfemia para los oídos de un fiel israelita.
El rey de Tiro se consideraba superior al famoso sabio Daniel o Danel 1. Por eso el castigo divino no ha de tardar, ya que Yahvé enviará contra Tiro a los más feroces de los pueblos (v.7), e.d., a los invencibles babilonios, famosos por su crueldad 2. Ellos se encargarán de medir la belleza de su sabiduría, su sabiduría arrogante, apagando su ficticio esplendor. El rey de Tiro, con su magnificencia, bajará a la huesa (v.8), o gran hoya donde están los muertos, el seol, o región de sombras, lugar de cita para todos los que abandonan esta vida 3. El magnifícente rey sufrirá la suerte común de los asesinados violentamente. Cuando se vea ante su matador, perderá su pretensión antigua de considerarse como un dios. El sarcasmo del profeta no puede ser más sangriento: el antiguo dios se halla impotente ante su asesino (v.9). La muerte del rey de Tiro será igual a la de los incircuncisos (v.10). La expresión en boca de un israelita es equivalente al impío4, que no reconoce los derechos divinos, y al que, por tanto, no le queda sino una muerte prematura y violenta en castigo por sus pecados. Dios no puede permitir — en la mentalidad antigua hebrea — que prosperen indefinidamente los impíos, paganos e incircuncisos, porque su justicia está sobre todo.
Elegía irónica dedicada al rey de Tiro (11-19)
11 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 12 Hijo de hombre, canta una elegía al príncipe de Tiro y dile: Así habla el Señor, Yahvé: Eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado en belleza. 13 Habitabas en el Edén, en el jardín de Dios, vestido de todas las preciosidades:" el rubí, el topacio, el diamente, el crisólito, el ónice, el berilo, el zafiro, el carbunclo, la esmeralda y el oro te cubrían; llenaste tus tesoros y tus almacenes. El día en que fuiste creado, 14te pusiste junto al querube, colocado en el monte santo de Dios, y andabas en medio de piedras de fuego 5. 15 Fuiste perfecto en tus caminos desde que fuiste creado hasta el día en que fue hallada en ti la iniquidad. 16 Por la muchedumbre de tus contrataciones se llenaron tus estancias de rapiñas, y pecaste, y te arrojé del monte santo y te eché de en medio de las piedras de fuego, ¡oh querube protector! 17 Ensoberciese tu corazón de tu hermosura y se corrompió tu sabiduría por tu esplendor; por tierra te he derribado, ante los reyes te he colocado, y te entregué en espectáculo a los reyes 18 por la muchedumbre de tus iniquidades; en la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios, y yo haré salir de en medio de tí un fuego devorador y te reduciré a cenizas sobre la tierra a los ojos de cuantos te miran. 19 Todos cuantos de entre los pueblos te conocían se asombrarán de ti. Serás el espanto de todos y dejarás de existir para siempre.
La elegía, como otras de Ezequiel, tiene un carácter irónico: el rey de Tiro (personificación de la ciudad) se consideraba corno el dechado de perfección: eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado en belleza (v.12). Por sus riquezas podía considerarse habitando en el Edén, en el jardín de Dios (v.15). En el v.2 decía de sí mismo que habitaba en una morada de Dios. Sus palacios y vestidos estaban hechos con toda clase de piedras preciosas6. Ya desde el día en que fue creado estuvo en el monte santo de Dios. Según la mitología fenicia, los dioses tuvieron su morada en la isla de Tiro. El profeta juega en su descripción irónica con elementos mitológicos paganos y con datos bíblicos. Así, presenta al rey de Tiro en el jardín de Dios, Edén. Y después lo presenta, según la mitología tiria, habitando en el monte de Dios el día que fue creado.
La mención del Edén le trae a la memoria el querube que guardaba el jardín de Dios7, y así, por asociación de ideas, nos presenta al rey de Tiro junto al querube (v.14), en el monte santo de Dios. Y allí caminaba en medio de piedras de fuego (v.14). El fuego en el A.T. es símbolo de la santidad divina, en cuanto que es un aislante de todo lo profano, que a su contacto queda consumido. En la visión inaugural, Ezequiel ve a Dios en un carro rodeado de fuego por todas partes 8. Yahvé se apareció a Moisés en una zarza ardiendo 9. En el Apocalipsis de Henoc 10, éste, en su viaje por el cielo, ve "una construcción de cristal, y dentro piedras de lenguas de fuego." Ezequiel, pues, idealiza la supuesta morada primitiva del rey de Tiro en la asamblea de los dioses.
Al principio el rey se portó con modestia; mientras Tiro se fue formando como ciudad, nada había reprochable: fuiste perfecto en tus caminos desde que fuiste creado. (v.15); pero con la afluencia de riquezas de todas partes se corrompió y fue hallada la iniquidad. Por sus rapiñas, Yahvé le va a castigar, y le arrojará del monte santo (v.16), es decir, de la ciudad de Tiro, en otro tiempo morada de los dioses Bel y Melkart. El rey de Tiro ha sido desposeído de sus palacios, de su Edén, de sus riquezas, y arrojado fuera. La frase ¡oh querube protector! es terriblemente irónica. El rey de Tiro había sido asociado al querube en su vida en el Edén; por tanto, asimilado en cierto modo a aquél; pero ahora es arrojado fuera. Por la soberbia de su corazón ha sido derribado de su poder, y se ha convertido en espectáculo de los reyes (ν.17). La injusticia en sus transacciones comerciales ha hecho que fueran profanados sus santuarios (v.18), poniendo las riquezas de todos los pueblos mal adquiridas al servicio de sus divinidades. Pero esa injusticia será la causa de su ruina: haré salir de ti un fuego devorador, que reduzca todo a cenizas. Se convertirá así en objeto de espanto para todos los pueblos que antes admiraban a la gran ciudad fenicia.
La descripción ha sido desbordante y con colores apocalípticos. El profeta, después de haber presentado a Tiro como una majestuosa y rica nave que se va a los abismos, presenta al rey de Tiro en una condición privilegiada de origen, pero que por su soberbia ha sido castigado a perder su estado de privilegio 11.
Oráculo contra Sidón (20-24)
20 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 21 Hijo de hombre, vuélvete de cara a Sidón y profetiza contra ella. 22 Di: Así habla el Señor, Yahvé: Heme aquí contra ti, Sidón. Yo seré glorificado en medio de ti, y sabrán que yo soy Yahvé 1 cuando la juzgue y yo me santifique en ella. 23 Mandaré contra ella la peste y sangre en sus calles, y yacerán heridos de muerte en medio de ella por la espada, que les rodeará por doquier, y sabrán que yo soy Yahvé. 24 Y no será ya para la casa de Israel un aguijón punzante, un espino desgarrador en medio de cuantos la rodean y la aborrecen, y sabrán que yo soy Yahvé.
Sidón fue la gran rival comercial de Tiro 12; estuvo largo tiempo subordinada a Tiro, pero después del asedio de ésta logró crecer en su importancia comercial. El vaticinio de Ezequiel no tiene nada de particular, pues sólo se anuncia en general que será destruida 13. Quizá haya sido insertado este oráculo para completar el número septenario de los enemigos de Judá e Israel. Dios va a castigar a Sidón, sin especificar su culpabilidad, como en los otros oráculos. Y esa manifestación de la justicia divina redundará en honor de Dios: Seré glorificado en medio de ti (v.22). Al castigar a los pueblos paganos, Yahvé se glorifica, en cuanto muestra su omnipotencia y su justicia. En el castigo que envía reconocen todos los pueblos al Yahvé omnipotente e intransigente con la maldad. Al juzgar punitivamente a un pueblo, Yahvé se santifica, es decir, muestra su carácter de santo e intransigente (v.22). Por otra parte, castigando a Sidón, ya no será una constante amenaza contra los israelitas: No será ya para la casa de Israel un aguijón punzante, un espino desgarrador (v.24). No sabemos que Sidón haya tenido especiales rivalidades con Israel. El profeta aquí piensa en todos los enemigos que rodeaban al pueblo elegido. La frase está calcada en Núm 33:55 y vale para todas las circunstancias históricas de peligro.
Rehabilitación de Israel (25-26)
25 Así dice el Señor, Yahvé: Cuando reúna yo a la casa de Israel de en medio de todos los pueblos en que se dispersó, yo me glorificaré ante las gentes, y habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob; 26 habitarán en ella seguros, y construirán en ella casas y plantarán viñas; habitarán en seguridad cuando haga yo justicia en todos aquellos que en torno a ella le aborrecen, y sabrán que yo, Yahvé, soy su Dios.
Después de anunciar el exterminio de todos los pueblos enemigos de Israel, el profeta entrevé una época de restauración nacional. Yahvé reunirá los dispersos y se glorificará ante las gentes (ν.2ζ) al manifestar su omnipotencia absoluta sobre los pueblos y, sobre todo, al reunir de modo milagroso a su pueblo languideciente en la diáspora. Aunque antes anunció el castigo de Israel, sin embargo, deja la ventana abierta a la esperanza, mientras que para las naciones enemigas paganas no queda sino la desaparición total y el exterminio. De nuevo los exilados volverán a su tierra para restaurar el hogar común de todos.
Yahvé habla con ternura de su siervo Jacob. En realidad, las promesas antiguas son la razón de la futura liberación 14. Una vez integrados a la patria, trabajarán por edificarla de nuevo (construirán casas.,, plantarán viñas, v.26), iniciando un período de seguridad, pues Yahvé habrá despejado el peligro, castigando a las naciones enemigas circunvecinas. Naturalmente, en todas estas frases hay mucho de convencional. Los profetas idealizan las situaciones. En realidad, sabemos que la seguridad de los repatriados fue muy relativa después del decreto de Ciro; pero, con todo, lograron crear de nuevo un hogar nacional15.
1 Sobre la identificación de este legendario sabio Daniel o Danel y el de los documentos de Ras Shamra véase el comentario a 14:14 de Ezequiel. — 2 Sobre este calificativo aplicado a los babilonios cf. Ez 7:21; 30:11. — 3 Cf. Is 51:14; Job 33:22.24.28. — 4 Sobre la palabra incircuncisos cf. Ez 31:18; 32:19; 21:24-26. — 5 Este verso y el siguiente están muy oscuros en el original hebreo. Hemos seguido la versión de los LXX. Bible de Jérusalem: "el oro de que están hechos tus tambores y tus flauta fueron preparados el día de la creación. Con un querubín protector yo te había colocado; tú estabas sobre el monte santo de Dios, caminabas en medio de carbones encendidos." — 6 La enumeración de las piedras preciosas está conforme a la descripción del pectoral de Aarón (Ex 28:1755; 39,ioss). — 7 Cf. Gen 21:5. — 8 Cf. Ez c.1. — 9 Ex 3:23. — 10 Henoc 71:53. — 11 En algunos manuales de teología se cita este texto para probar el pecado de los ángeles. Nada en el contexto avala esta opinión, pues el autor trata únicamente del encumbramiento de Tiro como ciudad soberana y de su caída estrepitosa. — 12 Sidón es la actual Salda, al norte de Tiro. En Gen 10:15 se llama a Sidón primogénito de Ganaán. En la literatura cuneiforme se la llama Sidunu, y en egipcio Siduna. Cf. Abel, Géog. I 12; II 255-58. En la época de dominación persa, Sidón es la principal ciudad persa (Herodoto, VII 99.98; VIII 67). Fue destruida por Artajerjes III (348). — 13 Algunos autores suponen que es adición posterior redaccional, en una época en que Sidón tenía cierta preeminencia en Fenicia. — 14 La expresión mi siervo Jacob aparece, sobre todo, en la segunda parte de Isaías. La reunión de los dispersos de Israel aparece reiteradamente en Ezequiel (11:17; 20:34; 20:36-38). — 15 Sobre estos dos capítulos relativos a Tiro pueden verse los trabajos siguientes: P. Che-Minant, Les prophéties d'Ez. centre Tyr (26-28:19) (París 1912) 1-129; P. Dhorme, Amarna: DBS I (1928) 211s; F. M. Abel, Arad: DBS I 597; Spadafora, o.c., p.209-223.
29. El Orgullo de Egipto.
En este capítulo se inauguran una serie de oráculos (siete en total) contra Egipto. El gran pecado de Egipto para el profeta es haber instigado a Judá a levantarse contra Babilonia, comprometiendo así su vida nacional. El c.29 puede dividirse en las siguientes secciones: a) oráculo contra el faraón (1-6a); b) anuncio de la devastación de Egipto (6b-12); c) promesa de restauración de Egipto (13-16); d) promesa a Nabucodonosor de que le será entregado Egipto (17-21).
Oráculo contra el faraón (1-12)
1 El año décimo, el décimo mes, a doce del mes, fue me dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2 Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia el faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra Egipto entero; 3 habla y di: Así dice el Señor, Yahvé: Heme aquí contra ti, ¡oh faraón! rey de Egipto. Cocodrilo gigantesco echado en medio de tus ríos, te dijiste: Míos son los ríos, yo mismo los he excavado. 4 Yo pondré un aro en tus quijadas, y pegaré los peces de tus ríos a tus escamas, y te sacaré de en medio de tus ríos con los peces de tus ríos adheridos a tus escamas, 5 y te arrojaré al desierto a ti y a todos los peces de tus ríos, y caerás en la superficie del campo; no serás recogido ni sepultado, y te daré en pasto a las fieras de la tierra y a las aves del cielo. 6 Y todos los habitantes de Egipto sabrán que yo soy Yahvé, por haber sido báculo de caña para la casa de Israel, 7 que te quebraste cuando te tomaron con la mano, traspasando su costado. Y cuando en ti se apoyaron te quebraste, deslomándolos enteramente. 8 Por eso así dice el Señor, Yahvé: Yo haré venir la espada sobre ti y exterminaré hombres y bestias, 9 y la tierra de Egipto se tornará soledad y desierto, y sabrán que yo soy Yahvé. Por haber dicho: Míos son los ríos, yo los he excavado, 10 por eso heme aquí contra ti y contra tus ríos, y yo haré de Egipto desierto y soledad desde Migdol hasta Siene, hasta las fronteras de Etiopía. 11 No pasará por él pie de hombre, ni pie de animal pasará por allí, y quedará por cuarenta años deshabitado. 12 Yo haré de Egipto tierra desierta entre las desiertas, y serán sus ciudades entre las ciudades desiertas durante cuarenta años, y diseminaré a los egipcios entre las naciones y los dispersaré por las tierras.
La datación de este oráculo — tomando como punto de partida la deportación de Jeconías en 598 — nos lleva al año 587 (diciembre-enero). En esa época, las tropas de Nabucodonosor llevan ya asediando a Jerusalén durante un año largo. Sabemos por Jeremías que, durante este tiempo, las esperanzas de los habitantes de Jerusalén estaban puestas en el auxilio prometido de Egipto. Decepcionados en esta esperanza 2, los judíos creen que todo está perdido. En efecto, derrotado el faraón por Nabucodonosor, vuelve éste a reanudar el cerco de Jerusalén.
Los israelitas exilados en Mesopotamia tenían también las esperanzas puestas en Egipto. Por eso Ezequiel, que ha anunciado reiteradamente la suerte trágica que espera a Jerusalén, lanza ahora un oráculo amenazador contra Egipto por dar falsas esperanzas de liberación a los judíos de Jerusalén. Se encara con el faraón 3 y le llama despectivamente cocodrilo gigantesco. El cocodrilo aparece en las monedas de Egipto de la época de Augusto como símbolo de Egipto. La imagen buscada de cocodrilo por Ezequiel está en relación con el Nilo, la única riqueza de Egipto. Se representa al faraón como un cocodrilo echado en el Nilo en medio de los otros ríos o bifurcaciones-canales del Delta. En un himno a Tutmosis III se le llama a éste "cocodrilo."4
Ezequiel le echa en cara su orgullo al considerar el Nilo con sus canales como obra suya: yo mismo los he excavado (v.3). En realidad, sabemos que el faraón Hofra (contra el que Ezequiel dirige el oráculo por ser su contemporáneo e instigador de la resistencia de Judá contra Babilonia) construyó nuevos canales en el Nilo y facilitó la navegación por éste. Herodoto nos dice de este faraón que se consideraba tan fuerte, que ni aun los mismos dioses podían derribarle 5. Ezequiel, despectivamente, dice que Dios le va a tratar como a un cocodrilo y sacar fuera de su río, sujetándole con anillos, como se cazaba al cocodrilo 6. Y con él, adheridos a sus escamas, saldrán sus peces, los habitantes de Egipto (v.4), o los soldados de su ejército. Yahvé los hará perecer a todos en el campo sin sepultura, expuestos sus cadáveres a las fieras de la tierra y a las aves del cielo (v.5). Era el castigo más temido de los antiguos, ya que, aparte del deshonor que esto suponía, el alma o substrato humano, que supervivía, no encontraba reposo fuera de la tumba7. Para un faraón, el quedar sin honores fúnebres era mayor castigo, pues, según la mentalidad egipcia, el cuerpo era el sustentáculo del alma, y por ello se debía procurar la no descomposición de aquél.
La razón del castigo, aparte del orgullo, está en haber dado falsas promesas de auxilio a Judá. Se ha ofrecido como un báculo de ayuda y ha resultado un báculo de caña frágil, que se quebró y se clavó en las manos de los que en él se apoyaron (v.7). Yahvé enviará la espada contra Egipto, que sembrará la devastación y la ruina. Todo se convertirá en soledad y desierto desde Migdol (frontera nororiental, junto al actual canal de Suez) hasta Siene, la actual Asuan, en la frontera sur con Etiopia, Sudán y Nubia 8. Durante una amplia generación no habrá señales de vida en todo el país: no pasara por él el pie de hombre, ni pie de animal.,, (v.11). La expresión es, naturalmente, hiperbólica para encarecer la gran devastación y soledad en que se hallará el país. Tampoco la cifra de cuarenta años se ha de tomar al pie de la letra, sino como un largo lapso de tiempo 9. Egipto sufrirá la misma suerte que Judá: será disperso entre las naciones (v.12). Nabucodonosor entró en Egipto en 568 a.C., y esto señaló un período de decadencia para la región del Nilo. Sustancialmente, pues, la profecía se cumplió.
Promesa de rehabilitación para Egipto (13-16)
13 Así dice el Señor, Yahvé: Al cabo de cuarenta años reuniré a Egipto entre los pueblos a que le había dispersado, 14 y mudaré la suerte de Egipto, y le llevaré a la tierra de Patros, a la tierra de sus orígenes, y allí formará un modesto reino; 15 será el más humilde de los reinos y no volverá a lanzarse sobre las naciones. Le disminuiré para que no pueda enseñorearse de las gentes. 16 No será ya este reino para Israel apoyo de confianza, sugestión de iniquidad, a la cual se vuelva, y sabrán que yo soy Yahvé.
Después de haber anunciado la devastación y la ruina, se promete a Egipto un período de rehabilitación, si bien no en las proporciones del antiguo imperio dominador, sino en plan modesto, de forma que no vuelva a tener pretensiones de dominio sobre otros pueblos. Esta promesa de restauración no puede compararse con el grandioso horizonte que se ofrece a Israel 10. Para que no vuelvan a inquietar a Israel, Yahvé los llevará a Patros, en el Alto Egipto, con Tebas por capital n. Los egipcios se consideraban originarios de esta región 12, y a ella han de volver según la descripción convencional de Ezequiel. Para encarecer que Egipto no volverá a constituir peligro para Israel, coloca al nuevo reino lejos de las fronteras de éste. De hecho sabemos que en Egipto hubo siempre una lucha entre Tebas y Menfis por la hegemonía. El triunfo de aquélla suponía un descenso de la vida política y comercial en el Delta.
Dios entrega Egipto a Nabucodonosor (17-21)
17 El año veintisiete, el primer mes, en el primer día del mes, me fue dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 18 Hijo de hombre, el rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha hecho prestar a su ejército un largo servicio contra Tiro. Encalveciéronse todas las cabezas, todos los hombres quedaron molidos, y no hubo ni para él ni para su ejército paga de Tiro por el servicio prestado contra ella. 19 Por tanto, así dice el Señor, Yahvé: Doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; él tomará sus riquezas y tomará sus despojos. Pillará su botín, y ésta será la paga para su ejército. 20 En pago del servicio prestado contra Tiro, yo le doy Egipto, porque fue para mí para quien trabajaron, dice el Señor, Yahvé. 2l En ese día yo haré nacer un cuerno a la casa de Israel. Y abriré en medio de ellos tu boca, y sabrán que yo soy Yahvé.
Este oráculo es interesantísimo, porque en él se presenta al rey de Babilonia como bienhechor, como instrumento de la justicia divina contra Tiro. La datación del mismo nos lleva a marzo -abril del 571 a.C. (v.1). Es probablemente el último oráculo del profeta. Nabucodonosor, después de trece años de asedio (comenzado en 587), abandona el intento de tomar la isla de Tiro en 573 a.C. Ha sido un trabajo ímprobo, en el que encalveciéronse todas las cabezas, todos los hombres quedaron molidos, y no hubo para él ni para su ejército paga de Tiro (v.18). Los soldados babilonios no recibieron la compensación a sus trabajos ocupando la ciudad y su botín. Sin embargo, hay autores que dicen que Nabucodonosor tomó realmente la ciudad 13. En ese caso, quizá el largo asedio había acabado con todo lo que pudiera constituir botín para las tropas de Nabucodonosor. Es muy verosímil que los asediados, desesperados, hayan arrojado al mar todo su ajuar antes de dejarlo caer en manos del ejército invasor. En todo caso, el profeta constata aquí que los soldados de Nabucodonosor no recibieron un pago proporcionado a sus trabajos.
En compensación, Yahvé va a entregarles el gran país de Egipto (v.19). Es la gran presa anhelada. Hasta fines del siglo pasado no teníamos noticias de una expedición de Nabucodonosor contra Egipto. En 1878 se publicaba un fragmento de una inscripción babilónica en la que se hablaba de una expedición de Nabucodonosor a Egipto en el año 37 de su reinado, es decir, en el 568 a.C. No están concordes los orientalistas sobre la extensión de esta expedición, pues mientras unos dicen que Nabucodonosor llegó hasta Asuán, otros creen que sólo ocupó el Delta 14. La profecía, pues, de Ezequiel, análoga a la de Jer 43:8-13, se cumplió sustancialmente. Es interesante la afirmación puesta en boca de Dios de que Nabucodonosor trabajó para El (v.20), y por eso, en recompensa, le entrega la tierra de Egipto. Es la afirmación constante en los profetas de que Dios es el Señor de la historia de todos los pueblos y de que aun los grandes potentados paganos, como Nabucodonosor, son meros instrumentos de su justicia.
A continuación el profeta anuncia una época de resurgimiento para Israel: En ese día.; la expresión puede referirse simplemente al día del cumplimiento de la profecía anterior sobre la caída de Egipto; quizá mejor será la consabida fórmula para insertar un vaticinio mesiánico. En este caso, la expresión en ese día se referiría a la inauguración de la era mesiánica, en que Yahvé daría un cuerno a Israel, es decir, le haría resurgir con un poder especial. El cuerno en la literatura bíblica del A.T. simboliza la fuerza y el poder 15.
Se ha querido relacionar este texto de Ezequiel con el del salmo 132:17: "Aquí haré crecer altamente el cuerno de David, y prepararé la lámpara a mi ungido," dando un sentido personal a la palabra cuerno, como alusión a un personaje futuro, que pudiera ser Zorobabel16 o el mismo Mesías. En este caso, el texto sería paralelo al germen justo de Jer 23:5, o rey futuro que habría de instaurar un reinado de justicia 17, el Mesías.
El oráculo de Ezequiel se termina anunciando que Yahvé abrirá su boca ante los exilados, de modo que se pueda confirmar después del cumplimiento de los hechos la veracidad de sus antiguos vaticinios. El profeta entonces podrá con particular autoridad predicar a los exilados, puesto que todas sus profecías se han cumplido literalmente. Con ello desaparecerá la distancia que existía entre él y ellos y podrán dialogar en orden a las esperanzas futuras. La misión de Ezequiel en el destierro era precisamente mantener la conciencia religiosa de los desterrados como pueblo elegido, a pesar de la catástrofe de Jerusalén. De ellos habría de surgir el futuro núcleo de restauración nacional.
1 Esta última frase, con los peces. a tus escamas, falta en los LXX, y parece una repetición innecesaria. — 2 Jer 27:1-10; 30:32-34.37-39. — 3 Faraón es la traducción del hebreo par'oh, que a su vez es una adulteración del egipcio Par-O ("gran casa," título del rey de Egipto, como el de "sublime puerta" lo era para el sultán turco). — 4 "Yo hago considerar tu majestad como un cocodrilo, el terrible dueño de las aguas, al que no se puede acercar" (J. H. Breasted-Ranke, Geschichte Aegiptiens 1910 267. Citado por Spadafora, o.c., p.225). — 5 Herodoto, II 169. — 6 Cf. Job 41:2; Herodoto, II 70. — 7 Cf. Dt 28:26; Jer 8:2; 16:4; 19,7; 34:20. Véase M. J. lagrange, Eludes sur les religions sémitiques (París 1905) 325-335. — 8 Migdol es^el Magdali de las cartas de Tell-Amarna, hoy Tell-el-Cher. Cf. Mallon, Les hébreux en Égypte 1675. Siene es el egipcio Swn, copto Suan, y en árabe actual Asuán, en la orilla oriental del Nilo, frente a Elefantina, en la frontera entre Egipto y Sudán. Sobre la imagen de la "caña" que se quiebra aplicada a Egipto cf. 2 Re 18:21; Is 36:6. — 9 Algunos quieren computar estos años a partir del 568, en que Nabucodonosor entró en Egipto, hasta el 538, decreto de Ciro. Pero no es necesario acudir a la aritmética. Aquí tenemos más bien una cifra simbólica. — 10 Cf. 16:53-63; 17:22, etc. — 1l Patros es la transcripción del egipcio P-to-res, que significa sur, y es el Alto Egipto, con Tebas por capital, en contraposición a Misrayim (todo Egipto) y Kush (Etiopía). En los textos cuneiformes se llama a Asaradón "rey de Μι/sur, Paturisi y Ktwsí." Cf. Spadafora, o.c., p.22? — 12 Así lo afirma Herodoto, II 4.15. — 13 Así lo sostienen Albrigh: JBL (1932) p.9S; P. Cheminant, Les proph. d'Ez. Contre Tyr ni n.3. — 14 Sobre esta expedición cf. Keilinschriftliche Bibliothek III 2 p.140. Véase el artículo de plessis, Babylone et la Bible: DB I (1928) 797. — 15 Cf. Jer 48:25; Sal 75:11; Lam 2:3. — 16 Zac 6:12. — 17 Jer. 33:5
30. Nuevos oráculos contra Egipto.
En este capítulo se anuncia con profusión de detalles la ruina de Egipto. Tiene dos partes: a) anuncio de devastación del país (1-19); b) oráculo contra el faraón (20-26). Por las repeticiones y frases convencionales de los fragmentos, algunos autores creen que es una adición posterior que detalla la ruina de Egipto anunciada por Ezequiel en el capítulo anterior.
Anuncio de la destrucción de Egipto (1-19)
1 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2 Hijo de hombre, profetiza y di: Así habla el Señor, Yahvé: Vocifera: ¡Desdichado día! 3 porque se acerca el día de Yahvé, día tenebroso; llega la hora de las gentes. 4 Vendrá la espada sobre Egipto, y la angustia sobre Etiopía, cuando caigan los muertos de Egipto y sean apresadas sus riquezas l y destruidos sus cimientos. 5 Los de Etiopía, los de Put, de Lud, toda suerte de pueblos, las gentes de Cub y los hijos de los países aliados caerán con ellos a la espada. 6 Así dice Yahvé: Caerán los apoyos de Egipto, se desvanecerá la altivez de su poderío. Desde Migdol hasta Siene caerán a la espada, dice el Señor, Yahvé. 7 Quedará desolado entre las tierras desoladas, y sus ciudades entre las ciudades en ruina. 8 Se sabrá entonces que yo soy Yahvé, cuando pegue fuego a Egipto y quebrante todos sus apoyos. 9 Aquel día partirán mensajeros en navios de mi parte, que irán a esparcir el terror en la confiada Etiopía, y serán presa de la angustia cuando venga a Egipto su día. l0 Así dice el Señor, Yahvé: Haré cesar el tumultuar de Egipto por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia. A1 El y sus gentes, los más violentos entre los pueblos, serán llevados a devastar la tierra, y desenvainarán su espada contra Egipto, y llenarán de muertos su tierra, 12 y secaré sus ríos, venderé esa tierra a gentes feroces y devastaré su tierra y cuanto en ella hay por mano de extranjeros; yo, Yahvé, lo digo. 13 Así dice el Señor, Yahvé: Haré desaparecer los falsos dioses de Menfis, y no se alzará ya príncipe alguno en la tierra de Egipto. 14 Echaré el terror sobre la tierra de Egipto, devastaré a Patros, pegaré fuego a Tanis, haré justicia en Tebas, 15 derramaré mi ira sobre Sin, el baluarte de Egipto, y exterminaré a la muchedumbre de Tebas. l6 Pondré fuego a Egipto, Sin se dolerá sobremanera, se abrirá brecha en Tebas, y Menfis será presa de enemigos diurnos. 17 Las juventudes de Heliópolis y de Bubastis caerán a la espada, y sus mujeres irán al cautiverio. 18 En Tafnes se oscurecerá el día, cuando destroce los cetros de Egipto y aniquile el orgullo de su fuerza. Quedará envuelto en tinieblas, y sus hijas serán llevadas cautivas. 19 Haré justicia en Egipto, y sabrá que yo soy Yahvé.
Con acento siniestro, el profeta anuncia que ha llegado el día de Yahvé, el de su manifestación airada 2; es la hora de las gentes, es decir, la hora de pedir cuentas a las naciones paganas (v.3). Un ejército destructor va a caer sobre Egipto y Etiopía. Caerán también los pueblos especialmente vinculados a la suerte de Egipto, como Put (Sudán o Somalia), Lud (Lidia?) 3 y Cub, pueblo desconocido (quizá transcripción defectuosa por Lub: Libia ?). Todo caerá, desde el norte (Migdol) hasta el sur (Siene: Asuán), en poder del enemigo 4. Muchos egipcios huirán hacia Etiopía, llevando la noticia del desastre (v.8). La confiada Etiopía, asegurada por Egipto, vivía despreocupada de toda invasión por parte del coloso mesopotámico; pero ahora será presa de angustia ante la inminencia de una invasión proveniente del mismo Egipto derrotado. Nabucodonosor, de hecho, se apoderará de toda la riqueza de Egipto (v.10), que se le ha dado como salario 5. Serán devastados los principales centros de idolatría: Menfis, capital del Bajo Egipto (v.15), cerca de El Cairo actual, residencia de las primeras dinastías egipcias; Patros, Tanis y Tebas 6, capital del Alto Egipto, serán también arrasadas hasta los cimientos, y la ciudad que constituía la clave de entrada al país, Sin (v.16), sentirá el paso del invasor7, doliéndose de su impotencia para resistirle. Las juventudes de Heliópolis y Bubastis 8 caerán a la espada. Sobre Tafnes 9, el ejército invasor caerá como una nube, que oscurecerá todo, y se romperán los cetros de Egipto (v.18), probable alusión a los cetros del Alto y Bajo Egipto o a los numerosos cetros de los reyezuelos de los "nomos" del país del Nilo.
Nuevo oráculo contra el faraón de Egipto (20-26)
20 El año undécimo, el primer mes, el día siete del mes, me fue dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 21 Hijo de hombre, yo he roto el brazo del faraón, rey de Egipto, y no le ha sido vendado, ni fajado, ni entablillado para soldar la rotura y que pueda manejar la espada. 22 Por tanto, así dice el Señor, Yahvé: Heme aquí contra el faraón, rey de Egipto. Yo le romperé los dos brazos, el sano y el quebrado, y haré que la espada se le caiga de la mano, 23 y diseminaré a los egipcios entre las gentes y los aventaré por las tierras, 24 y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré mi espada en su mano, pero quebraré los brazos del faraón, que delante de aquél gemirá con gemidos de muerte. 25 Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y se caerán los brazos del faraón, y sabrán que yo soy Yahvé, cuando ponga mi espada en mano del rey de Babilonia y la esgrima él contra la tierra de Egipto. 26 Esparciré a los egipcios entre las gentes y los aventaré por las tierras, y sabrán que yo soy Yahvé.
Este nuevo vaticinio es dirigido contra el faraón, personificación de Egipto. El faraón de entonces era Hofra. La datación nos lleva al año 586, en el mes de marzo-abril, es decir, tres meses después del primer vaticinio. Egipto sigue intrigando en la corte de Jerusa-lén para que resista, prometiendo vanas ayudas. Sólo faltan dos meses para el fin trágico del asedio. Ezequiel anuncia que es inútil esperar en el faraón Hofra, pues ha sido quebrantado. Yahvé le ha roto el brazo (v.21), pues el faraón ha sufrido una grave derrota, de la que no ha sido repuesto. Durante el asedio de Jerusalén hubo un momento en que los babilonios aflojaron el cerco, sin duda para hacer frente a un ejército del faraón. Este debió de sufrir una gran derrota; Jeremías dice simplemente que volvió a Egipto 10. Ezequiel aquí concreta diciendo que fue derrotado. Pero esta derrota no fue sino el preludio de otra mucho mayor que sufrirá de manos del rey de Babilonia:yo le romperé los dos brazos, el sano y el quebrado. (v.22). Como consecuencia, los egipcios serán deportados entre las naciones (v.26).
1 Esta última frase falta en los LXX. — 2 Cf. Is 13:6; Jl 1:135; Sof 1:7:14- — 3 Sobre la identificación de estos pueblos cf. coment. a 27:10. — 4 Cf. coment. a 29:10. — 5 Cf. 29:183. — 6 Patros, cf. coment. a 29:14; Tanis o Soan, es el actual San en el delta oriental (Núm 13:22;Is 19:1; Sal 78:12, etc.). — 7 Sin es el Peíusium de los griegos, al nordeste de Egipto. — 8 Heliópolis, en egipcio On, al norte de Menfis. Bubasíis, en egipcio Oa Bast (casa de Bast, diosa a la que le era consagrado el gato), hoy íelí Basta, al norte de El Cairo. Cf. Herodoto, II 1378. — 9 Tafnes (escrito en hebreo, Tehafiíehes) es el actual tell Defenne, cerca de Pelusium, en la frontera con Asia. — 10 Cf. Jer 37:5-10; 34:21s.
31. Nuevo anuncio de la ruina de Egipto.
Ezequiel quiere probar sus oráculos contra el país del Nilo acudiendo a la historia de Asiría. En 612 cayó Nínive, la capital de aquel gran imperio. En la memoria de muchos exilados debía de estar aún el recuerdo de aquella fecha. El poderío asirio era inmenso, y sucumbió estrepitosamente ante el empuje del nuevo imperio babilónico con Nabopolasar, padre de Nabucodonosor, al frente. Asiría parecía omnipotente y, sin embargo, cayó y desapareció. Es lo que sucederá a Egipto. El profeta expresa su pensamiento en una bellísima alegoría, que podemos dividir del modo siguiente: a) descripción de Asiría como un árbol frondoso (1-9); b) su destrucción (10-14); c) impresión por el desastre (15-18). La primera parte está en verso. Por razones internas, algunos autores creen que las dos últimas partes son de un redactor posterior a Ezequiel.
Asiría, árbol frondoso (1-9)
1 El año undécimo, el tercer mes, el primero del mes, fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2Hijo de hombre, di al faraón, rey de Egipto, y a su multitud: ¿A quién te igualaste en tu grandeza? 3 He aquí que Asur era un cedro del Líbano de bello ramaje, frondoso y de sublime estatura, que mecía su copa entre las nubes. 4 Las aguas le hicieron crecer, el abismo le encumbró; hizo correr ríos en torno al lugar en que estaba plantado, y mandaba sus acequias a todos los árboles del campo. 5 Por eso se encumbró sobre todos los árboles del campo y se multiplicaron sus ramas, y su fronda se extendió por la abundancia de aguas. 6 Anidaban en sus ramas todas las aves del cielo, y parían bajo su copa todas las bestias del campo, y eran muchos los pueblos que habitaban a su sombra. 7 Era hermoso por su grandeza, por la extensión de sus ramas, por tener sus raíces metidas en abundantes aguas. 8 No le sobrepujaban los cedros del jardín de Dios, no se le asemejaban en la fronda los cipreses, no eran los plátanos comparables en su fronda, ningún árbol del jardín de Dios le igualaba en hermosura. 9 Yo le había hecho hermoso y frondoso, y todos los árboles del Edén que había en el jardín de Dios le miraban con envidia.
Este vaticinio contra Egipto fue proferido en mayo-junio del 586, dos meses antes de la destrucción de Jerusalén. El profeta se encara con el faraón y su multitud, o pueblo de Egipto. El faraón ha tenido los mismos sentimientos de soberbia por los que fue castigada Asiría: ¿a quién te igualaste.? (v.2). Ante su insolencia, Ezequiel no hace sino recordar la historia de Asiría: era un cedro del Líbano (v-3). El profeta escoge la imagen apropiada según el país: a Israel la compara a una vid 1, que abunda en Palestina; a Tiro, a una nave, por ser ciudad eminentemente marítima 2, y a Egipto, a un cocodrilo 3, animal característico de esa región; y ahora Asiría es comparada a un cedro del Líbano 4, que formaba parte de su vasto imperio. La majestad del cedro del Líbano es proverbial en la Biblia. Asiría se desarrolló como un cedro inmenso, porque estaba plantado junto a abundantes aguas: el abismo le encumbró. (v.4). Según la mentalidad semítica, la tierra descansaba sobre las aguas del abismo 5, y de él provenían los diferentes ríos que la regaban. El gran cedro está plantado junto al gran depósito del abismo, mientras que los otros árboles (pequeñas naciones) son regadas por pequeñas acequias, que no pueden competir con aquél. Ningún árbol podía hacer competencia con él, ni los cipreses, ni los plátanos, ni los cedros del jardín de Dios (v.8). La frase es enfática para encarecer las proporciones del gran árbol, Asiría, entre las otras naciones. A su sombra habitaban muchos pueblos (v.6). Los pequeños reinos integrados en el gran imperio asirio se recogían a su sombra contra las incursiones de otros pequeños estados. Nadie podía medirse con el gran coloso asirio. El majestuoso árbol había crecido sobremanera, de forma que los árboles del Edén le miraban con envidia (v.8). La descripción no puede ser más hiperbólica y florida. El profeta recarga las tintas para después medir la magnitud de la catástrofe.
Destrucción de Asiría (10-14)
10 Por eso, así dice el Señor, Yahvé: Ya que por ser encumbrado en altura, alzando su cima hasta las nubes, se embriagó su corazón de la propia alteza, n le he dado yo en las manos de un fuerte de las gentes, que le tratará según su maldad; le he desechado por su impiedad. 12 Extranjeros, los más feroces de los pueblos, le abatieron; cayeron sus ramas por los montes y por todos los valles, quedó destrozada su fronda por todas las pendientes de la tierra, y, esquivando su sombra, todos los pueblos de la tierra le abandonaron.13 Posáronse sobre sus restos todas las aves del cielo, y en sus ramas hicieron sus yacijas todas las bestias del campo, 14 para que no se exalten todos los árboles de junto a las aguas, y no lancen su cima hasta las nubes, y no confíen en su altura cuantos son regados por las aguas, porque todos están destinados a morir, a ir a la morada subterránea entre los hijos de los hombres que bajan a la fosa.
El orgullo fue la perdición del majestuoso árbol. Se creyó Asiría que lo que tenía lo había adquirido por sus propias fuerzas, y no había pensado que su situación privilegiada junto a las aguas era una situación transitoria en la que Yahvé le había colocado. Se había encumbrado hasta las nubes, y ahora va a bajar hasta las profundidades de la fosa o seol, región subterránea, morada de los muertos.
El instrumento para abatir este árbol descomunal fue un fuerte de las gentes con los más feroces de los pueblos (v.12), alusión al nuevo coloso babilonio. Sobre sus ramas abatidas posáronse las aves e hicieron yacijas las bestias del campo (ν.13). Todos los pueblos antes sometidos a su sombra se volvieron contra el αrbol caído, aprovechándose de sus ruinas. Y el profeta declara abiertamente que todo esto sucedió para que otros pueblos prósperos, plantados junto a las aguas (v.14), no levanten demasiado la cabeza ni confíen demasiado en su situación privilegiada, porque todos están destinados a morir. El Seol, o morada subterránea, será el gran punto de cita de todos los hombres y pueblos.
Descenso de Asar al seol (15-18)
15 Así dice el Señor, Yahvé: El día en que bajó al "seol" enluté el abismo, retuve el curso de los ríos y se estancaron las aguas caudalosas; entristecí al Líbano por él y se secaron todos los árboles del campo. l6 Con fragor de su ruina hice temblar a las gentes. Cuando le hice bajar al "Seol" entre aquellos que bajan a la fosa, se consolaron en la morada subterránea todos los árboles del Edén, y los más hermosos y selectos del Líbano, todos regados por las aguas. 17 También bajaron ellos al "Seol" junto a los muertos a la espada, los que fueron su brazo y se acogieron a su sombra en medio de las gentes. 18 ¿A quién te asemejas tú por gloria y por grandeza entre los árboles del Edén? Pues también serás llevado con los árboles del Edén a la morada subterránea. Yacerás entre los incircuncisos, con los traspasados por la espada. Eso será del faraón y de toda su gente, dice el Señor, Yahvé.
Este fragmento describe la desaparición del imperio asirio, causa de consternación para muchos pueblos y de alegría para otros. La caída de Asiría representó un luto general en la naturaleza: se secó el abismo de las aguas, se retuvo el curso de los ríos y, como consecuencia, vino la sequía general y el duelo para el frondoso Líbano (entristecí el Líbano por él, v.15) y se secaron los arboles del campo. Las gentes temblaron ante el fragor de su caída (v.16), y los habitantes del seol, la región subterránea, se alegraron al ver caer al gran opresor. Aquí los árboles del Edén, los más selectos del Líbano., son los otros reinos que también habían prosperado junto a las aguas, pero que les había llegado la hora de la ruina. Mientras en la tierra reina el terror por la caída del coloso asirio, en la región tenebrosa del seol todo es alegría y exultación.
En el c.14 de Isaías encontramos escenas parecidas de alegría entre los príncipes del seol al entrar en la morada subterránea el rey de Babilonia, el tirano de todos: "¿Cómo caíste del cielo, lucero brillante, hijo de la aurora? ¿Echado por tierra el dominador de las naciones? Tú que decías en tu corazón: Subiré a los cielos, en lo alto, sobre las estrellas de Dios; elevaré mi trono, me instalaré en el monte santo, en las profundidades del aquilón. Subiré sobre la cumbre de las nubes y seré igual al Altísimo. Pues bien, al sepulcro has bajado, a las profundidades del abismo." En el pasaje de Ezequiel que comentamos ocupan un lugar especial de ignominia, dentro del seol, los que fueron su brazo y se acogieron a su sombra (ν.17), es decir, todos los reinos que colaboraron en las demasías de Asiría. Parece que los muertos a la espada, los asesinados o ejecutados por la justicia, ocupaban un lugar más oprobioso en el seol con los incircuncisos (v.18).
Es el lugar destinado al faraón de Egipto: ¿A quien te asemejas por tu gloria.? El profeta se encara con el faraón. Por mucho que éste quiera ser, no sobrepasará el poder y gloria de Asiría, y, como este imperio, el de Egipto está destinado a la ruina. Como el rey de Asiría, el faraón tendrá que descender a la morada subterránea. Se consideraba entre los más selectos de los arboles del Edén, entre los primeros reinos de la tierra, y en realidad no va a tener otro destino que el de ocupar un lugar triste entre los incircuncisos y traspasados por la espada.
1 Cf. Ez 10:10. — 2 Cf. 27:5s. — 3 Cf. 29:3; 32:2.5. — 4 Algunos autores modernos han querido suprimir la palabra Asur y aplicar la alegoría directamente a Egipto. Así Heinisch, Bertholet. Pero todas las versiones lo ponen. Véase el artículo de Joüon, Notes phílolog,iques: "Bíblica,” ιοί 1929) 309 11:1; cf. Spadafora, o.c., 235. — 5 Gen 2:8.
32. Elegías sobre Egipto.
En este capítulo se incluyen dos fragmentos elegiacos: a) canto fúnebre al faraón por su triste muerte (1-16); b) descripción del descenso del faraón a la región lúgubre de los muertos (17-32).
Elegía sobre la suerte del faraón de Egipto (1-16)
1 El año duodécimo, el duodécimo del mes, el día primero del mes, me fue dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2 Hijo de hombre, canta una elegía al faraón, rey de Egipto, y di: Eras como el león de las gentes, eras como el cocodrilo de los mares i; con tus narices hacías hervir las aguas 2 y las enturbiabas con tus patas, y hollabas sus canales. 3 Así dice el Señor, Yahvé: Yo te tenderé la red con una turba de pueblos que te subirán en mi esparavel, 4 y te echaré en tierra seca, y te dejaré en medio del campo. Haré venir sobre ti todas las aves del cielo y saciaré de ti a todas las bestias de la tierra. 5 Esparciré tus carnes por los montes y llenaré de tu carroña los valles. 6 Regaré con tu sangre la tierra sobre los montes y de ella se llenarán los torrentes. 7 Al apagar tu luz, velaré los cielos y oscureceré las estrellas. Cubriré de nubes el sol, y la luna no resplandecerá. 8 Todos los astros que brillan en los cielos los vestiré de luto por ti, y cubriré de tinieblas la tierra, dice el Señor, Yahvé. 9 Y llenaré de horror el corazón de muchos pueblos cuando lleve al cautiverio a los tuyos, a tierras que no conocen. 10 Dejaré por ti atónitos a muchos pueblos y a sus reyes, que temerán por ti cuando yo blanda mi espada ante ellos el día de tu ruina. 11 Porque así dice el Señor, Yahvé: La espada del rey de Babilonia te alcanzará. 12 Yo haré caer a tu multitud con la espada de los valientes, todos ellos los más violentos de los pueblos, que destruirán la soberbia de Egipto, y todas sus muchedumbres quedarán deshechas. 13 Y haré perecer todos tus ganados de sobre las muchas aguas, que no enturbiará ya más pie de hombre ni pezuña de bestia. 14 Entonces haré que se limpien sus aguas y que se deslicen sus canales como aceite, dice el Señor, Yahvé. 15 Cuando tornare en desierto la tierra en Egipto y asolare cuanto la llena, cuando hiriere a cuantos la habitan, entonces sabrán que yo soy Yahvé. 16 Esta es la elegía que cantarán: la cantarán las hijas de las gentes, la cantarán sobre Egipto y sobre toda su muchedumbre, dice el Señor, Yahvé.
El año duodécimo, el día primero del duodécimo mes (Adar) es el febrero-marzo del 585, es decir, unos siete meses después de la caída de Jerusalén (junio-julio del 586 a.C.) 3. La elegía va dirigida al faraón como personificación del país de Egipto, como antes el rey de Tiro personificaba a su ciudad. El profeta canta irónicamente la supuesta omnipotencia de Egipto, que en un tiempo fue considerado como el león de las gentes (v.2), el máximo imperio, esperanza de las pequeñas naciones contra otras grandes potencias, como Asiría y Babilonia. Se le consideraba como el arbitro de las relaciones internacionales entre aquellos reyezuelos de Palestina y Siria que buscaban su protección, los cuales le adulaban como el león o arbitro de la política internacional; la frase es irónica.
Pero esta estimación era excesiva, ya que Egipto, en el concierto internacional, no era más que el señor de su país, un simple cocodrilo, que no puede vivir sino en las zonas acuosas y ribereñas 4. Egipto no ha podido parangonarse con los grandes imperios mesopotámicos, pues ha sido uno de tantos árboles privilegiados asentados junto a las aguas, que sentían envidia del inmenso poder de Asiría, el gran cedro, que daba sombra a los pequeños reinos del Próximo Oriente. Egipto no podía competir con Asiría. Lo más que podía hacer era enturbiar con sus patas las aguas del Nilo, es decir, tener influencia en su propia tierra. Es una frase despectiva muy característica en Ezequiel, el cual nunca sintió simpatía por el país del Nilo, causante de la ruina de Judá con sus falsas promesas e instigaciones a la rebelión contra el coloso babilónico.
Por sus pretensiones y orgullo, Yahvé le tenderá una red, tomando como instrumento a una turba de pueblos, el ejército abigarrado de mercenarios de diversos países, que le tomarán en el esparavel (v.3) y lo arrojarán a tierra para ser pasto de las aves del cielo y de las fieras (v.4) 5. Sufrirá la más afrentosa de las muertes, quedando sin sepultura honorífica. Todo el país padecerá las consecuencias de la invasión, pues toda la tierra quedará regada en sangre (v.6). El profeta habla de montes y valles de modo convencional, suponiendo que la topografía de Egipto fuera como la de Palestina. Ese día será el día de la manifestación de la justicia del Señor, el día de Yahvé, el cual es descrito con los tradicionales rasgos apocalípticos: oscurecimiento del sol y de las estrellas (ν.7) 6. Estas frases no han de tomarse al pie de la letra, pues son expresiones hiperbólicas para encarecer la magnitud de la catástrofe.
La devastación y la ruina harán temblar a muchos pueblos (v.8), que sentirán de cerca la espada en manos de Yahvé, que no es otra que la del rey de Babilonia (v.11), el cual, con los más feroces de los pueblos, caerá sobre el poderoso reino de Egipto, reduciéndolo a la miseria y a la impotencia (v.12). Todos los ganados de sobre las muchas aguas, e.d., que vivían en los abundantes pastos de las riberas de los canales del Nilo, sentirán también la fuerza destructora del invasor y desaparecerán totalmente, en tal forma que las aguas del Nilo y de sus canales no volverán a enturbiarse por pies de hombre y pezuña de bestia (v.13). Las aguas quedarán tan limpias que se deslizarán como el aceite (v. 14). La frase tiene un sentido amenazador, ya que esa limpieza de las aguas se deberá a que no habrá ya animales ni hombres que las enturbien. En el v.15 se insiste en que la devastación y la ruina dominarán por doquier, y por ella sabrán que yo soy Yahvé.
La intervención justiciera de Yahvé, humillando al orgulloso reino de Egipto, hará abrir los ojos a los otros pueblos para que vean quién es el Dios de Israel. Las hijas de las gentes, o naciones paganas, serán las encargadas de recordar en cantos funerarios la gran catástrofe de Egipto enviada por la mano vengadora de Yahvé (v.16).
Elegía sobre el descenso del faraón a la región de. los muertos (17-32)
17 El año duodécimo, el quince del mes, fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 18 Hijo de hombre, compone un canto lúgubre a la muchedumbre de Egipto. Precipítale a él y a las hijas de las gentes fuertes a las profundidades de la tierra, con los que bajan a la fosa. 19 ¿Conque nos sobrepasabas por belleza? Baja, baja a la fosa y yace entre los incircuncisos. 20 Cae en medio de los muertos a la espada, que la espada ya ha sido entregada; traedlo con toda su pompa7. 21 En el "seol" se dirigirán a él los valientes, diciéndole a él y a sus auxiliares: Han bajado a la fosa y yacen entre los incircuncisos, entre los muertos a la espada. 22 Allí está Asur con todos sus ejércitos, cuyos sepulcros están en torno de él. 23 Están sepultados en lo profundo de la fosa, rodeándole en torno, todos traspasados por la espada, los que sembraron el terror en la tierra de los vivos. 24 Allí está Elam con todas sus mesnadas en torno de su sepulcro; todos los muertos a la espada cayeron, y bajaron incircuncisos a lo profundo de la fosa. Los que esparcieron el terror en la tierra de los vivos, trajeron su ignominia a lo profundo de la fosa. 25 En medio de los muertos pusieron su lecho para él y sus muchedumbres. Sus sepulcros lo rodean, todos incircuncisos, muertos a la espada. Sembraron el espanto en la tierra de los vivos, pero vinieron con su ignominia a unirse con los que bajaron al "seol" y yacen en medio de los muertos. 26 Allí Mesec y Túbal, con todos sus ejércitos, cuyos sepulcros le rodean; todos incircuncisos, muertos a la espada, los que aterrorizaban a la tierra de los vivos. 27 No yacen con los héroes los caídos de antiguo, que descendieron a la morada de los muertos con sus armas de guerra, la espada bajo sus cabezas y el escudo sobre sus huesos, con haber sido el terror de los guerreros en la tierra de los vivos. 28 También tú serás quebrantado entre los incircuncisos y yacerás con los muertos a la espada. 29 Allí está Edom, sus reyes y sus príncipes todos, que, a pesar de su valor, yacen entre los muertos a la espada y duermen con los incircuncisos, con los que bajaron a la fosa. 30 Allí están todos los príncipes del septentrión y todos los sidonios, que con su ignominia descendieron a los muertos a pesar del terror que inspiraba su valor. Incircuncisos se acostaron con los muertos a la espada, y comparten su ignominia con los que bajan a la fosa. 31 El faraón los verá y se consolará de su muchedumbre, de los suyos muertos a la espada y de todo su ejército, dice el Señor, Yahvé. 32 Porque yo sembraré mi terror en la tierra de los vivos, y se acostarán en medio de los incircuncisos, con los muertos a la espada, el faraón y toda su muchedumbre, dice el Señor, Yahvé.
La elegía fue compuesta, según la datación del texto, en el 586 a.C., es decir, después de la caída de Jerusalén. El texto no nos da el mes; probablemente se ha perdido en la transcripción. La elegía versa sobre el descenso de Egipto y las otras grandes naciones paganas (las hijas de las gentes fuertes, v.18). El profeta enumera los principales pueblos que han tenido importancia histórica en el concierto político del Antiguo Oriente, y, sobre todo, a los pueblos que tuvieron una relación con Israel, como Edom y Sidón. Él canto fúnebre se abre con una mordaz ironía: ¿Conque nos precedías en belleza? (v.19). Egipto se gloriaba de ser superior a todos los pueblos. Estos declaran de que nada le ha servido esta supuesta precedencia, ya que tiene que descender al país de los muertos, como los demás pueblos: Baja a la fosa y yace entre los incircuncisos. El contraste es fuerte: Egipto se creía superior y algo aparte de los otros pueblos, pues también será en el seol algo aparte, puesto que tendrá que formar fila con los incircuncisos, a quienes les estaba reservado un lugar ignominioso especial. Los moradores más nobles de la reglón subterránea dirán irónicamente: Han bajado a la fosa y yacen entre los incircuncisos. (v.21); los moradores de Egipto han sufrido la suerte dé los muertos a la espada, asesinados oprobiosamente.
El profeta enumera a los principales reinos que precedieron a Egipto en el descenso a la morada tenebrosa. La enumeración está sujeta a un esquema artificial de exposición: han sido pueblos que han abusado de su poder, y han terminado violentamente su historia por la espada de algún enemigo invasor, y ahora están en. la morada subterránea en la zona de los incircuncisos muertos a la espada. Los pueblos aparecen en el seol formando colonias, o agrupaciones regionales con sus sepulcros, entorno a sus capitanes o. reyes. En la enumeración abre la marcha Asiría (v.22), la gran opresora de Oriente en el siglo VIII. Sus grandes reyes, Sargón, Senaquerib, Asurbanipal, habían sido el terror de los pequeños reinos de Palestina y Siria. Eran famosos por su extrema brutalidad y crueldad con los vencidos. Parecían invencibles, pero al fin fueron derrotados y suplantados por la coalición de medos y babilonios en 612, fecha de la caída de Nínive. Elam (v.24), entre Babilonia y Media-Persia, había tenido su importancia con sus dos capitales de Susa y Anzán; fueron derrotados por Asurbanipal (649 a.C.), desapareciendo como gran nación 8. Mesec y Túbal (v.2¿) son dos pueblos de Armenia 9, región de donde provenían los escitas que en el siglo VII a.C. sembraron el pánico y la ruina en Palestina. Según Ez 39:1s, de ese pueblo sale Gog, el gran enemigo del reino de Dios. Edom, como hemos visto ya, es la región que se extiende al sudeste del mar Muerto. Originariamente era afín al pueblo hebreo, ya que Esaú, el supuesto antepasado, era hermano de Jacob. Históricamente, los edomitas fueron los grandes enemigos de Israel, y le negaron el paso cuando Moisés iba con el pueblo hebreo camino de Canaán 10. Es el enemigo tradicional del pueblo israelita. Los príncipes del septentrión (v.30) deben de ser los reyes de Siria y regiones adyacentes, vecinos de los sidonios. Con este nombre se cierra la enumeración, que no es muy completa, pero en el propósito del profeta basta para probar que todos los pueblos que han abusado de su fuerza no han tenido otro destino que el común de todos los demás pueblos humillados, y aún estarán en peor situación, ya que ocuparán el lugar reservado a los incircuncisos y muertos por la espada.
El faraón, al hacer su ingreso en la morada subterránea, se consolará (v.31) al ver que también otros pueblos han recibido la misma humillación y suerte que él. En esta frase del profeta hay una dosis de ironía contra el faraón: el que antes se gloriaba de ser algo excepcional entre todos los pueblos, considerándose como inmortal, tiene que contentarse con formar parte del cortejo de los imperios desaparecidos. Triste consuelo en boca del que simbolizaba el orgullo y la insolencia. De hecho sabemos que Nabucodonosbr invadió Egipto en el 568, derrotando al ejército del faraón.
Con esta elegía termina la primera parte del libro de Ezequiel. El profeta ha hecho ver a los exilados que la dureza con que Yahvé trataba a su pueblo era bien merecida, y, por otra parte, que Dios castiga a los pueblos paganos que se han excedido en su papel de instrumentos de la justicia divina.
1 La palabra hebrea tanim tiene el sentido amplio de monstruo de los mares, y puede significar cocodrilo, hipopótamo, serpiente marina en la mitología popular, dragón, etc. Hemos escogido cocodrilo en consonancia con la fauna especial del Nilo. — 2 El TM "con sus ríos." Con un ligero cambio tenemos con tus narices. — 3 Los LXX y la versión siríaca tienen "año undécimo" (585 a.C.). — 4 Cf. 29:3. — 5 Cf. 29:5; 31:13; 39.I7S. — 6 Frases similares las encontramos en Is 13:10; Jl 2:10; 3:15; Sof 1:15. — 7 El texto no está claro, y en detalle las versiones difieren, pero el sentido general es claro. — 8 Sobre Elam (as. Elamtu, en griego Susiana) véase Gen 10,22; 14:1:9; Is 21:2; 22:6; Jer 49,35-39- — 9 Sobre su identificación véase coment. a 27:13. — 10 Sobre Edom véase coment. a 25:12-14. En el texto de los LXX, en vez de Edom se lee Asur, que ya ha salido. Algunos quieren cambiar Edom en Aram o Siria.
33. El Profeta, Atalaya del pueblo.
Después de esta primera parte de vaticinios conminatorios contra Judá y las naciones paganas, viene ahora una serie de capítulos que versan sobre la rehabilitación del pueblo elegido en el futuro. Ha pasado la hora de la ira divina y se acerca la de la misericordia. El profeta ha tenido que desmontar las falsas ilusiones de los exilados sobre la supuesta invencibilidad de Jerusalén. Después de consumada la catástrofe y confirmados sus oráculos siniestros, el profeta, con plena autoridad, trata de formar la nueva conciencia de los exilados. La caída de Jerusalén trajo como consecuencia una crisis de la conciencia nacional. Yahvé parecía que había abandonado a su pueblo, y, por tanto, era inútil mantener ilusiones nacionales sobre el futuro. Todo estaba perdido. Contra esta posición desesperada se levanta Ezequiel, el cual se esfuerza en sembrar una esperanza de resurrección nacional. Todo lo pasado no ha sido más que una prueba de purificación, pero se acercan días de gloria para el pueblo israelita. El futuro es deslumbrante y glorioso, y, por tanto, los supervivientes deben prepararse para hacerse dignos de la nueva teocracia.
Esta última parte del libro de Ezequiel puede dividirse en dos partes: a) promesa de restauración y paz perpetua (c.33-39); b) estructura interna del nuevo Israel (c.40-48). El estilo es difuso y convencional, y faltan en general indicaciones cronológicas.
El c.33, que vamos a comentar, es como un mosaico de fragmentos, que sirven de transición entre los oráculos conminatorios que hemos estudiado en la primera parte del libro y los de consolación que van a predominar en la última sección de los escritos de Ezequiel. Se suele dividir en las partes siguientes: a) Ezequiel, responsable de su misión de centinela del pueblo israelita (1-9); b) responsabilidad personal de los oyentes (10-20); c) anuncio de la caída de Jerusalén (21-22); d) amenaza contra los judíos supervivientes en Palestina (23-29); e) frivolidad de los exilados (30-33).
El profeta, atalaya del pueblo (1-9)
1 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: Si hiciera yo venir la espada sobre una tierra, y la gente de la tierra toma un hombre de su territorio y lo pone de atalaya, 3 y éste, viendo venir la espada sobre la tierra, toca la bocina para dar al pueblo la alarma, 4 si el que oye el sonido de la bocina no se apercibe y, llegando la espada, le hiere, su sangre será sobre su cabeza. 5 Oyó el sonido de la trompeta y no se apercibió; su sangre será sobre él; si se hubiese apercibido, habría salvado su vida, 6 Mas, si el atalaya, por el contrario, viendo llegar la espada, no toca la trompeta para que la gente se aperciba, y, llegando la espada, hiere a alguno de ellos, éste quedará preso en su propia culpa, pero yo demandaré su sangre al atalaya. 7 Pues tú, hijo de hombre, te he constituido por atalaya de la casa de Israel. Cuando oigas de mi boca la palabra, apercíbelos de parte mía. 8 Si yo digo al impío: "¡Vas a morir!" si tú no hablas al impío para apercibirle de su mal camino, el impío morirá por su culpa, pero de su sangre te pediré yo cuenta a ti. 9 Pero, si tú apercibiste al impío de su camino para que se apartase de él, y él no se apartó, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu alma.
Esta sección parece una repetición ampliada de 3:16b-21. Ezequiel se compara a sí mismo a un centinela militar encargado de dar la voz de alarma ante el peligro. El profeta se siente responsable de la suerte espiritual de su pueblo, y por eso se cree en la obligación de mantenerse vigilante frente a los peligros que sobre él se ciernen. Es la misión de Ezequiel entre los exilados de Babilonia. Ha anunciado primero la destrucción de Jerusalén en castigo de los pecados acumulados durante generaciones por la comunidad israelita. Ahora tiene que anunciar nuevos peligros para la vida religiosa de los exilados y formar la conciencia de éstos en orden a la constitución del nuevo núcleo de restauración nacional. Como portavoz de la palabra de Dios, tiene que anunciar los peligros para que el pueblo se aperciba de ellos. Si no quieren oírle, no tendrá responsabilidad alguna en la muerte de ellos, como en el caso del centinela militar. Al contrario, si éste no cumple su misión de anunciar el peligro de la invasión del enemigo, será responsable de lo que pasare y pagará con su vida su falta en el cumplimiento del deber. Este sentido de responsabilidad preocupa extremadamente a Ezequiel, como preocupará a San Pablo su misión de evangelizar: "¡Ay de mí si no anunciare el Evangelio!"1
Responsabilidad personal de los individuos (10-20)
30 Di, ¡oh hijo de hombre! a la casa de Israel: Vosotros decís: "Llevamos sobre nosotros nuestros pecados y nuestras rebeliones, y por eso nos vamos consumiendo; ¿cómo vamos a vivir?" u Diles: Por mi vida, dice el Señor, Yahvé, que yo no me gozo en la muerte del impío, sino en que se retraiga de su camino y viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos. ¿Por qué os empeñáis en morir, casa de Israel? 12 Hijo de hombre, di también a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no le salvará el día en que pecare, y la impiedad del impío no le será estorbo el día en que se convierta de su iniquidad, como no vivirá el justo por su justicia el día que pecare. 13 Diciendo yo al justo: "De cierto vivirás," si él, fiado en su justicia, comete maldad, no serán traídas a la memoria todas sus justicias, sino que por la iniquidad que cometió morirá. 14 Y diciendo yo al impío: "De cierto morirás," si él se convirtiere de su pecado e hiciere juicio y justicia, 15 si devolviere la prenda, restituyere lo robado y caminare por los mandatos de la vida, no haciendo iniquidad, ciertamente vivirá, no morirá. 16 No se recordará ninguno de los pecados que cometió; hizo juicio y justicia, y de cierto vivirá. 17 Y dirán los hijos de tu pueblo: No es recta la vía del Señor. ¡Las suyas sí que no son rectas 18 Si el justo se aparta de su justicia y hace iniquidad, morirá por ésta; 19 y si el impío se aparta de su iniquidad y hace juicio y justicia, por eso vivirá. 20 Y decís: "¡No es recta la vía del Señor!" Yo os juzgaré, ¡oh casa de Israel! a cada uno conforme a sus caminos.
Las reflexiones aquí expuestas son paralelas a las que hemos visto en 8:21-32; pero las circunstancias no son idénticas. En el c.18 se trata de contestar a las reacciones insolentes de los exilados, que creen que es una injusticia echar sobre ellos la culpabilidad de sus antepasados. Aquí la característica del auditorio es de desesperación. El castigo de Dios sobre Judá ha demostrado que Yahvé ha abandonado a su pueblo, y los exilados se sienten pecadores, y, como tales, lejos de la providencia especial de Yahvé: Llevamos sobre nosotros nuestros pecados. (v.10). Ezequiel les recuerda que la situación no es desesperada, pues ante Dios no cuenta tanto la culpabilidad pasada cuanto las buenas disposiciones de arrepentimiento actuales. Dios no se complace en castigar, sino que busca ante todo el retorno del pecador: No me gozo en la muerte del pecador, sino en que se retraiga de su camino y viva (v.11). La respuesta de Yahvé está basada en la idea de que es ante todo amoroso y misericordioso, y, como tal, está buscando siempre que el corazón del impío se convierta y vuelva a su buen camino, para poder prodigarle sus misericordias: Volveos. ¿Por qué os empeñáis en morir? (v.11).
La frase de los exilados nos vamos consumiendo., llevamos nuestros pecados (v.10) tiene un aire de desesperación, de rabia y de cinismo, y no de compunción. Por eso, su situación espiritual no es buena. No quieren nada con un Dios que los ha castigado. Es preciso una enmienda de vida. No bastan las buenas acciones pasadas del justo si éste en la actualidad anda por las sendas de la impiedad (v.12). Naturalmente, no es que el profeta quiera subestimar las acciones del pasado, pecaminosas o virtuosas, sino que quiere resaltar que, de hecho, en orden a la salvación de cada uno, interesan sobre todo las acciones buenas presentes. Sobre un pasado pecador se puede extender el velo del olvido de parte del Señor, siempre que el presente sea digno de la amistad y misericordia divinas.
En la perspectiva de Ezequiel se trata de la salvación de los israelitas en su destino de comunidad nacional y en su porvenir en esta vida. Nada en el libro de Ezequiel supone la creencia en la retribución de ultratumba. La perspectiva del profeta, como la de todos los libros del A.T. antes del libro de la Sabiduría, se proyecta sólo al horizonte terreno. No se trata, pues, en estas frases de Ezequiel del problema de la salvación eterna del alma de los israelitas. No obstante, su doctrina es válida en el nuevo estadio ideológico del N.T. También en la perspectiva doctrinal del Ν. Τ. valen, sobre todo, ante Dios, las disposiciones actuales, en tal forma que un sincero arrepentimiento es suficiente para borrar un pasado pecaminoso, y viceversa, un pecado actual basta para anular todas las obras buenas de un pasado virtuoso.
Es importante la doctrina expuesta por Ezequiel, en cuanto hace resaltar el poder del libre albedrío en el sere humano en sus disposiciones actuales, como superación de una mentalidad entonces muy extendida sobre la influencia del pasado en la vida del hombre en orden a su reconciliación con Dios. Hemos dicho que Ezequiel ha sido saludado con el título de campeón del individualismo, no sólo en cuanto que desconecta al individuo de la responsabilidad colectiva, sino que aun le desconecta de su pasado personal en el sentido de que ante Dios interesan sobre todo las buenas disposiciones actuales, aunque sean superpuestas a un pasado pecaminoso.
Aquí nos encontramos sólo ante una exposición parcial del problema de la responsabilidad del individuo y de sus relaciones con Dios según la mentalidad del A.T. Como decíamos antes, la tesis del profeta es un positivo avance sobre el ambiente conceptual de la época, en cuanto que se destaca el individualismo como base de las relaciones con Dios. Tan revolucionaria es la tesis de Ezequiel, que sus oyentes exilados le dicen abiertamente: No es recta la vía del Señor (ν.17). No pueden comprender que Dios haga tabla rasa de un pecado pecaminoso o virtuoso en aras de un arrepentimiento o pecado actual. Para ellos pesaba más el pasado que el presente, y se les hace difícil que Dios les perdone sus pecados. La doctrina, pues, de Ezequiel es un horizonte nuevo para aquellas mentalidades, anquilosadas y abrumadas por el peso de la tragedia de su pueblo: yo juzgaré a cada uno conforme a sus caminos (v.20).
La noticia de la caída de Jerusalén (21-22)
21 El año duodécimo de nuestro cautiverio, el mes décimo, a cinco del mes, vino a mí un escapado de Jerusalén, diciendo: "La ciudad ha sido tomada." 22 La tarde anterior, antes que llegase el fugitivo, había sido sobre mí la mano de Yahvé, que abrió mi boca a la llegada del fugitivo, a la mañana; abrióse mi boca, y en lo sucesivo ya no estuve mudo.
La datación nos lleva al año 586 a.C., en el mes de diciembre-enero (Tebeth). El cautiverio de que habla es el iniciado con la deportación del rey Jeconías (598). Así, pues, el fugitivo llega con la noticia de la caída de Jerusalén medio año después del hecho. Seguramente que ya tenían noticias de ello antes por la información de los mismos vencedores babilonios, pero ahora se trata de la llegada del primer testigo ocular judío, escapado de la catástrofe 2. El día antes de la llegada de este fugitivo fue sobre Ezequiel la mano de Yahvé (v.22); expresión que equivale a recibir una nueva revelación 3 para que terminara su prolongado mutismo. Desde el comienzo del asedio de Jerusalén por las tropas de Nabucodonosor, Ezequiel no transmitió ningún mensaje especial a los exilados. Dejó que los acontecimientos hablaran por sí mismos en confirmación de sus oráculos anteriores. Ahora, consumada la catástrofe, es hora de iniciar una nueva etapa de predicación entre los exilados para levantar los ánimos y formar de nuevo la conciencia religiosa y nacional de ellos, tomando como base un grupo selecto 4.
Amenaza contra los judíos que quedaron en. Palestina (23-29)
23 Y me fue dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 24 Hijo de hombre, los que en la tierra de Israel moran, en aquellas ruinas andan diciendo: Abraham era él solo, y poseyó la tierra; pues nosotros somos muchos, poseeremos la tierra. 25 Diles, pues; así habla el Señor, Yahvé: Vosotros banqueteáis por los montes, alzáis los ojos a vuestros ídolos, derramáis la sangre, y ¿vais a poseer la tierra? 26 Vosotros os apoyáis sobre vuestras espadas, hacéis abominaciones, y cada cual contamina a la mujer de su prójimo, y ¿vais a poseer la tierra? 27 Diles: Esto dice el Señor, Yahvé: Por mi vida que los que moran entre las ruinas perecerán a la espada, y los que están en campo abierto los daré en pasto a las fieras, y los que se esconden en las rocas y en las cuevas morirán de peste. 28 Y desolaré la tierra hasta destruir su soberbia y su fortaleza, y los montes de Israel serán asolados, sin que haya quien por ellos pase, 29 y sabrán que yo soy Yahvé cuando convierta la tierra en un desierto por todas las abominaciones que han cometido.
Después de la caída de Jerusalén, los babilonios organizaron una deportación en masa de las fuerzas vivas de las naciones: jefes e industriales fueron llevados a Mesopotámia. Sólo dejaron los campesinos y gente de la clase baja, para que no tuvieran pretensiones nacionalistas. Al frente de esta comunidad depauperada pusieron los babilonios, como gobernador, al judío Godolías 5, el cual trabajó con todas sus fuerzas por organizar de nuevo la vida nacional, estableciendo su capital en Mispah. Sin embargo, había bandas incontroladas de nacionalistas por el campo, con falsas ilusiones de una pronta reconstrucción nacional, para de nuevo alzarse contra el invasor babilónico. Godolías fue muerto violentamente por estos nacionalistas a ultranza, excitándose de este modo la ira del coloso caldeo. El mismo profeta Jeremías fue llevado a Egipto por estas bandas incontroladas6. En Jer 53:30 se alude a una nueva deportación de judíos realizada por las tropas de Nabucodonosor en 582. Por otra parte, los babilonios no transportaron al reino de Judá poblaciones extrañas, como lo habían hecho los asirios en Samaría. Judá, pues, quedó semiabandonada. Por lo que dice Ezequiel, parece que los exilados tenían puestos los ojos en los que habían quedado en Palestina para una pronta reconstrucción nacional. Por eso ahora el profeta quiere deshacer esta última vana ilusión. Los que quedaron en Palestina se creen los herederos legítimos de Abraham, y se hacen el cálculo que, si el gran patriarca, siendo solo, llegó a poseer la tierra, ellos, siendo bastantes, lo lograrían con más facilidad (v.24). La argumentación es infantil para un israelita, ya que el triunfo de Abraham descansó únicamente en la promesa de Dios, no en los esfuerzos del patriarca.
La respuesta de Yahvé es terminante: Abraham recibió la promesa por su fidelidad, mientras que ellos continúan su conducta pecaminosa, haciendo sacrificios a los ídolos en los lugares altos (banqueteáis por los montes, v.25)7, derramando sangre inocente, prodigando los homicidios8. Para ellos no existe más ley que la de la fuerza y la espada (os apoyáis sobre vuestras espadas, v.26), entregándose a todas las abominaciones, sin respeto para la mujer del prójimo 9. Por todas estas demasías, que son continuación de la pésima conducta antigua, Yahvé los destruirá totalmente, haciéndoles morir devorados por las fieras o por la peste. Nadie podrá huir de la ira de Dios. Sólo así sabrán quién es Yahvé, intransigente con la maldad y la vana presunción.
Contra la frivolidad de los exilados (30-33)
30 Y tú, hijo de hombre, mira que los hijos de tu pueblo se burlan de ti junto a las paredes y a las puertas de sus casas, y hablan los unos con los otros, cada uno a su prójimo, diciendo: Ea, vamos a oír qué palabra sale de Yahvé! 31 Y vienen a ti como en las asambleas del pueblo, y se sientan delante de ti los de mi pueblo para escuchar tus palabras, pero luego no las ponen por obra, y, mientras halagan con su boca, se va su corazón tras su avaricia. 32 Eres para ellos como una canción de amor (cantada) con hermosa voz y agradable instrumento; oyen tus palabras, pero de ponerlas por obra, nada. 33 Mas, cuando ello viniere, y viene ya, sabrán que hubo entre ellos un profeta.
Los hechos habían dado la razón a Ezequiel, pues todos sus oráculos sobre la destrucción de Jerusalén se habían cumplido a la letra. Con ello el profeta alcanzó gran autoridad entre los exilados, los cuales hablan en público y en privado de las revelaciones de él, y así van a oírle como si se tratara de la convocación de una asamblea del pueblo para tratar de una cuestión de interés público (ν.31). Pero esto no debe impresionar demasiado a Ezequiel, ya que es sσlo apariencia externa, pues se limitan a escuchar sus palabras, sin preocuparse de poner por obra sus consejos y mandatos de parte de Dios. Los oyentes aprueban sus palabras y halagan con su boca (ν.31), pero su corazσn sigue apegado a sus intereses personales. El profeta debe resaltar el carácter espiritual de entrega a Dios que debe caracterizar al nuevo núcleo de restauración nacional, heredero de las promesas y bendiciones de Dios. Los exilados creen que pueden compaginar la protección divina con su conducta materialista. Oyen el mensaje del profeta con agrado, como se escucha una canción de amor agradable, acompañada de un instrumento apropiado; pero después lo olvidan, como se olvida el canto que durante unos momentos cautivó el oído (v.32). Pero llegará un día, cuando se realicen las predicciones de salvación del profeta, en que reconocerán que ha habido entre ellos un profeta (v.33).
1 Cf. 1 Cor 9:1-6. — 2 Sin duda que el fugitivo lardó mucho en llegar a Tell Abib. Sabemos que Esdras, con su caravana numerosa, tardó ciento ocho días desde Babilonia a Jerusalén (Esd 7:9; 8:31). Quizá el fugitivo tuvo que esconderse mucho tiempo de la policía babilónica. — 3 Ez 3:14.22; 8:1; 37:1; 40:1. — 4 Muchos autores relacionan este mutismo con el descrito en 3:24-27 y 24:27, y suponen que Ezequiel, de naturaleza enfermiza, sufrió un nuevo ataque de afasia al conocer la catástrofe de Judá, conocida antes de que llegara el fugitivo, — 5 Cf. 2 Re 25:12.22; Jer 42:36. — 6 Cf. Jer 40:7-43:7 — 7 Literalmente, el TM y los LXX leen "coméis con sangro, en cuyo caso se aludiría a comer carnes sin haberlas sangrado, lo que resultaba un gran pecado para los judíos (Act 15, 20.29). Nuestra traducción se basa en un ligero cambio de letras en la palabra hebrea equivalente a sangre. En ese caso la acusación sería paralela a 18:6. — 8 Cf. 22:6.9. — 9 Cf. 18:6.
34. Los malos Pastores y el buen Pastor.
En este capítulo se contraponen dos situaciones: la pasada del pueblo israelita bajo la égida de pastores depravados, que sólo se han preocupado de sí mismos, dejando el rebaño a la intemperie, expuesto a todos los peligros, por lo que Yahvé los ha de castigar severamente, y la situación futura, en la que el pueblo vivirá bajo la inmediata protección de Dios, con un nuevo buen pastor, representante suyo.
El capítulo puede dividirse en las siguientes secciones: a) pésima conducta de los antiguos pastores de Israel (1-10); b) Yahvé gobernará directamente la grey israelita, imponiendo un reinado de justicia y de equidad (11-22); c) el nuevo Pastor fiel (23-31) 1.
Los malos pastores de Israel (1-10)
1 Fueme dirigida la palabra de Yahvé, diciendo: 2Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel. Profetiza diciéndoles: Así habla el Señor, Yahvé: Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! Los pastores ¿no son para apacentar el rebaño? 3 Pero vosotros coméis la leche 2, os vestís de su lana, matáis las cebadas, no apacentáis a las ovejas. 4 No confortasteis a las flacas, 110 curasteis a las enfermas, no vendasteis a las heridas, no redujisteis a las descarriadas, no buscasteis a las perdidas, sino que las dominabais con violencia y con dureza. 5 Y así andan perdidas mis ovejas por falta de pastor, siendo presa de todas las fieras del campo. 6 Andan errantes por montes y collados, derramadas por toda la haz de la tierra, sin que haya quien las busque y las congregue. 7 Oíd, pues, pastores de Israel, la palabra de Yahvé: 8 Por mi vida, dice Yahvé, que, pues mi rebaño ha sido depredado y han sido presa mis ovejas de todas las fieras del campo por falta de pastor, pues no iban mis pastores en pos de mi rebaño, sino que lo abandonaron, apacentándose a sí mismos, no a mi grey; 9 oíd, por tanto, ¡oh pastores! la palabra de Yahvé: 10 Así habla el Señor, Yahvé: Heme aquí contra los pastores para requerir de su mano mis ovejas. No les dejaré ya rebaño que apacienten, no serán más pastores que a sí mismos se apacienten. Les arrancaré de su boca mis ovejas, no serán ya más pasto suyo.
Los principales responsables de la catástrofe del pueblo judío fueron sus jefes o pastores. En vez de mirar por los intereses espirituales y materiales del pueblo, no se han preocupado sino de explotarlo y de aprovecharse, en interés propio, de sus bienes. La alegoría es bella y aparece reiteradamente en la Biblia 3. En Jer 23:1-4 encontramos un fragmento muy parecido a este de Ezequiel4. Aquí el profeta del exilio, antes de hablar del futuro radiante que espera a Israel, quiere hacer un recuento del triste pasado para, por contraste, presentar la figura luminosa del buen Pastor futuro, adornado de los principios de la más perfecta justicia y equidad. En paralelismo antitético nos presenta a los pastores pasados en contraposición al Pastor venidero. Los dirigentes del pueblo de Israel (sacerdotes, profetas y jefes políticos) debían guiar la vida nacional conforme a principios de justicia y de equidad y conforme a las exigencias de la ley de Yahvé 5. En vez de pastores, se han convertido en lobos rapaces 6. No han hecho sino buscar sus propias satisfacciones (se apacientan a sí mismos, v.2), sin preocuparse de su misión de mirar por los intereses del rebaño: los pastores, ¿no son para apacentar el rebaño?
El profeta enumera los distintos deberes de los pastores: fortalecer a los débiles prodigándoles la protección que necesitan de la autoridad; curar a los enfermos, buscar a los descarriados (v.4). Por no cumplir con su deber, las pobres ovejas andan descarriadas sin pastor por los montes y lugares inaccesibles, perdiendo los mejores pastos (v.6). Es la situación trágica de los deportados israelitas y de los que aún andaban por los lugares desiertos escapando de los soldados de Nabucodonosor. Sólo la intervención de Yahvé podrá arreglar la trágica situación de su pueblo arruinado. Exigirá cuenta estrecha de la mala conducta de los perversos pastores. Yahvé va a romper con el pasado y va a crear un nuevo orden de cosas. Los antiguos dirigentes de Israel se han convertido en lobos, que devoran lo mejor del rebaño, y Yahvé les arrancará de su boca las ovejas (v.10), que son en realidad propiedad exclusiva suya. Se creará un nuevo estado de cosas, de forma que el pueblo viva más directamente bajo la égida de Yahvé, como en los tiempos de la primitiva teocracia del Sinaí.
La nueva teocracia, bajo la dirección inmediata de. Yahvé (11-22)
11 Porque así dice el Señor, Yahvé: Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y las reuniré. J2 Como recuenta el pastor a sus ovejas el día en que la tormenta dispersa la grey, así recontaré yo mis ovejas, y las pondré en salvo en todos los lugares en que fueron dispersadas el día del nublado y de la tiniebla, 13 y las retraeré de en medio de las gentes, y las reuniré en todas las tierras, y las llevaré a su tierra, y las apacentaré sobre los montes de Israel, en los valles y en todas las regiones del país. 14 Las apacentaré en pastos pingües y tendrán su ovil en las altas cimas de Israel. Allí tendrán cómoda majada y pingües pastos en los montes de Israel. 15 Yo mismo apacentaré a mis ovejas y yo mismo las llevaré a la majada, dice el Señor, Yahvé. 16 Buscaré la oveja perdida, traeré la extraviada, vendaré la perniquebrada y curaré la enferma, y guardaré 6 las gordas y robustas, apacentaré con justicia. 17 Y tú, rebaño mío, así dice el Señor, Yahvé: Yo mismo juzgaré entre oveja y oveja y entre carneros y machos cabríos. 18 ¿No os bastaba a vosotros apacentaros en lo mejor de los pastos, que pisoteabais además con vuestras pezuñas el resto del pasto? ¿Beber el agua clara y no enturbiar con vuestras pisadas la que queda? 19 ¿Mis ovejas van a tener que comer lo que vosotros hollasteis con los pies, y beber lo que con ellos enturbiasteis? 20Por eso así dice el Señor, Yahvé: Yo juzgaré entre la oveja gorda y la flaca. 21Y como empujáis con el flanco y las espaldas y acorneáis con los cuernos a las débiles, hasta que las echáis y las hacéis descarriar, 22yo protegeré a mis ovejas para que no se descarríen, y yo juzgaré entre oveja y oveja.
En adelante la grey de Israel estará bajo el gobierno directo de Yahvé. Han sido dispersadas en la tempestad, y, por tanto, como un buen pastor, las va a reunir y contar cuidadosamente (v.12), de modo que todas puedan ponerse a salvo. Los israelitas han sido dispersados entre las naciones, pero van a ser juntados de nuevo en su tierra, donde volverán a disfrutar de pastos pingües. en las altas cimas de Israel. (v.14). Allí estarán bajo la égida del buen Pastor, Yahvé, que se encargará de tratar a cada oveja según su situación: buscará la perdida, vendará la perniquebrada y curará la enferma (v.16), y pondrá a salvo las gordas y robustas para que no las asalten las fieras, que se van sobre las más apetitosas. Yahvé apacentará con justicia; la equidad será la característica del nuevo orden de cosas, en contraposición al estado injusto pasado. Desaparecerán las injusticias sociales, porque Yahvé conocerá las necesidades de cada una: yo juzgaré entre oveja y oveja. (ν.17).
En el antiguo estado de cosas, los más fuertes y poderosos abusaban de su situación, pisoteando los derechos de los más débiles. No se contentaban con lo suyo, sino que procuraban hacer daño a los demás que no tenían defensa: ¿No os bastaba apacentaros de lo mejor., que pisoteabais con vuestras pezuñas el agua clara? (ν. 18). El sνmil está tomado de lo que pasa en los rebaños. Las reses más robustas van desflorando los mejores pastos, pasando de unas hierbas a otras, dejando el resto para las que no han podido llegar a lo mejor de los pastos. Las más robustas empujan con el flanco y las espaldas, y acornean a las ovejas débiles hasta echarlas de los buenos pastos. Es justamente lo que hicieron los dirigentes de Israel (v.21). Se han cogido lo mejor, han apartado de su usufructo a los impotentes y débiles.
En el nuevo orden de cosas, Yahvé juzgará entre la oveja gorda y la flaca (v.20), es decir, dará a cada una lo que le corresponde y no permitirá que la más robusta oprima a la débil, dando, en caso contrario, el castigo merecido a la culpable.
La paz mesiánica y el buen Pastor (23-31)
23 Suscitaré para ellas un pastor único, que las apacentará. Mi siervo David, él las apacentará, él será su pastor. 24 Yo, Yahvé, seré su Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellas. Yo, Yahvé, lo he dicho. 25 Haré con ellas alianza de paz, haré desaparecer de la tierra las fieras, y andarán tranquilas por el desierto y se reposarán en la selva. 26 Haré de ellas y de los alrededores de mi collado una bendición. Mandaré a su tiempo las lluvias, lluvias de bendición. 27 Darán sus frutos los árboles del campo, y la tierra los suyos. Habitarán en su tierra en seguridad, y sabrán que yo soy Yahvé cuando rompa las coyundas de su yugo y las arranque de las manos de los que las esclavizaron. 28 No serán ya más presa de las gentes, las devorarán las fieras del campo, sino que habitarán en seguridad, sin que nadie las espante. 29 Les suscitaré una prole de renombre; no los consumirá ya más el hambre ni serán más el escarnio de las gentes. 30 Conocerán entonces que yo, Yahvé, soy su Dios, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo, dice el Señor, Yahvé. 31 Rebaño mío, vosotros sois las ovejas de mi grey, y yo soy vuestro Dios, dice el Señor, Yahvé.
La alegoría del pastor y de la grey es muy repetida en el A. Τ. 7 Ezequiel, después de presentar la conducta de los malos pastores, declara que el nuevo pastor fiel en la nueva restauración nacional será el mismo David. Una providencia particular sobre su grey israelita hará que triunfe el principio de la justicia y de la equidad. Ahora anuncia que Yahvé establecerá sobre esa nueva sociedad teocrática a un lugarteniente personal suyo, el pastor único que las apacienta, al que se le llama mi siervo David (v.24), que gobernará la grey en calidad de príncipe.
El nuevo Pastor regirá a todas las tribus de Israel. Desaparecerá la tradicional división, iniciada con la escisión de Jeroboam a la muerte de Salomón (930 a.C.). En la etapa definitiva de Israel en los tiempos mesiánicos, Israel se verá de nuevo bajo la égida de un único Pastor, que será como una reencarnación del gran antepasado David. Se le llama al futuro Pastor mi siervo David, porque provendrá de su estirpe y emulará con creces las hazañas del añorado rey fundador de la dinastía bendecida por Yahvé con promesas de permanencia eterna. Como el antiguo David8, el nuevo Pastor será siervo de Yahvé de modo especialísimo, ya que en todo gobernará conforme a las directrices divinas.
La nueva era, presidida por el nuevo Pastor, estará caracterizada por una paz paradisíaca, en la que no habrá lugar para el temor (v.25). Las ovejas, los ciudadanos de la nueva teocracia, nada tendrán que temer de los asaltos de las fieras, que desaparecerán de la tierra. En la literatura profética tradicional se anuncia ya esta paz edénica con el cambio radical de los instintos hostiles de las fieras 9. La descripción de los nuevos tiempos mesiánicos es convencional e idealizada: habrá paz, lluvia abundante y frutos ubérrimos por doquier (v.27). Todo ello como consecuencia de una nueva alianza de paz (v.25). El centro de las bendiciones divinas de toda índole será el collado de Yahvé, la colina de Sión (v.26) 10.
La fertilidad de los campos en la era mesiánica era también un tópico en la literatura profética n. Los profetas coloreaban sus vaticinios mesiánicos conforme a las exigencias del ambiente. En todas las profecías hay un núcleo sustancial espiritual, que es el centro del vaticinio, y una corteza externa, en la que entra mucho la imaginación desbordada oriental. Sustancialmente las promesas se cumplen, si bien en lo accidental de un modo muy diverso a como lo presentaban los profetas del A.T. En realidad, éstos se han quedado cortos en sus descripciones ideales, ya que el mundo de la gracia — síntesis de las íntimas relaciones de Dios con la humanidad — supera con mucho a todo lo que pudieran entrever los grandes profetas del A.T. 12 No debemos perder de vista la perspectiva doctrinal del A.T. Los profetas son hombres excepcionales, pero de su tiempo, y del futuro sólo conocían lo que expresamente les revelaba Dios, y en estas revelaciones hay un núcleo sustancial espiritual; pero, al proponerlas al pueblo, ellos presentaban esa realidad sustancialmente espiritual de modo gráfico, con concepciones tomadas de su ambiente histórico.
Ezequiel, en este oráculo, describe a los exilados la restauración de Israel como nación, entrando en una nueva etapa libre de temores. Han sufrido tanto de los pueblos enemigos, que sólo la idea de paz centraba las ansias de todos. Les anuncia solemnemente que los enemigos tradicionales de Israel serán vencidos definitivamente, rompiendo las coyundas de su yugo (v.27), con la consecuente liberación de los oprimidos. Israel se volverá a constituir sin temor a invasiones de las gentes, creando un nuevo núcleo nacional, una prole de renombre (v.29); es decir, los descendientes de los exilados volverán a constituir una comunidad nacional renombrada entre las naciones, para no volver a ser más el escarnio de las gentes. La catástrofe nacional y la cautividad habían dado ocasión a que las naciones paganas se mofaran del pueblo israelita, interpretando su derrota como un signo de impotencia de Israel y de su Dios. Pero, en el futuro, la progenie de Jacob volverá a ser el rebaño de Yahvé (ν.31), el pueblo elegido,dirigido bajo una providencia especialísima divina: yo soy vuestro Dios. La antigua propensión a la idolatría desaparecerá e Israel reconocerá a Yahvé como su único Señor.
1 Muchos cíe los conceptos de este capítulo aparecen en los últimos capítulos del libro. Así 1-16 es paralelo a 48:35; 23-24 es similar al contenido de los €.45-48; los v.25-10 son muy parecidos a 47:1-12. — 2 Hemos traducido leche según los LXX. El TM puntúa la misma palabra hebrea con sentido de grey. Creemos que en el contexto se adapta mejor nuestra versión, ya que se habla de leche, lana, productos todos del rebaño. — 3 Zac 11:4-17; 2 Sam 5:2; Sal 23; Mt 18:12-14; Le 15:4-7, Y sobre todo la bellísima parábola del buen Pastor (Jn 10:1-18). — 4 "¡Ay de los pastores que dispersan y destrozan el rebaño de mi pastizal! Por eso dice Yahvé de los que apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado mi grey, la habéis descarriado y no habéis cuidado de ella; yo me cuidaré de pediros cuenta de vuestra conducta." — 5 Cf. Ex 19:5. — 6 Cf. Ez 22:23-31. — 6 Así según los LXX. El TM dice: "destruiré." La confusión de una letra por otra parecida en el hebreo (resh por daleth) explica esta versión, que no parece encaje en el contexto. — 7 Cf. 2 Sam 5:2; 1 Re 22:17; Sal 23; 74:1; 79.131 Os 13:6; Miq 5:4; 7:14! Is 40,11; Jer 13:17; 23:1; 50,19; Zac 10:3; 11:7. — 8 Esta denominación de siervo aplicada a David aparece en 2 Re 8:18; Sal 19:1; 36:1; 89:4 11. — 9 Is 11:6-9; Jer 23:5-6; Os 2:2os; Miq 5:5. — 10 Cf. Is 2:2 Sal 2:6; 110,2; Jl 2:32; 3:17, — 11 Cf. Am 9:13; Os 2:23; Is 0:3.6; 11:6-9; 32:1-5.15-18. — 12 Sobre esta cuestión pueden verse los siguientes trabajos: B. Frey, Le conflit cnire le Messiahisme de Jesús et le Messianisme de son ternps: B1 14 (1933) 133-149.269-293; A. Meli, / beni ternporali nelle profezie messianiche: Bi 18 (1935) 307-329; M. García Cordero, Hipérbole, paradoja y realidad en las profecías mesiánicas: CT (1959) 353-82.