Cristo, luz del alma, 11:33-36 (Mt 6:22-23)
Cf. comentario a Mt 6:22-23
33 Nadie enciende la lámpara y la pone en un rincón ni bajo el celemín, sino sobre un candelabro, para que los que entren tengan luz. 34 La lámpara de tu cuerpo es tu ojo; si tu ojo es puro, todo tu cuerpo estará iluminado; pero, si fuese malo, también tu cuerpo estará en tinieblas. 35 Cuida, pues, que tu luz no tenga parte de tinieblas, 36 porque, si todo tu cuerpo es luminoso, sin parte alguna tenebrosa, todo él resplandecerá como cuando la lámpara te alumbra con vivo resplandor.
Este pasaje está aludiendo a Cristo. Da la razón de la mala acogida que tiene en el mundo farisaico. Es una mezcla de comparaciones y alegorías. El v.33 aparece utilizado más veces y en otros contextos (Lc 8:16; Mt 5:15), lo mismo que el v.34 (Mt 6:22-23).
La luz que se expone para que luzca es Cristo (Jn 8:12). La luz para el cuerpo es el ojo. Si éste no está enfermo (απλούς = simple), el cuerpo del hombre goza del beneficio de la luz; si está enfermo, ciego, está en oscuridad.
En el orden moral ha de cuidarse la rectitud para que la luz de Cristo ilumine la vida moral. Si así se hace, todo el hombre moral gozará del beneficio de la luz de Cristo, "como cuando la lámpara te ilumina con vivo resplandor." Pues el "ojo es lámpara de tu cuerpo" es sinónimo de corazón como conducta del hombre 6.
Esta "ceguera" farisaica (Jn 9:40-41), culpable, es la que les impide ver esta luz de Cristo-Mesías. "Cuida, pues, que tu luz no tenga parte de tinieblas." Si la enunciación parece de tipo "moralizante," su inserción a continuación del tema farisaico parece exigir también la concreción a este caso.
La repetición de las dos primeras sentencias en otros pasajes, lo mismo que la ausencia de la tercera (v.35-36) en Mt, y la falta de íntima unión entre el v.34 y el 35, sugiere que se trata de sentencias de Cristo, acopladas oportunamente aquí por el evangelista y posiblemente algo retocadas para su adaptación 7. El v.36 es propio de Lc.
Reprensión de fariseos y escribas, 11:37-54 (Mt 23:1-36)
Cf. comentario a Mt 23:1-36
37 Mientras hablaba, le invitó un fariseo a comer con él; y fue y se puso a la mesa. 38 El fariseo se maravilló de ver que no se había lavado antes de comer. 39 El Señor le dijo: Mira, vosotros los fariseos limpiáis la copa y el plato por defuera, pero vuestro interior está lleno de rapiña y maldad. 40 ¡Insensatos! ¿Acaso el que ha hecho lo de fuera no ha hecho también lo de dentro? 41 Sin embargo, dad en limosna hasta lo mismo que está dentro, y todo será puro para vosotros. 42 ¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la menta y de la ruda, y de todas las legumbres, y descuidáis la justicia y el amor de Dios! Hay que hacer esto sin omitir aquello. 43 ¡Ay de vosotros, fariseos, que amáis los primeros puestos en las sinagogas y los saludos en las plazas! 44 ¡Ay de vosotros, que sois como sepulturas, que no se ven, y que los hombres pisan sin saberlo! 45 Tomando la palabra un doctor de la Ley, le dijo: Maestro, hablando así nos ultrajas también a nosotros. 46 Pero El le dijo: ¡Ay también de vosotros, doctores de la Ley, que echáis pesadas cargas sobre los hombres, y vosotros ni con uno de vuestros dedos las tocáis! 47 ¡Ay de vosotros, que edificáis monumentos a los profetas, a quienes vuestros padres dieron muerte! 48 ¡Vosotros mismos atestiguáis que consentís en la obra de vuestros padres; ellos los mataron, pero vosotros edificáis! 49 Por esto dice la Sabiduría de Dios: Yo les envío profetas y apóstoles, y ellos les matan y persiguen, 50 para que sea pedida cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde el principio del mundo, 51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, asesinado entre el altar y el santuario; sí, os digo que le será pedida cuenta a esta generación. 52 ¡Ay de vosotros, doctores de la Ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia, y ni entráis vosotros ni dejáis entrar! 53 Cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle terriblemente y a proponerle muchas cuestiones, 54 armándole trampas para tomarle por alguna palabra de su boca.
Este relato debe de estar compuesto por Lc, o por su "fuente," de una manera convencional. La parte del banquete es propia de Lc, pero la diatriba contra los "fariseos" (v.39) primero, y luego contra los "doctores" (v.45), está también en Mt, pero en otro contexto completamente distinto. Es Cristo quien, ante las muchedumbres, pone al descubierto a escribas y fariseos; pero todo bajo esta doble agrupación, y luego, en la censura que les hace, Lc y Mt convienen en sólo cinco censuras; el resto son distintas: en Mt dos más y cuatro más en Lc. Esto hace ver que se quiere presentar un cuadro de censuras, recogiendo de la tradición un grupo de elementos que permitan demostrar el propósito del autor. En Lc mismo, el ponerse este cuadro de censuras en un banquete manifiesta que no es el lugar oportuno, y que, acaso con el pretexto de la censura interna del fariseo que lo invita, al ver que Cristo no se había lavado las manos, como era de ritual para ellos, agrupa este cuadro sobre la hipocresía farisaica, dándole una proyección mayor. Es un contexto lógico.
El uso rabínico de lavarse las manos, platos, hasta purificar los asientos para no contraer alguna impureza "legal," no era precepto de la Ley, sino que procedía de la tradición de los antiguos rabinos. Este hecho de Cristo en este banquete, al que le había invitado un fariseo, probablemente con curiosidad o pretexto de espionaje, da lugar, literariamente al menos, a estas censuras de Cristo, pronunciadas varias de ellas en momentos distintos y sistematizadas ahora a este propósito. Lc denomina a Cristo en este pasaje el Κύριος, el Señor, probablemente con el sentido de profesión de su divinidad que tenía la palabra en la primitiva Iglesia.
Los fariseos limpiaban "la copa y el plato" por fuera, pero por dentro están llenos de rapiña y maldad. Esto era hipocresía. Más puros hay que estar por dentro. Y Lc inserta aquí un logion famoso. Los fariseos han de "purificar" el alma con buenas obras. Y tomándose el tema en cuestión, les indica una de las obras más excelentes consideradas por los judíos: la limosna. Por eso, en lugar de toda externa purificación de la "copa y el plato," que den en limosna lo que hay "dentro" (τα ενόντα) de ellos, es decir, que cíen al necesitado el alimento como limosna. Y así obtendrán pureza de rectitud. La Vulgata traduce: que lo que "sobre" (quod superest) lo den de limosna.
Mt dice en lugar paralelo (Mt 23:26) jugando con una evocación alegórica, que limpien también la copa por "dentro." Lc pone que lo que está "dentro" que lo den de limosna. Es más lógico el pensamiento de Mt. Acaso sea por efecto de la "fuente" que hubiesen usado Mt y Lc. Pudo haber sido una confusión en la versión de dos palabras arameas afines: daki = limpia, y zakí = dad de limosna.
A la hipocresía farisaica se la describe en otros casos: la Ley exigía pagar los "diezmos" al sacerdocio, de lo que vivía (Núm 18:21; Dt 14:22); lo que se interpretó incluso de cosas menores, como la "menta," la "ruda" y "todas las legumbres"; pero ellos no practicaban la "justicia," que era el amor a Dios.
Pretenden ser perfectos y ansian la ostentación de "los primeros puestos en las sinagogas," que estaban delante de la tribuna del lector y mirando al pueblo, y los "saludos" de las gentes en la plaza, como a los maestros y perfectos por excelencia.
Les censura que son "como sepulturas que no se ven." Mt los compara a "sepulcros blanqueados," que son "hermosos por fuera," pero por dentro tienen la podredumbre de la muerte. Pues se blanqueaban los sepulcros ante las fiestas de "peregrinación," para que los peregrinos no los rozasen y contrajesen alguna impureza legal (Núm 19:16). Pero aquí se presenta de otra manera. Son sepulcros que no se ven, como enterrados en un campo, y los hombres, sin saberlo, los pisan y contraen la impureza "legal," que aquí es el veneno de su doctrina de boicot a Cristo.
Al llegar aquí, Lc introduce hablando a un doctor de la Ley, censurándole. No parece el banquete lugar apto para estas censuras; por eso podría ser la inserción aquí de otro elemento tomado de la tradición, de otro momento, o una "introducción" literaria.
Los doctores de la Ley interpretaban ésta con un rigorismo preventivo insoportable. Tales son los comentarios de los rabinos en el Talmud. Pero ellos no los cumplían.
Por aparecer religiosos, levantaban monumentos a los profetas a quienes sus antepasados mataron. Pero les saca una conclusión de lógica oriental: consienten en su muerte; aquéllos los mataron, y éstos los entierran. Es que en el fondo de esta afirmación, como se ve en el v.49, está prevista la muerte de Cristo y la persecución y muerte de los apóstoles y de los otros "profetas" del N.T. (1 Cor 12:29; Act 15:32, etc.). Pero, como toda la historia de Israel estaba orientada al Mesías, a la muerte de éste experimentará Israel el castigo por toda la sangre derramada por esta causa: "le será pedida a esta generación." 8 En Mt 23:32-39 está expuesto este tema con más desarrollo y matiz.
La "Sabiduría de Dios" no parece afectar directamente a Cristo. Al menos no es un término usual ni comprensible para los lectores. Puede ser una frase construida al modo de los oráculos de los profetas y hablar de los designios de Dios, ya que es la vieja Sabiduría de los sapienciales (cf. Lc 7:35). Es la providencia de Dios la que envió profetas y ahora apóstoles: correrán la misma suerte (Jer 7:25ss).
Por último, los censura porque se "apoderaron de la llave de la ciencia" religiosa. Sólo ellos dictaminaban lo que debía ser. Hasta tal punto, que daban más valor a los dichos y cuerpo de doctrina de sus doctores que a los mismos Libros Sagrados. Y así, ante el Cristo Mesías, por el boicot que le hacían, ni "entraban ellos" en el Reino "ni dejaban entrar" al pueblo. Tal era el ascendiente que tenían sobre el mismo.
Lc termina diciendo la reacción brutal de "escribas y fariseos" contra El, proponiéndole "trampas" para comprometerle con alguna de sus respuestas.
El complemento a este cuadro está en el Comentario a Mt 23:1-38.
1 Strack-B., Kommentar. I P.408-410; Bonsirven, Textes. 181 2 Dada La Importancia De Este Tema, Su Estudio Analítico Se Hace En Mt 6:9-13. 3 Vosté, Parabolae. (1933) Ii P.563-567; Frank, En Verb. Dom. (1922) 144-149. 4 Para Los Versículos Finales De Lc 11-13, Cf. comentara A Mt 7:7-11; M. Zerwick, Perseveranter Orare (Lc 11:5-13): Verb. Dom. (1950) 243-247. 5 Sama1n, L'accusation De Magie Contre Le Christ: Eph. Theol. Lov. (1938) 449-490. 5 A. Vótgle, Der Spruch Von Jonaszeichen, En Synoptische Studien (1953) 230-277; J. Howton, The Sign Of Joña, En Scottisch Journ. Of Theology (1926) P.288-304; M. Goguel, La Fot A La Résurrection De Jesús Dans Le Christianisme Primitif (1933) P.Lgoss; O! Cullmann, Dieu Vivant N.16 P.25ss. 6 Conny Eddund, En Rev. Bibl. (1943) P.603-605. 7 Benoit, L'oeil Lampe Du Corp: Rev. Bibl. (1947) P.362-364. 8 Sobre Zacarías, cf. 2 Crón. 24:19-22; J. Jeremías, Heiligengraber injesu Umwelt (Mt 23, 29; Lúe 11:47). (1958).
Capitulo 12
Advertencias a los Discípulos, 12:1-12 (Mt 10:26ss)
Cf. comentario a Mt 10:26ss
1 Entre tanto, se fue juntando la muchedumbre por millares, hasta el punto de pisarse unos a otros, y comenzó El a decir a sus discípulos: Ante todo guardaos del fermento de los fariseos, que es la hipocresía, 2 pues nada hay oculto que no haya de descubrirse, y nada escondido que no llegue a saberse. 3 Por esto, todo lo que decís en las tinieblas será oído en la luz, y lo que habláis al oido en vuestros aposentos será pregonado desde los terrados. 4 A Vosotros, mis amigos, os digo: No temáis a los que matan el cuerpo y después de esto no tienen ya más que hacer. s Yo os mostrare a quién habéis de temer; temed al que, después de haber dado la muerte, tiene poder para echar en la gehenna. Sí, yo os digo que temáis a ése. 6 ¿No se venden cinco pájaros por dos ases? Y sin embargo, ni uno de ellos está en olvido ante Dios. 7 Aun hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados todos. No temáis; vosotros valéis más que muchos pájaros. 8 Yo os digo: A quien me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. 9 El que me negare delante de los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. 10 A quien dijere una palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. 11 Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o qué habéis de responder o decir, 12 porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora lo que habéis de decir.
Este relato de Lc está compuesto con una serie de sentencias de Cristo pronunciadas en otras ocasiones y presentadas aquí bajo el tema de "advertencias a los discípulos." Es un caso de simple contexto lógico. El auditorio, aunque hay muchedumbres, son los discípulos. Esto hace ver, por un nuevo motivo, que Lc quiere destacar el fervor creciente del pueblo por El, como se ve en los "millares" de gentes que pone y el "apretujarse" para oírle. Pero las advertencias son dadas a los discípulos. Aunque con ello continúa el tema — también eclesial — del "discípulo."
En realidad son dos temas:
1) v.l-3. Han de guardarse del "fermento de los fariseos, que es la hipocresía." Era la apariencia de santidad y el estar vacíos de virtud y llenos de maldad. Que no sean así sus discípulos, pues todo se sabrá. Y han de mostrarse por fuera como son por dentro. Que sea "buen olor de Cristo." El v.3 es interpretado por los autores distintamente: como continuación de lo anterior, que es lo que parece aquí lo más probable por su redacción, o de la predicación. La predicación desde "las terrazas" hace ver, por contraposición, la publicidad que tendrán. Como la voz de los almuédanos en las mezquitas, desde los minaretes, anunciando la oración. Sin embargo, en otro contexto de Mt (10:26-27) y Mc (4:22) tiene el sentido de la predicación. En Lc, por lo que sigue, parecería obtener este sentido. Pero es tema discutible.
2) v.4-12. Los versículos 2-9 tienen el mismo orden que en Mt 10:26-33. Si el v.3 se interpreta de la predicación, el tránsito a este tema es lógico. La predicación les acarreará persecuciones. Para ello les anima llamándoles "mis amigos." Pero no hay que temer a los hombres, que sólo matan el cuerpo; al que hay que temer es a Dios, que puede dar en justicia la muerte eterna en la gehenna (infierno; Mt 10:28).
Pero, además, les exhorta a la confianza en la Providencia. La persecución, lo mismo que la tentación, no siempre serán impedidas por Dios, pues son parte de la economía divina. Pero la confianza en la Providencia traerá la evitación o la fortaleza. Con el grafismo oriental se hace ver esta providencia sobre los pájaros; cinco pájaros que se venden por dos "ases" (el as era la décima parte del denario) l. ¡Y hasta los cabellos están sometidos a la providencia de Dios! (Mt 10:30).
Pero esa fortaleza les llevará a confesarlo delante de los honores por Mesías e Hijo de Dios, y entonces el Hijo del hombre les condensará por dignos discípulos suyos ante los ángeles de Dios; lo mismo que negará al que le niegue (Mt 10:32-33).
Esta actuación de Cristo parecería solamente fiscal. Sin Embargo, hecha "ante los ángeles de Dios," que es su corte, o de su Padre (Mt), y puesta en función de otros pasajes, parece que, más que fiscal, es judicial, y los ángeles, si son la corte de Dios, aparecen como prontos a cumplir las órdenes del fallo de Cristo (Mt 25:31ss; 13:41). Parece, pues, que hay un transfondo trascendente en este relato. Su "confesión" es su fallo judicial. Hay modificación de la frase con relación a Mt.
Esto evoca el perdón del pecado contra el Hijo del hombre, excepto en el caso de "blasfemia contra el Espíritu Santo," que, por otros contextos, es cerrar los ojos a la evidencia de la obra de Dios. No que no se pueda perdonar, sino que el ser humano se empeña en no ser perdonado (Mt 12:21-33; cf. v.22ss; (Mc 3:28-30) 2.1 En Mc el v.10 tiene otro contexto.
Esta providencia de Dios, evocada también por la cita del Espíritu Santo — tipo de concatenación semita — , les asegura que no se preocupen cuando les llevan perseguidos, como discípulos de Cristo, a las "sinagogas" — persecuciones judías — o ante los "magistrados" (άρχαi) y las "autoridades" (εξουσ(αι) — este vocabulario refleja el de Pablo — , persecuciones paganas, sobre lo que han de responder, porque esa providencia hará que el Espíritu Santo les ilumine en aquella hora (Mt 10:20) 3.
La avaricia, 12:13-21
13 Díjole uno de la muchedumbre: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. u El le respondió: Pero, hombre, ¿quién me ha constituido juez o partidor entre vosotros? 15Les dijo: Mirad de guardaros de toda avaricia, porque, aunque se tenga mucho, no está la vida en la hacienda. 16 Y les dijo una parábola: Había un hombre rico, cuyas tierras le dieron gran cosecha. 17 Comenzó él a pensar dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, pues no tengo donde encerrar mi cosecha? 18 Y dijo: Ya sé lo que voy a hacer: demoleré mis graneros y los haré más grandes, y almacenaré en ellos todo mi grano y mis bienes, 19 y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes almacenados para muchos años; descansa, come, regálate. 20 Pero Dios le dijo: Insensato, esta misma noche te pedirán el alma, y lo que has acumulado, ¿para quién será? 21 Así será el que atesora para sí y no es rico ante Dios.
Lc pone una introducción histórica, que le da motivo para insertar luego la parábola sobre la avaricia. Es el único evangelista que la trae.
Una persona le pide un día, basado en el prestigio que tenía, más que como un simple rabí, que intervenga en un asunto familiar. En la Ley se decía que el hermano mayor, cuando eran dos, llevaría dos partes de la hacienda, y el menor una (Dt 21:17). Pero, cuando eran más hermanos, los rabinos resolvían la cuestión de maneras distintas 3. En la Mishna hay una sección para las herencias, y que era orientadora para las consultas que les hacían a los rabinos. Nada se dice aquí si el mayor retenía injustamente la parte del menor o si, siendo varios, a éste no le satisfacía la solución aceptada según el criterio rabínico. En todo caso, siempre era un asunto enojoso la intromisión en partición de herencias, y, sobre todo, Cristo le hace ver que su misión es otra, no la de arreglar cuestiones materiales. "No quiere aparentar que aprueba una actitud de absorción por los bienes de este mundo" (Harrington).
Y Lc relata la parábola de Cristo contra la avaricia. Lo que sugiere en el hermano antes citado una retención injusta de la hacienda (v.15).
Cristo hace la pintura colorista de un rico que sólo se dedica a atesorar riquezas, pensando disfrutar largos años de buena vida con ellas. Pero la muerte le sobrevino: la avaricia le hizo no poder disfrutarlas 4. La palabra "alma" (ψυχή) está por vida. Se le llama "insensato" (φρων) que en A.T. (Sal 14) se aplica al que, en la práctica, niega a Dios; aquí absorbido por las riquezas de la vida. Y termina con esta sentencia: "Así será el que atesora para sí y no es rico ante Dios."
Acaso en su situación en el kérigma de la Iglesia se la valore en función "escatológica."
Este versículo añade un elemento nuevo a la parábola. Esta hace ver la inutilidad del atesorar para prolongar la existencia, pero aquí se añade un pensamiento nuevo: la riqueza en función de la vida eterna. Por eso algunos la tienen por un elemento "adventicio" a la parábola, aunque tomado de otra sentencia del Señor 5.
Abandono a la Providencia, 12-22-34 (Mt 6:25-33)
Cf. comentario a Mt 6:25-33
22 Dijo a sus discípulos: Por esto os digo: No os preocupéis de vuestra vida, por lo que comeréis; ni de vuestro cuerpo, por lo que vestiréis, 23 porque la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido.24 Mirad a los cuervos, que ni hacen sementera ni cosecha, que no tienen ni despensa ni granero, y Dios los alimenta: ¡cuánto más valéis vosotros que un ave! 25 ¿Quién de vosotros, a fuerza de cavilar, puede añadir un codo a su estatura? 26 Si, pues, no podéis ni lo menos, ¿por qué preocuparos de lo más? 27 Mirad los lirios cómo crecen; ni trabajan ni hilan, y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28Si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, así la viste Dios, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 29 No andéis buscando qué comeréis y qué beberéis, y no andéis ansiosos, 30 porque todas estas cosas las buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis de ellas necesidad. 31 Vosotros buscad su Reino, y todo eso se os dará por añadidura. 32 No temas, rebañito mío, porque vuestro Padre se ha complacido en daros el Reino. " Vended vuestros bienes y dadlos en limosna; haceos bolsas que no se gastan, un tesoro inagotable en los cielos, adonde ni el ladrón llega ni la polilla roe; 34 porque donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.
Lc coincide con Mt en este pasaje, tan rico de doctrina como bello de expresión. Lc añade un tema complementario que es como el término de una "inclusión semita" al tema de la "avaricia" que parabólicamente acaba de describir. Se dirige a sus "discípulos" — y en Lc a los "discípulos" eclesiales — En lugar de preocuparse por la sola riqueza material, afanados con una solicitud excesiva, esta solicitud ha de ser dejada al abandonarse en manos de la Providencia. ¡Dios mira por los hombres! Ellos que busquen el Reino, y todo eso se dará por "añadidura." No se excluye, naturalmente, la labor por lo necesario; pero que se haga sin asfixiante afán, y cada cosa en su sitio. Que nada faltará, ¡pues hay Providencia!
Si ellos son pocos — "rebañito mío" — y como despreciados ante tantos otros afanes y poderes y con dificultades por alcanzar esta meta que les propone, que no se desalienten, que sepan que son la porción elegida, pues "vuestro Padre se ha complacido en daros el Reino." 6
Este no viene por exigencia, sino por don gratuito. Ha de recibírselo "haciéndose como niños," que, en el ambiente, eran casi un ser sin valor. Así lo recibirán como puro don gratuito de Dios ese "rebañito mío" de gentes sencillas y despreciadas, sin orgullos ni prejuicios doctrinales contra el Mesías (cf. Lc 10:21).
Lc añade un tema que es contrapartida al afán por la avaricia, antes desarrollado. Acaso procedan de otro contexto en su exposición por Cristo. Pero la oportunidad lógica de su inserción aquí es clara. Que no atesoren con afán; que se confíen a la Providencia. Y como prueba de todo ello, les dice en forma hiperbólica que "vendan sus bienes y los den en limosnas," la gran obra de misericordia entre los judíos, para tener un tesoro en los cielos.
Naturalmente, no es esto una obligación. Es una sentencia "sapiencial" que ha de ser valorada en función de otros elementos. El mismo Colegio apostólico tenía sus bienes, de los que sacaba parte de su sostenimiento (Jn 13:29; Act 4:34-5:1-4).
A la frase final de la avaricia: "Así será el que atesora para sí y no es rico para Dios" (v. 21), se le contrapone por el contexto esta otra: "Porque donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón."
v.24. Mt pone "aves"; Lc, "cuervos." Acaso se pongan éstos porque se consideraban animales "impuros" (Lev 11:15; Dt 14:14). En la literatura rabínica se dice que los padres les abandonan. Es reflejo del A.T. (Job 38:41). Con la alusión a ese desamparo se acusaría mejor la providencia de Dios en ellos. Podría ser citación "quoad sensum" o efecto de "fuentes."
v.25. La palabra ηλικια se traduce por "estatura" o "edad." Los autores se dividen en la precisión de este matiz.
v.30. Lc pone "gentes del mundo"; Mt, "gentiles." La modificación se explica bien, dados los lectores de cada uno de estos evangelistas.
Exhortación a la vigilancia, 12:35-48 (Mt 24:42-51; Mc 13:33-35)
Tened ceñidos vuestros lomos y encendidas las lámparas, 36 y sed como hombres que esperan a su amo de vuelta de las bodas, para que, al llegar él y llamar, al instante le abran. 37 Dichosos los siervos aquellos a quienes el amo hallare en vela; en verdad os digo que se ceñirá, y los sentará a la mesa, y se prestará a servirles. 38 Ya llegue a la segunda vigilia, ya a la tercera, si los encontrare así, dichosos ellos. 39 Vosotros sabéis bien que, si el amo de casa conociera a qué hora habría de venir el ladrón, velaría y no dejaría horadar su casa. 40 Estad, pues, prontos, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre. 41 Dijo Pedro: Señor, ¿es a nosotros a quienes dices esta parábola o a todos? 42 El Señor contestó: ¿Quién es, pues, el administrador fiel, prudente, a quien pondrá el amo sobre su servidumbre para distribuirle la ración de trigo a su tiempo? 43 Dichoso ese siervo a quien el amo, al llegar, le hallare haciendo así. 44 En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. 45 Pero si ese siervo dijese en su corazón: Mi amo tarda en venir, y comenzase a golpear a siervos y siervas, a comer, y beber, y embriagarse, 46 llegará el amo de ese siervo el día que menos lo espere y a la hora que no sabe, y le mandará azotar y le pondrá entre los infieles. 47 Ese siervo que, conociendo la voluntad de su amo, no se preparó ni hizo conforme a ella, recibirá muchos azotes. 48 El que, no conociéndola, hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos. A quien mucho se le da, mucho se le reclamará, y a quien mucho se le ha entregado, mucho se le pedirá.
La exhortación a la vigilancia la traen los tres sinópticos. Pero Mt y Mc la traen al final del "discurso escatológico." Lc le da una situación distinta. Pero ambos están orientados a la parusía. La de Mc es propia (Mc 13:33-35). La de Lc es triple, la primera de las cuales es omitida por Mt. Pero las otras dos son más ampliamente desarrolladas por Lc. Esta desconexión en que las pone Lucas podría hacer pensar que les daba un acentuado sentido "moral" personal, no primitivo, "desescatologizado" ante la experiencia de la parusía lejana.
1) La primera está tomada de la vigilancia de criados que esperan a su amo que viene de las "bodas." El estar "ceñidos los lomos" indica tener levantados y ajustados los vestidos para servir. Las "lámparas escendidas" aluden al cortejo nupcial que llega de noche, como era la costumbre. Pero en Lc el "cursus" de la narración cambia. A los siervos que así le esperen vigilantes, el "esposo" se "ceñirá" como un siervo, los "sentará a la mesa," que es su mesa, y "se pondrá a servirles." La parábola se alegoriza. Cristo es el "Esposo," que, como él dijo, estaba entre ellos como un "servidor" (Lc 22:27). Su "mesa" es un banquete, la imagen ordinaria con que se expresaba el reino mesiánico celeste. El será en ese banquete mesiánico final el servidor y el manjar (Ap 3:20): el privilegio de su premio. La espera ha de ser tensa. Han de esperar a la segunda o tercera vigilia. Los judíos dividían la noche en tres vigilias; los romanos, en cuatro (Mc 13:35). No podría fijarse con exactitud el cómputo usado 7.
2) La segunda parábola es la conocida del ladrón, que llega inesperadamente, a la noche, para entrar, "horadando su casa" de adobe. Si el dueño supiese a qué hora iba a venir, estaría alerta. Así se ha de estar alerta para la parusía ? u otra previa venida del Señor. Pues Lc acentúa la "desescatologización." Acaso la "moralice."
3) La tercera es introducida en Lc, pero no en Mt, por una pregunta de Pedro, para saber si la parábola la dice a ellos o a todos. Pero se responde con otra. Es un "administrador," que ha de ser "fiel y prudente," a quien un señor le dejó, en su ausencia, encargado de atender a su servidumbre. El fin de la parábola es el mismo que los anteriores: la vigilancia, presentada aquí bajo la imagen de la fidelidad, que es el modo de estar esperando dignamente a su señor. Si a su retorno lo encuentra con esta vigilancia fiel, le "pondrá sobre todos sus bienes." Como José fue puesto en Egipto por el Faraón. Pero si, ante su tardanza, se ensoberbeciese y tratase a los súbditos con el despotismo de un oriental con esclavos, a la llegada del señor, éste le mandará castigar. La parábola tiene algunos rasgos irreales, para mejor contrastar el pensamiento. Algún elemento se alegoriza. Su venida es la parusía, — o acaso "moralizada" aquí otra venida de Cristo — , y el ponerle "sobre todos sus bienes" es el premio del cielo. El castigo en Lc es con los "infieles," es decir, con los impíos, profanos; en Mt se pone con los "hipócritas." Este término es usual en Mt para expresar los "fariseos." Sin embargo, con este término vierten los LXX el hebreo hanéf, que significa profano. Acaso pudieran en Mt y Lc resultar términos sinónimos 8. Este contexto es artificioso (Mt 24:45ss).
Los v.47-48, exclusivos de Lc, dan un matiz especial al pensamiento. El castigo está proporcionado al conocimiento que se tenga para esta vigilancia, bajo la forma de fidelidad. Acaso pudiera aludirse más específicamente con ello a la última actitud de los fariseos frente al pueblo sencillo e ignorante. Puede todo esto tener una oportunidad especial en la Iglesia primitiva, referente a los dirigentes, si no responden solícitamente a su función (cf. Os 4:4-11).
Exigencias de la doctrina de Cristo, 12:49-53 (Mt 10:34-36)
49 Yo he venido a echar fuego en la tierra, ¿y qué he de querer sino que se encienda? 50 Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me siento constreñido hasta que se cumpla! 51 ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Os digo que no, sino la disensión. 52 Porque en adelante estarán en una casa cinco divididos, tres contra dos y dos contra tres; 53 se dividirán el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre, y la madre contra la hija, y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera, y la nuera contra la suegra.
El primer versículo: "Yo he venido a poner fuego en la tierra, ¿y qué he de querer sino que se encienda?" es como el tema que abarca un doble incendio: en él y en los otros. El desea que este fuego se "encienda." Ha de ser algo excelente. Algunos Padres lo interpretan del Espíritu Santo, de la caridad, del celo. Originariamente es el reino. Este fuego actuará a través de Cristo y el E. S.
Este primer fuego es El. Acaso se agrupe aquí esta sentencia por un contexto lógico (Mt 10:34-37). El ha de recibir un "bautismo," y hasta que llegue está en ansia. Este es la cruz. Es el momento culminante de su fuego de amor, que lo "bautiza" (sumerge) en la muerte (Mc 10:38-39). El verbo usado συνέγομαί tiene un matiz de ansiedad, de congoja, de fuerza incontenible 9.
Pero este fuego que El pone en la tierra va a exigir tomar partido por El. Va a incendiar a muchos, y por eso El trae la "disensión," no como un intento, sino como una consecuencia. Es el modo semita de formular la causalidad o permisión. Y esta disensión se la expresa llegando a lo más entrañable de la vida: la familia. Bien se ve esto aún en los países mahometanos cuando un miembro de la familia se hace cristiano. Se cumplen a la letra las palabras del Señor 9.
Los signos del tiempo mesiánico, 12:54-59
Cf. comentario a Mt 16:1-3
54 A la muchedumbre le decía también: Cuando veis levantarse una nube por el poniente, al instante decís: Va a llover. Y así es. 55 Cuando sentís soplar el viento sur, decís: Va a hacer calor. Y así sucede. 56 Hipócritas, sabéis juzgar del aspecto de la tierra y del cielo; pues ¿cómo no juzgáis del tiempo presente? 57 ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? 58 Cuando vayas, pues, con tu adversario al magistrado, procura en el camino desembarazarte de él, no sea que te entregue al juez, y el juez te ponga en manos del alguacil, y el alguacil te arroje en la cárcel. 59 Te digo que no saldrás hasta que hayas pagado el último ochavo.
Lc es el más completo en esta relación. Cristo se dirige a la "muchedumbre." Ellos, gentes de campo o de mar, saben muy bien predecir el buen o el mal tiempo por su experiencia del cielo. ¿Por qué no juzgar por ellos mismos (άφ'έαυτών) lo que es "justo"? Las enseñanzas de Cristo y sus milagros han hecho ver que es el Mesías. ¿Por qué por estos "signos," que son también del cielo verdadero, no lo reconocen como tal? Con ello alude al medio ambiente, ya que en las discusiones rabínicas era muy tratado el tema de las señales para la venida y manifestación del Mesías.
¿A quién se refiere y qué significa aquí la palabra "hipócritas"? El auditorio es la "muchedumbre." Pero al decírseles que lo juzguen "por sí mismos" indica con ello el que no se dejen desorientar ni presionar por el influjo de los "fariseos," tan frecuentemente llamados "hipócritas." Lagrange ha hecho notar aquí que, dirigida a la muchedumbre, la palabra "hipócritas" tiene, por lo dicho, un cierto sentido de que no sean "comediantes" 10.
Lc añade luego — en su perspectiva — una parábola que Mt trae en otro contexto y a otro propósito muy distinto (Mt 5:25-26), pero con la que incita aquí a la rectificación y a la penitencia. Su sentido es claro. Aquí hay que "arreglarse" con Dios, reconociendo a Cristo por Mesías 11. En Mt se trae al propósito moral de justicia ante la ofensa hecha a otra persona (Mt 5:25-26).
La palabra "ochavo" traduce al término griego λεπτόν = medio quadrans= cuarta parte de un as; éste era la décima parte de un denario.
1 Rich, Dict. Des Antiq. Rom. (1861) P.223. 2 Lemmonier, Blasphéme, En Dict. Bibl. Suppl. I P.981-989. 3 I. H. Marshall, Hará Sayings, Lúe 12:11: Theology (London 1964) 65ss. 3 Edersheim, The Life And Times Of Jesús. (1907) Ii P.243-244; J. Jeremías, O.C., P.158-159. 4 Vosté, Parabolae. (1933) Ii P.701-709; Joüon, En Rev. Se. Relig. (1939) P.486-489. 5 Buzy, Les Sentences Finales Des Parábales Evangeliques: Rev. Bibl. (1931) P.335; J. Jeremías, La Conclusión De Las Parábolas, En Die Gleichnisse Jesu P.!28ss. 6 Pesch, Zur Formgeschichte Und Exegese Ioh Lukas 12:32: Bíblica (1960) 25-40.356-378. 7 Vosté, Parabolae. Ii (1933) P.463-470; Cf. P.459-463. 7 Véase .O Que Sobre Esto Se Ha Dicho Al Comentar A Mt En Los C.24 Y 25. S Joüon, "Ypocrítes" Dans L'évangile Et Hébreu "Hanéf": Rech. Se. Relig. (1930) P.313-316. 9 O. Cullmann, Early Christian Worship (1953) P.19; Taylor, Jesús And His Sacrifice (1937) P. 164-167. 9 T. A. Roberts, Some Comments On Mt 10:34ss And Lk 12:5iss· Exp Tim (1957) 304ss. 10 Evang. S. St. Lúe (1927) P.375. 11 Para su exposición, cf. Comentario a Mt 5:25-26.
Capitulo 13
Exhortación a la penitencia, 13:1-9
1 Por aquel tiempo se presentaron algunos, que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían, 2 y, respondiéndoles, dijo: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los otros por haber padecido todo esto? 3 Yo os digo que no, y que, si no hiciereis penitencia, todos igualmente pereceréis. 4 Aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿creéis que eran más culpables que todos los hombres que moran en Jerusalén? 5 Os digo que no, y que, si no hiciereis penitencia, todos igualmente pereceréis. 6 Y dijo esta parábola: Tenía uno plantada una higuera en su viña y vino en busca del fruto, y no lo halló. 7 Dijo entonces al viñador: Van ya tres años que vengo en busca del fruto de esta higuera y no lo hallo; córtala; ¿por qué ha de ocupar la tierra en balde? 8 Le respondió y dijo: Señor, déjala aún por este año que la cave y la abone, 9 a ver si da fruto para el año que viene; si no, la cortarás.
El relato es propio de Lc. Está reflejando lo que Cristo rechaza, y que era creencia ambiental, incluso reflejada en los evangelios (Jn 9:2-3): que toda desgracia era castigo por un pecado (Jn 9:3).
Y cita dos casos, conocidos sólo por los evangelios. Uno fue una matanza de galileos que hizo Pilato en el templo mientras ofrecían sacrificios. Este tipo de brutalidades cometidas por los procuradores romanos en el templo, lo mismo que por Arquelao o por otros, no eran raros. Se conocen por Josefo varios casos afines l. Y Pilato era capaz de ellos.
También le hablaron de la "torre de Siloé," que se desplomó y mató a dieciocho personas. En las excavaciones de 1914, Weil ha descubierto los cimientos de una torre en esta zona. Acaso era una de las torres para guardar el acueducto de Siloé.
La respuesta de Cristo hace suponer que la pregunta venía con esta mentalidad. Pero les dice que eso no es verdad: que su muerte no significa culpa, sino planes de Dios (Jn 9:3). No por morir éstos eran más culpables que los demás galileos o gentes de Jerusalén. Pero les hace una gran advertencia: en el plan de Dios hay horas señaladas para el ejercicio de castigos o desgracias colectivas. Por eso, si no hacen penitencia — galileos y jerosolimitanos — , todos perecerán de la misma manera que estos casos que le contaron. Probablemente esta penitencia (μετανοήτε) a que alude sea la rectificación moral de conductas para reconocerle como Mesías. Así el castigo llegó pereciendo Israel en la catástrofe del año 70, con la guerra de Vespasiano y Tito.
El anuncio es plastificado con una parábola. Una higuera infructuosa, que sistemáticamente no daba fruto. La higuera simboliza a Israel (Os 9:10) e incluso al que no da fruto (Jer 8:13). Se la pensó cortar pronto, pero aún hubo paciencia, y se la cultivó con esmero por otro año. Mas no dio fruto. Y hubo que cortarla. Así se trató a Israel, cultivándolo repetidamente con avisos y profetas; luego el Bautista, y, por último, Cristo con su obra de enseñanzas y milagros. Pero Israel, los dirigentes, no le reconocieron por Mesías. Sólo fructificó. la muerte del Mesías. Y así perecieron en la catástrofe el 70 2.
A la hora de la inserción aquí por Lc puede tener ya una mayor amplitud "moral" 3.
Podría proceder la parábola como una versión más de las varias que había de la historia de Ahiqar (s.V a.C.). Pero a la hora del kérigma cristiano acaso pudiese tener una parte "alegórica": los "tres años" (v.7) y el dueño (Κύριε) podría ser Cristo (J. Jeremías).
Lc, que omite la maldición de la higuera estéril, encuentra aquí un equivalente — ¿duplicado? — "Vengo — el Mesías — en busca del fruto de esta higuera y no lo hallo; córtala" (v.7).
Curación en sábado de una mujer encorvada, 13:10-17
10 Enseñaba en la sinagoga un sábado. 11 Había allí una mujer que tenía un espíritu de enfermedad hacía dieciocho años, y estaba encorvada y no podía en modo alguno enderezarse. 12 Viéndola Jesús, la llamó y le dijo: Mujer, estás curada de tu enfermedad. 13 Le impuso las manos y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. 14 Interviniendo el jefe de la sinagoga, lleno de ira porque Jesús había curado en sábado, decía a la muchedumbre: Hay seis días en los cuales se puede trabajar; en ésos venid y curad, y no en día de sábado. l5 Respondióle el Señor y dijo: Hipócritas, ¿cualquiera de vosotros no suelta del pesebre su buey o su asno en sábado y lo lleva a beber? 16 Pues esta hija de Abraham, a quien Satanás tenía ligada dieciocho años ha, ¿no debía ser soltada de su atadura en día de sábado? 17 Y diciendo esto, quedaban confundidos todos sus adversarios, y toda la muchedumbre se alegraba de las obras prodigiosas que hacía.
Milagro relatado sólo por Lc. Tiene el carácter de los episodios de controversia por curaciones en sábado.
v.13. Cristo, para curarla, "le impuso las manos." Este término era tenido por propio de la taumaturgia helenística y uno de los argumentos del origen helenístico de los milagros. Pero en el "Génesis apócrifo de Qumrán" (1 QA 20:21.23.29), en el midrash de la escena de Abraham en Egipto, se narra cómo el patriarca sanó al faraón "poniéndole su mano sobre él" o "sobre su cabeza."
v.15a. En la expresión "Respondióle el Señor" (o Κύριος), este término tiene, como es normal en el ambiente y redacción de Lc, el sentido trascendente de Cristo.
v.15b. Cristo argumenta "a fortiori" con lo que harían ellos con un buey o un asno en sábado, argumento de los más utilizados por los rabinos 4. Se lee en el Talmud: "No sólo se permite en sábado llevar un animal a abrevar, sino también sacar agua para él." 5
v.16. El atribuir a Satanás la enfermedad era normal entre ellos, por razón de la amplia y especialísima idea que tenían los semitas del concepto de la "causalidad." El honor de Dios no destruye el amor al ser humano, que es beneficencia y modo del amor a El. El hecho milagroso de Cristo bien demostró la verdad de este amor a Dios hecho "en sábado." Cristo interpreta la Ley contra la casuística judía, y lo hacía "como el que tiene autoridad." El atar y desatar nudos era uno de los 39 trabajos prohibidos en sábado (Shabbath 7:2).
Dos parábolas sobre el reino: el grano de mostaza y la levadura. 13:18-21 (Mt 13:31-33)
Cf. comentario a Mt 13:31-33
18 Decía, pues: ¿A qué es semejante el reino de Dios y a qué lo compararé? 19 Es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto, y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas. 20 De nuevo dijo: ¿A qué compararé el reino de Dios? 21 Es semejante al fermento que una mujer toma y echa en tres medidas de harina hasta que fermenta toda.
Ambas parábolas se introducen con la forma usual en la literatura rabínica. La parábola de la mostaza hace ver que, siendo algo muy pequeño (Mt), llega a hacerse tan grande, que se convierte en árbol, y las aves del cielo se cobijan en él. La imagen se usa en el A.T. para hablar de los grandes imperios que protegen a sus súbditos (Ez 31:6; Dan 4:9). Aquí es el desarrollo del reino. Al comienzo pequeño y casi inadvertido, llega, a la hora de la composición del Evangelio, a ser la grande y visible Iglesia de Dios. Se acusa preferentemente su fuerza expansiva 6.
La parábola del "fermento," con igual procedimiento, acusa la vitalidad y expansión del Reino. Puesto en Israel y en el mundo, su vitalidad lo va extendiendo y "fermentando" en Cristo. Se destaca la fuerza transformadora del mismo 7.
El verbo "habitar" (χατεσκήνωσεν), aquí "anidar," es término técnico "escatológico." Estas parábolas debieron de ser pronunciadas en momentos distintos, pues la segunda falta en el Evangelio de Tomás. Responden a los críticos sobre la firmeza del reino, en el que ingresaban gentes pobres y "pecadores." Cristo les responde con la más absoluta seguridad de su firmeza.
Reprobación de Israel, 13:22-30
22 Recorría ciudades y aldeas, enseñando y siguiendo su camino hacia Jerusalén. 23 Le dijo uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? El le dijo: 24 Esforzaos a entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos serán los que busquen entrar y no podrán; 25 una vez que el amo de casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: Señor, ábrenos. El os responderá: No sé de dónde sois. 26 Entonces comenzaréis a decir: Hemos comido y bebido contigo y has enseñado en nuestras plazas. 27 El dirá: Os repito que no sé de dónde sois. Apartaos de mí todos, obradores de iniquidad. 28 Allí habrá llanto y crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras vosotros sois arrojados fuera. 29 Vendrán de Oriente y de Occidente, del Septentrión y del Mediodía, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios, 30 y los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos.
En la perspectiva literaria de Lc, aunque Cristo predica en diversos pueblos de Galilea, ya está camino de su ida final a Jerusalén (Lc 9:51).
Se presenta en escena uno que le pregunta si son "muchos los que se salvan." Por supuesto, se refiere a gentes judías, pues a los gentiles los excluían. Generalmente se admitía que todos los judíos se salvaban, por el hecho de ser tales 8. A veces se excluían en las discusiones ciertos pecados desorbitados. Pero hasta se buscaban, en otras escuelas, medios de salvar esta situación. En cambio, en el apócrifo libro IV de Esdras se dice claramente que son "muchos más lo que perecen que los que se salvan" (4 Esdr 9:15; cf. 8:1). Cristo va a responder a dos preguntas: a esta primera y al concepto erróneo que tenían sobre la salvación de los gentiles.
Saber el número no interesa. Lo que les dice es que para salvarse, para entrar en el Reino, han de esforzarse, han de "luchar" (άγωνι'ζεσθε), pues han de ingresar por una "puerta estrecha" (Mt 7:13ss). El Reino mesiánico era representado frecuentemente bajo la imagen de un banquete. Esta es la imagen subyacente. Muchos buscarán entrar y no podrán, no por falta de capacidad en la sala (cf. Jn 14:2), sino porque no se amoldan a entrar por esa alegórica "puerta estrecha." Además, en un momento determinado, el dueño de la casa se levantará y cerrará la puerta. Ya no podrán entrar más. Ellos llamarán insistentemente y le alegarán, para que les abra, que le conocen (Mt 7:22), que son sus conciudadanos, que han comido y bebido con él, que le oyeron predicar en sus plazas. Una pintura del fariseísmo, mejor que suponer una aplicación moral original de mayor extensión. Pero les dirá que no les "conoce" — con el sentido enfático de "amor" — (Mt 7:23). No bastaba ser conciudadanos suyos para salvarse, como el rabinismo defendía por su descendencia de Abraham (Lc 3:8; par.), ni haber comido o bebido con él en banquetes a que le invitaron, para espiarle; ni haber oído predicar o presentarle insidias en sus plazas. Cristo los "desconoce" como miembros del Reino. No le "oyeron" como había que oírle, no obraron como exigía ese escucharle. "Apartará" de sí a todos los que fueron así "obradores de iniquidad" (Mt 7:23). Es Cristo, que aparece aquí con los poderes judiciales, que en el A.T. eran poderes divinos exclusivamente reservados a Yahvé, dando sentencia definitiva en el último juicio. Allí tendrán el terrible dolor expresado con la metáfora bíblica de desesperación: "llanto y crujir de dientes" (Mt 8:12).
Frente a esta condena del judaísmo contemporáneo, que no quiere escucharle e ingresar en su Reino, presenta el anuncio profetice del ingreso en el Reino a los gentiles, que ellos no consideraban. La cita de los cuatro puntos cardinales de la tierra (Mt 8:11) hace ver la universalidad de estas gentes, reunidas con los grandes padres y profetas de Israel y "sentados a la mesa en el Reino de Dios."
Y así se cumple la sentencia varias veces repetida en los evangelios: que "los últimos serán los primeros, y los primeros los últimos" (Mt 19:30; 20:16). Israel debió ingresar el primero en el Reino, pero culpablemente no lo hizo. San Pablo hará ver en la epístola a los Romanos la verdad de esta sentencia a este propósito (Rom 9-11). Ya que esta sentencia se la encaja en contextos distintos.
Este pasaje de Lc parece una composición hecha con artificio pedagógico, a base de sentencias dispersas del Señor, como se ha ido viendo, al citar con ellas lugares paralelos de Mt. Con el motivo histórico de la pregunta se da la respuesta, estructurada didácticamente con diversas sentencias de Cristo. Algunas parecen estar "moralizadas" ya en la redacción. Lo mismo que se ve el interés en destacar la "universalidad" del reino.
Maniobra de Antipas, 13:31-33
31 En aquella hora se le acercaron algunos fariseos, diciéndole: Sal y vete de aquí, porque Heredes quiere matarte. 32 El les dijo: Id y decid a esa raposa: Yo expulso demonios y hago curaciones hoy, y las haré mañana, y al día tercero consumaré mi obra. 33 Pues he de andar hoy, y mañana, y el día siguiente, porque no puede ser que un profeta perezca fuera de Jerusalén.
No se da cronología ni topografía de esta escena, exclusiva de Lc. Probablemente sucede en Perea, del dominio de Herodes Antipas. Unos fariseos le advierten que salga de sus dominios. Procedente de fariseos, el consejo no debía de venir con buen propósito. Probablemente Antipas los utiliza por un doble fin, al que ellos se prestan de buen grado. Uno es que el prestigio de Cristo crece, y puede temer una revuelta, como la temió con motivo del Bautista 9, mandando matarle. Teme pueda suceder algo parecido con Cristo, con peligro de revueltas. Pero teme también su obra de milagros (Lc 23:8), como, después de la muerte del Bautista, al oír hablar de Cristo y sus milagros, creyó que fuese la "reencarnación" de algún profeta o del Bautista. Lo mejor era evitar esto alejándolo. Y así, ante la amenaza, los fariseos, que eran varios testigos, se encargarían de desacreditarle por cobardía de huida. Pero Cristo no atendió aquella malévola insidia.
A no ser que sea una conjura combinada, o de estrategia farisaica, para atraerlo a Judea, donde el Sanedrín ejercía mayores poderes que en el territorio de Antipas.
El llamar a Herodes "zorra" lo dice por la astucia que muestra en este caso. Continuará su obra de expulsión de demonios y curaciones — sus credenciales mesiánicas — "hoy y mañana, y al día tercero consumaré mi obra." Las expresiones indican, parabólicamente, los períodos de tiempo que tiene señalados en el plan del Padre para realizar su obra mesiánica. Pensar que anuncia su marcha para dentro de tres días sería acceder al deseo de Antipas, y el texto postula lo contrario, lo mismo que esta frase no se compagina bien con el v.33, donde el "tercer día" — período — responde a su estancia en Jerusalén. No le interesan las amenazas, sino el cumplimiento del plan divino. Pero su obra la terminará en Jerusalén. Es una forma primitiva y velada de su muerte. Conviene que el gran Profeta muera en Jerusalén. Era el plan del Padre. "Jerusalén tiene mejores títulos para reclamar la sangre de los mensajeros de Dios." 9
Vaticinio sobre Jerusalén, 13:34-35 (Mt 23:37-39)
Cf. comentario a Mt 23:37-39
34 Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos como el ave a su nidada debajo de las alas, y no quisiste! 35 Se os deja vuestra casa. Os digo que no me veréis hasta que digáis: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
Mt sitúa esta amenaza antes del "discurso escatológico." Lc lo inserta aquí por un "encadenamiento semita." Ante el anuncio velado de su muerte en Jerusalén, tiene esta evocación, que es una profecía trágica.
Jerusalén mató a profetas y a los que le fueron enviados. La historia de Jerusalén prueba el aserto del Señor 10. Pero la obra de Cristo Mesías era salvadora. Quiso traerlos a sí, bajo el calor de su verdad y amor de Mesías, y Jerusalén no quiso (Is 31:5). Allí se fraguó su muerte. Pero el castigo llega, e inminentemente: la "casa," la ciudad, como cabeza de Israel, se quedará desierta. Dios la abandona, Cristo la abandona, y el castigo viene. Será la catástrofe del año 70.
Pero les anuncia que le volverán a ver. ¿Cuándo? Cuando le reconocerán por Mesías. Pues le aclamarán: "¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!" La parusía parece una perspectiva excesivamente lejana, máxime ante la "desescatologización" que tan frecuentemente hace Lc de escenas del Evangelio, ante el retraso de ésta. ¿Pero no hubiera hecho alguna alusión a esto, ya pasada la catástrofe? ¿Acaso es su "venida" profetizada y triunfal en la destrucción de Jerusalén? ¿Acaso a la hora del ingreso de Israel en la fe, como enseña San Pablo? Es "una manifestación de Jesucristo, que no será la manifestación suprema, y cuyo sentido está reservado al porvenir." 11 Acaso se refiera el evangelista a la segunda parusía (San Justino), que se esperaba en la Iglesia, distinta de la final, y como una manifestación triunfal, la que puede coincidir con la destrucción de Jerusalén, ya que no haría falta suponer una manifestación de total unanimidad judía en esta aclamación. La frase es de Sal 118:26, está relacionado con la fiesta de los Tabernáculos, y de marcado sentido mesiánico.
1 Josefo, Antiq. Xvii 9:3; Xviii 3:2; Xx 5:3; Bell. Ñtd. Ii 3:3; 9:4; V 1:3; J. Blinzler, Die Niedermetzelung Vom Galilaern Durch Pilatus (Lúe 13 Iss)· Nov Test (Leiden 1957) 24-49. 2 Vosté Parabolae. (1933) Ii P.544-561. 3 N. Faccio, En Verb. Dom. (1951) 257-261. 4 Bonsirven, Le Judmsme Palestinien. (1934) I P.296. 5 Erubin, 20:2; Cf. Bonsirven, Textes. N.642-687.705, Etc. 6 Vosté, Parabolae. I P.221-236. 7 Vosté, Parabolae. I P.237-248; Μ Dldier, Les Paraboks Du Grain De Séneve Et Du Levain (Mt 13:31ss, Par.): Rev. Dioc. De Namur (1961) 385-394; J. Jeremías, Die Gleichnisse Jesu (1970). 8 Lagrange, Le Messianisme. P.169. 9 Josefo, Antíq. XVIII 5:2; J. B. Tyson, Jesús And Herod Antipas: Journ. Bibl. Literal, And Exeg. (1960) P.239-246. 9 T. W. Manson, Sayings P.277. 10 Lagrange, Évangüe s. St. Lúe (1927) p.395 v.35. 11 Lagrange, o.c., p.396.
Capitulo 14
Un hidrópico curado en sábado, 14:1-6
1 Habiendo entrado en casa de uno de los principales fariseos para comer en día de sábado, le estaban observando. : Había delante de él un hidrópico. 3 Y tomando Jesús la palabra, habló a los doctores de la Ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito curar en sábado o no? 4 Ellos guardaron silencio. Y, asiéndole, le curó y le despidió, 5 y les dijo: ¿Quién de vosotros, si su hijo o su asno cayere en un pozo, no le saca al instante en día de sábado? 6 Y no podían replicar a esto.
Este pasaje posiblemente está desplazado de su situación cronológica. No sería lo más lógico ver su presencia en casa de un fariseo después de las recriminaciones que les hizo en el capítulo 11 (v.37:44). Es propio de Lc, aunque el v.5 está en Mt 12:11.12.
El banquete al que es invitado Cristo tiene lugar en casa de un fariseo y en sábado. Este era un fariseo importante. Pero Lc pone, textualmente, que era uno de los "jefes (τίνος των αρχόντων) de los fariseos." Pero éstos no tenían ni jefes ni súbditos. O es un simple lapsus material de Lc por ir solo a lo central del tema, o por querer indicar con ello el prestigio que ostentaba entre ellos. Había más fariseos que estaban "observándole," sin duda con intenciones de sorprenderle en alguna transgresión del ritual por ellos elaborado.
Durante el festín se presentó un "hidrópico." Conforme a las costumbres de Oriente, en los banquetes de importancia se permite ingresar a otras personas a título de curiosidad, no de invitados.
Y Cristo, tomando la palabra y dirigiéndose al grupo de los "doctores de la Ley y fariseos" y previendo la objeción (Lev.3), les preguntó si el a lícito curar en sábado o no. Ellos, como ordinariamente, callaron. Y Cristo le curó. Y luego les dio un razonamiento que no podía negarse, y que ellos practicaban. Si un día de sábado caía su "hijo" 1 o su "asno" en un "pozo," una de esas cisternas cavadas en tierra, y a veces medio ocultas por tierra y follaje, al punto lo sacaban. Podría haber en el v.5a, en su substractum aramaico, un juego de palabras entre "hijo" (bera), "buey" (be'ira') y "pozo" (bera'; M. Black). Era la conducta ordinaria. Sólo alguna fracción judía, muy rara, prohibía esto 2. Un grave daño que ha de seguirse no está vedado impedirlo por el reposo sabático. La ley natural está por encima. Y la caridad también, ya que en el amor a Dios está incluido el amor al prójimo, como tantas veces se lee en la Escritura. Argumentaciones semejantes las usó Cristo en otras ocasiones (Lc 13:15; cf. 6:6-11; Mt 12:11). Y así el milagro rubricó la doctrina.
Exhortación a la modestia, 14:7-11
7 Decía a los invitados una parábola, observando cómo escogían para sí los primeros puestos: 8 Cuando seas invitado a una boda, no te sientes en el primer puesto, no sea que venga otro más honrado que tú, invitado por el mismo, 9 y, llegando el que al uno y al otro os invitó, te diga: "Cede a éste tu puesto," y entonces, con vergüenza, vayas a ocupar el último lugar. 10 Cuando seas invitado, ve y siéntate en el postrer lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces tendrás gran honor en presencia de todos los comensales, 11 porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.
Esta parábola es propia de Lc. En los banquetes judíos, los fariseos gustaban' colocarse en los puestos de honor. Los rabinos tenían reglamentado el orden de la importancia de estos puestos 3. Tomando pie de este banquete, pero trasladando su consejo a un banquete hipotético "de bodas" para no ofender a los invitados del presente, censura esta ansia de los primeros puestos, que era vanidad. Hasta por precaución no debe adelantarse a posesionarse de estos puestos, ya que pueden ignorar qué más invitados vayan a venir, y que para darles puestos superiores los hagan a ellos descender. Naturalmente, Cristo no trata de dar aquí un "curso de cortesía" (Marchal), sino que habla en una parábola. El banquete de bodas al que El apunta es el Reino mesiánico, ordinariamente representado bajo la imagen de un banquete, y la lección que da es que, para obtener en él los primeros puestos, no se pueden comportar como en los banquetes ordinarios. Allí los primeros puestos estarán reservados a los que aquí fueron más humildes. La formulación está hecha con extremismo hiperbólico "sapiencial" sin más matices. Los fariseos se consideraban con derecho al ingreso en el Reino y a puestos importantes. Pero el Reino es don gratuito de Dios. Por eso, a otras gentes sencillas y humildes les da Dios el reino y los puestos que quiere, mientras, culpablemente, queda fuera del mismo el fariseísmo engreído y exigente (Mt 20:1-15).
Literariamente se une esta parábola (v.7) con lo anterior. Pero no deja de extrañar el aspecto, se diría artificioso, que parece tener. El tema de la parábola ¿dicho en un banquete. y de fariseos? Es de un procedimiento paralelo al del paralítico/perdón de pecados. Además, el v.II se encuentra en otros contextos (cf. Lc 18:14; Mt 18:4; 23:12). Esto ha hecho pensar que Lc tiene aquí una elaboración hecha con gran libertad, o incluso una elaboración propia para encuadrar esta sentencia. Originariamente es "una advertencia escatológica" (J. Jeremías).
No buscar recompensas terrenas, 14:12-14
12 Dijo también al que le había invitado: Cuando hagas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos, a su vez, te inviten y tengas ya tu recompensa. 13 Cuando hagas una comida, llama a los pobres, a los tullidos, a los rengos y a los ciegos, 14 y tendrás la dicha de que no podrán pagarte, porque obtendrás la recompensa en la resurrección de los muertos.
Nuevamente el evangelista recoge otra lección que dijo al que "le había invitado." Con elemento subyacente al banquete celeste mesiánico, toma pretexto del banquete humano para dar una lección en este banquete-reino 3.
Si se da un banquete, que no se dé a los que, por cortesía u obligación social, van a responder con otro banquete, pues ya está pagada esta cortesía. Que invite a los que no pueden invitarle; y la imagen toma por modelo a los pobres, tullidos, ciegos. Como aquí tampoco se trata de un simple acto de cortesía social, sino, tomando por base de ilustración de la doctrina del Reino esta imagen, su doctrina es: las cosas hechas para lograr ingresar en él — época histórica o progresar en el mismo — sólo se han de hacer por Dios y no por los nombres; por el Reino y no por ventajas materiales. Porque, hechos por éstas, éstas son el pago, mientras que, hechas por el Reino, la "retribución" a las mismas se tendrá "en la resurrección," que es en el Juicio final según la concepción judía. Es obrar a imitación del Padre (Lc 6:34-36).
Parábola de los invitados a un gran banquete. 14:15-24 (Mt 22:2-14)
Cf. comentario a Mt 22:2-14
15 Oyendo esto, uno de los invitados dijo: Dichoso el que coma pan en el Reino de Dios. 16 El le contestó: Un hombre hizo un gran banquete e invitó a muchos. 17 A la hora del banquete envió a su siervo a decir a los invitados: Venid, que ya está preparado todo. 18 Pero todos, unánimemente, comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado un campo y tengo que salir a verlo; te ruego que me excuses. 19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes y tengo que ir a probarlas; ruego te que me excuses. 20 Otro dijo: He tomado mujer y no puedo ir. 21 Vuelto el siervo, comunicó a su amo estas cosas. Entonces el amo de la casa, irritado, dijo a su siervo: Sal aprisa a las plazas y calles de la ciudad, y a los pobres tullidos, ciegos y cojos, tráelos aquí. 22 El siervo le dijo: Está hecho lo que mandaste, y aún queda lugar. 23 Y dijo el amo al siervo: Sal a los caminos y a los cercados y obliga a entrar para que se llene mi casa, 24 porque os digo que ninguno de aquellos que habían sido invitados gustará mi cena.
Esta parábola, alegorizada, aparece relatada en Mt con más precisión de términos en orden a lo que quiere enseñarse, y con una manifiesta "reelaboración." Lc refleja esta parábola alegorizante en un estadio más primitivo. En Lc surge dentro de un contexto lógico. Al oír las últimas palabras de la enseñanza anterior, que se tendría el premio en la resurrección, comienzo oficial del Reino en su fase celeste, según la concepción ordinaria judía, uno de los invitados dijo: "Dichoso el que coma el pan en el Reino de Dios," que, conforme a la metáfora usual, significaba el deseo de tener parte en el mismo. Y, partiendo de aquí, Cristo, contestándole, da la enseñanza.
El Comentario de conjunto, con el análisis de su reelaboración, se hace en Mt 22:2-14.
El elemento subyacente de la alegorización es el Reino. A la hora del banquete, según costumbre oriental, un criado — ¿no podría ser una alegorización de Juan Bautista? — les vuelve a recordar la invitación 4. Los primeros invitados son los miembros de la comunidad de Israel. Pero muchos, por motivos fútiles — artificio de la parábola — se excusan de ingresar en el banquete mesiánico. Se piensa en los "justos," en los dirigentes, en los fariseos. En una segunda etapa — artificio igualmente alegorizante — se invita a los "enfermos," "pecadores," según la concepción primitiva del A.T. Se ve en ello a los "publícanos," a las clases menesterosas, desvalidos y gentes de mala vida. Estos se convirtieron e ingresaron en el festín del Reino (cf. Mt 21:31). Pero hay en la artificiosa clasificación capacidad para más. Por eso manda ir a buscar más gentes "a los caminos y los cercados" (v.23).
El anuncio alegórico de la sentencia contra Israel se hace proféticamente: "no gustarán mi cena." En su sentido histórico, gran parte de aquel Israel farisaico quedó fuera del Reino. En cambio, entraron los menospreciados, los "pecadores" y los gentiles (Lc 13:29; cf. Mt 22:9.10) 5.
En Mt un aspecto de esta parábola — ya que hay varias yuxtapuestas — destaca las condiciones para entrar en el reino; en cambio, en Lc se acusa más el problema judeo-gentil 6.
El auténtico discípulo de Cristo, 14:25-35
25 Se le juntaron numerosas muchedumbres, y, vuelto a ellas, les decía: 26 Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y aun su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 El que no toma su cruz y viene en pos de mí no puede ser mi discípulo. 28 ¿Quién de vosotros, si quiere edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos a ver si tiene para terminarla? 29 No sea que, echados los cimientos y no pudiendo acabarla, todos cuantos lo vean comiencen a burlarse de él diciendo: 30 Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar. 31 ¿O qué rey, saliendo a su campaña para guerrear con otro rey, no considera primero y delibera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32 Si no, hallándose aún lejos de aquél, le envía una embajada haciéndole proposiciones de paz. 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo. 34 Buena es la sal; pero, si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se sazonará? 35 Ni para la tierra es útil, ni aun para el estercolero; la tiran fuera. El que tenga oídos para oír, que oiga.
La predicación siguiente, al menos en su marco literario, se pronuncia toda ella ante "muchedumbres." En ella se habla de las condiciones del verdadero discípulo de Cristo. Lc recoge aquí sentencias de Cristo pronunciadas en momentos distintos. El tono general del discurso aquí parece dirigirse al discípulo como simple sinónimo de cristiano. Sólo los versículos 34-35 podrían postular los discípulos como apóstoles. Pero pueden estar adaptados en un contexto lógico, o, por situarlos aquí, tomar, en esta perspectiva literaria de Lc, el sentido genérico y sinónimo de cristiano en su vida moral.
v.26. La palabra "odiar" no es más que un semitismo para indicar amar menos (Rom 8:13; Mt 10:37). Cristo aparece aquí poniéndose en una esfera superior al amor a los padres. Nada hay superior, por ley natural, para un hijo que el amor a los padres. Sobre ellos sólo está Dios. Con esta exigencia, Cristo se sitúa en una esfera trascendente. Es su modo pedagógico de ir haciendo la revelación. Lc tiene aquí algunos elementos más que no trae Mt en el lugar paralelo (Mt 10:37). Puede ser efecto de "fuentes" distintas o posibles modificaciones de Lc.
Lc trae lo que no trae Mt en el lugar paralelo: la renuncia a "su mujer," bien atestiguado en Lc 18:21-22.
v.27. Tomar la cruz y seguir en pos de Cristo (Mt 10:38). El espectáculo de crucifixiones era ambiental. Pero el matiz de seguir "en pos de mí" parece comprenderse mejor después de la escena de Simón de Cirene, que iba "detrás" de Cristo llevando la cruz (Lc 23:26). La cruz es símbolo de negación, y el cristiano puede, como Cristo, dirigirse al Calvario. Sólo Lc pone por "llevar" φαστάζειν) la cruz, que Jn (19:17) pone al hablar de Cristo camino del Calvario; lo mismo que "detrás" (ότπ'σω).
Luego se ponen dos pequeñas parábolas, para ilustrar esta sentencia conclusiva: "Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo" (v.33). La enseñanza es que, para ser discípulo de Cristo, hay que estar decidido a seguir el camino pleno de renunciaciones — padre, hogar, lo que se posee — . Estas expresiones, primitivamente, afectaban a la decisión para el ingreso en el Reino en su fase terrena. En la redacción de Lc, como en otros varios pasajes suyos, se percibe el valor "moral" de la ascesis cristiana cotidiana. Y se ilustra con dos pequeñas comparaciones o parábolas propias de Lc. Uno que quiere edificar una torre — seguramente de defensa de una fortaleza — ha de calcular bien todo para llegar al final. Lo mismo el rey que hace la guerra: ha de hacer todo lo necesario, aquí incluso la paz, antes de ir a la derrota 7. Sin duda, estas palabras ilustraron Originariamente y de una manera más directa otras cosas, y Lc las haya insertado aquí por razón pedagógica, ya que la unión para lo que quiere ilustrarse no es de lo más expresivo. Pero siendo de estructura primitiva y de Cristo, ya que de lo contrario el evangelista las hubiese redactado ad hoc, se ve que posiblemente quiere utilizar el prestigio de la enseñanza de Cristo, para adaptarlas a preocupaciones de ascesis discipular cristiana, que interesaba destacar en la Iglesia primitiva.
v.34-35. Por último, se añade el mensaje de la sal. Esto es aplicado, naturalmente, al discípulo-apóstol (Mt 5:13). El apóstol de Cristo que se desvirtúa no es útil, lo arrojan "afuera." ¿De dónde? ¿De su unión con Cristo, del Reino? La enseñanza reclama una especial curiosidad por penetrarla. "El que tenga oídos para oír, oiga" 8. Aquí acaso aluda a la necesidad de la renunciación para no quedar desvirtuado, como la sal, en su apostolado.
1 La Lectura De Esta Palabra Es Críticamente Discutida, Aunque Generalmente Aceptada. Cf. Nestlé, Ν. Τ. Graece Et Latine, Ap. Crít. A Lc 14:5; Rev. Bibl. (1957) 199-200. 2 Rev. Étud. Juiv. (1911) 198. Propia De Lc. Tiene Un "Contexto Lógico" Con Lo Anterior — Banquete — O Una Cierta "Concate Nació Η Semita" Por Lo Mismo. Y Con Un Contraste Semita Negativo — "No Llames." — /Positivo — "Llama." 3 Bonsirven, Textes. N.485, Etc. 3 M. Gruenewald, A Rabbinical Paralkl To Lk 14 12: Der Friede. Fg. F. A. Leschnitzer (1961). 4 Vosté, Parabolae. I P.379-380; Cf. Est 6:14. 5 Vosté, Parabolae. I P.373-391; Líese, Coena Magna: Verb. Dom. (1933) 161-166. 6 A. Hastings, Prophet And Witness 131-133. 7 Vosté, Parabolae. P.710-717. Biblia Comentada 5b 6 8 Cf. comentario a Mt 5:13.
Capitulo 15
Censura de los fariseos, 15:1-2
1 Se acercaban a El todos los publícanos y pecadores para oírle, 2 y los fariseos y escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos.
En estos dos versículos, y con una hipérbole manifiesta — "todos los publícanos," ya que la "totalidad" es término usual de Lc — , plantea el tema de este capítulo: la misericordia. Estos publícanos y pecadores — gentes que no se preocupaban de la pureza "legal" farisaica — acudían a Cristo para oírle. Esto levantó, una vez más, la censura de los fariseos y escribas para murmurar de El, porque comía y acogía a los pecadores. Pero la respuesta de Cristo la articula Lc en tres parábolas. Las tres, con desarrollo distinto, tienen la misma finalidad: la misión y el gozo de Cristo por salvar a los pecadores 1.
Parábola de la oveja perdida 15:3-7 (Mt 18:12-14)
Cf. comentario a Mt 18:12-14
3 Propúsoles esta parábola, diciendo: 4 ¿Quién habrá entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en el desierto y vaya en busca de la perdida hasta que la halle? 5 Y, una vez hallada, la pone alegre sobre sus hombros, 6 y, vuelto a casa, convoca a los amigos y vecinos, diciéndoles: Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja perdida. 7 Yo os digo que en el cielo será mayor la alegría por un pecador que haga penitencia que por noventa y nueve justos que no necesitan de penitencia.
Mt trae esta parábola. Aunque el contexto en que la inserta es distinto, la finalidad es semejante. Evocada por el "escándalo" a los pequeñuelos — gentes sencillas — , Mt pone esta parábola. Mt sólo saca la consecuencia de la finalidad a que la trae: así como el pastor busca la oveja perdida y Dios al pecador, es la prueba clara de que es voluntad de Dios que no se pierda uno de esos "pequeñuelos."
En Lc el tema directamente es la misericordia de Dios sobre el pecador. Esta es tal, que Dios no sólo Lc ofrece estático el perdón, sino que tiene sobre él una misericordia dinámica: lo "busca" de mil maneras, "hasta" (έως) que halle a esta oveja perdida. Y se confirma por el "gozo" en el cielo.
El dejar las noventa y nueve en el "desierto," al cargo de otro, posiblemente alude a la situación topográfica de la parábola en el desierto de Judá (Lagrange). El traerla sobre sus hombros es un detalle más del gozo de Dios por el pecador convertido. El rasgo de convocar a "amigos y vecinos," para que se "alegren" con él por el hallazgo, es un rasgo parabólicamente irreal, pero que en su mismo uso indica una finalidad superior. Y ésta es la solicitud y gozo de Dios en la busca y conversión del pecador. Como en los grandes éxitos familiares se convida, para celebrarlos, a la vecindad 2.
Mt subraya en esta parábola la idea de buscar; Lc la alegría de encontrar (Dupont).
Y aun este gozo por la conversión del pecador cobra un nuevo rasgo y una nueva perspectiva: su eco en el cielo. La frase que en el cielo "será mayor la alegría" por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión, es una paradoja oriental. "Sin duda, Dios no ama menos a los justos que al pecador arrepentido; pero a este pecador Dios lo ha buscado, perseguido con su gracia, como el pastor ha hecho con su oveja, y el resultado, la conversión, da a Dios una ocasión de alegría que no le ofrecen los justos."3 Hasta se diría que, usándose aquí de un antropomorfismo, "la fidelidad de los justos produce una alegría discreta, completamente íntima; pero la conversión de los pecadores causa transportes de alegría." 4
Esta parábola de Lc, como la parábola de Mt, tuvo otra finalidad en su momento histórico: la réplica de Cristo a las críticas farisaicas de tomar contacto con los "pecadores." Con ello buscaba ingresarlos en el reino. Ya en la fase de pasar a los evangelios pudieron sufrir una "adaptación" al orden "moral" cristiano, lo cual era potenciarles en extensión y penetración, al abrirles una perspectiva de misericordia, en las discusiones o concepciones de la Iglesia primitiva. Era para el pecador una "readmisión" plenaria al reino y una exhortación a los "pastores" a ir en busca de sus cristianos descarriados, v.gr., grandes pecadores, apóstatas, etc. Este es su Sitz im Leben en la Comunidad primitiva.
Parábola de la dracma perdida, 15:8-10
8 ¿O qué mujer que tenga diez dracmas, si pierde una, no enciende la luz, barre la casa y busca cuidadosamente hasta hallarla? 9 Y, una vez hallada, convoca a las amigas y vecinas, diciendo: Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma, que había perdido. 10 Tal os digo que será la alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que haga penitencia.
Con la misma finalidad de la solicitud y gozo de Dios por la conversión de un pecador se expone por Cristo esta parábola.
Sólo Lc la trae. La descripción es minuciosa, viva. La dracma, si se trata de la dracma ática, tenía un valor equivalente al denario. La mujer barre y revuelve todo para encontrarla; en las casas pobres, el suelo era de tierra pisada. Tal es el gozo de esta pobre mujer por aquella dracma que para ella le era cosa tan preciada — como para Dios el pecador convertido — , que convoca a la vecindad para que la feliciten y se alegren con ella.
Así habrá alegría "entre los ángeles de Dios" por un pecador que se convierta. Los "ángeles de Dios" es una forma sinónima de la "alegría que hay en el cielo" de la parábola anterior. El pecador convertido pertenece a la familia del cielo, y hay gozo cuando el pecador vuelve a esta familia s. ¿Acaso "entre los ángeles de Dios" (v.10) "es una perífrasis del nombre divino?" (W. J. Harrington, o.c., p.241). El cristianismo primitivo tenía en ello una lección a imitar.
Parábola del hijo pródigo, 15:11-32
11 Y añadió: Un hombre tenía dos hijos, 12 y dijo el más joven de ellos al padre: Padre, dame la parte de hacienda que me corresponde. Les dividió la hacienda, 13 y, pasados pocos días, el más joven, reuniéndolo todo, partió a una lejana tierra, y allí disipó toda su hacienda viviendo disolutamente. 14 Después de haberlo gastado todo, sobrevino una fuerte hambre en aquella tierra, y comenzó a sentir necesidad. 15 Fue y se puso a servir a un ciudadano de aquella tierra, que le mandó a sus campos a apacentar puercos. 16 Deseaba llenar su estómago de las algarrobas que comían los puercos, y no le era dado. 17 Volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia y yo aquí me muero de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno He ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros. 20 Y, levantándose, se vino a su padre. Cuando aún estaba lejos, viole el padre, y, compadecido, corrió a él y se arrojó a su cuello y le cubrió de besos. 21 Díjole el hijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. 22 Pero el padre dijo a sus criados: Pronto, traed la túnica más rica y vestídsela, poned un anillo en su mano y unas sandalias en sus pies, 23 y traed un becerro bien cebado y matadle, y comamos y alegrémonos, 24 porque este mi hijo, que había muerto, ha vuelto a la vida; se había perdido, y ha sido hallado. Y se pusieron a celebrar la fiesta. 25 El hijo mayor se hallaba en el campo, y cuando, de vuelta, se acercaba a la casa, oyó la música y los coros; 26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 El le dijo: Ha vuelto tu hermano, y tu padre ha mandado matar un becerro, porque le ha recobrado sano. 28 El se enojó y no quería entrar; pero su padre salió y le llamó. 29 El respondió y dijo a su padre: Hace ya tantos años que te sirvo sin jamás haber traspasado tus mandatos, y nunca me diste un cabrito para hacer fiesta con mis amigos; 30 y al venir este hijo tuyo, que ha consumido su hacienda con meretrices, le matas un becerro cebado. 31 El le dijo: Hijo, tú estás siempre conmigo, y todos mis bienes tuyos son; 32 pero era preciso hacer fiesta y alegrarse, porque este tu hermano estaba muerto, y ha vuelto a la vida; se había perdido, y ha sido hallado.
La parábola del hijo pródigo es una de las más bellas del Evangelio y que expresa más efusivamente la misericordia de Dios sobre el pecador arrepentido. Es propia de Lc.
Literariamente es una parábola, aunque con algunos elementos alegorizantes. Todos los elementos de su desarrollo están mostrando esta solicitud de Dios por el pecador para perdonarlo. Los detalles de esta solicitud son acusadísimos.
Es evidente que este "padre" de la parábola es Dios. Pero ¿a quiénes representan los hijos "mayor" y "menor"?
Es seguro que el "hijo menor" estaba alegóricamente por los "publícanos y pecadores," ya que éstos eran gentes que no se preocupaban gran cosa de no incurrir en la impureza "legal," o acaso, máxime en la proyección de Lc "moralizante," que mira a la gentilidad, a los pecadores en general, sin estas especificaciones judías.
Pero el "hijo mayor," ¿a quién representa? Algunos piensan que a los fariseos, como contrapuestos en la parábola a los publícanos y pecadores, con cuyos grupos se plantea el problema y la situación temática de estas tres parábolas. Pero, si esto se admite, ¿cómo justificar la conducta farisaica, tan terriblemente estigmatizada por Cristo, hasta decirle que "ni entráis vosotros en el reino de los cielos ni permitís entrar a los que querían" (Mt 23:13). Es imposible que en esta parábola el "hijo mayor," que está siempre en la casa de su padre y en todo le obedece, se pueda identificar con los fariseos, desobedientes a Dios y hostiles al reino.
En cambio, resulta más lógico identificarlo con "los justos," que en esta redacción de Lc se extiende a los cristianos. Podrá extrañar que éstos protesten, personificados en el "hijo mayor," de la conducta misericordiosa de Dios con el pecador. No se olvide que es un rasgo pedagógico de la parábola para más resaltar estos planes de Dios. El "hijo mayor" está "por los justos que, al modo humano, muestran no comprender los misterios de la divina misericordia" 6. Puede haber ironía contra los cristianos.
Aunque en la proyección de Lc, para étnico-cristianos, los dos hijos acaso puedan estar, sin más matices de ambiente judío, por justos y pecadores.
Algunos elementos descriptivos de la narración, u otros que se alegorizan, son:
v.12. La parte que correspondía al hijo menor, siendo sólo dos, de la hacienda de su padre, era una tercera parte (Dt 21:15-17).
Un padre podía renunciar a sus bienes antes de morir y repartirlos (1 Re c.1-2; Eclo 33:19-23).
v.15. El judío que apacentase puercos era maldito, por ser este animal impuro 7. Con ello se acusa más su vida de pecado (Lev 11:7).
v.20. "Cuando estaba lejos, sale su padre, y, compadecido, corrió a él" llenándole de cariño, es alegoría de la providencia misericordiosa de Dios. El beso es signo de perdón (2 Sam 14:33).
v.22. El mandar ponerle el vestido (στολή), el anillo y las sandalias, expresa, probablemente y globalmente, su restitución al estado de hijo en la casa, aunque con atuendo festivo y de honor.
Originariamente es la respuesta de Cristo a las críticas farisaicas ante la admisión de "pecadores" en el reino. ¡Tal es la bondad de Dios! Lc la "moraliza" a los pecadores. El cristiano, renovado por el bautismo, y hecho "hijo" de Dios, vuelto al pecado — sin distinción de gravedades — tiene sobre sí el perdón de Dios, "su Padre." El tema central no es "el hijo pródigo," sino el permanente perdón de Dios.
1 Cantinat, Les paraboks de la misericorde: Nouv. Rev. Théol. (1955) 246-264; Kossen, Quelques remarques sur Τ orare des paraboles dans Lúe 15: Xov. Test. (1956) 75-80; . H. Glblin, Structural and Theologkal Coiisiderations on Luk 15: Cath. Bibl. Quart. (1962) 15-31. 2 Buzy, La brebis perdue: Rev. Bib. (1930) 53. 3 Marechal, Évang. s. St. Lúe (1946) p.189. 4 Buzy, Paraboles p.143; cf. Vosté, Parabolae. II p.660-670; H. Harrington, The Setting ofthe Parables (Lk 15:1-16:13): Doctrine and Life (Dublín 1963) 165-173; J. Dupont, en "Lum. Vie" (1957) p. 15-23. 5 Walls, In The presencie of the Angels (Lc 15:10): Nov. Test. (1959) 314-346; Vosté, Parabolae. II p.671-675; Dupont, La brevis perdue et la drachme perdue: Lum. et Vie (1957) p. 15-23. 6 Vosté, Parabolae. II p.694. 7 Strack-B., Kommentar. I p.492-493; J. Glblet, La parábale de l'accueü messia-nique (Lúe 15:11-32): Bible et Vie chrét. (1962) 17-28; J. Alonso, Paralelos entre la narración del libro de Joñas y la parábola del pródigo: Bíblica (1959) 632-640; J. Jeremías, o.c., p.158-163. C. H. Glblin, en CBQ (1962) p.15-31.
Capitulo 16
Parábola del administrador astuto, 16:1-9
1 Decía a los discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, el cual fue acusado de disiparle la hacienda. 2 Llamóle y le dijo: ¿Qué es lo que oigo de ti? Da cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir de mayordomo. 3 Y se dijo para sí el mayordomo: ¿Qué haré, pues mi amo me quita la mayordomía? Cavar no puedo, mendigar me da vergüenza. 4 Ya sé lo que he de hacer para que, cuando me destituya de la mayordomía, me reciban en sus casas. 5 Llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? 6 El dijo: Cien batos de aceite. Y le dijo: Toma tu caución, siéntate al instante y escribe cincuenta. 7 Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? El dijo: Cien coros de trigo. Díjole: Toma tu caución y escribe ochenta. 8 El amo alabó al mayordomo infiel de haber obrado sagazmente, pues los hijos de este siglo son más avisados en el trato con los suyos que los hijos de la luz. 9 Y yo os digo: Con las riquezas injustas haceos amigos, para que, cuando éstas falten, os reciban en los eternos tabernáculos.
Propia de Lc. El género de esta narración es parabólico. Algunos habían pensado en una alegoría, por razón de algunos detalles irreales, impropios de la naturaleza de una parábola. Esta suele ser una narración ficticia, pero hecha con elementos del mundo natural, verosímiles, ordinarios. Aquí extraña el fraude propuesto y el buscar amigos para el futuro. Esto dio lugar en la antigüedad a querer alegorizarla y hasta llegar a ver en su interpretación un enigma 1. Sin embargo, como método pedagógico, en la estructura de las parábolas puede haber elementos irreales, sin que exijan una interpretación alegórica, ya que se los utiliza para acusar más el relieve de la doctrina que trata de exponerse. Como aquí.
La trama es sencilla. Un administrador infiel va a ser destituido. Con ello, su fama y porvenir se hunden. La narración no resalta otros detalles intermedios, que podían suponerse; pero son elementos que no interesan a la finalidad propuesta. Este hombre, antes de ir a su dueño a rendir cuentas, se previene para el futuro, haciendo favores con fraude, ya que debe ser hombre débil que no puede ponerse a trabajar, y el mendigar le avergüenza: les rebaja en las cuentas parte de lo que debían.
El "bato," medida judía de líquidos (bath), era equivalente a unos 38 litros; el "coro" responde al hebreo kor, y equivalía a unos 388 litros 2.
Esto representaba lo siguiente: los 100 batos era el producto aproximado de 150 olivos; y la otra de los coros, unos 40.000 litros, era la producción aproximada de unas 40 hectáreas de terreno. La ley sobre la usura prohibía exigir a los judíos interés por préstamos de cualquier clase (cf. Ex 22:25; Lev 25:36; Dt 23:19ss), pero siempre se había encontrado medio de evitar esta ley. Se decía que se daba para defender al adquisidor de ser estafado. Pero se interpretaba que si no tenía urgencia y tenía bienes se podía hacer una ganancia. Concretamente, se justificaba esto con el aceite y el trigo. Puesto que el deudor siempre tendría aceite para encender una lámpara o trigo para un pastel. "Por eso se ha escogido a este propósito en la parábola el aceite y el trigo" (W. J. Harrington). El interés por estos préstamos variaba mucho; sobre el trigo era un 25 por 100; pero sobre el aceite de oliva, que se podía mezclar con otros aceites, podía llegar al 100 por 100. Y no había contrato ni testigo (Derret, o. abajo c., p.216).
Cuando el amo se enteró de esta astucia final de su mayordomo, alabó al mayordomo infiel por haber obrado hábilmente.
Y Cristo saca explícitamente la lección: "los hijos de este siglo son más avisados en el trato con los suyos que los hijos de la luz" para sus obras religiosas. Esta es la doctrina e intento directo: la necesidad de esmerarse sumamente en lograr el mayor provecho en la vida d.el Reino. Al menos en la redacción "cristiana" de Lc.
Y la aplicación se hace a un caso concreto: el saber administrar las riquezas, los bienes materiales, de tal manera que traigan gran provecho en el Reino: probablemente alude de una manera específica a la limosna, ya que el tema es de riquezas.
La frase "con las riquezas injustas haceos amigos" no justifica el robo, sino que, aludiéndose a la parábola que acaba de exponerse, y sabiendo que había de suponerse lo que era elemental suponer, se dice que las riquezas que se tengan se las administre esmeradamente para la vida eterna. Además, "riquezas injustas" es una frase del A.T. que significa "riquezas terrenas" (Eclo 5:10). La palabra usada "mamona" es versión griega del arameo mamona, que significa "riqueza."
Literariamente se presenta con una doble modalidad: una es ahora "haceos amigos," que aquí son los pobres socorridos, que serán los que después intervendrán ante Dios, máxime cuando al hacer esto se hace al mismo Cristo (Mt 25:40). Rabí ben David decía del pobre y el rico que ambos se necesitan: "Los ricos auxilian a los pobres en este mundo con sus riquezas; y los pobres, a los ricos en el mundo venidero." 3 La otra finalidad, definitiva, es lograr que os "reciban en los eternos tabernáculos," expresión que es sinónima de cielo, y que se encuentra citada en el apócrifo apocalíptico Testamento de Abraham 4.
La expresión "hijos del siglo" (v.8) encuentra formas semejantes en Qumrán para designar los buenos y los malos (1QS 1:9; 2:16; 3:13.24; 1QM 1:1.3.9).
J. Jeremías piensa que, originariamente, se pueda aludir con ella a algún hecho reciente que indignó a la población, y que Cristo lo utiliza como una parábola de "crisis" por la actitud farisea ante el reino. Siquiera — como el mayordomo ante su catástrofe — que aprendan a no desperdiciar la última oportunidad.
Apéndices parabólicos sobre las riquezas, 16:10-13
10 El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho: y el que en lo poco es infiel, también es infiel en lo mucho. 11 Si vosotros, pues, no sois fieles en las riquezas injustas, ¿quién os confiará las riquezas verdaderas? 12 Y si en lo ajeno no sois fieles, ¿quién os dará lo vuestro? 13 Ningún criado puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
Estos versículos siguientes son un apéndice a la parábola, colocados aquí por Lc por razón del tema común y de la palabra "riquezas." Se discute si, literariamente, este apéndice comienza en el v.10 o ya comienza en el v.9. Pues parece que el v.8 sea término natural y que incluye ya la finalidad de la parábola. Pero el v.9 puede ser una confirmación explícita de Cristo. Mientras que, si se lo supone comienzo absoluto de este apéndice, se justificaría mal este logion como comienzo. Literariamente, este apéndice es una serie de advertencias a los "discípulos" (v.l). Pero en la proyección real de Lc probablemente tiene una perspectiva más universalista 5. Sigue el tema lucano de los "discípulos" cristianos.
v.10 Está basado en una forma proverbial: el que no es fiel en lo poco, menos lo será en la custodia de una riqueza mayor. Y viceversa.
v.11. Si no se es fiel en las "riquezas injustas," no se le confiarán las "verdaderas." Las "riquezas injustas," si aquí está sugerido por la expresión de la parábola anterior, es frase, de suyo, independiente y anterior a este momento literario (Eclo 5:10) y se refiere a las riquezas terrenas. Al que no es fiel en las riquezas terrenas, ¿quién confiará a éste "las riquezas verdaderas," que son los bienes espirituales? Esa "fidelidad" que se requiere en los bienes materiales en el discípulo de Cristo supone ya en el mismo el buen uso y desprendimiento de ellos. A esta actitud se le darán, sin duda, en abundancia los bienes espirituales que ha de fructificar.
v.12. Y "si en lo ajeno no sois fíeles, ¿quién os dará lo vuestro?" Con la expresión de falta de fidelidad "en lo ajeno" alude, en este contexto, al administrador infiel. Las riquezas que se tienen aquí abajo no son absoluta posesión del ser humano. Este es administrador de esos bienes de Dios. Debe, pues, serle fiel en ellos. Así recibirá los "propios," que, en este contexto, por la contraposición establecida, parecen referirse a dones espirituales que Dios, a cambio de esa fidelidad requerida como actitud, conceda en abundancia al discípulo.
v.13. Los pensamientos de este versículo, que es la expresión parabólica y confirmativa de lo anterior, se encuentran completos y aislados en otro contexto de Mt (6:24). En ellos se pone la tesis y se da la razón de no poderse servir a dos señores: a Dios y a las riquezas. Naturalmente, entendido en el sentido de un apego total a ellas o en una adquisición o uso reprobable de las mismas. Está expresado con extremismo hiperbólico. Al narrador oriental le agrada la exageración; como Cristo hace en dos ocasiones 5.